Cada vez más personas sobreviven al cáncer. El desafío que sigue es de salud mental
El diagnóstico de cáncer llegó como un golpe para Morgan Newman, alterando los planes que tenía para comenzar su vida adulta. Era 2015, y trabajaba como asistente dental en Des Moines, Iowa, mientras estudiaba para convertirse en trabajadora social.
Luego de obtener un resultado anormal en una prueba de Papanicolaou, su médica le pidió que volviera para examinar el tejido en busca de signos de cáncer. Al principio, Newman no estaba demasiado preocupada. Tenía apenas 24 años.
“No pensé que fuera algo grave”, recordó. Algunas amigas también habían tenido resultados anormales y, según dijo, “al final todo había salido bien”.
Pero durante el examen de seguimiento comenzó a sangrar de manera tan abundante que la médica interrumpió el procedimiento y la remitió de inmediato a una oncóloga ginecológica. Poco después, Newman recibió el diagnóstico: cáncer de cuello uterino. Acababa de mudarse a su primer apartamento.
Cada vez más estadounidenses son diagnosticados con cáncer y sobreviven a la enfermedad. En 2025 había más de 18 millones de sobrevivientes de cáncer en Estados Unidos, y el Instituto Nacional del Cáncer estima que para 2035. Sin embargo, tiempo después de finalizar su tratamiento, muchos sobrevivientes continúan enfrentando problemas de salud mental que con frecuencia pasan desapercibidos.
Newman se sometió a seis semanas de radioterapia y quimioterapia. Los estudios posteriores mostraron resultados alentadores hasta que, seis meses después, los médicos detectaron nódulos sospechosos en sus pulmones.
Tuvo que enfrentar una nueva ronda de quimioterapia, esta vez con más efectos secundarios. El desgaste físico fue enorme. Pero también atravesaba una lucha emocional mientras veía a sus amigos alcanzar importantes metas personales.
“Mis amigos se estaban casando, estaban teniendo hijos, avanzaban en sus vidas y en sus carreras, y yo sentía que me había quedado estancada”, dijo.
Antes del cáncer, Newman ya había asistido a terapia para tratar la ansiedad y la depresión. Pero después de enfermarse tuvo que dejarla. Los costos eran demasiado altos debido a las facturas médicas y, además, no tenía tiempo entre las consultas médicas, las clases universitarias y su trabajo de tiempo completo.
Con el tiempo, el tratamiento terminó y los estudios continuaron mostrando que estaba libre de cáncer. En 2017 consiguió un nuevo empleo con mejores beneficios de salud y decidió volver a terapia.
Le preocupaba que cualquier dolor o molestia pudiera significar que el cáncer había regresado. También le resultaba emocionalmente difícil compartir con amigas que tenían hijos, ya que la radioterapia había dañado su sistema reproductivo, dejándola incapaz de tener sus propios hijos.
Hoy, casi 10 años después, Newman sigue libre de cáncer y ha convertido la prevención de la enfermedad en una misión personal. En diciembre comenzó a trabajar como directora de organización comunitaria en Iowa para la división de cabildeo de la American Cancer Society y ha participado en las juntas directivas de otras organizaciones estatales relacionadas con el cáncer.

Sin embargo, continúa yendo a terapia para manejar la ansiedad persistente y las secuelas de su tratamiento, incluida la infertilidad.
“El miedo a lo desconocido puede apoderarse de ti y afectar tanto tu cuerpo como tu mente”, dijo. La pregunta seguía apareciendo una y otra vez: “¿Y si el cáncer ha vuelto?”.
Los impactos “silenciosos” del cáncer
Los que muchos sobrevivientes de cáncer experimentan ansiedad y depresión durante años después de completar el tratamiento.
La organización de defensa de pacientes Cancer Nation realizó el año pasado. Aproximadamente un tercio de quienes habían terminado el tratamiento dijeron sentir ansiedad por una posible recaída y dificultades para volver a sentirse como antes. Solo uno de cada cinco sobrevivientes consultados informó haber recibido atención de un profesional de salud mental.
Encontrar terapeutas que comprendan las consecuencias físicas y emocionales del cáncer puede ser difícil, especialmente en estados como Iowa.
Según el , el número de personas que viven al menos cinco años después de un diagnóstico de cáncer ha aumentado alrededor de un 0,4 % anual desde el año 2000. Además, Iowa tiene la segunda tasa más alta de los nuevos diagnósticos de cáncer del país. Los investigadores aún ocurre esto, aunque científicos de la Universidad de Iowa mediante un proyecto estatal de dos años.
Iowa también es un estado mayoritariamente rural. Algunos de los cuentan con muy .
Newman pasó por varios terapeutas antes de conseguir una cita con , una terapeuta de Des Moines que trabaja con numerosos sobrevivientes de cáncer.
“Sentía que necesitaba algo más específico para lo que estaba viviendo”, explicó Newman.
Larson afirma que es común que personas como Newman busquen terapia meses o incluso un año después de terminar el tratamiento, cuando descubren que no se sienten como esperaban.
“Sus cuerpos han cambiado físicamente”, dijo Larson. “Y están lidiando con pérdidas y procesos de duelo. Son experiencias más silenciosas, más invisibles, que muchas veces familiares y amigos no logran comprender por completo”.
Según Larson, muchos pacientes acuden a ella porque conoce el cáncer y los distintos tratamientos que pueden haber recibido.
“No soy médica, pero llevo muchos años trabajando en esto. Sé lo que ocurre cuando una persona recibe adriamicina. Conozco los protocolos de tratamiento con carboplatino”, dijo, refiriéndose a medicamentos utilizados en quimioterapia.
Oncología y salud mental
Cuando hay que tratar el cáncer, la salud mental suele quedar relegada a un segundo plano, señaló , oncóloga y profesora de la Facultad de Salud Pública de UCLA, quien ha dedicado décadas a investigar los desafíos que enfrentan los sobrevivientes.
“Sabemos recetar medicamentos. Sabemos tratar el dolor y los problemas para dormir. Pero no estamos tan capacitados en el manejo de los antidepresivos”, afirmó.
Ganz señaló que existe una creciente conciencia sobre la importancia de detectar el malestar psicológico en pacientes con cáncer y de ofrecer servicios de salud mental. Sin embargo, las recomendadas por los expertos todavía no se realizan con la frecuencia necesaria.
El Centro de Cáncer , en Des Moines, ha comenzado a como asesoramiento psicológico, musicoterapia y sesiones de atención plena (mindfulness) para ayudar a reducir el estrés tanto durante como después del tratamiento.
“Cuando una persona recibe tratamiento contra el cáncer, recibe una atención intensiva”, explicó , director médico del centro que lleva su nombre.
Pero una vez finalizado el tratamiento, el enfoque suele cambiar.
“Es casi como si se les dijera: ‘Deberías sentirte afortunado de estar libre de cáncer y seguir adelante con tu vida’”, señaló.
Para ofrecer una atención verdaderamente integral, Deming sostiene que los médicos deben prestar atención a mucho más que los síntomas físicos.
“En cada etapa del proceso, ya sea durante el diagnóstico, el tratamiento o el seguimiento, debemos preguntar: ‘¿Qué problemas estás experimentando?’”, dijo. “No solo: ‘¿Tienes cáncer? ¿Logramos eliminarlo?’”.
Este artículo es parte de una colaboración entre , y ϳԹ News.