Y ven a la vicepresidenta y candidata demócrata como la mejor esperanza para preservar el acceso de los estadounidenses a seguros de salud. La cobertura integral que limita los costos directos de los pacientes es la mejor defensa contra el endeudamiento, dicen los expertos.
La administración Biden ha ampliado las protecciones financieras para los pacientes, incluyendo una propuesta histórica de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB) para eliminar la deuda médica de los informes de crédito de los consumidores.
En 2022, el presidente Joe Biden también firmó la Ley de Reducción de la Inflación, que limita cuánto deben pagar los afiliados de Medicare por medicamentos recetados, incluyendo un tope de $35 al mes para la insulina. Y en legislaturas de todo el país, demócratas y republicanos para promulgar leyes que frenen a los cobradores de deudas.
Sin embargo, defensores dicen que el gobierno federal podría hacer más para abordar un problema que afecta a 100 millones de estadounidenses, obligando a muchos a trabajar más, perder sus hogares y reducir el gasto en alimentos y otros artículos esenciales.
“Biden y Harris han hecho más para abordar la crisis de deuda médica en este país que cualquier otra administración”, dijo Mona Shah, directora senior de política y estrategia en Community Catalyst, una organización sin fines de lucro que ha liderado los esfuerzos nacionales para fortalecer las protecciones contra la deuda médica. “Pero hay más por hacer y debe ser una prioridad para el próximo Congreso y administración”.
Al mismo tiempo, los defensores de los pacientes temen que si el ex presidente Donald Trump gana un segundo mandato, debilitará las protecciones de los seguros permitiendo que los estados recorten sus programas de Medicaid o reduciendo la ayuda federal para que los estadounidenses compren cobertura médica. Eso pondría a millones de personas en mayor riesgo de endeudarse si enferman.
En su primer mandato, Trump y los republicanos del Congreso intentaron en 2017 derogar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA), un movimiento que, según analistas independientes, habría despojado de cobertura médica a millones de estadounidenses y habría aumentado los costos para las personas con afecciones preexistentes, como diabetes y cáncer.
Trump y sus aliados del Partido Republicano continúan atacando a ACA, y el ex presidente ha dicho que quiere revertir la Ley de Reducción de la Inflación, que también incluye ayuda para que los estadounidenses de bajos y medianos ingresos compren seguros de salud.
“Las personas enfrentarán una ola de deuda médica por pagar primas y precios de medicamentos recetados”, dijo Anthony Wright, director ejecutivo de Families USA, un grupo de consumidores que ha apoyado las protecciones federales de salud. “Los pacientes y el público deberían estar preocupados”.
La campaña de Trump no respondió a consultas sobre su agenda de salud. Y el ex presidente no suele hablar de atención médica o deuda médica en la campaña, aunque dijo en el debate del mes pasado que tenía “conceptos de un plan” para mejorar la ACA. Trump no ha ofrecido detalles.
Harris ha prometido repetidamente proteger ACA y renovar los subsidios ampliados para las primas mensuales del seguro creados por la Ley de Reducción de la Inflación. Esa ayuda está programada para expirar el próximo año.
La vicepresidenta también ha expresado su apoyo a un mayor gasto gubernamental para comprar y cancelar deudas médicas antiguas de los pacientes. En los últimos años, varios estados y ciudades han comprado deuda médica en nombre de sus residentes.
Estos esfuerzos han aliviado la deuda de cientos de miles de personas, aunque muchos defensores dicen que cancelar deudas antiguas es, en el mejor de los casos, una solución a corto plazo, ya que los pacientes seguirán acumulando facturas que no pueden pagar sin una acción más sustantiva.
“Es un bote con un agujero”, dijo Katie Berge, una cabildera de la Sociedad de Leucemia y Linfoma. Este grupo de pacientes fue una de más de 50 organizaciones que a la administración Biden instando a las agencias federales a tomar medidas más agresivas para proteger a los estadounidenses de la deuda médica.
“La deuda médica ya no es un problema de nicho”, dijo Kirsten Sloan, quien trabaja en política federal para la Red de Acción contra el Cáncer de la Sociedad Americana de Cáncer. “Es clave para el bienestar económico de millones de estadounidenses”.
La Oficina de Protección Financiera del Consumidor está desarrollando regulaciones que prohibirían que las facturas médicas aparezcan en los informes de crédito de los consumidores, lo que mejoraría los puntajes crediticios y facilitaría que millones de estadounidenses alquilen una vivienda, consigan un trabajo o consigan un préstamo para un automóvil.
Harris, quien ha calificado la deuda médica como “crítica para la salud financiera y el bienestar de millones de estadounidenses”, apoyó con entusiasmo la propuesta de regulación. “No se debería privar a nadie del acceso a oportunidades económicas simplemente porque experimentó una emergencia médica”, dijo en junio.
El compañero de fórmula de Harris, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, quien ha dicho que su propia familia luchó con la deuda médica cuando era joven, firmó en junio una ley estatal que .
Los funcionarios de la CFPB dijeron que las regulaciones se finalizarán a principios del próximo año. Trump no ha indicado si seguiría adelante con las protecciones contra la deuda médica. En su primer mandato, la CFPB hizo poco para abordarla, y los republicanos en el Congreso han criticado durante mucho tiempo a la agencia reguladora.
Si Harris gana, muchos grupos de consumidores quieren que la CFPB refuerce aún más las medidas, incluyendo una mayor supervisión de las tarjetas de crédito médicas y otros productos financieros que los hospitales y otros proveedores médicos han comenzado a ofrecer a los pacientes. Por estos préstamos, las personas están obligadas a pagar intereses adicionales sobre su deuda médica.
“Estamos viendo una variedad de nuevos productos financieros médicos”, dijo April Kuehnhoff, abogada senior del Centro Nacional de Derecho del Consumidor. “Estos pueden generar nuevas preocupaciones sobre las protecciones al consumidor, y es fundamental que la CFPB y otros reguladores supervisen a estas empresas”.
Algunos defensores quieren que otras agencias federales también se involucren.
Esto incluye al enorme Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), que controla cientos de miles de millones de dólares a través de los programas de Medicare y Medicaid. Ese dinero otorga al gobierno federal una enorme influencia sobre los hospitales y otros proveedores médicos.
Hasta ahora, la administración Biden no ha utilizado esa influencia para abordar la deuda médica.
Pero en un posible anticipo de futuras acciones, los líderes estatales en Carolina del Norte recientemente obtuvieron la aprobación federal para una iniciativa de deuda médica que obligará a los hospitales a tomar medidas para aliviar las deudas de los pacientes a cambio de ayuda gubernamental. Harris elogió la iniciativa.
ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .This <a target="_blank" href="/es/health-care-costs/harris-apoya-la-reduccion-de-la-deuda-medica-los-conceptos-de-trump-preocupan-a-defensores/">article</a> first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150" style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">
<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1930139&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>A pesar de algunos avances este año, especialmente en estados con mayoría demócrata, los recientes reveses en las legislaturas más conservadoras dejan claro lo difícil que es proteger a los pacientes.
Este año fracasaron proyectos de ley para proteger a los consumidores de deudas médicas en Indiana, Montana, Nevada, Dakota del Sur y Wyoming, debido a la oposición de la industria. Y defensores advierten que los estados deben actuar, ya que se espera que millones de personas pierdan su seguro médico debido a la ley fiscal y de gasto del presidente Donald Trump.
“Este ya era un tema clave incluso antes del cambio de administración en Washington”, dijo Kate Ende, directora de políticas de la organización Consumers for Affordable Health Care, con sede en Maine. “La retirada a nivel federal hizo aún más urgente movilizarse”.
Este año, Maine se unió a una creciente lista de estados que han prohibido que la deuda médica aparezca en los reportes de crédito de sus residentes, una protección que puede facilitar el acceso a una vivienda, un auto o incluso un empleo. La y con apoyo bipartidista.
Se estima que 100 millones de personas en Estados Unidos tienen algún tipo de deuda relacionada con la atención médica.
El gobierno federal estaba a punto de prohibir que la deuda médica apareciera en los reportes de crédito, gracias a una normativa emitida en los últimos días del mandato del ex presidente Joe Biden. Esa medida habría beneficiado a unas 15 millones de personas en todo el país.
Pero la administración Trump no defendió la normativa ante las demandas legales de agencias de cobro y burós de crédito, que argumentaban que la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB, en inglés) se había excedido en su autoridad.
Un juez federal de Texas, designado por Trump, falló que la normativa debía anularse.
Ahora, solo los pacientes que viven en estados que han aprobado sus propias normas sobre reportes de crédito podrán beneficiarse de esta protección. Más de una docena de estados tienen estas restricciones, entre ellos California, Colorado, Connecticut, Minnesota, Nueva York y Vermont, que al igual que Maine, adoptaron una prohibición este año.
En los últimos años, más estados han aprobado otras protecciones contra la deuda médica, como límites a la tasa de interés que se puede cobrar y restricciones al uso del embargo de salarios o la incautación de bienes para cobrar facturas médicas impagas.
En muchos casos, estas medidas han recibido apoyo bipartidista, lo que refleja la popularidad de las protecciones al consumidor. En Virginia, el gobernador republicano este año que limita el embargo de salarios y establece un tope a los intereses.
Y varios legisladores republicanos en California se unieron a los demócratas para que facilita el acceso a ayuda financiera de los hospitales para quienes enfrentan facturas elevadas.
“Este es el tipo de asunto de sentido común que afecta al bolsillo de las personas y que atrae tanto a republicanos como a demócratas”, señaló Eva Stahl, vicepresidenta de Undue Medical Debt, una organización sin fines de lucro que compra y perdona deudas médicas, y que ha trabajado para que se amplíen protecciones para pacientes.
Pero en varias legislaturas estatales, el impulso por nuevas protecciones se topó con barreras.
Proyectos de ley para prohibir que las deudas médicas aparecieran en los reportes de crédito fracasaron en y , a pesar del apoyo de algunos legisladores republicanos. Y las medidas para limitar los cobros agresivos contra residentes con deuda médica fueron rechazadas en , y .
En algunos estados, las propuestas enfrentaron una fuerte oposición de agencias de cobro, burós de crédito y bancos, que argumentaron ante los legisladores que sin información sobre deudas médicas podrían terminar otorgando a los consumidores préstamos de alto riesgo.
La representante estatal Lana Greenfield (republicana de Dakota del Sur), repitió las objeciones de la industria al pedir a sus colegas que votaran en contra de la prohibición. “Los bancos pequeños de comunidades pequeñas no podrían obtener información sobre una factura médica muy, muy grande. Y entonces, podrían otorgar un préstamo de buena fe a alguien sin saber realmente cuál era su crédito”, dijo Greenfield en el pleno de la Cámara.
Durante el gobierno de Biden, los encontraron que, a diferencia de otros tipos de deuda, la médica no era un buen indicador de la solvencia crediticia.
Pero el representante estatal Brian Mulder (republicano de Dakota del Sur), presidente del comité de salud que redactó la legislación, destacó el poder del sector bancario en el estado, donde regulaciones favorables lo han convertido en un imán para las instituciones financieras.
En Montana, una propuesta para proteger parte de los bienes de los deudores frente al embargo avanzó fácilmente en el comité. Sus defensores esperaban que fuera especialmente útil para pacientes nativos americanos, quienes enfrentan de forma desproporcionada la carga de la deuda médica.
Pero cuando el proyecto de ley llegó al pleno de la Cámara, los opositores “aparecieron en masa” y hablaron personalmente con los legisladores republicanos una hora antes de la votación, contó Ed Stafman, legislador demócrata y autor de la propuesta.
“Juntaron el número de votos suficientes para derrotar el proyecto por poco”, dijo.
Tanto defensores de los pacientes como legisladores que respaldaron estas medidas dijeron que son optimistas respecto a superar la oposición de la industria en el futuro.
Y hay señales de que algunas propuestas para ampliar las protecciones a los pacientes podrían avanzar en otros estados conservadores, como Ohio y Texas.
, una propuesta que obligaría a los hospitales sin fines de lucro a ampliar la ayuda financiera para quienes enfrentan facturas altas ha recibido el respaldo de organizaciones conservadoras influyentes.
“Estas cosas a veces toman tiempo”, dijo Lucy Culp, quien lidera el cabildeo estatal de Blood Cancer United (anteriormente conocida como Leukemia & Lymphoma Society). Esta organización ha impulsado leyes estatales de protección contra la deuda médica en años recientes, incluso en Montana y Dakota del Sur.
Lo más preocupante, dijo Culp, es la ola de pacientes sin seguro que se espera debido a los recortes en la cobertura médica derivados de la nueva ley fiscal aprobada por los republicanos. Esto agravará aún más el problema de la deuda médica en el país.
“Los estados no están preparados para eso”, advirtió Culp.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2096394&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Si se promulgan, estas reglas ampliarían drásticamente las protecciones para decenas de millones de estadounidenses agobiados por facturas médicas que no pueden pagar.
Las regulaciones también cumplirían con una promesa de la administración Biden de abordar el flagelo de la deuda de atención médica, un problema que se presenta solo en Estados Unidos y que afecta a , obligando a muchos a hacer sacrificios como reducir la compra de alimentos, ropa y otros artículos esenciales.
“A nadie debería negársele el acceso a oportunidades económicas simplemente porque experimentó una emergencia médica”, dijo el martes 11 de junio la vicepresidenta Kamala Harris.
La administración también pidió a los estados que los hospitales aumenten los esfuerzos para restringir la cobros de deudas y que estos centros de salud proporcionen más atención caritativa a los pacientes de bajos ingresos, un paso que podría evitar que más personas terminen con deudas médicas.
Harris también instó a los gobiernos estatales y locales a continuar comprando y eliminando la deuda médica, una estrategia que se ha vuelto cada vez más popular en todo el país.
Reportar a las agencias de crédito, una amenaza tradicionalmente utilizada por los proveedores médicos y los cobradores de deudas para inducir a los pacientes a pagar sus facturas, es la táctica más común utilizada por los hospitales para cobrar sus deudas, según .
Aunque una sola factura impaga en un informe de crédito puede no afectar enormemente a algunas personas, el impacto puede ser devastador para aquellos con grandes deudas de atención médica.
Por ejemplo, hay evidencia creciente de que los puntajes de crédito afectados por la deuda médica pueden y aumentar el riesgo de dejarlas sin techo.
Las personas con bajos puntajes de crédito también pueden tener problemas para obtener un préstamo o pueden verse obligadas a pedir prestado a tasas de interés más altas.
“Hemos escuchado historias de personas que no pudieron conseguir trabajos porque su deuda médica estaba afectando su puntaje de crédito y tenían un puntaje bajo”, dijo Mona Shah, directora senior de Community Catalyst, una organización sin fines de lucro que ha presionado por una mayor protección contra la deuda médica.
Shah dijo que las regulaciones propuestas tendrían un gran impacto en la seguridad financiera y la salud de los pacientes. “Esto es algo realmente importante”, dijo.
Funcionarios de la administración dijeron que planean revisar los comentarios públicos sobre su propuesta durante el resto de este año y emitir una regla final a principios de 2025.
Los investigadores de la CFPB que la deuda médica, a diferencia de otros tipos de deuda, no predice con precisión la solvencia crediticia de un consumidor, cuestionando la utilidad de incluirla en un informe de crédito.
Las tres agencias de crédito más grandes —Equifax, Experian y TransUnion— dijeron que ya no incluían algunas deudas médicas en los informes de crédito desde el año pasado. Las deudas excluidas incluían facturas pagadas y aquellas de menos de $500.
Esas acciones han reducido sustancialmente el número de personas con deudas médicas en sus informes de crédito, según muestran datos del gobierno. Pero las acciones voluntarias de las agencias dejaron fuera a muchos pacientes con facturas médicas más grandes en sus informes de crédito.
Un halló que 15 millones de personas todavía tienen estas facturas en sus informes de crédito, a pesar de los cambios voluntarios. Según este informe, muchas de estas personas viven en comunidades de bajos ingresos en el sur.
Las reglas propuestas no solo prohibirían que las futuras facturas médicas aparezcan en los informes de crédito, sino que también eliminarían las deudas médicas que ya están en los informes, según funcionarios de la administración.
Los oficiales dijeron que las deudas que ya no estarán en los informes no solo incluirían facturas médicas sino también cuentas dentales, una fuente importante de deuda de atención médica en el país.
Aunque las deudas no aparecerían en los puntajes de crédito, los pacientes aún las deberán. Eso significa que hospitales, médicos y otros proveedores aún podrían usar otras tácticas de cobros para intentar que los pacientes paguen, incluyendo llevar los casos a los tribunales.
Los pacientes que usaron tarjetas de crédito para pagar facturas médicas, incluidas las tarjetas de crédito médicas como CareCredit, también continuarán viendo esas deudas en sus puntajes de crédito ya que no estarían cubiertas por la regulación propuesta.
Líderes de hospitales y representantes de la industria del cobro de deudas han advertido que restringir el reporte de crédito puede tener consecuencias no deseadas, como inducir a más hospitales y médicos a exigir pagos por adelantado antes de brindar atención.
Pero defensores de consumidores y pacientes continúan pidiendo más acción. El Centro Nacional de Derecho del Consumidor, Community Catalyst y unos 50 otros grupos enviaron cartas el año pasado a la CFPB y al IRS instando a una acción federal más fuerte para controlar los cobros de las deudas hospitalarias.
Los líderes estatales también han tomado medidas para ampliar las protecciones al consumidor. En los últimos meses, un número creciente de estados, liderados por Colorado y Nueva York, han promulgado legislaciones que prohíben que la deuda médica se incluya en los informes de crédito de los residentes o se tenga en cuenta en sus puntajes de crédito. Otros estados, incluido , están considerando medidas similares.
Muchos grupos también están instando al gobierno federal a prohibir que los hospitales exentos de impuestos vendan la deuda de los pacientes a empresas que compran deudas, o nieguen atención médica a personas con facturas atrasadas, prácticas que siguen siendo comunes en todo Estados Unidos, según comprobó ºÚÁϳԹÏÍø News.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1869251&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Desde 2021, en más de 20 estados se han promulgado nuevas leyes para frenar la facturación abusiva de los hospitales, ampliar la atención caritativa a los pacientes con ingresos más bajos y frenar a los recaudadores de deudas.
Los demócratas impulsaron la mayoría de las medidas. Pero estas iniciativas legislativas a menudo fueron aprobadas también con el apoyo de los republicanos. Incluso, en algunos estados, los legisladores republicanos lideraron los proyectos para ampliar la protección a los pacientes.
“Independientemente de cuál sea su partido político, independientemente de su origen… cualquier procedimiento médico importante puede llevar a las personas a la bancarrota”, dijo en una entrevista el presidente de la Cámara de Representantes de Florida, Paul Renner, un republicano conservador. “Este es un problema real”.
Renner, que ha liderado controversiales medidas para frenar el derecho al aborto y ampliar la pena de muerte en Florida, también encabezó este año un proyecto para limitar los casos en los que los hospitales podían enviar las cuentas impagas de los pacientes a agencias de cobros. Obtuvo el apoyo unánime de la Legislatura de Florida.
Las medidas bipartidistas adoptadas en otros estados han ido más lejos, prohibiendo que estas facturas médicas figuren en los informes crediticios de los consumidores y restringiendo la posibilidad de que los proveedores médicos embarguen las viviendas de los pacientes.
Según , unas 100 millones de personas en el país están agobiadas por algún tipo de deuda relacionada con la atención médica, lo que obliga a millones a utilizar sus ahorros, pedir segundas hipotecas o recortar los gastos en alimentos y otros artículos de primera necesidad. Una cuarta parte de quienes tienen deudas debían más de $5.000 en 2022.
“En la Legislatura, los republicanos parecen más abiertos a proteger a la gente de la deuda médica que de cualquier otro tipo de deuda”, opinó Marceline White, directora ejecutiva de Economic Action Maryland, una organización sin fines de lucro que ayudó a liderar los esfuerzos en ese estado para detener a los proveedores médicos que pretendían embargar los salarios de los pacientes de bajos ingresos. El proyecto de ley recibió el de demócratas y republicanos.
“Parece existir un amplio consenso en que no se debe perder la casa o los ahorros de toda la vida por haberse enfermado”, dijo White. “Es un nivel básico de justicia”.
La deuda médica sigue siendo un tema controversial en Washington, donde la administración Biden ha impulsado varias iniciativas para abordar el problema, incluida una por parte de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB), que prohibiría que cualquier deuda médica aparezca en los informes de crédito de los consumidores.
La vicepresidenta Kamala Harris, que encabeza la iniciativa del gobierno contra la deuda médica, se ha referido a estas iniciativas en la campaña presidencial. Harris también ha pedido que se refuercen las medidas para ayudar a millones de estadounidenses a pagar su deuda médica.
El ex presidente Donald Trump no suele hablar de la deuda médica cuando hace campaña. Pero los congresistas republicanos han criticado la propuesta de la CFPB, que el presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara, Patrick McHenry (del Comité Nacional Republicano), calificó de “extralimitación regulatoria”.
Sin embargo, el encuestador Michael Perry, que ha investigado ampliamente lo que opinan los estadounidenses sobre la atención médica, comentó que los votantes conservadores, que suelen desconfiar del gobierno, parecen ver la deuda médica de otra manera. “Creo que sienten que está todo tan en su contra que ellos, como pacientes, realmente no tienen voz”, explicó. “Las divisiones políticas que normalmente vemos, en esta cuestión simplemente no están presentes”.
Cuando los defensores de los consumidores de Arizona propusieron en las una medida para limitar los tipos de interés de las deudas médicas, el 72% de los votantes se pronunció a favor de la iniciativa.
Del mismo modo, encuestas a nivel nacional han revelado que más del 80% de los republicanos y demócratas respaldan la implementación de límites en los cobros de deudas médicas y que se fijen requisitos más estrictos para que los hospitales ofrezcan ayuda financiera a los pacientes.
Perry sacó a relucir otro factor que puede estar impulsando el interés de ambos partidos por la deuda médica: la creciente desconfianza de los ciudadanos a medida que los sistemas de salud se hacen más grandes y actúan como grandes corporaciones. “Los hospitales ya no son lo que eran”, dijo. “Eso está dejando claro que el lucro y la codicia son los que están dirigiendo gran parte de la toma de decisiones”.
No obstante, no todos los esfuerzos estatales para hacer frente a la deuda médica han obtenido un amplio apoyo tanto de demócratas como de republicanos.
El año pasado, cuando Colorado se convirtió en el que prohibió la inclusión de las deudas médicas en los informes de crédito de los residentes, sólo un legislador republicano respaldó la medida.
Y en un proyecto de ley similar se aprobó este año sin un solo voto del Partido Republicano.
En otros lugares, medidas igual de estrictas se han aprobado sin inconvenientes.
Por ejemplo en , este año, se votó por unanimidad en el senado estatal, y se aprobó por 109 votos a favor y dos en contra en la Cámara de Representantes, un proyecto de ley que prohíbe el reporte de deuda médica en los informes de crédito.
En Rhode Island ningún legislador del Partido Republicano se opuso a la .
Finalmente, cuando la Legislatura de California examinó un proyecto de para exigir a los hospitales del estado que proporcionen más asistencia financiera a los pacientes, la propuesta fue aprobada por 72 votos a favor y ninguno en contra en la Asamblea estatal y por 39 a 0 en el Senado.
Incluso algunos estados conservadores, como Oklahoma, han tomado medidas, aunque más modestas. Una prohíbe a los proveedores médicos reclamar deudas a los pacientes si no han hecho públicas sus tarifas. La resolución, firmada por el gobernador republicano del estado, fue apoyada por unanimidad.
Steve Neville, senador republicano por Nuevo México, que respaldó a pacientes de bajos ingresos en ese estado, dijo que simplemente estaba siendo pragmático.
“No era muy beneficioso dedicar mucho tiempo a intentar cobrar a pacientes indigentes”, dijo Neville. “Si no tienen dinero, no tienen dinero”. Tres de los 12 senadores republicanos apoyaron la medida.
El tesorero estatal de Carolina del Norte, Dale Folwell, republicano que como legislador estatal encabezó en 2012 un intento para prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo, dijo que todos los funcionarios electos, sin que importe su partido, deberían preocuparse por el modo en que las deudas médicas están afectando a los pacientes.
“No importa si, como conservador, estoy diciendo estas cosas, o si Bernie Sanders está diciendo estas mismas cosas”, dijo Folwell, en referencia al senador liberal de Vermont. “Al fin y al cabo, todos deberíamos asumir la responsabilidad de defender a aquellos que permanecen invisibles ante la sociedad”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1930134&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>La Oficina de Protección Financiera del Consumidor estimó que, en solo tres años, de 2018 a 2020, las personas han estado pagando $1,000 millones en intereses diferidos de tarjetas de crédito médicas y otros financiamientos médicos.
Los pagos de intereses pueden inflar las facturas médicas en casi un 25%, descubrió la agencia al analizar datos financieros que los prestamistas enviaron a los reguladores.
“Las financieras están diseñando productos de préstamos costosos para vender a los pacientes que buscan llegar a fin de mes con sus facturas médicas”, dijo Rohit Chopra, director del Consumer Financial Protection Bureau (CFPB), el organismo federal de control del consumidor. “Estas nuevas formas de deuda médica pueden causar la ruina financiera para las personas que se enferman”.
En todo el país, alrededor de 100 millones de personas, incluido el 41% de los adultos, tienen algún tipo de deuda de atención médica, halló ºÚÁϳԹÏÍø News realizada junto con NPR para explorar la escala y el impacto de la crisis de deuda médica de la nación.
El amplio alcance del problema está alimentando un negocio de financiación de pacientes multimillonario, con capital privado y grandes bancos que buscan sacar provecho cuando los pacientes y sus familias no pueden pagar la atención, descubrieron .
En la industria de financiación de pacientes, los márgenes de beneficio superan el 29%, según la firma de investigación IBISWorld, o siete veces lo que se considera un margen de beneficio hospitalario sólido.
Millones de pacientes se inscriben en tarjetas de crédito, como CareCredit que ofrece Synchrony Bank. Estas tarjetas a menudo se comercializan en las salas de espera de los consultorios de médicos y dentistas para ayudar a las personas con sus cuentas médicas.
Las tarjetas generalmente ofrecen un período promocional durante el cual los pacientes no pagan intereses, pero si luego no hacen un pago o no pueden pagar el préstamo durante el período promocional, pueden enfrentar tasas de interés que alcanzan el 27%, según el CFPB.
Los hospitales y otros proveedores también están llevando cada vez más a los pacientes hacia préstamos administrados por compañías financieras como AccessOne. Estos préstamos, que a menudo reemplazan los planes de pago a plazos sin intereses que los hospitales alguna vez ofrecían a menudo, pueden agregar cientos o miles de dólares en intereses a las deudas que ya deben los pacientes.
Un análisis de ºÚÁϳԹÏÍø News de los registros públicos de UNC Health, el sistema médico universitario público de Carolina del Norte, encontró que después de que AccessOne comenzó a administrar los planes de pago para los pacientes del sistema, la parte que pagaba intereses sobre sus facturas aumentó del 9% al 46%.
Los funcionarios de la industria hospitalaria y financiera insisten en educar a los pacientes sobre los riesgos de obtener préstamos con tasas de interés.
Pero los reguladores federales han descubierto que muchos pacientes siguen confundidos acerca de los términos de los préstamos. En 2013, la a CareCredit que creara un fondo de reembolso de $34,1 millones para los consumidores que, según la agencia, habían sido víctimas de “tácticas engañosas de inscripción en tarjetas de crédito”.
El nuevo informe de la CFPB no recomienda nuevas sanciones contra los prestamistas. Sin embargo, los reguladores advirtieron que el sistema aún “atrapa” a muchos pacientes en acuerdos financieros perjudiciales.
“Los pacientes parecen no entender completamente los términos de los productos y, a veces, terminan con un crédito que no pueden pagar”, dijo la agencia.
Los riesgos son particularmente altos para los prestatarios de bajos ingresos y aquellos con mal historial de crédito.
Por ejemplo, los reguladores descubrieron que aproximadamente una cuarta parte de las personas con un puntaje de crédito bajo que se inscribieron para un préstamo médico de interés diferido no pudieron pagarlo antes de que las tasas de interés subieran.
Por el contrario, solo el 10% de los prestatarios con excelente crédito no lograron evitar las altas tasas de interés.
El CFPB advirtió que el crecimiento de estos productos de financiación plantea otro riesgo para los pacientes de bajos ingresos, y dijo que se les debería ofrecer asistencia financiera para pagar las grandes facturas médicas, pero que en su lugar se les está desviando a tarjetas de crédito o préstamos que acumulan intereses además de las facturas médicas que no pueden cubrir.
“Las quejas de los consumidores ante la CFPB sugieren que, en lugar de beneficiar a los consumidores, como afirman las empresas que ofrecen estos productos, de hecho pueden causar confusión y dificultades”, concluyó el informe. “Muchas personas estarían mejor sin estos productos”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1687062&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Ariane Buck, un joven padre de Arizona que vende seguros de salud, no pudo hacer una cita con su médico por una seria infección intestinal porque en la consulta le dijeron que tenía facturas pendientes.
Allyson Ward y su marido cargaron las tarjetas de crédito, pidieron prestado a familiares y retrasaron el pago de los préstamos estudiantiles después de que el nacimiento prematuro de sus gemelos les dejara una deuda de $80,000. Ward, que es enfermera, se vio obligada a hacer turnos extra, trabajando día y noche.
“Quería ser madre”, dijo. “Pero teníamos que disponer de dinero”.
Estas personas se encuentran entre los más de 100 millones de estadounidenses —incluyendo el 41% de los adultos— acosados por un sistema de salud que endeuda sistemáticamente a los pacientes a escala masiva, según muestra una investigación de KHN y NPR.
La investigación revela un problema que, a pesar de la nueva atención prestada por la Casa Blanca y el Congreso, está mucho más extendido de lo que se había informado anteriormente. Esto se debe a que gran parte de la deuda que acumulan los pacientes figura como saldos de tarjetas de crédito, préstamos familiares o planes de pago a hospitales y otros proveedores médicos.
Para calcular el verdadero alcance y la carga de esta deuda, la investigación de KHN-NPR se basó en realizada por KFF para este proyecto. La encuesta fue diseñada para captar no solo las facturas que los pacientes no podían pagar, sino también otros préstamos utilizados para pagar la atención médica.
El proyecto también se nutre de los nuevos análisis de la oficina de crédito, la facturación de los hospitales y los datos de las tarjetas de crédito realizados por el Urban Institute y otros colaboradores de la investigación. Además, los reporteros de KHN y NPR realizaron cientos de entrevistas con pacientes, médicos, líderes del sector sanitario, defensores de los consumidores e investigadores.
El panorama es desolador.
En los últimos cinco años, más de la mitad de los adultos estadounidenses afirman haberse endeudado a causa de facturas médicas o dentales, según la encuesta de KFF.
Una cuarta parte de los adultos con deudas de atención de salud debe más de $5,000. Y aproximadamente 1 de cada 5 con una deuda dijo que no esperaba poder pagarla nunca.
“La deuda ya no es solo un error en nuestro sistema. Es uno de los principales productos”, dijo el doctor Rishi Manchanda, que ha trabajado con pacientes de bajos ingresos en California durante más de una década y ha formado parte de la junta directiva de la organización sin fines de lucro RIP Medical Debt. “Tenemos un sistema de salud casi perfectamente diseñado para crear deuda”.
Esta carga hace que las familias recorten el gasto en alimentos y otros productos esenciales. Millones de personas se ven obligadas a dejar sus hogares o a declararse en quiebra, halló la encuesta.
La deuda médica provoca dificultades adicionales para las personas con cáncer y otras enfermedades crónicas. Los niveles de deuda en los condados de Estados Unidos con las tasas más altas de enfermedad pueden ser tres o cuatro veces superiores a los de los condados más sanos, según un .
La deuda también agranda las disparidades raciales.
Y está impidiendo que los estadounidenses ahorren para la jubilación, inviertan en la educación de sus hijos o pongan los cimientos tradicionales para un futuro seguro, como pedir un préstamo para la universidad o comprar una casa. Según la encuesta de KFF, las deudas por atención médica son casi el doble de frecuentes entre los adultos menores de 30 años que entre los mayores de 65.
Tal vez lo más perverso sea que la deuda impide a los pacientes recibir atención médica.
Alrededor de 1 de cada 7 personas con deudas dijo que se le había negado el acceso a un hospital, a un médico o a otro proveedor debido a las facturas impagas, según la encuesta. Una proporción aún mayor —alrededor de dos tercios— ha pospuesto la atención que ellos o un miembro de la familia necesitan debido al costo.
“Es una barbaridad”, afirmó la doctora Miriam Atkins, oncóloga de Georgia que, como muchos médicos, dijo que ha tenido pacientes que han renunciado al tratamiento por miedo a la deuda.
La deuda de los pacientes se acumula a pesar de la histórica Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA) de 2010.
ACA amplió la cobertura de seguro a decenas de millones de estadounidenses. Sin embargo, también marcó el comienzo de años de grandes beneficios para la industria médica, que ha aumentado constantemente los precios en la última década.
Los hospitales registraron su año más rentable de la historia en 2019, anotando un margen de beneficio agregado del 7,6%, según el . Muchos hospitales prosperaron incluso durante la pandemia.
Pero para muchos estadounidenses, la ley no cumplió su promesa de una atención más asequible. En su lugar, han tenido que hacer frente a miles de dólares en facturas, ya que las aseguradoras transfirieron los costos a los pacientes a través de deducibles más altos.
Ahora, una industria muy lucrativa se aprovecha de la incapacidad de los pacientes para pagar.
Los hospitales y otros proveedores de servicios médicos ponen a millones de personas en manos de las tarjetas de crédito y otros préstamos. Y los pacientes sufren altas tasas de interés, al tiempo que generan beneficios para los prestamistas que superan el 29%, según la empresa de .
Las deudas de los pacientes también sostienen un oscuro negocio de cobros alimentado por los hospitales —incluidos los sistemas universitarios públicos y las organizaciones sin fines de lucro a las que se les conceden exenciones fiscales para servir a sus comunidades— que venden la deuda en acuerdos privados a empresas de cobros que, a su vez, persiguen a los pacientes.
“Se acosa a las personas a toda hora. Muchos acuden a nosotros sin saber de dónde procede la deuda”, explicó Eric Zell, abogado supervisor de la Sociedad de Ayuda Legal de Cleveland. “Parece una epidemia”.
En deuda con los hospitales, las tarjetas de crédito y los familiares
La crisis de la deuda en Estados Unidos se debe a una simple realidad: la mitad de los adultos estadounidenses no tiene dinero para cubrir una factura médica inesperada de $500, según la encuesta de KFF.
Como resultado, muchos simplemente no pagan. La avalancha de facturas impagas ha convertido la deuda médica en la forma más común de deuda en los registros de crédito de los consumidores.
El año pasado, el 58% de las deudas en los registros de cobros eran por una factura médica, según la (CFPB). Eso es casi cuatro veces más que las deudas atribuibles a facturas de telecomunicaciones, la siguiente forma de deuda más común en los registros de crédito.
Pero, en la investigación de KHN-NPR, se muestra que la deuda médica en los informes de crédito representa solo una fracción del dinero que los estadounidenses deben por atención de salud.
Es difícil saber cuántas deudas médicas tienen los estadounidenses en total, porque muchas no se registran. Pero un de los estimó que la deuda médica colectiva totalizó al menos $195 mil millones en 2019, más grande que la economía de Grecia.
Los saldos de las tarjetas de crédito, que tampoco se contabilizan como deuda médica, pueden ser sustanciales, según un realizado por el Instituto JPMorgan Chase. El grupo de investigación financiera halló que el saldo mensual del titular típico de una tarjeta se disparaba un 34% después de un gasto médico importante.
Después, los saldos mensuales se reducen a medida que se pagan las facturas. Sin embargo, durante un año, se mantuvieron un 10% por encima de su nivel anterior al gasto médico. Los saldos de un grupo comparable de titulares de tarjetas sin un gasto médico importante se mantuvieron relativamente estables.
No está claro qué parte de los saldos más elevados se convirtió en deuda, ya que los datos del instituto no distinguen entre los titulares de tarjetas que pagan su saldo cada mes y los que no. Pero alrededor de la mitad de los titulares de tarjetas de todo el país tiene un saldo en sus tarjetas, lo que suele añadir intereses y comisiones.
Deudas grandes y pequeñas
Para muchos estadounidenses, las deudas por atención médica o dental pueden ser relativamente bajas. Aproximadamente un tercio debe menos de $1,000, según la encuesta de KFF.
Pero incluso las deudas más pequeñas pueden pasar factura.
Los cobradores persiguieron por años a Edy Adams, una estudiante de medicina de 31 años, de Texas, por un examen médico al que se sometió después de haber sido agredida sexualmente.
Adams se había graduado recientemente de la universidad y vivía en Chicago.
La policía nunca encontró al agresor. Pero dos años después de la agresión, Adams empezó a recibir llamadas de cobradores diciendo que debía $130,58.
La ley de Illinois prohíbe facturar a las víctimas por este tipo de pruebas. Pero no importaba cuántas veces Adams explicara el error, las llamadas seguían, y cada una la obligaba, según ella, a revivir el peor día de su vida.
A veces, cuando los cobradores llamaban, Adams rompía a llorar por teléfono. “Estaba desesperada”, recordó. “Me perseguía esa factura zombi. No podía pararla”.
Las deudas de salud también pueden ser catastróficas.
Sherrie Foy, de 63 años, y su marido, Michael, vieron cómo su jubilación, cuidadosamente planificada, se truncó cuando hubo que extirpar el colon de Foy.
Después de que Michael se jubilara de Consolidated Edison en Nueva York, la pareja se trasladó a la zona rural del suroeste de Virginia. Sherrie disponía allí de espacio para cuidar de sus caballos rescatados.
La pareja había ahorrado y contaban con un seguro médico para retirados a través de Con Edison. Pero la intervención quirúrgica de Sherrie provocó numerosas complicaciones, meses de hospitalización y facturas médicas que superaron el límite de un millón de dólares del plan de salud de la pareja.
Cuando Foy no pudo pagar los más de $775,000 que debía al Sistema de Salud de la Universidad de Virginia, el centro médico la demandó, y que la universidad dijo haber frenado. La pareja se declaró en quiebra.
Los Foys cobraron una póliza de seguro de vida para pagar a un abogado especializado en quiebras y liquidaron las cuentas de ahorro que la pareja había creado para sus nietos.
“Nos quitaron todo lo que teníamos”, contó Foy. “Ahora no tenemos nada”.
Alrededor de 1 de cada 8 estadounidenses endeudados por facturas médicas debe $10,000 o más, según la encuesta de KFF.
Aunque la mayoría espera pagar su deuda, el 23% dijo que tardará al menos tres años; el 18% dijo que no espera pagarla nunca.
El amplio alcance de la deuda médica
La deuda lleva mucho tiempo acechando en las sombras de la atención de salud estadounidense.
En el siglo XIX, los pacientes masculinos del Hospital Bellevue de Nueva York tenían que transportar pasajeros por el East River y las madres primerizas tenían que fregar suelos para pagar sus deudas, según una escrita por Charles Rosenberg.
Sin embargo, los acuerdos eran en su mayoría informales. En la mayoría de los casos, los médicos se limitaban a perdonar las facturas que los pacientes no podían pagar, según el historiador Jonathan Engel. “No existía el concepto de estar en deuda médica”.
En la actualidad, las deudas por facturas médicas y dentales afectan a casi todos los rincones de la sociedad estadounidense, y suponen una carga incluso para quienes tienen cobertura de seguro a través del trabajo o de programas gubernamentales como Medicare.
Casi la mitad de los estadounidenses de hogares que ganan más de $90,000 al año han contraído deudas de atención médica en los últimos cinco años, según la encuesta de KFF.
Las mujeres son más propensas que los hombres a tener deudas. Y los que son padres tienen más deudas de salud que las personas sin hijos.
Pero la crisis se ha ensañado con los más vulnerables y con los que no tienen seguro.
La deuda está más extendida en el sur, según un análisis de los registros de crédito realizado por el Urban Institute. Las protecciones de los seguros son más débiles, muchos de los estados no han ampliado Medicaid y las enfermedades crónicas están más extendidas.
En todo el país, según la encuesta, los adultos negros no hispanos tienen un 50% más de probabilidades de deber dinero por atención médica, y los adultos hispanos un 35% más de probabilidades que los blancos no hispanos. (Los hispanos pueden ser de cualquier raza o combinación de razas).
En algunos lugares, como la capital del país, las disparidades son aún mayores, según los datos del Urban Institute: la deuda médica en los vecindarios predominantemente minoritarios de Washington D.C. es casi cuatro veces más común que en los barrios blancos no hispanos.
En las comunidades de minorías que ya enfrentan menos oportunidades educativas y económicas, la deuda puede ser agobiante, señaló Joseph Leitmann-Santa Cruz, director ejecutivo de Capital Area Asset Builders, una organización sin fines de lucro que ofrece asesoramiento financiero a los residentes con bajos ingresos de Washington. “Es como tener otro brazo atado a la espalda”, añadió.
Las deudas médicas también pueden impedir a los jóvenes ahorrar, terminar sus estudios o conseguir un empleo. Un análisis de los datos crediticios reveló que la deuda por atención médica alcanza su punto máximo para un estadounidense promedio a finales de los 20 años y principios de los 30, y luego disminuye a medida que envejecen.
La deuda médica de Cheyenne Dantona hizo descarrilar su carrera antes de que empezara.
A Dantona, de 31 años, le diagnosticaron un cáncer de la sangre cuando estaba en la universidad. El cáncer remitió, pero cuando Dantona cambió de plan de salud, tuvo que pagar miles de dólares en facturas médicas porque uno de sus proveedores principales estaba fuera de la red.
Se inscribió en una tarjeta de crédito médica, pero tuvo que pagar aún más intereses. Otras facturas fueron a parar a agencias de cobro, lo que dañó su puntaje de crédito. Dantona sigue soñando con trabajar con animales salvajes heridos y huérfanos, pero se ha visto obligada a volver a vivir con su madre en las afueras de Minneapolis.
“Ha quedado atrapada”, dijo Desiree, la hermana de Dantona. “Su vida se ha detenido”.
Barreras para la atención
Desiree Dantona dijo que la deuda también ha hecho que su hermana dude a la hora de buscar atención para asegurar que su cáncer siga en remisión.
Los proveedores de servicios médicos dicen que éste es uno de los efectos más perniciosos de la crisis de la deuda en Estados Unidos, ya que aleja a los enfermos de la atención médica y acumula estrés tóxico en los pacientes cuando son más vulnerables.
La tensión financiera puede ralentizar la recuperación de los pacientes e incluso aumentar sus probabilidades de muerte, según los investigadores del cáncer.
Sin embargo, el vínculo entre enfermedad y deuda es un rasgo definitorio de la atención sanitaria estadounidense, según el Urban Institute, que analizó los registros de crédito y otros datos demográficos sobre pobreza, raza y estado de salud.
Los condados de Estados Unidos con la mayor proporción de residentes con múltiples enfermedades crónicas, como diabetes y enfermedades cardíacas, también tienden a tener la mayor deuda médica. Esto hace que la enfermedad sea un factor de predicción de deuda médica más poderoso que la pobreza o el seguro.
En los 100 condados de Estados Unidos con los niveles más altos de enfermedades crónicas, casi una cuarta parte de los adultos tienen deudas médicas en sus registros de crédito, en comparación con menos de 1 de cada 10 en los condados más saludables.
El problema es tan generalizado que incluso muchos médicos y líderes empresariales admiten que la deuda se ha convertido en una lacra para el sistema de salud estadounidense.
“No hay ninguna razón en este país para que una deuda médica destruya a las personas”, indicó George Halvorson, ex director general de Kaiser Permanente (KP), el mayor sistema médico integrado y plan de salud del país. KP tiene una política de ayuda financiera relativamente generosa, pero a veces demanda a los pacientes. (El sistema de salud no está afiliado a KHN).
Halvorson citó el crecimiento de los seguros de salud con deducibles elevados como un factor clave de la crisis de la deuda. “Los pacientes se arruinan al recibir atención médica”, añadió, “aunque tengan seguro”.
El papel de Washington
ACA reforzó las protecciones financieras para millones de estadounidenses, no solo aumentando la cobertura sanitaria, sino también estableciendo normas que se suponía debían limitar cuánto pagarían los pacientes de su propio bolsillo.
En alguna medida, la ley ha funcionado, . En California, se produjo un descenso del 11% en el uso mensual de préstamos basados en el salario después de que el estado ampliara la cobertura a través de ACA.
Pero los límites de la ley en cuanto a los gastos de bolsillo han resultado ser demasiado elevados para la mayoría de los estadounidenses. La normativa federal permite que los gastos máximos de los planes individuales sean de hasta $8,700.
Además, ACA no detuvo el crecimiento de los planes con deducibles elevados, que se han convertido en la norma en la última década. Esto ha obligado a un número cada vez mayor de estadounidenses a pagar miles de dólares de su propio bolsillo antes de que su cobertura entre en vigencia.
El año pasado, el deducible anual de un trabajador soltero con cobertura a través de su empleo superó los $1,400, casi cuatro veces más que en 2006, según una realizada por KFF. El deducible para una familia puede llegar a los $10,000.
Mientras los planes de salud exigen a los pacientes que paguen más, los hospitales, las farmacéuticas y otros proveedores médicos están subiendo los precios.
De 2012 a 2016, los precios de la atención médica aumentaron un 16%, casi cuatro veces la tasa de inflación general, según del Health Care Cost Institute, una organización sin fines de lucro.
Para muchos estadounidenses, la combinación de precios elevados y altos costos de bolsillo significa casi inevitablemente una deuda. La encuesta de KFF reveló que 6 de cada 10 adultos en edad de trabajar, con cobertura, se han endeudado para recibir atención médica en los últimos cinco años, una tasa solo ligeramente inferior a la de los no asegurados.
Incluso la cobertura de Medicare puede dejar a los pacientes pagos de miles de dólares por medicamentos y tratamientos, .
Aproximadamente un tercio de las personas mayores ha debido dinero por cuidados médicos, según la encuesta. Y el 37% dijo que ellos o alguien de su hogar se ha visto obligado a recortar gastos en comida, ropa y otros artículos de primera necesidad debido a la deuda; el 12% afirmó haber tomado un trabajo extra.
El creciente costo de la deuda ha suscitado un nuevo interés por parte de los políticos, los reguladores y los líderes del sector.
En marzo, tras las advertencias de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB), las principales comunicaron que eliminarían de los informes de crédito de los consumidores las deudas médicas inferiores a $500, y las que se hubieran pagado.
En abril, una nueva campaña de la CFPB contra los cobradores de deudas y una iniciativa del Departamento de Salud y Servicios Humanos para recopilar más información sobre la forma en que los hospitales proporcionan ayuda financiera.
Estas medidas fueron aplaudidas por los defensores de los pacientes. Sin embargo, es probable que los cambios no aborden las causas fundamentales de esta crisis nacional.
“La razón número 1, y las razones número 2, 3 y 4, por las que las personas se endeudan por motivos médicos es que no tienen dinero”, aseguró Alan Cohen, cofundador de la aseguradora Centivo, quien ha trabajado en el ámbito de las prestaciones de salud durante más de 30 años. “No es complicado”.
Buck, el padre de Arizona al que se le negó la atención, lo ha visto de primera mano al vender planes de Medicare a personas mayores. “He tenido personas mayores llorando al teléfono conmigo”, dijo. “Es horroroso”.
Ahora, con 30 años, Buck se enfrenta a sus propias luchas. Se recuperó de la infección intestinal, pero después de verse obligado a ir a la emergencia de un hospital, recibió miles de dólares en facturas médicas.
Y se acumularon más cuando la esposa de Buck tuvo que acudir a urgencias por quistes en los ovarios.
Hoy, los Buck, que tienen tres hijos, calculan que deben más de $50,000, incluidas las facturas médicas que cargaron a las tarjetas de crédito y que no pueden pagar.
“Hemos tenido que recortar en todo”, contó Buck. Sus hijos visten ropa usada. Escatiman en material escolar y dependen de la familia para los regalos de Navidad. Cenar fuera es un lujo.
“Me duele cuando mis hijos me piden ir a algún lugar y no puedo complacerlos”, se lamentó Buck. “Me siento como si hubiera fallado como padre”.
La pareja se prepara para declararse en bancarrota.
ACERCA DE ESTE PROYECTO
“Diagnóstico: Deuda” (Diagnosis: Debt) es una colaboración periodística entre KHN y NPR que explora la magnitud, el impacto y las causas de la deuda médica en Estados Unidos.
La serie se basa en un sondeo nacional llevado a cabo por KFF para la investigación que encuestó a una muestra representativa de 2,375 adultos estadounidenses, entre los que se encontraban 1,674 con deudas actuales o pasadas por facturas médicas o dentales.
hizo una investigación adicional, en la que se analizaron datos de la oficina de crédito y otros datos demográficos sobre la pobreza, la raza y el estado de salud para explorar dónde se concentra la deuda médica en Estados Unidos y qué factores se asocian con los altos niveles de deuda.
El Instituto JPMorgan Chase de una muestra de titulares de tarjetas de crédito de Chase para ver cómo los saldos de los clientes pueden verse afectados por gastos médicos importantes.
Los reporteros de KHN y NPR también realizaron cientos de entrevistas con pacientes de todo el país; hablaron con médicos, líderes de la industria de la salud, defensores del consumidor, abogados especializados en deudas e investigadores; y revisaron decenas de estudios y encuestas sobre la deuda médica.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1516762&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Y ven a la vicepresidenta y candidata demócrata como la mejor esperanza para preservar el acceso de los estadounidenses a seguros de salud. La cobertura integral que limita los costos directos de los pacientes es la mejor defensa contra el endeudamiento, dicen los expertos.
La administración Biden ha ampliado las protecciones financieras para los pacientes, incluyendo una propuesta histórica de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB) para eliminar la deuda médica de los informes de crédito de los consumidores.
En 2022, el presidente Joe Biden también firmó la Ley de Reducción de la Inflación, que limita cuánto deben pagar los afiliados de Medicare por medicamentos recetados, incluyendo un tope de $35 al mes para la insulina. Y en legislaturas de todo el país, demócratas y republicanos para promulgar leyes que frenen a los cobradores de deudas.
Sin embargo, defensores dicen que el gobierno federal podría hacer más para abordar un problema que afecta a 100 millones de estadounidenses, obligando a muchos a trabajar más, perder sus hogares y reducir el gasto en alimentos y otros artículos esenciales.
“Biden y Harris han hecho más para abordar la crisis de deuda médica en este país que cualquier otra administración”, dijo Mona Shah, directora senior de política y estrategia en Community Catalyst, una organización sin fines de lucro que ha liderado los esfuerzos nacionales para fortalecer las protecciones contra la deuda médica. “Pero hay más por hacer y debe ser una prioridad para el próximo Congreso y administración”.
Al mismo tiempo, los defensores de los pacientes temen que si el ex presidente Donald Trump gana un segundo mandato, debilitará las protecciones de los seguros permitiendo que los estados recorten sus programas de Medicaid o reduciendo la ayuda federal para que los estadounidenses compren cobertura médica. Eso pondría a millones de personas en mayor riesgo de endeudarse si enferman.
En su primer mandato, Trump y los republicanos del Congreso intentaron en 2017 derogar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA), un movimiento que, según analistas independientes, habría despojado de cobertura médica a millones de estadounidenses y habría aumentado los costos para las personas con afecciones preexistentes, como diabetes y cáncer.
Trump y sus aliados del Partido Republicano continúan atacando a ACA, y el ex presidente ha dicho que quiere revertir la Ley de Reducción de la Inflación, que también incluye ayuda para que los estadounidenses de bajos y medianos ingresos compren seguros de salud.
“Las personas enfrentarán una ola de deuda médica por pagar primas y precios de medicamentos recetados”, dijo Anthony Wright, director ejecutivo de Families USA, un grupo de consumidores que ha apoyado las protecciones federales de salud. “Los pacientes y el público deberían estar preocupados”.
La campaña de Trump no respondió a consultas sobre su agenda de salud. Y el ex presidente no suele hablar de atención médica o deuda médica en la campaña, aunque dijo en el debate del mes pasado que tenía “conceptos de un plan” para mejorar la ACA. Trump no ha ofrecido detalles.
Harris ha prometido repetidamente proteger ACA y renovar los subsidios ampliados para las primas mensuales del seguro creados por la Ley de Reducción de la Inflación. Esa ayuda está programada para expirar el próximo año.
La vicepresidenta también ha expresado su apoyo a un mayor gasto gubernamental para comprar y cancelar deudas médicas antiguas de los pacientes. En los últimos años, varios estados y ciudades han comprado deuda médica en nombre de sus residentes.
Estos esfuerzos han aliviado la deuda de cientos de miles de personas, aunque muchos defensores dicen que cancelar deudas antiguas es, en el mejor de los casos, una solución a corto plazo, ya que los pacientes seguirán acumulando facturas que no pueden pagar sin una acción más sustantiva.
“Es un bote con un agujero”, dijo Katie Berge, una cabildera de la Sociedad de Leucemia y Linfoma. Este grupo de pacientes fue una de más de 50 organizaciones que a la administración Biden instando a las agencias federales a tomar medidas más agresivas para proteger a los estadounidenses de la deuda médica.
“La deuda médica ya no es un problema de nicho”, dijo Kirsten Sloan, quien trabaja en política federal para la Red de Acción contra el Cáncer de la Sociedad Americana de Cáncer. “Es clave para el bienestar económico de millones de estadounidenses”.
La Oficina de Protección Financiera del Consumidor está desarrollando regulaciones que prohibirían que las facturas médicas aparezcan en los informes de crédito de los consumidores, lo que mejoraría los puntajes crediticios y facilitaría que millones de estadounidenses alquilen una vivienda, consigan un trabajo o consigan un préstamo para un automóvil.
Harris, quien ha calificado la deuda médica como “crítica para la salud financiera y el bienestar de millones de estadounidenses”, apoyó con entusiasmo la propuesta de regulación. “No se debería privar a nadie del acceso a oportunidades económicas simplemente porque experimentó una emergencia médica”, dijo en junio.
El compañero de fórmula de Harris, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, quien ha dicho que su propia familia luchó con la deuda médica cuando era joven, firmó en junio una ley estatal que .
Los funcionarios de la CFPB dijeron que las regulaciones se finalizarán a principios del próximo año. Trump no ha indicado si seguiría adelante con las protecciones contra la deuda médica. En su primer mandato, la CFPB hizo poco para abordarla, y los republicanos en el Congreso han criticado durante mucho tiempo a la agencia reguladora.
Si Harris gana, muchos grupos de consumidores quieren que la CFPB refuerce aún más las medidas, incluyendo una mayor supervisión de las tarjetas de crédito médicas y otros productos financieros que los hospitales y otros proveedores médicos han comenzado a ofrecer a los pacientes. Por estos préstamos, las personas están obligadas a pagar intereses adicionales sobre su deuda médica.
“Estamos viendo una variedad de nuevos productos financieros médicos”, dijo April Kuehnhoff, abogada senior del Centro Nacional de Derecho del Consumidor. “Estos pueden generar nuevas preocupaciones sobre las protecciones al consumidor, y es fundamental que la CFPB y otros reguladores supervisen a estas empresas”.
Algunos defensores quieren que otras agencias federales también se involucren.
Esto incluye al enorme Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), que controla cientos de miles de millones de dólares a través de los programas de Medicare y Medicaid. Ese dinero otorga al gobierno federal una enorme influencia sobre los hospitales y otros proveedores médicos.
Hasta ahora, la administración Biden no ha utilizado esa influencia para abordar la deuda médica.
Pero en un posible anticipo de futuras acciones, los líderes estatales en Carolina del Norte recientemente obtuvieron la aprobación federal para una iniciativa de deuda médica que obligará a los hospitales a tomar medidas para aliviar las deudas de los pacientes a cambio de ayuda gubernamental. Harris elogió la iniciativa.
ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .This <a target="_blank" href="/es/health-care-costs/harris-apoya-la-reduccion-de-la-deuda-medica-los-conceptos-de-trump-preocupan-a-defensores/">article</a> first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150" style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">
<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1930139&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>A pesar de algunos avances este año, especialmente en estados con mayoría demócrata, los recientes reveses en las legislaturas más conservadoras dejan claro lo difícil que es proteger a los pacientes.
Este año fracasaron proyectos de ley para proteger a los consumidores de deudas médicas en Indiana, Montana, Nevada, Dakota del Sur y Wyoming, debido a la oposición de la industria. Y defensores advierten que los estados deben actuar, ya que se espera que millones de personas pierdan su seguro médico debido a la ley fiscal y de gasto del presidente Donald Trump.
“Este ya era un tema clave incluso antes del cambio de administración en Washington”, dijo Kate Ende, directora de políticas de la organización Consumers for Affordable Health Care, con sede en Maine. “La retirada a nivel federal hizo aún más urgente movilizarse”.
Este año, Maine se unió a una creciente lista de estados que han prohibido que la deuda médica aparezca en los reportes de crédito de sus residentes, una protección que puede facilitar el acceso a una vivienda, un auto o incluso un empleo. La y con apoyo bipartidista.
Se estima que 100 millones de personas en Estados Unidos tienen algún tipo de deuda relacionada con la atención médica.
El gobierno federal estaba a punto de prohibir que la deuda médica apareciera en los reportes de crédito, gracias a una normativa emitida en los últimos días del mandato del ex presidente Joe Biden. Esa medida habría beneficiado a unas 15 millones de personas en todo el país.
Pero la administración Trump no defendió la normativa ante las demandas legales de agencias de cobro y burós de crédito, que argumentaban que la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB, en inglés) se había excedido en su autoridad.
Un juez federal de Texas, designado por Trump, falló que la normativa debía anularse.
Ahora, solo los pacientes que viven en estados que han aprobado sus propias normas sobre reportes de crédito podrán beneficiarse de esta protección. Más de una docena de estados tienen estas restricciones, entre ellos California, Colorado, Connecticut, Minnesota, Nueva York y Vermont, que al igual que Maine, adoptaron una prohibición este año.
En los últimos años, más estados han aprobado otras protecciones contra la deuda médica, como límites a la tasa de interés que se puede cobrar y restricciones al uso del embargo de salarios o la incautación de bienes para cobrar facturas médicas impagas.
En muchos casos, estas medidas han recibido apoyo bipartidista, lo que refleja la popularidad de las protecciones al consumidor. En Virginia, el gobernador republicano este año que limita el embargo de salarios y establece un tope a los intereses.
Y varios legisladores republicanos en California se unieron a los demócratas para que facilita el acceso a ayuda financiera de los hospitales para quienes enfrentan facturas elevadas.
“Este es el tipo de asunto de sentido común que afecta al bolsillo de las personas y que atrae tanto a republicanos como a demócratas”, señaló Eva Stahl, vicepresidenta de Undue Medical Debt, una organización sin fines de lucro que compra y perdona deudas médicas, y que ha trabajado para que se amplíen protecciones para pacientes.
Pero en varias legislaturas estatales, el impulso por nuevas protecciones se topó con barreras.
Proyectos de ley para prohibir que las deudas médicas aparecieran en los reportes de crédito fracasaron en y , a pesar del apoyo de algunos legisladores republicanos. Y las medidas para limitar los cobros agresivos contra residentes con deuda médica fueron rechazadas en , y .
En algunos estados, las propuestas enfrentaron una fuerte oposición de agencias de cobro, burós de crédito y bancos, que argumentaron ante los legisladores que sin información sobre deudas médicas podrían terminar otorgando a los consumidores préstamos de alto riesgo.
La representante estatal Lana Greenfield (republicana de Dakota del Sur), repitió las objeciones de la industria al pedir a sus colegas que votaran en contra de la prohibición. “Los bancos pequeños de comunidades pequeñas no podrían obtener información sobre una factura médica muy, muy grande. Y entonces, podrían otorgar un préstamo de buena fe a alguien sin saber realmente cuál era su crédito”, dijo Greenfield en el pleno de la Cámara.
Durante el gobierno de Biden, los encontraron que, a diferencia de otros tipos de deuda, la médica no era un buen indicador de la solvencia crediticia.
Pero el representante estatal Brian Mulder (republicano de Dakota del Sur), presidente del comité de salud que redactó la legislación, destacó el poder del sector bancario en el estado, donde regulaciones favorables lo han convertido en un imán para las instituciones financieras.
En Montana, una propuesta para proteger parte de los bienes de los deudores frente al embargo avanzó fácilmente en el comité. Sus defensores esperaban que fuera especialmente útil para pacientes nativos americanos, quienes enfrentan de forma desproporcionada la carga de la deuda médica.
Pero cuando el proyecto de ley llegó al pleno de la Cámara, los opositores “aparecieron en masa” y hablaron personalmente con los legisladores republicanos una hora antes de la votación, contó Ed Stafman, legislador demócrata y autor de la propuesta.
“Juntaron el número de votos suficientes para derrotar el proyecto por poco”, dijo.
Tanto defensores de los pacientes como legisladores que respaldaron estas medidas dijeron que son optimistas respecto a superar la oposición de la industria en el futuro.
Y hay señales de que algunas propuestas para ampliar las protecciones a los pacientes podrían avanzar en otros estados conservadores, como Ohio y Texas.
, una propuesta que obligaría a los hospitales sin fines de lucro a ampliar la ayuda financiera para quienes enfrentan facturas altas ha recibido el respaldo de organizaciones conservadoras influyentes.
“Estas cosas a veces toman tiempo”, dijo Lucy Culp, quien lidera el cabildeo estatal de Blood Cancer United (anteriormente conocida como Leukemia & Lymphoma Society). Esta organización ha impulsado leyes estatales de protección contra la deuda médica en años recientes, incluso en Montana y Dakota del Sur.
Lo más preocupante, dijo Culp, es la ola de pacientes sin seguro que se espera debido a los recortes en la cobertura médica derivados de la nueva ley fiscal aprobada por los republicanos. Esto agravará aún más el problema de la deuda médica en el país.
“Los estados no están preparados para eso”, advirtió Culp.
ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .This <a target="_blank" href="/es/health-care-costs/batalla-para-proteger-a-los-pacientes-de-deudas-medicas-se-traslada-a-los-estados/">article</a> first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150" style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">
<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2096394&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Si se promulgan, estas reglas ampliarían drásticamente las protecciones para decenas de millones de estadounidenses agobiados por facturas médicas que no pueden pagar.
Las regulaciones también cumplirían con una promesa de la administración Biden de abordar el flagelo de la deuda de atención médica, un problema que se presenta solo en Estados Unidos y que afecta a , obligando a muchos a hacer sacrificios como reducir la compra de alimentos, ropa y otros artículos esenciales.
“A nadie debería negársele el acceso a oportunidades económicas simplemente porque experimentó una emergencia médica”, dijo el martes 11 de junio la vicepresidenta Kamala Harris.
La administración también pidió a los estados que los hospitales aumenten los esfuerzos para restringir la cobros de deudas y que estos centros de salud proporcionen más atención caritativa a los pacientes de bajos ingresos, un paso que podría evitar que más personas terminen con deudas médicas.
Harris también instó a los gobiernos estatales y locales a continuar comprando y eliminando la deuda médica, una estrategia que se ha vuelto cada vez más popular en todo el país.
Reportar a las agencias de crédito, una amenaza tradicionalmente utilizada por los proveedores médicos y los cobradores de deudas para inducir a los pacientes a pagar sus facturas, es la táctica más común utilizada por los hospitales para cobrar sus deudas, según .
Aunque una sola factura impaga en un informe de crédito puede no afectar enormemente a algunas personas, el impacto puede ser devastador para aquellos con grandes deudas de atención médica.
Por ejemplo, hay evidencia creciente de que los puntajes de crédito afectados por la deuda médica pueden y aumentar el riesgo de dejarlas sin techo.
Las personas con bajos puntajes de crédito también pueden tener problemas para obtener un préstamo o pueden verse obligadas a pedir prestado a tasas de interés más altas.
“Hemos escuchado historias de personas que no pudieron conseguir trabajos porque su deuda médica estaba afectando su puntaje de crédito y tenían un puntaje bajo”, dijo Mona Shah, directora senior de Community Catalyst, una organización sin fines de lucro que ha presionado por una mayor protección contra la deuda médica.
Shah dijo que las regulaciones propuestas tendrían un gran impacto en la seguridad financiera y la salud de los pacientes. “Esto es algo realmente importante”, dijo.
Funcionarios de la administración dijeron que planean revisar los comentarios públicos sobre su propuesta durante el resto de este año y emitir una regla final a principios de 2025.
Los investigadores de la CFPB que la deuda médica, a diferencia de otros tipos de deuda, no predice con precisión la solvencia crediticia de un consumidor, cuestionando la utilidad de incluirla en un informe de crédito.
Las tres agencias de crédito más grandes —Equifax, Experian y TransUnion— dijeron que ya no incluían algunas deudas médicas en los informes de crédito desde el año pasado. Las deudas excluidas incluían facturas pagadas y aquellas de menos de $500.
Esas acciones han reducido sustancialmente el número de personas con deudas médicas en sus informes de crédito, según muestran datos del gobierno. Pero las acciones voluntarias de las agencias dejaron fuera a muchos pacientes con facturas médicas más grandes en sus informes de crédito.
Un halló que 15 millones de personas todavía tienen estas facturas en sus informes de crédito, a pesar de los cambios voluntarios. Según este informe, muchas de estas personas viven en comunidades de bajos ingresos en el sur.
Las reglas propuestas no solo prohibirían que las futuras facturas médicas aparezcan en los informes de crédito, sino que también eliminarían las deudas médicas que ya están en los informes, según funcionarios de la administración.
Los oficiales dijeron que las deudas que ya no estarán en los informes no solo incluirían facturas médicas sino también cuentas dentales, una fuente importante de deuda de atención médica en el país.
Aunque las deudas no aparecerían en los puntajes de crédito, los pacientes aún las deberán. Eso significa que hospitales, médicos y otros proveedores aún podrían usar otras tácticas de cobros para intentar que los pacientes paguen, incluyendo llevar los casos a los tribunales.
Los pacientes que usaron tarjetas de crédito para pagar facturas médicas, incluidas las tarjetas de crédito médicas como CareCredit, también continuarán viendo esas deudas en sus puntajes de crédito ya que no estarían cubiertas por la regulación propuesta.
Líderes de hospitales y representantes de la industria del cobro de deudas han advertido que restringir el reporte de crédito puede tener consecuencias no deseadas, como inducir a más hospitales y médicos a exigir pagos por adelantado antes de brindar atención.
Pero defensores de consumidores y pacientes continúan pidiendo más acción. El Centro Nacional de Derecho del Consumidor, Community Catalyst y unos 50 otros grupos enviaron cartas el año pasado a la CFPB y al IRS instando a una acción federal más fuerte para controlar los cobros de las deudas hospitalarias.
Los líderes estatales también han tomado medidas para ampliar las protecciones al consumidor. En los últimos meses, un número creciente de estados, liderados por Colorado y Nueva York, han promulgado legislaciones que prohíben que la deuda médica se incluya en los informes de crédito de los residentes o se tenga en cuenta en sus puntajes de crédito. Otros estados, incluido , están considerando medidas similares.
Muchos grupos también están instando al gobierno federal a prohibir que los hospitales exentos de impuestos vendan la deuda de los pacientes a empresas que compran deudas, o nieguen atención médica a personas con facturas atrasadas, prácticas que siguen siendo comunes en todo Estados Unidos, según comprobó ºÚÁϳԹÏÍø News.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1869251&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Desde 2021, en más de 20 estados se han promulgado nuevas leyes para frenar la facturación abusiva de los hospitales, ampliar la atención caritativa a los pacientes con ingresos más bajos y frenar a los recaudadores de deudas.
Los demócratas impulsaron la mayoría de las medidas. Pero estas iniciativas legislativas a menudo fueron aprobadas también con el apoyo de los republicanos. Incluso, en algunos estados, los legisladores republicanos lideraron los proyectos para ampliar la protección a los pacientes.
“Independientemente de cuál sea su partido político, independientemente de su origen… cualquier procedimiento médico importante puede llevar a las personas a la bancarrota”, dijo en una entrevista el presidente de la Cámara de Representantes de Florida, Paul Renner, un republicano conservador. “Este es un problema real”.
Renner, que ha liderado controversiales medidas para frenar el derecho al aborto y ampliar la pena de muerte en Florida, también encabezó este año un proyecto para limitar los casos en los que los hospitales podían enviar las cuentas impagas de los pacientes a agencias de cobros. Obtuvo el apoyo unánime de la Legislatura de Florida.
Las medidas bipartidistas adoptadas en otros estados han ido más lejos, prohibiendo que estas facturas médicas figuren en los informes crediticios de los consumidores y restringiendo la posibilidad de que los proveedores médicos embarguen las viviendas de los pacientes.
Según , unas 100 millones de personas en el país están agobiadas por algún tipo de deuda relacionada con la atención médica, lo que obliga a millones a utilizar sus ahorros, pedir segundas hipotecas o recortar los gastos en alimentos y otros artículos de primera necesidad. Una cuarta parte de quienes tienen deudas debían más de $5.000 en 2022.
“En la Legislatura, los republicanos parecen más abiertos a proteger a la gente de la deuda médica que de cualquier otro tipo de deuda”, opinó Marceline White, directora ejecutiva de Economic Action Maryland, una organización sin fines de lucro que ayudó a liderar los esfuerzos en ese estado para detener a los proveedores médicos que pretendían embargar los salarios de los pacientes de bajos ingresos. El proyecto de ley recibió el de demócratas y republicanos.
“Parece existir un amplio consenso en que no se debe perder la casa o los ahorros de toda la vida por haberse enfermado”, dijo White. “Es un nivel básico de justicia”.
La deuda médica sigue siendo un tema controversial en Washington, donde la administración Biden ha impulsado varias iniciativas para abordar el problema, incluida una por parte de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB), que prohibiría que cualquier deuda médica aparezca en los informes de crédito de los consumidores.
La vicepresidenta Kamala Harris, que encabeza la iniciativa del gobierno contra la deuda médica, se ha referido a estas iniciativas en la campaña presidencial. Harris también ha pedido que se refuercen las medidas para ayudar a millones de estadounidenses a pagar su deuda médica.
El ex presidente Donald Trump no suele hablar de la deuda médica cuando hace campaña. Pero los congresistas republicanos han criticado la propuesta de la CFPB, que el presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara, Patrick McHenry (del Comité Nacional Republicano), calificó de “extralimitación regulatoria”.
Sin embargo, el encuestador Michael Perry, que ha investigado ampliamente lo que opinan los estadounidenses sobre la atención médica, comentó que los votantes conservadores, que suelen desconfiar del gobierno, parecen ver la deuda médica de otra manera. “Creo que sienten que está todo tan en su contra que ellos, como pacientes, realmente no tienen voz”, explicó. “Las divisiones políticas que normalmente vemos, en esta cuestión simplemente no están presentes”.
Cuando los defensores de los consumidores de Arizona propusieron en las una medida para limitar los tipos de interés de las deudas médicas, el 72% de los votantes se pronunció a favor de la iniciativa.
Del mismo modo, encuestas a nivel nacional han revelado que más del 80% de los republicanos y demócratas respaldan la implementación de límites en los cobros de deudas médicas y que se fijen requisitos más estrictos para que los hospitales ofrezcan ayuda financiera a los pacientes.
Perry sacó a relucir otro factor que puede estar impulsando el interés de ambos partidos por la deuda médica: la creciente desconfianza de los ciudadanos a medida que los sistemas de salud se hacen más grandes y actúan como grandes corporaciones. “Los hospitales ya no son lo que eran”, dijo. “Eso está dejando claro que el lucro y la codicia son los que están dirigiendo gran parte de la toma de decisiones”.
No obstante, no todos los esfuerzos estatales para hacer frente a la deuda médica han obtenido un amplio apoyo tanto de demócratas como de republicanos.
El año pasado, cuando Colorado se convirtió en el que prohibió la inclusión de las deudas médicas en los informes de crédito de los residentes, sólo un legislador republicano respaldó la medida.
Y en un proyecto de ley similar se aprobó este año sin un solo voto del Partido Republicano.
En otros lugares, medidas igual de estrictas se han aprobado sin inconvenientes.
Por ejemplo en , este año, se votó por unanimidad en el senado estatal, y se aprobó por 109 votos a favor y dos en contra en la Cámara de Representantes, un proyecto de ley que prohíbe el reporte de deuda médica en los informes de crédito.
En Rhode Island ningún legislador del Partido Republicano se opuso a la .
Finalmente, cuando la Legislatura de California examinó un proyecto de para exigir a los hospitales del estado que proporcionen más asistencia financiera a los pacientes, la propuesta fue aprobada por 72 votos a favor y ninguno en contra en la Asamblea estatal y por 39 a 0 en el Senado.
Incluso algunos estados conservadores, como Oklahoma, han tomado medidas, aunque más modestas. Una prohíbe a los proveedores médicos reclamar deudas a los pacientes si no han hecho públicas sus tarifas. La resolución, firmada por el gobernador republicano del estado, fue apoyada por unanimidad.
Steve Neville, senador republicano por Nuevo México, que respaldó a pacientes de bajos ingresos en ese estado, dijo que simplemente estaba siendo pragmático.
“No era muy beneficioso dedicar mucho tiempo a intentar cobrar a pacientes indigentes”, dijo Neville. “Si no tienen dinero, no tienen dinero”. Tres de los 12 senadores republicanos apoyaron la medida.
El tesorero estatal de Carolina del Norte, Dale Folwell, republicano que como legislador estatal encabezó en 2012 un intento para prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo, dijo que todos los funcionarios electos, sin que importe su partido, deberían preocuparse por el modo en que las deudas médicas están afectando a los pacientes.
“No importa si, como conservador, estoy diciendo estas cosas, o si Bernie Sanders está diciendo estas mismas cosas”, dijo Folwell, en referencia al senador liberal de Vermont. “Al fin y al cabo, todos deberíamos asumir la responsabilidad de defender a aquellos que permanecen invisibles ante la sociedad”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1930134&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>La Oficina de Protección Financiera del Consumidor estimó que, en solo tres años, de 2018 a 2020, las personas han estado pagando $1,000 millones en intereses diferidos de tarjetas de crédito médicas y otros financiamientos médicos.
Los pagos de intereses pueden inflar las facturas médicas en casi un 25%, descubrió la agencia al analizar datos financieros que los prestamistas enviaron a los reguladores.
“Las financieras están diseñando productos de préstamos costosos para vender a los pacientes que buscan llegar a fin de mes con sus facturas médicas”, dijo Rohit Chopra, director del Consumer Financial Protection Bureau (CFPB), el organismo federal de control del consumidor. “Estas nuevas formas de deuda médica pueden causar la ruina financiera para las personas que se enferman”.
En todo el país, alrededor de 100 millones de personas, incluido el 41% de los adultos, tienen algún tipo de deuda de atención médica, halló ºÚÁϳԹÏÍø News realizada junto con NPR para explorar la escala y el impacto de la crisis de deuda médica de la nación.
El amplio alcance del problema está alimentando un negocio de financiación de pacientes multimillonario, con capital privado y grandes bancos que buscan sacar provecho cuando los pacientes y sus familias no pueden pagar la atención, descubrieron .
En la industria de financiación de pacientes, los márgenes de beneficio superan el 29%, según la firma de investigación IBISWorld, o siete veces lo que se considera un margen de beneficio hospitalario sólido.
Millones de pacientes se inscriben en tarjetas de crédito, como CareCredit que ofrece Synchrony Bank. Estas tarjetas a menudo se comercializan en las salas de espera de los consultorios de médicos y dentistas para ayudar a las personas con sus cuentas médicas.
Las tarjetas generalmente ofrecen un período promocional durante el cual los pacientes no pagan intereses, pero si luego no hacen un pago o no pueden pagar el préstamo durante el período promocional, pueden enfrentar tasas de interés que alcanzan el 27%, según el CFPB.
Los hospitales y otros proveedores también están llevando cada vez más a los pacientes hacia préstamos administrados por compañías financieras como AccessOne. Estos préstamos, que a menudo reemplazan los planes de pago a plazos sin intereses que los hospitales alguna vez ofrecían a menudo, pueden agregar cientos o miles de dólares en intereses a las deudas que ya deben los pacientes.
Un análisis de ºÚÁϳԹÏÍø News de los registros públicos de UNC Health, el sistema médico universitario público de Carolina del Norte, encontró que después de que AccessOne comenzó a administrar los planes de pago para los pacientes del sistema, la parte que pagaba intereses sobre sus facturas aumentó del 9% al 46%.
Los funcionarios de la industria hospitalaria y financiera insisten en educar a los pacientes sobre los riesgos de obtener préstamos con tasas de interés.
Pero los reguladores federales han descubierto que muchos pacientes siguen confundidos acerca de los términos de los préstamos. En 2013, la a CareCredit que creara un fondo de reembolso de $34,1 millones para los consumidores que, según la agencia, habían sido víctimas de “tácticas engañosas de inscripción en tarjetas de crédito”.
El nuevo informe de la CFPB no recomienda nuevas sanciones contra los prestamistas. Sin embargo, los reguladores advirtieron que el sistema aún “atrapa” a muchos pacientes en acuerdos financieros perjudiciales.
“Los pacientes parecen no entender completamente los términos de los productos y, a veces, terminan con un crédito que no pueden pagar”, dijo la agencia.
Los riesgos son particularmente altos para los prestatarios de bajos ingresos y aquellos con mal historial de crédito.
Por ejemplo, los reguladores descubrieron que aproximadamente una cuarta parte de las personas con un puntaje de crédito bajo que se inscribieron para un préstamo médico de interés diferido no pudieron pagarlo antes de que las tasas de interés subieran.
Por el contrario, solo el 10% de los prestatarios con excelente crédito no lograron evitar las altas tasas de interés.
El CFPB advirtió que el crecimiento de estos productos de financiación plantea otro riesgo para los pacientes de bajos ingresos, y dijo que se les debería ofrecer asistencia financiera para pagar las grandes facturas médicas, pero que en su lugar se les está desviando a tarjetas de crédito o préstamos que acumulan intereses además de las facturas médicas que no pueden cubrir.
“Las quejas de los consumidores ante la CFPB sugieren que, en lugar de beneficiar a los consumidores, como afirman las empresas que ofrecen estos productos, de hecho pueden causar confusión y dificultades”, concluyó el informe. “Muchas personas estarían mejor sin estos productos”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1687062&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Ariane Buck, un joven padre de Arizona que vende seguros de salud, no pudo hacer una cita con su médico por una seria infección intestinal porque en la consulta le dijeron que tenía facturas pendientes.
Allyson Ward y su marido cargaron las tarjetas de crédito, pidieron prestado a familiares y retrasaron el pago de los préstamos estudiantiles después de que el nacimiento prematuro de sus gemelos les dejara una deuda de $80,000. Ward, que es enfermera, se vio obligada a hacer turnos extra, trabajando día y noche.
“Quería ser madre”, dijo. “Pero teníamos que disponer de dinero”.
Estas personas se encuentran entre los más de 100 millones de estadounidenses —incluyendo el 41% de los adultos— acosados por un sistema de salud que endeuda sistemáticamente a los pacientes a escala masiva, según muestra una investigación de KHN y NPR.
La investigación revela un problema que, a pesar de la nueva atención prestada por la Casa Blanca y el Congreso, está mucho más extendido de lo que se había informado anteriormente. Esto se debe a que gran parte de la deuda que acumulan los pacientes figura como saldos de tarjetas de crédito, préstamos familiares o planes de pago a hospitales y otros proveedores médicos.
Para calcular el verdadero alcance y la carga de esta deuda, la investigación de KHN-NPR se basó en realizada por KFF para este proyecto. La encuesta fue diseñada para captar no solo las facturas que los pacientes no podían pagar, sino también otros préstamos utilizados para pagar la atención médica.
El proyecto también se nutre de los nuevos análisis de la oficina de crédito, la facturación de los hospitales y los datos de las tarjetas de crédito realizados por el Urban Institute y otros colaboradores de la investigación. Además, los reporteros de KHN y NPR realizaron cientos de entrevistas con pacientes, médicos, líderes del sector sanitario, defensores de los consumidores e investigadores.
El panorama es desolador.
En los últimos cinco años, más de la mitad de los adultos estadounidenses afirman haberse endeudado a causa de facturas médicas o dentales, según la encuesta de KFF.
Una cuarta parte de los adultos con deudas de atención de salud debe más de $5,000. Y aproximadamente 1 de cada 5 con una deuda dijo que no esperaba poder pagarla nunca.
“La deuda ya no es solo un error en nuestro sistema. Es uno de los principales productos”, dijo el doctor Rishi Manchanda, que ha trabajado con pacientes de bajos ingresos en California durante más de una década y ha formado parte de la junta directiva de la organización sin fines de lucro RIP Medical Debt. “Tenemos un sistema de salud casi perfectamente diseñado para crear deuda”.
Esta carga hace que las familias recorten el gasto en alimentos y otros productos esenciales. Millones de personas se ven obligadas a dejar sus hogares o a declararse en quiebra, halló la encuesta.
La deuda médica provoca dificultades adicionales para las personas con cáncer y otras enfermedades crónicas. Los niveles de deuda en los condados de Estados Unidos con las tasas más altas de enfermedad pueden ser tres o cuatro veces superiores a los de los condados más sanos, según un .
La deuda también agranda las disparidades raciales.
Y está impidiendo que los estadounidenses ahorren para la jubilación, inviertan en la educación de sus hijos o pongan los cimientos tradicionales para un futuro seguro, como pedir un préstamo para la universidad o comprar una casa. Según la encuesta de KFF, las deudas por atención médica son casi el doble de frecuentes entre los adultos menores de 30 años que entre los mayores de 65.
Tal vez lo más perverso sea que la deuda impide a los pacientes recibir atención médica.
Alrededor de 1 de cada 7 personas con deudas dijo que se le había negado el acceso a un hospital, a un médico o a otro proveedor debido a las facturas impagas, según la encuesta. Una proporción aún mayor —alrededor de dos tercios— ha pospuesto la atención que ellos o un miembro de la familia necesitan debido al costo.
“Es una barbaridad”, afirmó la doctora Miriam Atkins, oncóloga de Georgia que, como muchos médicos, dijo que ha tenido pacientes que han renunciado al tratamiento por miedo a la deuda.
La deuda de los pacientes se acumula a pesar de la histórica Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA) de 2010.
ACA amplió la cobertura de seguro a decenas de millones de estadounidenses. Sin embargo, también marcó el comienzo de años de grandes beneficios para la industria médica, que ha aumentado constantemente los precios en la última década.
Los hospitales registraron su año más rentable de la historia en 2019, anotando un margen de beneficio agregado del 7,6%, según el . Muchos hospitales prosperaron incluso durante la pandemia.
Pero para muchos estadounidenses, la ley no cumplió su promesa de una atención más asequible. En su lugar, han tenido que hacer frente a miles de dólares en facturas, ya que las aseguradoras transfirieron los costos a los pacientes a través de deducibles más altos.
Ahora, una industria muy lucrativa se aprovecha de la incapacidad de los pacientes para pagar.
Los hospitales y otros proveedores de servicios médicos ponen a millones de personas en manos de las tarjetas de crédito y otros préstamos. Y los pacientes sufren altas tasas de interés, al tiempo que generan beneficios para los prestamistas que superan el 29%, según la empresa de .
Las deudas de los pacientes también sostienen un oscuro negocio de cobros alimentado por los hospitales —incluidos los sistemas universitarios públicos y las organizaciones sin fines de lucro a las que se les conceden exenciones fiscales para servir a sus comunidades— que venden la deuda en acuerdos privados a empresas de cobros que, a su vez, persiguen a los pacientes.
“Se acosa a las personas a toda hora. Muchos acuden a nosotros sin saber de dónde procede la deuda”, explicó Eric Zell, abogado supervisor de la Sociedad de Ayuda Legal de Cleveland. “Parece una epidemia”.
En deuda con los hospitales, las tarjetas de crédito y los familiares
La crisis de la deuda en Estados Unidos se debe a una simple realidad: la mitad de los adultos estadounidenses no tiene dinero para cubrir una factura médica inesperada de $500, según la encuesta de KFF.
Como resultado, muchos simplemente no pagan. La avalancha de facturas impagas ha convertido la deuda médica en la forma más común de deuda en los registros de crédito de los consumidores.
El año pasado, el 58% de las deudas en los registros de cobros eran por una factura médica, según la (CFPB). Eso es casi cuatro veces más que las deudas atribuibles a facturas de telecomunicaciones, la siguiente forma de deuda más común en los registros de crédito.
Pero, en la investigación de KHN-NPR, se muestra que la deuda médica en los informes de crédito representa solo una fracción del dinero que los estadounidenses deben por atención de salud.
Es difícil saber cuántas deudas médicas tienen los estadounidenses en total, porque muchas no se registran. Pero un de los estimó que la deuda médica colectiva totalizó al menos $195 mil millones en 2019, más grande que la economía de Grecia.
Los saldos de las tarjetas de crédito, que tampoco se contabilizan como deuda médica, pueden ser sustanciales, según un realizado por el Instituto JPMorgan Chase. El grupo de investigación financiera halló que el saldo mensual del titular típico de una tarjeta se disparaba un 34% después de un gasto médico importante.
Después, los saldos mensuales se reducen a medida que se pagan las facturas. Sin embargo, durante un año, se mantuvieron un 10% por encima de su nivel anterior al gasto médico. Los saldos de un grupo comparable de titulares de tarjetas sin un gasto médico importante se mantuvieron relativamente estables.
No está claro qué parte de los saldos más elevados se convirtió en deuda, ya que los datos del instituto no distinguen entre los titulares de tarjetas que pagan su saldo cada mes y los que no. Pero alrededor de la mitad de los titulares de tarjetas de todo el país tiene un saldo en sus tarjetas, lo que suele añadir intereses y comisiones.
Deudas grandes y pequeñas
Para muchos estadounidenses, las deudas por atención médica o dental pueden ser relativamente bajas. Aproximadamente un tercio debe menos de $1,000, según la encuesta de KFF.
Pero incluso las deudas más pequeñas pueden pasar factura.
Los cobradores persiguieron por años a Edy Adams, una estudiante de medicina de 31 años, de Texas, por un examen médico al que se sometió después de haber sido agredida sexualmente.
Adams se había graduado recientemente de la universidad y vivía en Chicago.
La policía nunca encontró al agresor. Pero dos años después de la agresión, Adams empezó a recibir llamadas de cobradores diciendo que debía $130,58.
La ley de Illinois prohíbe facturar a las víctimas por este tipo de pruebas. Pero no importaba cuántas veces Adams explicara el error, las llamadas seguían, y cada una la obligaba, según ella, a revivir el peor día de su vida.
A veces, cuando los cobradores llamaban, Adams rompía a llorar por teléfono. “Estaba desesperada”, recordó. “Me perseguía esa factura zombi. No podía pararla”.
Las deudas de salud también pueden ser catastróficas.
Sherrie Foy, de 63 años, y su marido, Michael, vieron cómo su jubilación, cuidadosamente planificada, se truncó cuando hubo que extirpar el colon de Foy.
Después de que Michael se jubilara de Consolidated Edison en Nueva York, la pareja se trasladó a la zona rural del suroeste de Virginia. Sherrie disponía allí de espacio para cuidar de sus caballos rescatados.
La pareja había ahorrado y contaban con un seguro médico para retirados a través de Con Edison. Pero la intervención quirúrgica de Sherrie provocó numerosas complicaciones, meses de hospitalización y facturas médicas que superaron el límite de un millón de dólares del plan de salud de la pareja.
Cuando Foy no pudo pagar los más de $775,000 que debía al Sistema de Salud de la Universidad de Virginia, el centro médico la demandó, y que la universidad dijo haber frenado. La pareja se declaró en quiebra.
Los Foys cobraron una póliza de seguro de vida para pagar a un abogado especializado en quiebras y liquidaron las cuentas de ahorro que la pareja había creado para sus nietos.
“Nos quitaron todo lo que teníamos”, contó Foy. “Ahora no tenemos nada”.
Alrededor de 1 de cada 8 estadounidenses endeudados por facturas médicas debe $10,000 o más, según la encuesta de KFF.
Aunque la mayoría espera pagar su deuda, el 23% dijo que tardará al menos tres años; el 18% dijo que no espera pagarla nunca.
El amplio alcance de la deuda médica
La deuda lleva mucho tiempo acechando en las sombras de la atención de salud estadounidense.
En el siglo XIX, los pacientes masculinos del Hospital Bellevue de Nueva York tenían que transportar pasajeros por el East River y las madres primerizas tenían que fregar suelos para pagar sus deudas, según una escrita por Charles Rosenberg.
Sin embargo, los acuerdos eran en su mayoría informales. En la mayoría de los casos, los médicos se limitaban a perdonar las facturas que los pacientes no podían pagar, según el historiador Jonathan Engel. “No existía el concepto de estar en deuda médica”.
En la actualidad, las deudas por facturas médicas y dentales afectan a casi todos los rincones de la sociedad estadounidense, y suponen una carga incluso para quienes tienen cobertura de seguro a través del trabajo o de programas gubernamentales como Medicare.
Casi la mitad de los estadounidenses de hogares que ganan más de $90,000 al año han contraído deudas de atención médica en los últimos cinco años, según la encuesta de KFF.
Las mujeres son más propensas que los hombres a tener deudas. Y los que son padres tienen más deudas de salud que las personas sin hijos.
Pero la crisis se ha ensañado con los más vulnerables y con los que no tienen seguro.
La deuda está más extendida en el sur, según un análisis de los registros de crédito realizado por el Urban Institute. Las protecciones de los seguros son más débiles, muchos de los estados no han ampliado Medicaid y las enfermedades crónicas están más extendidas.
En todo el país, según la encuesta, los adultos negros no hispanos tienen un 50% más de probabilidades de deber dinero por atención médica, y los adultos hispanos un 35% más de probabilidades que los blancos no hispanos. (Los hispanos pueden ser de cualquier raza o combinación de razas).
En algunos lugares, como la capital del país, las disparidades son aún mayores, según los datos del Urban Institute: la deuda médica en los vecindarios predominantemente minoritarios de Washington D.C. es casi cuatro veces más común que en los barrios blancos no hispanos.
En las comunidades de minorías que ya enfrentan menos oportunidades educativas y económicas, la deuda puede ser agobiante, señaló Joseph Leitmann-Santa Cruz, director ejecutivo de Capital Area Asset Builders, una organización sin fines de lucro que ofrece asesoramiento financiero a los residentes con bajos ingresos de Washington. “Es como tener otro brazo atado a la espalda”, añadió.
Las deudas médicas también pueden impedir a los jóvenes ahorrar, terminar sus estudios o conseguir un empleo. Un análisis de los datos crediticios reveló que la deuda por atención médica alcanza su punto máximo para un estadounidense promedio a finales de los 20 años y principios de los 30, y luego disminuye a medida que envejecen.
La deuda médica de Cheyenne Dantona hizo descarrilar su carrera antes de que empezara.
A Dantona, de 31 años, le diagnosticaron un cáncer de la sangre cuando estaba en la universidad. El cáncer remitió, pero cuando Dantona cambió de plan de salud, tuvo que pagar miles de dólares en facturas médicas porque uno de sus proveedores principales estaba fuera de la red.
Se inscribió en una tarjeta de crédito médica, pero tuvo que pagar aún más intereses. Otras facturas fueron a parar a agencias de cobro, lo que dañó su puntaje de crédito. Dantona sigue soñando con trabajar con animales salvajes heridos y huérfanos, pero se ha visto obligada a volver a vivir con su madre en las afueras de Minneapolis.
“Ha quedado atrapada”, dijo Desiree, la hermana de Dantona. “Su vida se ha detenido”.
Barreras para la atención
Desiree Dantona dijo que la deuda también ha hecho que su hermana dude a la hora de buscar atención para asegurar que su cáncer siga en remisión.
Los proveedores de servicios médicos dicen que éste es uno de los efectos más perniciosos de la crisis de la deuda en Estados Unidos, ya que aleja a los enfermos de la atención médica y acumula estrés tóxico en los pacientes cuando son más vulnerables.
La tensión financiera puede ralentizar la recuperación de los pacientes e incluso aumentar sus probabilidades de muerte, según los investigadores del cáncer.
Sin embargo, el vínculo entre enfermedad y deuda es un rasgo definitorio de la atención sanitaria estadounidense, según el Urban Institute, que analizó los registros de crédito y otros datos demográficos sobre pobreza, raza y estado de salud.
Los condados de Estados Unidos con la mayor proporción de residentes con múltiples enfermedades crónicas, como diabetes y enfermedades cardíacas, también tienden a tener la mayor deuda médica. Esto hace que la enfermedad sea un factor de predicción de deuda médica más poderoso que la pobreza o el seguro.
En los 100 condados de Estados Unidos con los niveles más altos de enfermedades crónicas, casi una cuarta parte de los adultos tienen deudas médicas en sus registros de crédito, en comparación con menos de 1 de cada 10 en los condados más saludables.
El problema es tan generalizado que incluso muchos médicos y líderes empresariales admiten que la deuda se ha convertido en una lacra para el sistema de salud estadounidense.
“No hay ninguna razón en este país para que una deuda médica destruya a las personas”, indicó George Halvorson, ex director general de Kaiser Permanente (KP), el mayor sistema médico integrado y plan de salud del país. KP tiene una política de ayuda financiera relativamente generosa, pero a veces demanda a los pacientes. (El sistema de salud no está afiliado a KHN).
Halvorson citó el crecimiento de los seguros de salud con deducibles elevados como un factor clave de la crisis de la deuda. “Los pacientes se arruinan al recibir atención médica”, añadió, “aunque tengan seguro”.
El papel de Washington
ACA reforzó las protecciones financieras para millones de estadounidenses, no solo aumentando la cobertura sanitaria, sino también estableciendo normas que se suponía debían limitar cuánto pagarían los pacientes de su propio bolsillo.
En alguna medida, la ley ha funcionado, . En California, se produjo un descenso del 11% en el uso mensual de préstamos basados en el salario después de que el estado ampliara la cobertura a través de ACA.
Pero los límites de la ley en cuanto a los gastos de bolsillo han resultado ser demasiado elevados para la mayoría de los estadounidenses. La normativa federal permite que los gastos máximos de los planes individuales sean de hasta $8,700.
Además, ACA no detuvo el crecimiento de los planes con deducibles elevados, que se han convertido en la norma en la última década. Esto ha obligado a un número cada vez mayor de estadounidenses a pagar miles de dólares de su propio bolsillo antes de que su cobertura entre en vigencia.
El año pasado, el deducible anual de un trabajador soltero con cobertura a través de su empleo superó los $1,400, casi cuatro veces más que en 2006, según una realizada por KFF. El deducible para una familia puede llegar a los $10,000.
Mientras los planes de salud exigen a los pacientes que paguen más, los hospitales, las farmacéuticas y otros proveedores médicos están subiendo los precios.
De 2012 a 2016, los precios de la atención médica aumentaron un 16%, casi cuatro veces la tasa de inflación general, según del Health Care Cost Institute, una organización sin fines de lucro.
Para muchos estadounidenses, la combinación de precios elevados y altos costos de bolsillo significa casi inevitablemente una deuda. La encuesta de KFF reveló que 6 de cada 10 adultos en edad de trabajar, con cobertura, se han endeudado para recibir atención médica en los últimos cinco años, una tasa solo ligeramente inferior a la de los no asegurados.
Incluso la cobertura de Medicare puede dejar a los pacientes pagos de miles de dólares por medicamentos y tratamientos, .
Aproximadamente un tercio de las personas mayores ha debido dinero por cuidados médicos, según la encuesta. Y el 37% dijo que ellos o alguien de su hogar se ha visto obligado a recortar gastos en comida, ropa y otros artículos de primera necesidad debido a la deuda; el 12% afirmó haber tomado un trabajo extra.
El creciente costo de la deuda ha suscitado un nuevo interés por parte de los políticos, los reguladores y los líderes del sector.
En marzo, tras las advertencias de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB), las principales comunicaron que eliminarían de los informes de crédito de los consumidores las deudas médicas inferiores a $500, y las que se hubieran pagado.
En abril, una nueva campaña de la CFPB contra los cobradores de deudas y una iniciativa del Departamento de Salud y Servicios Humanos para recopilar más información sobre la forma en que los hospitales proporcionan ayuda financiera.
Estas medidas fueron aplaudidas por los defensores de los pacientes. Sin embargo, es probable que los cambios no aborden las causas fundamentales de esta crisis nacional.
“La razón número 1, y las razones número 2, 3 y 4, por las que las personas se endeudan por motivos médicos es que no tienen dinero”, aseguró Alan Cohen, cofundador de la aseguradora Centivo, quien ha trabajado en el ámbito de las prestaciones de salud durante más de 30 años. “No es complicado”.
Buck, el padre de Arizona al que se le negó la atención, lo ha visto de primera mano al vender planes de Medicare a personas mayores. “He tenido personas mayores llorando al teléfono conmigo”, dijo. “Es horroroso”.
Ahora, con 30 años, Buck se enfrenta a sus propias luchas. Se recuperó de la infección intestinal, pero después de verse obligado a ir a la emergencia de un hospital, recibió miles de dólares en facturas médicas.
Y se acumularon más cuando la esposa de Buck tuvo que acudir a urgencias por quistes en los ovarios.
Hoy, los Buck, que tienen tres hijos, calculan que deben más de $50,000, incluidas las facturas médicas que cargaron a las tarjetas de crédito y que no pueden pagar.
“Hemos tenido que recortar en todo”, contó Buck. Sus hijos visten ropa usada. Escatiman en material escolar y dependen de la familia para los regalos de Navidad. Cenar fuera es un lujo.
“Me duele cuando mis hijos me piden ir a algún lugar y no puedo complacerlos”, se lamentó Buck. “Me siento como si hubiera fallado como padre”.
La pareja se prepara para declararse en bancarrota.
ACERCA DE ESTE PROYECTO
“Diagnóstico: Deuda” (Diagnosis: Debt) es una colaboración periodística entre KHN y NPR que explora la magnitud, el impacto y las causas de la deuda médica en Estados Unidos.
La serie se basa en un sondeo nacional llevado a cabo por KFF para la investigación que encuestó a una muestra representativa de 2,375 adultos estadounidenses, entre los que se encontraban 1,674 con deudas actuales o pasadas por facturas médicas o dentales.
hizo una investigación adicional, en la que se analizaron datos de la oficina de crédito y otros datos demográficos sobre la pobreza, la raza y el estado de salud para explorar dónde se concentra la deuda médica en Estados Unidos y qué factores se asocian con los altos niveles de deuda.
El Instituto JPMorgan Chase de una muestra de titulares de tarjetas de crédito de Chase para ver cómo los saldos de los clientes pueden verse afectados por gastos médicos importantes.
Los reporteros de KHN y NPR también realizaron cientos de entrevistas con pacientes de todo el país; hablaron con médicos, líderes de la industria de la salud, defensores del consumidor, abogados especializados en deudas e investigadores; y revisaron decenas de estudios y encuestas sobre la deuda médica.
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