Disparities Archives - ºÚÁϳԹÏÍø News /es/tag/disparities/ ºÚÁϳԹÏÍø News produces in-depth journalism on health issues and is a core operating program of KFF. Thu, 16 Apr 2026 04:07:15 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.6 /wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 Disparities Archives - ºÚÁϳԹÏÍø News /es/tag/disparities/ 32 32 161476233 Período de inscripción caótico pone en peligro cobertura de latinos /es/insurance/periodo-de-inscripcion-caotico-pone-en-peligro-la-inscripcion-de-latinos/ Mon, 30 Oct 2017 09:00:57 +0000 https://khn.org/?p=785493 Los latinos, que hace apenas un año eran los consumidores más buscados para inscribirse y obtener cobertura a través de los mercados de seguros creados por la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), puede que este año sean los grandes ausentes.

Navegadores y activistas comunitarios temen que el enfoque de la administración Trump —dejar que el Obamacare se vaya muriendo, quitar fondos y reducir el tiempo del período abierto de inscripción, entre otras medidas— pueda revertir los logros alcanzados en el número de latinos con cobertura de salud.

Los latinos fueron el blanco de los esfuerzos de la administración Obama, porque la comunidad tiene , y también porque una larga proporción es y bastante saludable, un detalle muy apreciado por las aseguradoras para balancear el gasto que generan los pacientes mayores y más enfermos, de hecho los que se inscriben con más facilidad.

Cerca de un millón de personas que se identificaron como latinas o hispanas a través del mercado de seguros en el período de inscripción anterior, que terminó el 31 de enero de 2017, componiendo una décima parte de los consumidores. La tasa de personas sin seguro entre los latinos bajó de 43% en 2010 a menos del 25% en 2016. Pero todavía millones son elegibles y permanecen sin seguro.

Un período de inscripción más corto y recortes en los fondos federales para publicidad y para los grupos de navegadores —expertos en el mercado de seguros que ayudan a registrarse—, potencialmente pueden reducir de manera drástica la inscripción de latinos.

En los que usan el sitio web federal la inscripción empieza el 1 de noviembre y termina el 15 de diciembre, cerca de un mes y medio más corta que el período anterior. Algunos estados que gerencian sus propios mercados de seguros han extendido la inscripción hasta el 31 de enero.

Claudia Maldonado, directora de programas de , una organización que conecta a personas vulnerables con servicios de salud en Phoenix, Arizona, dijo que la incertidumbre domina estos días. “Estamos listos, porque sabemos que va a ser un período abierto de inscripción difícil”.

Oficiales federales dijeron que el sitio web para inscribirse en español, , va a estar operando de nuevo esta vez, pero sufrirá los mismos cierres por mantenimiento programados para su hermano anglo, .

Los Centros para Servicios del Medicare y Medicaid (CMS, por sus siglas en inglés), que gerencian los mercados de seguros federales por internet, anunciaron el mes pasado que los sitios estarían “cerrados por mantenimiento” la mitad del día los domingos, durante el período abierto de inscripción. Los estados que manejan sus propios mercados, como California y Nueva York, no se verán afectados por estos cierres programados.

En la oscuridad

Es desafortunado que la interrupción del servicio de cuidadodesalud.gov sea los domingos, dijo Daniel Bouton, director de servicios de salud en el , en Texas, una organización sin fines de lucro que ayuda a los latinos a inscribirse para tener atención de salud. “El día que los hispanos van a la iglesia, en donde están todos juntos y en donde los ayudamos a inscribirse en períodos anteriores”, agregó.

“Las personas quieren tener resuelto el tema de su cobertura de salud”, expresó Anne Packham, directora del proyecto de mercados de seguros en , una organización con sede en Orlando, Florida. “Y todos los anuncios sobre el Obamacare los frustran”.

Inscribir a un consumidor en el mercado no es un proceso de 10 minutos. Una familia puede comprar un plan de salud en el sitio web, o averiguar si algunos de los miembros son elegibles para el Medicaid o para CHIP, el programa federal de salud infantil con base en los estados para familias de bajos ingresos, pero que ganan demasiado para calificar para el Medicaid. La sesión con un navegador, que han ayudado a millones de latinos a inscribirse en todo el país, puede llevar una hora y media o más.

Muchos hispanos prefieren inscribirse para cobertura en persona, con un navegador entrenado, dijeron muchas personas con experiencia en ayuda a consumidores.

En un correo electrónico, los CMS dijeron que los cierres de los sitios web no afectarán el flujo de inscripción y que el centro de llamadas federal para responder preguntas de consumidores y navegadores “continuará asistiendo a las personas”.

“Es importante destacar que la duración potencial de los cortes es el máximo tiempo permitido para mantenimiento; pero podrían ser más cortos”, agregaron en el correo.

Un sitio alternativo

El sitio web en español tuvo un comienzo accidentado cuando se lanzó el Obamacare en 2013: abrió dos meses después que la versión en inglés. Sin embargo, los navegadores dicen que cuidadodesalud.gov a menudo ha servido como el “último recurso” para todos los consumidores, latinos o no, cuando tenían problemas con el sitio en inglés.

“En períodos de inscripción anteriores, muchas veces cuando healthcare.gov estaba caído, el sitio en español no lo estaba”, comentó Bouton.

“Los navegadores son bilingües y generalmente usan el sitio en inglés, pero cuando éste no está funcionando bien, terminan el proceso de inscripción en cuidadodesalud.gov, que generalmente funcionó mejor [que healthcare.gov] en años anteriores”, dijo Julia Holloway, directora de desarrollo de programas y servicios de navegadores para , en Indianapolis. Oficiales federales le anunciaron que su programa tendría 82% menos dinero para navegadores durante este período de inscripción.

El menor flujo de consumidores en cuidadodesalud.gov ha hecho que la versión en español sea tecnológicamente más estable.

Como ejemplo, desde noviembre de 2015 hasta el 2 de enero de 2016, cerca de 20 millones de personas usaron healthcare.gov, comparado con 953,708 que navegaron cuidadodesalud.gov.

Miedo a las deportaciones

Edgar Aguilar, gerente de programas en Community Health Initiative, una red de organizaciones de base en California que asiste con el proceso de inscripción para tener cobertura, dijo que, aunque California no enfrente algunos de los obstáculos que tendrán los estados que usan el mercado de seguros federal, la inscripción este año va a ser un desafío.

Aguilar está a cargo de la operación en el condado de Kern, en el Valle Central, que cuenta con una alta población de latinos que trabajan en granjas y cultivos.

“Tuvimos éxito inscribiendo a latinos en el pasado, el porcentaje de latinos sin seguro en el condado es de menos del 8%; pero la confusión sobre lo que está pasando con el Obamacare y el miedo a tener problemas migratorios, hace que las personas lo piensen dos veces antes de renovar un plan de salud o inscribir a sus hijos en el Medicaid o en CHIP”, explicó.

Navegadores encuestados para esta historia dijeron que han sentido más tensión este año, en los días previos a que comience el período abierto de inscripción.

En agosto, miembros hispanos del Congreso enviaron al Departamento de Salud y Servicios Sociales (HHS, por sus siglas en inglés) pidiendo un compromiso para que los latinos siguieran inscribiéndose. Una vocera del caucus dijo que un representante del HHS prometió organizar una reunión sobre el tema, pero ésta nunca se concretó.

Un obstáculo para la inscripción es el miedo a las deportaciones. Los inmigrantes indocumentados no tienen derecho a comprar un seguro de salud a través de los mercados de ACA, pero hay miles de familias con estatus migratorio mixto, y los defensores temen que puedan dudar en comprar un seguro o solicitar subsidios para ayudar a pagar la cobertura.

“Desde que asumió el nuevo gobierno, cuando aumentaron las redadas y se puso en peligro el estatus de los ‘Dreamers’ (jóvenes que fueron traídos al país sin papeles cuando eran niños), las personas comenzaron a cancelar sus citas con los navegadores, y dejaron de inscribir a sus niños en el Medicaid o en CHIP”, aseguró Bouton.

Sin embargo, los navegadores dijeron que no se dan por vencidos. “Seguimos haciendo llamadas. Tenemos la misma meta de inscribir a más personas”, dijo Maldonado. Su organización está operando con 30% menos de presupuesto para navegadores. En su estado, , una red de entidades sin fines de lucro, continúa organizando eventos, repartiendo folletos y llamando a las personas para alentarlos a que se inscriban.

“Tuvimos que cortar el presupuesto para publicidad, pero otra organización que tiene un poco más de dinero nos ayuda repartiendo nuestros materiales”, dijo Bouton. Más que nunca, dicen los navegadores, el foco está puesto en el trabajo en equipo.

“Somos apasionamos en lo que hacemos, y vamos a tratar de inscribir a la mayor cantidad de gente posible”, concluyó Holloway.

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Latinos quedan fuera de estudios médicos… y posibles curas /es/health-industry/latinos-quedan-fuera-de-estudios-medicos-y-posibles-curas/ Wed, 19 Jul 2017 09:00:18 +0000 Hace dos décadas, Luis Antonio Cabrera recibió una noticia devastadora: le dijeron que le quedaban tres meses de vida.

El puertorriqueño conductor de camiones, que entonces tenía 50 años, había atribuido su creciente dolor en la pierna al hecho de pasar tantas horas en la ruta. Pero el diagnóstico fue más grave que una simple tensión muscular: tenía , y tuvieron que extirparle el órgano, una compleja cirugía que, encima, no fue suficiente, ya que las células malas se habían diseminado en el pulmón.

Su doctor en Puerto Rico lo contactó con médicos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el organismo federal con sede en Bethesda, Maryland, en donde se investigan nuevas drogas y tratamientos, quienes dijeron que podían incluir a Cabrera en . Era para probar una terapia innovadora, un trasplante de sanguíneas para destruir las células cancerígenas.

El trasplante funcionó, y el cáncer no volvió a aparecer. Hoy, a sus 70, Cabrera, quien tiene cinco nietos y se mudó a West Virginia con su esposa para estar más cerca de los NIH, se siente fuerte y sano. “Vengo a hacerme pruebas cada seis meses, soy como un paciente vitalicio”, contó sonriendo.

Cabrera es uno de los pocos hispanos que participan de estas pruebas clínicas. “Menos del 8% de los pacientes que están participando ahora de estudios médicos son latinos, aunque los hispanos representan al 17% de la población del país [56.6 millones de personas]”, dijo el doctor , director del Instituto Nacional de Salud de Minorías y Disparidades de Salud de los NIH.

Luis Antonio Cabrera, 70, during his appointment at the NIH Clinical Center in Bethesda, Md., in June. Two decades ago, he was told he likely had only three months to live, due to a kidney cancer. He was enrolled in a clinical trial that saved his life. (Paula Andalo/KHN)

Esto significa que los latinos no sólo tienen menos acceso a tratamientos de avanzada sino también que los investigadores tienen menos información sobre el funcionamiento de las drogas y terapias en esta población. Estudios han mostrado que diferentes grupos étnicos pueden responder de manera distinta a los tratamientos. La falta de pacientes de minorías es un problema endémico en los ensayos clínicos; .

“Los estudios deberían representar la demografía del país”, expresó la , comisionada asistente para la salud de minorías en la Administración de Drogas y Medicamentos (FDA). “Debemos zanjar esa brecha para poder comprender mejor como una droga o terapia en particular funciona en diferentes comunidades”.

Hay muchas razones por las cuales los latinos no participan en estos estudios, dijo Perez-Stable: falta de información, disparidades en el acceso a la atención médica y no hablar inglés son algunos de los factores. El , oficial médico jefe de la Sociedad Americana de Cáncer (ACS), dijo que las familias latinas suelen estar dispuestas a participar de estudios médicos, especialmente si se trata de ayudar a que un hijo o hija enfermos reciban tratamiento, pero necesitan el consejo y apoyo de un doctor para guiarlos en todo el proceso.

Oficiales de salud tienen la meta de aumentar el número de hispanos en estos estudios innovadores. En marzo, la FDA lanzó para educar a los hispanos sobre los ensayos médicos. “Los médicos de cabecera tienen que ser los campeones, y también los centros comunitarios de salud, porque son espacios de atención en los que la gente confía”, remarcó Bull.

Al 5 de julio de 2017, solo en los Estados Unidos se están realizando 94.545 ensayos clínicos, de acuerdo con el sitio oficial . Como en el caso de Cabrera, usualmente el médico de cabecera ayuda al paciente a encontrar un estudio, aunque la llegada de internet en décadas recientes ha permitido que un número creciente de pacientes puedan descubrir por sí mismos los estudios médicos. Para participar, la persona debe cumplir con los criterios de elegibilidad de los investigadores: edad, género o condición. A menudo, el centro que conduce el estudio cubre costos relacionados con drogas, tratamientos o pruebas.

Para Brenda Aldana, atenderse en el hospital Holy Cross, de Silver Spring, Maryland, hizo esa diferencia en su cuidado de salud. Aldana, de 34 años, llegó a los Estados Unidos desde Zacatecoluca, en el departamento salvadoreño de La Paz, hace nueve años.

Brenda Aldana, 34, during her monthly appointment at the NIH Clinical Center in June, where she receives arthritis medication. Aldana was diagnosed with lupus nine years ago and is enrolled in a clinical trial. (Paula Andalo/KHN)

Durante el primer año en el país, comenzó a sentirse cansada y se le empezó a caer el pelo, pero Aldana pensó que eran síntomas del estrés de iniciar una nueva vida en los Estados Unidos. Sin embargo, era algo más que nervios: durante una visita a su hermana, quien vivía en Frederick, Maryland, Aldana se desmayó. Fue internada de emergencia con una embolia pulmonar. A las dos semanas le dijeron que tenía , una condición crónica debilitante de alta incidencia en latinas.

“En el Holy Cross los médicos me dijeron que me iban a ayudar a entrar en un para una medicación para tratar la artritis (una de las derivaciones del lupus)”, contó Aldana, quien tiene tres hijos de 17, 6 y 5 años.

Aldana viaja desde Olney, Maryland, al Clinical Center de los NIH cada mes para recibir la medicación por vía intravenosa. “Me siento mejor, me duelen menos las articulaciones”, dijo.

En estos días, “los hispanos reciben menos atención médica de calidad, por eso es importante que participen más de ensayos clínicos”, opinó Brawley, destacando que enrolarse en un estudio médico le da al paciente acceso a excelentes especialistas, que de otra manera quizás no verían.

“En un estudio médico, en vez de tener la opinión de un solo doctor, tendrá la opinión de un grupo de médicos altamente calificados que podrán decirle: ‘esto es bueno para gente como usted’”, enfatizó Brawley. La Sociedad Americana de Cáncer tiene un para ayudar a los pacientes a encontrar ensayos clínicos de acuerdo a su condición médica. El servicio está disponible en español.

John Vasquez, de 21 años, de San Antonio, Texas, solo necesitó acceso a internet y un celular para dar con el estudio médico que puede cambiar su vida. En septiembre de 2015, cuando estaba en camino a un juego de fútbol americano de uno de sus hermanos, dejó de sentir su pierna, brazo y parte derecha de la cara. “Pensé que estaba teniendo un ataque cerebral”, contó.

Vasquez fue diagnosticado con , una rara enfermedad de la sangre que literalmente estaba destruyendo todos sus glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, que ayudan al cuerpo con el mecanismo de coagulación.

En un grupo de Facebook para personas con graves condiciones de la sangre, le recomendaron contactarse con los NIH; lo hizo y le enviaron un kit para pruebas de sangre. Luego de examinar su caso le dijeron que era elegible para participar de , que le abrió las puertas a un novedoso trasplante que podría cambiar el curso de su enfermedad.

Bajo el cuidado del centro, Vasquez está viviendo temporalmente en Maryland con su hermana, esperando el momento del , programado para el 1 de agosto. El donante fue su hermano menor, de 14 años.

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Cuando los padres y el pediatra no hablan el mismo idioma /es/medicaid/cuando-los-padres-y-el-pediatra-no-hablan-el-mismo-idioma/ Thu, 02 Mar 2017 18:30:33 +0000 http://khn.org/?p=708182 Cuando Margarita Ruiz lleva a sus hijos al consultorio del médico, no tiene otra opción que confiar en que las enfermeras y las recepcionistas le traduzcan las instrucciones del pediatria con precisión. Ella no habla inglés y el doctor habla muy poco español.

Ruiz, de Rosemead, California, dijo que se siente agradecida de que el personal del consultorio esté disponible para traducir. En el pasado, con otro médico, su hijo mayor, de 14 años, le traducía. “No era lo ideal, pero no tenía otra opción”, dijo la ama de casa de 33 años.

Los expertos en salud dicen que no es aconsejable usar intérpretes sin entrenamiento, ya sean personal del consultorio o miembros de la propia familia.

Ruiz dijo que la barrera del idioma no la ha disuadido de llevar a sus cuatro hijos, que tienen entre 2 y 14 años, a las citas médicas, pero desea poder comunicarse de manera más eficaz con el doctor de sus niños.

Los padres latinos que hablan sólo español tienen menos probabilidades de reportar una experiencia satisfactoria con los médicos de sus hijos que los latinos que hablan sólo inglés, o al menos algo de inglés, según un nuevo análisis de datos de California.

Según el , publicado en la revista a principios de febrero, los padres que hablaban sólo español tenían la mitad de probabilidad que los latinos que sólo hablaban inglés de pensar que el médico de sus hijos los escuchaba.

El estudio comparó las experiencias de los latinos divididos en tres grupos en base a la lengua que hablaban en casa: las personas que hablaban sólo español, las que hablaban sólo inglés y otras que hablaban una mezcla de ambos.

El estudio también mostró que los padres que sólo hablaban español eran un 70% menos propensos a comunicarse con los médicos por teléfono o por correo electrónico comparado con aquéllos que hablaban sólo inglés. Y los que hablaban una mezcla de los dos idiomas eran un 25% menos propensos que los que hablaban exclusivamente inglés a sentir que los proveedores de atención médica de sus hijos los escuchaban, según el análisis, que se basó en los datos de 2011-2012 de la .

Los hallazgos sugieren que una ley estatal de 2009 que establece el derecho de los pacientes a un intérprete médico no está siendo plenamente aplicada o no se promueve suficientemente, dijo Alex Ortega, profesor de la Escuela Dornsife de Salud Pública de la Universidad Drexel de Filadelfia, quien dirigió el estudio.

En California, el (el Acta de Asistencia de Lenguaje en Atención de Salud) requiere que los planes de salud proporcionen un intérprete calificado cuando se lo solicite, ya sea en persona, o por teléfono o videoconferencia.

A nivel federal, el establece como mandato que los proveedores médicos que reciben fondos federales a través del Medicaid y Medicare, incluyendo hospitales, provean asistencia lingüística para sus pacientes.

Ruiz, cuyos hijos están inscriptos en Medi-Cal, dijo que nunca había

llamado a su plan de salud pidiendo un intérprete porque ella no sabía que eso era una opción.

Ortega dijo que es importante evaluar la barrera de comunicación entre médicos y padres debido al impacto que podría tener sobre la salud de los niños.

“Si los padres no entienden a sus proveedores, son menos propensos a manejar adecuadamente los problemas en casa”, dijo Ortega. “Esto es particularmente problemático para los niños con enfermedades crónicas como obesidad, asma y diabetes, que son grandes problemas en las comunidades latinas”.

En 2016, alrededor de un tercio de los médicos en ejercicio en el estado informó tener dominio del español, de acuerdo con la .

Eso es realmente más alto que la proporción de hispanohablantes competentes en la población total de California. Pero los médicos de habla hispana pueden estar más concentrados en algunas áreas, o los pacientes no siempre saben dónde encontrarlos.

Ruiz, por ejemplo, dice que su prioridad es encontrar médicos que estén más cerca de su casa.

La experiencia de las familias latinas en ambientes médicos ha sido objeto de muchos estudios, pero el análisis publicado en Academic Pediatrics muestra serias disparidades en la comunicación de salud dentro de la misma comunidad étnica, señaló Ortega.

Sin embargo, el estudio no muestra retrasos en la atención a las familias que enfrentan barreras idiomáticas. “El acceso era casi el mismo para todos los niños latinos”, dijo Ortega. Esa es la buena noticia.

La doctora Alicia Fernández, profesora de medicina en la Universidad de California en San Francisco y médica en el Hospital General de San Francisco, explicó que el uso de intérpretes no entrenados -como los miembros de la familia o el personal de la oficina- puede llevar a errores clínicamente significativos.

Por ejemplo, el vocabulario médico puede ser difícil

de entender para una persona no experta, especialmente un niño, dijo.

Pedir que un niño traduzca para sus padres también distorsiona la dinámica familiar, agregó Fernández. “Cuando los padres no hablan inglés y el niño sí, el niño adquiere prematuramente un rol adulto dentro de la familia”.

Incluso con un intérprete calificado a la mano, la comunicación puede ser un desafío. Eso es porque los médicos no necesariamente están entrenados para trabajar a través de intérpretes, dijo Fernández. Cuando se utiliza un intérprete, generalmente los médicos dominan la conversación, lo que hace más difícil para el paciente plantear preguntas e inquietudes, dijo.

Fernández dijo que muchos de sus pacientes quieren aprender inglés, pero recibieron poca educación en sus países de origen, lo que podría dificultarles el aprendizaje de una segunda lengua. También pueden enfrentar obstáculos como largas jornadas de trabajo y la falta de dinero para pagar las clases.

“Mientras tanto, ellos o sus hijos se enferman y el sistema de salud tiene que lidiar con eso”, dijo Fernández.

En California, alrededor del 29% de los inmigrantes viven en hogares donde ninguno de los miembros de la familia mayor de 13 años habla inglés “muy bien”, según el . A nivel nacional, el porcentaje es similar, del 28%.

Ruiz sigue dependiendo de las enfermeras y las recepcionistas para asistencia con el idioma, y tiene que esperar hasta que el personal hispanohablante esté disponible para interpretar.

“A veces he tenido que esperar horas”, dijo. “Puede ser frustrante”.

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El “tsunami” de casos de Alzheimer entre latinos plantea inquietudes sobre el cuidado y los costos /es/aging/el-tsunami-de-casos-de-alzheimer-entre-latinos-plantea-inquietudes-sobre-el-cuidado-y-los-costos/ Fri, 17 Feb 2017 12:27:28 +0000 http://khn.org/?p=700535 SACRAMENTO, Calif. — A Florence Márquez le gustaba describirse a ella misma como una trabajadora de fábrica de conservas, a pesar que era conocida en su latinísimo vecindario del este de San José como una activista comunitaria.

Ella caminó junto a César Chávez en el movimiento de trabajadores agrícolas durante los años 60 y 70. Ayudó a construir viviendas asequibles para familias pobres cerca de su iglesia local.

Pero hace ocho años, Florence, ahora de 86, no pudo encontrar su camino a la casa en la que había vivido durante 50 años. “Fue cuando supimos que necesitaba atención las 24 horas”, dijo su hija mayor, Barbara Márquez, de 61 años.

Florence fue diagnosticada con la enfermedad de Alzheimer, que le robó su memoria y su feroz independencia. A lo largo de los Estados Unidos, historias como Florence Márquez se están convirtiendo en más comunes, particularmente entre los latinos, la minoría de más rápido crecimiento en el país.

Sin una cura a la vista, se espera que el número de latinos con Alzheimer aumente más de ocho veces para 2060, a 3.5 millones, según del Edward R. Roybal Institute on Aging de la Universidad del Sur de California (USC) y de la red Latinos Against Alzheimer.

La edad avanzada es el principal factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer y la posibilidad de desarrollar el mal se duplica cada cinco años después de los 65. Los latinos son al menos 50% más propensos que los blancos no hispanos a tener Alzheimer, en parte porque viven vidas más largas, destaca el informe.

Barbara Marquez visits her mother Florence Marquez at her nursing home on Friday, December 2016. Barbara was her mother’s primary caregiver until the family decided to put their mother in a 24-hour care facility. (Heidi de Marco/KHN)

“Este es un tsunami en marcha”, dijo el doctor William Vega, uno de los autores del informe y director ejecutivo del Roybal Institute. “Si no encontramos medicamentos innovadores, vamos a enfrentar una terrible crisis financiera”.

Esa marea de casos de Alzheimer está provocando algunas conversaciones difíciles en las familias latinas, que a menudo se enorgullecen de cuidar a sus ancianos en casa, en lugar de ponerlos en hogares para adultos mayores.

Esas charlas se presentan con mucha culpa, dijo Barbara Márquez. Hasta hace poco, Barbara era la principal cuidadora de su madre. Su hermana y su hermano ayudaban.

“Pero fue más de lo que yo podría haber previsto”, dijo Barbara, recordando las noches sin dormir mientras intentaba asegurarse de que Florence no se levantara y escapara. “Afecta tu salud, tu matrimonio. Así que buscamos ayuda”.

Alrededor de 1,8 millones de familias latinas en todo el país cuidan a alguien con Alzheimer y otros tipos de demencia, y mientras que el informe de la USC muestra que las familias latinas tienen menos probabilidades que los blancos no hispanos de usar servicios de atención formales, como un hogar, el cuidado institucionalizado se está convirtiendo en una opción más popular entre estas familias.

Entre 1999 y 2008, un 55%, una tasa que superó el crecimiento de la población latina en general durante ese período de tiempo, según una investigación publicada en julio de 2011 en Health Affairs.

A nivel nacional, el de los servicios básicos en un centro de asistencia es de $43,200 al año, según la Asociación de Alzheimer. Los cuidados anuales en hogares de ancianos son, en promedio, , más del doble.

Para muchas familias latinas, obtener ayuda externa no es ni siquiera una opción. A menudo es demasiado costoso para las personas mayores que no son elegibles para el Medi-Cal, la versión de California del Medicaid para personas de bajos ingresos, que generalmente paga por el cuidado de enfermería en hogares de ancianos. Los inmigrantes que están en el país ilegalmente no califican, ni tampoco las personas cuyos ingresos son demasiado altos.

Después de probar un programa de cuidado de ancianos fuera de la casa a unos $78 al día, Barbara y su familia pusieron a Florence en una residencia para ancianos de la zona de Sacramento, donde ha estado viviendo durante el último año.

 Recursos en baja

La decisión de institucionalizar a Florence Márquez dejó a sus hijos no sólo sintiéndose culpables, sino también con una economía tambaleante por los elevados gastos. El cuidado de su mamá ahora cuesta de $3,000 a $4,000 por mes, dijeron. Pagan extra por servicios especializados.

Florence actualmente no califica para el Medi-Cal, por lo que la familia Márquez vendió la casa de su madre en San José para pagar por su atención. “Pero esos recursos están disminuyendo”, dijo Barbara. “¿Qué vamos a hacer cuando se acabe el dinero?”.

El informe de la USC estima que el impacto económico acumulado de la enfermedad de Alzheimer entre los latinos llegará a $ 2,35 mil billones en 2060. Esta cifra incluye los costos de atención médica y de largo plazo, así como la pérdida de ingresos de los miembros de la familia, y de las propias víctimas del Alzheimer, según el estudio.

Gustavo López, de Chicago, se preocupa por su madre, Agustina López, de 76 años, diagnosticada con la enfermedad de Alzheimer hace siete años.

Gustavo, de 48 años, y sus cuatro hermanos buscaron un centro de asistencia, pero no pudieron solventarlo. Agustina, después de vivir en las casas de todos sus hijos, eventualmente se quedó con Gustavo, el más joven.

Marquez, 85, was diagnosed with Alzheimer’s disease eight years ago. She lived in the same house for 50 years, but one day she couldn’t find her way back home. (Heidi de Marco/KHN)

Cuando Gustavo asumió por primera vez el papel de cuidador principal, su madre todavía hacía la mayoría de las cosas por su cuenta, dijo. Pero ahora depende de él para comer, bañarse, vestirse y tomar su medicación.

Así que Gustavo necesita un empleo con horario flexible. Ha estado trabajando principalmente como camarero. Han aparecido otras oportunidades de empleo, algunos con mejor salario, pero el cuidado de su madre está primero, dijo.

 Pidiendo ayuda

Gustavo recibe ayuda de amigos de la familia que vigilan a su madre mientras está en el trabajo. También encontró Casa Cultural en Chicago, una agencia de servicios sociales que ofrece un programa de día para personas mayores. Puede dejar a su mamá en el centro por unas horas, lo que le da un respiro.

Programas gratuitos o de bajo costo como éstos están disponibles en muchas comunidades, pero las familias necesitan investigar y pedir ayuda, dijo Constantina Mizis, presidenta de la , con sede en Chicago.

La alianza, formada en 2009, se centra en los miembros de la familia que son los principales cuidadores. Mizis dijo que ha conocido a muchos cuidadores que están al borde de quebrarse. La organización sin fines de lucro les ofrece capacitación, ayuda para encontrar recursos para impulsar su propio bienestar, y participación en eventos comunitarios para las familias.

Al buscar apoyo, el mejor lugar para comenzar es en un grupo o centro comunitario local: una iglesia, una organización sin fines de lucro, una oficina de United Way o el capítulo local de la Asociación de Alzheimer, por ejemplo, dijo Mizis. Es probable que estos grupos refieran a los cuidadores a la del condado o al Departamento de Envejecimiento del estado.

Allí, se les asigna a las familias un trabajador social que puede discutir qué beneficios están disponibles. Si un paciente de Alzheimer califica para Medicaid [Medi-Cal en California], estos beneficios podrían incluir capacitación para cuidadores y pago a través de programas de “efectivo y consejería”. Los de California es uno de esos programas. Sin embargo, los beneficios y la elegibilidad varían según el estado.

En 2010, la Administración del Seguro Social reconoció al Alzheimer de inicio temprano como una condición médica elegible para los ingresos por discapacidad. Eso podría ayudar a las personas cuya enfermedad de Alzheimer se diagnostica antes de los 65 años, pero muchas familias latinas no son conscientes de esto, dijo Mizis.

Un impulso para la concientización

Debido a que los latinos son más propensos a usar opciones de atención informales y más asequibles, el informe de la USC pide mejorar la capacitación y los recursos para las familias, tanto en inglés como en español.

Entre los cuidadores que optan por mantener a un padre con Alzheimer en casa está Julia García, de Houston, Texas. Ella se rota con sus tres hijas adolescentes y adultas para cuidar a su madre, Marcela Barberena, de 85 años, quien fue diagnosticada con la enfermedad el año pasado.

Julia, que no estaba familiarizada con el Alzheimer, pensó que el olvido y el comportamiento infantil de su madre se debían a la edad.

“Demasiado a menudo la gente ve al Alzheimer como resultado de la vejez, pero la enfermedad que deteriora el cerebro no es natural”, dijo Vega, coautor del informe de la USC.

Barbara visits her mother almost every weekend. Her mother’s care now costs $3,000 to $4,000 per month, says Barbara. (Heidi de Marco/KHN)

Julia García dijo que se dio cuenta de que era algo más serio cuando su madre tomó un micro desde el aeropuerto internacional de Houston sin saber su destino.

“Habíamos acordado que la recogería, pero ella se fue por su cuenta”, dijo Julia. “Terminó en el centro de la ciudad. Fue el momento más espantoso de mi vida”.

Como nueva cuidadora, Julia se acercó a la sede local de la Asociación de Alzheimer para obtener información. Aunque algunos recursos están disponibles en español en el capítulo de Houston, Julia notó que muy pocos latinos asistían a los talleres informativos o a las clases.

Lo mismo ocurre con los medios en español, que proporcionan poca información sobre la enfermedad. “Rara vez se oye nada en la televisión o en la radio”, dijo.

Muchos latinos, incluyendo las familias de Márquez, López y García, no saben sobre los ensayos clínicos y cómo pueden ayudar a sus seres queridos.

Los latinos están subrepresentados en los ensayos clínicos patrocinados por los Institutos Nacionales de Salud: representan el 17 por ciento de la población de los Estados Unidos, pero sólo el 7,5 por ciento de los participantes en los 32 centros de investigación de Alzheimer financiados por los INS en todo el país, según el informe de Roybal.

Los voluntarios latinos son importantes para ayudar a los investigadores a desarrollar tratamientos para el Alzheimer que funcionen para todos los grupos étnicos, según el informe de USC.

“Por eso es tan importante invertir en la educación de estas comunidades”, dijo Mizis.

Su grupo ayuda a entrenar promotoras o educadores comunitarios de salud en regiones con grandes comunidades latinas, incluyendo San Francisco, Los Ángeles, Baltimore y Nueva York. Al ir de puerta en puerta, las promotoras educan a las familias sobre la enfermedad.

“Veo de primera mano cuánto necesitan ayuda nuestras comunidades”, dijo Mizis. “Y esta necesidad sigue creciendo”.

Esta historia fue producida por , que publica , un servicio editorial independiente de la .

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Estudiantes de California ayudan a hispanos a estar sanos y en forma /es/noticias-en-espanol/estudiantes-de-california-ayudan-a-hispanos-a-estar-sanos-y-en-forma/ Thu, 01 Dec 2016 15:33:55 +0000 http://khn.org/?p=681929 SAN FERNANDO, California — Es temprano un miércoles a la mañana y el Recreation Park de esta ciudad está lleno de docenas de personas haciendo carreras cortas, elevación de piernas y sentadillas, estimulados por los entusiastas estudiantes de la Universidad Estatal de California, en Northridge.

“¿Todo el mundo está entusiasmado?”, preguntó Celeste Alcalá, de 19 años, mientras su grupo levantaba pelotas de ejercicio.

– “¡Sí!” -respondieron hombres y mujeres al unísono.

Los estudiantes de Cal State son instructores en un programa de ejercicio gratuito ofrecido en parques en el Valle de San Fernando, el sur de Los Ángeles, San Francisco y el condado de Stanislaus. Los participantes son en su mayoría latinos, y muchos nunca habían hecho ejercicio regularmente antes de unirse al grupo. Varios tienen diabetes, presión arterial alta u otras enfermedades crónicas.

Irma Fuentes, de 53 años, asiste al campamento de entrenamiento tres veces por semana. Dijo que la ha motivado a cambiar su dieta, perder peso y empezar a caminar con su marido los fines de semana. Fuentes dijo que su presión arterial está bajo control, “y ahora tengo mucha energía”.

El programa, 3WINS Fitness, comenzó en Recreation Park en 2011 antes de expandirse a otros sitios. Steven Loy, profesor de Cal State en Northridge y fundador del programa, dijo que él y sus estudiantes están trabajando para llevar la iniciativa a parques en toda California. Su objetivo es asociarse con otros campus de Cal State y capacitar a sus estudiantes para que ejecuten los programas en sus ciudades.

Loy dijo que 3WINS (algo así como ganar tres veces) recibió su nombre de la idea de que es positivo para los estudiantes, los participantes y la comunidad.

El programa, dijo, ayuda a las personas a moverse y cumplir con los requisitos de ejercicio recomendados por el gobierno federal, sin tener que pagar por membrecías en gimnasios costosos. El gobierno federal recomienda que los adultos sumen al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada cada semana y realicen ejercicios de fortalecimiento muscular por lo menos dos días durante la semana

“Estamos tratando de hacerlo lo más fácil posible”, dijo Loy, que enseña kinesiología y fisiología del ejercicio. “Proporciona una vía para que las personas puedan ejercitarse, incluso si no pueden pagarlo o si no se sienten cómodas en un ambiente de gimnasio tradicional”.

Eso fue lo que atrajo a María Barajas. Ejercitar en el parque es “mucho mejor que el gimnasio”, dijo la mujer de 59 años. A ella le gusta la energía de los estudiantes y ha hecho amistades con sus compañeros de ejercicio. “Esto es como mi otra familia”, dijo.

Los programas gratuitos en parques como 3WINS ayudan a aumentar la actividad física entre los residentes de bajos ingresos y pueden prevenir o disminuir el impacto de las enfermedades crónicas, explica Deborah Cohen, científica de la RAND Corporation quien realizó una evaluación del programa en el 2015.

“Uno de los medicamentos más potentes es la actividad física regular”, dijo Cohen.

Cohen descubrió que programas como el de Cal State motivan a la gente a usar los parques para hacer ejercicio, y que esta estrategia podría usarse como modelo para otras comunidades que tratan de incrementar la actividad física de sus residentes y reducir las enfermedades crónicas. Mientras que otros parques alrededor de la nación ofrecen clases recreativas o de gimnasia, no son típicamente gratuitas. En general, dijo Cohen, los parques están subutilizados, especialmente en las zonas de bajos ingresos. Y los programas en parques que sí existen generalmente apuntan a los jóvenes en vez de a los adultos y personas de la tercera edad, según otro estudio de Cohen.

El programa Cal State, que fue reconocido por la campaña “Let’s Move” de Michelle Obama, es único debido a la asociación entre parques y universidades estatales, dijo Cohen.

En Recreation Park, los participantes también pueden hacerse revisar su presión arterial y participar en clases de prevención y manejo de la diabetes, dirigidas por los estudiantes.

Los estudiantes pueden recibir crédito académico por el voluntariado, lo cual, según Loy, le da al programa una sostenibilidad propia y elimina la necesidad de financiamiento externo. Los estudiantes no sólo aplican lo que están aprendiendo en clase, sino que también aprenden habilidades empresariales y de liderazgo.

Una de las voluntarias, Aidee Corona, de 24 años, dijo que se interesó en el programa porque su madre y su abuela tienen diabetes y quería ver cómo el ejercicio podía ayudar a las personas a cambiar su estilo de vida.

Corona dijo que desde que comenzó a trabajar como voluntaria hace unos dos años, aprendió más sobre cómo comunicarse con la gente y “cómo motivarlos a seguir haciendo ejercicio”. Se graduó en la primavera y dijo que planea convertirse en fisioterapeuta.

Celeste Alcalá, que está en su segundo año en Cal State en Northridge, dijo que estaba un poco intimidada al principio, pero pronto se sintió más cómoda liderando los grupos. “Definitivamente he crecido mucho como persona”, dijo. “Es una buena experiencia de aprendizaje”.

Alcalá dijo que está contenta de poder poner en práctica lo que está aprendiendo en las clases de kinesiología, incluyendo cómo diferentes ejercicios trabajan diferentes partes del cuerpo. “Es muy diferente cuando lees algo y cuando lo ves en persona”, dijo.

Antes de que comenzara el programa de San Fernando, Recreation Park a menudo estaba vacío, dijo Ismael Aguila, director de recreación y servicios comunitarios. La ciudad rara vez podía conseguir suficiente gente para participar en una clase de ejercicio de bajo costo. Las personas regularmente tomaban siestas en el parque, dijo.

“Los parques aquí en la ciudad estaban sufriendo significativamente”, dijo Aguila. “Realmente estaban subutilizados”.

El campo de entrenamiento gratuito dirigido por los estudiantes atrajo a la gente al parque y dio impulso a la ciudad para involucrarse más en los esfuerzos de salud pública, dijo Aguila. Ahora, agregó, San Fernando está ofreciendo clases adicionales, que proporcionan ingresos que ayudan a pagar por el equipo utilizado por los voluntarios de 3WINS.

Cohen dijo que todos los parques deben tener programas de ejercicios para ayudar a aumentar la actividad física en todo el país. “Eso promovería la salud y el bienestar, y podría reducir los costos de la atención de la salud”, dijo.

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Los hispanos están menos preparados ante un desastre mayor en LA /es/noticias-en-espanol/los-hispanos-estan-menos-preparados-ante-un-desastre-mayor-en-la/ Fri, 15 Jul 2016 09:00:32 +0000 http://khn.org/?p=635865 En el condado de Los Angeles, la pregunta no es si ocurrirá un desastre mayor, sino cuándo ocurrirá. Expertos esperan un terremoto de magnitud 7.0 o más en los próximos 30 años. El área es propensa a incendios forestales, inundaciones, y otros desastres naturales. Brotes de enfermedades infecciosas y ataques terroristas también están en la lista.

Aunque están conscientes de los riesgos, menos de la mitad de la población está preparada para este tipo de emergencias.

Encuestas muestran que las comunidades hispanas son las menos preparadas de todas.

Sólo el 38% de los hogares latinos reportaron tener un plan en caso de desastre, el más bajo de cualquier grupo racial o étnico, de acuerdo con el del Departamento de Salud Pública (Department of Public Health) del condado de Los Angeles. En un condado de 10 millones de personas, en el que el 48% son latinas, millones podrían estar en peligro.

“Tenemos agua”, dijo Benito Salgado, cuando se le preguntó si su familia estaba preparada. Pero eso es todo. Salgado emigró de México 11 años atrás. Su esposa y sus hijos, de 6 y 8 años, no tienen un kit de primeros auxilios, ni tampoco lo tienen cerca de dos tercios de sus vecinos de los vecindarios del este de Los Angeles.

El sur y el este de Los Angeles tienen el más alto porcentaje de residentes latinos, 68% y 73,5% respectivamente. Estos dos distritos son el hogar de cerca de 2,3 millones de personas, muchos de ellos inmigrantes. También tienen altas tasas de pobreza. Las regiones centrales tienen poblaciones más diversas y mezcladas. Las áreas costeras tienen mayormente residentes blancos no-hispanos, quienes son más prósperos.

Las dos áreas más fuertemente latinas son particularmente vulnerables a los desastres. Tienen pocos servicios disponibles de manera regular, como cuidado de salud o tiendas de comidas. La geografía es otra razón: la falla de Newport Inglewood corre directamente debajo de ellos. Pero factores sociales pueden ser aún más importantes, de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Sandy Roman, esposa de Benito Salgado, dijo que tiene cereal extra en caso que lo necesiten si ocurre un desastre. Sólo el 38 por ciento de los hogares latinos reportaron tener un plan de desastre, el más bajo de cualquier grupo étnico o racial en el condado. (Heidi de Marco/KHN)

Los CDC observan varios factores para determinar cuán bien un área podría soportar un desastre. Se halló que les iba peor a las comunidades con residentes de menor estatus socioeconómico, y a las minorías raciales y étnicas con limitado dominio del inglés.

Quién vive en el hogar también importa. Las familias con niños o adultos mayores, personas enfermas o discapacitadas, o las encabezadas por un solo padre tienen luchas más grandes. El tipo de vivienda (tales como edificios altos o construcciones más viejas), y el transporte, también pesan sobre el riesgo, dijeron los CDC.

Los angelinos en el sur y este de Los Angeles tienden a tener tasas más altas de enfermedades crónicas, menos educación e ingresos más bajos. Los hogares latinos a menudo son más grandes e incluyen parientes de todas las edades. Es fácil ver por qué el sur y este de LA están en mayor riesgo.

Tener una comunidad muy unida hace una diferencia. Las personas que comparten un sentido de pertenencia a su barrio tienen más probabilidades de sobrevivir. Y sus comunidades tienden a una recuperación más rápida después que golpea la tragedia.

Las agencias gubernamentales y las organizaciones de ayuda, como Red Cross, están trabajando para mejorar la preparación entre los angelinos, especialmente aquéllos en mayor riesgo. Ellos tienen programas para ayudar a construir conexiones con la comunidad y aumentar los recursos en los vecindarios latinos.

Por ejemplo, el Emergency Medical Services del condado de Los Angeles tiene un plan para desastres en todo el condado que incluye sistemas de comunicación en varios idiomas. También tienen insumos de emergencia almacenados en sitios seguros a lo largo del condado.

El capítulo de Los Angeles de la American Red Cross tiene un plan para desastres llamado

, que apunta a las comunidades vulnerables. “Para estar preparado, se necesitan cuatro cosas: un plan de emergencia, un kit, saber dónde conseguir información y estar involucrado en la comunidad”, dijo María Melo Bueno, gerenta de comunicaciones regional.

Siblings Benito and Stephanie sit on the front porch of their house in Los Angeles, Calif., on May 31, 2016. The children learned about earthquake preparedness at school and decided the porch would be the family’s meeting place in case of an emergency. (Heidi de Marco/KHN)

Prepare SoCAL trabaja con grupos de fe, escuelas, organizaciones sin fines de lucro y negocios que ya están en el vecindario. “Trabajar con grupos locales es importante porque hemos aprendido que después de una catástrofe, las personas primero buscan a alguien a quien conocen y en quien confían”, dijo Melo Bueno.

Red Cross también se comunica con los latinos a través de medios de comunicación en español, incluyendo Telemundo y Univision. Probablemente la radio sería la principal fuente de comunicación, ya que el 97% de los latinos escuchan radio cada semana.

Las escuelas son importantes para ayudar a los niños a estar preparados. “El mes pasado, completamos un en una escuela católica del este de Los Angeles”, dijo Melo Bueno. Los estudiantes recibieron lecciones sobre seguridad y fundas de almohadas para llenarlas con lo esencial, como agua, comida y una linterna.

Los hijos de Salgado aprendieron qué hacer en caso de un terremoto en la escuela. “Nos dijeron que debemos cubrirnos las cabezas”, dijo Benito, de 8 años, “… y tenemos Band-Aids”. Salgado está contento de que la escuela enseñara a sus hijos sobre terremotos; él quiere que estén seguros en caso que no esté allí.

Esta historia fue producida por , que publica , un servicio de la .

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Observan Un Significativo Aumento De Hospitalizaciones Psiquiátricas En Latinos Jóvenes De California /es/mental-health/observan-un-significativo-aumento-de-hospitalizaciones-psiquiatricas-en-latinos-jovenes-de-california/ Wed, 16 Mar 2016 18:22:26 +0000 Las hospitalizaciones psiquiátricas de niños y adultos jóvenes en California están creciendo dramáticamente, a un ritmo mucho más rápido que entre sus pares blancos no hispanos y afroamericanos, de acuerdo con datos estatales.

Nubia Flores Miranda, 18, at her home in Oakland, Calif., on Thursday, December 17, 2015. After participating in the mental health program at Life Academy of Health and Bioscience, Miranda decided to major in psychology at San Francisco State University. (Heidi de Marco/KHN)

Mientras las internaciones por problemas de salud mental de personas jóvenes de todas las etnias ha aumentado en años recientes, las tasas de latinos resaltan. Entre aquéllos de 21 años o menos, se dispararon un 86 por ciento, a 17.813, entre el 2007 y el 2014, de acuerdo con la Office of Statewide Health Planning and Development. Esto comparado con el 21 por ciento de aumento entre los blancos no hispanos, y el 35 por ciento entre los afroamericanos.

Nadie sabe con certeza qué es lo que está impulsando la tendencia. Los que formulan las políticas y líderes de la comunidad ofrecen explicaciones variadas y a veces contradictorias. Algunos dicen que los números reflejan una falta de servicios de salud mental lingüística y culturalmente apropiados para latinos, y el estigma arraigado que impide a muchos pedir ayuda antes que golpee una crisis.

“A menudo, esperan hasta que se están cayendo a pedazos,” dijo el doctor Sergio Aguilar-Gaxiola, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en Davis y director del Centro para Reducir las Disparidades de Salud, de la universidad.

Otros culpan al estrés por la reciente recesión, la desintegración familiar y una afluencia de niños traumatizados, huyendo de la pobreza y la violencia de Centroamérica.

Todavía algunos sugieren que la tendencia podría ser positiva, reflejando una mayor disposición de los padres latinos que buscan tratamiento para ellos y sus hijos, al menos cuando están en crisis.

Entre los adultos latinos, las internaciones rozan el 38 por ciento durante el mismo período. Las hospitalizaciones similares de afroamericanos adultos aumentaron un 21 por ciento, mientras que las de los adultos blancos no hispanos se mantuvieron similares.

Margarita Rocha, directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro Centro la Familia, en Fresno, dijo que los temas de salud mental están empezando a discutirse de manera más pública en la comunidad latina.

“Esto está ayudando a las personas a presentarse,” dijo.

Nubia Flores Miranda, 18, works part-time at Family Paths, a counseling and mental health organization in Oakland, Calif., on Friday, January 29, 2016. Miranda said she became interested in a career in mental health after she started experiencing depression and anxiety her freshman year at Life Academy of Health and Bioscience. (Heidi de Marco/KHN)

Ken Berrick, CEO de Seneca Family of Agencies, que ayuda a niños con problemas emocionales en una docena de condados, está de acuerdo. Porque ahora más latinos están recibiendo servicios de salud mental, es más probable que se identifique a los niños cuando requieren de hospitalización, dijo.

“Sé como un hecho que el acceso al servicio es mejor ahora,” dijo Berrick, cuya operación tiene una unidad de estabilización de crisis en el condado de Alameda, en California.

En total, las hospitalizaciones psiquiátricas infantiles rozaron cerca del 45 por ciento entre el 2007 y el 2014, independientemente de la etnia, un patrón que los expertos atribuyen a varios factores, incluyendo la escasez de servicios ambulatorios intensivos y servicios en el hogar, las escuelas que luchan por pagar los servicios de salud mental a través de la educación especial y una baja en ingresos en hogares grupales.

“Estos niños tienen que ser tratados en alguna parte,” dijo Dawan Utecht, director de Salud Mental del condado de Fresno, acerca del movimiento para mantener a los niños fuera de los hogares grupales.

“Si no tienen estos servicios establecidos en la comunidad, irán hacia una crisis.”

El aumento entre la juventud latina es remarcable en parte porque históricamente, las tasas de internaciones para esta población han sido relativamente bajas.

Los niños latinos siguen siendo mucho menos propensos a recibir tratamiento de salud mental a través del Medi-Cal, el programa de cobertura federal y estatal para personas de bajos recursos y residentes con discapacidades. Entre el 2010 y el 2014, menos del 4 por ciento de los niños latinos recibieron servicios especializados en salud mental a través del programa tradicional del Medi-Cal. Esto comparado con el 7 por ciento de los niños blancos no hispanos y afroamericanos elegibles, de acuerdo con datos estatales. La cifra no incluye a los inscriptos en el cuidado médico administrado.

Eric Waters, coordinador para el programa de salud del comportamiento en Life Academy High School lidera una discusión con Fernanda May, de 17 años, y Graciela Pérez, de 17, en La Clínica de la Raza en Oakland, California, que provee entrenamiento en primeros auxilios y prácticas a estudiantes en organizaciones de salud mental. (Heidi de Marco/KHN)

(Los asiático-americanos y los habitantes de las islas del Pacífico buscan tratamiento a niveles aún más bajos que los latinos. Aunque las hospitalizaciones también están aumentando rápidamente en esta población, los números brutos se mantienen relativamente bajos.)

Leslie Preston, directora de salud del comportamiento de La Clínica de La Raza, en East Oakland, dice que la escasez de trabajadores de salud mental bilingües y biculturales limita el acceso de los niños latinos al cuidado preventivo, lo que podría dar lugar a crisis más adelante.

“Todos están tratando de contratar a médicos hispano hablantes,” dice. “Simplemente no hay suficientes médicos para satisfacer esa demanda.”

El acceso al cuidado puede ser incluso más difícil para nuevos inmigrantes. Los niños hispano hablantes que han sido referidos para una evaluación de educación especial, lo que puede ayudarlos a ser elegibles para servicios de salud mental, a veces esperan meses o años antes que alguien les haga una prueba, dijo.

“Las familias no conocen el sistema,” agregó. “No conocen sus derechos.”

Otros clínicos apuntan a la relativamente baja cobertura de salud entre latinos, especialmente los que no tienen estatus legal, y a una resistencia cultural a reconocer la enfermedad mental.

El doctor Alok Banga, director médico del Sierra Vista Hospital en Sacramento, dijo que algunos padres inmigrantes con los que se encuentra no creen en la enfermedad mental y no han comprendido la urgencia de la depresión de sus hijos e intentos de suicidio previos. Muchos tienen dos o tres trabajos, dijo. Algunos son inmigrantes indocumentados con miedo de venir al hospital o tener una interacción con el Child Protective Services.

Pero el mayor problema es la escasez de psiquiatras infantiles y de servicios ambulatorios para servir a esta población.

“El curso predeterminado del tratamiento recae sobre las instituciones: hospitales, cárceles y prisiones,” dijo.

Jeff Rackmil, director del Sistema de Cuidado Infantil en el condado Alameda, dijo que el crecimiento de determinada población — particularmente, un aumento de niños latinos asegurados bajo el Medi-Cal — puede ser también parte de la explicación del incremento en las hospitalizaciones.

Sin embargo, la población latina del estado de 24 años o menos aumentó menos del 8 por ciento entre el 2007 y el 2014, lo que casi no explica ni remotamente un 86 por ciento de aumento en las hospitalizaciones.

Elizabeth Ochoa, de 17 años, y Víctor Ramírez, de 17, trabajan en una tarea durante el entrenamiento en salud del comportamiento. Los estudiantes de East Oakland caminan al centro desde la escuela. (Heidi de Marco/KHN)

Algunas comunidades de California están trabajando para traer más niños latinos al cuidado y para reducir el estigma asociado con la enfermedad mental.

En  Life Academy of Health and Bioscience, una pequeña, mayormente latina escuela secundaria de East Oakland, los estudiantes crecen en medio de la violencia generalizada y la pobreza. “Se nos ha dicho que mantengamos las cosas entre nosotros,” dijo Hilda Chávez, de 17 años, estudiante senior.

Los estudiantes a menudo no buscan ayuda porque tienen miedo de que, por discutir problemas de salud mental, se ganen el epíteto de “loco,” dijo Chávez.

El año pasado, la escuela, en conjunto con La Clínica de La Raza, con sede en Oakland, comenzó un programa para interesar a estudiantes en carreras de cuidado de salud mental. El programa provee entrenamiento en instrucción de “primeros auxilios” para ayudar a personas en crisis, y coloca estudiantes en prácticas con organizaciones de salud mental.

Nubia Flores Miranda, de 18 años, participó en el programa el año pasado y ahora está realizando la especialización en psicología en la Universidad Estatal de San Francisco. Miranda dijo que se interesó en una carrera en salud mental después que experimentara depresión y ansiedad durante su primer año en Life Academy.

Ver a un consejero escolar “cambió mi vida,” dijo.

Pero ella vio que sus compañeros eran renuentes a buscar ayuda de consejeros en la escuela, la mayoría de los cuales eran blancos no hispanos y vivían en vecindarios más seguros, más ricos. Una vez, cuando un compañero comenzó a actuar raro en la escuela, Miranda le sugirió que hablara con alguien.

“Me dijo que ella sentía que no podía confiar en una persona, que ellos no entenderían de dónde venía,” dijo.

Graciela Pérez, de 17 años, y Nayely Espinoza, de 17, sostienen su asignación grupal durante una presentación en clase. Los estudiantes se preparan para sus prácticas de salud mental (Heidi de Marco/KHN)

La escasez de servicios es especialmente evidente en Central Valley, en donde muchos trabajadores agrícolas son latinos. Juan García, profesor emérito en la Universidad Estatal de California, en Fresno, quien fundó el centro de consejería en la ciudad, dice que la sequía y la recesión económica han agravado la depresión, la ansiedad, el abuso de sustancias y los brotes psicóticos entre los latinos de todas las edades.

“Los servicios para esta población están décadas atrás de donde debieran estar,” dijo.

En el condado de Fresno, las hospitalizaciones psiquiátricas de jóvenes latinos son más del triple, 432 entre el 2007 y el 2014. Las internaciones de sus pares blancos no hispanos y afroamericanos casi se han duplicado.

Liliana Quintero Robles, una practicante de terapia familiar y matrimonial en el condado rural de Kings, también en Central Valley, California, dijo que ve a niños cuyos problemas de salud mental han estado sin tratarse por tanto tiempo que terminan cortándose a sí mismos o alcoholizándose, consumiendo marihuana, metanfetamina y OxyContin.

“Hay sufrimiento muy, muy arraigado,” dijo.

Fuera, en la comunidad agrícola no incorporada de Five Points, a 45 minutos de Fresno, casi todos los estudiantes de la Westside Elementary School son latinos de bajos ingresos. Cuando el director, Baldo Hernández, asumió su puesto en 1981, dijo que veía tal vez un niño al año con un problema de salud mental. En estos días, ve de 15 a 30, dijo.

Él culpa a los pozos secos y a los campos estériles, al menos en parte.

“He tenido padres llorando en la escuela, suplicándome que les encontrara un hogar, implorándome que les consiguiera un trabajo,” dijo.

En algunas partes de Valley y otros lugares, el hospital más cercano que recibe a niños con crisis psiquiátricas está a horas de distancia. Los niños pueden quedar en salas de emergencia por días, esperando por una cama en el hospital.

“Se convierte en una experiencia muy traumatizante tanto para los niños como para las familias,” dijo Shannyn McDonald, jefe del sistema de cuidado infantil del Departamento de Salud Mental del condado de Stanislaus.

Recientemente, el condado amplió su programa de promotoras, que entrena a miembros de la comunidad latina para hablar con sus compañeros acerca de la salud mental.

En el pequeño pueblo de Oakdale, una delgada, energética promotora de 51 años llamada Rossy Gomar dedica de 60 a 70 horas semanales a servir de organizadora, educadora y “caja de resonancia” de muchas mujeres y niños latinos en el pueblo.

Hilda Chávez, de 17 años, en La Clínica de la Raza, dice que los estudiantes en su escuela secundaria en realidad no discuten los problemas de salud mental. Chávez dice que participar en el programa le ha hecho considerar una carrera en salud del comportamiento. (Heidi de Marco/KHN)

La oficina de Gomar en el Oakdale Family Support Network Resource Center está llena de cajas abiertas de pañales para niños, juguetes donados y prendas de vestir.

“Mira mi oficina,” se ríe. “No caben.”

Gomar dice que muchas de las mujeres con las que trabaja no reconocen que están deprimidas o que son abusadas. Los niños ven los problemas de sus padres y no saben adónde acudir en busca de ayuda.

“Hay mucha gente joven que no tiene ninguna esperanza,” dijo.

Pero, poquito a poco, ella ha visto buenos resultados.

Una cliente de 17 años es estudiante en Oakdale High School. La niña, cuyo nombre se mantiene en reserva para proteger su privacidad, dijo que a principios de este año, por problemas en la escuela y a causa de una ruptura con su novio tenía que luchar para poder levantarse cada mañana. Empezó a beber, usar drogas y pensar en el suicidio. Ella tenía miedo de hablar con sus padres, dijo, y mantenía todo en su interior.

Un día, entró a la oficina de Gomar y empezó a llorar.

“Ella me dijo ‘todo está bien. Te queremos aquí,'” dijo la niña. “Cuando estaba hablando con ella, me sentí mucho mejor.”

La California Wellness Foundation apoya el trabajo de KHN con los medios étnicos de California.

Esta historia fue producida por , que publica California Healthline, un servicio de la California Health Care Foundation.

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