Investigation Archives - ºÚÁϳԹÏÍø News /es/tag/investigation/ ºÚÁϳԹÏÍø News produces in-depth journalism on health issues and is a core operating program of KFF. Thu, 16 Apr 2026 00:01:06 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 /wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 Investigation Archives - ºÚÁϳԹÏÍø News /es/tag/investigation/ 32 32 161476233 A pesar de las protecciones al consumidor, embargan parte del sueldo a trabajadores para saldar deudas médicas /es/courts/a-pesar-de-las-protecciones-al-consumidor-embargan-parte-del-sueldo-a-trabajadores-para-saldar-deudas-medicas/ Thu, 09 Oct 2025 14:01:36 +0000 /?post_type=article&p=2101907 Stacey Knoll pensó que la citación judicial que había recibido era una estafa.

Se había atendido en la sala de emergencias del hospital sin fines de lucro Montrose Regional Health en 2020, pero no recordaba que le hubieran llegado facturas por atención médica.

Por eso se sorprendió cuando, tres años después, su empleador recibió una orden judicial para que le retuviera parte de su salario y comenzara a derivarlo a una agencia de cobro por una factura médica impaga de que, con intereses y costos judiciales, .

El momento no podía ser peor. Luego de salir de un matrimonio problemático y vivir en un refugio, Knoll había conseguido la custodia total de sus tres hijos, una vivienda estable en Montrose, Colorado, y un trabajo en una gasolinera.

“Y justo en ese momento recibí la orden de embargo del tribunal”, contó. “Fue aterrador. Nunca había estado sola ni había criado a mis hijos sola”.

ºÚÁϳԹÏÍø News revisó 1.200 casos —registrados en Colorado entre el 1 de febrero de 2022 y el 1 de febrero de 2024— en los que la justicia había   autorizado embargar sueldos por deudas impagas. Al menos el 30% de esos casos estaban relacionados con servicios médicos, incluso cuando las facturas deberían haber sido cubiertas por Medicaid, el programa  de salud federal gerenciado por los estados para personas con bajos ingresos o discapacidades.

Ese 30% probablemente sea una subestimación, ya que muchas veces la deuda médica , como tarjetas de crédito o adelantos de sueldos. Pero incluso esa cifra mínima equivaldría a unos 14.000 casos al año, en los que los tribunales aprueban embargos de sueldo por deudas médicas en Colorado.

Otros hallazgos

  • Se persiguió a los pacientes por facturas médicas que iban desde menos de $30 hasta más de $30.000, y la mayoría era menor de $2.400. A medida que los casos avanzaban en el sistema judicial, acumulando intereses y costos legales, las deudas solían crecer en un 25%. En un caso, se multiplicó por más del 400%.
  • Las personas podían ser embargadas hasta 14 años después de haber recibido atención médica, incluso si cambiaban de trabajo.
  • Detrás del cobro de esas deudas hay todo tipo de proveedores médicos: grandes cadenas de salud, hospitales rurales pequeños, grupos de médicos, servicios públicos de ambulancia, entre otros. En varios casos, los hospitales obtuvieron autorización para embargar el salario de sus propios empleados por facturas pendientes de pago por haberse atendido en esas mismas instituciones.

Sin embargo, Colorado no es una excepción: es uno de los 45 estados que permiten el embargo de sueldos por deudas médicas. Solo Delaware, Nueva York, North Carolina, Pennsylvania y Texas lo prohíben.

Como ha informado ºÚÁϳԹÏÍø News, la deuda médica es devastadora para millones de personas en todo el país. Y es probable que el problema se agrave aún más a nivel nacional. Se prevé que millones pierdan su seguro médico en los próximos años debido a los cambios en Medicaid introducidos en la ley fiscal y de presupuesto del presidente Donald Trump y si el Congreso permite que expiren algunos subsidios de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA).

Eso significa que, para quienes pierdan el seguro, la crisis de salud también podría convertirse en una espiral de deudas médicas

Y el daño perdurará: las grandes facturas médicas impagas seguirán apareciendo en los informes crediticios en la mayoría de los estados después de que, en julio, anuló una nueva norma destinada a proteger a los consumidores.

“Si no puedes mantener tu salud, ¿cómo vas a trabajar para pagar una deuda?”, dijo , subdirector de Colorado Consumer Health Initiative, una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es reducir los costos de atención médica. “Y si, básicamente, no puedes pagar la factura, el embargo de tu salario no te va a ayudar a hacerlo. Te va a poner en una situación financiera aún más difícil”.

A ciegas ante la deuda médica

Cuando una persona no paga una deuda, el acreedor —ya sea que deba la reparación de una puerta de garaje, un préstamo para comprar un auto o atención médica— puede llevarla a juicio. También puede vender la deuda a una agencia de cobro o a un comprador de deuda, que a su vez puede hacer lo mismo.

“En cualquier momento, alrededor del 1% de los adultos con empleo están siendo embargados por alguna razón”, dijo , economista de la University of  Wisconsin-Madison, quien estudió datos de sueldos de ADP, una empresa que procesa las nóminas de alrededor del 20% de los trabajadores del sector privado en Estados Unidos. “Eso es una porción grande de la población”.

Sin embargo, hay pocos estudios específicos sobre la práctica de embargar salarios por deudas médicas. Estudios realizados en , y han demostrado que los hospitales sin fines de lucro frecuentemente embargan salarios y en muchos casos las personas afectadas tienen empleos de bajos ingresos.

Marty Makary, quien dirigió una investigación sobre este tema en Virginia desde la Johns Hopkins University, antes de unirse al gabinete de Trump como comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA),

En un estudio que escribió con otros profesionales, Makary encontró que en 2017 el 36% de los hospitales en Virginia —la mayoría sin fines de lucro y en zonas urbanas— embargaban sueldos para cobrar deudas, afectando a miles de pacientes.

Sin embargo, los hallazgos de ºÚÁϳԹÏÍø News en Colorado muestran que los hospitales no son los únicos proveedores médicos que persiguen los cheques de pago de los pacientes.

Un cobrador de deudas demandó a Nicole Silva, maestra de preescolar y madre en Sanford, Colorado, por una factura médica impaga. Resultó que no debía dinero: la factura debería haber ido a Medicaid, porque es beneficiaria del programa. Aun así, le embargaron el sueldo para pagarla. Ella es una de las miles de personas en Colorado a quienes les embargan el dinero para pagar deudas médicas cada año. (Matthew Lit for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Investigadores y defensores advierten que, además de la falta de datos en los tribunales, hay otro factor que oculta la magnitud del problema. “La gente siente vergüenza de tener deudas”, afirmó Lester Bird, gerente sénior de , especialista en temas judiciales. “Todo esto ocurre en las sombras”.

Sin datos sobre la frecuencia de esta práctica, los legisladores están tomando decisiones a ciegas, aunque una encuesta de  en 2024 reveló que 4 de cada 5 adultos creen que el gobierno federal debería ayudar a aliviar la deuda médica.

Embargos imposibles

Colorado fue que eliminaron la deuda médica de los informes de crédito. Además, los compradores de deuda no pueden embargar la vivienda de un paciente. Si quienes reúnen los requisitos aceptan pagar en cuotas mensuales, los pagos no deberían superar el 6% de los ingresos familiares y la deuda restante se cancela después de unos tres años de pagos.

Pero si no aceptan un plan de pago, a los habitantes de Colorado se les puede embargar disponibles. El National Consumer Law Center otorgó al estado una por la protección estatal de las finanzas familiares.

Grupos defensores dicen que no tienen certeza de que estas protecciones realmente se estén cumpliendo. Varias personas enviaron cartas a los tribunales advirtiendo que el embargo de salarios empeoraría su ya precaria situación financiera.

“Ya me estoy atrasando con el pago de la electricidad, el gas, el agua, las tarjetas de crédito”, escribió un hombre del oeste de Colorado a un juez, que ºÚÁϳԹÏÍø News obtuvo en los expedientes judiciales. Los registros muestran que trabajaba en construcción y en una tienda de alquiler con opción a compra y debía unos $8.000 por atención médica. Le dijo al juez que estaba pagando cerca de $1.000 al mes.

 “Si esto sigue así, voy a perderlo todo”, explicó.

Las personas demandadas que figuraban en la muestra se desempeñaban en muy diversos rubros: distritos escolares, ganadería, minería, construcción, gobiernos locales e incluso el propio sector de salud. Varias trabajaban en Walmart, Family Dollar, gasolineras, restaurantes o supermercados.

“Están golpeando a la gente cuando ya está en el suelo”, dijo Lois Lupica, exabogada de la organización , con sede en Denver, y del proyecto Debt Collection Lab de la Princeton University. “Básicamente están demandando a gente que no tiene ni un centavo para dar”.

En 2022, los tribunales autorizaron al sistema de salud Valley View, con sede en Glenwood Springs, a embargar el sueldo de una paciente por una factura médica de $400. La paciente trabajaba en una apoyaba como parte de los beneficios comunitarios que ofrece para mantener su estatus libre de impuestos.

Los hospitales sin fines de lucro como Valley View están obligados a proporcionar beneficios comunitarios, que pueden incluir atención gratuita que ayuda a cubrir las facturas médicas de los pacientes.

, directora de relaciones comunitarias de Valley View, dijo que ofrecen opciones como planes de pago sin intereses y atención gratuita o con descuento para familias con ingresos de hasta el 500% del nivel federal de pobreza.

“Como el proveedor de salud más grande de nuestra región rural, es fundamental para la salud y el bienestar de nuestra comunidad que Valley View siga siendo financieramente viable”, señaló. “La mayoría de nuestros pacientes trabajan con nosotros para desarrollar un plan de pago o solicitan asistencia financiera”.

La agencia de cobro que llevó a juicio a esa trabajadora, A-1 Collection Agency, se presenta en su sitio web : “Entendemos que los tiempos son difíciles y el dinero escasea”.

, encargada de operaciones de Healthcare Management —la empresa matriz de A-1— dijo que aceptan pagos desde $50 dólares mensuales y que la mayoría de los hospitales con los que trabajan permiten ofrecer un descuento si el paciente abona todo de una vez.

“Demandar a un paciente es absolutamente el último recurso”, afirmó. “Hacemos todo lo posible para trabajar con ellos”.

En algunas ocasiones, los hospitales embargan el salario de sus propios empleados por atención médica recibida en la misma institución. En un caso, una trabajadora del hospital pasó de ser empleada de limpieza a registradora y luego analista de calidad. Incluso participó en eventos públicos representando a su empleador y apareció en el sitio web del hospital como empleada destacada. Aun así, los tribunales emitieron órdenes de embargo hasta que pagó su deuda médica de $10.000.

“El cuidado hospitalario cuesta dinero”, argumentó Julie Lonborg, vocera de la Colorado Hospital Association, sobre esta práctica. “En cierto modo, me parece gracioso que nos hagan esta pregunta. Entendería si alguien preguntara: ‘¿Por qué no están embargando su salario?’”.

Según abogada sénior del National Consumer Law Center (Centro Nacional de Derecho del Consumidor), los embargos salariales representan solo el 0,2% de los ingresos hospitalarios.

“Y sabemos que hay estados que directamente no lo permiten”, añadió. “Los hospitales siguen brindando atención médica a los pacientes”.

Bueno para unos, malo para otros

Los prestadores de salud aparecieron como demandantes directos en solo el 2% de los casos de deuda médica. Casi todas las demandas fueron presentadas por agencias de cobro o compradores de deuda, siendo BC Services y Professional Finance Company responsables de más de la mitad, seguidos por A-1 Collection Agency y Wakefield & Associates.

Estas empresas ganan dinero comprando deudas que los proveedores ya dieron por perdidas y luego intentando cobrar lo que puedan, con intereses. Cobran un porcentaje de lo que logran recuperar. Algunas compañías hacen ambas cosas.

BC Services no hizo comentarios y Wakefield & Associates no respondió a las preguntas.

Charlie Shoop, presidente de Professional Finance Company, dijo que su empresa inicia embargos en menos del 1% de todas las cuentas que recibe para cobro.

Los proveedores de atención médica de Colorado ya no pueden esconderse detrás de los nombres de los cobradores de deudas cuando demandan a las personas. Lo prohibió una ley estatal de 2024 impulsada por una investigación de en colaboración con un proyecto informativo .

En muchos estados, el proceso de demanda y embargo es relativamente sencillo, sobre todo si la persona demandada no se presenta ante el tribunal.

“Es increíblemente fácil”, dijo Dan Vedra, un abogado de Colorado que representa a consumidores en casos de deuda. “Si tienes un procesador de textos y una hoja de cálculo, puedes generar miles de demandas en horas o minutos”.

En la muestra revisada por ºÚÁϳԹÏÍø News, casi todos los casos de deuda médica terminaron con sentencias en rebeldía, lo que significa que el paciente . Las ausencias pueden deberse a varios motivos: no recibir la notificación por correo, suponer que es una estafa, ignorarla deliberadamente o no poder ausentarse del trabajo.

Vedra y otros expertos dijeron que un alto número de sentencias en rebeldía indica un sistema que favorece a los acreedores por sobre los deudores y que aumenta la probabilidad de que alguien termine perjudicado por una factura incorrecta.

En New Hampshire, por ejemplo, los acreedores deben acudir al tribunal , ya que solo se les permite retener  salarios ya devengados, explicó , profesora investigadora asociada al Center on Health Insurance Reforms de la Georgetown University.

A Nicole Silva (izq.) le embargaron el salario por una factura de ambulancia de cuando su hija, Karla (fila de atrás, segunda desde la derecha), necesitaba atención médica urgente. (Matthew Lit for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“No parece gran cosa en los papeles”, dijo. “Pero si tienen que regresar al tribunal una y otra vez, no les conviene”.

Demandados por error

El sistema de facturación médica en Estados Unidos tiende a generar errores debido a su complejidad, afirmó , profesor de Derecho en la George Washington University y académico sénior de Stanford Medicine. Richman ha estudiado . “Las facturas no solo son incomprensibles, sino que a menudo están equivocadas”, sostuvo.

De hecho, el Health Care Policy & Financing Department de Colorado, que administra Medicaid en el estado, indicó que durante el último año fiscal envió cerca de 11.000 cartas a proveedores y agencias de cobro que, erróneamente, intentaron exigir pagos a pacientes que estaban cubiertos por Medicaid. Las facturas de estos pacientes deben enviarse a Medicaid, no a ellos directamente, ya que normalmente solo pagan una cantidad simbólica, si acaso.

Shoop, de Professional Finance Company, dijo que su industria le ha pedido sin éxito al estado de Colorado acceso a una base de datos que le permita verificar si los pacientes están cubiertos por Medicaid.

El programa de Medicaid de Colorado no hizo comentarios.

Patricia DeHerrera, residente de Rifle, Colorado, tuvo que demostrar que ella y sus hijos estaban inscritos en Medicaid cuando recibieron atención en Grand River Health. Pero eso fue después de que A-1 contactara a quien era entonces su empleador, la cadena de gasolineras Kum & Go, llevando una orden judicial para retener parte de sus salarios.

DeHerrera contactó al estado, que y a la agencia de cobro notificándoles que estaban llevando a cabo una “acción de cobro ilegal” y ordenándoles detenerse. Las empresas acataron.

Theresa Wagenman, jefa de contabilidad de Grand River Health, explicó que si un paciente presenta un documento de Medicaid que demuestre su elegibilidad, la deuda se retira del proceso de cobro.

Wagenman también dijo que los pacientes reciben al menos ocho cartas por correo y varias llamadas telefónicas antes de que el hospital autorice al cobrador a llevar el caso a los tribunales.

El consejo principal de DeHerrera para otras personas en esta situación es este: “Conozcan sus derechos. Si no, se van a aprovechar de ustedes”.

Pero .

Nicole Silva, que vive en Sanford, un pueblo de 900 habitantes en el sur de Colorado, contó que toda su familia tenía cobertura de Medicaid cuando su hija sufrió un accidente automovilístico. Aun así, los registros judiciales muestran que le embargaron el salario por un traslado en ambulancia que costó $2.181,60  y que, con intereses y tarifas judiciales, .

Silva y se puso en contacto con la oficina de servicios sociales de su condado, pero dijo que no recibió ayuda y que no pudo comunicarse con la persona adecuada en la oficina estatal. El programa de Medicaid del estado confirmó a ºÚÁϳԹÏÍø News que su hija tenía cobertura en el momento del accidente.

Luchar contra la factura era demasiado para Silva y su marido, que tenían que criar a un número cada vez mayor de hijos, uno de ellos con una discapacidad grave. Y, además, trabajan: ella como profesora de preescolar y él en un rancho.

Dejar de recibir aproximadamente $500 al mes, que, según dijo, se le descontaban del sueldo, afectó su capacidad para pagar otras cuentas. “Teníamos que decidir entre comprar comida o pagar la electricidad”, explicó.

Cuando les cortaron el servicio eléctrico, tuvieron que pedir dinero prestado a colegas y amigos para restablecerlo, con un cargo adicional incluido.

Silva dijo que todo este proceso la hace dudar si en el futuro llamaría a una ambulancia.

Fox, de Colorado Consumer Health Initiative, señaló que muchos consumidores piensan que no pueden hacer nada para evitar que les retengan el salario. Sin embargo, pueden impugnar el embargo en el tribunal. Por ejemplo, señalando que deberían haber tenido derecho a una atención médica con descuento o gratuita si el hospital que brindó el servicio es una institución sin fines de lucro.

El economista DeFusco cree que declararse en  bancarrota bajo es una opción subutilizada por los deudores. La bancarrota detiene el embargo de inmediato, aunque no siempre de forma permanente, y tiene otras consecuencias. Pero entiende que es una situación sin salida: es un proceso complejo y usualmente requiere contratar a un abogado.

“Para deshacerse de la deuda, se necesita dinero”, afirma. “Y la razón por la que se encuentra en esta situación es precisamente porque no tiene dinero”.

El pasante de ºÚÁϳԹÏÍø News Henry Larweh, la editora de datos Holly K. Hacker, el editor de Mountain States Matt Volz y la editora web Lydia Zuraw contribuyeron con este informe.

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Un año después del tiroteo en el desfile del Super Bowl, los sobrevivientes suman confusión al trauma /es/health-care-costs/un-ano-despues-del-tiroteo-en-el-desfile-del-super-bowl-los-sobrevivientes-suman-confusion-al-trauma/ Tue, 11 Feb 2025 14:00:31 +0000 /?post_type=article&p=1985392 Emily Tavis estaba en una primera cita en diciembre cuando levantó la vista y se dio cuenta que estaban pasando por la esquina del centro de Kansas City, Missouri, en donde una bala le atravesó la pierna durante el desfile del Super Bowl, el año pasado.

“Oh, c…”, dijo Tavis, desconcertando a su cita.

Tavis vive a 35 millas de distancia, en Leavenworth, Kansas, y todavía no había vuelto a Union Station, donde ocurrió el tiroteo masivo. Sintió ganas de llorar. O tal vez fue un ataque de pánico. Levantó un dedo para indicarle a su cita que necesitaba un momento. Fue entonces cuando él entendió lo que estaba pasando.

“Oh, ni siquiera me di cuenta”, dijo, y siguió conduciendo en silencio.

Tavis contuvo las lágrimas hasta que la estación desapareció de su vista.

“Ok…”, dijo en voz alta, mientras pensaba para sí misma, “bien. Ataque de pánico, primera cita”.

Un año después del tiroteo del 14 de febrero que mató a una persona e hirió al menos a 24, los sobrevivientes y sus familias todavía están conmocionados.

Las relaciones se han tensionado. Los padres están preocupados por sus hijos. El generoso apoyo financiero y los buenos deseos que recibieron en los primeros días ya se han agotado. Y tienen sentimientos encontrados sobre el equipo al que siguen vitoreando: mientras los Chiefs avanzaban hacia otro Super Bowl, muchos se preguntaban por qué su amado equipo parecía ni haber advertido lo que todos estaban pasando.

“No puedo creer que los Chiefs no hayan hecho nada por nosotros”, dijo Jacob Gooch Sr., quien recibió un disparo en el pie. El equipo, la fundación de la familia propietaria y la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) donaron un total de $200.000 a un fondo para sobrevivientes, pero Gooch dijo que nadie de la organización se acercó a su familia, tres de los cuales recibieron disparos.

Lo que les está sucediendo a estas familias no es nada inusual. Muchos sobrevivientes se “paralizan” emocionalmente como un mecanismo de afrontamiento para evitar sentir por completo el trauma que sufrieron. Pero, con el tiempo, experimentan lo que los terapeutas llaman “descongelamiento”, y la intensidad de lo que sucedió puede volver a dominarlos de repente como le pasó a Tavis.

“El trauma nos lleva al pasado”, dijo , terapeuta que publicó un modelo de basado en su trabajo con testigos de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York.

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Jacob Gooch Sr. no ha vuelto a trabajar desde que recibió un disparo en el pie durante la celebración del Super Bowl de los Kansas City Chiefs el año pasado. Esperaba volver en julio, pero la fractura no sanó correctamente, por lo que tuvo que someterse a una cirugía en agosto. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Las imágenes, los olores, los sonidos, los sabores y el tacto pueden desencadenar flashbacks que apagan el cerebro como un disyuntor sobrecargado. Es una respuesta de supervivencia, el cerebro es un amigo, dijo Behrman.

La clave para la recuperación es ayudar a los sobrevivientes a encontrar formas saludables de manejar esos desencadenantes, cuando estén listos.

Los sobrevivientes se “descongelan” a su propio ritmo. Recuperar el control después de un evento potencialmente mortal es un proceso que puede llevar semanas, meses o años.

Puede ser fácil sentirse olvidado cuando la vida continúa alrededor. Mientras los fanáticos se juntaban en torno a los Chiefs esta temporada, a los sobrevivientes les resultó difícil ver los juegos. Los Chiefs perdieron ante los Philadelphia Eagles en el Super Bowl del domingo 9 de febrero. Philadelphia celebra su propio desfile el viernes 14, exactamente un año después del tiroteo.

“Es una lástima porque todos los demás siguieron adelante”, dijo Jason Barton.

Barton le practicó resucitación a un hombre que ahora cree que era uno de los presuntos tiradores, su esposa encontró un proyectil de bala en su mochila y su hijastra se quemó con las chispas de una bala que rebotó.

“Si hubiéramos estado al otro lado de ese lugar”, dijo. “No nos habría afectado”.

Viaje de regreso a Union Station

Tavis no es la única sobreviviente que se encontró sin querer en Union Station un año después del tiroteo.

Los niños hicieron excursiones a Science City, ubicado dentro de la estación. Las visitas médicas de seguimiento se realizaban a menudo en vecino Hospital Hill. Una cena de octubre organizada para sobrevivientes por un grupo religioso local estaba a menos de una milla de distancia: una joven sobreviviente rechazó la invitación.

Tavis había planeado regresar a Union Station como parte de su proceso de curación. Pensó que iría cuando se cumpliera un año para tener un momento a solas y sentir las emociones que la invadieran.

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Tavis asiste a la Westside Family Church en Leavenworth, Kansas, el 2 de febrero. La iglesia ha sido una fuente de compañía y apoyo desde que recibió un disparo en la celebración del Super Bowl de los Kansas City Chiefs el año pasado. Incluso la derivaron al terapeuta interno de una iglesia hermana en Lenexa, Kansas. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)
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Tavis muestra una aplicación que utiliza para hacer un seguimiento de su estado de ánimo y sus sentimientos mientras lidia con el trauma de haber sido herida durante el tiroteo en la celebración del Super Bowl del año pasado en Union Station. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)
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Tavis muestra sus uñas con motivos de los Kansas City Chiefs en febrero. El amarillo de ambos dedos anulares estaba descascarado, por lo que se las rehizo antes del Super Bowl de este año. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Tal vez Dios le estaba mostrando que estaba lista al colocarla allí inesperadamente, le dijo su terapeuta. Tal vez. Pero ella no se sentía lista en ese momento. Quiso ver a un terapeuta justo después del tiroteo. Pero no buscó uno hasta julio, después que la United Way local distribuyera la asistencia financiera a los sobrevivientes y aliviara la tensión económica de meses de trabajo perdido y facturas médicas.

Tavis y su pareja en ese momento habían sacado una tarjeta de crédito adicional para cubrir los gastos mientras esperaban la ayuda prometida.

Después de dos meses de visitas, su terapeuta comenzó a preparar a Tavis para la desensibilización y reprocesamiento del movimiento ocular, una técnica para ayudar a los sobrevivientes de traumas. Ahora, sesión por medio, revisa una hoja de recuerdos del desfile, visualizándolos y reprocesándolos uno por uno.

Está nerviosa porque se acerca el año de aniversario. Es el día de San Valentín y le preocupa que sea deprimente.

Decidió invitar a Gooch, su ex pareja, a que la acompañara a Union Station ese día. Con todo lo que han pasado, él entiende. Estaban en el desfile junto con su hijo y los dos hijos mayores de Jacob. Gooch Sr. y su hijo mayor, Jacob Gooch Jr., recibieron disparos.

El trauma cambia quiénes somos

Gooch Sr. no ha trabajado desde el desfile. Su trabajo requería estar de pie durante turnos de 10 horas cuatro días a la semana, pero no pudo caminar durante meses después de que una bala le destrozara un hueso del pie y se le volviera a fusionar lentamente.

Esperaba volver a trabajar en julio, pero su pie no sanó correctamente y tuvo que operarse en agosto, a lo que siguieron semanas de recuperación.

La cobertura por discapacidad se agotó, al igual que su seguro médico a través del trabajo. Su empleador mantuvo su trabajo durante un tiempo antes de despedirlo en agosto. Ha buscado otros empleos en Leavenworth y sus alrededores: producción, agencias de personal, reparación de automóviles. No ha conseguido nada.

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“Esa era la cara de ‘desconsolado, no puedo jugar más al fútbol’”, bromea Gooch Sr. un año después de que le dispararan en el pie durante la celebración del Super Bowl. Antes del evento, jugaba fútbol americano semi profesional. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“Todos hemos pasado por problemas, no solo yo”, dijo Gooch Sr. “Me dispararon en el pie y no he trabajado durante un año. Hay gente que ha pasado por cosas mucho peores durante el último año”.

Ahora se siente bien al caminar y puede correr distancias cortas sin dolor. Pero no sabe si alguna vez volverá a jugar al fútbol americano, un pilar de su vida desde que tiene memoria. Jugó como safety para los , un equipo semi profesional, y, antes del desfile, el jugador de 38 años estaba considerando que la de 2024 fuera su última temporada como jugador.

“Me han robado mucho más que el fútbol americano en este último año. Como si me hubieran robado toda mi vida”, dijo Gooch Sr. “Realmente odio esa parte”.

Y esas emociones son dolorosamente reales. El trauma amenaza nuestras creencias sobre nosotros mismos, dijo el terapeuta Behrman. Cada persona carga su propia historia a un evento traumático, una identidad diferente que corre el riesgo de ser destrozada. El trabajo de sanación que viene después a menudo implica dar vuelta la página, y construir algo nuevo.

Recientemente, Gooch Sr. comenzó a ir a , dirigida por el esposo de alguien con quien cantó en un coro cuando era niño. En un servicio dominical de este mes, el pastor habló sobre encontrar un camino cuando uno está perdido.

“Estoy buscando el camino. Estoy en el campo ahora mismo”, dijo Gooch Sr. en su casa más tarde esa noche.

“Obviamente estoy en un camino, pero no sé hacia dónde voy”.

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“Gooch Sr. (centro) reza con su hijo mayor, Jacob Gooch Jr. (der.), durante un servicio en la iglesia Faith Walkers Outreach en Leavenworth, Kansas, el 2 de febrero. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“Hice lo mejor que pude”

Todos los días antes de que Jason Barton se vaya a trabajar, le pregunta a su esposa, Bridget, si debería quedarse en casa con ella.

Ella ha dicho que sí lo suficiente como para que se le acabara el tiempo libre remunerado. Jason, que ha sobrevivido al cáncer y a un ataque cardíaco, tuvo que tomarse una licencia sin goce de sueldo en enero cuando un caso grave de gripe lo llevó al hospital. Eso es amor verdadero, dijo Bridget con lágrimas en los ojos, sentada con Jason y su hija de 14 años, Gabriella, en su casa en Osawatomie, Kansas.

Bridget se ha conectado con la madre de otra niña herida en el tiroteo. Han intercambiado mensajes de texto y de voz durante todo el año. Bridget dijo que es bueno tener a alguien con quien hablar que entienda. Tienen la esperanza de reunir a las niñas para que también construyan una conexión.

Con excepción de ir a terapia una vez por semana, Bridget ya no sale mucho de casa. Puede sentirse como una prisión, dijo, pero tiene demasiado miedo de salir. “Es mi propio infierno interno”, dijo. No deja de pensar en esa bala que se alojó en su mochila. ¿Qué hubiera pasado si hubiera estado parada de otra manera? ¿Qué hubiera pasado si se hubieran ido 10 segundos antes? ¿Las cosas serían diferentes?

Una nota adhesiva en su cocina le recuerda: “Estoy a salvo. Gabriella está a salvo. Hice lo mejor que pude”.

Siente mucha culpa. Por Jason quedándose en casa. Por no salir de casa, ni siquiera para ver a sus nietos. Por querer que la familia fuera al desfile en primer lugar. Al mismo tiempo, sabe que de alguna manera prosperó en el caos después del tiroteo, haciéndose cargo de su hija, hablando con la policía. Todo es confuso.

La familia ha sobrellevado el trauma de manera diferente.

En los seis meses posteriores al desfile, Jason vio reality shows que lo mantenían distraído: 23 temporadas de “Deadliest Catch” y 21 temporadas de “Gold Rush”, incluidos los spin-offs, según calculó.

Últimamente ha mantenido su mente ocupada con un nuevo pasatiempo: construir modelos de autos y aviones. Acaba de terminar un Shelby Mustang negro de 1968, y lo próximo es un avión F4U-4 Corsair que Bridget le regaló.

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Una nota adhesiva cuelga en la cocina de Bridget Barton para recordarle todos los días que su familia está a salvo después de haber vivido el tiroteo masivo en la celebración del Super Bowl de los Kansas City Chiefs del año pasado. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)
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Bridget Barton mira por la ventana en Osawatomie, Kansas, el 1 de febrero. No ha salido mucho de casa en el año que ha pasado desde que su familia sufrió el tiroteo. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Gabriella pudo regresar a Union Station para una excursión escolar a Science City, pero se sobresaltó cuando vio a un grupo de policías dentro de la estación. Su madre veía en dónde estaba por el celular, y le envió mensajes de texto durante todo el día.

Después del desfile, Gabriella comenzó a practicar boxeo, luego se pasó a la lucha libre. Le había ido bien, incluso se sentía empoderada. Pero dejó de ir, y Bridget cree que se debe en parte a la emoción del aniversario: el primero siempre es el más difícil, dijo su terapeuta. Gabriella insistió en que la lucha libre la estaba agotando.

Como no les dispararon, la familia no se benefició de los recursos disponibles para otros sobrevivientes. Entienden que otras familias se están recuperando de heridas de bala o incluso están de luto por una muerte.

Aun así, sería bueno que se reconociera de alguna manera su trauma emocional. Sus nombres han estado en las noticias. Uno pensaría que los Chiefs al menos habrían enviado una carta.

Jason dijo: “Lamentamos que esto te haya pasado”.

Jason le propuso matrimonio a Bridget en un partido de los Chiefs. Ahora, ver los partidos por televisión desencadena recuerdos.

“Quiero volver a ser parte del Reino de los Chiefs”, dijo Bridget, “pero no puedo. Y ese es un sentimiento enorme y muy solitario”.

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Bridget Barton y su hija Gabriella Magers-Darger en su sala en Osawatomie, Kansas, el 1 de febrero. Barton encontró un proyectil en su mochila después del tiroteo y las piernas de Gabriella sufrieron quemaduras por las chispas de una bala que rebotó. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

“Hay una palabra llamada ‘resiliencia’”

Una noche del pasado octubre, los sobrevivientes se reunieron con sus familias en un restaurante mexicano en el centro de Kansas City.

Algunos vinieron vestidos con sus mejores galas, otros con camisetas rojas de fútbol americano. De todas las edades, desde niños pequeños hasta personas de 70 y tantos años, algunos de Missouri, algunos de Kansas. Algunos hablaban solo español, algunos solo inglés. La mayoría de las dos docenas de personas nunca se habían visto antes. Pero mientras hablaban, descubrieron que el tiroteo que los une también les dio un lenguaje común.

Dos niños pequeños se dieron cuenta de que habían lanzado una pelota de fútbol durante el jubileo antes de que estallara la violencia. Una mujer de unos 70 años llamada Sarai Holguín recordó haberlos visto jugar en ese cálido día de febrero. Después de una bendición y una cena, Holguín, que recibió un disparo en la rodilla y ha sido sometida a cuatro cirugías, se puso de pie para dirigirse a la sala.

“Fui la primera víctima que llevaron a la carpa médica”, dijo en español, sus palabras traducidas por un familiar de otro sobreviviente. Ella vio todo, explicó, mientras, uno por uno, más sobrevivientes eran trasladados a la carpa para recibir tratamiento, incluida Lisa López-Galván, una madre de 43 años que fue asesinada ese día.

Sin embargo, en esa tragedia, Holguín vio la belleza de la gente que se ayuda entre sí.

“Esto nos mostró que la humanidad todavía está viva, que el amor todavía está vivo. Hay una palabra que se llama ‘resiliencia’”, dijo Holguín. Mientras el traductor se esforzaba por entender la última palabra, la gente del público la captó y la gritó: “Resiliencia”.

“Esta palabra nos ayuda a superar los problemas que enfrentamos”, dijo Holguín. “Para tratar de dejar atrás el momento trágico que todos vivimos y seguir adelante, debemos recordar los momentos hermosos”.

A woman wearing a black and white striped shirt and pink glasses smiles standing in a yellow-tiled kitchen
Sarai Holguin en su cocina de Kansas City, Kansas. Holguin recibió un disparo en la rodilla izquierda durante el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs el 14 de febrero de 2024 y ha sido sometida a cuatro cirugías. A pesar de la tragedia, Holguin dice que ve la belleza de que la gente se ayude entre sí. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)
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Incineradores de basura dañan de manera desproporcionada a hispanos /es/noticias-en-espanol/incineradores-de-basura-danan-de-manera-desproporcionada-a-hispanos/ Fri, 27 Dec 2024 20:06:01 +0000 /?post_type=article&p=1966431 MIAMI, Florida. — Cuando los líderes del condado más poblado de Florida se reunieron en septiembre para elegir un lugar para lo que podría convertirse en el incinerador de basura más grande del país, había tantas personas protestando en el edificio de gobierno que tuvieron que habilitar asientos adicionales.

“¡MIRAMAR DICE NO AL INCINERADOR! NO EN NUESTRO PATIO”, se leía en las  camisetas verdes que tenían puestas algunos asistentes, con la intención de frenar la construcción de una nueva instalación de desechos industriales cerca de sus casas. Se trata de una planta capaz de quemar hasta 4.000 toneladas de basura al día.

Los residentes temían que el lugar no solo afectara los valores de sus propiedades y amenazara el medio ambiente, sino que también impactara potencialmente en la salud de las personas.

Además, la forma de seleccionar los potenciales terrenos para esta súper planta preocupaba a grupos defensores de los derechos civiles y el medio ambiente.

Los cuatro sitios considerados ese día estaban en, o cerca de, algunas de las comunidades más diversas de la región, al mismo tiempo que el estado está argumentando en un tribunal federal que la raza no debería ser un factor a tener en cuenta al otorgar permisos para industrias que contaminan el medio ambiente.

“Históricamente, las comunidades de color han sufrido los impactos de plantas tóxicas cerca de nuestras ciudades, afectando nuestra salud y bienestar”, dijo a los comisionados del condado , residente de Miramar por 30 años y líder del comité de la NAACP de Miami-Dade.

“Es una injusticia ambiental y una injusticia racial,” agregó.

Los líderes de Miami-Dade ven un desafío diferente: la necesidad de manejar la basura de manera eficaz. El condado produce casi de residuos por persona en parte debido al turismo, una de las principales industrias de la región.

Sin embargo, a lo largo de 2024, los funcionarios electos de Miami-Dade retrasaron una decisión sobre dónde construir el incinerador planeado de $1.5 mil millones, mientras la alcaldesa del condado y los comisionados lidiaban con cuestiones políticas.

Los líderes del condado tienen programado votar sobre un nuevo sitio en febrero.

“No hay un lugar perfecto”, dijo Daniella Levine Cava, alcaldesa de Miami-Dade, en un memorando enviado hace poco a los representantes del condado.

El dilema que se revela en el sur de Florida es indicativo de lo que algunos ven como una tendencia más amplia en la lucha nacional por la justicia ambiental, que aboga por un medio ambiente limpio y saludable para todos, incluidas las comunidades de bajos ingresos y de minorías.

Con demasiada frecuencia, las tierras en donde viven personas negras e hispanas (que pueden ser de cualquier raza) soportan injustamente una carga excesiva de contaminación del aire y otras emisiones provenientes de incineradores de basura, plantas químicas y refinerías de petróleo que dañan su salud, dijo , director de . Esta organización sin fines de lucro aboga por una energía limpia y mapea los incineradores municipales de residuos sólidos.

“Todos los lugares que considerarían para poner algo que nadie quiere están en comunidades de color”, observó Ewall.

En todo el país, operan más de 60 incineradores municipales de residuos sólidos, según datos de Energy Justice. Aunque más del 60% están en comunidades mayoritariamente blancas no hispanas, aquellos en comunidades de color están más cerca de las casas, queman más basura y emiten más contaminantes, explicó Ewall.

En Florida, seis de los nueve incineradores operando están en lugares donde el porcentaje de personas de color es más alto que el promedio estatal del 46%, según datos de , una herramienta en línea de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que mide información socioeconómica y de medio ambiente para áreas específicas.

Al Salvi (izq.), de 63 años y oriundo de Pembroke Pines, Florida, asiste a una audiencia de la Junta de Comisionados del condado de Miami-Dade en Miami el 17 de septiembre para hablar en contra del plan del alcalde del condado de construir el incinerador de basura más grande del país a unas tres millas de su casa. Salvi es una de las docenas de personas que viven cerca del sitio propuesto y se oponen al plan. “No quiero que los subproductos de las cenizas y las dioxinas afecten nuestra salud”, dijo Salvi, quien está jubilado. “No queremos que esas cosas estén en nuestro aire y agua. La gente puede mudarse, pero no cuando eres una persona mayor”. (Daniel Chang/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Antes que un incendio en febrero de 2023 destruyera el antiguo incinerador de basura de Miami-Dade, el condado enviaba casi la mitad de sus desechos a esa instalación. Ahora, está enterrando gran parte de su basura en un vertedero local o transportándola en camiones a una planta en el centro de Florida, una solución de corto plazo.

Joe Kilsheimer, director ejecutivo de la , una organización sin fines de lucro que aboga por los propietarios y operadores de incineradores de basura, reconoce que elegir una ubicación es difícil. Dijo que las empresas deciden basándose en parámetros aceptados por la industria, y los gobiernos locales deben identificar estrategias para tratar los residuos de manera segura y eficiente.

“Tenemos una economía a escala industrial que produce desechos a escala industrial”, dijo Kilsheimer, “y tenemos que manejarlos a escala industrial”.

“Esas personas no importan”

Florida quema más basura que cualquier otro estado; y al menos tres condados, además de Miami-Dade, están considerando planes para construir nuevas instalaciones. Lidiar  con la decisión de dónde instalar el incinerador ha sido un desafío especial para los funcionarios electos de Miami-Dade.

A finales de noviembre, los comisionados del sur de Florida consideraron reconstruir el incinerador donde había estado durante casi 40 años, en Doral, una comunidad predominantemente hispana que también alberga el Trump National Doral, un resort de golf propiedad del presidente electo, ubicado a menos de 3 millas del antiguo sitio. Pero, enfrentando , la alcaldesa del condado solicitó retrasar una votación que estaba programada para el 3 de diciembre.

El presidente Joe Biden creó un consejo nacional para abordar las inequidades sobre en dónde se construyen instalaciones tóxicas y emitió órdenes ejecutivas que exigen que la EPA y el Departamento de Justicia aborden estos problemas.

Consultada sobre si Trump mantendría las órdenes ejecutivas de Biden, Karoline Leavitt, la próxima secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo en un correo electrónico que, en su primer mandato, Trump “promovió la conservación y el cuidado ambiental” mientras reducía las emisiones de carbono.

“En su segundo mandato, el presidente Trump volverá a ofrecer aire y agua limpios para las familias estadounidenses mientras Hace a América Rica de Nuevo”, dijo Leavitt.

Sin embargo, durante su presidencia, Trump propuso recortes drásticos al presupuesto y personal de la EPA y , incluidas las regulaciones sobre emisiones de plantas de energía, autos y camiones.

Esto es una gran preocupación para los vecindarios de minorías, especialmente en estados como Florida, dijo , abogada del grupo legal sin fines de lucro Earthjustice, que presentó una queja contra el Departamento de Protección Ambiental de Florida en marzo de 2022.

Residentes y funcionarios municipales de Miramar, Florida, se reunieron en Miami el 17 de septiembre para expresar su oposición al plan del condado de Miami-Dade de construir un incinerador de basura capaz de quemar hasta 4.000 toneladas de basura al día cerca de su comunidad, que está compuesta predominantemente por residentes negros e hispanos (que pueden ser de cualquier raza). En Florida, como en el resto de la nación, los incineradores municipales de basura afectan desproporcionadamente a las personas de color. (Daniel Chang/ºÚÁϳԹÏÍø News)

La queja, presentada en nombre de Florida Rising, un grupo sin fines de lucro que promueve el derecho al voto, alega que el regulador ambiental de Florida violó la Ley de Derechos Civiles de 1964 al no traducir al español documentos y avisos públicos relacionados con los permisos de incineradores en Miami y Tampa, y al negarse a considerar el impacto de las instalaciones en las comunidades minoritarias cercanas.

“No están considerando de ninguna manera quiénes son los afectados por la contaminación del aire”, dijo Burkhardt sobre la agencia estatal. Ahora, la la queja.

Los legisladores conservadores y los reguladores estatales han sido reacios a las leyes y regulaciones que se centran en los derechos de las personas de color, dijo Burkhardt. El gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, ha promulgado leyes que y gastar dinero en programas de diversidad, equidad e inclusión.

“Quieren ser neutrales en cuanto a la raza”, dijo Burkhardt. Pero eso ignora “la arraigada historia, muy real, en nuestro país de racismo y discriminación sistémica”.

que los barrios con más residentes de bajos ingresos y minorías tienden a estar . Las comunidades con un gran número de instalaciones industriales también tienen notorias disparidades raciales en los resultados de salud.

Los incineradores emiten contaminantes como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y partículas de materia fina, que se han asociado con enfermedades cardíacas, problemas respiratorios y cáncer. Las personas que viven cerca de ellos a menudo no tienen el poder político para expulsar a las industrias, apuntó Ray.

Ignorar el impacto desigual envía un mensaje claro a los residentes que viven allí, agregó.

“Lo que estás diciendo es: ‘Esa gente no importa'”.

Cubiertos de ceniza

Florida es uno de los 23 estados que han presentado peticiones en los tribunales para bajo la Ley de Derechos Civiles. Estas protecciones prohíben la discriminación racial por parte de organizaciones que reciben fondos federales y previenen que las industrias contaminantes “sobrecarguen” a las comunidades de color.

Esas reglas piden a los estados “que participen en una ingeniería racial”, argumentó la fiscal general de Florida, Ashley Moody, en una a la EPA, firmada también por los fiscales generales de otros 22 estados. Desde entonces, un tribunal federal en Louisiana, que demandó a la EPA en mayo de 2023, que la agencia haga cumplir las reglas contra empresas que operan en ese estado.

Un incinerador industrial de basura en el condado de Miami-Dade, Florida, se incendió en febrero de 2023, poniendo a los funcionarios electos ante el desafío de manejar eficazmente cerca de 5 millones de toneladas de basura que se producen cada año. Los líderes del condado han propuesto un nuevo incinerador de $1.500 millones mientras lidian con las políticas sobre dónde construirlo. El dilema que se presenta en el sur de Florida refleja lo que algunos ven como una tendencia más amplia en la lucha nacional por la justicia ambiental, que aboga por un entorno limpio y saludable, especialmente para comunidades de bajos ingresos y minorías. (Miami-Dade Fire Rescue)

Cuando , el incinerador de Miami-Dade, construido al oeste del aeropuerto en 1982, recibía casi la mitad de la basura del condado. Aunque la instalación tenía dispositivos de control de contaminación, esas medidas no siempre protegían a los residentes cercanos del olor, humo y ceniza que emitía el incinerador, dijo , médica internista que se mudó a ese vecindario en 1989.

Holder dijo que todas las mañanas su auto estaba cubierto de ceniza. Los residentes persuadieron al condado, propietario del lugar, para instalar “depuradores” que atraparan la ceniza en la chimenea. Pero el olor persistía, dijo, describiéndolo como “un extraño químico —mezcla de lejía/vinagre con olor a basurero”— que a menudo se manifestaba tarde en la noche y temprano en la mañana.

Aun así, Holder formó una familia en la comunidad, pero en el año 2000 se mudaron, preocupados de que la contaminación del incinerador estuviera afectando su salud.

“Mi hijo terminó con asma … y nadie en mi familia tiene asma”, contó Holder, quien en 2018 ayudó a fundar , un grupo enfocado en los daños a la salud provocados por el cambio climático.

Aunque no puede probar que la contaminación del incinerador causó la enfermedad de su hijo —las autopistas, el aeropuerto y el vertedero cercanos también emiten sustancias tóxicas— está convencida de que fue un factor que contribuyó.

Muchos residentes del sur de Florida están preocupados por los efectos en la salud de la quema de basura, a pesar de las garantías de la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, y de los consultores ambientales del condado de que los incineradores modernos son seguros.

La oficina de Cava no respondió a las consultas de ºÚÁϳԹÏÍø News sobre el incinerador. Cava ha dicho en reuniones públicas y en a los comisionados del condado que el peligro para la salud y el medio ambiente del nuevo incinerador sería mínimo. Citó una evaluación de un consultor ambiental que indicó que el riesgo para la salud está “por debajo del riesgo que representa simplemente caminar por la calle y respirar aire que contiene gases de caños de escape de automóviles”.

Pero algunos expertos en salud ambiental dicen que no solo las operaciones diarias de una instalación son motivo de preocupación. Los eventos imprevistos, como el incendio que destruyó el incinerador de Miami-Dade, pueden causar catástrofes ambientales.

“No debería ser parte de sus operaciones regulares”, dijo , profesora de salud ambiental y ocupacional en la Facultad de Salud Pública de la Universidad del Sur de Florida. “Pero sucede de vez en cuando. Y no ha sido tan bien regulado”.

Sin soluciones fáciles

Además del incinerador planificado en Miami-Dade, se han propuesto tres instalaciones más en otras partes del estado, según Energy Justice Network e .

Los legisladores estatales adoptaron una ley en 2022 que otorga subvenciones para expansiones de incineradores de basura existentes y ayuda financiera para las empresas de gestión de residuos que pierden ingresos por la venta de la electricidad que generan sus instalaciones.

Un presentado por demócratas este año en la Legislatura de Florida habría requerido una evaluación del impacto de una instalación en las comunidades donde viven minorías antes que el estado proporcionara incentivos financieros. La legislación murió en el comité.

A medida que los gobiernos locales en Florida y otros lugares recurren a la incineración para gestionar los residuos, la industria ha argumentado que quemar basura es mejor que enterrarla en un vertedero.

Kilsheimer, cuyo grupo representa a esta industria, dijo que Miami-Dade no tiene espacio para construir otro vertedero, aunque la ceniza tóxica que queda tras quemar basura debe tirarse en algún lugar.

“Esta es la mejor solución que tenemos para las condiciones en las que tenemos que operar”, dijo.

Pero Stuart, de la Universidad del Sur de Florida, señaló que quemar basura no es la única opción y que el gobierno no debería ignorar el racismo histórico y ambiental. El antídoto no puede ser colocar más incineradores y otras instalaciones contaminantes en vecindarios mayoritariamente blancos no hispanos, dijo.

En cambio, el enfoque del dinero público debería estar en reducir la basura por completo para eliminar la necesidad de incineradores y vertederos, dijo Stuart, disminuyendo el consumo de las comunidades y aumentando el reciclaje, la reutilización y la producción de abono de residuos.

Los residentes del sur de Florida se han organizado contra el plan del condado de Miami-Dade para construir el incinerador de basura más grande del país cerca de sus comunidades. En una reunión de septiembre de la junta de comisionados del condado, muchos manifestantes vestían camisetas verdes con un mensaje simple impreso en blanco: “MIRAMAR DICE NO AL INCINERADOR”. Llenaron las cámaras de la comisión y desbordaron hacia el atrio, donde vieron la reunión en una pantalla de televisión. (Daniel Chang/ºÚÁϳԹÏÍø News)
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Víctimas del tiroteo del desfile del Super Bowl reconstruyen sus vidas, pero la violencia con armas de fuego sigue atormentándolas /es/mental-health/victimas-del-tiroteo-del-desfile-del-super-bowl-reconstruyen-sus-vidas-pero-la-violencia-con-armas-de-fuego-sigue-atormentandolas/ Thu, 17 Oct 2024 09:00:00 +0000 /?post_type=article&p=1932416 KANSAS CITY, Mo. – Veinticuatro minutos antes del tiroteo masivo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, en febrero, que dejó un muerto y al menos 24 heridos, Jenipher Cabrera sintió cómo una bala le perforaba la parte posterior del muslo derecho.

La joven de 20 años y su familia estaban a solo cuatro cuadras de Union Station, en medio de una multitud de fanáticos de los Chiefs que, con camisetas rojas, caminaban hacia la multitudinaria concentración después del desfile en ese cálido Día de San Valentín.

La bala, disparada por unos adolescentes que se peleaban en la calle, lanzó el cuerpo de Cabrera hacia adelante.

Ella tomó a su madre por el hombro y, en pánico, sin decirle una sola palabra, con sus grandes ojos marrones le señaló la pierna que sangraba. Cuando Cabrera estaba siendo atendida en una ambulancia escuchó los informes que resonaban en la radio de la policía.

“Mi madre intentaba subir conmigo a la ambulancia”, contó Cabrera. “Recuerdo que se lo impidieron, le dijeron algo así como: ‘No puedes subir. Puede que haya otras víctimas que tengamos que recoger’”.

El tiroteo que hirió a Cabrera ocurrió minutos antes del que acaparó los grandes titulares ese día y forma parte de los cientos de disparos de armas de fuego que, cada año, hieren o matan a residentes del área de Kansas City.

Esa incesante oleada de violencia con armas de fuego —desde incidentes puntuales hasta tiroteos masivos— ha terminado aniquilando la sensación de seguridad de quienes sobreviven.

Mientras las víctimas y sus familias intentan superar la experiencia y seguir adelante, las referencias a los hechos de violencia armada son inevitables en los medios de comunicación, en sus comunidades y en su propia vida cotidiana.

“Miro a la gente de otra manera”, afirma James Lemons, que también recibió un disparo en el muslo durante el desfile. Ahora, cuando está rodeado de desconocidos, no puede evitar preguntarse si alguno tendrá un arma y si sus hijos están a salvo.

La nueva temporada de la NFL se inauguró aquí con un por Lisa López-Galván, la única persona asesinada en el desfile del Super Bowl.

Kansas City ha registrado al menos este año. La policía local afirma que ha habido otras 476 “víctimas heridas con armas de fuego”, es decir, personas que recibieron disparos y sobrevivieron. Y hasta mediados de septiembre habían ocurrido por lo menos de todo el país.

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Desde que le dispararon en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero, James Lemons (izq.) se ha enfocado en proteger a su familia: su hijo Jaxson, su hija Kensley y su esposa Brandie. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Toda esta situación está dejando huellas colectivas.

Quienes han sobrevivido a situaciones de este tipo sufren ataques de pánico, tienen una mayor sensación de peligro en grandes aglomeraciones y padecen una profunda ansiedad ante la posibilidad de que irrumpa la violencia en cualquier lugar de Kansas City.

Cada sobreviviente de un tiroteo responde de manera diferente a la violencia armada e incluso a la amenaza de que surja, explicó LJ Punch, cirujano traumatólogo y el fundador de la Bullet Related Injury Clinic en St. Louis.

Para algunos, haber sido baleados significa que siempre se mantendrán alerta, tal vez incluso armados. Otros prefieren alejarse de las armas de fuego para siempre.

“¿Pero qué es lo que todos tienen en común? Que esas personas quieren desesperadamente sentirse seguras”, afirma Punch.

El intento de Cabrera por entender lo que le sucedió la impulsó a colaborar con un legislador local frustrado que busca cambiar las leyes sobre armas, algo que parece casi imposible, ya que la legislación del estado de Missouri de fuego.

Enterarse de otros tiroteos por teléfono

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Jenipher Cabrera muestra la herida de bala que recibió de camino al desfile de los Kansas City Chiefs por el Super Bowl. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

En la mente de Cabrera,el 14 de febrero es una película en cámara lenta, que avanza fotograma por fotograma. Y la banda sonora es su propia voz, que habla y habla. Ve a un grupo de adolescentes revoltosos, que corren alrededor de ella y de su familia. Luego, dos estallidos: ¿son fuegos artificiales? Otro estallido. Finalmente, un cuarto.

“Creo que fue entonces cuando entré en shock y agarré a mi madre”, recordó Cabrera. “No le dije nada. Simplemente la miré y sentí  los ojos muy abiertos. Recuerdo que le hice una especie de señal con los ojos para que me mirara la pierna”.

Cabrera cayó al suelo y otros aficionados corrieron a socorrerla, llamaron al 911 y empezaron a cortarle las calzas. Cuatro hombres se quitaron el cinturón para hacerle un torniquete. Recordó que en ese momento pensó que, si perdía el conocimiento, podría morir. Así que habló y habló sin parar. O eso creía.

Uno de los rescatistas le contó más tarde que en realidad ella no dijo ni una sola palabra, ni siquiera cuando él le preguntó cuántos dedos tenía levantados.

“Me dijo que yo tenía los ojos enormes, como naranjas, y que todo lo que hice fue mirar hacia arriba y hacia abajo cuatro veces, porque él tenía cuatro dedos levantados”, dijo Cabrera.

Cabrera recuerda que después la sacaron del servicio de urgencias de University Health para hacerles sitio a que habían llegado desde el tiroteo que había ocurrido en la manifestación. Ocho de esas personas tenían heridas de bala. En ese momento miró las redes sociales en su teléfono: ¿había otro tiroteo? Era increíble. Finalmente, sus padres la encontraron. Pasó siete días en el hospital.

Cabrera agradece estar viva. Pero ahora se siente inquieta cuando se cruza con grupos de adolescentes insultando y jugando, o cuando ve camisetas rojas de los Chiefs. Oír cuatro estallidos seguidos —algo habitual en su barrio del noreste de Kansas City— hace que a Cabrera se le oprima el pecho y sepa que está por tener un ataque de pánico.

Two women pose for a photo with their arms wrapped around one another while looking at the camera
Cuando Jenipher Cabrera (izq.) estaba siendo atendida en una ambulancia tras recibir un disparo de camino al desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, su madre, Josefina, intentó estar con ella. Pero los paramédicos le dijeron que necesitaban el espacio por si había más víctimas. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“En mi mente, lo sucedido se repite una y otra vez”, dijo.

¿Una creciente sensación de amenaza?

Aunque el cirujano general de EE.UU. declaró en junio que la violencia con armas de fuego es una crisis de salud pública, en Missouri casi cualquier intento de regular el uso de armas es un fracaso político.

De hecho, hubo una ley estatal de 2021  â€”firmada en donde se compró una de las armas utilizadas en el tiroteo del desfile— que tenía como objetivo prohibir que la policía local aplicara las leyes federales sobre armas de fuego.

Esa ley por un tribunal federal de apelaciones en agosto.

Missouri no tiene restricciones respecto de la edad para el uso y la posesión de armas, aunque la ley federal prohíbe en gran medida que los menores lleven pistolas.

Las encuestas realizadas entre los votantes de Missouri a que se exijan certificados de antecedentes y se establezcan límites de edad para la compra de armas, pero también revelan que casi la mitad de los encuestados de que los condados y las ciudades tengan facultades para aprobar sus propias normas sobre armas.

En una comparación por cantidad de habitantes, Kansas City, Missouri, se encuentra entre los lugares más violentos de la nación. En esta ciudad de 510.000 habitantes, entre 2014 y 2023 se produjeron al menos , que dejaron 1.275 muertos y 1.624 heridos.

A man, a woman, and a young girl pose for a photo as they stand on the porch in front of a house
Jason Barton was worried about a mass shooting before he drove his family to the Kansas City Chiefs Super Bowl parade in February. The shooting, which left one person dead and at least 24 more injured, happened right in front of them. His wife, Bridget Barton, found a bullet in her backpack, and his stepdaughter, Gabriella Magers-Darger, was burned by sparks from a bullet ricochet. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Mientras que el año pasado las en más de un centenar de ciudades de todo el país, Kansas City vivió jamás registrado.

Punch, del Bullet Related Injury Clinic, comparó la violencia con armas de fuego con un brote de una enfermedad que no se enfrenta y se propaga. Según Punch, la postura permisiva del estado hacia las armas de fuego podría agravar la situación en Kansas City, aunque no haya sido el origen del problema.

“Entonces, ¿está pasando algo? ¿La gente se siente cada vez más amenazada?”, se preguntó Punch.

Jason Barton, que creció en Kansas City, está familiarizado con ese tipo de violencia. Ahora, que vive en Osawatomie, Kansas, consideró detenidamente si debía llevar su propia pistola al desfile del Super Bowl como una forma de proteger a su familia.

Al final decidió no hacerlo, suponiendo que si ocurría algo y sacaba un arma, lo detendrían o le dispararían.

Barton reaccionó rápidamente ante el tiroteo, que se produjo justo delante de él y de su familia. Su mujer encontró una bala en su mochila. Su hijastra sufrió quemaduras en las piernas por las chispas de un rebote de bala.

A pesar de que sus peores temores se hicieron realidad, Barton opina que no llevar su arma ese día fue la decisión correcta.

“No es necesario llevar armas a lugares como ése”, afirmó.

Una peligrosa escopeta calibre 12

Los tiroteos masivos pueden deteriorar gravemente la sensación de seguridad de los sobrevivientes, según Heather Martin, ella misma sobreviviente del tiroteo en la secundaria Columbine en 1999.

Martin es cofundadora de , una organización que brinda apoyo entre pares a quienes han sobrevivido a experiencias traumáticas masivas.

“En los años posteriores al evento es muy común que se intente encontrar la manera de volver a sentirse seguro”, explicó Martin.

James Lemons siempre había sentido recelo de volver a Kansas City, donde había crecido. Incluso llevó su pistola al desfile, pero, a instancias de su esposa, la dejó en el auto. Tenía a su hija de 5 años sobre los hombros cuando una bala le atravesó la parte posterior del muslo. Él impidió que se golpeara contra el suelo cuando caía.

¿Qué iba a hacer realmente con una pistola?

A man wearing glasses and a Kansas City Chiefs football jersey poses for a photo while standing next to a fence
James Lemons dice que recibir un disparo en el muslo en el desfile de los Kansas City Chiefs ha cambiado su forma de ver a los extraños. No puede evitar preguntarse si tienen un arma o si sus hijos estarán seguros cerca de ellos. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Y, sin embargo, no puede evitar preguntarse “qué hubiera pasado si…”. No puede quitarse de encima la sensación de que no protegió a su familia. Cuando sueña con el desfile, al despertarse, cuenta: “simplemente empiezo a llorar”.

Sabe que aún no lo ha procesado, pero no sabe cómo empezar a hacerlo. Ha puesto toda su energía en la seguridad de su familia.

Este verano compraron dos bulldogs americanos, por lo que ahora hay tres en casa, uno para cada niño. Lemons los describe como “tener un arma sin tener un arma”.

“Tengo un calibre 12 con dientes”, bromea Lemons, “un protector grande y suave”.

La mayoría de las noches sólo logra dormir unas horas de corrido porque se despierta para ver cómo están los niños. Por lo general, suele echarse en el sofá porque es más cómodo para su pierna, que aún se está curando. También porque lo ayuda a evitar las nerviosas patadas de su hija de 5 años, que se acuesta con sus padres desde el desfile.

Estar en el sofá también le asegura que sería él quien interceptara a cualquier intruso que irrumpiera en la casa.

Emily Tavis, que recibió un disparo en la pierna, encontró consuelo en su iglesia y en el terapeuta de una congregación hermana.

Pero el domingo por la mañana después del tiroteo en el mitín de Donald Trump, en julio, el sermón del predicador giró en torno a la violencia armada, y eso desató el pánico en su interior.

“Me sentí tan abrumada que me fui al baño”, dijo Tavis, “y me quedé allí durante el resto del sermón”. Ahora, incluso duda de  ir a la iglesia.

Tavis se ha mudado recientemente a una nueva casa en Leavenworth, Kansas, que le alquiló a una amiga.

El marido de la amiga le advirtió que si Tavis iba a estar sola necesitaba un arma para protegerse. Ella le contestó que no podía lidiar con armas de fuego en ese momento.

“Y él le dijo: ‘OK, bueno, toma esto’. Y sacó un machete gigante”, recuerda Tavis riendo.

“Así que ahora tengo un machete”.

En busca de algo bueno

Cabrera, la joven que no podía hablar después de que la hirieron, intenta ahora utilizar su voz en la lucha contra la violencia armada.

Manny Abarca, legislador del condado de Jackson, Missouri, vive calle abajo. Una tarde fue a visitarla. Los padres de Cabrera tomaron la palabra; ella es tímida por naturaleza. Pero entonces él se volvió hacia ella y le preguntó directamente a Cabrera qué quería.

“Sólo quiero algo de justicia para mi caso”, dijo, “o que pase algo bueno”.

Antes del desfile, a la joven le habían ofrecido un puesto en la fábrica donde trabajaba su hermana, pero no pudo tomarlo porque su pierna aún estaba curándose. Así que Abarca le ofreció una pasantía y la ayudó a establecer una Oficina de Prevención de la Violencia Armada en el condado de Jackson, un plan que presentó en julio en respuesta a los tiroteos del desfile.

Abarca participó en el desfile de la victoria de los Chiefs con su hija Camila, de 5 años. Estaban en Union Station cuando se produjeron los disparos, y se acurrucaron en un baño de la planta baja.

A woman with blond hair and glasses stands in front of a window looking down
Emily Tavis había encontrado consuelo en su iglesia tras recibir un disparo en la pierna durante el desfile de los Kansas City Chiefs. Pero en julio un sermón se refirió a la violencia con armas de fuego y eso desató el pánico en su interior. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“Solo dije: ‘Oye, ya sabes, solo mantén la calma. Solo estate quieta. Vamos a averiguar qué está pasando. Algo ha sucedido,’”, contó Abarca. “Y ella me contestó: ‘Esto es un simulacro.’ Y, oye, eso me desgarró el corazón por dentro, porque pensé que hacía alusión a su entrenamiento en la escuela”.

Finalmente salieron temblando pero a salvo, sólo para enterarse de que López-Galván había muerto. Abarca conocía a la popular DJ tejana, una madre de 43 años, a través de la unida comunidad hispana de la zona.

Abarca ha aprovechado la conmoción de este tiempo tenso tras los tiroteos del desfile del Super Bowl para trabajar en medidas contra la violencia, a pesar de que conoce las severas limitaciones que impone la ley estatal.

En junio, la asamblea legislativa del condado de Jackson aprobó una norma que da fuerza local a una ley federal contra la violencia doméstica que permite a los jueces retirar las armas de fuego a los delincuentes.

Pero Abarca no ha podido conseguir que se apruebe la creación de una oficina para la violencia armada, y los funcionarios del condado han rechazado considerar otra medida que establecería límites de edad para comprar o poseer armas, temiendo una demanda del fiscal general del estado, que es bastante agresivo.

Sin embargo, contrató a Cabrera, explicó, porque es bilingüe y quiere su ayuda como sobreviviente.

En cierto sentido, este trabajo hace que Cabrera se sienta más fuerte en su lucha por salir adelante tras el tiroteo. Aún así, la percepción de seguridad de su familia se ha hecho añicos, y nadie tiene pensado ir a los partidos o a un potencial desfile por ganar el Super Bowl en el futuro.

“Nunca esperamos que fuera a ocurrir algo así”, afirma. “Y por eso creo que ahora vamos a ser más precavidos y quizá nos limitemos a ver el desfile por la tele”.

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Harris apoya la reducción de la deuda médica. Los “conceptos” de Trump preocupan a defensores. /es/health-care-costs/harris-apoya-la-reduccion-de-la-deuda-medica-los-conceptos-de-trump-preocupan-a-defensores/ Wed, 16 Oct 2024 09:00:00 +0000 /?post_type=article&p=1930139 Defensores de pacientes y consumidores confían en que Kamala Harris acelere los esfuerzos federales para ayudar a las personas que luchan con deudas médicas, si gana en las elecciones presidenciales del próximo mes.

Y ven a la vicepresidenta y candidata demócrata como la mejor esperanza para preservar el acceso de los estadounidenses a seguros de salud. La cobertura integral que limita los costos directos de los pacientes es la mejor defensa contra el endeudamiento, dicen los expertos.

La administración Biden ha ampliado las protecciones financieras para los pacientes, incluyendo una propuesta histórica de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB) para eliminar la deuda médica de los informes de crédito de los consumidores.

En 2022, el presidente Joe Biden también firmó la Ley de Reducción de la Inflación, que limita cuánto deben pagar los afiliados de Medicare por medicamentos recetados, incluyendo un tope de $35 al mes para la insulina. Y en legislaturas de todo el país, demócratas y republicanos han trabajado juntos de manera discreta para promulgar leyes que frenen a los cobradores de deudas.

Sin embargo, defensores dicen que el gobierno federal podría hacer más para abordar un problema que afecta a 100 millones de estadounidenses, obligando a muchos a trabajar más, perder sus hogares y reducir el gasto en alimentos y otros artículos esenciales.

“Biden y Harris han hecho más para abordar la crisis de deuda médica en este país que cualquier otra administración”, dijo Mona Shah, directora senior de política y estrategia en Community Catalyst, una organización sin fines de lucro que ha liderado los esfuerzos nacionales para fortalecer las protecciones contra la deuda médica. “Pero hay más por hacer y debe ser una prioridad para el próximo Congreso y administración”.

Al mismo tiempo, los defensores de los pacientes temen que si el ex presidente Donald Trump gana un segundo mandato, debilitará las protecciones de los seguros permitiendo que los estados recorten sus programas de Medicaid o reduciendo la ayuda federal para que los estadounidenses compren cobertura médica. Eso pondría a millones de personas en mayor riesgo de endeudarse si enferman.

En su primer mandato, Trump y los republicanos del Congreso intentaron en 2017 derogar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA), un movimiento que, según analistas independientes, habría despojado de cobertura médica a millones de estadounidenses y habría aumentado los costos para las personas con afecciones preexistentes, como diabetes y cáncer.

Trump y sus aliados del Partido Republicano continúan atacando a ACA, y el ex presidente ha dicho que quiere revertir la Ley de Reducción de la Inflación, que también incluye ayuda para que los estadounidenses de bajos y medianos ingresos compren seguros de salud.

“Las personas enfrentarán una ola de deuda médica por pagar primas y precios de medicamentos recetados”, dijo Anthony Wright, director ejecutivo de Families USA, un grupo de consumidores que ha apoyado las protecciones federales de salud. “Los pacientes y el público deberían estar preocupados”.

La campaña de Trump no respondió a consultas sobre su agenda de salud. Y el ex presidente no suele hablar de atención médica o deuda médica en la campaña, aunque dijo en el debate del mes pasado que tenía “conceptos de un plan” para mejorar la ACA. Trump no ha ofrecido detalles.

Harris ha prometido repetidamente proteger ACA y renovar los subsidios ampliados para las primas mensuales del seguro creados por la Ley de Reducción de la Inflación. Esa ayuda está programada para expirar el próximo año.

La vicepresidenta también ha expresado su apoyo a un mayor gasto gubernamental para comprar y cancelar deudas médicas antiguas de los pacientes. En los últimos años, varios estados y ciudades han comprado deuda médica en nombre de sus residentes.

Estos esfuerzos han aliviado la deuda de cientos de miles de personas, aunque muchos defensores dicen que cancelar deudas antiguas es, en el mejor de los casos, una solución a corto plazo, ya que los pacientes seguirán acumulando facturas que no pueden pagar sin una acción más sustantiva.

“Es un bote con un agujero”, dijo Katie Berge, una cabildera de la Sociedad de Leucemia y Linfoma. Este grupo de pacientes fue una de más de 50 organizaciones que el año pasado enviaron cartas a la administración Biden instando a las agencias federales a tomar medidas más agresivas para proteger a los estadounidenses de la deuda médica.

“La deuda médica ya no es un problema de nicho”, dijo Kirsten Sloan, quien trabaja en política federal para la Red de Acción contra el Cáncer de la Sociedad Americana de Cáncer. “Es clave para el bienestar económico de millones de estadounidenses”.

La Oficina de Protección Financiera del Consumidor está desarrollando regulaciones que prohibirían que las facturas médicas aparezcan en los informes de crédito de los consumidores, lo que mejoraría los puntajes crediticios y facilitaría que millones de estadounidenses alquilen una vivienda, consigan un trabajo o consigan un préstamo para un automóvil.

Harris, quien ha calificado la deuda médica como “crítica para la salud financiera y el bienestar de millones de estadounidenses”, apoyó con entusiasmo la propuesta de regulación. “No se debería privar a nadie del acceso a oportunidades económicas simplemente porque experimentó una emergencia médica”, dijo en junio.

El compañero de fórmula de Harris, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, quien ha dicho que su propia familia luchó con la deuda médica cuando era joven, firmó en junio una ley estatal que .

Los funcionarios de la CFPB dijeron que las regulaciones se finalizarán a principios del próximo año. Trump no ha indicado si seguiría adelante con las protecciones contra la deuda médica. En su primer mandato, la CFPB hizo poco para abordarla, y los republicanos en el Congreso han criticado durante mucho tiempo a la agencia reguladora.

Si Harris gana, muchos grupos de consumidores quieren que la CFPB refuerce aún más las medidas, incluyendo una mayor supervisión de las tarjetas de crédito médicas y otros productos financieros que los hospitales y otros proveedores médicos han comenzado a ofrecer a los pacientes. Por estos préstamos, las personas están obligadas a pagar intereses adicionales sobre su deuda médica.

“Estamos viendo una variedad de nuevos productos financieros médicos”, dijo April Kuehnhoff, abogada senior del Centro Nacional de Derecho del Consumidor. “Estos pueden generar nuevas preocupaciones sobre las protecciones al consumidor, y es fundamental que la CFPB y otros reguladores supervisen a estas empresas”.

Algunos defensores quieren que otras agencias federales también se involucren.

Esto incluye al enorme Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), que controla cientos de miles de millones de dólares a través de los programas de Medicare y Medicaid. Ese dinero otorga al gobierno federal una enorme influencia sobre los hospitales y otros proveedores médicos.

Hasta ahora, la administración Biden no ha utilizado esa influencia para abordar la deuda médica.

Pero en un posible anticipo de futuras acciones, los líderes estatales en Carolina del Norte recientemente obtuvieron la aprobación federal para una iniciativa de deuda médica que obligará a los hospitales a tomar medidas para aliviar las deudas de los pacientes a cambio de ayuda gubernamental. Harris elogió la iniciativa.

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Por ley, la deuda médica ya no puede estar en los reportes de crédito en California /es/health-care-costs/por-ley-la-deuda-medica-ya-no-puede-estar-en-los-reportes-de-credito-en-california/ Tue, 24 Sep 2024 20:55:00 +0000 /?post_type=article&p=1924169 Los californianos con deuda médica ya no se tendrán que preocupar por facturas impagas en sus informes de crédito, gracias a una legislación firmada recientemente por el gobernador Gavin Newsom, sumando al estado más poblado del país a un esfuerzo creciente para proteger a los consumidores afectados por gastos médicos inasequibles.

El , presentado por la senadora Monique Limón (demócrata de Santa Bárbara) y respaldado por el fiscal general demócrata Rob Bonta, impedirá que los proveedores de atención médica, así como cualquier agencia de cobro contratada, compartan la deuda médica de un paciente con las agencias de informes de crédito.

Al menos ocho estados han prohibido que las facturas médicas aparezcan en los informes de crédito de los consumidores en los últimos dos años. En junio, la administración Biden propuso protecciones federales similares, pero no está claro cuándo se promulgarán estas reglas, o si lo harán en caso de que el ex presidente Donald Trump sea reelegido.

“Nadie elige enfermarse, y luego tu crédito se arruina”, dijo Chi Chi Wu, abogada principal del National Consumer Law Center. “Por eso alentamos a los estados a seguir adoptando estas leyes. En caso de que algo salga mal a nivel federal, los estados podrían proteger a sus propios consumidores”.

Cuando la nueva ley de California entre en vigencia en enero, extenderá estas protecciones a los informes de crédito utilizados para el empleo y la selección de inquilinos, dijo Wu. Esto además de la prohibición federal propuesta sobre la notificación a agencias de crédito que informan a las compañías de tarjetas de crédito y prestamistas hipotecarios.

Los legisladores de California señalaron que la deuda médica, a diferencia de otros tipos de deuda, no es , y su inclusión puede afectar las puntuaciones de crédito y dificultar que las personas consigan empleo, alquilen un apartamento o consigan un préstamo para automóvil.

Sin embargo, los legisladores de California han dejado un vacío legal evidente. Los pacientes que pagan las facturas hospitalarias con tarjetas de crédito médicas o préstamos especializados para atención médica, que pueden tener tasas de interés de , no verán esa deuda eliminada de su informe de crédito, como ocurre con los residentes de , y .

Es una que sucumbió a la presión de la industria financiera a través de enmiendas “hostiles” de última hora, dijo Limón. En sobre deuda médica, el 15% de los adultos dijeron haber utilizado una tarjeta de crédito médica.

Kelly Parsons-O’Brien, presidenta legislativa de la California Association of Collectors, que representa a las agencias de cobro, dijo que las exenciones eran esenciales porque los titulares de tarjetas de crédito médicas pueden comprar artículos no médicos y los préstamos médicos pueden refinanciarse con deudas no médicas, lo que hace que sea “imposible” para los acreedores saber qué es realmente un cargo médico.

“Más consumidores se encontrarán en situaciones en las que no podrán pagar, y los prestamistas operarán a ciegas”, dijo Parsons-O’Brien.

Las tres agencias de crédito más grandes del país —Equifax, Experian y TransUnion— dijeron que dejarían de listar algunas deudas médicas, incluidas las pagadas y aquellas de menos de $500, pero millones de pacientes quedaron con facturas médicas mayores en sus informes de crédito.

La Oficina de Protección Financiera del Consumidor que 15 millones de estadounidenses aún tenían facturas médicas en sus informes de crédito.

Aproximadamente reportan tener algún tipo de deuda médica, que afecta desproporcionadamente a los pacientes de bajos ingresos, negros y latinos (que pueden ser de cualquier raza), según la California Health Care Foundation.

han promulgado leyes para proteger a los consumidores de facturas sorpresa y deudas médicas, según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales. Newsom, demócrata, también firmó una legislación el martes 24 de septiembre que prohíbe a los hospitales sobre todas las propiedades de los californianos que generalmente ganan menos del 400% del nivel federal de pobreza. La medida amplía la ley estatal actual que protege el hogar de un paciente de los cobradores de deudas.

Un análisis de ºÚÁϳԹÏÍø News encontró que los informes de crédito son la táctica de cobro más común utilizada por los hospitales para que los pacientes paguen sus facturas. Una prohibición de puntuación crediticia podría dificultar más que los hospitales cobren.

Cuando Sonia Hayden, residente de Sacramento, y su novio solicitaron un préstamo para una casa el año pasado, descubrió que su puntaje de crédito había bajado unos cien puntos. Fue degradado debido a un cargo de aproximadamente $200 por una visita a una sala de emergencias después de un accidente automovilístico hace años.

La mujer de 44 años dijo que su seguro cubrió decenas de miles de dólares en facturas médicas, pero que el hospital codificó mal el cargo de $200 y nunca recibió una factura por ese gasto, que también debería haber sido cargado al seguro.

Hayden intentó sin éxito durante más de un año resolver el problema con su aseguradora de salud. Todavía está en su informe de crédito. Finalmente pudo obtener un préstamo para una casa, pero sus tasas de interés fueron más altas debido a su puntaj de crédito.

“Las facturas médicas no son intencionadas, ¿sabes?”, dijo Hayden, quien testificó en apoyo de la legislación. “Ya fue un accidente súper traumático. Casi muero. Y luego tener esta factura médica súper estresante… nadie está pidiendo eso. No debería afectar tu crédito”.

Esta historia fue producida por , que publica , un servicio editorialmente independiente de la .

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Niños que sobrevivieron al tiroteo del Super Bowl tienen miedo, ataques de pánico y trastornos del sueño /es/mental-health/ninos-que-sobrevivieron-al-tiroteo-del-super-bowl-tienen-miedo-ataques-de-panico-y-trastornos-del-sueno/ Wed, 14 Aug 2024 08:55:00 +0000 A seis meses de que las chispas de una bala quemaran las piernas de Gabriella Magers-Darger en el tiroteo del desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, la joven de 14 años está lista para dejar atrás el pasado.

Enfrenta los desafíos de ser una estudiante de primer año de secundaria, aunque también está emocionada de reencontrarse con sus amigos y volver a bailar y a jugar voleibol. Incluso podría unirse al equipo de lucha libre para ganarse el respeto en la escuela.

Pero el pasado sigue presente.

En una reunión del 4 de julio, un amigo de la familia llevó auriculares que amortiguan el ruido, por si los fuegos artificiales eran demasiado para ella. A principios del verano, Gabriella tuvo dificultades para ver la colección de armas de un pariente, especialmente las pistolas. Y comenzó a hiperventilar cuando vio la herida en el dedo de un amigo de la familia que se había cortado accidentalmente: la vista de la sangre le recordó a Lisa Lopez-Galván, quien murió por una herida de bala afuera de Union Station, la única fatalidad ese día.

Su madre, Bridget Barton, dijo que Gabriella ha tenido una actitud más dura desde el desfile. “Ha perdido algo de suavidad, algo de dulzura”, observó.

Los niños son particularmente vulnerables al estrés de la violencia con armas de fuego, y 10 de las 24 que sufrieron heridas de bala en el desfile del 14 de febrero tenían menos de 18 años. Muchos más niños como Gabriella experimentaron el trauma de primera mano. Enfrentan miedo, ira, problemas de sueño e hipersensibilidad a las multitudes y los ruidos.

Una adolescente de 15 años que recibió disparos en la mandíbula y el hombro prácticamente dejó la escuela por un tiempo, y los ataques de pánico diarios también le impidieron asistir a la escuela de verano.

Un niño de 11 años que recibió un disparo describió sentirse enojado en la escuela por razones que no podía explicar. Una niña de 5 años que estaba sobre los hombros de su padre cuando le dispararon entra en pánico cada vez que su papá se siente enfermo, temiendo que le hayan disparado de nuevo.

“No es la misma niña. Quiero decir, definitivamente no lo es”, dijo Erika Nelson, madre de Mireya, de 15 años, quien tiene cicatrices en la mandíbula y la cara. “Nunca sabes cuándo va a estallar. Nunca sabes. Podrías decir algo o alguien podría mencionar algo que le recuerde ese día”.

En 2020, las armas superaron a los accidentes automovilísticos como la principal causa de muerte de niños, pero un número mucho mayor sufren heridas de balas y sobreviven. La sugiere que los niños sufren lesiones por armas de fuego no fatales entre dos y cuatro veces más a menudo de lo que son asesinados con armas.

Científicos dicen que los efectos a largo plazo de la violencia armada en los niños se investigan poco y son mal comprendidos. Pero el daño es generalizado. Investigadores de Harvard y del Hospital General de Massachusetts encontraron que durante el primer año después de una lesión por arma de fuego, los sobrevivientes infantiles experimentaron un , del 68% en afecciones psiquiátricas y del 144% en adicciones. Los efectos en la salud mental se extienden a madres, padres y hermanos.

Para muchos afectados por el tiroteo en Kansas City, Missouri, los desencadenantes comenzaron de inmediato.

“Me enojo fácilmente”

A solo 10 días que Samuel Arellano fuera baleado en el desfile, fue a otro gran evento deportivo.

Samuel fue invitado a un partido de baloncesto masculino de la Universidad de Kansas en el Allen Fieldhouse en Lawrence. Durante un descanso del partido, con apuntando a Samuel y a sus padres, Jalen Wilson, ex estrella de KU, apareció en la pantalla y se dirigió a él directamente.

“Escuché tu historia”, dijo Wilson, que ahora juega en la NBA, desde la pantalla gigante. “Estoy muy agradecido de que estés aquí hoy, y es una bendición que podamos tenerte para brindarte el amor y apoyo que realmente mereces”.

Wilson pidió a los 16,000 fans presentes que se pusieran de pie y aplaudieran a Samuel. Mientras la multitud aplaudía y un locutor exclamaba que era un “joven valiente”, Samuel miró a sus padres, luego al suelo, sonriendo tímidamente.

A photo of Samuel Arellano with his parents.
Los padres de Samuel Arellano, Antonio y Abigail, no estuvieron en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs cuando Samuel recibió un disparo, pero lo han estado ayudando a superar los persistentes efectos emocionales del trauma. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)
A photo of a healed bullet wound on Samuel Arellano's side.
La herida de bala de Arellano se curó rápidamente después que le dispararan durante el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. Pero el trauma persiste. Dice que se enoja con frecuencia. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Pero minutos después, cuando el partido se reanudó, Samuel comenzó a llorar y tuvo que salir del auditorio con su madre, Abigail.

“Cuando se puso bastante ruidoso, fue cuando comenzó a desmoronarse de nuevo”, dijo su padre, Antonio. “Así que ella tuvo que salir con él por un momento. Así que cualquier lugar ruidoso, si es demasiado fuerte, lo afecta”.

Samuel, que cumplió 11 años en marzo, fue baleado a la altura de las costillas en su lado derecho. Ahora, la cicatriz en su espalda es apenas perceptible, pero los efectos persistentes del tiroteo son evidentes. Está viendo a un terapeuta, al igual que su padre, aunque a Abigail le ha resultado difícil encontrar uno que hable español y aún no ha tenido una cita.

En las primeras semanas luego del tiroteo, Samuel tuvo problemas para dormir y a menudo se metía en la cama con su madre y su padre. Solía tener buenas notas, pero eso se volvió más difícil, dijo Abigail. Su personalidad ha cambiado, algo que a veces se ha manifestado en la escuela.

“Me enojo fácilmente”, dijo Samuel. “Nunca he sido así antes, pero si me dicen que me siente, me enojo. No sé por qué”.

Los niños traumatizados a menudo tienen dificultades para expresar emociones y pueden tener arrebatos de ira, según Michelle Johnson-Motoyama, profesora de trabajo social en la Universidad Estatal de Ohio.

“Estoy segura que para ese niño hay una sensación de tremenda injusticia por lo que sucedió”, dijo Johnson-Motoyama.

Especialmente justo después del tiroteo, Samuel tenía ataques de pánico y comenzaba a sudar, contó Antonio. Los terapeutas les dijeron que eso era normal. Pero los padres también lo mantuvieron alejado de su teléfono por un tiempo: había demasiado sobre el tiroteo en las noticias y en internet.

Abigail, que trabaja en un concesionaria de automóviles con Antonio, está ansiosa por ver a su hijo cambiar, por su sufrimiento y tristeza. También está preocupada por sus tres hijas, una de 16 años y gemelas de 13. Su padre, Victor Salas, que estaba con Samuel en el desfile, también estaba devastado después de los hechos.

“Estoy llorando y llorando y llorando por lo que pasó”, dijo Salas en español cuatro días después del desfile. “Porque fue un caos. Eso no significa que las familias no amen a su familia, pero todos huyeron para salvar sus propias vidas. Salvé la vida de mis nietos, pero ¿qué pasa con el resto de la gente? No estamos preparados”.

En el lado positivo, Samuel se sintió muy apoyado por la comunidad en Kansas City, Kansas. Muchas personas de su escuela se acercaron en los primeros días para visitarlo, amigos e incluso un ex conductor de autobús, que estaba llorando. Tiene una “habitación llena de dulces”, dijo Abigail, en su mayoría Skittles, su favorito.

En su cumpleaños, recibió una pelota de fútbol americano autografiada por Patrick Mahomes, mariscal de campo de los Kansas City Chiefs. Lo hizo llorar, algo que ocurre con bastante frecuencia, dijo su padre.

“Hay días buenos y malos, días más normales y fáciles, y luego hay días en los que la familia tiene que estar un poco más atenta y apoyarlo”, dijo Abigail en español. “Siempre ha sido extrovertido y hablador como su madre, pero eso ha cambiado desde el desfile”.

A photo of Samuel Arellano sitting in his room.
Después del tiroteo, Arellano recibió el apoyo de su comunidad de Kansas City, Kansas, incluidos amigos y un ex conductor de autobús. Tiene una habitación llena de dulces de las visitas, en su mayoría Skittles, sus favoritos. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

El 4 de julio, disparador de una semana

El 4 de julio fue particularmente angustiante para muchos de los jóvenes sobrevivientes y para sus familias. ¿Deberían comprar fuegos artificiales? ¿Querrían celebrar? ¿Por qué todos los petardos que explotan en el vecindario suenan como disparos?

Este año, Gabriella, de 14 años, necesitó la ayuda de su padrastro, Jason Barton, para encender sus fuegos artificiales, algo que normalmente hace con entusiasmo. En el desfile, como muchas personas, la familia Barton primero confundió el sonido de los disparos con fuegos artificiales.

Y Erika Nelson, madre soltera de Belton, Missouri, temía incluso mencionar la celebración a Mireya, quien siempre ha amado el Día de la Independencia. Eventualmente, Mireya dijo que no quería fuegos artificiales grandes este año y que solo quería que su madre los encendiera.

“Cualquier pequeño desencadenante, quiero decir, podría ser un ligero chasquido, y ella se tensaba”, dijo Erika Nelson.

Patty Davis, gerente de programas para el cuidado informado sobre el trauma en el hospital Children’s Mercy en Kansas City, dijo que incluso clientes suyos que estuvieron en el desfile pero no resultaron heridos todavía se estremecen ante los sonidos de sirenas u otros ruidos fuertes. Es una respuesta poderosa a la violencia armada en general, no solo al desfile.

“No es una respuesta exagerada”, dijo Davis. “De hecho, es muy natural para los jóvenes, y no tan jóvenes, que han experimentado algo similar o han presenciado violencia con armas de fuego”.

“No se trata de un trauma accidental, sino de un trauma perpetrado con fines violentos, que puede provocar un mayor nivel de ansiedad en las personas que lo viven, que se preguntan si volverá a suceder. ¿Y qué tan seguras están?”, agregó.

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Mireya Nelson fue una de las al menos 24 personas heridas por disparos durante el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs el 14 de febrero de 2024. Aquí, el mariscal de campo de los Chiefs, Patrick Mahomes, y su esposa, Brittany, la visitan en el hospital Children’s Mercy. (Erika Nelson)
An up-close photo of a girl in a hospital bed, showing injuries to her jaw.
Una bala atravesó la mandíbula de Mireya Nelson durante el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. También tiene fragmentos de bala en el hombro y necesitará hacerse análisis de sangre para detectar plomo durante al menos los próximos dos años. (Erika Nelson)

Reviviendo el instante

Los ruidos extraños, las luces brillantes y las multitudes pueden tomar desprevenidos a los niños y a sus padres.

En junio, Mireya Nelson estaba esperando a su hermana mayor después de un recital, con la esperanza de ver a un muchacho. Su madre quería ir, pero Mireya la hizo callar. “De repente, se escuchó un estruendo muy fuerte”, dijo Erika. “Se agachó y luego se levantó de un salto. Dijo: ‘¡Dios mío, me estaban disparando otra vez!’”. Mireya lo dijo tan fuerte que la gente se quedó mirando, así que fue el turno de Erika de hacerla callar y tratar de calmarla. “Le dije: ‘Mireya, está bien. Estás bien. Se les cayó una mesa. Solo están sacando cosas. Fue un accidente’”, explicó Erika.

Pasaron unos minutos hasta que el shock se disipó y más tarde Mireya se rió de la situación, pero Erika siempre está atenta.

La tristeza inicial de su hija (que veía películas durante horas y lloraba todo el tiempo) se ha transformado en descaro. Medio año después, Mireya bromea sobre el tiroteo, lo que destroza a su madre. Pero tal vez eso sea parte del proceso de sanación, dijo Erika.

Antes del 4 de julio, Mireya fue a Worlds of Fun, un gran parque de diversiones, y la pasó bien. Se sintió bien porque había guardias de seguridad por todas partes. También disfrutó de una visita a la oficina local del FBI con una amiga que estaba con ella el día del tiroteo.

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Kensley Lemons (izq.) y Jaxson Lemons esperan en el pasillo de una clínica médica mientras su padre, James, recibe atención médica por su herida de bala. James Lemons recibió un disparo en el desfile del Super Bowl en Kansas City, Missouri, el 14 de febrero de 2024. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)
A photo of a young girl playing outside.
Kensley Lemons juega afuera de una clínica médica mientras espera a su padre, James, a quien le extrajeron una bala de la pierna. Kensley estaba sobre los hombros de su padre cuando le dispararon en el desfile del Super Bowl. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)

Pero cuando alguien le sugirió ir al ballet, Mireya lo descartó rápidamente: está cerca de Union Station, el lugar del tiroteo. Ya no quiere ir al centro. Erika dijo que ha habido muchas citas médicas y dificultades económicas, y que su mayor frustración como madre es no poder arreglar las cosas para su hija.

“Tienen que seguir su propio camino, su propio proceso de curación. No puedo sacudirla, como diciéndole: ‘Vuelve a ser tú misma’”, dijo Erika. “Podría llevar meses, años. ¿Quién sabe? Podría ser el resto de su vida. Pero espero que pueda superarlo un poco”.

Piel de gallina en medio del calor sofocante

James Lemons notó un cambio en su hija de 5 años, Kensley, que estaba sobre sus hombros cuando le dispararon en el desfile.

Antes del tiroteo, Kensley era extrovertida y comprometida, dijo James, pero ahora está retraída, como si estuviera dentro de una burbuja y se hubiera desconectado de la gente.

A Kensley, las grandes multitudes y los policías le recuerdan al desfile. Ambos estuvieron presentes en una graduación de secundaria a la que asistió la familia este verano, y Kensley solo quería irse. James la llevó a un campo de fútbol vacío, donde, dijo, se le puso la piel de gallina y se quejó de tener frío a pesar del calor sofocante.

La hora de dormir es un problema particular para la familia Lemons. Kensley ha estado durmiendo con sus padres. Otro hijo, Jaxson, de 10 años, ha tenido pesadillas. Una noche, soñó que el tirador se acercaba a su padre y lo hacía tropezar, dijo Brandie Lemons, la madrastra de Jaxson.

Los niños más pequeños como Kensley expuestos a la violencia con armas de fuego tienen más probabilidades de desarrollar un trastorno de estrés postraumático que los niños mayores, según Johnson-Motoyama, de la Universidad Estatal de Ohio.

A photo of a girl lying next to her dog.
Gabriella Magers-Darger es una de los innumerables niños que vivieron el tiroteo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Davis, del Children’s Mercy en Kansas City, dijo que los niños cuyos cerebros no están completamente desarrollados pueden tener dificultades para dormir y comprender que están seguros en sus hogares por la noche.

James le compró a la familia un nuevo cachorro, un bulldog americano que ya pesa 32 libras, para ayudarlos a sentirse protegidos. “Busqué el pedigrí”, dijo, “Son muy protectores. Muy cariñosos”.

En busca de una salida

Para desahogarse después del tiroteo, Gabriella comenzó a boxear. Su madre, Bridget, dijo que le devolvió algo de la confianza y el control que había bajado después del desfile. “Me gusta golpear a la gente, no de una manera mala, lo juro”, dijo Gabriella en abril mientras moldeaba un protector bucal a sus dientes antes de irse a entrenar.

Sin embargo, desde entonces ha dejado de boxear, por lo que el dinero puede destinarse a un viaje a Puerto Rico con su clase de español. Están pagando $153 al mes durante 21 meses para cubrir el viaje. Las clases de boxeo costaban $60 al mes.

Bridget pensaba que el boxeo era una buena salida para la ira que le quedaba, pero a finales de julio Gabriella no estaba segura de si todavía tenía el impulso para contraatacar de esa manera. “El pasado es el pasado, pero todos vamos a pasar por cosas. ¿Tiene sentido?”, preguntó Gabriella.

“Estás bien en general, pero todavía tienes desencadenantes. ¿Es eso lo que quieres decir?”, preguntó su madre. “Sí”, respondió.

Después del tiroteo, Mireya Nelson probó las clases en línea, que no funcionaron bien. Los primeros días de la escuela de verano, Mireya tenía un ataque de pánico todos los días en el auto y su madre la llevaba de vuelta a casa.

Mireya quiere regresar a la escuela secundaria este otoño, y Erika es cautelosa. “Sabes, si vuelvo a la escuela, existe la posibilidad de que me disparen, porque en la mayoría de las escuelas hoy en día hay tiroteos”, recordó Erika que dijo su hija. “Y yo digo: ‘Bueno, no podemos pensar así. Nunca se sabe lo que va a pasar’”.

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Distribuyen $2 millones entre víctimas del tiroteo del Super Bowl y grupos comunitarios /es/health-care-costs/distribuyen-2-millones-entre-victimas-del-tiroteo-del-super-bowl-y-grupos-comunitarios/ Fri, 28 Jun 2024 08:51:00 +0000 /?post_type=article&p=1875921 Esas fueron las reacciones de algunas de las 20 víctimas de disparos del desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs que el jueves 27 de junio recibieron $1.2 millones del fondo #KCStrong, con pagos individuales que van desde $22,000 hasta $100,000.

Chris Rosson, presidente y CEO de United Way of Greater Kansas City, dijo que los pagos ayudarán a estos sobrevivientes, reconociendo al mismo tiempo que la violencia con armas de fuego, como el tiroteo del 14 de febrero, ocurre todos los días en Kansas City, en general en comunidades de bajos ingresos que ya están desprovistas de recursos.

“Al lanzar el fondo, era importante para nosotros apoyar en primer lugar a las víctimas directas de la violencia de ese día, pero también proporcionar recursos financieros críticos a las organizaciones de prevención y respuesta a la violencia, de apoyo de salud mental y a los que proporcionan primeros auxilios”, dijo.

El tiroteo cerca de Union Station, hacia el final de desfile, dejó 24 personas heridas y una muerta: Lisa López-Galván, de 43 años, madre de dos hijos y popular DJ de música tejana.

Desde el tiroteo, han recibido facturas médicas por miles de dólares, por tratamientos en salas de emergencia, viajes en ambulancia, atención médica continua por las heridas de bala o consejería de salud mental.

Algunas todavía están luchando por volver al trabajo y dependen de una confusa red de asistencia de cuentas de GoFundMe y un grupo de iglesias locales.

Erika Nelson, cuya hija de 15 años, Mireya, recibió , dijo que el dinero de United Way es una bendición, pero que su hija todavía lucha con las heridas físicas y emocionales de la violencia.

“No me importa cuánto dinero sea. Podría ser un millón de dólares. Podrían ser mil millones. Nunca va a cambiar lo que mi hija vive todos los días”, dijo Nelson. El fondo #KCStrong fue lanzado por United Way el 15 de febrero, impulsado por una primera donación de $200,000 hecha por los Chiefs, la NFL y la familia Hunt, dueña del equipo. La Kauffman Foundation y una persona anónima fueron listados como los principales donantes, con $250,000 cada uno.

Los fondos no tienen restricciones, por lo que pueden usarse para facturas médicas, fondos universitarios para los niños heridos durante el desfile por la victoria de los Chiefs, o cualquier otra cosa que las familias necesiten.

Rosson dijo que el grupo creía que las víctimas y las personas más cercanas a ellas deberían decidir cómo gastar mejor el dinero. “Dar fondos sin restricciones directamente a esas víctimas de disparos verificadas les permite tomar las decisiones que son adecuadas para ellos y su familia, y el camino que seguirán”, dijo.

A woman wearing a black dress and blue and white shirt, holding on to a walker, stands next to a dining room table with a man sitting on a couch in the background
Sarai Holguín, en la foto frente a su esposo, César, fue una de las 24 personas que sobrevivieron a heridas de bala durante la violencia en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. United Way of Greater Kansas City recaudó $2 millones y anunció el 27 de junio que $1,2 millones se destinarán a los sobrevivientes de los disparos. El dinero restante se distribuirá entre grupos comunitarios que trabajan para prevenir la violencia con armas de fuego. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Kera Mashek, directora de comunicaciones del United Way local, dijo que el dinero cae bajo el paraguas de asistencia basada en necesidades y no estará sujeto a impuestos.

United Way trabajó con la Oficina del Fiscal del condado de Jackson, Missouri, para verificar a las víctimas. Veinte de las 24 víctimas recibieron compensaciones porque dos no aplicaron y un tercero rechazó la donación, dijeron funcionarios de United Way. A una cuarta víctima, no identificada, se le negaron los fondos porque está conectada al caso criminal, según Jean Peters Baker, fiscal del condado de Jackson.

No se nombró a ninguna de las víctimas en el anuncio del 27 de junio.

Emily Tavis dijo que se sentía “más que bendecida y abrumada por el agradecimiento” al recibir la asistencia. Tavis, su pareja, Jacob Gooch Sr., y su hijastro Jacob Gooch Jr. recibieron disparos en el desfile.

“Es un gran alivio poner las facturas al día”, dijo Tavis. Ella ya había comenzado a pagar cuentas de tarjetas de crédito con su parte del pago.

Antonio Arellano, cuyo hijo de 11 años, Samuel, recibió un disparo en el costado, dijo que el dinero fue una “gran ayuda” para la familia. Dijo que Samuel espera unas vacaciones en Florida y boletos de temporada para ver jugar a los Chiefs. Pero estar en grandes multitudes aún es difícil para Samuel, por lo que Arellano dijo que intentarán ir a un juego primero para ver cómo va.

James Lemons, a quien recientemente le extrajeron la bala alojada en su pierna, dijo que agradecía la ayuda y que se siente bendecido, pero también siente que el dinero ya se ha ido. Quiere devolver la ayuda que la familia recibió tras el tiroteo, incluido el dinero que pidió prestado para ayudarlos a mudarse luego que el dueño de la casa que alquilaban la vendiera poco después del desfile.

Hasta ahora, han sido acusados por el tiroteo, junto con de tráfico de armas o de mentir a agentes del FBI.

Más de 80 personas fueron pisoteadas en el caos generado tras los tiroteos, dijo Baker, agregando que también están entre las muchas víctimas del ataque. Sin embargo, no recibirán dinero del fondo.

A man with a beard wearing a red blazer and white shirt stands next to a woman with glasses wearing a red dress. They stand in front of a brightly colored wall
Chris Rosson (izq.), presidente y director ejecutivo de United Way of Greater Kansas City, y la fiscal del condado de Jackson, Jean Peters Baker, anunciaron el 27 de junio cómo se distribuirían los $2 millones en fondos de #KCStrong a 20 sobrevivientes baleados en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs. Catorce grupos comunitarios también recibirán dinero. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)

Las campañas como #KCStrong que surgen tras tiroteos masivos deben equilibrar la distribución del dinero de manera lo suficientemente amplia como para incluir a las personas directamente afectadas sin disipar los recursos disponibles, según Jeff Dion del . Esta organización sin fines de lucro ha ayudado a comunidades de todo el país a distribuir este tipo de fondos.

Por ejemplo, OneOrlando Fund, que surgió tras el tiroteo en el club nocturno Pulse en 2016, hizo , incluyendo $350,000 a las familias de cada una de las 49 personas asesinadas, pero también $25,000 a cada una de las 182 personas que estaban en la discoteca pero no resultaron físicamente heridas.

Ese fondo recaudó $29.5 millones en comparación con los $2 millones recaudados en Kansas City.

El fondo de $31.4 millones que se recolectó en Las Vegas en 2017 tras el tiroteo masivo en un concierto con 22,000 asistentes no incluyó pagos a personas que no habían sido heridas.

Cerca de un millón de personas fueron al desfile del Super Bowl en febrero. “Cuando estás manejando dólares reales, tienes que encontrar una manera de poder servir al mayor número de personas con la mayor cantidad de dinero”, dijo Baker.

“Así que creo que esas fueron probablemente algunas de las decisiones que tuvieron que tomarse en este caso, lo cual es difícil, duro, pero también necesario”.

Los grupos comunitarios que recibieron cada uno $59,410, son: AdHoc Group Against Crime; Boys & Girls Clubs of Greater Kansas City; Center for Conflict Resolution; Guadalupe Centers; Kansas City Metropolitan Crime Commission; KC Common Good; KC Mothers in Charge; Lyrik’s Institution; Newhouse Domestic Violence Shelter; Rose Brooks Center; Transition Zone; The Battle Within; Uncornered, y University Health.

Otros esfuerzos también han destinado dinero a los sobrevivientes del tiroteo del desfile del Super Bowl. Las cuentas de GoFundMe han recaudado $667,785. Un grupo basado en la fe, llamado “The Church Loves Kansas City”, recaudó $184,500 y hasta ahora ha destinado más de $50,000 a gastos funerarios, procedimientos médicos, asesoramiento y gastos domésticos, dijo Gary Kendall, uno de sus líderes.

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Sobrevivientes del tiroteo en el desfile de los Chiefs esperan las donaciones prometidas mientras acumulan cuentas médicas /es/health-care-costs/sobrevivientes-del-tiroteo-en-el-desfile-de-los-chiefs-esperan-las-donaciones-prometidas-mientras-acumulan-cuentas-medicas/ Fri, 21 Jun 2024 09:00:00 +0000 Abigail Arellano tiene todas las facturas médicas de su hijo Samuel en una carpeta azul en un armario arriba del microondas. Incluso ahora, cuatro meses después que el niño de 11 años fuera herido de bala en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, las facturas siguen llegando.

Hay una de $1,040 por el traslado en ambulancia al hospital aquella tarde de febrero. Otra de $2,841,17 por una visita a la sala de emergencias tres días después del tiroteo porque la herida de bala parecía infectada. En marzo, más seguimientos y consejería agregaron otros $1,500.

“Creo que me faltan algunas”, dijo Arellano mientras hojeaba las páginas.

Los Arellano no tienen seguro y están contando con la asistencia del fondo que recaudó casi $2 millones después del tiroteo que dejó un muerto y al menos 24 personas con heridas de bala. También guarda esa solicitud en la carpeta azul.

Los costos médicos para los sobrevivientes del tiroteo son muy altos y no terminarán pronto. Según un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard, el gasto médico promedio para alguien que recibió un disparo se eleva a casi . Otro análisis halló que esa cifra sube a $35,000 en el caso de los niños. Diez menores fueron heridos por balas en el desfile.

Luego están las facturas regulares que forman parte de la vida —alquiler, servicios públicos, reparaciones del auto— que no dejan de llegar solo porque alguien sobrevivió a un tiroteo masivo, incluso si sus lesiones les impiden trabajar o mandar a los niños a la escuela.

La carga financiera que conlleva la supervivencia es tan común que tiene un nombre, según Aswad Thomas de la organización sin fines de lucro Alliance for Safety and Justice: deuda por victimización. Algunos la pagan de su bolsillo. Otros solicitan una nueva tarjeta de crédito. Algunos reciben ayuda de desconocidos generosos. Otros no pueden llegar a fin de mes.

“Ahora mismo estamos realmente en bancarrota”, dijo Jacob Gooch Sr., otro sobreviviente, quien fue herido en el pie y aún no ha podido volver a trabajar.

“Estamos, como, agotando nuestra tercera tarjeta de crédito”.

Samuel Arellano, a young boy, (center) stands with his parents, Abigail (left) and Antonio (right), outside their home in Kansas City, Kansas.
Samuel Arellano (centro) junto a sus padres, Abigail y Antonio, afuera de su casa en Kansas City, Kansas. La familia no tenía seguro cuando Samuel recibió un disparo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. La familia cuenta con la ayuda del fondo que recaudó casi $2 millones después del tiroteo que dejó un muerto y al menos otras 24 personas con heridas de bala. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Como es común después de tiroteos masivos, en esta ciudad de Missouri surgió un abanico de recursos nuevos y establecidos prometiendo ayuda. Entre ellos, el fondo #KCStrong creado por United Way of Greater Kansas City, que se espera comience a pagar a las víctimas a finales de junio.

Los sobrevivientes deben navegar cada oportunidad para solicitar ayuda lo mejor que puedan, y esperar que el dinero llegue.

GoFundMe, desconocidos generosos y una nueva línea de crédito

Tradicionalmente, son las mamás quienes mantienen las facturas organizadas. Apiladas sobre el microondas. En una cartera. En capturas de pantalla guardadas en el celular. Y luego hay un laberinto de papeleo: el formulario de compensación para víctimas del estado de Missouri tiene cinco páginas, incluidas las instrucciones. Son otras seis páginas para la ayuda de United Way.

Emily Tavis mantiene pilas de papeleo con diferentes clips de colores en su sótano: negro para su pareja, Gooch Sr.; azul para su hijastro, Jacob Gooch Jr.; rosa para ella misma. Los tres fueron heridos de bala en el desfile.

Tavis pudo volver a caminar después que una bala atravesara su pierna y consideró rechazar el viaje en ambulancia porque estaba preocupada por el costo; en ese momento no tenía seguro.

Gooch Sr. no podía caminar porque le habían disparado en el pie. Así que compartieron una ambulancia al hospital con dos de sus hijos.

“No voy a pagar por esta m…. No pedí esta vida”, recordó Tavis, riendo. Pronto se dieron cuenta que el joven Gooch Jr., de 14 años, también tenía una bala en el pie.

Abigail Arellano, standing in her kitchen, looks over a stack of bills in a blue folder.
Abigail Arellano guarda la pila de facturas médicas, acumuladas desde que le dispararon a su hijo, Samuel, de 11 años, en una carpeta azul en un gabinete encima del microondas en la cocina. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)
Samuel Arellano (center) lifts his shirt with help from his mother, Abigail Arellano (left), and aunt Eunice Salas (right), to reveal where he was shot at the Kansas City Chiefs Super Bowl. There is a bandage on the right side of his ribcage.
Samuel Arellano (centro) levanta su camiseta con la ayuda de su madre, Abigail Arellano (izq.), y su tía Eunice Salas (der.), para mostrar en dónde le dispararon en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Tavis y Gooch Sr. recibieron facturas separadas de $1,145 por la ambulancia. Gooch Jr. no, posiblemente porque tiene cobertura de salud a través de Medicaid, dijo Tavis.

Ella envía las facturas médicas a la compensación para víctimas, un programa para ayudar con las pérdidas económicas derivadas de un crimen, como los gastos médicos y los salarios perdidos. Aunque Tavis y Gooch viven en Leavenworth, Kansas, su compensación proviene del programa en Missouri, donde ocurrió el tiroteo.

El programa paga solo por pérdidas económicas no cubiertas por como el seguro de salud, donaciones y recaudaciones de fondos colectivas. Gooch Sr. y Jr. tenían cobertura médica al momento del desfile, por lo que la familia ha estado enviando solo la porción no cubierta a la compensación para víctimas.

Al principio, la familia recibió mucho apoyo. Amigos y familiares se aseguraron de que tuvieran siempre comida. El fundador de un grupo en línea de fanáticos de los Kansas City Chiefs envió $1,000 y regalos para la familia. Una página de recaudó $9,500. Y su reembolso de impuestos ayudó.

Con Gooch Sr. sin poder trabajar sabían que el dinero podía comenzar a faltar, así que pagaron tres meses de alquiler por adelantado. También gastaron en el arreglo de su Ford Escape para que eventualmente pudiera volver a trabajar y compraron un Honda Accord usado para que Tavis pudiera conducir al trabajo, al que volvió 12 días después del desfile.

Jacob Gooch Sr. (left) and Emily Tavis (right) sit beside each other in their home, with arms linked. Gooch Sr. is sitting in a recliner with his injured leg raised. His foot is wrapped in a white bandage.
Jacob Gooch Sr. y Emily Tavis recibieron una gran cantidad de apoyo emocional y financiero en los días posteriores a que ambos recibieran disparos en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs. El hijo de Gooch también fue herido de bala. Sin embargo, en junio, la pareja había abierto una nueva tarjeta de crédito para ayudar a cubrir sus facturas. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Y como las donaciones estaban destinadas a toda la familia, decidieron comprar pases de verano para el parque de diversiones Worlds of Fun para los niños.

Pero recientemente, han estado apretados. Los pagos por discapacidad a corto plazo de Gooch Sr. dejaron de llegar abruptamente en mayo cuando su seguro de salud le pidió que viera a un médico de la red. Dijo que el plan de discapacidad a corto plazo inicialmente no aprobó el papeleo de su nuevo médico y comenzó una investigación. El problema se resolvió en junio y espera recibir pagos retroactivos pronto. Mientras tanto, la pareja solicitó una nueva tarjeta de crédito para cubrir sus facturas.

“Definitivamente hemos estado robando a Pedro para pagar a Pablo”, dijo Tavis.

Idealmente, el dinero que llegue de United Way, la compensación para víctimas y, esperan, el pago retroactivo por discapacidad a corto plazo, será suficiente para pagar sus deudas.

Pero, dijo Tavis, “tienes que hacer lo que tienes que hacer. No vamos a quedarnos sin luz”.

A back-lit portrait of Emily Tavis in her home.
Emily Tavis consideró rechazar un viaje en ambulancia después de recibir un disparo en la pierna en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs porque estaba preocupada por el costo. Comenzó un nuevo trabajo 12 días después del desfile, pero incluso ahora que tiene seguro médico a través de su empleo, está en sintonía con los costos de buscar atención. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)
A photo Emily Tavis' leg. There's a gunshot wound on the side of her shin. You can see where the bullet entered and exited her body.
Emily Tavis muestra las heridas en su pierna cuatro meses después de recibir un disparo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)
Jacob Gooch Sr. shows the where the bullet that shot through his foot. He points with his finger to show a diagonal trajectory from his ankle to the middle of the bottom of his foot.
Jacob Gooch Sr. muestra la trayectoria de la bala que le atravesó el pie en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)
Jacob Gooch Sr. sits in a recliner in his home. His legs are elevated, with his injured foot raised slightly higher on a pillow. Emily Tavis, offscreen, wraps his foot in a white bandage.
Al no poder trabajar después de recibir un disparo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero, Jacob Gooch Sr. inicialmente recibió pagos por discapacidad a corto plazo. Pero esa asistencia se detuvo abruptamente en mayo cuando comenzó a ver a un nuevo médico que estaba en la red de su plan médico. El problema se resolvió en junio y pronto espera recibir pagos retroactivos. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

En espera del pago de United Way a fines de junio

Con cada tiroteo masivo, inevitablemente fluyen donaciones para los sobrevivientes, “como la mantequilla con la mermelada, porque la gente quiere ayudar”, dijo Jeff Dion, director ejecutivo del , una organización sin fines de lucro que ha ayudado a muchas comunidades a gestionar esos fondos.

Dijo que, típicamente, se tarda unos cinco meses en distribuir el dinero de estos grandes fondos comunitarios. Las víctimas pueden recibir dinero antes si su comunidad tiene un plan para estos tipos de fondos antes de un tiroteo masivo.

Los fondos también pueden adelantar dinero a personas con necesidades financieras urgentes que seguramente calificarán.

United Way colgó pancartas con los colores de los Chiefs en la Union Station de Kansas City con su campaña #KCStrong en los días posteriores al tiroteo. Impulsado por grandes donaciones del equipo, la NFL, el mariscal de campo Patrick Mahomes, otros individuos y empresas locales, finalmente recaudó más de $1.8 millones.

La promesa de un gran pago ha mantenido la esperanza de los heridos, incluso cuando a muchos los confundió el proceso. Algunas personas entrevistadas para esta historia no quisieron decir nada negativo, temiendo que pudiera afectar su asignación.

Los funcionarios de United Way anunciaron en abril que las donaciones se cerrarían a fin de mes. El 1 de mayo, la organización publicó un aviso diciendo que emitiría “formularios de reclamación” y que la Oficina del Fiscal del condado de Jackson estaba ayudando a verificar a las víctimas del tiroteo. La junta de fideicomisarios de la filial de United Way planea reunirse el 26 de junio para determinar las asignaciones, con los pagos llegando tan pronto como el 27 de junio.

Kera Mashek, vocera de United Way of Greater Kansas City, dijo que los pagos se harán a 20 de los 24 sobrevivientes del tiroteo. Los otros cuatro no pudieron ser verificados como víctimas o rechazaron los fondos, dijo. Agregó que los solicitantes no incluyen a las 67 personas que los fiscales dicen fueron pisoteadas en el tumulto.

Pendiente de la aprobación de la junta, el dinero también se distribuirá a 14 grupos comunitarios que apoyan iniciativas de no violencia, preocupaciones de salud mental y socorristas, dijo Mashek.

Ante las críticas de que United Way no se comunicó bien con las víctimas, Mashek dijo que intentaron responder de manera oportuna.

“Hemos tratado de mantener esta línea de comunicación abierta lo más rápido posible y la mayoría de la gente ha sido muy paciente”, dijo. “Creo que estarán muy agradecidos y, creo, gratamente sorprendidos con la cantidad de fondos que recibirán”.

An outdoor memorial is sat up near Union Station in Kansas City. There is a sign that reads, "Kansas City / Strong / United." Flowers, stuffed animals, and other memorial gifts surround the sign.
Los visitantes de Union Station en Kansas City, Missouri, el 19 de febrero de 2024, observan el monumento creado tras el tiroteo en la celebración del Super Bowl de los Chiefs. (Carlos Moreno/KCUR 89.3)

Otros recursos disponibles

Abigail Arellano no había oído hablar de la compensación para víctimas, lo cual es común. Una de la Alliance for Safety and Justice encontró que el 96% de las víctimas no recibían ese apoyo y muchas no sabían que existía.

Arellano y su esposo, Antonio, no fueron al desfile, pero también han tenido gastos médicos. Antonio ha estado yendo a terapia en un centro de salud local para ayudar con la tarea estresante de guiar a su hijo a través del trauma. Ha sido útil. Pero ha estado pagando unos $125 de su bolsillo por cada sesión, dijo, y las facturas se están acumulando.

Una de las hermanas de Samuel creó un que recaudó $12,500, y Abigail dijo que ayudó que la familia compartiera su historia públicamente y que Abigail se pusiera en contacto para ayudar a otros en la comunidad latina afectada por el tiroteo.

De hecho, fue Abigail quien conectó a Sarai Holguín, de 71 años, con el consulado de México en Kansas City. El consulado, a su vez, ayudó a Holguín a registrarse como víctima oficial del tiroteo, lo que le permitirá recibir asistencia de United Way. Las facturas de Holguín ahora incluyen una cuarta cirugía, para quitar la bala alojada cerca de su rodilla con la que había hecho las paces de “vivir para siempre”, hasta que comenzó a sobresalir a través de su piel.

Alivio “generoso y rápido” para las víctimas

Varios sobrevivientes se sintieron aliviados y agradecidos de recibir fondos de un grupo menos conocido y no confesional llamado “”.

El día después del tiroteo, Gary Kendall, quien dirigía una organización cristiana sin fines de lucro llamada “Love KC”, comenzó una cadena de mensajes de texto a las 6 am con líderes de la ciudad y grupos de fe, y eventualmente recibió promesas de $184,500. (Love KC ahora se ha fusionado con otra organización sin fines de lucro, “Unite KC”, que está distribuyendo sus fondos).

El primer pago fue para la familia de la popular DJ Lisa López-Galván, de 43 años y con dos hijos, quien fue la única fatalidad durante el tiroteo del desfile. Unite KC pagó $15,000 en sus gastos de entierro.

Unite KC gastó $2,800 para que James y Brandie Lemons pudieran recuperar su seguro de salud porque James no podía trabajar. Unite KC también pagó $2,200 de su bolsillo por los costos quirúrgicos cuando James decidió que le quitaran la bala de su pierna.

“Lo aprecio”, dijo un emocional James Lemons. “No tienen que hacer esto, abrir sus corazones sin razón”.

James Lemons stands outside a brick building on a sunny day.
James Lemons, quien recibió un disparo en el muslo derecho, el 7 de junio, el día en que le quitaron los puntos después de una cirugía para extraer la bala alojada en su pierna. Unite KC ayudó a la familia de Lemons con pagos al seguro para que puedan sobrevivir hasta que Lemons regrese a trabajar. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)

Erika Nelson estaba luchando para pagar los gastos de su casa, y tuvo que tomarse tiempo libre de su trabajo de atención médica a domicilio para llevar a su hija herida, Mireya, de 15 años, a las citas médicas. Mireya recibió , y se está recuperando.

Una página de creada por la mejor amiga de Nelson recaudó alrededor de $11,000, pero fue congelada después que Nelson intentara ingresar a la cuenta y GoFundMe pensó que estaba siendo hackeada. Temía que cortaran la luz en su apartamento por las facturas de electricidad no pagas y estaba desesperada.

“Estoy luchando con, ya sabes, comestibles”, dijo Nelson. “La gente decía, ‘Oh, ve a los bancos de alimentos’. Bueno, los bancos de alimentos no están abiertos en los momentos que puedo salir. No puedo simplemente irme del trabajo para ir a un banco de alimentos”.

Después de reunirse con Gary Kendall, Nelson recibió dinero para pagar tres meses de renta y servicios públicos, alrededor de $3,500.

“Un peso menos sobre mis hombros. Quiero decir, sí. De una gran forma”, susurró. “Porque nunca sabes. Nunca sabes qué puede pasar en dos días, cinco días, dos semanas, dos meses”.

Recientemente, la familia de Samuel Arellano se conectó con Unite KC, que pagará su factura de ambulancia, una de las cuentas del hospital y algo de terapia, por un valor de unos $6,000. La factura por el traslado inicial a la sala de emergencias era de aproximadamente $20,000, dijeron sus padres, pero el hospital se mostró reacio a enviarla y finalmente cubrió el costo.

Y Unite KC también tiene la intención de pagar una factura de tarjeta de crédito de $1,300 para Emily Tavis y Jacob Gooch Sr.

Hasta ahora, Unite KC ha distribuido $40,000, y espera conectarse con más de las familias heridas, con la esperanza de ser tan “generosos y rápidos como podamos”, dijo Kendall. United Way será como un “ráfaga” de alivio para las víctimas, agregó, pero su grupo apunta a algo diferente, más como una fogata que arda durante el próximo año.

“Estamos de acuerdo en que esto es algo horrible que sucedió. Es un triste estado de la humanidad pero es una parte real”, dijo. “Así que queremos recordarles que Dios no los ha olvidado. Y que aunque permitió esto, no los ha abandonado. Creemos que podemos ser como una extensión de su amor para estas personas”.

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Tres personas heridas en el desfile del Super Bowl viven con balas que siguen alojadas en sus cuerpos /es/health-care-costs/tres-personas-heridas-en-el-desfile-del-super-bowl-viven-con-balas-que-siguen-alojadas-en-sus-cuerpos/ Wed, 08 May 2024 09:01:00 +0000 James Lemons, de 39 años, quiere que le extraigan la bala de su muslo para poder volver a trabajar.

Sarai Holguín, de 71 años y originaria de México, ha aceptado la bala alojada cerca de su rodilla como su “compa”, es decir, una amiga cercana.

A Mireya Nelson, de 15, la alcanzó una bala que atravesó su mandíbula y le rompió el hombro, donde quedaron fragmentos. Por ahora vivirá con ellos, mientras los médicos monitorean los niveles de plomo en su sangre por al menos dos años.

A casi tres meses del tiroteo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, que dejó al menos 24 personas heridas, recuperarse de esas heridas es algo profundamente personal e incluye una sorprendente área gris de la medicina: si las balas deberían o no extraerse.

El protocolo médico no ofrece una respuesta clara. Una encuesta de 2016 entre cirujanos reveló que de los encuestados trabajaban en instalaciones médicas que tenían normas sobre la extracción de balas.

Los médicos en Estados Unidos a menudo dejan las balas enterradas profundamente en el cuerpo de una persona, al menos al principio, para no causar más trauma.

Pero a medida que la violencia armada surge como una epidemia de salud pública, si esa práctica es la mejor.

Algunos de los heridos, como James Lemons, quedan en una situación precaria. “Si hay una manera de sacarla y se saca de forma segura, sáquenla fuera de la persona”, dijo Lemons. “Hagan que esa persona se sienta más segura consigo misma. Y que no tengas que estar caminando con ese recuerdo dentro de tí”.

Lemons, Holguín y Nelson están sobrellevando las cosas de manera muy diferente.

El dolor se convirtió en un problema

Tres días después de que los Chiefs ganaran el Super Bowl, Lemons condujo las 37 millas desde Harrisonville, Missouri, hasta el centro de Kansas City para celebrar la victoria. Lemons, quien trabaja en un depósito, llevaba a su hija de 5 años, Kensley, en sus hombros cuando sintió una bala entrar en la parte posterior de su muslo derecho.

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James Lemons llevaba a su hija Kensley en los hombros en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs cuando sintió una bala entrar en la parte posterior de su muslo derecho. Dijo que su primer pensamiento en medio del caos fue llevar a su familia a un lugar seguro. (Brandie Lemons)

Los disparos se desataron en un área abarrotada de fans, , después de una “confrontación verbal” entre dos grupos. Los detectives encontraron “múltiples cartuchos de bala calibre 9 mm y .40” en el lugar. Lemons dijo que entendió inmediatamente lo que estaba sucediendo.

“Conozco mi ciudad. No estamos lanzando fuegos artificiales”, dijo.

Mientras se tiraban al  suelo, Lemons protegió el rostro de Kensley para que no golpeara sobre el cemento. Su primer pensamiento fue llevar a su familia —su esposa, Brandie; su hija de 17 años, Kallie; y su hijo de 10 años, Jaxson— a un lugar seguro.

“Me dispararon. Pero no te preocupes”, recordó Lemons que le dijo a Brandie. “Tenemos que irnos”.

Llevó a Kensley en sus hombros mientras la familia caminaba una milla hasta su auto. Al principio su pierna sangraba a través de sus pantalones, pero después paró, dijo. Ardía de dolor. Brandie insistió en llevarlo al hospital, pero el tráfico estaba estancado, así que encendió las luces de emergencia y condujo en la dirección opuesta.

Lemons recordó que ella dijo: “’Te estoy llevando al hospital. Estoy cansada de que la gente se interponga en mi camino'”. “Nunca había visto a mi esposa así. La miré y pensé, ‘esto es algo sexy'”.

Contó que le sonrió a su esposa y aplaudió, a lo que ella respondió: “¿Por qué estás sonriendo? Acaban de dispararte”. Se mantuvo en silenciosa admiración hasta que los detuvo un sheriff, que llamó a una ambulancia, recordó Lemons.

Lo llevaron a la sala de emergencias de University Health, que ese día , incluidos ocho con heridas de bala. Las placas mostraron que la bala apenas había esquivado una arteria, dijo Lemons.

Los médicos limpiaron la herida, pusieron su pierna en un aparato ortopédico y le dijeron que regresara en una semana. La bala todavía estaba en su pierna.

“Me sentí un poco desconcertado, pero pensé, ‘Está bien, lo que sea, saldré de aquí'”, recordó Lemons.

Cuando regresó, los médicos le quitaron el aparato ortopédico pero le explicaron que a menudo dejan balas y fragmentos en el cuerpo, a menos que se vuelvan demasiado dolorosos.

“Entiendo, pero no me gusta eso”, dijo Lemons. “¿Por qué no la sacarías si pudieras?”

Leslie Carto, vocera de University Health, dijo que el hospital no puede comentar sobre la atención de pacientes debido a las leyes federales de privacidad.

Los cirujanos generalmente extraen las balas cuando las encuentran durante la cirugía o cuando están en lugares peligrosos, como en el canal espinal, o a punto de dañar un órgano, explicó , cirujano pediátrico del Connecticut Children’s.

Campbell también preside el Comité de Prevención y Control de Lesiones del Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos, que trabaja en la prevención de lesiones por armas de fuego.

, cirujano entrenado en trauma y fundador de la  en St. Louis, dijo que los orígenes de la atención del trauma también ayudan a explicar por qué las balas generalmente no se extraen.

“La atención del trauma es medicina de guerra”, dijo Punch. “Está preparada para estar lista en cualquier momento, todos los días, para salvar una vida. No está equipada para cuidar la curación que se necesita después”.

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Después de recibir un disparo en la pierna en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, a Lemons le dijeron inicialmente que no extraerían la bala, a menos que se volviera un problema. “Entiendo, pero no me gusta”, dice Lemons. “¿Por qué no la sacarían si pudieran?” (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

En la encuesta a los cirujanos, las razones más comunes dadas para extraer una bala fueron el dolor, una bala palpable alojada cerca de la piel o una infección. Mucho menos comunes fueron la intoxicación por plomo y las preocupaciones de salud mental como el trastorno de estrés postraumático y la ansiedad.

Los cirujanos dijeron que lo que querían los pacientes también impactaba en sus decisiones.

Lemons quería que le quitaran la bala. El dolor en su pierna se irradiaba desde su muslo, lo que le dificultaba moverse durante más de una hora o dos. Era imposible trabajar en el depósito.

“Tengo que levantar 100 libras cada noche”, recordó Lemons que le dijo a sus médicos. “Tengo que levantar a mi hijo. No puedo trabajar así”.

Ha perdido sus ingresos y su seguro de salud. Otro racha de mala suerte: el dueño de la casa que alquilaban decidió venderla poco después del desfile, y tuvieron que encontrar un nuevo lugar para vivir.

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En el caos de la balacera en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs y el traslado al hospital, Sarai Holguín perdió su bolso y su teléfono celular. Su esposo, César, y su hija la buscaron durante cerca de ocho horas. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

La casa actual es más pequeña, pero era importante mantener a los niños en el mismo distrito escolar con sus amigos, dijo Lemons en una entrevista en el dormitorio rosa de Kensley, el lugar más tranquilo para hablar.

Han pedido dinero prestado y recaudaron para ayudar con el depósito y las reparaciones del automóvil, pero el tiroteo del desfile ha dejado a la familia en un profundo pozo financiero.

Sin seguro, Lemons temía no poder pagar para que le extrajeran la bala. Luego se enteró que su cirugía sería pagada por donaciones. Programó una cita en un hospital al norte de la ciudad, donde un cirujano tomó medidas en su radiografía y le explicó el procedimiento.

“Necesito que estés involucrado tanto como yo voy a estar involucrado”, recordó que le dijeron, “porque —adivina qué— esta no es mi pierna”.

La cirugía está programada para este mes.

“Nos hicimos amigas”

Sarai Holguín no es gran fanática de los Chiefs, pero aceptó ir al rally en Union Station para mostrarle a su amiga el mejor lugar para ver a los jugadores en el escenario.

Era un día inusualmente cálido, y estaban paradas cerca de una entrada donde había muchos policías. Había papás con bebés en cochecitos, los niños jugaban al fútbol americano y Holguín se sentía segura.

Un poco antes de las 2 pm, escuchó lo que pensó que eran fuegos artificiales. La gente comenzó a correr lejos del escenario. Se dio vuelta, tratando de encontrar a su amiga, pero se sintió mareada. No se dio cuenta que le habían disparado. Tres personas rápidamente la ayudaron a tirarse al suelo, y un extraño se quitó la camisa e hizo un torniquete en su pierna izquierda.

Holguín, originaria de Puebla, México, ciudadana estadounidense desde 2018, nunca había visto tanto caos, tantos paramédicos trabajando bajo tanta presión. Fueron “héroes anónimos”, dijo.

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Holguín, originaria de Puebla, México, ciudadana estadounidense desde 2018, recibió una bala en la pierna en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs. Ahora usa un andador, y dice que la consecuencia más frustrante es no poder viajar para ver a su padre de 102 años, que está en México. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Los vio atendiendo a Lisa López-Galván, una conocida DJ de 43 años y dos hijos. López-Galván murió en el lugar, y fue la única víctima mortal. A Holguín la llevaron a University Health, a unos cinco minutos de Union Station.

Allí, la operaron, pero dejaron la bala en su pierna. Holguín se despertó en medio de más caos. Había perdido su bolso y su teléfono celular, así que no pudo llamar a César, su esposo. La internaron en el hospital bajo un alias, una práctica común en los centros médicos para comenzar a atender al paciente de inmediato.

Su esposo e hija no la encontraron hasta cerca de las 10 pm, unas ocho horas después de que le dispararan.

“Ha sido un gran trauma para mí”, dijo Holguín a través de un intérprete. “Estaba herida y en el hospital sin haber hecho nada malo. [El rally] era un momento para jugar, relajarse, estar juntos”.

Holguín estuvo una semana internada, e inmediatamente tuvo dos cirugías ambulatorias más para eliminar el tejido muerto alrededor de la herida. Usó un dispositivo especial durante varias semanas y tuvo citas médicas cada dos días.

Campbell, el cirujano de trauma, dijo que esos dispositivos, llamados “de cierre asistido por vacío” son comunes cuando las balas dañan tejidos que no se pueden reconstruir fácilmente en la cirugía. (Ayudan a acelerar el proceso de cierre de la herida)

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En el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, Holguín escuchó lo que pensó que eran fuegos artificiales, sin darse cuenta que le habían disparado. Tuvo una cirugía y los médicos optaron por dejar la bala en su pierna. Ahora usa un andador para moverse. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“No son solo las lesiones físicas”, dijo Campbell. “Muchas veces son las lesiones emocionales, psicológicas, que muchos de estos pacientes también experimentan”.

La bala sigue cerca de la rodilla de Holguín.

“La tendré por el resto de mi vida”, dijo, agregando que ella y la bala se han convertido en “compas”, amigas cercanas. “Nos hicimos amigas para que ella no me haga ningún otro daño”, dijo Holguín sonriendo.

Punch, de la Bullet Related Injury Clinic en St. Louis, dijo que algunas personas como Holguín pueden tener la fortaleza mental para vivir con una bala en el cuerpo.

“Si puedes crear una historia sobre lo que significa que esa bala esté en tu cuerpo, eso te da poder; te empodera”, dijo Punch.

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Una bala atravesó la mandíbula de Mireya Nelson durante el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs el 14 de febrero. También tiene fragmentos de bala en el hombro y necesitará que le hagan pruebas de plomo en la sangre por al menos los próximos dos años. (Erika Nelson)

La vida de Holguín cambió en un instante: está usando un andador para moverse. Su pie, dijo, actúa “como si hubiera tenido un derrame cerebral”, se queda colgando y es difícil mover los dedos de los pies.

La consecuencia más frustrante es que no puede viajar para ver a su padre de 102 años, que está en México. Lo ve en video a través de su teléfono, pero eso no ofrece mucho consuelo, dijo, y pensar en él la hace llorar.

En el hospital le dijeron que sus facturas médicas serían cubiertas, pero luego muchas de ellas llegaron por correo. Intentó obtener ayuda para las víctimas del estado de Missouri, pero le costo entender todos los formularios que tenía porque estaban en inglés.

Solo alquilar el dispositivo de cierre asistido por vacío costaba $800 al mes.

Finalmente escuchó que el Consulado de México en Kansas City podía ayudar, y el cónsul la remitió a la Oficina del Fiscal del condado de Jackson, donde se registró como víctima oficial. Ahora todas sus facturas están siendo pagadas, dijo.

Holguín no buscará tratamiento de salud mental, ya que cree que uno debe aprender a vivir con una situación determinada o se convertirá en una carga. “He procesado este nuevo capítulo en mi vida”, dijo Holguín. “Nunca me he rendido y seguiré adelante con la ayuda de Dios”.

“Vi sangre en mis manos”

Mireya Nelson llegó tarde al desfile. Su madre, Erika, le dijo que se fuera temprano, por el tráfico y el millón de personas que se esperaba en el centro de Kansas City, pero ella y sus amigos adolescentes ignoraron el consejo. Los Nelson viven en Belton, Missouri, aproximadamente a media hora al sur de la ciudad.

Mireya quería sostener el trofeo del Super Bowl. Cuando ella y sus tres amigos llegaron, el desfile que había pasado por el centro ya había terminado y había comenzado el rally en Union Station. Estaban atrapados entre la multitud y se aburrieron rápido, dijo Mireya.

Mireya y una de sus amigas intentaron llamar al conductor de su grupo para irse, pero no tenían señal en el celular, por la gran multitud.

En medio del caos de personas y ruido, Mireya de repente se desplomó.

“Vi sangre en mis manos. Así que supe que me habían disparado. Sí, y simplemente me arrastré hacia un árbol”, dijo Mireya. “En realidad, al principio no sabía dónde me habían disparado. Solo ví sangre en mis manos”.

La bala rozó la barbilla de Mireya, atravesó su mandíbula, le rompió el hombro y salió por su brazo. Quedaron fragmentos de bala en su hombro. Los médicos decidieron dejarlos porque la joven ya había sufrido mucho daño.

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Nelson fue una de al menos 24 personas heridas por disparos durante el desfile. Aquí, el mariscal de campo de los Chiefs, Patrick Mahomes, y su esposa, Brittany, la visitan en el Children’s Mercy Hospital. (Erika Nelson)

Por ahora, la madre de Mireya apoya esa decisión, señalando que eran solo “fragmentos”. “Creo que si no la van a dañar el resto de su vida”, dijo Erika, “no quiero que siga volviendo al hospital y teniendo cirugías. Eso es más trauma para ella y más tiempo de recuperación, más terapia física y cosas así”.

Punch dijo que los fragmentos de bala, especialmente los que son solo superficiales, a menudo se abren paso como astillas, aunque a los pacientes no siempre se les dice eso. Además, agregó, las lesiones causadas por las balas se extienden más allá de aquellos con tejido dañado a las personas a su alrededor, como Erika. Pidió un enfoque holístico para recuperarse de todo el trauma.

“Cuando las personas permanecen en su trauma, ese trauma puede cambiarlas para toda la vida”, dijo Punch.

Mireya será sometida a en su sangre durante al menos los próximos dos años. Ahora sus niveles están bien, dijeron los médicos a la familia, pero si empeoran, necesitará cirugía para remover los fragmentos, dijo su madre.

Campbell, el cirujano pediátrico, dijo que el plomo es particularmente preocupante para los niños pequeños, cuyos cerebros en desarrollo los hacen especialmente vulnerables a sus . Incluso —3.5 microgramos por decilitro— es suficiente para informar a las autoridades de salud estatales, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Mireya habla sobre adolescentes lindos, pero todavía usa pijamas de Cookie Monster. Parece confundida por los tiroteos, por toda la atención en casa, en la escuela, de los periodistas. Cuando le preguntaron cómo se siente sobre los fragmentos en su brazo, dijo: “Realmente no me importan”.

Después de su estadía en el hospital, Mireya tomó antibióticos durante 10 días porque los médicos temían que hubieran bacterias en la herida. Ha tenido terapia física, pero es doloroso hacer los ejercicios. Tiene una cicatriz en la barbilla. “Una muesca”, dijo, que es “irregular”.

“Dijeron que tuvo suerte porque si no hubiera girado la cabeza de cierta manera, podría haber muerto”, dijo Erika.

Mireya enfrenta una evaluación psiquiátrica y sesiones de terapia, aunque no le gusta hablar de sus sentimientos.

Hasta ahora, el seguro de Erika está pagando las facturas médicas, aunque espera obtener algo de ayuda del fondo , que recaudó casi $1.9 millones, o de una organización de fe llamada .

Erika no quiere limosnas. Tiene un trabajo en atención médica y acaba de tener un ascenso.

La bala ha cambiado la vida de la familia de muchas maneras. Ahora forma parte de sus charlas. Hablan sobre cómo desearían saber qué tipo de munición era, o cómo se veía.

“Como si quisiera quedarme con la bala que atravesó mi brazo”, dijo Mireya. “Quiero saber qué tipo de bala era”. Eso provocó un suspiro de su mamá, quien dijo que su hija había visto demasiados episodios de “Forensic Files”.

Erika se culpa por la herida, porque no pudo proteger a su hija en el desfile.

“Me duele mucho porque me siento mal, porque ella me suplicó que dejara el trabajo y no fui allí porque cuando tienes un puesto nuevo, no puedes simplemente irte del trabajo”, dijo Erika. “Porque yo hubiera recibido la bala. Porque haría cualquier cosa. Es lo que hace una mamá”.

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Investigation Archives - ºÚÁϳԹÏÍø News /es/tag/investigation/ ºÚÁϳԹÏÍø News produces in-depth journalism on health issues and is a core operating program of KFF. Thu, 16 Apr 2026 00:01:06 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 /wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 Investigation Archives - ºÚÁϳԹÏÍø News /es/tag/investigation/ 32 32 161476233 A pesar de las protecciones al consumidor, embargan parte del sueldo a trabajadores para saldar deudas médicas /es/courts/a-pesar-de-las-protecciones-al-consumidor-embargan-parte-del-sueldo-a-trabajadores-para-saldar-deudas-medicas/ Thu, 09 Oct 2025 14:01:36 +0000 /?post_type=article&p=2101907 Stacey Knoll pensó que la citación judicial que había recibido era una estafa.

Se había atendido en la sala de emergencias del hospital sin fines de lucro Montrose Regional Health en 2020, pero no recordaba que le hubieran llegado facturas por atención médica.

Por eso se sorprendió cuando, tres años después, su empleador recibió una orden judicial para que le retuviera parte de su salario y comenzara a derivarlo a una agencia de cobro por una factura médica impaga de que, con intereses y costos judiciales, .

El momento no podía ser peor. Luego de salir de un matrimonio problemático y vivir en un refugio, Knoll había conseguido la custodia total de sus tres hijos, una vivienda estable en Montrose, Colorado, y un trabajo en una gasolinera.

“Y justo en ese momento recibí la orden de embargo del tribunal”, contó. “Fue aterrador. Nunca había estado sola ni había criado a mis hijos sola”.

ºÚÁϳԹÏÍø News revisó 1.200 casos —registrados en Colorado entre el 1 de febrero de 2022 y el 1 de febrero de 2024— en los que la justicia había   autorizado embargar sueldos por deudas impagas. Al menos el 30% de esos casos estaban relacionados con servicios médicos, incluso cuando las facturas deberían haber sido cubiertas por Medicaid, el programa  de salud federal gerenciado por los estados para personas con bajos ingresos o discapacidades.

Ese 30% probablemente sea una subestimación, ya que muchas veces la deuda médica , como tarjetas de crédito o adelantos de sueldos. Pero incluso esa cifra mínima equivaldría a unos 14.000 casos al año, en los que los tribunales aprueban embargos de sueldo por deudas médicas en Colorado.

Otros hallazgos

  • Se persiguió a los pacientes por facturas médicas que iban desde menos de $30 hasta más de $30.000, y la mayoría era menor de $2.400. A medida que los casos avanzaban en el sistema judicial, acumulando intereses y costos legales, las deudas solían crecer en un 25%. En un caso, se multiplicó por más del 400%.
  • Las personas podían ser embargadas hasta 14 años después de haber recibido atención médica, incluso si cambiaban de trabajo.
  • Detrás del cobro de esas deudas hay todo tipo de proveedores médicos: grandes cadenas de salud, hospitales rurales pequeños, grupos de médicos, servicios públicos de ambulancia, entre otros. En varios casos, los hospitales obtuvieron autorización para embargar el salario de sus propios empleados por facturas pendientes de pago por haberse atendido en esas mismas instituciones.

Sin embargo, Colorado no es una excepción: es uno de los 45 estados que permiten el embargo de sueldos por deudas médicas. Solo Delaware, Nueva York, North Carolina, Pennsylvania y Texas lo prohíben.

Como ha informado ºÚÁϳԹÏÍø News, la deuda médica es devastadora para millones de personas en todo el país. Y es probable que el problema se agrave aún más a nivel nacional. Se prevé que millones pierdan su seguro médico en los próximos años debido a los cambios en Medicaid introducidos en la ley fiscal y de presupuesto del presidente Donald Trump y si el Congreso permite que expiren algunos subsidios de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA).

Eso significa que, para quienes pierdan el seguro, la crisis de salud también podría convertirse en una espiral de deudas médicas

Y el daño perdurará: las grandes facturas médicas impagas seguirán apareciendo en los informes crediticios en la mayoría de los estados después de que, en julio, anuló una nueva norma destinada a proteger a los consumidores.

“Si no puedes mantener tu salud, ¿cómo vas a trabajar para pagar una deuda?”, dijo , subdirector de Colorado Consumer Health Initiative, una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es reducir los costos de atención médica. “Y si, básicamente, no puedes pagar la factura, el embargo de tu salario no te va a ayudar a hacerlo. Te va a poner en una situación financiera aún más difícil”.

A ciegas ante la deuda médica

Cuando una persona no paga una deuda, el acreedor —ya sea que deba la reparación de una puerta de garaje, un préstamo para comprar un auto o atención médica— puede llevarla a juicio. También puede vender la deuda a una agencia de cobro o a un comprador de deuda, que a su vez puede hacer lo mismo.

“En cualquier momento, alrededor del 1% de los adultos con empleo están siendo embargados por alguna razón”, dijo , economista de la University of  Wisconsin-Madison, quien estudió datos de sueldos de ADP, una empresa que procesa las nóminas de alrededor del 20% de los trabajadores del sector privado en Estados Unidos. “Eso es una porción grande de la población”.

Sin embargo, hay pocos estudios específicos sobre la práctica de embargar salarios por deudas médicas. Estudios realizados en , y han demostrado que los hospitales sin fines de lucro frecuentemente embargan salarios y en muchos casos las personas afectadas tienen empleos de bajos ingresos.

Marty Makary, quien dirigió una investigación sobre este tema en Virginia desde la Johns Hopkins University, antes de unirse al gabinete de Trump como comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA),

En un estudio que escribió con otros profesionales, Makary encontró que en 2017 el 36% de los hospitales en Virginia —la mayoría sin fines de lucro y en zonas urbanas— embargaban sueldos para cobrar deudas, afectando a miles de pacientes.

Sin embargo, los hallazgos de ºÚÁϳԹÏÍø News en Colorado muestran que los hospitales no son los únicos proveedores médicos que persiguen los cheques de pago de los pacientes.

Un cobrador de deudas demandó a Nicole Silva, maestra de preescolar y madre en Sanford, Colorado, por una factura médica impaga. Resultó que no debía dinero: la factura debería haber ido a Medicaid, porque es beneficiaria del programa. Aun así, le embargaron el sueldo para pagarla. Ella es una de las miles de personas en Colorado a quienes les embargan el dinero para pagar deudas médicas cada año. (Matthew Lit for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Investigadores y defensores advierten que, además de la falta de datos en los tribunales, hay otro factor que oculta la magnitud del problema. “La gente siente vergüenza de tener deudas”, afirmó Lester Bird, gerente sénior de , especialista en temas judiciales. “Todo esto ocurre en las sombras”.

Sin datos sobre la frecuencia de esta práctica, los legisladores están tomando decisiones a ciegas, aunque una encuesta de  en 2024 reveló que 4 de cada 5 adultos creen que el gobierno federal debería ayudar a aliviar la deuda médica.

Embargos imposibles

Colorado fue que eliminaron la deuda médica de los informes de crédito. Además, los compradores de deuda no pueden embargar la vivienda de un paciente. Si quienes reúnen los requisitos aceptan pagar en cuotas mensuales, los pagos no deberían superar el 6% de los ingresos familiares y la deuda restante se cancela después de unos tres años de pagos.

Pero si no aceptan un plan de pago, a los habitantes de Colorado se les puede embargar disponibles. El National Consumer Law Center otorgó al estado una por la protección estatal de las finanzas familiares.

Grupos defensores dicen que no tienen certeza de que estas protecciones realmente se estén cumpliendo. Varias personas enviaron cartas a los tribunales advirtiendo que el embargo de salarios empeoraría su ya precaria situación financiera.

“Ya me estoy atrasando con el pago de la electricidad, el gas, el agua, las tarjetas de crédito”, escribió un hombre del oeste de Colorado a un juez, que ºÚÁϳԹÏÍø News obtuvo en los expedientes judiciales. Los registros muestran que trabajaba en construcción y en una tienda de alquiler con opción a compra y debía unos $8.000 por atención médica. Le dijo al juez que estaba pagando cerca de $1.000 al mes.

 “Si esto sigue así, voy a perderlo todo”, explicó.

Las personas demandadas que figuraban en la muestra se desempeñaban en muy diversos rubros: distritos escolares, ganadería, minería, construcción, gobiernos locales e incluso el propio sector de salud. Varias trabajaban en Walmart, Family Dollar, gasolineras, restaurantes o supermercados.

“Están golpeando a la gente cuando ya está en el suelo”, dijo Lois Lupica, exabogada de la organización , con sede en Denver, y del proyecto Debt Collection Lab de la Princeton University. “Básicamente están demandando a gente que no tiene ni un centavo para dar”.

En 2022, los tribunales autorizaron al sistema de salud Valley View, con sede en Glenwood Springs, a embargar el sueldo de una paciente por una factura médica de $400. La paciente trabajaba en una apoyaba como parte de los beneficios comunitarios que ofrece para mantener su estatus libre de impuestos.

Los hospitales sin fines de lucro como Valley View están obligados a proporcionar beneficios comunitarios, que pueden incluir atención gratuita que ayuda a cubrir las facturas médicas de los pacientes.

, directora de relaciones comunitarias de Valley View, dijo que ofrecen opciones como planes de pago sin intereses y atención gratuita o con descuento para familias con ingresos de hasta el 500% del nivel federal de pobreza.

“Como el proveedor de salud más grande de nuestra región rural, es fundamental para la salud y el bienestar de nuestra comunidad que Valley View siga siendo financieramente viable”, señaló. “La mayoría de nuestros pacientes trabajan con nosotros para desarrollar un plan de pago o solicitan asistencia financiera”.

La agencia de cobro que llevó a juicio a esa trabajadora, A-1 Collection Agency, se presenta en su sitio web : “Entendemos que los tiempos son difíciles y el dinero escasea”.

, encargada de operaciones de Healthcare Management —la empresa matriz de A-1— dijo que aceptan pagos desde $50 dólares mensuales y que la mayoría de los hospitales con los que trabajan permiten ofrecer un descuento si el paciente abona todo de una vez.

“Demandar a un paciente es absolutamente el último recurso”, afirmó. “Hacemos todo lo posible para trabajar con ellos”.

En algunas ocasiones, los hospitales embargan el salario de sus propios empleados por atención médica recibida en la misma institución. En un caso, una trabajadora del hospital pasó de ser empleada de limpieza a registradora y luego analista de calidad. Incluso participó en eventos públicos representando a su empleador y apareció en el sitio web del hospital como empleada destacada. Aun así, los tribunales emitieron órdenes de embargo hasta que pagó su deuda médica de $10.000.

“El cuidado hospitalario cuesta dinero”, argumentó Julie Lonborg, vocera de la Colorado Hospital Association, sobre esta práctica. “En cierto modo, me parece gracioso que nos hagan esta pregunta. Entendería si alguien preguntara: ‘¿Por qué no están embargando su salario?’”.

Según abogada sénior del National Consumer Law Center (Centro Nacional de Derecho del Consumidor), los embargos salariales representan solo el 0,2% de los ingresos hospitalarios.

“Y sabemos que hay estados que directamente no lo permiten”, añadió. “Los hospitales siguen brindando atención médica a los pacientes”.

Bueno para unos, malo para otros

Los prestadores de salud aparecieron como demandantes directos en solo el 2% de los casos de deuda médica. Casi todas las demandas fueron presentadas por agencias de cobro o compradores de deuda, siendo BC Services y Professional Finance Company responsables de más de la mitad, seguidos por A-1 Collection Agency y Wakefield & Associates.

Estas empresas ganan dinero comprando deudas que los proveedores ya dieron por perdidas y luego intentando cobrar lo que puedan, con intereses. Cobran un porcentaje de lo que logran recuperar. Algunas compañías hacen ambas cosas.

BC Services no hizo comentarios y Wakefield & Associates no respondió a las preguntas.

Charlie Shoop, presidente de Professional Finance Company, dijo que su empresa inicia embargos en menos del 1% de todas las cuentas que recibe para cobro.

Los proveedores de atención médica de Colorado ya no pueden esconderse detrás de los nombres de los cobradores de deudas cuando demandan a las personas. Lo prohibió una ley estatal de 2024 impulsada por una investigación de en colaboración con un proyecto informativo .

En muchos estados, el proceso de demanda y embargo es relativamente sencillo, sobre todo si la persona demandada no se presenta ante el tribunal.

“Es increíblemente fácil”, dijo Dan Vedra, un abogado de Colorado que representa a consumidores en casos de deuda. “Si tienes un procesador de textos y una hoja de cálculo, puedes generar miles de demandas en horas o minutos”.

En la muestra revisada por ºÚÁϳԹÏÍø News, casi todos los casos de deuda médica terminaron con sentencias en rebeldía, lo que significa que el paciente . Las ausencias pueden deberse a varios motivos: no recibir la notificación por correo, suponer que es una estafa, ignorarla deliberadamente o no poder ausentarse del trabajo.

Vedra y otros expertos dijeron que un alto número de sentencias en rebeldía indica un sistema que favorece a los acreedores por sobre los deudores y que aumenta la probabilidad de que alguien termine perjudicado por una factura incorrecta.

En New Hampshire, por ejemplo, los acreedores deben acudir al tribunal , ya que solo se les permite retener  salarios ya devengados, explicó , profesora investigadora asociada al Center on Health Insurance Reforms de la Georgetown University.

A Nicole Silva (izq.) le embargaron el salario por una factura de ambulancia de cuando su hija, Karla (fila de atrás, segunda desde la derecha), necesitaba atención médica urgente. (Matthew Lit for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“No parece gran cosa en los papeles”, dijo. “Pero si tienen que regresar al tribunal una y otra vez, no les conviene”.

Demandados por error

El sistema de facturación médica en Estados Unidos tiende a generar errores debido a su complejidad, afirmó , profesor de Derecho en la George Washington University y académico sénior de Stanford Medicine. Richman ha estudiado . “Las facturas no solo son incomprensibles, sino que a menudo están equivocadas”, sostuvo.

De hecho, el Health Care Policy & Financing Department de Colorado, que administra Medicaid en el estado, indicó que durante el último año fiscal envió cerca de 11.000 cartas a proveedores y agencias de cobro que, erróneamente, intentaron exigir pagos a pacientes que estaban cubiertos por Medicaid. Las facturas de estos pacientes deben enviarse a Medicaid, no a ellos directamente, ya que normalmente solo pagan una cantidad simbólica, si acaso.

Shoop, de Professional Finance Company, dijo que su industria le ha pedido sin éxito al estado de Colorado acceso a una base de datos que le permita verificar si los pacientes están cubiertos por Medicaid.

El programa de Medicaid de Colorado no hizo comentarios.

Patricia DeHerrera, residente de Rifle, Colorado, tuvo que demostrar que ella y sus hijos estaban inscritos en Medicaid cuando recibieron atención en Grand River Health. Pero eso fue después de que A-1 contactara a quien era entonces su empleador, la cadena de gasolineras Kum & Go, llevando una orden judicial para retener parte de sus salarios.

DeHerrera contactó al estado, que y a la agencia de cobro notificándoles que estaban llevando a cabo una “acción de cobro ilegal” y ordenándoles detenerse. Las empresas acataron.

Theresa Wagenman, jefa de contabilidad de Grand River Health, explicó que si un paciente presenta un documento de Medicaid que demuestre su elegibilidad, la deuda se retira del proceso de cobro.

Wagenman también dijo que los pacientes reciben al menos ocho cartas por correo y varias llamadas telefónicas antes de que el hospital autorice al cobrador a llevar el caso a los tribunales.

El consejo principal de DeHerrera para otras personas en esta situación es este: “Conozcan sus derechos. Si no, se van a aprovechar de ustedes”.

Pero .

Nicole Silva, que vive en Sanford, un pueblo de 900 habitantes en el sur de Colorado, contó que toda su familia tenía cobertura de Medicaid cuando su hija sufrió un accidente automovilístico. Aun así, los registros judiciales muestran que le embargaron el salario por un traslado en ambulancia que costó $2.181,60  y que, con intereses y tarifas judiciales, .

Silva y se puso en contacto con la oficina de servicios sociales de su condado, pero dijo que no recibió ayuda y que no pudo comunicarse con la persona adecuada en la oficina estatal. El programa de Medicaid del estado confirmó a ºÚÁϳԹÏÍø News que su hija tenía cobertura en el momento del accidente.

Luchar contra la factura era demasiado para Silva y su marido, que tenían que criar a un número cada vez mayor de hijos, uno de ellos con una discapacidad grave. Y, además, trabajan: ella como profesora de preescolar y él en un rancho.

Dejar de recibir aproximadamente $500 al mes, que, según dijo, se le descontaban del sueldo, afectó su capacidad para pagar otras cuentas. “Teníamos que decidir entre comprar comida o pagar la electricidad”, explicó.

Cuando les cortaron el servicio eléctrico, tuvieron que pedir dinero prestado a colegas y amigos para restablecerlo, con un cargo adicional incluido.

Silva dijo que todo este proceso la hace dudar si en el futuro llamaría a una ambulancia.

Fox, de Colorado Consumer Health Initiative, señaló que muchos consumidores piensan que no pueden hacer nada para evitar que les retengan el salario. Sin embargo, pueden impugnar el embargo en el tribunal. Por ejemplo, señalando que deberían haber tenido derecho a una atención médica con descuento o gratuita si el hospital que brindó el servicio es una institución sin fines de lucro.

El economista DeFusco cree que declararse en  bancarrota bajo es una opción subutilizada por los deudores. La bancarrota detiene el embargo de inmediato, aunque no siempre de forma permanente, y tiene otras consecuencias. Pero entiende que es una situación sin salida: es un proceso complejo y usualmente requiere contratar a un abogado.

“Para deshacerse de la deuda, se necesita dinero”, afirma. “Y la razón por la que se encuentra en esta situación es precisamente porque no tiene dinero”.

El pasante de ºÚÁϳԹÏÍø News Henry Larweh, la editora de datos Holly K. Hacker, el editor de Mountain States Matt Volz y la editora web Lydia Zuraw contribuyeron con este informe.

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Un año después del tiroteo en el desfile del Super Bowl, los sobrevivientes suman confusión al trauma /es/health-care-costs/un-ano-despues-del-tiroteo-en-el-desfile-del-super-bowl-los-sobrevivientes-suman-confusion-al-trauma/ Tue, 11 Feb 2025 14:00:31 +0000 /?post_type=article&p=1985392 Emily Tavis estaba en una primera cita en diciembre cuando levantó la vista y se dio cuenta que estaban pasando por la esquina del centro de Kansas City, Missouri, en donde una bala le atravesó la pierna durante el desfile del Super Bowl, el año pasado.

“Oh, c…”, dijo Tavis, desconcertando a su cita.

Tavis vive a 35 millas de distancia, en Leavenworth, Kansas, y todavía no había vuelto a Union Station, donde ocurrió el tiroteo masivo. Sintió ganas de llorar. O tal vez fue un ataque de pánico. Levantó un dedo para indicarle a su cita que necesitaba un momento. Fue entonces cuando él entendió lo que estaba pasando.

“Oh, ni siquiera me di cuenta”, dijo, y siguió conduciendo en silencio.

Tavis contuvo las lágrimas hasta que la estación desapareció de su vista.

“Ok…”, dijo en voz alta, mientras pensaba para sí misma, “bien. Ataque de pánico, primera cita”.

Un año después del tiroteo del 14 de febrero que mató a una persona e hirió al menos a 24, los sobrevivientes y sus familias todavía están conmocionados.

Las relaciones se han tensionado. Los padres están preocupados por sus hijos. El generoso apoyo financiero y los buenos deseos que recibieron en los primeros días ya se han agotado. Y tienen sentimientos encontrados sobre el equipo al que siguen vitoreando: mientras los Chiefs avanzaban hacia otro Super Bowl, muchos se preguntaban por qué su amado equipo parecía ni haber advertido lo que todos estaban pasando.

“No puedo creer que los Chiefs no hayan hecho nada por nosotros”, dijo Jacob Gooch Sr., quien recibió un disparo en el pie. El equipo, la fundación de la familia propietaria y la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) donaron un total de $200.000 a un fondo para sobrevivientes, pero Gooch dijo que nadie de la organización se acercó a su familia, tres de los cuales recibieron disparos.

Lo que les está sucediendo a estas familias no es nada inusual. Muchos sobrevivientes se “paralizan” emocionalmente como un mecanismo de afrontamiento para evitar sentir por completo el trauma que sufrieron. Pero, con el tiempo, experimentan lo que los terapeutas llaman “descongelamiento”, y la intensidad de lo que sucedió puede volver a dominarlos de repente como le pasó a Tavis.

“El trauma nos lleva al pasado”, dijo , terapeuta que publicó un modelo de basado en su trabajo con testigos de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York.

A man in a navy collared shirt poses for a portrait sitting on a wooden chair
Jacob Gooch Sr. no ha vuelto a trabajar desde que recibió un disparo en el pie durante la celebración del Super Bowl de los Kansas City Chiefs el año pasado. Esperaba volver en julio, pero la fractura no sanó correctamente, por lo que tuvo que someterse a una cirugía en agosto. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Las imágenes, los olores, los sonidos, los sabores y el tacto pueden desencadenar flashbacks que apagan el cerebro como un disyuntor sobrecargado. Es una respuesta de supervivencia, el cerebro es un amigo, dijo Behrman.

La clave para la recuperación es ayudar a los sobrevivientes a encontrar formas saludables de manejar esos desencadenantes, cuando estén listos.

Los sobrevivientes se “descongelan” a su propio ritmo. Recuperar el control después de un evento potencialmente mortal es un proceso que puede llevar semanas, meses o años.

Puede ser fácil sentirse olvidado cuando la vida continúa alrededor. Mientras los fanáticos se juntaban en torno a los Chiefs esta temporada, a los sobrevivientes les resultó difícil ver los juegos. Los Chiefs perdieron ante los Philadelphia Eagles en el Super Bowl del domingo 9 de febrero. Philadelphia celebra su propio desfile el viernes 14, exactamente un año después del tiroteo.

“Es una lástima porque todos los demás siguieron adelante”, dijo Jason Barton.

Barton le practicó resucitación a un hombre que ahora cree que era uno de los presuntos tiradores, su esposa encontró un proyectil de bala en su mochila y su hijastra se quemó con las chispas de una bala que rebotó.

“Si hubiéramos estado al otro lado de ese lugar”, dijo. “No nos habría afectado”.

Viaje de regreso a Union Station

Tavis no es la única sobreviviente que se encontró sin querer en Union Station un año después del tiroteo.

Los niños hicieron excursiones a Science City, ubicado dentro de la estación. Las visitas médicas de seguimiento se realizaban a menudo en vecino Hospital Hill. Una cena de octubre organizada para sobrevivientes por un grupo religioso local estaba a menos de una milla de distancia: una joven sobreviviente rechazó la invitación.

Tavis había planeado regresar a Union Station como parte de su proceso de curación. Pensó que iría cuando se cumpliera un año para tener un momento a solas y sentir las emociones que la invadieran.

A blonde-haired woman wearing glasses stands in the pews at a church service
Tavis asiste a la Westside Family Church en Leavenworth, Kansas, el 2 de febrero. La iglesia ha sido una fuente de compañía y apoyo desde que recibió un disparo en la celebración del Super Bowl de los Kansas City Chiefs el año pasado. Incluso la derivaron al terapeuta interno de una iglesia hermana en Lenexa, Kansas. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)
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Tavis muestra una aplicación que utiliza para hacer un seguimiento de su estado de ánimo y sus sentimientos mientras lidia con el trauma de haber sido herida durante el tiroteo en la celebración del Super Bowl del año pasado en Union Station. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)
A woman shows her manicured fingernails, painted in a Kansas City Chiefs theme
Tavis muestra sus uñas con motivos de los Kansas City Chiefs en febrero. El amarillo de ambos dedos anulares estaba descascarado, por lo que se las rehizo antes del Super Bowl de este año. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Tal vez Dios le estaba mostrando que estaba lista al colocarla allí inesperadamente, le dijo su terapeuta. Tal vez. Pero ella no se sentía lista en ese momento. Quiso ver a un terapeuta justo después del tiroteo. Pero no buscó uno hasta julio, después que la United Way local distribuyera la asistencia financiera a los sobrevivientes y aliviara la tensión económica de meses de trabajo perdido y facturas médicas.

Tavis y su pareja en ese momento habían sacado una tarjeta de crédito adicional para cubrir los gastos mientras esperaban la ayuda prometida.

Después de dos meses de visitas, su terapeuta comenzó a preparar a Tavis para la desensibilización y reprocesamiento del movimiento ocular, una técnica para ayudar a los sobrevivientes de traumas. Ahora, sesión por medio, revisa una hoja de recuerdos del desfile, visualizándolos y reprocesándolos uno por uno.

Está nerviosa porque se acerca el año de aniversario. Es el día de San Valentín y le preocupa que sea deprimente.

Decidió invitar a Gooch, su ex pareja, a que la acompañara a Union Station ese día. Con todo lo que han pasado, él entiende. Estaban en el desfile junto con su hijo y los dos hijos mayores de Jacob. Gooch Sr. y su hijo mayor, Jacob Gooch Jr., recibieron disparos.

El trauma cambia quiénes somos

Gooch Sr. no ha trabajado desde el desfile. Su trabajo requería estar de pie durante turnos de 10 horas cuatro días a la semana, pero no pudo caminar durante meses después de que una bala le destrozara un hueso del pie y se le volviera a fusionar lentamente.

Esperaba volver a trabajar en julio, pero su pie no sanó correctamente y tuvo que operarse en agosto, a lo que siguieron semanas de recuperación.

La cobertura por discapacidad se agotó, al igual que su seguro médico a través del trabajo. Su empleador mantuvo su trabajo durante un tiempo antes de despedirlo en agosto. Ha buscado otros empleos en Leavenworth y sus alrededores: producción, agencias de personal, reparación de automóviles. No ha conseguido nada.

A man in a navy collared shirt poses for a photo holding a football helmet
“Esa era la cara de ‘desconsolado, no puedo jugar más al fútbol’”, bromea Gooch Sr. un año después de que le dispararan en el pie durante la celebración del Super Bowl. Antes del evento, jugaba fútbol americano semi profesional. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“Todos hemos pasado por problemas, no solo yo”, dijo Gooch Sr. “Me dispararon en el pie y no he trabajado durante un año. Hay gente que ha pasado por cosas mucho peores durante el último año”.

Ahora se siente bien al caminar y puede correr distancias cortas sin dolor. Pero no sabe si alguna vez volverá a jugar al fútbol americano, un pilar de su vida desde que tiene memoria. Jugó como safety para los , un equipo semi profesional, y, antes del desfile, el jugador de 38 años estaba considerando que la de 2024 fuera su última temporada como jugador.

“Me han robado mucho más que el fútbol americano en este último año. Como si me hubieran robado toda mi vida”, dijo Gooch Sr. “Realmente odio esa parte”.

Y esas emociones son dolorosamente reales. El trauma amenaza nuestras creencias sobre nosotros mismos, dijo el terapeuta Behrman. Cada persona carga su propia historia a un evento traumático, una identidad diferente que corre el riesgo de ser destrozada. El trabajo de sanación que viene después a menudo implica dar vuelta la página, y construir algo nuevo.

Recientemente, Gooch Sr. comenzó a ir a , dirigida por el esposo de alguien con quien cantó en un coro cuando era niño. En un servicio dominical de este mes, el pastor habló sobre encontrar un camino cuando uno está perdido.

“Estoy buscando el camino. Estoy en el campo ahora mismo”, dijo Gooch Sr. en su casa más tarde esa noche.

“Obviamente estoy en un camino, pero no sé hacia dónde voy”.

Three men stand in a pew during a church service
“Gooch Sr. (centro) reza con su hijo mayor, Jacob Gooch Jr. (der.), durante un servicio en la iglesia Faith Walkers Outreach en Leavenworth, Kansas, el 2 de febrero. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“Hice lo mejor que pude”

Todos los días antes de que Jason Barton se vaya a trabajar, le pregunta a su esposa, Bridget, si debería quedarse en casa con ella.

Ella ha dicho que sí lo suficiente como para que se le acabara el tiempo libre remunerado. Jason, que ha sobrevivido al cáncer y a un ataque cardíaco, tuvo que tomarse una licencia sin goce de sueldo en enero cuando un caso grave de gripe lo llevó al hospital. Eso es amor verdadero, dijo Bridget con lágrimas en los ojos, sentada con Jason y su hija de 14 años, Gabriella, en su casa en Osawatomie, Kansas.

Bridget se ha conectado con la madre de otra niña herida en el tiroteo. Han intercambiado mensajes de texto y de voz durante todo el año. Bridget dijo que es bueno tener a alguien con quien hablar que entienda. Tienen la esperanza de reunir a las niñas para que también construyan una conexión.

Con excepción de ir a terapia una vez por semana, Bridget ya no sale mucho de casa. Puede sentirse como una prisión, dijo, pero tiene demasiado miedo de salir. “Es mi propio infierno interno”, dijo. No deja de pensar en esa bala que se alojó en su mochila. ¿Qué hubiera pasado si hubiera estado parada de otra manera? ¿Qué hubiera pasado si se hubieran ido 10 segundos antes? ¿Las cosas serían diferentes?

Una nota adhesiva en su cocina le recuerda: “Estoy a salvo. Gabriella está a salvo. Hice lo mejor que pude”.

Siente mucha culpa. Por Jason quedándose en casa. Por no salir de casa, ni siquiera para ver a sus nietos. Por querer que la familia fuera al desfile en primer lugar. Al mismo tiempo, sabe que de alguna manera prosperó en el caos después del tiroteo, haciéndose cargo de su hija, hablando con la policía. Todo es confuso.

La familia ha sobrellevado el trauma de manera diferente.

En los seis meses posteriores al desfile, Jason vio reality shows que lo mantenían distraído: 23 temporadas de “Deadliest Catch” y 21 temporadas de “Gold Rush”, incluidos los spin-offs, según calculó.

Últimamente ha mantenido su mente ocupada con un nuevo pasatiempo: construir modelos de autos y aviones. Acaba de terminar un Shelby Mustang negro de 1968, y lo próximo es un avión F4U-4 Corsair que Bridget le regaló.

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Una nota adhesiva cuelga en la cocina de Bridget Barton para recordarle todos los días que su familia está a salvo después de haber vivido el tiroteo masivo en la celebración del Super Bowl de los Kansas City Chiefs del año pasado. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)
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Bridget Barton mira por la ventana en Osawatomie, Kansas, el 1 de febrero. No ha salido mucho de casa en el año que ha pasado desde que su familia sufrió el tiroteo. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Gabriella pudo regresar a Union Station para una excursión escolar a Science City, pero se sobresaltó cuando vio a un grupo de policías dentro de la estación. Su madre veía en dónde estaba por el celular, y le envió mensajes de texto durante todo el día.

Después del desfile, Gabriella comenzó a practicar boxeo, luego se pasó a la lucha libre. Le había ido bien, incluso se sentía empoderada. Pero dejó de ir, y Bridget cree que se debe en parte a la emoción del aniversario: el primero siempre es el más difícil, dijo su terapeuta. Gabriella insistió en que la lucha libre la estaba agotando.

Como no les dispararon, la familia no se benefició de los recursos disponibles para otros sobrevivientes. Entienden que otras familias se están recuperando de heridas de bala o incluso están de luto por una muerte.

Aun así, sería bueno que se reconociera de alguna manera su trauma emocional. Sus nombres han estado en las noticias. Uno pensaría que los Chiefs al menos habrían enviado una carta.

Jason dijo: “Lamentamos que esto te haya pasado”.

Jason le propuso matrimonio a Bridget en un partido de los Chiefs. Ahora, ver los partidos por televisión desencadena recuerdos.

“Quiero volver a ser parte del Reino de los Chiefs”, dijo Bridget, “pero no puedo. Y ese es un sentimiento enorme y muy solitario”.

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Bridget Barton y su hija Gabriella Magers-Darger en su sala en Osawatomie, Kansas, el 1 de febrero. Barton encontró un proyectil en su mochila después del tiroteo y las piernas de Gabriella sufrieron quemaduras por las chispas de una bala que rebotó. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

“Hay una palabra llamada ‘resiliencia’”

Una noche del pasado octubre, los sobrevivientes se reunieron con sus familias en un restaurante mexicano en el centro de Kansas City.

Algunos vinieron vestidos con sus mejores galas, otros con camisetas rojas de fútbol americano. De todas las edades, desde niños pequeños hasta personas de 70 y tantos años, algunos de Missouri, algunos de Kansas. Algunos hablaban solo español, algunos solo inglés. La mayoría de las dos docenas de personas nunca se habían visto antes. Pero mientras hablaban, descubrieron que el tiroteo que los une también les dio un lenguaje común.

Dos niños pequeños se dieron cuenta de que habían lanzado una pelota de fútbol durante el jubileo antes de que estallara la violencia. Una mujer de unos 70 años llamada Sarai Holguín recordó haberlos visto jugar en ese cálido día de febrero. Después de una bendición y una cena, Holguín, que recibió un disparo en la rodilla y ha sido sometida a cuatro cirugías, se puso de pie para dirigirse a la sala.

“Fui la primera víctima que llevaron a la carpa médica”, dijo en español, sus palabras traducidas por un familiar de otro sobreviviente. Ella vio todo, explicó, mientras, uno por uno, más sobrevivientes eran trasladados a la carpa para recibir tratamiento, incluida Lisa López-Galván, una madre de 43 años que fue asesinada ese día.

Sin embargo, en esa tragedia, Holguín vio la belleza de la gente que se ayuda entre sí.

“Esto nos mostró que la humanidad todavía está viva, que el amor todavía está vivo. Hay una palabra que se llama ‘resiliencia’”, dijo Holguín. Mientras el traductor se esforzaba por entender la última palabra, la gente del público la captó y la gritó: “Resiliencia”.

“Esta palabra nos ayuda a superar los problemas que enfrentamos”, dijo Holguín. “Para tratar de dejar atrás el momento trágico que todos vivimos y seguir adelante, debemos recordar los momentos hermosos”.

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Sarai Holguin en su cocina de Kansas City, Kansas. Holguin recibió un disparo en la rodilla izquierda durante el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs el 14 de febrero de 2024 y ha sido sometida a cuatro cirugías. A pesar de la tragedia, Holguin dice que ve la belleza de que la gente se ayude entre sí. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)
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Incineradores de basura dañan de manera desproporcionada a hispanos /es/noticias-en-espanol/incineradores-de-basura-danan-de-manera-desproporcionada-a-hispanos/ Fri, 27 Dec 2024 20:06:01 +0000 /?post_type=article&p=1966431 MIAMI, Florida. — Cuando los líderes del condado más poblado de Florida se reunieron en septiembre para elegir un lugar para lo que podría convertirse en el incinerador de basura más grande del país, había tantas personas protestando en el edificio de gobierno que tuvieron que habilitar asientos adicionales.

“¡MIRAMAR DICE NO AL INCINERADOR! NO EN NUESTRO PATIO”, se leía en las  camisetas verdes que tenían puestas algunos asistentes, con la intención de frenar la construcción de una nueva instalación de desechos industriales cerca de sus casas. Se trata de una planta capaz de quemar hasta 4.000 toneladas de basura al día.

Los residentes temían que el lugar no solo afectara los valores de sus propiedades y amenazara el medio ambiente, sino que también impactara potencialmente en la salud de las personas.

Además, la forma de seleccionar los potenciales terrenos para esta súper planta preocupaba a grupos defensores de los derechos civiles y el medio ambiente.

Los cuatro sitios considerados ese día estaban en, o cerca de, algunas de las comunidades más diversas de la región, al mismo tiempo que el estado está argumentando en un tribunal federal que la raza no debería ser un factor a tener en cuenta al otorgar permisos para industrias que contaminan el medio ambiente.

“Históricamente, las comunidades de color han sufrido los impactos de plantas tóxicas cerca de nuestras ciudades, afectando nuestra salud y bienestar”, dijo a los comisionados del condado , residente de Miramar por 30 años y líder del comité de la NAACP de Miami-Dade.

“Es una injusticia ambiental y una injusticia racial,” agregó.

Los líderes de Miami-Dade ven un desafío diferente: la necesidad de manejar la basura de manera eficaz. El condado produce casi de residuos por persona en parte debido al turismo, una de las principales industrias de la región.

Sin embargo, a lo largo de 2024, los funcionarios electos de Miami-Dade retrasaron una decisión sobre dónde construir el incinerador planeado de $1.5 mil millones, mientras la alcaldesa del condado y los comisionados lidiaban con cuestiones políticas.

Los líderes del condado tienen programado votar sobre un nuevo sitio en febrero.

“No hay un lugar perfecto”, dijo Daniella Levine Cava, alcaldesa de Miami-Dade, en un memorando enviado hace poco a los representantes del condado.

El dilema que se revela en el sur de Florida es indicativo de lo que algunos ven como una tendencia más amplia en la lucha nacional por la justicia ambiental, que aboga por un medio ambiente limpio y saludable para todos, incluidas las comunidades de bajos ingresos y de minorías.

Con demasiada frecuencia, las tierras en donde viven personas negras e hispanas (que pueden ser de cualquier raza) soportan injustamente una carga excesiva de contaminación del aire y otras emisiones provenientes de incineradores de basura, plantas químicas y refinerías de petróleo que dañan su salud, dijo , director de . Esta organización sin fines de lucro aboga por una energía limpia y mapea los incineradores municipales de residuos sólidos.

“Todos los lugares que considerarían para poner algo que nadie quiere están en comunidades de color”, observó Ewall.

En todo el país, operan más de 60 incineradores municipales de residuos sólidos, según datos de Energy Justice. Aunque más del 60% están en comunidades mayoritariamente blancas no hispanas, aquellos en comunidades de color están más cerca de las casas, queman más basura y emiten más contaminantes, explicó Ewall.

En Florida, seis de los nueve incineradores operando están en lugares donde el porcentaje de personas de color es más alto que el promedio estatal del 46%, según datos de , una herramienta en línea de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que mide información socioeconómica y de medio ambiente para áreas específicas.

Al Salvi (izq.), de 63 años y oriundo de Pembroke Pines, Florida, asiste a una audiencia de la Junta de Comisionados del condado de Miami-Dade en Miami el 17 de septiembre para hablar en contra del plan del alcalde del condado de construir el incinerador de basura más grande del país a unas tres millas de su casa. Salvi es una de las docenas de personas que viven cerca del sitio propuesto y se oponen al plan. “No quiero que los subproductos de las cenizas y las dioxinas afecten nuestra salud”, dijo Salvi, quien está jubilado. “No queremos que esas cosas estén en nuestro aire y agua. La gente puede mudarse, pero no cuando eres una persona mayor”. (Daniel Chang/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Antes que un incendio en febrero de 2023 destruyera el antiguo incinerador de basura de Miami-Dade, el condado enviaba casi la mitad de sus desechos a esa instalación. Ahora, está enterrando gran parte de su basura en un vertedero local o transportándola en camiones a una planta en el centro de Florida, una solución de corto plazo.

Joe Kilsheimer, director ejecutivo de la , una organización sin fines de lucro que aboga por los propietarios y operadores de incineradores de basura, reconoce que elegir una ubicación es difícil. Dijo que las empresas deciden basándose en parámetros aceptados por la industria, y los gobiernos locales deben identificar estrategias para tratar los residuos de manera segura y eficiente.

“Tenemos una economía a escala industrial que produce desechos a escala industrial”, dijo Kilsheimer, “y tenemos que manejarlos a escala industrial”.

“Esas personas no importan”

Florida quema más basura que cualquier otro estado; y al menos tres condados, además de Miami-Dade, están considerando planes para construir nuevas instalaciones. Lidiar  con la decisión de dónde instalar el incinerador ha sido un desafío especial para los funcionarios electos de Miami-Dade.

A finales de noviembre, los comisionados del sur de Florida consideraron reconstruir el incinerador donde había estado durante casi 40 años, en Doral, una comunidad predominantemente hispana que también alberga el Trump National Doral, un resort de golf propiedad del presidente electo, ubicado a menos de 3 millas del antiguo sitio. Pero, enfrentando , la alcaldesa del condado solicitó retrasar una votación que estaba programada para el 3 de diciembre.

El presidente Joe Biden creó un consejo nacional para abordar las inequidades sobre en dónde se construyen instalaciones tóxicas y emitió órdenes ejecutivas que exigen que la EPA y el Departamento de Justicia aborden estos problemas.

Consultada sobre si Trump mantendría las órdenes ejecutivas de Biden, Karoline Leavitt, la próxima secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo en un correo electrónico que, en su primer mandato, Trump “promovió la conservación y el cuidado ambiental” mientras reducía las emisiones de carbono.

“En su segundo mandato, el presidente Trump volverá a ofrecer aire y agua limpios para las familias estadounidenses mientras Hace a América Rica de Nuevo”, dijo Leavitt.

Sin embargo, durante su presidencia, Trump propuso recortes drásticos al presupuesto y personal de la EPA y , incluidas las regulaciones sobre emisiones de plantas de energía, autos y camiones.

Esto es una gran preocupación para los vecindarios de minorías, especialmente en estados como Florida, dijo , abogada del grupo legal sin fines de lucro Earthjustice, que presentó una queja contra el Departamento de Protección Ambiental de Florida en marzo de 2022.

Residentes y funcionarios municipales de Miramar, Florida, se reunieron en Miami el 17 de septiembre para expresar su oposición al plan del condado de Miami-Dade de construir un incinerador de basura capaz de quemar hasta 4.000 toneladas de basura al día cerca de su comunidad, que está compuesta predominantemente por residentes negros e hispanos (que pueden ser de cualquier raza). En Florida, como en el resto de la nación, los incineradores municipales de basura afectan desproporcionadamente a las personas de color. (Daniel Chang/ºÚÁϳԹÏÍø News)

La queja, presentada en nombre de Florida Rising, un grupo sin fines de lucro que promueve el derecho al voto, alega que el regulador ambiental de Florida violó la Ley de Derechos Civiles de 1964 al no traducir al español documentos y avisos públicos relacionados con los permisos de incineradores en Miami y Tampa, y al negarse a considerar el impacto de las instalaciones en las comunidades minoritarias cercanas.

“No están considerando de ninguna manera quiénes son los afectados por la contaminación del aire”, dijo Burkhardt sobre la agencia estatal. Ahora, la la queja.

Los legisladores conservadores y los reguladores estatales han sido reacios a las leyes y regulaciones que se centran en los derechos de las personas de color, dijo Burkhardt. El gobernador de Florida, el republicano Ron DeSantis, ha promulgado leyes que y gastar dinero en programas de diversidad, equidad e inclusión.

“Quieren ser neutrales en cuanto a la raza”, dijo Burkhardt. Pero eso ignora “la arraigada historia, muy real, en nuestro país de racismo y discriminación sistémica”.

que los barrios con más residentes de bajos ingresos y minorías tienden a estar . Las comunidades con un gran número de instalaciones industriales también tienen notorias disparidades raciales en los resultados de salud.

Los incineradores emiten contaminantes como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y partículas de materia fina, que se han asociado con enfermedades cardíacas, problemas respiratorios y cáncer. Las personas que viven cerca de ellos a menudo no tienen el poder político para expulsar a las industrias, apuntó Ray.

Ignorar el impacto desigual envía un mensaje claro a los residentes que viven allí, agregó.

“Lo que estás diciendo es: ‘Esa gente no importa'”.

Cubiertos de ceniza

Florida es uno de los 23 estados que han presentado peticiones en los tribunales para bajo la Ley de Derechos Civiles. Estas protecciones prohíben la discriminación racial por parte de organizaciones que reciben fondos federales y previenen que las industrias contaminantes “sobrecarguen” a las comunidades de color.

Esas reglas piden a los estados “que participen en una ingeniería racial”, argumentó la fiscal general de Florida, Ashley Moody, en una a la EPA, firmada también por los fiscales generales de otros 22 estados. Desde entonces, un tribunal federal en Louisiana, que demandó a la EPA en mayo de 2023, que la agencia haga cumplir las reglas contra empresas que operan en ese estado.

Un incinerador industrial de basura en el condado de Miami-Dade, Florida, se incendió en febrero de 2023, poniendo a los funcionarios electos ante el desafío de manejar eficazmente cerca de 5 millones de toneladas de basura que se producen cada año. Los líderes del condado han propuesto un nuevo incinerador de $1.500 millones mientras lidian con las políticas sobre dónde construirlo. El dilema que se presenta en el sur de Florida refleja lo que algunos ven como una tendencia más amplia en la lucha nacional por la justicia ambiental, que aboga por un entorno limpio y saludable, especialmente para comunidades de bajos ingresos y minorías. (Miami-Dade Fire Rescue)

Cuando , el incinerador de Miami-Dade, construido al oeste del aeropuerto en 1982, recibía casi la mitad de la basura del condado. Aunque la instalación tenía dispositivos de control de contaminación, esas medidas no siempre protegían a los residentes cercanos del olor, humo y ceniza que emitía el incinerador, dijo , médica internista que se mudó a ese vecindario en 1989.

Holder dijo que todas las mañanas su auto estaba cubierto de ceniza. Los residentes persuadieron al condado, propietario del lugar, para instalar “depuradores” que atraparan la ceniza en la chimenea. Pero el olor persistía, dijo, describiéndolo como “un extraño químico —mezcla de lejía/vinagre con olor a basurero”— que a menudo se manifestaba tarde en la noche y temprano en la mañana.

Aun así, Holder formó una familia en la comunidad, pero en el año 2000 se mudaron, preocupados de que la contaminación del incinerador estuviera afectando su salud.

“Mi hijo terminó con asma … y nadie en mi familia tiene asma”, contó Holder, quien en 2018 ayudó a fundar , un grupo enfocado en los daños a la salud provocados por el cambio climático.

Aunque no puede probar que la contaminación del incinerador causó la enfermedad de su hijo —las autopistas, el aeropuerto y el vertedero cercanos también emiten sustancias tóxicas— está convencida de que fue un factor que contribuyó.

Muchos residentes del sur de Florida están preocupados por los efectos en la salud de la quema de basura, a pesar de las garantías de la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, y de los consultores ambientales del condado de que los incineradores modernos son seguros.

La oficina de Cava no respondió a las consultas de ºÚÁϳԹÏÍø News sobre el incinerador. Cava ha dicho en reuniones públicas y en a los comisionados del condado que el peligro para la salud y el medio ambiente del nuevo incinerador sería mínimo. Citó una evaluación de un consultor ambiental que indicó que el riesgo para la salud está “por debajo del riesgo que representa simplemente caminar por la calle y respirar aire que contiene gases de caños de escape de automóviles”.

Pero algunos expertos en salud ambiental dicen que no solo las operaciones diarias de una instalación son motivo de preocupación. Los eventos imprevistos, como el incendio que destruyó el incinerador de Miami-Dade, pueden causar catástrofes ambientales.

“No debería ser parte de sus operaciones regulares”, dijo , profesora de salud ambiental y ocupacional en la Facultad de Salud Pública de la Universidad del Sur de Florida. “Pero sucede de vez en cuando. Y no ha sido tan bien regulado”.

Sin soluciones fáciles

Además del incinerador planificado en Miami-Dade, se han propuesto tres instalaciones más en otras partes del estado, según Energy Justice Network e .

Los legisladores estatales adoptaron una ley en 2022 que otorga subvenciones para expansiones de incineradores de basura existentes y ayuda financiera para las empresas de gestión de residuos que pierden ingresos por la venta de la electricidad que generan sus instalaciones.

Un presentado por demócratas este año en la Legislatura de Florida habría requerido una evaluación del impacto de una instalación en las comunidades donde viven minorías antes que el estado proporcionara incentivos financieros. La legislación murió en el comité.

A medida que los gobiernos locales en Florida y otros lugares recurren a la incineración para gestionar los residuos, la industria ha argumentado que quemar basura es mejor que enterrarla en un vertedero.

Kilsheimer, cuyo grupo representa a esta industria, dijo que Miami-Dade no tiene espacio para construir otro vertedero, aunque la ceniza tóxica que queda tras quemar basura debe tirarse en algún lugar.

“Esta es la mejor solución que tenemos para las condiciones en las que tenemos que operar”, dijo.

Pero Stuart, de la Universidad del Sur de Florida, señaló que quemar basura no es la única opción y que el gobierno no debería ignorar el racismo histórico y ambiental. El antídoto no puede ser colocar más incineradores y otras instalaciones contaminantes en vecindarios mayoritariamente blancos no hispanos, dijo.

En cambio, el enfoque del dinero público debería estar en reducir la basura por completo para eliminar la necesidad de incineradores y vertederos, dijo Stuart, disminuyendo el consumo de las comunidades y aumentando el reciclaje, la reutilización y la producción de abono de residuos.

Los residentes del sur de Florida se han organizado contra el plan del condado de Miami-Dade para construir el incinerador de basura más grande del país cerca de sus comunidades. En una reunión de septiembre de la junta de comisionados del condado, muchos manifestantes vestían camisetas verdes con un mensaje simple impreso en blanco: “MIRAMAR DICE NO AL INCINERADOR”. Llenaron las cámaras de la comisión y desbordaron hacia el atrio, donde vieron la reunión en una pantalla de televisión. (Daniel Chang/ºÚÁϳԹÏÍø News)
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Víctimas del tiroteo del desfile del Super Bowl reconstruyen sus vidas, pero la violencia con armas de fuego sigue atormentándolas /es/mental-health/victimas-del-tiroteo-del-desfile-del-super-bowl-reconstruyen-sus-vidas-pero-la-violencia-con-armas-de-fuego-sigue-atormentandolas/ Thu, 17 Oct 2024 09:00:00 +0000 /?post_type=article&p=1932416 KANSAS CITY, Mo. – Veinticuatro minutos antes del tiroteo masivo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, en febrero, que dejó un muerto y al menos 24 heridos, Jenipher Cabrera sintió cómo una bala le perforaba la parte posterior del muslo derecho.

La joven de 20 años y su familia estaban a solo cuatro cuadras de Union Station, en medio de una multitud de fanáticos de los Chiefs que, con camisetas rojas, caminaban hacia la multitudinaria concentración después del desfile en ese cálido Día de San Valentín.

La bala, disparada por unos adolescentes que se peleaban en la calle, lanzó el cuerpo de Cabrera hacia adelante.

Ella tomó a su madre por el hombro y, en pánico, sin decirle una sola palabra, con sus grandes ojos marrones le señaló la pierna que sangraba. Cuando Cabrera estaba siendo atendida en una ambulancia escuchó los informes que resonaban en la radio de la policía.

“Mi madre intentaba subir conmigo a la ambulancia”, contó Cabrera. “Recuerdo que se lo impidieron, le dijeron algo así como: ‘No puedes subir. Puede que haya otras víctimas que tengamos que recoger’”.

El tiroteo que hirió a Cabrera ocurrió minutos antes del que acaparó los grandes titulares ese día y forma parte de los cientos de disparos de armas de fuego que, cada año, hieren o matan a residentes del área de Kansas City.

Esa incesante oleada de violencia con armas de fuego —desde incidentes puntuales hasta tiroteos masivos— ha terminado aniquilando la sensación de seguridad de quienes sobreviven.

Mientras las víctimas y sus familias intentan superar la experiencia y seguir adelante, las referencias a los hechos de violencia armada son inevitables en los medios de comunicación, en sus comunidades y en su propia vida cotidiana.

“Miro a la gente de otra manera”, afirma James Lemons, que también recibió un disparo en el muslo durante el desfile. Ahora, cuando está rodeado de desconocidos, no puede evitar preguntarse si alguno tendrá un arma y si sus hijos están a salvo.

La nueva temporada de la NFL se inauguró aquí con un por Lisa López-Galván, la única persona asesinada en el desfile del Super Bowl.

Kansas City ha registrado al menos este año. La policía local afirma que ha habido otras 476 “víctimas heridas con armas de fuego”, es decir, personas que recibieron disparos y sobrevivieron. Y hasta mediados de septiembre habían ocurrido por lo menos de todo el país.

A man and a woman sit on the front step of a home, posing for a photo with two young children seated in between them
Desde que le dispararon en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero, James Lemons (izq.) se ha enfocado en proteger a su familia: su hijo Jaxson, su hija Kensley y su esposa Brandie. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Toda esta situación está dejando huellas colectivas.

Quienes han sobrevivido a situaciones de este tipo sufren ataques de pánico, tienen una mayor sensación de peligro en grandes aglomeraciones y padecen una profunda ansiedad ante la posibilidad de que irrumpa la violencia en cualquier lugar de Kansas City.

Cada sobreviviente de un tiroteo responde de manera diferente a la violencia armada e incluso a la amenaza de que surja, explicó LJ Punch, cirujano traumatólogo y el fundador de la Bullet Related Injury Clinic en St. Louis.

Para algunos, haber sido baleados significa que siempre se mantendrán alerta, tal vez incluso armados. Otros prefieren alejarse de las armas de fuego para siempre.

“¿Pero qué es lo que todos tienen en común? Que esas personas quieren desesperadamente sentirse seguras”, afirma Punch.

El intento de Cabrera por entender lo que le sucedió la impulsó a colaborar con un legislador local frustrado que busca cambiar las leyes sobre armas, algo que parece casi imposible, ya que la legislación del estado de Missouri de fuego.

Enterarse de otros tiroteos por teléfono

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Jenipher Cabrera muestra la herida de bala que recibió de camino al desfile de los Kansas City Chiefs por el Super Bowl. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

En la mente de Cabrera,el 14 de febrero es una película en cámara lenta, que avanza fotograma por fotograma. Y la banda sonora es su propia voz, que habla y habla. Ve a un grupo de adolescentes revoltosos, que corren alrededor de ella y de su familia. Luego, dos estallidos: ¿son fuegos artificiales? Otro estallido. Finalmente, un cuarto.

“Creo que fue entonces cuando entré en shock y agarré a mi madre”, recordó Cabrera. “No le dije nada. Simplemente la miré y sentí  los ojos muy abiertos. Recuerdo que le hice una especie de señal con los ojos para que me mirara la pierna”.

Cabrera cayó al suelo y otros aficionados corrieron a socorrerla, llamaron al 911 y empezaron a cortarle las calzas. Cuatro hombres se quitaron el cinturón para hacerle un torniquete. Recordó que en ese momento pensó que, si perdía el conocimiento, podría morir. Así que habló y habló sin parar. O eso creía.

Uno de los rescatistas le contó más tarde que en realidad ella no dijo ni una sola palabra, ni siquiera cuando él le preguntó cuántos dedos tenía levantados.

“Me dijo que yo tenía los ojos enormes, como naranjas, y que todo lo que hice fue mirar hacia arriba y hacia abajo cuatro veces, porque él tenía cuatro dedos levantados”, dijo Cabrera.

Cabrera recuerda que después la sacaron del servicio de urgencias de University Health para hacerles sitio a que habían llegado desde el tiroteo que había ocurrido en la manifestación. Ocho de esas personas tenían heridas de bala. En ese momento miró las redes sociales en su teléfono: ¿había otro tiroteo? Era increíble. Finalmente, sus padres la encontraron. Pasó siete días en el hospital.

Cabrera agradece estar viva. Pero ahora se siente inquieta cuando se cruza con grupos de adolescentes insultando y jugando, o cuando ve camisetas rojas de los Chiefs. Oír cuatro estallidos seguidos —algo habitual en su barrio del noreste de Kansas City— hace que a Cabrera se le oprima el pecho y sepa que está por tener un ataque de pánico.

Two women pose for a photo with their arms wrapped around one another while looking at the camera
Cuando Jenipher Cabrera (izq.) estaba siendo atendida en una ambulancia tras recibir un disparo de camino al desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, su madre, Josefina, intentó estar con ella. Pero los paramédicos le dijeron que necesitaban el espacio por si había más víctimas. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“En mi mente, lo sucedido se repite una y otra vez”, dijo.

¿Una creciente sensación de amenaza?

Aunque el cirujano general de EE.UU. declaró en junio que la violencia con armas de fuego es una crisis de salud pública, en Missouri casi cualquier intento de regular el uso de armas es un fracaso político.

De hecho, hubo una ley estatal de 2021  â€”firmada en donde se compró una de las armas utilizadas en el tiroteo del desfile— que tenía como objetivo prohibir que la policía local aplicara las leyes federales sobre armas de fuego.

Esa ley por un tribunal federal de apelaciones en agosto.

Missouri no tiene restricciones respecto de la edad para el uso y la posesión de armas, aunque la ley federal prohíbe en gran medida que los menores lleven pistolas.

Las encuestas realizadas entre los votantes de Missouri a que se exijan certificados de antecedentes y se establezcan límites de edad para la compra de armas, pero también revelan que casi la mitad de los encuestados de que los condados y las ciudades tengan facultades para aprobar sus propias normas sobre armas.

En una comparación por cantidad de habitantes, Kansas City, Missouri, se encuentra entre los lugares más violentos de la nación. En esta ciudad de 510.000 habitantes, entre 2014 y 2023 se produjeron al menos , que dejaron 1.275 muertos y 1.624 heridos.

A man, a woman, and a young girl pose for a photo as they stand on the porch in front of a house
Jason Barton was worried about a mass shooting before he drove his family to the Kansas City Chiefs Super Bowl parade in February. The shooting, which left one person dead and at least 24 more injured, happened right in front of them. His wife, Bridget Barton, found a bullet in her backpack, and his stepdaughter, Gabriella Magers-Darger, was burned by sparks from a bullet ricochet. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Mientras que el año pasado las en más de un centenar de ciudades de todo el país, Kansas City vivió jamás registrado.

Punch, del Bullet Related Injury Clinic, comparó la violencia con armas de fuego con un brote de una enfermedad que no se enfrenta y se propaga. Según Punch, la postura permisiva del estado hacia las armas de fuego podría agravar la situación en Kansas City, aunque no haya sido el origen del problema.

“Entonces, ¿está pasando algo? ¿La gente se siente cada vez más amenazada?”, se preguntó Punch.

Jason Barton, que creció en Kansas City, está familiarizado con ese tipo de violencia. Ahora, que vive en Osawatomie, Kansas, consideró detenidamente si debía llevar su propia pistola al desfile del Super Bowl como una forma de proteger a su familia.

Al final decidió no hacerlo, suponiendo que si ocurría algo y sacaba un arma, lo detendrían o le dispararían.

Barton reaccionó rápidamente ante el tiroteo, que se produjo justo delante de él y de su familia. Su mujer encontró una bala en su mochila. Su hijastra sufrió quemaduras en las piernas por las chispas de un rebote de bala.

A pesar de que sus peores temores se hicieron realidad, Barton opina que no llevar su arma ese día fue la decisión correcta.

“No es necesario llevar armas a lugares como ése”, afirmó.

Una peligrosa escopeta calibre 12

Los tiroteos masivos pueden deteriorar gravemente la sensación de seguridad de los sobrevivientes, según Heather Martin, ella misma sobreviviente del tiroteo en la secundaria Columbine en 1999.

Martin es cofundadora de , una organización que brinda apoyo entre pares a quienes han sobrevivido a experiencias traumáticas masivas.

“En los años posteriores al evento es muy común que se intente encontrar la manera de volver a sentirse seguro”, explicó Martin.

James Lemons siempre había sentido recelo de volver a Kansas City, donde había crecido. Incluso llevó su pistola al desfile, pero, a instancias de su esposa, la dejó en el auto. Tenía a su hija de 5 años sobre los hombros cuando una bala le atravesó la parte posterior del muslo. Él impidió que se golpeara contra el suelo cuando caía.

¿Qué iba a hacer realmente con una pistola?

A man wearing glasses and a Kansas City Chiefs football jersey poses for a photo while standing next to a fence
James Lemons dice que recibir un disparo en el muslo en el desfile de los Kansas City Chiefs ha cambiado su forma de ver a los extraños. No puede evitar preguntarse si tienen un arma o si sus hijos estarán seguros cerca de ellos. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Y, sin embargo, no puede evitar preguntarse “qué hubiera pasado si…”. No puede quitarse de encima la sensación de que no protegió a su familia. Cuando sueña con el desfile, al despertarse, cuenta: “simplemente empiezo a llorar”.

Sabe que aún no lo ha procesado, pero no sabe cómo empezar a hacerlo. Ha puesto toda su energía en la seguridad de su familia.

Este verano compraron dos bulldogs americanos, por lo que ahora hay tres en casa, uno para cada niño. Lemons los describe como “tener un arma sin tener un arma”.

“Tengo un calibre 12 con dientes”, bromea Lemons, “un protector grande y suave”.

La mayoría de las noches sólo logra dormir unas horas de corrido porque se despierta para ver cómo están los niños. Por lo general, suele echarse en el sofá porque es más cómodo para su pierna, que aún se está curando. También porque lo ayuda a evitar las nerviosas patadas de su hija de 5 años, que se acuesta con sus padres desde el desfile.

Estar en el sofá también le asegura que sería él quien interceptara a cualquier intruso que irrumpiera en la casa.

Emily Tavis, que recibió un disparo en la pierna, encontró consuelo en su iglesia y en el terapeuta de una congregación hermana.

Pero el domingo por la mañana después del tiroteo en el mitín de Donald Trump, en julio, el sermón del predicador giró en torno a la violencia armada, y eso desató el pánico en su interior.

“Me sentí tan abrumada que me fui al baño”, dijo Tavis, “y me quedé allí durante el resto del sermón”. Ahora, incluso duda de  ir a la iglesia.

Tavis se ha mudado recientemente a una nueva casa en Leavenworth, Kansas, que le alquiló a una amiga.

El marido de la amiga le advirtió que si Tavis iba a estar sola necesitaba un arma para protegerse. Ella le contestó que no podía lidiar con armas de fuego en ese momento.

“Y él le dijo: ‘OK, bueno, toma esto’. Y sacó un machete gigante”, recuerda Tavis riendo.

“Así que ahora tengo un machete”.

En busca de algo bueno

Cabrera, la joven que no podía hablar después de que la hirieron, intenta ahora utilizar su voz en la lucha contra la violencia armada.

Manny Abarca, legislador del condado de Jackson, Missouri, vive calle abajo. Una tarde fue a visitarla. Los padres de Cabrera tomaron la palabra; ella es tímida por naturaleza. Pero entonces él se volvió hacia ella y le preguntó directamente a Cabrera qué quería.

“Sólo quiero algo de justicia para mi caso”, dijo, “o que pase algo bueno”.

Antes del desfile, a la joven le habían ofrecido un puesto en la fábrica donde trabajaba su hermana, pero no pudo tomarlo porque su pierna aún estaba curándose. Así que Abarca le ofreció una pasantía y la ayudó a establecer una Oficina de Prevención de la Violencia Armada en el condado de Jackson, un plan que presentó en julio en respuesta a los tiroteos del desfile.

Abarca participó en el desfile de la victoria de los Chiefs con su hija Camila, de 5 años. Estaban en Union Station cuando se produjeron los disparos, y se acurrucaron en un baño de la planta baja.

A woman with blond hair and glasses stands in front of a window looking down
Emily Tavis había encontrado consuelo en su iglesia tras recibir un disparo en la pierna durante el desfile de los Kansas City Chiefs. Pero en julio un sermón se refirió a la violencia con armas de fuego y eso desató el pánico en su interior. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“Solo dije: ‘Oye, ya sabes, solo mantén la calma. Solo estate quieta. Vamos a averiguar qué está pasando. Algo ha sucedido,’”, contó Abarca. “Y ella me contestó: ‘Esto es un simulacro.’ Y, oye, eso me desgarró el corazón por dentro, porque pensé que hacía alusión a su entrenamiento en la escuela”.

Finalmente salieron temblando pero a salvo, sólo para enterarse de que López-Galván había muerto. Abarca conocía a la popular DJ tejana, una madre de 43 años, a través de la unida comunidad hispana de la zona.

Abarca ha aprovechado la conmoción de este tiempo tenso tras los tiroteos del desfile del Super Bowl para trabajar en medidas contra la violencia, a pesar de que conoce las severas limitaciones que impone la ley estatal.

En junio, la asamblea legislativa del condado de Jackson aprobó una norma que da fuerza local a una ley federal contra la violencia doméstica que permite a los jueces retirar las armas de fuego a los delincuentes.

Pero Abarca no ha podido conseguir que se apruebe la creación de una oficina para la violencia armada, y los funcionarios del condado han rechazado considerar otra medida que establecería límites de edad para comprar o poseer armas, temiendo una demanda del fiscal general del estado, que es bastante agresivo.

Sin embargo, contrató a Cabrera, explicó, porque es bilingüe y quiere su ayuda como sobreviviente.

En cierto sentido, este trabajo hace que Cabrera se sienta más fuerte en su lucha por salir adelante tras el tiroteo. Aún así, la percepción de seguridad de su familia se ha hecho añicos, y nadie tiene pensado ir a los partidos o a un potencial desfile por ganar el Super Bowl en el futuro.

“Nunca esperamos que fuera a ocurrir algo así”, afirma. “Y por eso creo que ahora vamos a ser más precavidos y quizá nos limitemos a ver el desfile por la tele”.

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Harris apoya la reducción de la deuda médica. Los “conceptos” de Trump preocupan a defensores. /es/health-care-costs/harris-apoya-la-reduccion-de-la-deuda-medica-los-conceptos-de-trump-preocupan-a-defensores/ Wed, 16 Oct 2024 09:00:00 +0000 /?post_type=article&p=1930139 Defensores de pacientes y consumidores confían en que Kamala Harris acelere los esfuerzos federales para ayudar a las personas que luchan con deudas médicas, si gana en las elecciones presidenciales del próximo mes.

Y ven a la vicepresidenta y candidata demócrata como la mejor esperanza para preservar el acceso de los estadounidenses a seguros de salud. La cobertura integral que limita los costos directos de los pacientes es la mejor defensa contra el endeudamiento, dicen los expertos.

La administración Biden ha ampliado las protecciones financieras para los pacientes, incluyendo una propuesta histórica de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB) para eliminar la deuda médica de los informes de crédito de los consumidores.

En 2022, el presidente Joe Biden también firmó la Ley de Reducción de la Inflación, que limita cuánto deben pagar los afiliados de Medicare por medicamentos recetados, incluyendo un tope de $35 al mes para la insulina. Y en legislaturas de todo el país, demócratas y republicanos han trabajado juntos de manera discreta para promulgar leyes que frenen a los cobradores de deudas.

Sin embargo, defensores dicen que el gobierno federal podría hacer más para abordar un problema que afecta a 100 millones de estadounidenses, obligando a muchos a trabajar más, perder sus hogares y reducir el gasto en alimentos y otros artículos esenciales.

“Biden y Harris han hecho más para abordar la crisis de deuda médica en este país que cualquier otra administración”, dijo Mona Shah, directora senior de política y estrategia en Community Catalyst, una organización sin fines de lucro que ha liderado los esfuerzos nacionales para fortalecer las protecciones contra la deuda médica. “Pero hay más por hacer y debe ser una prioridad para el próximo Congreso y administración”.

Al mismo tiempo, los defensores de los pacientes temen que si el ex presidente Donald Trump gana un segundo mandato, debilitará las protecciones de los seguros permitiendo que los estados recorten sus programas de Medicaid o reduciendo la ayuda federal para que los estadounidenses compren cobertura médica. Eso pondría a millones de personas en mayor riesgo de endeudarse si enferman.

En su primer mandato, Trump y los republicanos del Congreso intentaron en 2017 derogar la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA), un movimiento que, según analistas independientes, habría despojado de cobertura médica a millones de estadounidenses y habría aumentado los costos para las personas con afecciones preexistentes, como diabetes y cáncer.

Trump y sus aliados del Partido Republicano continúan atacando a ACA, y el ex presidente ha dicho que quiere revertir la Ley de Reducción de la Inflación, que también incluye ayuda para que los estadounidenses de bajos y medianos ingresos compren seguros de salud.

“Las personas enfrentarán una ola de deuda médica por pagar primas y precios de medicamentos recetados”, dijo Anthony Wright, director ejecutivo de Families USA, un grupo de consumidores que ha apoyado las protecciones federales de salud. “Los pacientes y el público deberían estar preocupados”.

La campaña de Trump no respondió a consultas sobre su agenda de salud. Y el ex presidente no suele hablar de atención médica o deuda médica en la campaña, aunque dijo en el debate del mes pasado que tenía “conceptos de un plan” para mejorar la ACA. Trump no ha ofrecido detalles.

Harris ha prometido repetidamente proteger ACA y renovar los subsidios ampliados para las primas mensuales del seguro creados por la Ley de Reducción de la Inflación. Esa ayuda está programada para expirar el próximo año.

La vicepresidenta también ha expresado su apoyo a un mayor gasto gubernamental para comprar y cancelar deudas médicas antiguas de los pacientes. En los últimos años, varios estados y ciudades han comprado deuda médica en nombre de sus residentes.

Estos esfuerzos han aliviado la deuda de cientos de miles de personas, aunque muchos defensores dicen que cancelar deudas antiguas es, en el mejor de los casos, una solución a corto plazo, ya que los pacientes seguirán acumulando facturas que no pueden pagar sin una acción más sustantiva.

“Es un bote con un agujero”, dijo Katie Berge, una cabildera de la Sociedad de Leucemia y Linfoma. Este grupo de pacientes fue una de más de 50 organizaciones que el año pasado enviaron cartas a la administración Biden instando a las agencias federales a tomar medidas más agresivas para proteger a los estadounidenses de la deuda médica.

“La deuda médica ya no es un problema de nicho”, dijo Kirsten Sloan, quien trabaja en política federal para la Red de Acción contra el Cáncer de la Sociedad Americana de Cáncer. “Es clave para el bienestar económico de millones de estadounidenses”.

La Oficina de Protección Financiera del Consumidor está desarrollando regulaciones que prohibirían que las facturas médicas aparezcan en los informes de crédito de los consumidores, lo que mejoraría los puntajes crediticios y facilitaría que millones de estadounidenses alquilen una vivienda, consigan un trabajo o consigan un préstamo para un automóvil.

Harris, quien ha calificado la deuda médica como “crítica para la salud financiera y el bienestar de millones de estadounidenses”, apoyó con entusiasmo la propuesta de regulación. “No se debería privar a nadie del acceso a oportunidades económicas simplemente porque experimentó una emergencia médica”, dijo en junio.

El compañero de fórmula de Harris, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, quien ha dicho que su propia familia luchó con la deuda médica cuando era joven, firmó en junio una ley estatal que .

Los funcionarios de la CFPB dijeron que las regulaciones se finalizarán a principios del próximo año. Trump no ha indicado si seguiría adelante con las protecciones contra la deuda médica. En su primer mandato, la CFPB hizo poco para abordarla, y los republicanos en el Congreso han criticado durante mucho tiempo a la agencia reguladora.

Si Harris gana, muchos grupos de consumidores quieren que la CFPB refuerce aún más las medidas, incluyendo una mayor supervisión de las tarjetas de crédito médicas y otros productos financieros que los hospitales y otros proveedores médicos han comenzado a ofrecer a los pacientes. Por estos préstamos, las personas están obligadas a pagar intereses adicionales sobre su deuda médica.

“Estamos viendo una variedad de nuevos productos financieros médicos”, dijo April Kuehnhoff, abogada senior del Centro Nacional de Derecho del Consumidor. “Estos pueden generar nuevas preocupaciones sobre las protecciones al consumidor, y es fundamental que la CFPB y otros reguladores supervisen a estas empresas”.

Algunos defensores quieren que otras agencias federales también se involucren.

Esto incluye al enorme Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), que controla cientos de miles de millones de dólares a través de los programas de Medicare y Medicaid. Ese dinero otorga al gobierno federal una enorme influencia sobre los hospitales y otros proveedores médicos.

Hasta ahora, la administración Biden no ha utilizado esa influencia para abordar la deuda médica.

Pero en un posible anticipo de futuras acciones, los líderes estatales en Carolina del Norte recientemente obtuvieron la aprobación federal para una iniciativa de deuda médica que obligará a los hospitales a tomar medidas para aliviar las deudas de los pacientes a cambio de ayuda gubernamental. Harris elogió la iniciativa.

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Por ley, la deuda médica ya no puede estar en los reportes de crédito en California /es/health-care-costs/por-ley-la-deuda-medica-ya-no-puede-estar-en-los-reportes-de-credito-en-california/ Tue, 24 Sep 2024 20:55:00 +0000 /?post_type=article&p=1924169 Los californianos con deuda médica ya no se tendrán que preocupar por facturas impagas en sus informes de crédito, gracias a una legislación firmada recientemente por el gobernador Gavin Newsom, sumando al estado más poblado del país a un esfuerzo creciente para proteger a los consumidores afectados por gastos médicos inasequibles.

El , presentado por la senadora Monique Limón (demócrata de Santa Bárbara) y respaldado por el fiscal general demócrata Rob Bonta, impedirá que los proveedores de atención médica, así como cualquier agencia de cobro contratada, compartan la deuda médica de un paciente con las agencias de informes de crédito.

Al menos ocho estados han prohibido que las facturas médicas aparezcan en los informes de crédito de los consumidores en los últimos dos años. En junio, la administración Biden propuso protecciones federales similares, pero no está claro cuándo se promulgarán estas reglas, o si lo harán en caso de que el ex presidente Donald Trump sea reelegido.

“Nadie elige enfermarse, y luego tu crédito se arruina”, dijo Chi Chi Wu, abogada principal del National Consumer Law Center. “Por eso alentamos a los estados a seguir adoptando estas leyes. En caso de que algo salga mal a nivel federal, los estados podrían proteger a sus propios consumidores”.

Cuando la nueva ley de California entre en vigencia en enero, extenderá estas protecciones a los informes de crédito utilizados para el empleo y la selección de inquilinos, dijo Wu. Esto además de la prohibición federal propuesta sobre la notificación a agencias de crédito que informan a las compañías de tarjetas de crédito y prestamistas hipotecarios.

Los legisladores de California señalaron que la deuda médica, a diferencia de otros tipos de deuda, no es , y su inclusión puede afectar las puntuaciones de crédito y dificultar que las personas consigan empleo, alquilen un apartamento o consigan un préstamo para automóvil.

Sin embargo, los legisladores de California han dejado un vacío legal evidente. Los pacientes que pagan las facturas hospitalarias con tarjetas de crédito médicas o préstamos especializados para atención médica, que pueden tener tasas de interés de , no verán esa deuda eliminada de su informe de crédito, como ocurre con los residentes de , y .

Es una que sucumbió a la presión de la industria financiera a través de enmiendas “hostiles” de última hora, dijo Limón. En sobre deuda médica, el 15% de los adultos dijeron haber utilizado una tarjeta de crédito médica.

Kelly Parsons-O’Brien, presidenta legislativa de la California Association of Collectors, que representa a las agencias de cobro, dijo que las exenciones eran esenciales porque los titulares de tarjetas de crédito médicas pueden comprar artículos no médicos y los préstamos médicos pueden refinanciarse con deudas no médicas, lo que hace que sea “imposible” para los acreedores saber qué es realmente un cargo médico.

“Más consumidores se encontrarán en situaciones en las que no podrán pagar, y los prestamistas operarán a ciegas”, dijo Parsons-O’Brien.

Las tres agencias de crédito más grandes del país —Equifax, Experian y TransUnion— dijeron que dejarían de listar algunas deudas médicas, incluidas las pagadas y aquellas de menos de $500, pero millones de pacientes quedaron con facturas médicas mayores en sus informes de crédito.

La Oficina de Protección Financiera del Consumidor que 15 millones de estadounidenses aún tenían facturas médicas en sus informes de crédito.

Aproximadamente reportan tener algún tipo de deuda médica, que afecta desproporcionadamente a los pacientes de bajos ingresos, negros y latinos (que pueden ser de cualquier raza), según la California Health Care Foundation.

han promulgado leyes para proteger a los consumidores de facturas sorpresa y deudas médicas, según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales. Newsom, demócrata, también firmó una legislación el martes 24 de septiembre que prohíbe a los hospitales sobre todas las propiedades de los californianos que generalmente ganan menos del 400% del nivel federal de pobreza. La medida amplía la ley estatal actual que protege el hogar de un paciente de los cobradores de deudas.

Un análisis de ºÚÁϳԹÏÍø News encontró que los informes de crédito son la táctica de cobro más común utilizada por los hospitales para que los pacientes paguen sus facturas. Una prohibición de puntuación crediticia podría dificultar más que los hospitales cobren.

Cuando Sonia Hayden, residente de Sacramento, y su novio solicitaron un préstamo para una casa el año pasado, descubrió que su puntaje de crédito había bajado unos cien puntos. Fue degradado debido a un cargo de aproximadamente $200 por una visita a una sala de emergencias después de un accidente automovilístico hace años.

La mujer de 44 años dijo que su seguro cubrió decenas de miles de dólares en facturas médicas, pero que el hospital codificó mal el cargo de $200 y nunca recibió una factura por ese gasto, que también debería haber sido cargado al seguro.

Hayden intentó sin éxito durante más de un año resolver el problema con su aseguradora de salud. Todavía está en su informe de crédito. Finalmente pudo obtener un préstamo para una casa, pero sus tasas de interés fueron más altas debido a su puntaj de crédito.

“Las facturas médicas no son intencionadas, ¿sabes?”, dijo Hayden, quien testificó en apoyo de la legislación. “Ya fue un accidente súper traumático. Casi muero. Y luego tener esta factura médica súper estresante… nadie está pidiendo eso. No debería afectar tu crédito”.

Esta historia fue producida por , que publica , un servicio editorialmente independiente de la .

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Niños que sobrevivieron al tiroteo del Super Bowl tienen miedo, ataques de pánico y trastornos del sueño /es/mental-health/ninos-que-sobrevivieron-al-tiroteo-del-super-bowl-tienen-miedo-ataques-de-panico-y-trastornos-del-sueno/ Wed, 14 Aug 2024 08:55:00 +0000 A seis meses de que las chispas de una bala quemaran las piernas de Gabriella Magers-Darger en el tiroteo del desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, la joven de 14 años está lista para dejar atrás el pasado.

Enfrenta los desafíos de ser una estudiante de primer año de secundaria, aunque también está emocionada de reencontrarse con sus amigos y volver a bailar y a jugar voleibol. Incluso podría unirse al equipo de lucha libre para ganarse el respeto en la escuela.

Pero el pasado sigue presente.

En una reunión del 4 de julio, un amigo de la familia llevó auriculares que amortiguan el ruido, por si los fuegos artificiales eran demasiado para ella. A principios del verano, Gabriella tuvo dificultades para ver la colección de armas de un pariente, especialmente las pistolas. Y comenzó a hiperventilar cuando vio la herida en el dedo de un amigo de la familia que se había cortado accidentalmente: la vista de la sangre le recordó a Lisa Lopez-Galván, quien murió por una herida de bala afuera de Union Station, la única fatalidad ese día.

Su madre, Bridget Barton, dijo que Gabriella ha tenido una actitud más dura desde el desfile. “Ha perdido algo de suavidad, algo de dulzura”, observó.

Los niños son particularmente vulnerables al estrés de la violencia con armas de fuego, y 10 de las 24 que sufrieron heridas de bala en el desfile del 14 de febrero tenían menos de 18 años. Muchos más niños como Gabriella experimentaron el trauma de primera mano. Enfrentan miedo, ira, problemas de sueño e hipersensibilidad a las multitudes y los ruidos.

Una adolescente de 15 años que recibió disparos en la mandíbula y el hombro prácticamente dejó la escuela por un tiempo, y los ataques de pánico diarios también le impidieron asistir a la escuela de verano.

Un niño de 11 años que recibió un disparo describió sentirse enojado en la escuela por razones que no podía explicar. Una niña de 5 años que estaba sobre los hombros de su padre cuando le dispararon entra en pánico cada vez que su papá se siente enfermo, temiendo que le hayan disparado de nuevo.

“No es la misma niña. Quiero decir, definitivamente no lo es”, dijo Erika Nelson, madre de Mireya, de 15 años, quien tiene cicatrices en la mandíbula y la cara. “Nunca sabes cuándo va a estallar. Nunca sabes. Podrías decir algo o alguien podría mencionar algo que le recuerde ese día”.

En 2020, las armas superaron a los accidentes automovilísticos como la principal causa de muerte de niños, pero un número mucho mayor sufren heridas de balas y sobreviven. La sugiere que los niños sufren lesiones por armas de fuego no fatales entre dos y cuatro veces más a menudo de lo que son asesinados con armas.

Científicos dicen que los efectos a largo plazo de la violencia armada en los niños se investigan poco y son mal comprendidos. Pero el daño es generalizado. Investigadores de Harvard y del Hospital General de Massachusetts encontraron que durante el primer año después de una lesión por arma de fuego, los sobrevivientes infantiles experimentaron un , del 68% en afecciones psiquiátricas y del 144% en adicciones. Los efectos en la salud mental se extienden a madres, padres y hermanos.

Para muchos afectados por el tiroteo en Kansas City, Missouri, los desencadenantes comenzaron de inmediato.

“Me enojo fácilmente”

A solo 10 días que Samuel Arellano fuera baleado en el desfile, fue a otro gran evento deportivo.

Samuel fue invitado a un partido de baloncesto masculino de la Universidad de Kansas en el Allen Fieldhouse en Lawrence. Durante un descanso del partido, con apuntando a Samuel y a sus padres, Jalen Wilson, ex estrella de KU, apareció en la pantalla y se dirigió a él directamente.

“Escuché tu historia”, dijo Wilson, que ahora juega en la NBA, desde la pantalla gigante. “Estoy muy agradecido de que estés aquí hoy, y es una bendición que podamos tenerte para brindarte el amor y apoyo que realmente mereces”.

Wilson pidió a los 16,000 fans presentes que se pusieran de pie y aplaudieran a Samuel. Mientras la multitud aplaudía y un locutor exclamaba que era un “joven valiente”, Samuel miró a sus padres, luego al suelo, sonriendo tímidamente.

A photo of Samuel Arellano with his parents.
Los padres de Samuel Arellano, Antonio y Abigail, no estuvieron en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs cuando Samuel recibió un disparo, pero lo han estado ayudando a superar los persistentes efectos emocionales del trauma. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)
A photo of a healed bullet wound on Samuel Arellano's side.
La herida de bala de Arellano se curó rápidamente después que le dispararan durante el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. Pero el trauma persiste. Dice que se enoja con frecuencia. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Pero minutos después, cuando el partido se reanudó, Samuel comenzó a llorar y tuvo que salir del auditorio con su madre, Abigail.

“Cuando se puso bastante ruidoso, fue cuando comenzó a desmoronarse de nuevo”, dijo su padre, Antonio. “Así que ella tuvo que salir con él por un momento. Así que cualquier lugar ruidoso, si es demasiado fuerte, lo afecta”.

Samuel, que cumplió 11 años en marzo, fue baleado a la altura de las costillas en su lado derecho. Ahora, la cicatriz en su espalda es apenas perceptible, pero los efectos persistentes del tiroteo son evidentes. Está viendo a un terapeuta, al igual que su padre, aunque a Abigail le ha resultado difícil encontrar uno que hable español y aún no ha tenido una cita.

En las primeras semanas luego del tiroteo, Samuel tuvo problemas para dormir y a menudo se metía en la cama con su madre y su padre. Solía tener buenas notas, pero eso se volvió más difícil, dijo Abigail. Su personalidad ha cambiado, algo que a veces se ha manifestado en la escuela.

“Me enojo fácilmente”, dijo Samuel. “Nunca he sido así antes, pero si me dicen que me siente, me enojo. No sé por qué”.

Los niños traumatizados a menudo tienen dificultades para expresar emociones y pueden tener arrebatos de ira, según Michelle Johnson-Motoyama, profesora de trabajo social en la Universidad Estatal de Ohio.

“Estoy segura que para ese niño hay una sensación de tremenda injusticia por lo que sucedió”, dijo Johnson-Motoyama.

Especialmente justo después del tiroteo, Samuel tenía ataques de pánico y comenzaba a sudar, contó Antonio. Los terapeutas les dijeron que eso era normal. Pero los padres también lo mantuvieron alejado de su teléfono por un tiempo: había demasiado sobre el tiroteo en las noticias y en internet.

Abigail, que trabaja en un concesionaria de automóviles con Antonio, está ansiosa por ver a su hijo cambiar, por su sufrimiento y tristeza. También está preocupada por sus tres hijas, una de 16 años y gemelas de 13. Su padre, Victor Salas, que estaba con Samuel en el desfile, también estaba devastado después de los hechos.

“Estoy llorando y llorando y llorando por lo que pasó”, dijo Salas en español cuatro días después del desfile. “Porque fue un caos. Eso no significa que las familias no amen a su familia, pero todos huyeron para salvar sus propias vidas. Salvé la vida de mis nietos, pero ¿qué pasa con el resto de la gente? No estamos preparados”.

En el lado positivo, Samuel se sintió muy apoyado por la comunidad en Kansas City, Kansas. Muchas personas de su escuela se acercaron en los primeros días para visitarlo, amigos e incluso un ex conductor de autobús, que estaba llorando. Tiene una “habitación llena de dulces”, dijo Abigail, en su mayoría Skittles, su favorito.

En su cumpleaños, recibió una pelota de fútbol americano autografiada por Patrick Mahomes, mariscal de campo de los Kansas City Chiefs. Lo hizo llorar, algo que ocurre con bastante frecuencia, dijo su padre.

“Hay días buenos y malos, días más normales y fáciles, y luego hay días en los que la familia tiene que estar un poco más atenta y apoyarlo”, dijo Abigail en español. “Siempre ha sido extrovertido y hablador como su madre, pero eso ha cambiado desde el desfile”.

A photo of Samuel Arellano sitting in his room.
Después del tiroteo, Arellano recibió el apoyo de su comunidad de Kansas City, Kansas, incluidos amigos y un ex conductor de autobús. Tiene una habitación llena de dulces de las visitas, en su mayoría Skittles, sus favoritos. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

El 4 de julio, disparador de una semana

El 4 de julio fue particularmente angustiante para muchos de los jóvenes sobrevivientes y para sus familias. ¿Deberían comprar fuegos artificiales? ¿Querrían celebrar? ¿Por qué todos los petardos que explotan en el vecindario suenan como disparos?

Este año, Gabriella, de 14 años, necesitó la ayuda de su padrastro, Jason Barton, para encender sus fuegos artificiales, algo que normalmente hace con entusiasmo. En el desfile, como muchas personas, la familia Barton primero confundió el sonido de los disparos con fuegos artificiales.

Y Erika Nelson, madre soltera de Belton, Missouri, temía incluso mencionar la celebración a Mireya, quien siempre ha amado el Día de la Independencia. Eventualmente, Mireya dijo que no quería fuegos artificiales grandes este año y que solo quería que su madre los encendiera.

“Cualquier pequeño desencadenante, quiero decir, podría ser un ligero chasquido, y ella se tensaba”, dijo Erika Nelson.

Patty Davis, gerente de programas para el cuidado informado sobre el trauma en el hospital Children’s Mercy en Kansas City, dijo que incluso clientes suyos que estuvieron en el desfile pero no resultaron heridos todavía se estremecen ante los sonidos de sirenas u otros ruidos fuertes. Es una respuesta poderosa a la violencia armada en general, no solo al desfile.

“No es una respuesta exagerada”, dijo Davis. “De hecho, es muy natural para los jóvenes, y no tan jóvenes, que han experimentado algo similar o han presenciado violencia con armas de fuego”.

“No se trata de un trauma accidental, sino de un trauma perpetrado con fines violentos, que puede provocar un mayor nivel de ansiedad en las personas que lo viven, que se preguntan si volverá a suceder. ¿Y qué tan seguras están?”, agregó.

A photo of a girl in a hospital bed with two adults standing beside the bed.
Mireya Nelson fue una de las al menos 24 personas heridas por disparos durante el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs el 14 de febrero de 2024. Aquí, el mariscal de campo de los Chiefs, Patrick Mahomes, y su esposa, Brittany, la visitan en el hospital Children’s Mercy. (Erika Nelson)
An up-close photo of a girl in a hospital bed, showing injuries to her jaw.
Una bala atravesó la mandíbula de Mireya Nelson durante el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. También tiene fragmentos de bala en el hombro y necesitará hacerse análisis de sangre para detectar plomo durante al menos los próximos dos años. (Erika Nelson)

Reviviendo el instante

Los ruidos extraños, las luces brillantes y las multitudes pueden tomar desprevenidos a los niños y a sus padres.

En junio, Mireya Nelson estaba esperando a su hermana mayor después de un recital, con la esperanza de ver a un muchacho. Su madre quería ir, pero Mireya la hizo callar. “De repente, se escuchó un estruendo muy fuerte”, dijo Erika. “Se agachó y luego se levantó de un salto. Dijo: ‘¡Dios mío, me estaban disparando otra vez!’”. Mireya lo dijo tan fuerte que la gente se quedó mirando, así que fue el turno de Erika de hacerla callar y tratar de calmarla. “Le dije: ‘Mireya, está bien. Estás bien. Se les cayó una mesa. Solo están sacando cosas. Fue un accidente’”, explicó Erika.

Pasaron unos minutos hasta que el shock se disipó y más tarde Mireya se rió de la situación, pero Erika siempre está atenta.

La tristeza inicial de su hija (que veía películas durante horas y lloraba todo el tiempo) se ha transformado en descaro. Medio año después, Mireya bromea sobre el tiroteo, lo que destroza a su madre. Pero tal vez eso sea parte del proceso de sanación, dijo Erika.

Antes del 4 de julio, Mireya fue a Worlds of Fun, un gran parque de diversiones, y la pasó bien. Se sintió bien porque había guardias de seguridad por todas partes. También disfrutó de una visita a la oficina local del FBI con una amiga que estaba con ella el día del tiroteo.

A photo of two children posing together.
Kensley Lemons (izq.) y Jaxson Lemons esperan en el pasillo de una clínica médica mientras su padre, James, recibe atención médica por su herida de bala. James Lemons recibió un disparo en el desfile del Super Bowl en Kansas City, Missouri, el 14 de febrero de 2024. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)
A photo of a young girl playing outside.
Kensley Lemons juega afuera de una clínica médica mientras espera a su padre, James, a quien le extrajeron una bala de la pierna. Kensley estaba sobre los hombros de su padre cuando le dispararon en el desfile del Super Bowl. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)

Pero cuando alguien le sugirió ir al ballet, Mireya lo descartó rápidamente: está cerca de Union Station, el lugar del tiroteo. Ya no quiere ir al centro. Erika dijo que ha habido muchas citas médicas y dificultades económicas, y que su mayor frustración como madre es no poder arreglar las cosas para su hija.

“Tienen que seguir su propio camino, su propio proceso de curación. No puedo sacudirla, como diciéndole: ‘Vuelve a ser tú misma’”, dijo Erika. “Podría llevar meses, años. ¿Quién sabe? Podría ser el resto de su vida. Pero espero que pueda superarlo un poco”.

Piel de gallina en medio del calor sofocante

James Lemons notó un cambio en su hija de 5 años, Kensley, que estaba sobre sus hombros cuando le dispararon en el desfile.

Antes del tiroteo, Kensley era extrovertida y comprometida, dijo James, pero ahora está retraída, como si estuviera dentro de una burbuja y se hubiera desconectado de la gente.

A Kensley, las grandes multitudes y los policías le recuerdan al desfile. Ambos estuvieron presentes en una graduación de secundaria a la que asistió la familia este verano, y Kensley solo quería irse. James la llevó a un campo de fútbol vacío, donde, dijo, se le puso la piel de gallina y se quejó de tener frío a pesar del calor sofocante.

La hora de dormir es un problema particular para la familia Lemons. Kensley ha estado durmiendo con sus padres. Otro hijo, Jaxson, de 10 años, ha tenido pesadillas. Una noche, soñó que el tirador se acercaba a su padre y lo hacía tropezar, dijo Brandie Lemons, la madrastra de Jaxson.

Los niños más pequeños como Kensley expuestos a la violencia con armas de fuego tienen más probabilidades de desarrollar un trastorno de estrés postraumático que los niños mayores, según Johnson-Motoyama, de la Universidad Estatal de Ohio.

A photo of a girl lying next to her dog.
Gabriella Magers-Darger es una de los innumerables niños que vivieron el tiroteo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Davis, del Children’s Mercy en Kansas City, dijo que los niños cuyos cerebros no están completamente desarrollados pueden tener dificultades para dormir y comprender que están seguros en sus hogares por la noche.

James le compró a la familia un nuevo cachorro, un bulldog americano que ya pesa 32 libras, para ayudarlos a sentirse protegidos. “Busqué el pedigrí”, dijo, “Son muy protectores. Muy cariñosos”.

En busca de una salida

Para desahogarse después del tiroteo, Gabriella comenzó a boxear. Su madre, Bridget, dijo que le devolvió algo de la confianza y el control que había bajado después del desfile. “Me gusta golpear a la gente, no de una manera mala, lo juro”, dijo Gabriella en abril mientras moldeaba un protector bucal a sus dientes antes de irse a entrenar.

Sin embargo, desde entonces ha dejado de boxear, por lo que el dinero puede destinarse a un viaje a Puerto Rico con su clase de español. Están pagando $153 al mes durante 21 meses para cubrir el viaje. Las clases de boxeo costaban $60 al mes.

Bridget pensaba que el boxeo era una buena salida para la ira que le quedaba, pero a finales de julio Gabriella no estaba segura de si todavía tenía el impulso para contraatacar de esa manera. “El pasado es el pasado, pero todos vamos a pasar por cosas. ¿Tiene sentido?”, preguntó Gabriella.

“Estás bien en general, pero todavía tienes desencadenantes. ¿Es eso lo que quieres decir?”, preguntó su madre. “Sí”, respondió.

Después del tiroteo, Mireya Nelson probó las clases en línea, que no funcionaron bien. Los primeros días de la escuela de verano, Mireya tenía un ataque de pánico todos los días en el auto y su madre la llevaba de vuelta a casa.

Mireya quiere regresar a la escuela secundaria este otoño, y Erika es cautelosa. “Sabes, si vuelvo a la escuela, existe la posibilidad de que me disparen, porque en la mayoría de las escuelas hoy en día hay tiroteos”, recordó Erika que dijo su hija. “Y yo digo: ‘Bueno, no podemos pensar así. Nunca se sabe lo que va a pasar’”.

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Distribuyen $2 millones entre víctimas del tiroteo del Super Bowl y grupos comunitarios /es/health-care-costs/distribuyen-2-millones-entre-victimas-del-tiroteo-del-super-bowl-y-grupos-comunitarios/ Fri, 28 Jun 2024 08:51:00 +0000 /?post_type=article&p=1875921 Esas fueron las reacciones de algunas de las 20 víctimas de disparos del desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs que el jueves 27 de junio recibieron $1.2 millones del fondo #KCStrong, con pagos individuales que van desde $22,000 hasta $100,000.

Chris Rosson, presidente y CEO de United Way of Greater Kansas City, dijo que los pagos ayudarán a estos sobrevivientes, reconociendo al mismo tiempo que la violencia con armas de fuego, como el tiroteo del 14 de febrero, ocurre todos los días en Kansas City, en general en comunidades de bajos ingresos que ya están desprovistas de recursos.

“Al lanzar el fondo, era importante para nosotros apoyar en primer lugar a las víctimas directas de la violencia de ese día, pero también proporcionar recursos financieros críticos a las organizaciones de prevención y respuesta a la violencia, de apoyo de salud mental y a los que proporcionan primeros auxilios”, dijo.

El tiroteo cerca de Union Station, hacia el final de desfile, dejó 24 personas heridas y una muerta: Lisa López-Galván, de 43 años, madre de dos hijos y popular DJ de música tejana.

Desde el tiroteo, han recibido facturas médicas por miles de dólares, por tratamientos en salas de emergencia, viajes en ambulancia, atención médica continua por las heridas de bala o consejería de salud mental.

Algunas todavía están luchando por volver al trabajo y dependen de una confusa red de asistencia de cuentas de GoFundMe y un grupo de iglesias locales.

Erika Nelson, cuya hija de 15 años, Mireya, recibió , dijo que el dinero de United Way es una bendición, pero que su hija todavía lucha con las heridas físicas y emocionales de la violencia.

“No me importa cuánto dinero sea. Podría ser un millón de dólares. Podrían ser mil millones. Nunca va a cambiar lo que mi hija vive todos los días”, dijo Nelson. El fondo #KCStrong fue lanzado por United Way el 15 de febrero, impulsado por una primera donación de $200,000 hecha por los Chiefs, la NFL y la familia Hunt, dueña del equipo. La Kauffman Foundation y una persona anónima fueron listados como los principales donantes, con $250,000 cada uno.

Los fondos no tienen restricciones, por lo que pueden usarse para facturas médicas, fondos universitarios para los niños heridos durante el desfile por la victoria de los Chiefs, o cualquier otra cosa que las familias necesiten.

Rosson dijo que el grupo creía que las víctimas y las personas más cercanas a ellas deberían decidir cómo gastar mejor el dinero. “Dar fondos sin restricciones directamente a esas víctimas de disparos verificadas les permite tomar las decisiones que son adecuadas para ellos y su familia, y el camino que seguirán”, dijo.

A woman wearing a black dress and blue and white shirt, holding on to a walker, stands next to a dining room table with a man sitting on a couch in the background
Sarai Holguín, en la foto frente a su esposo, César, fue una de las 24 personas que sobrevivieron a heridas de bala durante la violencia en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. United Way of Greater Kansas City recaudó $2 millones y anunció el 27 de junio que $1,2 millones se destinarán a los sobrevivientes de los disparos. El dinero restante se distribuirá entre grupos comunitarios que trabajan para prevenir la violencia con armas de fuego. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Kera Mashek, directora de comunicaciones del United Way local, dijo que el dinero cae bajo el paraguas de asistencia basada en necesidades y no estará sujeto a impuestos.

United Way trabajó con la Oficina del Fiscal del condado de Jackson, Missouri, para verificar a las víctimas. Veinte de las 24 víctimas recibieron compensaciones porque dos no aplicaron y un tercero rechazó la donación, dijeron funcionarios de United Way. A una cuarta víctima, no identificada, se le negaron los fondos porque está conectada al caso criminal, según Jean Peters Baker, fiscal del condado de Jackson.

No se nombró a ninguna de las víctimas en el anuncio del 27 de junio.

Emily Tavis dijo que se sentía “más que bendecida y abrumada por el agradecimiento” al recibir la asistencia. Tavis, su pareja, Jacob Gooch Sr., y su hijastro Jacob Gooch Jr. recibieron disparos en el desfile.

“Es un gran alivio poner las facturas al día”, dijo Tavis. Ella ya había comenzado a pagar cuentas de tarjetas de crédito con su parte del pago.

Antonio Arellano, cuyo hijo de 11 años, Samuel, recibió un disparo en el costado, dijo que el dinero fue una “gran ayuda” para la familia. Dijo que Samuel espera unas vacaciones en Florida y boletos de temporada para ver jugar a los Chiefs. Pero estar en grandes multitudes aún es difícil para Samuel, por lo que Arellano dijo que intentarán ir a un juego primero para ver cómo va.

James Lemons, a quien recientemente le extrajeron la bala alojada en su pierna, dijo que agradecía la ayuda y que se siente bendecido, pero también siente que el dinero ya se ha ido. Quiere devolver la ayuda que la familia recibió tras el tiroteo, incluido el dinero que pidió prestado para ayudarlos a mudarse luego que el dueño de la casa que alquilaban la vendiera poco después del desfile.

Hasta ahora, han sido acusados por el tiroteo, junto con de tráfico de armas o de mentir a agentes del FBI.

Más de 80 personas fueron pisoteadas en el caos generado tras los tiroteos, dijo Baker, agregando que también están entre las muchas víctimas del ataque. Sin embargo, no recibirán dinero del fondo.

A man with a beard wearing a red blazer and white shirt stands next to a woman with glasses wearing a red dress. They stand in front of a brightly colored wall
Chris Rosson (izq.), presidente y director ejecutivo de United Way of Greater Kansas City, y la fiscal del condado de Jackson, Jean Peters Baker, anunciaron el 27 de junio cómo se distribuirían los $2 millones en fondos de #KCStrong a 20 sobrevivientes baleados en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs. Catorce grupos comunitarios también recibirán dinero. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)

Las campañas como #KCStrong que surgen tras tiroteos masivos deben equilibrar la distribución del dinero de manera lo suficientemente amplia como para incluir a las personas directamente afectadas sin disipar los recursos disponibles, según Jeff Dion del . Esta organización sin fines de lucro ha ayudado a comunidades de todo el país a distribuir este tipo de fondos.

Por ejemplo, OneOrlando Fund, que surgió tras el tiroteo en el club nocturno Pulse en 2016, hizo , incluyendo $350,000 a las familias de cada una de las 49 personas asesinadas, pero también $25,000 a cada una de las 182 personas que estaban en la discoteca pero no resultaron físicamente heridas.

Ese fondo recaudó $29.5 millones en comparación con los $2 millones recaudados en Kansas City.

El fondo de $31.4 millones que se recolectó en Las Vegas en 2017 tras el tiroteo masivo en un concierto con 22,000 asistentes no incluyó pagos a personas que no habían sido heridas.

Cerca de un millón de personas fueron al desfile del Super Bowl en febrero. “Cuando estás manejando dólares reales, tienes que encontrar una manera de poder servir al mayor número de personas con la mayor cantidad de dinero”, dijo Baker.

“Así que creo que esas fueron probablemente algunas de las decisiones que tuvieron que tomarse en este caso, lo cual es difícil, duro, pero también necesario”.

Los grupos comunitarios que recibieron cada uno $59,410, son: AdHoc Group Against Crime; Boys & Girls Clubs of Greater Kansas City; Center for Conflict Resolution; Guadalupe Centers; Kansas City Metropolitan Crime Commission; KC Common Good; KC Mothers in Charge; Lyrik’s Institution; Newhouse Domestic Violence Shelter; Rose Brooks Center; Transition Zone; The Battle Within; Uncornered, y University Health.

Otros esfuerzos también han destinado dinero a los sobrevivientes del tiroteo del desfile del Super Bowl. Las cuentas de GoFundMe han recaudado $667,785. Un grupo basado en la fe, llamado “The Church Loves Kansas City”, recaudó $184,500 y hasta ahora ha destinado más de $50,000 a gastos funerarios, procedimientos médicos, asesoramiento y gastos domésticos, dijo Gary Kendall, uno de sus líderes.

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Sobrevivientes del tiroteo en el desfile de los Chiefs esperan las donaciones prometidas mientras acumulan cuentas médicas /es/health-care-costs/sobrevivientes-del-tiroteo-en-el-desfile-de-los-chiefs-esperan-las-donaciones-prometidas-mientras-acumulan-cuentas-medicas/ Fri, 21 Jun 2024 09:00:00 +0000 Abigail Arellano tiene todas las facturas médicas de su hijo Samuel en una carpeta azul en un armario arriba del microondas. Incluso ahora, cuatro meses después que el niño de 11 años fuera herido de bala en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, las facturas siguen llegando.

Hay una de $1,040 por el traslado en ambulancia al hospital aquella tarde de febrero. Otra de $2,841,17 por una visita a la sala de emergencias tres días después del tiroteo porque la herida de bala parecía infectada. En marzo, más seguimientos y consejería agregaron otros $1,500.

“Creo que me faltan algunas”, dijo Arellano mientras hojeaba las páginas.

Los Arellano no tienen seguro y están contando con la asistencia del fondo que recaudó casi $2 millones después del tiroteo que dejó un muerto y al menos 24 personas con heridas de bala. También guarda esa solicitud en la carpeta azul.

Los costos médicos para los sobrevivientes del tiroteo son muy altos y no terminarán pronto. Según un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard, el gasto médico promedio para alguien que recibió un disparo se eleva a casi . Otro análisis halló que esa cifra sube a $35,000 en el caso de los niños. Diez menores fueron heridos por balas en el desfile.

Luego están las facturas regulares que forman parte de la vida —alquiler, servicios públicos, reparaciones del auto— que no dejan de llegar solo porque alguien sobrevivió a un tiroteo masivo, incluso si sus lesiones les impiden trabajar o mandar a los niños a la escuela.

La carga financiera que conlleva la supervivencia es tan común que tiene un nombre, según Aswad Thomas de la organización sin fines de lucro Alliance for Safety and Justice: deuda por victimización. Algunos la pagan de su bolsillo. Otros solicitan una nueva tarjeta de crédito. Algunos reciben ayuda de desconocidos generosos. Otros no pueden llegar a fin de mes.

“Ahora mismo estamos realmente en bancarrota”, dijo Jacob Gooch Sr., otro sobreviviente, quien fue herido en el pie y aún no ha podido volver a trabajar.

“Estamos, como, agotando nuestra tercera tarjeta de crédito”.

Samuel Arellano, a young boy, (center) stands with his parents, Abigail (left) and Antonio (right), outside their home in Kansas City, Kansas.
Samuel Arellano (centro) junto a sus padres, Abigail y Antonio, afuera de su casa en Kansas City, Kansas. La familia no tenía seguro cuando Samuel recibió un disparo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. La familia cuenta con la ayuda del fondo que recaudó casi $2 millones después del tiroteo que dejó un muerto y al menos otras 24 personas con heridas de bala. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Como es común después de tiroteos masivos, en esta ciudad de Missouri surgió un abanico de recursos nuevos y establecidos prometiendo ayuda. Entre ellos, el fondo #KCStrong creado por United Way of Greater Kansas City, que se espera comience a pagar a las víctimas a finales de junio.

Los sobrevivientes deben navegar cada oportunidad para solicitar ayuda lo mejor que puedan, y esperar que el dinero llegue.

GoFundMe, desconocidos generosos y una nueva línea de crédito

Tradicionalmente, son las mamás quienes mantienen las facturas organizadas. Apiladas sobre el microondas. En una cartera. En capturas de pantalla guardadas en el celular. Y luego hay un laberinto de papeleo: el formulario de compensación para víctimas del estado de Missouri tiene cinco páginas, incluidas las instrucciones. Son otras seis páginas para la ayuda de United Way.

Emily Tavis mantiene pilas de papeleo con diferentes clips de colores en su sótano: negro para su pareja, Gooch Sr.; azul para su hijastro, Jacob Gooch Jr.; rosa para ella misma. Los tres fueron heridos de bala en el desfile.

Tavis pudo volver a caminar después que una bala atravesara su pierna y consideró rechazar el viaje en ambulancia porque estaba preocupada por el costo; en ese momento no tenía seguro.

Gooch Sr. no podía caminar porque le habían disparado en el pie. Así que compartieron una ambulancia al hospital con dos de sus hijos.

“No voy a pagar por esta m…. No pedí esta vida”, recordó Tavis, riendo. Pronto se dieron cuenta que el joven Gooch Jr., de 14 años, también tenía una bala en el pie.

Abigail Arellano, standing in her kitchen, looks over a stack of bills in a blue folder.
Abigail Arellano guarda la pila de facturas médicas, acumuladas desde que le dispararon a su hijo, Samuel, de 11 años, en una carpeta azul en un gabinete encima del microondas en la cocina. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)
Samuel Arellano (center) lifts his shirt with help from his mother, Abigail Arellano (left), and aunt Eunice Salas (right), to reveal where he was shot at the Kansas City Chiefs Super Bowl. There is a bandage on the right side of his ribcage.
Samuel Arellano (centro) levanta su camiseta con la ayuda de su madre, Abigail Arellano (izq.), y su tía Eunice Salas (der.), para mostrar en dónde le dispararon en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

Tavis y Gooch Sr. recibieron facturas separadas de $1,145 por la ambulancia. Gooch Jr. no, posiblemente porque tiene cobertura de salud a través de Medicaid, dijo Tavis.

Ella envía las facturas médicas a la compensación para víctimas, un programa para ayudar con las pérdidas económicas derivadas de un crimen, como los gastos médicos y los salarios perdidos. Aunque Tavis y Gooch viven en Leavenworth, Kansas, su compensación proviene del programa en Missouri, donde ocurrió el tiroteo.

El programa paga solo por pérdidas económicas no cubiertas por como el seguro de salud, donaciones y recaudaciones de fondos colectivas. Gooch Sr. y Jr. tenían cobertura médica al momento del desfile, por lo que la familia ha estado enviando solo la porción no cubierta a la compensación para víctimas.

Al principio, la familia recibió mucho apoyo. Amigos y familiares se aseguraron de que tuvieran siempre comida. El fundador de un grupo en línea de fanáticos de los Kansas City Chiefs envió $1,000 y regalos para la familia. Una página de recaudó $9,500. Y su reembolso de impuestos ayudó.

Con Gooch Sr. sin poder trabajar sabían que el dinero podía comenzar a faltar, así que pagaron tres meses de alquiler por adelantado. También gastaron en el arreglo de su Ford Escape para que eventualmente pudiera volver a trabajar y compraron un Honda Accord usado para que Tavis pudiera conducir al trabajo, al que volvió 12 días después del desfile.

Jacob Gooch Sr. (left) and Emily Tavis (right) sit beside each other in their home, with arms linked. Gooch Sr. is sitting in a recliner with his injured leg raised. His foot is wrapped in a white bandage.
Jacob Gooch Sr. y Emily Tavis recibieron una gran cantidad de apoyo emocional y financiero en los días posteriores a que ambos recibieran disparos en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs. El hijo de Gooch también fue herido de bala. Sin embargo, en junio, la pareja había abierto una nueva tarjeta de crédito para ayudar a cubrir sus facturas. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Y como las donaciones estaban destinadas a toda la familia, decidieron comprar pases de verano para el parque de diversiones Worlds of Fun para los niños.

Pero recientemente, han estado apretados. Los pagos por discapacidad a corto plazo de Gooch Sr. dejaron de llegar abruptamente en mayo cuando su seguro de salud le pidió que viera a un médico de la red. Dijo que el plan de discapacidad a corto plazo inicialmente no aprobó el papeleo de su nuevo médico y comenzó una investigación. El problema se resolvió en junio y espera recibir pagos retroactivos pronto. Mientras tanto, la pareja solicitó una nueva tarjeta de crédito para cubrir sus facturas.

“Definitivamente hemos estado robando a Pedro para pagar a Pablo”, dijo Tavis.

Idealmente, el dinero que llegue de United Way, la compensación para víctimas y, esperan, el pago retroactivo por discapacidad a corto plazo, será suficiente para pagar sus deudas.

Pero, dijo Tavis, “tienes que hacer lo que tienes que hacer. No vamos a quedarnos sin luz”.

A back-lit portrait of Emily Tavis in her home.
Emily Tavis consideró rechazar un viaje en ambulancia después de recibir un disparo en la pierna en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs porque estaba preocupada por el costo. Comenzó un nuevo trabajo 12 días después del desfile, pero incluso ahora que tiene seguro médico a través de su empleo, está en sintonía con los costos de buscar atención. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)
A photo Emily Tavis' leg. There's a gunshot wound on the side of her shin. You can see where the bullet entered and exited her body.
Emily Tavis muestra las heridas en su pierna cuatro meses después de recibir un disparo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)
Jacob Gooch Sr. shows the where the bullet that shot through his foot. He points with his finger to show a diagonal trajectory from his ankle to the middle of the bottom of his foot.
Jacob Gooch Sr. muestra la trayectoria de la bala que le atravesó el pie en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs. (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)
Jacob Gooch Sr. sits in a recliner in his home. His legs are elevated, with his injured foot raised slightly higher on a pillow. Emily Tavis, offscreen, wraps his foot in a white bandage.
Al no poder trabajar después de recibir un disparo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs en febrero, Jacob Gooch Sr. inicialmente recibió pagos por discapacidad a corto plazo. Pero esa asistencia se detuvo abruptamente en mayo cuando comenzó a ver a un nuevo médico que estaba en la red de su plan médico. El problema se resolvió en junio y pronto espera recibir pagos retroactivos. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

En espera del pago de United Way a fines de junio

Con cada tiroteo masivo, inevitablemente fluyen donaciones para los sobrevivientes, “como la mantequilla con la mermelada, porque la gente quiere ayudar”, dijo Jeff Dion, director ejecutivo del , una organización sin fines de lucro que ha ayudado a muchas comunidades a gestionar esos fondos.

Dijo que, típicamente, se tarda unos cinco meses en distribuir el dinero de estos grandes fondos comunitarios. Las víctimas pueden recibir dinero antes si su comunidad tiene un plan para estos tipos de fondos antes de un tiroteo masivo.

Los fondos también pueden adelantar dinero a personas con necesidades financieras urgentes que seguramente calificarán.

United Way colgó pancartas con los colores de los Chiefs en la Union Station de Kansas City con su campaña #KCStrong en los días posteriores al tiroteo. Impulsado por grandes donaciones del equipo, la NFL, el mariscal de campo Patrick Mahomes, otros individuos y empresas locales, finalmente recaudó más de $1.8 millones.

La promesa de un gran pago ha mantenido la esperanza de los heridos, incluso cuando a muchos los confundió el proceso. Algunas personas entrevistadas para esta historia no quisieron decir nada negativo, temiendo que pudiera afectar su asignación.

Los funcionarios de United Way anunciaron en abril que las donaciones se cerrarían a fin de mes. El 1 de mayo, la organización publicó un aviso diciendo que emitiría “formularios de reclamación” y que la Oficina del Fiscal del condado de Jackson estaba ayudando a verificar a las víctimas del tiroteo. La junta de fideicomisarios de la filial de United Way planea reunirse el 26 de junio para determinar las asignaciones, con los pagos llegando tan pronto como el 27 de junio.

Kera Mashek, vocera de United Way of Greater Kansas City, dijo que los pagos se harán a 20 de los 24 sobrevivientes del tiroteo. Los otros cuatro no pudieron ser verificados como víctimas o rechazaron los fondos, dijo. Agregó que los solicitantes no incluyen a las 67 personas que los fiscales dicen fueron pisoteadas en el tumulto.

Pendiente de la aprobación de la junta, el dinero también se distribuirá a 14 grupos comunitarios que apoyan iniciativas de no violencia, preocupaciones de salud mental y socorristas, dijo Mashek.

Ante las críticas de que United Way no se comunicó bien con las víctimas, Mashek dijo que intentaron responder de manera oportuna.

“Hemos tratado de mantener esta línea de comunicación abierta lo más rápido posible y la mayoría de la gente ha sido muy paciente”, dijo. “Creo que estarán muy agradecidos y, creo, gratamente sorprendidos con la cantidad de fondos que recibirán”.

An outdoor memorial is sat up near Union Station in Kansas City. There is a sign that reads, "Kansas City / Strong / United." Flowers, stuffed animals, and other memorial gifts surround the sign.
Los visitantes de Union Station en Kansas City, Missouri, el 19 de febrero de 2024, observan el monumento creado tras el tiroteo en la celebración del Super Bowl de los Chiefs. (Carlos Moreno/KCUR 89.3)

Otros recursos disponibles

Abigail Arellano no había oído hablar de la compensación para víctimas, lo cual es común. Una de la Alliance for Safety and Justice encontró que el 96% de las víctimas no recibían ese apoyo y muchas no sabían que existía.

Arellano y su esposo, Antonio, no fueron al desfile, pero también han tenido gastos médicos. Antonio ha estado yendo a terapia en un centro de salud local para ayudar con la tarea estresante de guiar a su hijo a través del trauma. Ha sido útil. Pero ha estado pagando unos $125 de su bolsillo por cada sesión, dijo, y las facturas se están acumulando.

Una de las hermanas de Samuel creó un que recaudó $12,500, y Abigail dijo que ayudó que la familia compartiera su historia públicamente y que Abigail se pusiera en contacto para ayudar a otros en la comunidad latina afectada por el tiroteo.

De hecho, fue Abigail quien conectó a Sarai Holguín, de 71 años, con el consulado de México en Kansas City. El consulado, a su vez, ayudó a Holguín a registrarse como víctima oficial del tiroteo, lo que le permitirá recibir asistencia de United Way. Las facturas de Holguín ahora incluyen una cuarta cirugía, para quitar la bala alojada cerca de su rodilla con la que había hecho las paces de “vivir para siempre”, hasta que comenzó a sobresalir a través de su piel.

Alivio “generoso y rápido” para las víctimas

Varios sobrevivientes se sintieron aliviados y agradecidos de recibir fondos de un grupo menos conocido y no confesional llamado “”.

El día después del tiroteo, Gary Kendall, quien dirigía una organización cristiana sin fines de lucro llamada “Love KC”, comenzó una cadena de mensajes de texto a las 6 am con líderes de la ciudad y grupos de fe, y eventualmente recibió promesas de $184,500. (Love KC ahora se ha fusionado con otra organización sin fines de lucro, “Unite KC”, que está distribuyendo sus fondos).

El primer pago fue para la familia de la popular DJ Lisa López-Galván, de 43 años y con dos hijos, quien fue la única fatalidad durante el tiroteo del desfile. Unite KC pagó $15,000 en sus gastos de entierro.

Unite KC gastó $2,800 para que James y Brandie Lemons pudieran recuperar su seguro de salud porque James no podía trabajar. Unite KC también pagó $2,200 de su bolsillo por los costos quirúrgicos cuando James decidió que le quitaran la bala de su pierna.

“Lo aprecio”, dijo un emocional James Lemons. “No tienen que hacer esto, abrir sus corazones sin razón”.

James Lemons stands outside a brick building on a sunny day.
James Lemons, quien recibió un disparo en el muslo derecho, el 7 de junio, el día en que le quitaron los puntos después de una cirugía para extraer la bala alojada en su pierna. Unite KC ayudó a la familia de Lemons con pagos al seguro para que puedan sobrevivir hasta que Lemons regrese a trabajar. (Peggy Lowe/KCUR 89.3)

Erika Nelson estaba luchando para pagar los gastos de su casa, y tuvo que tomarse tiempo libre de su trabajo de atención médica a domicilio para llevar a su hija herida, Mireya, de 15 años, a las citas médicas. Mireya recibió , y se está recuperando.

Una página de creada por la mejor amiga de Nelson recaudó alrededor de $11,000, pero fue congelada después que Nelson intentara ingresar a la cuenta y GoFundMe pensó que estaba siendo hackeada. Temía que cortaran la luz en su apartamento por las facturas de electricidad no pagas y estaba desesperada.

“Estoy luchando con, ya sabes, comestibles”, dijo Nelson. “La gente decía, ‘Oh, ve a los bancos de alimentos’. Bueno, los bancos de alimentos no están abiertos en los momentos que puedo salir. No puedo simplemente irme del trabajo para ir a un banco de alimentos”.

Después de reunirse con Gary Kendall, Nelson recibió dinero para pagar tres meses de renta y servicios públicos, alrededor de $3,500.

“Un peso menos sobre mis hombros. Quiero decir, sí. De una gran forma”, susurró. “Porque nunca sabes. Nunca sabes qué puede pasar en dos días, cinco días, dos semanas, dos meses”.

Recientemente, la familia de Samuel Arellano se conectó con Unite KC, que pagará su factura de ambulancia, una de las cuentas del hospital y algo de terapia, por un valor de unos $6,000. La factura por el traslado inicial a la sala de emergencias era de aproximadamente $20,000, dijeron sus padres, pero el hospital se mostró reacio a enviarla y finalmente cubrió el costo.

Y Unite KC también tiene la intención de pagar una factura de tarjeta de crédito de $1,300 para Emily Tavis y Jacob Gooch Sr.

Hasta ahora, Unite KC ha distribuido $40,000, y espera conectarse con más de las familias heridas, con la esperanza de ser tan “generosos y rápidos como podamos”, dijo Kendall. United Way será como un “ráfaga” de alivio para las víctimas, agregó, pero su grupo apunta a algo diferente, más como una fogata que arda durante el próximo año.

“Estamos de acuerdo en que esto es algo horrible que sucedió. Es un triste estado de la humanidad pero es una parte real”, dijo. “Así que queremos recordarles que Dios no los ha olvidado. Y que aunque permitió esto, no los ha abandonado. Creemos que podemos ser como una extensión de su amor para estas personas”.

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Tres personas heridas en el desfile del Super Bowl viven con balas que siguen alojadas en sus cuerpos /es/health-care-costs/tres-personas-heridas-en-el-desfile-del-super-bowl-viven-con-balas-que-siguen-alojadas-en-sus-cuerpos/ Wed, 08 May 2024 09:01:00 +0000 James Lemons, de 39 años, quiere que le extraigan la bala de su muslo para poder volver a trabajar.

Sarai Holguín, de 71 años y originaria de México, ha aceptado la bala alojada cerca de su rodilla como su “compa”, es decir, una amiga cercana.

A Mireya Nelson, de 15, la alcanzó una bala que atravesó su mandíbula y le rompió el hombro, donde quedaron fragmentos. Por ahora vivirá con ellos, mientras los médicos monitorean los niveles de plomo en su sangre por al menos dos años.

A casi tres meses del tiroteo en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, que dejó al menos 24 personas heridas, recuperarse de esas heridas es algo profundamente personal e incluye una sorprendente área gris de la medicina: si las balas deberían o no extraerse.

El protocolo médico no ofrece una respuesta clara. Una encuesta de 2016 entre cirujanos reveló que de los encuestados trabajaban en instalaciones médicas que tenían normas sobre la extracción de balas.

Los médicos en Estados Unidos a menudo dejan las balas enterradas profundamente en el cuerpo de una persona, al menos al principio, para no causar más trauma.

Pero a medida que la violencia armada surge como una epidemia de salud pública, si esa práctica es la mejor.

Algunos de los heridos, como James Lemons, quedan en una situación precaria. “Si hay una manera de sacarla y se saca de forma segura, sáquenla fuera de la persona”, dijo Lemons. “Hagan que esa persona se sienta más segura consigo misma. Y que no tengas que estar caminando con ese recuerdo dentro de tí”.

Lemons, Holguín y Nelson están sobrellevando las cosas de manera muy diferente.

El dolor se convirtió en un problema

Tres días después de que los Chiefs ganaran el Super Bowl, Lemons condujo las 37 millas desde Harrisonville, Missouri, hasta el centro de Kansas City para celebrar la victoria. Lemons, quien trabaja en un depósito, llevaba a su hija de 5 años, Kensley, en sus hombros cuando sintió una bala entrar en la parte posterior de su muslo derecho.

A photo of a man at the Kansas City Chiefs Super Bowl parade carrying his daughter on his shoulders.
James Lemons llevaba a su hija Kensley en los hombros en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs cuando sintió una bala entrar en la parte posterior de su muslo derecho. Dijo que su primer pensamiento en medio del caos fue llevar a su familia a un lugar seguro. (Brandie Lemons)

Los disparos se desataron en un área abarrotada de fans, , después de una “confrontación verbal” entre dos grupos. Los detectives encontraron “múltiples cartuchos de bala calibre 9 mm y .40” en el lugar. Lemons dijo que entendió inmediatamente lo que estaba sucediendo.

“Conozco mi ciudad. No estamos lanzando fuegos artificiales”, dijo.

Mientras se tiraban al  suelo, Lemons protegió el rostro de Kensley para que no golpeara sobre el cemento. Su primer pensamiento fue llevar a su familia —su esposa, Brandie; su hija de 17 años, Kallie; y su hijo de 10 años, Jaxson— a un lugar seguro.

“Me dispararon. Pero no te preocupes”, recordó Lemons que le dijo a Brandie. “Tenemos que irnos”.

Llevó a Kensley en sus hombros mientras la familia caminaba una milla hasta su auto. Al principio su pierna sangraba a través de sus pantalones, pero después paró, dijo. Ardía de dolor. Brandie insistió en llevarlo al hospital, pero el tráfico estaba estancado, así que encendió las luces de emergencia y condujo en la dirección opuesta.

Lemons recordó que ella dijo: “’Te estoy llevando al hospital. Estoy cansada de que la gente se interponga en mi camino'”. “Nunca había visto a mi esposa así. La miré y pensé, ‘esto es algo sexy'”.

Contó que le sonrió a su esposa y aplaudió, a lo que ella respondió: “¿Por qué estás sonriendo? Acaban de dispararte”. Se mantuvo en silenciosa admiración hasta que los detuvo un sheriff, que llamó a una ambulancia, recordó Lemons.

Lo llevaron a la sala de emergencias de University Health, que ese día , incluidos ocho con heridas de bala. Las placas mostraron que la bala apenas había esquivado una arteria, dijo Lemons.

Los médicos limpiaron la herida, pusieron su pierna en un aparato ortopédico y le dijeron que regresara en una semana. La bala todavía estaba en su pierna.

“Me sentí un poco desconcertado, pero pensé, ‘Está bien, lo que sea, saldré de aquí'”, recordó Lemons.

Cuando regresó, los médicos le quitaron el aparato ortopédico pero le explicaron que a menudo dejan balas y fragmentos en el cuerpo, a menos que se vuelvan demasiado dolorosos.

“Entiendo, pero no me gusta eso”, dijo Lemons. “¿Por qué no la sacarías si pudieras?”

Leslie Carto, vocera de University Health, dijo que el hospital no puede comentar sobre la atención de pacientes debido a las leyes federales de privacidad.

Los cirujanos generalmente extraen las balas cuando las encuentran durante la cirugía o cuando están en lugares peligrosos, como en el canal espinal, o a punto de dañar un órgano, explicó , cirujano pediátrico del Connecticut Children’s.

Campbell también preside el Comité de Prevención y Control de Lesiones del Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos, que trabaja en la prevención de lesiones por armas de fuego.

, cirujano entrenado en trauma y fundador de la  en St. Louis, dijo que los orígenes de la atención del trauma también ayudan a explicar por qué las balas generalmente no se extraen.

“La atención del trauma es medicina de guerra”, dijo Punch. “Está preparada para estar lista en cualquier momento, todos los días, para salvar una vida. No está equipada para cuidar la curación que se necesita después”.

A man in glasses and a sports jersey stands next to a tree and poses for a photo.
Después de recibir un disparo en la pierna en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, a Lemons le dijeron inicialmente que no extraerían la bala, a menos que se volviera un problema. “Entiendo, pero no me gusta”, dice Lemons. “¿Por qué no la sacarían si pudieran?” (Bram Sable-Smith/ºÚÁϳԹÏÍø News)

En la encuesta a los cirujanos, las razones más comunes dadas para extraer una bala fueron el dolor, una bala palpable alojada cerca de la piel o una infección. Mucho menos comunes fueron la intoxicación por plomo y las preocupaciones de salud mental como el trastorno de estrés postraumático y la ansiedad.

Los cirujanos dijeron que lo que querían los pacientes también impactaba en sus decisiones.

Lemons quería que le quitaran la bala. El dolor en su pierna se irradiaba desde su muslo, lo que le dificultaba moverse durante más de una hora o dos. Era imposible trabajar en el depósito.

“Tengo que levantar 100 libras cada noche”, recordó Lemons que le dijo a sus médicos. “Tengo que levantar a mi hijo. No puedo trabajar así”.

Ha perdido sus ingresos y su seguro de salud. Otro racha de mala suerte: el dueño de la casa que alquilaban decidió venderla poco después del desfile, y tuvieron que encontrar un nuevo lugar para vivir.

A woman sits next to a man on a couch. The woman holds a walker.
En el caos de la balacera en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs y el traslado al hospital, Sarai Holguín perdió su bolso y su teléfono celular. Su esposo, César, y su hija la buscaron durante cerca de ocho horas. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

La casa actual es más pequeña, pero era importante mantener a los niños en el mismo distrito escolar con sus amigos, dijo Lemons en una entrevista en el dormitorio rosa de Kensley, el lugar más tranquilo para hablar.

Han pedido dinero prestado y recaudaron para ayudar con el depósito y las reparaciones del automóvil, pero el tiroteo del desfile ha dejado a la familia en un profundo pozo financiero.

Sin seguro, Lemons temía no poder pagar para que le extrajeran la bala. Luego se enteró que su cirugía sería pagada por donaciones. Programó una cita en un hospital al norte de la ciudad, donde un cirujano tomó medidas en su radiografía y le explicó el procedimiento.

“Necesito que estés involucrado tanto como yo voy a estar involucrado”, recordó que le dijeron, “porque —adivina qué— esta no es mi pierna”.

La cirugía está programada para este mes.

“Nos hicimos amigas”

Sarai Holguín no es gran fanática de los Chiefs, pero aceptó ir al rally en Union Station para mostrarle a su amiga el mejor lugar para ver a los jugadores en el escenario.

Era un día inusualmente cálido, y estaban paradas cerca de una entrada donde había muchos policías. Había papás con bebés en cochecitos, los niños jugaban al fútbol americano y Holguín se sentía segura.

Un poco antes de las 2 pm, escuchó lo que pensó que eran fuegos artificiales. La gente comenzó a correr lejos del escenario. Se dio vuelta, tratando de encontrar a su amiga, pero se sintió mareada. No se dio cuenta que le habían disparado. Tres personas rápidamente la ayudaron a tirarse al suelo, y un extraño se quitó la camisa e hizo un torniquete en su pierna izquierda.

Holguín, originaria de Puebla, México, ciudadana estadounidense desde 2018, nunca había visto tanto caos, tantos paramédicos trabajando bajo tanta presión. Fueron “héroes anónimos”, dijo.

A woman sits on a couch, holding a walker, with a bandage wrapped around her left knee.
Holguín, originaria de Puebla, México, ciudadana estadounidense desde 2018, recibió una bala en la pierna en el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs. Ahora usa un andador, y dice que la consecuencia más frustrante es no poder viajar para ver a su padre de 102 años, que está en México. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

Los vio atendiendo a Lisa López-Galván, una conocida DJ de 43 años y dos hijos. López-Galván murió en el lugar, y fue la única víctima mortal. A Holguín la llevaron a University Health, a unos cinco minutos de Union Station.

Allí, la operaron, pero dejaron la bala en su pierna. Holguín se despertó en medio de más caos. Había perdido su bolso y su teléfono celular, así que no pudo llamar a César, su esposo. La internaron en el hospital bajo un alias, una práctica común en los centros médicos para comenzar a atender al paciente de inmediato.

Su esposo e hija no la encontraron hasta cerca de las 10 pm, unas ocho horas después de que le dispararan.

“Ha sido un gran trauma para mí”, dijo Holguín a través de un intérprete. “Estaba herida y en el hospital sin haber hecho nada malo. [El rally] era un momento para jugar, relajarse, estar juntos”.

Holguín estuvo una semana internada, e inmediatamente tuvo dos cirugías ambulatorias más para eliminar el tejido muerto alrededor de la herida. Usó un dispositivo especial durante varias semanas y tuvo citas médicas cada dos días.

Campbell, el cirujano de trauma, dijo que esos dispositivos, llamados “de cierre asistido por vacío” son comunes cuando las balas dañan tejidos que no se pueden reconstruir fácilmente en la cirugía. (Ayudan a acelerar el proceso de cierre de la herida)

A woman wearing a black dress walks in her dining room using a walker.
En el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs, Holguín escuchó lo que pensó que eran fuegos artificiales, sin darse cuenta que le habían disparado. Tuvo una cirugía y los médicos optaron por dejar la bala en su pierna. Ahora usa un andador para moverse. (Christopher Smith for ºÚÁϳԹÏÍø News)

“No son solo las lesiones físicas”, dijo Campbell. “Muchas veces son las lesiones emocionales, psicológicas, que muchos de estos pacientes también experimentan”.

La bala sigue cerca de la rodilla de Holguín.

“La tendré por el resto de mi vida”, dijo, agregando que ella y la bala se han convertido en “compas”, amigas cercanas. “Nos hicimos amigas para que ella no me haga ningún otro daño”, dijo Holguín sonriendo.

Punch, de la Bullet Related Injury Clinic en St. Louis, dijo que algunas personas como Holguín pueden tener la fortaleza mental para vivir con una bala en el cuerpo.

“Si puedes crear una historia sobre lo que significa que esa bala esté en tu cuerpo, eso te da poder; te empodera”, dijo Punch.

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Una bala atravesó la mandíbula de Mireya Nelson durante el desfile del Super Bowl de los Kansas City Chiefs el 14 de febrero. También tiene fragmentos de bala en el hombro y necesitará que le hagan pruebas de plomo en la sangre por al menos los próximos dos años. (Erika Nelson)

La vida de Holguín cambió en un instante: está usando un andador para moverse. Su pie, dijo, actúa “como si hubiera tenido un derrame cerebral”, se queda colgando y es difícil mover los dedos de los pies.

La consecuencia más frustrante es que no puede viajar para ver a su padre de 102 años, que está en México. Lo ve en video a través de su teléfono, pero eso no ofrece mucho consuelo, dijo, y pensar en él la hace llorar.

En el hospital le dijeron que sus facturas médicas serían cubiertas, pero luego muchas de ellas llegaron por correo. Intentó obtener ayuda para las víctimas del estado de Missouri, pero le costo entender todos los formularios que tenía porque estaban en inglés.

Solo alquilar el dispositivo de cierre asistido por vacío costaba $800 al mes.

Finalmente escuchó que el Consulado de México en Kansas City podía ayudar, y el cónsul la remitió a la Oficina del Fiscal del condado de Jackson, donde se registró como víctima oficial. Ahora todas sus facturas están siendo pagadas, dijo.

Holguín no buscará tratamiento de salud mental, ya que cree que uno debe aprender a vivir con una situación determinada o se convertirá en una carga. “He procesado este nuevo capítulo en mi vida”, dijo Holguín. “Nunca me he rendido y seguiré adelante con la ayuda de Dios”.

“Vi sangre en mis manos”

Mireya Nelson llegó tarde al desfile. Su madre, Erika, le dijo que se fuera temprano, por el tráfico y el millón de personas que se esperaba en el centro de Kansas City, pero ella y sus amigos adolescentes ignoraron el consejo. Los Nelson viven en Belton, Missouri, aproximadamente a media hora al sur de la ciudad.

Mireya quería sostener el trofeo del Super Bowl. Cuando ella y sus tres amigos llegaron, el desfile que había pasado por el centro ya había terminado y había comenzado el rally en Union Station. Estaban atrapados entre la multitud y se aburrieron rápido, dijo Mireya.

Mireya y una de sus amigas intentaron llamar al conductor de su grupo para irse, pero no tenían señal en el celular, por la gran multitud.

En medio del caos de personas y ruido, Mireya de repente se desplomó.

“Vi sangre en mis manos. Así que supe que me habían disparado. Sí, y simplemente me arrastré hacia un árbol”, dijo Mireya. “En realidad, al principio no sabía dónde me habían disparado. Solo ví sangre en mis manos”.

La bala rozó la barbilla de Mireya, atravesó su mandíbula, le rompió el hombro y salió por su brazo. Quedaron fragmentos de bala en su hombro. Los médicos decidieron dejarlos porque la joven ya había sufrido mucho daño.

A photo of a woman in a hospital bed. A man and a woman stand next to her, smiling.
Nelson fue una de al menos 24 personas heridas por disparos durante el desfile. Aquí, el mariscal de campo de los Chiefs, Patrick Mahomes, y su esposa, Brittany, la visitan en el Children’s Mercy Hospital. (Erika Nelson)

Por ahora, la madre de Mireya apoya esa decisión, señalando que eran solo “fragmentos”. “Creo que si no la van a dañar el resto de su vida”, dijo Erika, “no quiero que siga volviendo al hospital y teniendo cirugías. Eso es más trauma para ella y más tiempo de recuperación, más terapia física y cosas así”.

Punch dijo que los fragmentos de bala, especialmente los que son solo superficiales, a menudo se abren paso como astillas, aunque a los pacientes no siempre se les dice eso. Además, agregó, las lesiones causadas por las balas se extienden más allá de aquellos con tejido dañado a las personas a su alrededor, como Erika. Pidió un enfoque holístico para recuperarse de todo el trauma.

“Cuando las personas permanecen en su trauma, ese trauma puede cambiarlas para toda la vida”, dijo Punch.

Mireya será sometida a en su sangre durante al menos los próximos dos años. Ahora sus niveles están bien, dijeron los médicos a la familia, pero si empeoran, necesitará cirugía para remover los fragmentos, dijo su madre.

Campbell, el cirujano pediátrico, dijo que el plomo es particularmente preocupante para los niños pequeños, cuyos cerebros en desarrollo los hacen especialmente vulnerables a sus . Incluso —3.5 microgramos por decilitro— es suficiente para informar a las autoridades de salud estatales, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Mireya habla sobre adolescentes lindos, pero todavía usa pijamas de Cookie Monster. Parece confundida por los tiroteos, por toda la atención en casa, en la escuela, de los periodistas. Cuando le preguntaron cómo se siente sobre los fragmentos en su brazo, dijo: “Realmente no me importan”.

Después de su estadía en el hospital, Mireya tomó antibióticos durante 10 días porque los médicos temían que hubieran bacterias en la herida. Ha tenido terapia física, pero es doloroso hacer los ejercicios. Tiene una cicatriz en la barbilla. “Una muesca”, dijo, que es “irregular”.

“Dijeron que tuvo suerte porque si no hubiera girado la cabeza de cierta manera, podría haber muerto”, dijo Erika.

Mireya enfrenta una evaluación psiquiátrica y sesiones de terapia, aunque no le gusta hablar de sus sentimientos.

Hasta ahora, el seguro de Erika está pagando las facturas médicas, aunque espera obtener algo de ayuda del fondo , que recaudó casi $1.9 millones, o de una organización de fe llamada .

Erika no quiere limosnas. Tiene un trabajo en atención médica y acaba de tener un ascenso.

La bala ha cambiado la vida de la familia de muchas maneras. Ahora forma parte de sus charlas. Hablan sobre cómo desearían saber qué tipo de munición era, o cómo se veía.

“Como si quisiera quedarme con la bala que atravesó mi brazo”, dijo Mireya. “Quiero saber qué tipo de bala era”. Eso provocó un suspiro de su mamá, quien dijo que su hija había visto demasiados episodios de “Forensic Files”.

Erika se culpa por la herida, porque no pudo proteger a su hija en el desfile.

“Me duele mucho porque me siento mal, porque ella me suplicó que dejara el trabajo y no fui allí porque cuando tienes un puesto nuevo, no puedes simplemente irte del trabajo”, dijo Erika. “Porque yo hubiera recibido la bala. Porque haría cualquier cosa. Es lo que hace una mamá”.

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