NIH Archives - ϳԹ News /es/tag/nih/ ϳԹ News produces in-depth journalism on health issues and is a core operating program of KFF. Thu, 16 Apr 2026 01:14:59 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 /wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 NIH Archives - ϳԹ News /es/tag/nih/ 32 32 161476233 Seis científicos federales expulsados por el gobierno de Trump hablan del trabajo que quedó sin terminar /es/noticias-en-espanol/seis-cientificos-federales-expulsados-por-el-gobierno-de-trump-hablan-del-trabajo-que-quedo-sin-terminar/ Sun, 08 Mar 2026 12:20:10 +0000 /?post_type=article&p=2166315 Marc Ernstoff, un doctor que ha sido pionero en la investigación y los tratamientos de inmunoterapia para pacientes con cáncer, dijo que su trabajo como científico federal se volvió insostenible bajo el gobierno de Trump.

Philip Stewart, un investigador de Rocky Mountain Laboratories enfocado en enfermedades transmitidas por garrapatas, dijo que se jubiló dos años antes de lo planeado debido a obstáculos que hacían demasiado difícil hacer bien su trabajo.

Alexa Romberg, científica dedicada a la prevención de adicciones enfocada en el tabaco, dijo que “perdió gran parte” de la investigación que supervisaba cuando desaparecieron las subvenciones federales.

“Si uno piensa en la agenda de ‘Make America Healthy Again’ y en la prevención de enfermedades crónicas”, dijo Romberg, “el consumo de tabaco es el principal factor que contribuye a la enfermedad y la muerte temprana que podemos prevenir”.

Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) son el mayor financiador público de investigación biomédica en el mundo. es “mejorar la salud, prolongar la vida y reducir las enfermedades”.

Durante décadas, el valor de los NIH ha sido quizá una de las pocas cosas en las que todos en Washington han estado de acuerdo. Los legisladores han aumentado su financiamiento de forma constante.

“Estoy muy complacido de estar asociado con los NIH”, dijo el senador Roy Blunt, republicano de Missouri y uno de los mayores defensores de la institución en el Congreso, , poco antes de retirarse.

Pero durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, los NIH han visto un éxodo masivo de científicos como Ernstoff, Stewart y Romberg. Datos federales muestran que los NIH perdieron alrededor de 4.400 personas, más del 20% de su fuerza laboral.

Los científicos dicen que estas salidas afectan la capacidad de Estados Unidos para responder a brotes de enfermedades, desarrollar tratamientos para enfermedades crónicas y enfrentar los problemas de salud pública más urgentes del país.

“Las personas sufrirán las consecuencias”, señaló Sylvia Chou, científica que trabajó en el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés) en Rockville, Maryland, durante más de 15 años antes de irse en enero. “Habrá muchos más problemas de salud e incluso muertes, porque necesitamos la ciencia para ayudar a las personas a estar sanas”.

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El médico Marc Ernstoff se incorporó al Instituto Nacional del Cáncer en 2020 para supervisar la investigación sobre la respuesta del sistema inmunitario al cáncer y avanzar en el desarrollo de medicamentos que prolonguen la vida de los pacientes. Ernstoff dijo que dejó su trabajo en octubre porque, bajo el mandato del presidente Donald Trump, los Institutos Nacionales de Salud se habían convertido en un “ambiente laboral hostil” y se le había negado el permiso para trabajar a distancia. “No estaba listo para jubilarme”, afirmó Ernstoff. (Rob Strong for ϳԹ News)

Por qué se están yendo

ϳԹ News entrevistó a media docena de científicos que dijeron que dejaron sus trabajos años antes de lo planeado debido a la agitación de 2025.

Hace apenas unos años, la fuerza laboral de los NIH crecía de forma constante, pasando de unos 17.700 empleados en el año fiscal 2019 a alrededor de 21.100 en el año fiscal 2024, según datos federales. Con Trump, ese crecimiento se redujo.

El gobierno de Trump implementó una campaña para sacar a trabajadores del gobierno considerados desleales al presidente. Algunas personas fueron despedidas o presionadas para irse. Los funcionarios también establecieron un congelamiento de contrataciones que duró varios meses.

La fuerza laboral de los NIH cayó a unas 17.100 personas, su nivel más bajo en al menos dos décadas. La mayoría de quienes se fueron no fueron despedidos. Aproximadamente 4 de cada 5 se jubilaron, renunciaron, terminaron sus nombramientos o encontraron otro trabajo, según datos federales.

Los científicos observaron con preocupación cómo a sus colegas se les obligaba a cancelar fondos de investigación para temas que el gobierno de Trump consideraba prohibidos. En los laboratorios de los NIH, el trabajo rutinario se detuvo.

También dijeron que enfrentaron grandes retrasos para acceder a equipos y suministros. Las autorizaciones de viaje se retrasaban o se negaban.

Al personal de la agencia se le ordenó no comunicarse con nadie fuera de la institución. Cuando volvieron a poder hacerlo, se les impusieron más restricciones sobre lo que podían presentar al público.

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Alexa Romberg dijo que pensaba que pasaría el resto de su carrera en los NIH antes de que la administración Trump lo hiciera insostenible. “Me llevó mucho tiempo decidir que realmente lo dejaría, y que ese no sería mi futuro”, afirmó. (Eric Harkleroad/ϳԹ News)

Y bajo la agenda del gobierno para eliminar la “diversidad, equidad e inclusión”, se sacaron referencias a minorías o a la equidad en salud en investigaciones financiadas por los NIH. También se eliminaron iniciativas destinadas a proteger la salud de los estadounidenses.

Entre ellas: apoyo a científicos que comienzan su carrera, estrategias para prevenir daños por VIH o por adicciones, y estudios sobre cómo los sistemas inmunológicos de distintas poblaciones responden a enfermedades.

En publicado en enero, Chou y Romberg estuvieron entre un grupo de científicos de los NIH que dijeron que renunciaron en protesta contra un gobierno “que trata la ciencia no como un proceso para construir conocimiento, sino como un medio para impulsar su agenda política”.

Una “destrucción fundamental”

Emily Hilliard, vocera del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés), dijo en un comunicado que la agencia cambió su enfoque para priorizar la investigación basada en evidencia en lugar de “agendas ideológicas”.

Agregó que los NIH siguen contratando a “los mejores y más brillantes” y avanzando en ciencia de alta calidad para “lograr avances para el pueblo estadounidense”. El departamento supervisa los NIH.

“Era necesario un reinicio importante. El HHS ha tomado medidas para simplificar las operaciones, reducir duplicaciones y volver a los niveles de empleo previos a la pandemia”, dijo Hilliard.

Sin embargo, muchos científicos dudan de que los NIH aún puedan cumplir su misión pública.

“Ha habido una destrucción fundamental”, observó Daniel Dulebohn, investigador que pasó casi dos décadas en Rocky Mountain Laboratories en Hamilton, Montana. “Va a tomar muchísimo tiempo reconstruirlo”.

Dulebohn dejó el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) en septiembre.

Analizaba cómo interactúan moléculas y proteínas en enfermedades como la enfermedad de Lyme, el VIH y el Alzheimer, información clave para desarrollar nuevos tratamientos. Dulebohn era una fuente para científicos que enfrentaban dificultades para entender, por ejemplo, si ciertas moléculas podían prevenir infecciones o responder a un tratamiento.

Ahora él y su esposa viven de sus ahorros en México con sus tres niños pequeños. Dulebohn está pensando en qué hará después. Una opción: bienes raíces.

El experto en análisis bioquímico operaba equipos que pocas personas saben usar. Su salida reduce aún más los recursos en esta especialidad.

“Está claro cuando alguien crea un medicamento y se cura una enfermedad. Pero nunca sabes cuáles podrían haberse curado”, dijo Dulebohn. “No sabemos lo que hemos perdido”.

Laura Stark, profesora asociada en la Universidad Vanderbilt, especializada en la historia de la medicina y la ciencia, dijo que eliminar personal de los NIH impulsará un cambio hacia la investigación del sector privado, con fines de lucro, “en lugar de realmente ayudar a la salud de los estadounidenses”.

“Simplemente ya no tenemos personas que puedan dedicarse a investigar por el bien público”, señaló Stark.

Jennifer Troyer dejó su trabajo en el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano en diciembre, después de trabajar en los NIH como contratista o funcionaria pública durante más de dos décadas. (Eric Harkleroad/ϳԹ News)

De apoyo a escrutinio

Stark dijo que las bases de los NIH actuales se establecieron durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno de Estados Unidos lideró un esfuerzo para producir en masa el antibiótico penicilina y salvar a soldados de infecciones.

La agencia ha tenido un papel central en descubrimientos y tratamientos que salvan vidas, incluidos avances para afecciones del corazón, cáncer, diabetes y enfermedades genéticas como la fibrosis quística.

Con apoyo bipartidista en el Congreso, el presupuesto de los NIH ha crecido con el tiempo y alcanza los $48,7 mil millones para el año fiscal 2026.

Los NIH destinan aproximadamente el 11% de su presupuesto a científicos de la agencia. Alrededor del 80% se otorga a universidades y otras instituciones.

El dinero puede existir, pero las personas encargadas de asignarlo ya no están, dijeron los científicos.

Jennifer Troyer dejó el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI, por sus siglas en inglés) en Bethesda, Maryland, el 31 de diciembre, después de trabajar en varios cargos en los NIH durante unos 25 años.

La división que dirigía revisa investigaciones y supervisa subvenciones a organizaciones que estudian el genoma humano —el conjunto completo de genes de una persona— y cómo puede usarse para mejorar la salud.

Dijo que el año pasado su división perdió cerca de dos tercios de su personal.

“Realmente no hay suficientes personas allí ahora para hacer el trabajo”, dijo Troyer. “Es un daño extremo”.

Decidió renunciar el día en que Trump emitió una en agosto que prohibía el uso de subvenciones para “financiar, promover, fomentar, subsidiar o facilitar” lo que describió como “valores antiestadounidenses”. También permitió que funcionarios políticos revisaran todas las decisiones de financiamiento.

“Yo no estaba dispuesta a dirigir una división bajo esas órdenes”, añadió Troyer. Aún no sabe cuál será su próximo paso profesional.

“Ya es suficiente”

Incluso investigaciones alineadas con las prioridades declaradas del gobierno se han visto afectadas.

El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., ha dicho que el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Lyme —una infección transmitida por garrapatas que puede causar síntomas debilitantes de por vida— son .

En diciembre, Kennedy dijo que el gobierno durante mucho tiempo ha ignorado a pacientes afectados por esta enfermedad, que se diagnostica cada año a en el país.

Ese mismo mes, Stewart, quien dedicó su carrera a estudiar garrapatas y la enfermedad de Lyme como científico federal, se jubiló antes de tiempo. Había trabajado para el gobierno durante 27 años.

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Philip Stewart dijo que la administración Trump ha creado demasiados obstáculos durante el último año para que él pueda hacer bien su trabajo. (Katheryn Houghton/ϳԹ News)

Stewart dijo que los recortes de personal y los retrasos en los viajes frenaron sus esfuerzos por confirmar hasta dónde se habían extendido las garrapatas que transmiten Lyme, información que podría ayudar a los doctores a reconocer síntomas más rápido.

Stewart fue el científico principal en una investigación publicada el año pasado que —también conocida como garrapata del venado— en Montana. Fue la primera vez que se confirmó en ese estado la garrapata más conocida por transmitir la enfermedad.

Él quería determinar si el hallazgo era un caso aislado o una señal de que la especie estaba expandiéndose.

“El consejo que hemos recibido es: ‘Bajen la cabeza debajo de la línea de la trinchera. No miren. No se asomen y se arriesguen a que les disparen’”, dijo Stewart. “¿En qué momento dices finalmente: ‘Ya es suficiente’ y ‘Ya no estamos siendo efectivos’?”

Los científicos dijeron que quienes comienzan sus carreras están buscando empleo y capacitación en el extranjero.

Los que quieren quedarse en Estados Unidos enfrentan dificultades para ser contratados debido a los recortes en subvenciones de investigación y la incertidumbre sobre el financiamiento.

En conjunto, los expertos que estudian enfermedades advierten que Estados Unidos podría perder su posición histórica como líder mundial en investigación biomédica, con un impacto devastador.

Stanley Perlman, virólogo de la Universidad de Iowa que estudia enfermedades infecciosas pediátricas, dijo que ese liderazgo le dio al país más que prestigio: atrajo a científicos de todo el mundo para estudiar enfermedades que afectan especialmente a las personas aquí.

No hay garantía de que la investigación que se ha frenado se retome en otro lugar, ya sea en la industria privada o en otros países. Y si otros realizan ese trabajo, los estadounidenses podrían enfrentar retrasos para ver los beneficios, dijo.

“Si no tienes acceso a cómo se hizo el trabajo”, agregó Perlman, “es más difícil reproducirlo y adaptarlo para tu país”.

La editora de datos de ϳԹ News, Holly K. Hacker, contribuyó con este artículo.

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Limitados por políticas de Trump, los registros de cáncer solo reconocerán a pacientes como “hombre” o “mujer” /es/noticias-en-espanol/limitados-por-politicas-de-trump-los-registros-de-cancer-solo-reconoceran-a-pacientes-como-hombre-o-mujer/ Mon, 24 Nov 2025 13:30:01 +0000 /?post_type=article&p=2122753 Las máximas autoridades en estadísticas del cáncer de Estados Unidos pronto deberán clasificar el sexo de los pacientes estrictamente como hombre, mujer o desconocido, un cambio que, según científicos y defensores de pacientes, afectará negativamente la salud de la población transgénero, una de las más marginadas del país.

Médicos y activistas por los derechos de las personas trans aseguran que esta modificación dificultará enormemente la comprensión de los diagnósticos y las tendencias del cáncer en esta población.

Algunos estudios han demostrado que entre las personas transgénero es más frecuente el consumo de tabaco y menos habitual los controles de detección del cáncer, factores que podrían aumentar su riesgo de desarrollar la enfermedad.

Investigadores del cáncer explicaron que este cambio es consecuencia de que la administración Trump solo reconoce los sexos “masculino” y “femenino”.

Los científicos opinan que la medida impactará a todos los registros de cáncer del país —en cada estado y territorio— ya que todos reciben fondos federales.

A partir de 2026, los registros financiados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) . Y las agencias federales de salud solo recibirán datos de pacientes clasificados de esa manera.

Actualmente, los registros si el sexo de un paciente de cáncer es “hombre”, “mujer”, “otro”, ofrece diferentes opciones para “transexual”, y si el sexo no ha sido indicado o se desconoce.

En enero, el presidente Donald Trump firmó una en la que se estableció que el gobierno federal solo reconocerá los sexos masculino y femenino. Autoridades de los registros oncológicos informaron que se les ordenó modificar la manera en que recolectan los datos de pacientes con cáncer.

“En Estados Unidos, a los que estamos recibiendo fondos federales prácticamente no nos dieron otra opción”, le dijo a ϳԹ News Eric Durbin, director del Kentucky Cancer Registry y presidente de la North American Association of Central Cancer Registries (NAACCR). Esta institución, que recibe dinero federal, establece los estándares para informar casos de cáncer a lo largo de Estados Unidos y Canadá.

Según la nueva normativa, se deberá clasificar a los pacientes como “sexo desconocido” cuando esté documentado como algo distinto a masculino o femenino (por ejemplo, no binario o transexual) y no haya información adicional sobre el sexo asignado al nacer.

Una visión incompleta

Investigadores señalaron que actualmente no se cuenta con datos poblacionales de calidad sobre la incidencia de cáncer en las personas transgénero. Si bien se estaban logrando avances importantes para mejorar esta información, ese trabajo ahora corre el riesgo de quedar en la nada.

“En lo que respecta al cáncer y las desigualdades en torno a esta enfermedad, se pueden usar los registros de cáncer para ver dónde se encuentra la mayor contaminación atmosférica, ya que las tasas de cáncer de pulmón son más altas en esas zonas. Se puede observar el impacto del almacenamiento de residuos nucleares debido a los tipos de cáncer que son más frecuentes en esos códigos postales, en esas zonas del país”, explicó Shannon Kozlovich, miembro del comité ejecutivo del California Dialogue on Cancer.

“Cuantos más sectores de la población dejemos fuera de esta base de datos, menos sabremos qué está ocurriendo”, agregó. “Y eso no significa que no esté ocurriendo”.

Durante décadas, los registros de cáncer fueron la herramienta de vigilancia más completa en el país para entender la incidencia del cáncer, las tasas de supervivencia y para identificar tendencias preocupantes.

Cada año, hospitales, laboratorios de patología y otros centros de salud notifican los casos de cáncer a registros regionales y estatales. Los datos compilados documentan las tasas de incidencia y mortalidad por región, raza, sexo y edad.

Dos programas federales son las principales fuentes de estadísticas sobre cáncer, con información sobre decenas de millones de casos. El National Program of Cancer Registries de los CDC financia organizaciones en 46 estados, el Distrito de Columbia, Puerto Rico, las Islas Vírgenes y territorios del Pacífico estadounidense. Su información representa del país.

Por su parte, el programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales del Instituto Nacional del Cáncer, conocido como SEER, recopila y publica datos de registros que cubren del país.

La información que publican los registros de cáncer ha llevado a modificaciones en el tratamiento y en la prevención, además de impulsar otras políticas diseñadas para reducir las tasas de diagnóstico y de mortalidad.

Por ejemplo, esos datos permitieron identificar el entre personas . Como resultado, ahora las guías clínicas en Estados Unidos que los adultos comiencen los chequeos a los 45 años en vez de a los 50.

Varios estados también han aprobado sus propias medidas. Lara Anton, vocera del Departamento de Servicios de Salud de Texas, dijo que en 2018 los epidemiólogos del Registro Oncológico de Texas descubrieron que el estado tenía las tasas más altas del país de carcinoma hepatocelular, un tipo de cáncer de hígado más común en hombres que en mujeres.

A raíz de esto, el Instituto de Prevención e Investigación del Cáncer de Texas para revertir el aumento de casos. El Registro Oncológico de Texas se unió a SEER en 2021.

“Cuando se ingresa a un paciente con cáncer en un registro, lo seguimos durante el resto de su vida. Porque necesitamos saber si las personas sobreviven según el tipo y la etapa del cáncer”, señaló Durbin. “Eso es crucial para la formulación de políticas públicas”.

La NAACCR imparte los estándares nacionales que definen qué tipo de datos se deben recopilar con cada diagnóstico. Estos estándares son desarrollados junto a los CDC, el Instituto Nacional del Cáncer y otras organizaciones.

Según Durbin, los registros recopilan más de 700 datos por paciente, entre ellos información demográfica, diagnóstico, tratamiento y supervivencia. Los registros financiados por los CDC y el NCI deben especificar el sexo del paciente.

Las definiciones de NAACCR y sus estándares de datos garantizan una recolección uniforme en todo el país. “Todos seguimos esencialmente los estándares que desarrolla NAACCR”, dijo Durbin. Aunque los registros pueden agregar datos específicos a nivel estatal, deben seguir estos lineamientos cuando transfieren la información al gobierno federal.

En un comunicado enviado por correo electrónico, Andrew Nixon, vocero del Departamento de Salud y Servicios Humanos, afirmó: “HHS está utilizando la ciencia biológica para guiar sus políticas, no agendas ideológicas como lo hizo la administración Biden”.

Un retroceso

NAACCR publica periódicamente actualizaciones de sus lineamientos. Pero, según Kozlovich, el cambio en la categoría de “sexo” que eliminará las opciones transgénero a partir de 2026 fue una decisión de emergencia provocada por las políticas de la administración Trump.

Kozlovich formó parte de un grupo que impulsó la inclusión de datos sobre sexo y género como variables distintas en la recolección de información oncológica.

Según un realizado por el Williams Institute de la UCLA School of Law en Los Ángeles (UCLA), 2,8 millones de personas mayores de 13 años se identifican como transgénero en el país.

Científicos y defensores de los derechos de las personas trans manifestaron en entrevistas que hay señales preocupantes de que esta población podría tener mayor riesgo de desarrollar cáncer o enfrentar peores condiciones de salud en comparación con otras.

“Sin evidencia sobre nuestras desigualdades en salud, no hay ningún incentivo para corregirlas”, afirmó Scout, director ejecutivo de la LGBTQIA+ Cancer Network.

Un estudio publicado en 2022 concluyó que las personas transgénero y de género diverso eran entre más propensas que las personas cisgénero a consumir cigarrillos, cigarrillos electrónicos o habanos. El consumo de tabaco es una de las principales causas de cáncer y de muerte por cáncer.

Un publicado en 2019 concluyó que los pacientes trans tenían menos probabilidades de recibir los controles recomendados para detectar cáncer de mama, de cuello uterino y colorrectal. Y un realizado por investigadores de la Stanford Medicine encontró que los pacientes LGBTQ+ tenían casi tres veces más probabilidades de experimentar una recurrencia del cáncer de mama en comparación con personas cisgénero heterosexuales.

Scarlett Lin Gomez, epidemióloga de la Universidad de California-San Francisco y directora del Greater Bay Area Cancer Registry explicó que desde hace al menos 10 años el Instituto Nacional del Cáncer ha buscado mejorar su capacidad para monitorear la carga de cáncer en poblaciones con diferentes orientaciones sexuales e identidades de género. Los registros oncológicos son un punto de partida lógico, explicó.

“Se había avanzado lenta pero correctamente”, señaló Gómez. “Pero ahora, desde mi punto de vista, hemos retrocedido completamente”.

La decisión de no recopilar información sobre la identidad trans de los pacientes con cáncer es solo uno de los muchos cambios que han enfrentado los registros bajo la administración Trump, según científicos encargados de tareas de vigilancia y agencias estatales de salud.

Una orden del HHS para reducir gastos en contratos provocó recortes en el financiamiento a registros del programa SEER del NCI. Aunque los fondos de los CDC para registros no se han reducido, el presupuesto que propuso la Casa Blanca para el año fiscal 2026 plantea eliminar el financiamiento del National Program of Cancer Registries.

Otras acciones de la administración Trump contra personas trans incluyen la cancelación de subvenciones para investigaciones sobre salud LGBTQ+, el desmantelamiento de la oficina de salud para minorías sexuales y de género de los Institutos Nacionales de Salud, y la suspensión de servicios especializados para jóvenes LGBTQ+ en la línea nacional de prevención del suicidio 988.

Sin datos, los investigadores no pueden justificar el financiamiento de investigaciones que puedan beneficiar a pacientes trans, lamentó Gomez. “Es una forma de borrar su existencia”.

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Qué es el movimiento para “Hacer a América saludable de nuevo” (MAHA) /es/elections/que-es-el-movimiento-para-hacer-a-america-saludable-de-nuevo-maha/ Tue, 26 Nov 2024 09:55:00 +0000 /?post_type=article&p=1952699 Días después de la victoria electoral de Donald Trump, el empresario de salud Calley Means recurrió a las redes sociales en busca de consejos.

“Primeros 100 días”, escribió Means, ex consultor de la industria farmacéutica que utiliza la plataforma social X para enfocar la atención en las enfermedades crónicas. “¿Qué se debería hacer para reformar la FDA (Administración de Drogas y Alimentos)?”.

La pregunta no era meramente retórica. Means forma parte de un grupo de líderes del sector salud y médicos no convencionales que están influyendo en el enfoque de Donald Trump sobre políticas de salud.

El regreso de Trump a la Casa Blanca ha otorgado a Means, y a otros en esta área, una influencia significativa para moldear las políticas de salud incipientes de la nueva administración y sus agencias federales. También ha dado un nuevo impulso a “Hacer América saludable de nuevo” (Make America Healthy Again o MAHA), un movimiento controversial que desafía las ideas predominantes sobre la salud pública y las enfermedades crónicas.

Sus seguidores expresan sus ideales con frases como “libertad sanitaria” y “salud verdadera”. Sus causas declaradas son tan diversas como reformar ciertos subsidios agrícolas, despedir empleados de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), replantear el calendario de vacunación infantil y prohibir la publicidad televisiva de alimentos ultraprocesados dirigida a niños.

Los líderes de salud pública advierten que el interés de la emergente administración Trump por elevar conceptos a veces poco ortodoxos podría ser catastrófico, erosionando décadas de progreso científico y provocando un aumento de las enfermedades prevenibles. Les preocupa que el apoyo de la administración debilite la confianza en las agencias de salud pública.

Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación Americana de Salud Pública, dijo que da la bienvenida a debates científicos amplios, pero le preocupa que Trump repita como hechos ideas de salud pública no comprobadas.

“La experiencia ha mostrado que personas con ideas no probadas tendrán su atención y su ‘gran plataforma de poder’”, dijo. “Porque es el presidente, la gente creerá que no dice cosas que no sean ciertas. Pero este presidente, lo hará”.

Sin embargo, los partidarios de MAHA tienen una perspectiva muy diferente. Alegan que han sido difamados como peligrosos por cuestionar el statu quo. La elección les ha dado una enorme oportunidad para moldear las políticas, y aseguran que no socavarán la salud pública. En cambio, dicen que restaurarán la confianza en las agencias federales de salud que perdieron apoyo público durante la pandemia.

“Puede ser una estrategia brillante de la derecha”, dijo Peter McCullough, cardiólogo criticado por decir que las vacunas contra covid-19 no son seguras, describiendo algunos de los mensajes de la campaña electoral que normalizaron sus perspectivas. “La derecha decía que nos importan los problemas médicos y ambientales. La izquierda perseguía derechos sobre el aborto y una campaña negativa contra Trump. Pero a todos debería importarles la salud. La salud debería ser apolítica”.

El movimiento es mayormente anti-regulación y anti-gobierno grande, ya sea respecto a la leche cruda o a la aprobación de medicamentos, aunque implementar cambios requeriría más regulación. Muchos de sus conceptos también cruzan hacia ideas defendidas por algunos de la extrema izquierda.

Robert F. Kennedy Jr., el activista anti-vacunas nominado por Trump para dirigir el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), ha pedido el despido de cientos de empleados de los NIH, eliminar el flúor del agua, aumentar el apoyo federal a la terapia psicodélica y flexibilizar las restricciones sobre la leche cruda, cuyo consumo puede exponer a enfermedades transmitidas por alimentos.

La venta de leche sin pasteurizer ha provocado redadas federales en granjas por no cumplir con las regulaciones de seguridad alimentaria.

Means ha abogado por cambios drásticos en el Departamento de Agricultura, que, según dice, ha sido dominado por la industria alimentaria.

Aunque no tiene formación en ciencias ni medicina, ha afirmado que las personas casi no tienen probabilidades de morir de covid-19 si están , refiriéndose a hábitos de alimentación, sueño, ejercicio y manejo del estrés. También ha dicho que alrededor del 85% de las muertes y costos de salud en el país están relacionados con condiciones metabólicas prevenibles causadas por alimentos.

Co-fundador de , una empresa que ayuda a los consumidores a utilizar ahorros y programas de reembolso en suplementos, ayudas para dormir y equipos de ejercicio, Means dice haber tenido conversaciones a puerta cerrada con decenas de miembros del Congreso. También afirmó haber ayudado a reunir a RFK Jr. y Trump. RFK Jr. apoyó a Trump en agosto tras finalizar su campaña presidencial independiente.

“Tuve esta visión durante un año, en realidad. Suena muy místico, pero estaba en una carpa de sudor con él en Austin en un evento de campaña seis meses antes, y simplemente tuve esta fuerte visión de él junto a Trump”, en el podcast The Joe Rogan Experience.

El que alguna vez dijo que nunca sería “trumpista” dijo que, después del primer intento de asesinato contra Trump, sintió que fue un momento poderoso. Means llamó a RFK Jr. y trabajó con el comentarista político conservador Tucker Carlson para conectarlo con el ex presidente. Según Means, Trump y RFK Jr. tuvieron semanas de conversaciones sobre temas como la obesidad infantil y las causas de la infertilidad.

“Realmente sentí, y él sintió, que esto podría ser una realineación de la política estadounidense”, afirmó Means.

En este esfuerzo lo acompaña su hermana, Casey Means, médica formada en la Universidad de Stanford y coautora junto a su hermano del libro Good Energy, que trata sobre cómo mejorar la salud metabólica. El dúo ha culpado a las grandes farmacéuticas y a la industria agrícola por el aumento de las tasas de obesidad, depresión y enfermedades crónicas en el país. También han planteado dudas sobre las vacunas.

“Sí, apuesto a que una vacuna probablemente no está causando autismo, pero ¿qué pasa con las 20 que se están recibiendo antes de los 18 meses?”, comentó Casey Means en el de Joe Rogan junto a su hermano.

El movimiento, que desafía lo que sus adherentes llaman “el culto a la ciencia”, ganó tracción significativa durante la pandemia, impulsado por una reacción contra los mandatos de vacunas y uso de máscaras que proliferaron bajo la administración Biden. Muchos de sus seguidores afirman que atrajeron a personas que creían haber sido engañadas sobre la eficacia de las vacunas contra covid-19.

En julio de 2022, Deborah Birx, coordinadora de respuesta al covid-19 en la primera administración Trump, dijo en Fox News que “exageramos con las vacunas”, aunque señaló que sí funcionan.

Anthony Fauci, quien asesoró a Trump durante la pandemia, calificó en diciembre de 2020 a las vacunas como un cambio de juego que podría reducir covid-19 de manera similar a lo que hizo la vacuna contra la poliomielitis para esa enfermedad.

Sin embargo, con el tiempo quedó claro que las vacunas no necesariamente previenen la transmisión y que la efectividad del refuerzo disminuye con el tiempo, lo que algunos conservadores dicen que llevó a una desilusión que ha impulsado el interés en el movimiento por la libertad sanitaria.

Oficiales federales de salud afirman que el lanzamiento de la vacuna contra covid fue un punto de inflexión en la pandemia y que las vacunas reducen la gravedad de la enfermedad al enseñar al sistema inmunológico a reconocer y combatir el virus que la causa.

Tras las elecciones, algunos aliados de Trump, como Elon Musk, han pedido que Fauci sea procesado. Fauci se negó a comentar.

Joe Grogan, ex director del Consejo de Política Doméstica de la Casa Blanca y asistente de Trump, dijo que los conservadores han intentado explicar por qué el control gubernamental de la atención médica es problemático.

“Han ocurrido dos cosas. El gobierno se excedió por completo y mintió sobre muchas cosas durante covid, y no mostró compasión por las necesidades de las personas fuera del covid”, comentó. “RFK Jr. apareció y articuló de manera muy simple que no se puede confiar en el control gubernamental de la atención médica, estamos gastando dinero, y no se está logrando que la gente sea más saludable. En algunos casos, puede estar enfermando a las personas”.

El movimiento MAHA capitaliza muchos de los conceptos de salud no convencionales que han sido favoritos de la izquierda, como la promoción de alimentos orgánicos y el concepto de “la comida como medicina”.

Pero en un entorno de política polarizada, la creciente prominencia de líderes que desafían lo que llaman el “culto a la ciencia” podría llevar a una mayor confusión y división pública, advierten algunos analistas de salud.

Jeffrey Singer, cirujano y miembro principal del Instituto Cato, un grupo de investigación de políticas públicas libertario, dijo en un comunicado que está de acuerdo con el enfoque de RFK Jr. en reevaluar el sistema de salud pública. Pero señaló que conlleva riesgos.

“Me preocupa que muchas de las afirmaciones de RFK Jr. sobre la seguridad de las vacunas, las toxinas ambientales y los aditivos alimentarios carezcan de evidencia, hayan alimentado temores públicos y contribuido a una disminución en las tasas de vacunación infantil”, afirmó.

La vacunación contra el sarampión entre los niños de jardín de infantes cayó al 92.7% en el año escolar 2023-24 comparada con el 95.2% en el año escolar 2019-20, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La agencia dijo que eso ha puesto en riesgo a unos 280.000 niños preescolares.

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Por qué las embarazadas fueron rezagadas mientras se aceleraban las vacunas para la mayoría de la población /es/noticias-en-espanol/por-que-las-embarazadas-fueron-rezagadas-mientras-se-aceleraban-las-vacunas-para-la-mayoria-de-la-poblacion/ Fri, 25 Feb 2022 15:11:01 +0000 Cuando su hijo vino al mundo, el pasado mes de mayo, Kia Slade estaba embarazada de siete meses, no vacunada, y luchaba por respirar mientras sus niveles de oxígeno caían en picada.

Un caso grave de neumonía por covid había dejado a Slade delirando. Recordó que cuando el equipo de terapia intensiva trató de colocarle una máscara de oxígeno, se la arrancó. El ritmo cardíaco de su bebé empezó a bajar.

Slade tuvo una cesárea de urgencia en la unidad de cuidados intensivos (UCI), y Tristan nació 10 semanas antes de lo previsto. Solo pesaba 2 libras y 14 onzas, aproximadamente la mitad del tamaño de un bebé normal.

Pero Slade no lo conocería hasta julio. Estuvo conectada a un respirador, en coma inducido, durante ocho semanas, y desarrolló una grave infección y un coágulo de sangre mientras estaba inconsciente. Después de más de dos peligrosos meses en el hospital, durante los cuales su corazón se detuvo dos veces, Slade se vacunó contra covid-19.

“Ojalá me hubiera vacunado antes”, dijo Slade, de 42 años, que sigue demasiado enferma para volver a trabajar como profesora de educación especial en Baltimore. Los médicos “no dejaban de presionarme para que me vacunara, pero sentí que no había suficiente información para hacerlo”.

Hace un año, apenas había datos sobre como Slade, porque habían sido excluidas de los ensayos clínicos realizados por Pfizer, Moderna y otros fabricantes.

Ante la falta de datos, los expertos en salud dudaban y no habían llegado a un consenso sobre cómo aconsejar a las futuras madres. Aunque las autoridades sanitarias estadounidenses permitían la vacunación de las embarazadas, hacia enero de 2021 ; aunque más tarde .

La incertidumbre llevó a muchas mujeres a retrasar la vacunación, y solo estaban completamente vacunadas el 5 de febrero, según el monitoreo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dejando a muchas futuras mamás en un alto riesgo de infección y complicaciones potencialmente mortales.

Según los , han sido hospitalizadas con covid y 274 han muerto.

“Seguramente hubo mujeres que terminaron en el hospital porque no había información disponible para ellas”, señaló el doctor Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital Infantil de Philadelphia.

Los desarrolladores de vacunas dicen que las embarazadas —que tienen necesidades y riesgos de salud especiales— fueron excluidas de los ensayos clínicos para protegerlas de los posibles efectos secundarios de las nuevas vacunas de ARNm de Pfizer y Moderna, y las fórmulas elaboradas a partir del virus del resfriado, como la vacuna de Johnson & Johnson.

Pero un análisis de KHN también muestra que se dejó de lado a las embarazadas porque incluirlas en los estudios habría complicado y retrasado, potencialmente, el suministro de vacunas contra covid a la población general.

Un de afirma que la exclusión de las embarazadas —y el retraso de meses en recomendar su vacunación— contribuyó a alimentar las dudas sobre la vacuna en este grupo vulnerable.

“Las mujeres y sus fetos mueren por la infección de covid”, afirmó la doctora Jane Van Dis, ginecóloga-obstetra del Centro Médico de la Universidad de Rochester que ha tratado a muchas pacientes como Slade. “Nuestro fracaso como sociedad a la hora de vacunar a las mujeres durante el embarazo será recordado por hijos e hijas, y familias que perdieron a sus madres por esta enfermedad”.

Nueva tecnología, riesgos inciertos

Cuando se desarrollaron las vacunas contra covid, los científicos tenían muy poca experiencia en el uso de vacunas de ARNm en embarazadas apuntó la doctora Jacqueline Miller, vicepresidenta de investigación de vacunas en Moderna.

“Cuando se estudia cualquier cosa en embarazadas, se tienen dos pacientes, la madre y el feto”, dijo Miller. “Hasta que no contáramos con más datos de seguridad, no queríamos llevarlo a cabo”.

Pero Offit señaló que las vacunas tienen un sólido historial de seguridad en el embarazo y no ve ninguna razón para haber excluido a las embarazadas. Ninguna de las vacunas que se utilizan actualmente —incluidas las de la y la , que contienen virus vivos— ha demostrado ser perjudicial para el feto, según afirmó Offit.

Los médicos recomiendan habitualmente que las embarazadas se vacunen contra la y .

Offit, coinventor de una vacuna contra el rotavirus, dijo que algunas preocupaciones sobre las vacunas provienen de intereses comerciales, no médicos. Las farmacéuticas no quieren arriesgarse a que se culpe a su producto de cualquier problema que surja en las embarazadas, aunque sea fortuito.

“Estas empresas no quieren malas noticias”, aseguró Offit.

El hijo de Slade, Tristan, nació 10 semanas antes de lo previsto el 22 de mayo de 2021. (Rosem Morton for KHN)

En los Estados Unidos, las autoridades sanitarias normalmente habrían recomendado a las futuras madres que no recibieran una vacuna no probada durante el embarazo, señaló Offit, también miembro de un sobre vacunas.

Pero debido a la urgencia de la pandemia, las agencias sanitarias permitieron que las embarazadas tomaran sus propias decisiones sobre las vacunas sin hacer ninguna recomendación.

A las asociaciones médicas de mujeres también les afectó la falta de datos. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos y la Sociedad de Medicina Materno-Fetal no animaron activamente a las embarazadas a vacunarse , después de que se publicaran los . Los CDC hicieron lo propio .

“Si hubiéramos tenido estos datos al principio, habríamos podido vacunar a más mujeres”, expresó la doctora Kelli Burroughs, directora del departamento de obstetricia y ginecología del Hospital Memorial Hermann Sugar Land, cerca de Houston.

Sin embargo, los grupos antivacunas se apresuraron a crear temor entre las embarazadas, inundando las redes sociales con y el .

Durante los primeros meses tras la aprobación de las vacunas, algunos médicos se mostraron ambivalentes a la hora de recomendarlas, y otros siguen desaconsejando la vacunación a las pacientes embarazadas.

Se calcula que están totalmente vacunadas, en comparación con el 89% de las personas mayores de 65 años, otro grupo de alto riesgo, y el 65% de los estadounidenses en general. Las tasas de vacunación son más bajas entre las minorías, ya que el 65% de las futuras madres hispanas y el 53% de las afroamericanas embarazadas están totalmente vacunadas, según los CDC.

La vacunación es especialmente importante durante el embarazo, debido a los de hospitalización, ingreso en la UCI y ventilación mecánica, dijo Burroughs. Un por los (NIH) descubrió que las embarazadas con covid, de moderado a grave, también tenían más probabilidades de sufrir una cesárea, dar a luz antes de tiempo o desarrollar una hemorragia posparto.

Madres afroamericanas como Slade ya corrían un mayor riesgo de antes de la pandemia, debido a los mayores riesgos subyacentes, la desigualdad de acceso a la atención y otros factores. Covid no ha hecho más que aumentar esos riesgos, indicó Burroughs, que ha persuadido a algunos pacientes contándoles que ella tuvo un embarazo y un hijo sanos después de vacunarse.

Como muchos bebés nacidos prematuramente, Tristan, que ahora tiene casi 9 meses y gatea, recibe fisioterapia para fortalecer sus músculos. Con 15 libras, Tristan está prácticamente sano, aunque su médico dijo que tiene síntomas de asma. (Rosem Morton for KHN)

Slade aseguró que nunca se ha opuesto a las vacunas y que no dudó en ponerse otras vacunas durante el embarazo. Pero dijo que “simplemente no me sentía cómoda” con las vacunas contra covid.

“Si hubiera habido datos que dijeran que la vacuna contra covid era segura, que no le pasaría nada a mi bebé y que no había riesgo de defectos de nacimiento, me la habría puesto”, afirmó Slade, que tiene diabetes de tipo 2 desde hace 12 años.

Trabajar a la velocidad de la luz

A los científicos del gobierno en los NIH les preocupó, desde el principio, el riesgo que significaba covid para las embarazadas, y sabían que las futuras madres necesitaban las vacunas tanto o más que cualquier otra persona, explicó el doctor Larry Corey, líder de la COVID-19 Prevention Network, que coordinó los ensayos de la vacuna para el gobierno federal.

Pero incluir a embarazadas en los ensayos clínicos más grandes podría haber provocado interrupciones y retrasos, señaló Corey. Los investigadores habrían tenido que inscribir a miles de voluntarias embarazadas para lograr resultados estadísticamente sólidos, añadió.

El embarazo puede acarrear una amplia gama de complicaciones: diabetes gestacional, hipertensión, anemia, hemorragias, coágulos de sangre o problemas con la placenta, por ejemplo. de las embarazadas tienen abortos espontáneos. Dado que los investigadores se habrían visto obligados a analizar cualquier problema médico para asegurarse de que no era culpa de las vacunas contra covid, incluir a las embarazadas podría haber supuesto tener que poner en pausa esos ensayos, dijo Corey.

Ante el creciente número de muertes por la pandemia, “teníamos la misión de hacer esto lo más rápido y exhaustivo posible”, señaló Corey. Hacer que las vacunas estuvieran disponibles en un año “salvó cientos de miles de vidas”.

Los primeros datos sobre la seguridad de la vacuna contra covid en el embarazo se publicaron en abril, cuando los de casi 36,000 embarazadas vacunadas que se habían inscrito en un registro llamado V-safe, que permite a los usuarios registrar las fechas de sus vacunas y cualquier síntoma posterior.

Las demostraron que las vacunas contra covid a un mayor riesgo de aborto o .

La doctora Brenna Hughes, especialista en medicina materno-fetal y miembro del grupo de expertos en covid del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, está de acuerdo en que sumar a las embarazadas a los ensayos a gran escala de vacunas y fármacos contra covid tal vez era poco práctico. Pero añadió que los investigadores podrían haber lanzado ensayos paralelos con mujeres embarazadas, una vez que los primeros estudios demostraran que las vacunas eran seguras en humanos.

“¿Habría sido difícil? Todo lo relacionado con covid es difícil”, afirmó Hughes. “Pero habría sido factible”.

La FDA exige que los investigadores realicen estudios adicionales en animales —llamados — antes de probar las vacunas en embarazadas. Aunque estos estudios son esenciales, tardan entre cinco y seis meses, y no se completaron hasta finales de 2020, al momento que se autorizaron , dijo la doctora Emily Erbelding, directora de microbiología y enfermedades infecciosas del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, parte de los NIH.

Los “llegaron mucho más tarde”, indicó la doctora Irina Burd, directora del Centro de Investigación Integrada de Medicina Fetal de Johns Hopkins y profesora de ginecología y obstetricia. “Deberían haberse hecho antes”.

“Ojalá me hubiera vacunado antes”, dijo Slade, que sigue demasiado enferma para volver a trabajar como profesora de educación especial en Baltimore. (Rosem Morton for KHN)

Los NIH están sobre las embarazadas y las puérperas (que acaban de dar a luz) que decidieron vacunarse por su cuenta, contó Erbelding. El estudio debe estar terminado en .

y también llevan a cabo estudios en embarazadas, ambos previstos para 2024.

Los científicos de se encontraron con problemas cuando iniciaron un ensayo clínico, que habría asignado aleatoriamente a embarazadas una vacuna o un placebo. Porque una vez que las vacunas estaban ampliamente disponibles, muchas pacientes no querían arriesgarse a no estar vacunadas.

Pfizer ha dejado de reclutar pacientes y no ha dicho si informará públicamente de los datos del ensayo.

Hughes dijo que los desarrolladores de vacunas deben incluir a las embarazadas desde el principio. “Existe la idea de proteger a las embarazadas de la investigación”, afirmó. “Pero deberíamos proteger a los pacientes a través de la investigación, no de la investigación”.

Recuperación física y emocional

Slade aún lamenta haberse visto privada de tiempo con sus hijos mientras luchaba contra la enfermedad.

El hecho de estar conectada a un respirador artificial le impidió pasar esas primeras semanas con su recién nacido, o ver a su hija Zoe, de 9 años.

Incluso cuando Slade pudo por fin ver a su hijo, no pudo decirle que lo quería ni cantarle una canción de cuna, un tubo de respiración en la garganta le impedía hablar.

Hoy Slade es una firme defensora de la vacunación contra covid, y les pide a sus amistades y familiares que se vacunen para evitar sufrir lo que ella sufrió.

Slade tuvo que volver a aprender a caminar después de estar postrada en la cama durante semanas. El largo tiempo con un respirador puede haber contribuido a su parálisis estomacal, que a menudo le provoca un intenso dolor, náuseas e incluso vómitos cuando come o bebe. Slade pesa hoy 50 libras menos que antes de quedar embarazada y acude a urgencias cuando el dolor es insoportable. “La mayoría de los días, me siento muy mal”, dijo Slade.

Su familia también sufrió. Como muchos bebés nacidos prematuramente, Tristan, que ahora tiene casi 9 meses y gatea, recibe fisioterapia para fortalecer sus músculos. Con 15 libras de peso, está bastante sano, aunque su médico dijo que tiene síntomas de asma.

A Slade le gustaría asistir a una terapia familiar con Zoe, que rara vez se queja y tiende a guardarse sus sentimientos. Sabe que su enfermedad debe haber sido aterradora para su pequeña.

“El otro día estaba hablando conmigo”, comentó Slade, “y me dijo: ‘Sabes, casi tuve que enterrarte'”.

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Medicamentos ya conocidos, y baratos, podrían ser clave para tratar covid /es/health-industry/medicamentos-ya-conocidos-y-baratos-podrian-ser-clave-para-tratar-covid/ Mon, 29 Mar 2021 17:50:16 +0000 ¿Podría un antidepresivo que se usa desde hace décadas ser un arma secreta contra covid? Algunos científicos creen que sí, después de que dos pequeños estudios demostraran que la fluvoxamina, que se suele recetar para el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), evitara que los participantes desarrollaran una forma grave de la enfermedad.

Sería algo impresionante. Un tratamiento de dos semanas de este fármaco, que cuesta $10, podría reducir el número de muertes y hospitalizaciones.

El medicamento podría utilizarse para luchar contra los brotes actuales en los Estados Unidos y sería un regalo del cielo para los países de bajos ingresos que deben esperar años para recibir vacunas contra el virus.

Pero la fluvoxamina, al igual que otras medicinas que muestran su potencial contra covid, se enfrenta a obstáculos para su evaluación completa.

Las compañías farmacéuticas no tienen ningún incentivo para gastar millones en probar nuevos usos de medicamentos baratos y sin patente. Aunque resulte prometedor en los primeros ensayos, las probabilidades de que cualquier medicina ya existente proporcione un beneficio importante son escasas.

Y el entusiasmo inicial por los tratamientos contra covid que luego fracasaron “ha hecho que haya escepticismo”, dijo el , profesor de medicina preventiva de la Universidad del Sur de California.

De hecho, muchos científicos creen que la prematura publicidad que hizo el presidente Donald Trump de la hidroxicloroquina obstaculizó los esfuerzos para encontrar otras curas genéricas.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) concedió el uso de emergencia del fármaco contra la malaria en marzo, y luego revocó la autorización menos de tres meses después de que la evidencia demostrara que era probable que fuera más perjudicial que beneficioso para los pacientes.

“A los médicos que queremos practicar medicina basada en la evidencia nos sentimos afectó la experiencia de la hidroxicloroquina, y lo que de verdad queremos ver son buenos estudios antes de decidir”, expresó el , director clínico de la división de enfermedades infecciosas del Brigham and Women’s Hospital de Boston.

Y eso plantea un dilema. 

target=”_blank” rel=”noopener”>Hasta hace poco

, los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el mayor financiador público de investigación biomédica del mundo, han mostrado poco interés en los estudios de medicamentos reutilizables.

Y sin grandes cantidades de dinero, es difícil realizar la investigación necesaria para demostrar si los tratamientos existentes podrían funcionar contra covid.

Por ello, los esfuerzos por reutilizar los fármacos han recaído en los filántropos, algunos de ellos ubicados en el Área de la Bahía de San Francisco, en California.

“Nos estamos perdiendo los beneficios para la salud pública de los fármacos que ya tenemos porque dependemos casi por completo del capitalismo y de la industria privada para conseguir avances”, afirmó Elaine Lissner, fundadora de la , con sede en San Francisco, que apoya la investigación sobre covid y la fluvoxamina y otros fármacos orales de bajo costo.

La reutilización es una apuesta arriesgada, pero comparada con la creación de fármacos y vacunas, el enfoque tiene claras ventajas durante una pandemia de rápida evolución. “Si funciona y lo tienes a mano, y no tienes tiempo de desarrollo”, dijo la , especialista en enfermedades infecciosas que asesora a empresas, inversores, gobiernos y filántropos.

Uno de los mejores tratamientos del arsenal anti covid —el esteroide común dexametasona— es un medicamento reutilizado. Pero sólo se recomienda para pacientes hospitalizados que estén gravemente enfermos.

En abril de 2020, Danzig se sintió “muy entusiasmada” por la noticia de que un equipo dirigido por investigadores de la Universidad de California-San Francisco había que, utilizados de forma precoz, podrían contrarrestar las infecciones por SARS-CoV-2, el virus que causa covid. “Pienso que, si podemos probar rápidamente algunos de ellos en ensayos clínicos, podremos tener respuestas para octubre”.

Sin embargo, estos estudios han tenido . Los ensayos sólidos de tratamientos tempranos contra covid son especialmente difíciles de realizar. Los pacientes deben inscribirse a los pocos días de notar los síntomas. Y sin una infraestructura nacional de investigación, “es difícil llamar la atención de alguien para que participe en un ensayo o lo remita”, aseguró el , psiquiatra de la Universidad de Washington en San Luis, que el año pasado se asoció con su colega, la , para llevar a cabo un ensayo de fluvoxamina en pacientes recién infectados de covid con síntomas leves.

Los participantes en ese primer estudio registraron los síntomas en un sitio web mientras tomaban comprimidos de fluvoxamina o de un placebo que se enviaban por correo a sus casas.

La fluvoxamina es uno de los fármacos más antiguos de la clase de los (ISRS). Se receta para la depresión mayor en muchos países y fue para tratar el TOC.

Los resultados del ensayo, en el Journal of the American Medical Association, mostraron que ninguno de los 80 pacientes tratados con fluvoxamina enfermó gravemente, mientras que seis de los 72 pacientes que tomaron pastillas de placebo empeoraron y requirieron hospitalización.

El mes pasado, otra revista especializada de un estudio en el mundo real que se hizo eco de los resultados de la JAMA: Entre los 113 trabajadores de hipódromos a los que se les ofreció fluvoxamina tras contraer covid durante un brote en el Área de la Bahía, ninguno de los 65 pacientes que eligieron tomar el fármaco empeoró, mientras que seis de los 48 que rechazaron el medicamento acabaron hospitalizados, y uno murió.

Las pruebas de la fluvoxamina —que incluyen datos de células y animales que demuestran que el fármaco bloquea la inflamación perjudicial a través de una diferente a la forma en que trata la depresión o el TOC— la sitúan “entre las terapias no probadas más prometedoras”, dijo Sax.

Está a la espera de resultados más definitivos de un que lleva a cabo el equipo de la Universidad de Washington. “Basándome en años de observación de ensayos terapéuticos en enfermedades infecciosas”, comentó Sax, “muchas de estas cosas resultan ser un fracaso”.

Los estudios pequeños tienen más probabilidades de sobreestimar los efectos de un fármaco, señaló , bioestadística de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la universidad Johns Hopkins.

Las experiencias con varios tratamientos experimentales ilustran la palabra precaución. A principios de la pandemia, algunos médicos empezaron a tratar a las personas con plasma convaleciente, es decir, sangre donada por pacientes recuperados. El entusiasmo por el plasma, que ha decaído a medida que estudios más amplios han puesto en duda su eficacia, desvió durante un tiempo los recursos para el estudio de otros fármacos, afirmó Ogburn.

La investigación sobre el fármaco para la gota, la colchicina, provocó una reacción similar. En enero, un comunicado de prensa afirmaba que el fármaco reducía las muertes por covid en un 44%, pero una vez que se publicaron los datos completos, el entusiasmo se enfrió, apuntó el , médico-científico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota que dirigió varios ensayos con hidroxicloroquina que ayudaron a refutar el valor de ese fármaco en la lucha contra covid.

“Es difícil distinguir lo que es real de lo que no lo es”, dijo.

Dado que los NIH muestran poco interés por los genéricos, los financiadores privados han aprovechado la oportunidad. El empresario tecnológico de Silicon Valley, Steve Kirsch, puso en marcha, la primavera pasada, el para apoyar la investigación de medicamentos prometedores.

El fondo de Kirsch ayudó a financiar el ensayo de fluvoxamina y coordinó la recaudación de la mayor parte de los $2 millones necesarios para el actual estudio nacional. Kirsch ha escrito y ha intentado solicitar una autorización de uso de emergencia a la FDA.

Pero algunos han interpretado su celo como una sobrevaloración del medicamento. Los periódicos han rechazado sus artículos de opinión, Facebook ha retirado sus publicaciones y Medium ha eliminado el artículo de Kirsch titulado “La solución rápida, fácil, segura, sencilla y de bajo coste para COVID que funciona el 100% de las veces y de la que nadie quiere hablar”, y ha cerrado su cuenta.

Las afirmaciones sobre la eficacia y la seguridad de un medicamento sólo pueden hacerse tras la autorización del producto por parte de la FDA para su uso previsto, explicó Danzig, que actúa como asesor médico voluntario del fondo de Kirsch. Estas normas “no son muy conocidas por la gente del mundo de la tecnología”.

Las directrices de los organismos son lentas de cambiar, y por una buena razón, dijo Boulware. “Si algo es una directriz y no se cumple, eso es el principio de una mala práctica médica”.

En el caso de la fluvoxamina, sin embargo, Boulware considera que los datos son prometedores y espera que el ensayo más amplio pueda completarse rápidamente. “Si éste fuera el primer fármaco que aparece y no existiera la experiencia de la hidroxicloroquina, la gente lo vería de forma muy diferente”, añadió.

A principios de este mes, CityHealth Urgent Care, que tiene dos clínicas en el Área de la Bahía y un programa nacional de telesalud, empezó a

Además del estudio sobre , hay otros ensayos de reutilización de fármacos que inscriben a pacientes estadounidenses, entre ellos un ensayo de los NIH que compara , y otros ensayos que evalúan el fármaco para la diabetes o la para el tratamiento o la prevención de covid.

Hay planes para realizar más ensayos con el apoyo de una . Además, un ensayo en diferentes ubicaciones y controlado con placebo, coordinado por la Universidad McMaster de Ontario, Canadá, compara la en pacientes con covid leve.

“Creo que vamos a obtener algunas respuestas”, señaló el , decano de la Facultad de Medicina de Emory. “Pero hubiera sido mejor tenerlas antes”.

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Análisis: expertos desestimaron al coronavirus, hasta que fue demasiado tarde /es/noticias-en-espanol/analisis-expertos-desestimaron-al-coronavirus-hasta-que-fue-demasiado-tarde/ Mon, 21 Dec 2020 16:37:35 +0000 Hace un año, mientras miles de estadounidenses terminaban sus compras navideñas y organizaban sus viajes, , luchaban contra un misterioso brote de de .

Los médicos chinos creyeron que estaban siendo testigos del del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) un coronavirus que y se propagó a 8,000 personas en todo el mundo, matando a casi 800.

La enfermedad , y desapareció en 2004.

Aunque esta enfermedad no se ha registrado en 16 años, el SARS marcó como muchas naciones, y científicos estadounidenses, reaccionaron a su mucho más peligroso primo hermano, el nuevo coronavirus que causa COVID-19.

Cuando los funcionarios chinos revelaron que a su brote de neumonía lo había causado un nuevo coronavirus, los países asiáticos afectados por el SARS , dijo el , investigador principal del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud. y ya habían aprendido la importancia de una respuesta rápida que incluía pruebas generalizadas, rastreo de contactos y el aislamiento de personas infectadas.

Estados Unidos, por el contrario, aprendió todas las lecciones equivocadas.

La racha de buena suerte del país, de 20 años, con los patógenos emergentes, que incluyen , sino también la , el (MERS), el , el y dos cepas de la , nos dio una “falsa sensación de seguridad ”, opinó Adalja.

Muchos de los principales especialistas en enfermedades infecciosas subestimaron el veloz brote en sus primeras semanas y meses, asumiendo que Estados Unidos, otra vez, saldría ileso, según un análisis de KHN.

La arrogancia estadounidense impidió que el país reaccionara tan rápida y eficazmente como las naciones asiáticas, dijo Adalja.

Durante las dos primeras décadas de este siglo, “hubo muchas alarmas de fuego sin que hubiera incendios, por lo que lo que se tendió a ignorar esta alarma”, dijo Lawrence Gostin, director del Instituto O’Neill de Georgetown para la Ley de Salud Nacional y Global, quien reconoce que al principio subestimó el virus.

En una historia del 24 de enero, el doctor William Schaffner le dijo a KHN que el peligro real para los estadounidenses era la gripe común, que puede matar hasta 61,000 estadounidenses al año.

“En comparación, el coronavirus será un destello en el horizonte”, dijo Schaffner, profesor de medicina preventiva y políticas de salud en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt. “El riesgo es trivial”.

El mismo día, The Washington Post publicó una columna del doctor Howard Markel, quien de millones de personas en China. “Es posible que este coronavirus no sea muy contagioso, y puede que no sea tan mortal”, escribió Markel, director del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de Michigan.

JAMA, una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, publicó el 18 de febrero titulado “La epidemia de influenza 2020: más grave que el coronavirus en los EE.UU.” Una semana después, JAMA publicó una que ilustraba los peligros de la gripe y minimizaba los riesgos del nuevo virus.

El doctor Paul Offit, quien dirigió el desarrollo de una vacuna contra el rotavirus, predijo que el coronavirus, como la mayoría de los gérmenes respiratorios, desaparecería en el verano.

“No puedo imaginar, francamente, que cause ni siquiera una décima parte del daño que causa la influenza cada año en los Estados Unidos”, dijo Offit a Christiane Amanpour en , el 2 de marzo.

El presidente Donald Trump y pronosticó que el coronavirus desaparecería en abril, y que . Trump dijo más tarde que el país estaba , incluso cuando el número de muertes se estaba disparando a niveles récord.

, epidemióloga y profesora asistente de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, , sobre el nuevo coronavirus desde el principio. Pero dijo que los funcionarios de salud pública trataron de equilibrar esos temores con la realidad de que la mayoría de los pequeños brotes en otros países no suelen convertirse en amenazas globales.

“Si lloras todo el tiempo, la gente nunca prestará atención”, dijo el epidemiólogo Mark Wilson, profesor emérito de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan.

Los expertos dudaban en predecir que el nuevo coronavirus sería la que habían anticipado durante mucho tiempo “por temor a parecer alarmistas”, dijo la doctora Céline Gounder, especialista en enfermedades infecciosas que asesora al presidente electo Joe Biden.

Muchos expertos fueron víctimas de , dijo la doctora Nicole Lurie, quien se desempeñó como secretaria adjunta de preparación y respuesta durante la administración Obama.

“Es difícil pensar en lo impensable”, dijo Lurie. “Para las personas cuyo enfoque y miedo era el bioterrorismo, tenían una visión del mundo de que la madre naturaleza nunca podría ser tan villana. Si no era bioterrorismo, entonces no podría ser tan malo”.

Si más expertos se hubieran dado cuenta de lo que se avecinaba, la nación podría haber estado mucho mejor preparada. Estados Unidos podría haber tenido una ventaja en la fabricación de equipos de protección personal, ventiladores y otros suministros, dijo el doctor Nicholas Christakis, autor de “Apollo’s Arrow: The Profound and Enduring Impact of Coronavirus on the Way We Live”.

“¿Por qué desperdiciamos dos meses que practicamente nos regalaron los chinos?”, se preguntó Christakis. “Podríamos haber invertido miles de millones de dólares en pruebas. Podríamos haber tenido un mejor mensaje público de que estábamos a punto de ser invadidos… Pero no estábamos preparados”.

El doctor Fauci no es tan crítico

El doctor Anthony Fauci, el principal funcionario de enfermedades infecciosas del país, no es tan crítico. En una entrevista, dijo que los científicos qué tan peligroso se volvería el coronavirus, dada la limitada información disponible en enero.

“No criticaría a las personas que dijeron que esto ”, dijo Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, y señaló que ésta era “una suposición razonable. “

Fauci señaló que las soluciones siempre son más claras en retrospectiva, y agregó que las autoridades de salud pública pierden credibilidad si responden a cada nuevo gérmen como si fuera un desastre nacional. En repetidas ocasiones ha dicho que los científicos deben ser lo suficientemente humildes para reconocer lo poco que se sabe sobre una nueva amenaza.

“Es muy fácil mirar en retrospectiva y decir ‘Podrías, deberías'”, dijo Fauci. “Se puede decir que deberíamos haber cerrado las cosas mucho antes debido a la propagación silenciosa en la comunidad. Pero, ¿qué habría hecho el hombre o la mujer promedio de la calle si dijéramos: “Tienes que cerrar el país por tres o cuatro casos”?

En su mayoría, los científicos han estado dispuestos a admitir sus errores y actualizar sus evaluaciones a medida que hubo más datos disponibles.

“Si vas a equivocarte, hazlo frente a millones de personas”, bromeó Offit sobre su entrevista en PBS.

Los científicos dicen que su respuesta al nuevo coronavirus habría sido más agresiva si las personas se hubieran dado cuenta de la facilidad con que se propagaba, incluso antes de que las personas infectadas desarrollen síntomas, y que muchas personas permanecen asintomáticas.

“Para que un virus tenga potencial pandémico, ese es uno de los mayores activos que puede tener”, dijo Adalja.

Aunque COVID-19 tiene una tasa de mortalidad más baja que el SARS y el MERS, su capacidad de propagarse silenciosamente por una comunidad lo hace más peligroso, dijo la doctora Kathleen Neuzil, directora del Centro para el Desarrollo de Vacunas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland.

Las personas infectadas con SARS y MERS son contagiosas solo después de comenzar a toser y experimentar otros síntomas; los pacientes sin síntomas no transmiten ninguna enfermedad.

Con el SARS y el MERS, “cuando las personas se enfermaban, se enfermaban bastante e iban directamente al hospital y no caminaban por ahí transmitiéndolo”, dijo Christakis.

Debido a que es posible poner en cuarentena a las personas con SARS y MERS antes de que comiencen a propagar el virus, “fue más fácil cavar una fosa a su alrededor”, dijo Offit.

Basándose en su conocimiento del SARS y el MERS, los médicos creyeron que podían contener al nuevo coronavirus diciéndoles a las personas enfermas que . En los primeros meses de la pandemia, no parecía haber necesidad de que las personas sanas usaran máscaras. Eso llevó a los funcionarios de salud, incluido el Cirujano General de los EE. UU., Jerome Adams, a advertir a los estadounidenses que no compraran de máscaras facials porque eran suministros limtados que los hospitales necesitaban desesperadamente.

“Siempre estamos luchando contra la última epidemia”, dijo Markel. “Nuestra experiencia con los coronavirus fue que se queman en climas cálidos y no tenían la capacidad de propagarse con tanta violencia como éste”.

Muchos científicos se mostraron escépticos ante las primeras anécdotas de propagación presintomática.

“Se necesita mucho para revertir el dogma establecido”, dijo Wilson. “Saltar a un hallazgo inicial, sin corroborarlo, puede ser tan malo como perder un nuevo hallazgo”.

A medida que se acumulaban pruebas de , los (CDC) cambiaron en abril su recomendación e instaron a los estadounidenses a que usaran máscaras en público.

Adalja señala que el consejo anterior de los CDC contra el uso de máscaras se basó en una investigación que descubrió que eran ineficaces contra la . Sin embargo, un nuevo estudio ha demostrado que , que se propaga principalmente a través de gotitas respiratorias, pero también puede viajar por el aire en forma de partículas diminutas.

Adalja dijo que Estados Unidos debería haber aprendido de sus primeros tropiezos. Sin embargo, a pesar de la abundante evidencia, muchas comunidades aún se resisten a exigir máscaras o distanciamiento físico.

“Sigo desconcertado de que sigamos cometiendo los mismos errores”, dijo Adalja. “Es casi como si estuviéramos condenados a repetir este ciclo sin cesar”.

Algunos lo vieron venir

Hubo científicos y que reconocieron de inmediato .

“Tuvimos que reaccionar de inmediato como si esto fuera a afectar a todos los rincones de la Tierra”, dijo Adalja, quien comenzó a escribir en su el 20 de enero. Estaba claro que “este no era un virus que se pudiera contener”.

Adalja lideró que identifica las características que permiten que los virus emergentes se conviertan en pandemias. En ese profético informe, Adalja y sus coautores destacaron la amenaza de ciertos virus respiratorios que utilizan ARN como material genético.

Cuanto más se enteraba Adalja sobre el nuevo coronavirus, más parecía encarnar el tipo de amenaza sobre la que había advertido: una con “transmisibilidad eficiente de persona a persona, una tasa de letalidad apreciable, la ausencia o la falta de disponibilidad de una eficiente respuesta médica, una población inmunológicamente ingenua, factores de virulencia que permiten la evasión del sistema inmunológico y el modo de propagación respiratorio”.

Aunque los CDC impulsaron la respuesta temprana, estableciendo una estructura de manejo de incidentes el 7 de enero, son bien conocidos. , lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar la emergencia de salud el 30 de enero y a los Estados Unidos a anunciar la emergencia de salud pública al día siguiente.

Adalja y otros expertos descartaron algunas de las primeras respuestas de la administración Trump, como las cuarentenas y la prohibición de viajar a China, por considerarlas un “desperdicio de recursos” que hacían poco para contener al virus.

“Hubo inercia política sobre las acciones de salud pública que podrían haber evitado los cierres”, dijo Adalja. “Dejamos que esto se diseminara en los hospitales … [y] si le das a un virus una ventaja de tres meses, ¿qué esperas?”.

En en un sitio web de la Sociedad Estadounidense de Enfermedades Infecciosas, el doctor Daniel Lucey etiquetó la neumonía como “Enfermedad X”, usando el término de la OMS para un patógeno emergente capaz de causar una epidemia devastadora, para el cual no hay pruebas, tratamientos o vacunas.

Lucey, profesor adjunto de enfermedades infecciosas en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown, señala que la respuesta internacional se vio obstaculizada por la desinformación de los funcionarios chinos. “El gobierno chino dijo que no había propagación de persona a persona”, dijo Lucey, quien viajó a China con la esperanza de visitar Wuhan. “Eso fue una mentira”.

Cuando el 20 de enero China reveló que 14 trabajadores de salud habían resultado infectados, Lucey sabía que el virus se propagaría mucho más. “Para mí, eso fue como la caja de Pandora”, dijo Lucey.

Cuando el 14 de febrero se supo que el número de trabajadores de salud infectados ya era de 1,716, Lucey dijo: “Casi vomito”.

Aunque por miles de especialistas en enfermedades infecciosas leen su blog, Lucey envió por correo electrónico una advertencia especial a los periodistas y a una docena de médicos y funcionarios de salud pública, con la esperanza de alertar a líderes influyentes.

“Puse este comentario sincero en mi correo electrónico y me quedo en silencio”, dijo Lucey.

Tener éxito con las vacunas

En el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, los científicos han estado estudiando la estructura de las proteínas de los coronavirus durante años.

Los investigadores habían desarrollado una vacuna contra el SARS, aunque la epidemia terminó antes de que pudieran probarla ampliamente en humanos, contó Fauci.

“Demostramos que era segura e inducimos una respuesta inmunitaria”, dijo Fauci. “Los casos de SARS desaparecieron, por lo que no pudimos probarla… Guardamos la vacuna en frío. Si el SARS regresa, haremos un ensayo [clínico] de fase 3″.

El , subdirector del Centro de Investigación de Vacunas, pidió a los científicos chinos que compartieran la información genética del coronavirus. Después que se publicó , Graham se puso a trabajar inmediatamente.

“Tuvimos una reunión el 10 de enero y cinco días después se comenzó a trabajar en una vacuna”, dijo Fauci.

Aunque los científicos sabían que el brote de COVID podría terminar antes de que se necesitara una vacuna, “no podíamos correr el riesgo”, dijo Fauci.

“Dijimos: ‘No tenemos idea de lo que va a pasar, así que ¿por qué no seguimos adelante con una vacuna de todos modos?'”.

Aunque su equipo estaba preocupado por encontrar el dinero para pagar todo, Fauci les dijo: “No se preocupen por el dinero. si realmente lo necesitamos, estoy seguro de que lo conseguiremos”.

Expertos en salud esperan que el país aprenda de sus errores y esté mejor preparado para la próxima amenaza.

Dada la cantidad de virus nuevos que han surgido en las últimas dos décadas, es probable que “las pandemias se vuelvan más frecuentes”, dijo Gounder, por lo que es fundamental estar preparado para la próxima.

De todas las lecciones aprendidas durante la pandemia, la más importante es que “no podemos volver a estar tan desprevenidos”, dijo el dijo Tom Frieden, quien dirigió los CDC durante la administración Obama.

“Para mí, éste debería ser el momento de aprendizaje más propicio de nuestras vidas, en términos de la necesidad de fortalecer la salud pública en los Estados Unidos y en todo el mundo”, agregó Frieden.

Pero Gounder señala que la financiación de la salud pública de en el país tiende a seguir un ciclo de crisis y abandono. Estados Unidos aumentó el gasto en salud pública y preparación para emergencias después del 9/11 y de los ataques con ántrax en 2001, pero esa financiación ha disminuido drásticamente a lo largo de los años.

“Tendemos a invertir mucho en el momento de crisis”, dijo Gounder. “Pero cuando la crisis se desvanece, recortamos el presupuesto. Eso nos vuelve realmente vulnerables”.

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Voz de un experto: los niveles de seguridad que propone Fauci durante COVID /es/noticias-en-espanol/voz-de-un-experto-los-niveles-de-seguridad-que-propone-fauci-durante-covid/ Thu, 19 Nov 2020 17:43:55 +0000 Como periodista de salud, médica y ex corresponsal que vivió el SARS en Beijing, recibo preguntas de amigos, colegas y personas que ni siquiera conozco sobre cómo vivir durante una pandemia. ¿Creo que es seguro planear una boda en persona el próximo junio? ¿Enviaría a mis hijos a la escuela con las precauciones adecuadas? ¿Cuándo confiaré en una vacuna?

A la última pregunta, siempre respondo: cuando vea a Anthony Fauci recibir una.

Como muchos estadounidenses, sigo la palabra del doctor Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del país y miembro del grupo de trabajo de la Casa Blanca sobre el coronavirus.

Cuando le dijo a The Washington Post que sino que los dejaba reposar durante un par de días, comencé a hacer lo mismo. En octubre, comentó que ya . Simplemente se lava las manos después de sacar los productos. (¡Yo también!)

Ahora nos encontramos en una peligrosa transición política, con casos que se disparan alrededor del país, y Fauci y el grupo de trabajo original, en gran parte marginado.

El presidente electo Joe Biden ha designado a su equipo, pero no puede hacer mucho hasta que la (GSA) acepte los resultados de las elecciones. Y Fauci me dijo que aún no ha hablado con el grupo de trabajo de Biden.

El presidente Donald Trump se ha resistido a las normas sobre la transición del gobierno: cuando los equipos nuevos y los salientes se coordinan entre sí.

Los tumultuosos meses pasados ​​se han llenado de brechas de información (todavía estamos aprendiendo sobre el nuevo coronavirus), datos erróneos (a menudo de boca del presidente) y una serie de “expertos”: personal de salud pública, matemáticos, cardiólogos y médicos de emergencias, como yo, ofreciendo opiniones en la televisión.

Pero todo este tiempo, la persona de la que más he querido saber es Fauci. Es directo, sin aparentes conflictos de intereses, políticos o financieros, o, a los 79 años, ambiciones profesionales. Al parecer, no tiene otros intereses más que los tuyos y los míos.

Así que le pregunté cómo podrían esperar vivir los estadounidenses en los próximos seis a nueve meses. ¿Cómo debemos comportarnos? ¿Y qué debería hacer la próxima administración? (Algunas respuestas se han editado para mayor claridad y brevedad).

¿Qué dos o tres cosas cree que la administración Biden debería hacer el primer día de gobierno?

Algunos estados parecen no haber aprendido las lecciones que podrían o deberían haberse aprendido cuando la ciudad de Nueva York y otras grandes ciudades fueron afectadas. Por ejemplo, implementar algunas medidas básicas de salud pública.

Quiero ser realmente explícito sobre esto, porque siempre que hablo de cosas simples como el uso consistente de máscaras faciales, mantener la distancia física, evitar las multitudes (particularmente en interiores), hacer cosas al aire libre si el clima lo permite, y lavarse las manos con frecuencia, eso no significa cerrar el país.

Aún puedes tener un margen considerable para los negocios, para la recuperación económica, si haces esas cosas simples. Pero lo que estamos viendo, desafortunadamente, es una respuesta muy dispar. Y eso conduce inevitablemente al tipo de olas [de nuevos casos] que vemos ahora.

¿Cree que necesitamos una norma como un mandato de máscara nacional? La administración actual ha delegado gran parte de la gestión de COVID-19 a los estados.

Creo que debería haber un uso universal de cubrebocas. Es ideal lograrlo con los alcaldes, gobernadores, autoridades locales. Si no, deberíamos considerar seriamente la norma nacional. La única razón por la que evito hacer una recomendación fuerte en ese sentido es que los mandatos de una autoridad nacional generalmente generan un poco de rechazo por parte de una población ya reacia a que le digan qué hacer. Por lo tanto, podría terminar teniendo el efecto contrario: que se retroceda aún más.

¿Cómo sería un uso mandatorio de máscaras a nivel nacional? Significaría diferentes cosas dependiendo del lugar. Muchos estados requieren que la persona se cubra la cara, pero no específicamenteque que use cubrebocas. Muchos veinteañeros usan solo un pañuelo.

Creo que es poco probable que exista una diferencia sustancial. Quiero decir, el tipo común de máscara es la máscara quirúrgica. No es una máscara N95. Una tela gruesa puede ser igualmente efectiva. Creemos que puede haber algunas pequeñas diferencias, pero el objetivo principal es evitar infectar a otros. Estudios recientes han demostrado que [usar una máscara] también tiene el buen efecto de protegerte parcialmente. Por lo tanto, el beneficio es en ambas direcciones.

Muchos lugares que tienen mandatos de uso de cubrebocas han tenido problemas para hacerlos cumplir.

Esa es realmente una de las razones por las que hay una reticencia de parte de muchas personas, incluido yo mismo [a apoyar un mandato nacional]. Si tienes un mandato, debes hacerlo cumplir. Y, con suerte, podemos convencer a la gente cuando vean lo que está sucediendo en el país. Pero tengo que decirte que me sorprendió el hecho de que en ciertas áreas, aunque la devastación del brote es clara, algunas personas todavía dicen que son noticias falsas. Eso es algo muy difícil de superar: por qué la gente todavía insiste en que algo que tiene bajo sus narices no es real.

La gente suele pensar en los cierres como blanco o negro. Estás abierto o estás cerrado. Me gustaría escuchar la jerarquía del doctor Fauci de “es seguro e importante mantenerse abierto con precauciones” y “cosas que no son seguras bajo ninguna circunstancia”.

La razón por la que respondo con cierto grado de inquietud es porque las personas que son propietarias de estos negocios se enojan mucho conmigo. Hay algunos negocios esenciales que quieres mantener abiertos. Quieres mantener abiertos los supermercados, cosas que la gente necesita para su subsistencia. Si se hace correctamente, es posible que puedas mantener abiertos algunos negocios no esenciales, como tiendas de ropa, grandes almacenes.

Se acerca el invierno. Se podría mantener la distancia social en un restaurante o reunión en interiores. ¿Pero se sentiría bien estando ahí sin una máscara?

Si estamos en la zona caliente como estamos ahora, donde hay tantas infecciones alrededor, me sentiría bastante incómodo incluso solo estando en un restaurante. Sobre todo si está funcionando a capacidad completa.

Veo que te has cortado el cabello. ¿Qué opinas de las barberías y salones?

De nuevo, depende. Solía ​​cortarme el cabello cada cinco semanas. Ahora me lo corto cada 12, usando un cubrebocas, yo y el peluquero, claro.

¿Transporte? ¿Trenes? ¿Aviones? ¿Metro? ¿Cuál es la situación?

Depende de tus circunstancias individuales. Si eres alguien que se encuentra en la categoría de mayor riesgo, lo mejor es no viajar a ningún lado. O si tienes un automóvil, mejor que subirse a un metro, un autobús o un avión lleno de gente. Ahora, si tienes 25 años y no tienes condiciones subyacentes, es muy diferente.

¿?

Las barras son realmente problemáticas. Si miras algunos de los brotes, ocurren cuando la gente entra en bares abarrotados. Yo mismo solía ir a un bar. Me gustaba sentarme en la barra, tomar una cerveza y comerme una hamburguesa. Pero cuando estás en un bar, la gente se inclina sobre tu hombro para pedir una copa, están pegados unos a otros. Es divertido porque es social, pero no es divertido cuando este virus está en el aire. Así que creo que si hay algo para evitar, por el momento, son los bares.

Algunas aerolíneas y algunos estados le dicen a la gente que debe hacerse una prueba de coronavirus antes de subir al avión o visitar otro estado. ¿Tiene eso algún sentido médico?

Si eres negativo cuando subes al avión, excepto en la rara circunstancia de que estés en esa pequeña ventana de incubación antes de volverte positivo, es algo bueno.

Si tuviera un plan nacional de pruebas, ¿cuál sería?

Pruebas de vigilancia. Inundando literalmente el sistema con pruebas. Obtener una prueba casera que puedas hacerte tú mismo, que sea muy sensible y específica. ¿Sabes por qué sería fantástico? Porque si decidiste que quieres tener una pequeña reunión con tus suegros y un par de niños, puedes hacerte la prueba en ese momento. No es 100%. No dejes que lo perfecto sea enemigo de lo bueno. Pero el riesgo que tienes disminuye dramáticamente si todos se hacen la prueba antes de reunirse para cenar. Puede que nunca sea cero, pero, ya sabes, no vivimos en una sociedad completamente libre de riesgos.

Hay varias vacunas candidatas que son prometedoras. Pero también hay mucho escepticismo porque hemos visto a la FDA estar bajo presión tanto comercial como, cada vez más, política. ¿Cuándo sabremos que está bien recibir una vacuna? ¿Y cuál?

Es bastante fácil cuando hay vacunas que tienen un 95% de efectividad. No hay nada mejor que eso. Creo que lo que la gente debe apreciar, y es por eso que lo he dicho tal vez 100 veces en las últimas semanas, es el proceso mediante el cual se toma una decisión. La empresa analiza los datos. Luego, se envían a la FDA. La FDA tomará la decisión de realizar una autorización de uso de emergencia o una aprobación de solicitud de licencia. Y tienen científicos de carrera que son realmente independientes. No le deben nada a nadie. Luego está otro grupo independiente, el Comité Asesor de Vacunas y Productos Biológicos Relacionados. El comisionado de la FDA ha prometido públicamente que actuará de acuerdo con la opinión de los científicos de carrera y del consejo asesor.

¿Cree que los científicos profesionales tendrán la última palabra?

Sí. Sí.

¿Y las decisiones que se están tomando en este período de transición, como el plan de distribución de vacunas, limitarán de alguna manera las opciones de una nueva administración?

No, no lo creo. Creo que una nueva administración tendrá la opción de hacer lo que sienta. Pero puedo decirles lo que va a pasar, independientemente de la transición o no, porque tenemos personas totalmente comprometidas con hacer esto bien que van a estar involucradas en el proceso. Tengo confianza.

¿Cuándo cree que todos podremos tirar nuestras máscaras?

Creo que vamos a tener algún grado de medidas de salud pública junto con la vacuna durante un período de tiempo considerable. Pero comenzaremos a acercarnos a lo normal, si la gran mayoría de las personas se vacuna, a medida que nos adentremos en el tercer o cuarto trimestre [de 2021].

Rosenthal es editora jefe de KHN

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¿Pueden los pacientes de COVID tener el tratamiento de Trump? Está bien preguntar /es/noticias-en-espanol/pueden-los-pacientes-de-covid-tener-el-tratamiento-de-trump-esta-bien-preguntar/ Tue, 20 Oct 2020 18:48:57 +0000 Cuando Terry Mutter se despertó con dolor de cabeza y músculos adoloridos, el levantador de pesas amateur lo atribuyó a un entrenamiento duro.

Sin embargo, ese miércoles a la noche tuvo 101 grados de fiebre y estaba claramente enfermo. “Me sentía como si me hubiera atropellado un camión”, recuerda Mutter, que vive cerca de Seattle.

Al día siguiente le diagnosticaron COVID-19. El sábado, el hombre de 58 años estaba inscrito en un ensayo clínico para el mismo cóctel de anticuerpos que el presidente Donald Trump afirmó que

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.

“Lo había escuchado en las noticias”, dijo Mutter, que se unió al para probar si su combinación de dos anticuerpos artificiales puede neutralizar al virus mortal.

Mutter se enteró del estudio por medio de su cuñada, quien trabaja en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle, uno de decenas de sitios de ensayos en todo el país. Es uno de los cientos de miles de estadounidenses, incluido el presidente, que se arriesgaron con terapias experimentales para tratar o prevenir COVID-19.

Pero con casi y más de 217,000 muertes por COVID en el país, muchos pacientes desconocen estas opciones o no pueden acceder a ellas. Otros desconfían de los tratamientos no probados.

“Honestamente, creo que nunca hubiera recibido una llamada si no hubiera conocido a alguien que me dijera sobre el ensayo”, dijo Mutter, ejecutivo jubilado de Boeing Co.

El sitio web Clinicaltrials.gov registra más de que involucran a COVID-19 o a SARS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad. Más de 430,000 personas se han ofrecido como voluntarias a través de la . Otras miles han recibido terapias, como el medicamento , que tiene una autorización federal de emergencia.

Ante un diagnóstico grave de COVID, ¿cómo saben los pacientes o sus familias si pueden, o deben, buscar agresivamente estos tratamientos? Por el contrario, ¿cómo pueden decidir si rechazarlos o no si se los ofrecen?

Tales decisiones médicas nunca son fáciles, y son aún más difíciles durante una pandemia, dijo Annette Totten, profesora asociada de informática médica y epidemiología clínica en la Universidad de Salud y Ciencias de Oregon.

“El desafío es que la evidencia no es buena porque todo con COVID es nuevo”, dijo Totten, quien se especializa en la toma de decisiones médicas.

Es comprensible que a los consumidores los haya afectado la información contradictoria sobre posibles tratamientos para COVID por parte de líderes políticos, incluido Trump, y la comunidad científica.

El fármaco contra la malaria hidroxicloroquina, promocionado por el presidente, recibió una de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA), solo para que la decisión se revocara varias semanas después por temor a que causara daño.

El plasma convalescente, que utiliza hemoderivados de personas recuperadas de COVID-19 para tratar a las que aún están enfermas, se administró a más de 100,000 pacientes en un programa de acceso ampliado y se puso a disposición de todos a través de otra autorización de emergencia, aunque los científicos no están seguros de sus beneficios.

Regeneron y la empresa farmacéutica Eli Lilly and Co. han solicitado autorización de uso de emergencia para sus terapias con anticuerpos monoclonales, incluso cuando los científicos dicen que esto podría poner en peligro la inscripción en los ensayos que probarán si funcionan, o cuán bien funcionan.

Hasta ahora, unas 2,500 personas se han inscrito en los ensayos de Regeneron, y, de ellas, unas 2,000 reciben la terapia, dijo un vocero de la compañía. Otras han recibido el tratamiento a través de los llamados , aunque la empresa no dijo cuántas.

La semana del 12 de octubre, los Institutos Nacionales de Salud detuvieron el después que una junta de monitoreo independiente planteara .

“Con toda la información dando vueltas en los medios, es difícil para los pacientes tomar buenas decisiones, y para los médicos tomar esas decisiones”, dijo el doctor Benjamin Rome, internista e investigador de políticas de salud en el programa Portal de la Escuela de Medicina de Harvard.

Aun así, las personas que enfrentan COVID no deberían tener miedo de preguntar si tienen opciones de tratamiento disponibles, agregó Rome. “Como médico, no me importa cuando los pacientes preguntan”, dijo.

Los pacientes y las familias deben comprender cuáles podrían ser las implicaciones de esos tratamientos, aconsejó Totten. Los primeros ensayos clínicos de fase 1 se centran principalmente en la seguridad, mientras que los ensayos más amplios de fase 2 y fase 3 determinan la eficacia. Cualquier tratamiento experimental plantea la posibilidad de efectos secundarios graves.

Idealmente, los proveedores de atención médica proporcionarían la información sobre tratamientos y riesgos sin previo aviso. Pero durante una pandemia, y especialmente en un entorno de mucho estrés, es posible que no lo hagan, observó Totten.

“Es importante ser insistente”, dijo. “Y Volver a preguntar. A veces tienes que estar dispuesto a ser un poco agresivo”, sugirió.

Los pacientes y las familias deben tomar nota o grabar las conversaciones para su posterior revisión. Deberían preguntar sobre la compensación económica por participar. A muchos pacientes en los ensayos de COVID-19 se les paga cantidades modestas por su tiempo y viajes.

Y deberían pensar en cómo encaja cualquier tratamiento en su sistema más amplio de valores y objetivos, dijo Angie Fagerlin, profesora y directora del departamento de ciencias de la salud de la población de la Universidad de Utah.

“¿Cuáles son los pros y los contras?”, se preguntó Fagerlin. Una consideración puede ser el beneficio para la sociedad en general, no solo para el paciente, dijo.

Para Mutter, ayudar al avance de la ciencia fue una gran razón por la que aceptó inscribirse en el ensayo de Regeneron.

“Me interesó para que la terapéutica avanzara, necesitan personas”, dijo. “En un momento en el que hay tantas cosas que no podemos controlar, ésta sería una forma de encontrar algún tipo de solución”.

Esto fue lo que impulsó a Fred Hutch, que participa en dos ensayos de Regeneron, uno para la prevención de COVID-19 y otro para el tratamiento de la enfermedad.

“Fue una visita de seis horas”, dijo. “Son dos horas para recibir la infusión. Es un goteo intravenoso muy lento”.

Mutter fue la segunda persona inscrita en el ensayo de Fred Hutch, dijo la doctora Shelly Karuna, co-investigadora principal. El estudio está probando dosis altas y bajas del cóctel de anticuerpos monoclonales frente a un placebo.

“Me sorprende el profundo altruismo de las personas a las que estamos evaluando”, dijo.

Mutter no está seguro de cómo contrajo COVID-19. Él y su familia han tenido cuidado con las máscaras y el distanciamiento social, y han criticado a otros que no.

“La ironía ahora es que fuimos nosotros los que nos enfermamos”, dijo Mutter, cuya esposa, Gina Mutter, de 54 años, también tiene COVID.

Mutter sabe que tiene una probabilidad de 1 en 3 de recibir un placebo en lugar de una de las dos dosis de tratamiento activo, pero dijo que estaba dispuesto a correr ese riesgo. Su esposa no se inscribió.

“Dije, hay algunos riesgos involucrados. Uno de nosotros puede tomar el riesgo, no los dos”, dijo.

Hasta ahora, Mutter ha luchado contra una tos y fatiga persistente. No puede decir si su infusión ha sido útil.

“Simplemente no hay forma de saber si tengo los anticuerpos o no”, dijo. “¿Los obtuve y eso me mantuvo fuera del desastre?, ¿o tuve el placebo y mi propio sistema inmunológico hizo su trabajo?”.

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Fauci dice que una vacuna contra COVID podría estar lista antes de lo esperado /es/health-industry/fauci-dice-que-una-vacuna-contra-covid-podria-estar-lista-antes-de-lo-esperado/ Tue, 01 Sep 2020 15:27:14 +0000 Una vacuna contra COVID-19 podría estar disponible antes de lo esperado si los ensayos clínicos en curso producen resultados abrumadoramente positivos, dijo el doctor Anthony Fauci, funcionario de enfermedades infecciosas de más alto rango del país, en una entrevista con KHN.

Aunque se espera que dos ensayos clínicos en curso con 30,000 voluntarios terminen para fin de año, Fauci dijo que una junta independiente tiene la autoridad para finalizarlos semanas antes si los resultados provisionales son abrumadoramente positivos o, por el contrario, negativos.

La Junta de Monitoreo de Datos y Seguridad (DSMB) podría decir: “al momento, los datos son tan buenos que se puede decir que son seguros y efectivos”, explicó Fauci. En ese caso, los investigadores tendrían “la obligación moral” de finalizar el ensayo antes de tiempo y hacer que la vacuna esté disponible para todos en el estudio, incluidos los que recibieron placebos, y acelerar el proceso para administrarla a millones.

Los comentarios de Fauci, quien es director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, ocurren en un momento de creciente preocupación sobre si la presión política de la administración Trump podría influir en los reguladores federales y los científicos que supervisan la respuesta de la nación a la pandemia del nuevo coronavirus. Y erosionar la débil confianza del público en las vacunas.

Destacados expertos en vacunas han dicho que temen que Trump esté presionando por una aprobación temprana de una vacuna para ayudar a ganar la reelección.

Fauci dijo que confía en los miembros independientes del DSMB, que no son empleados del gobierno, para mantener las vacunas a altos estándares sin influencias políticas. Los miembros de la junta suelen ser expertos en inmunización y bioestadística, y suelen dar cátedra en las principales escuelas de medicina.

“Si estás tomando una decisión sobre la vacuna, es mejor asegurarse de tener muy buena evidencia de que es segura y efectiva”, dijo Fauci. “No me preocupa la presión política”.

La junta de seguridad analiza periódicamente los datos de un ensayo clínico para determinar si es ético continuar inscribiendo voluntarios, que se asignan al azar para recibir una vacuna experimental o una inyección de placebo (que no contiene la dosis de la vacuna). Ni los voluntarios ni los trabajadores sanitarios que los inyectan saben qué vacuna están recibiendo.

Los fabricantes ahora están probando tres vacunas contra COVID en ensayos a gran escala en los Estados Unidos. Los dos primeros estudios, uno dirigido por Moderna y los Institutos Nacionales de Salud y el otro dirigido por Pfizer y BioNTech, comenzaron a fines de julio.

Cada estudio fue diseñado para inscribir a 30,000 participantes. Los funcionarios de la compañía han dicho que ambos ensayos han inscrito aproximadamente la mitad de ese total. , que ha estado ejecutando ensayos clínicos a gran escala en Gran Bretaña, Brasil y Sudáfrica, lanzó otro gran estudio con una vacuna en los Estados Unidos la primera semana de septiembre, en el que participan 30,000 voluntarios. Se espera que comiencen ensayos adicionales de vacunas este mes.

En ensayos de este tamaño, los investigadores sabrán si una vacuna es efectiva después de tan solo , dijo el doctor Robert Redfield, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), en una llamada con periodistas el viernes 28 de agosto.

“Puede ser sorprendente, pero el número de eventos que deben ocurrir es relativamente pequeño”, dijo Redfield.

En este momento, la junta de seguridad sólo tiene acceso a los datos del ensayo, dijo Paul Mango, subdirector de personal para Normas del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). En cuanto a cuándo estarán disponibles los resultados de la prueba, “no podemos determinar si será a mediados de octubre o diciembre”.

Las juntas de seguridad establecen “reglas de detención” al comienzo de un estudio, lo que deja muy claro sus criterios para finalizar un ensayo, dijo el doctor Eric Topol, vicepresidente ejecutivo de investigación de Scripps Research en San Diego y experto en el uso de datos en investigación médica.

Aunque la junta de seguridad puede recomendar detener un ensayo, la decisión final la toman los científicos que lo está realizando, dijo Topol.

Luego, un fabricante de vacunas podría solicitar a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) una autorización de uso de emergencia, que se puede otorgar rápidamente, o continuar a través del proceso regular de aprobación de medicamentos, que requiere más tiempo y evidencia.

Los que monitorean la seguridad también pueden detener un ensayo debido a preocupaciones de seguridad, “si parece que realmente está dañando a las personas en el brazo, o por una una gran cantidad de efectos secundarios”, dijo Fauci.

Fauci dijo que la gente puede confiar en el proceso, porque todos los datos que los monitores externos usaron para tomar sus decisiones se hacen públicos.

“Todo eso tiene que ser transparente”, dijo Fauci. “El único momento preocupante es si existe alguna presión para terminar el ensayo antes de tener suficientes datos sobre seguridad y eficacia”.

En las últimas semanas, Topol y otros científicos , acusando al comisionado Stephen Hahn de ceder ante la presión política de la administración Trump, que ha empujado a la agencia a aprobar los tratamientos para COVID más rápido.

Frenar los ensayos antes de tiempo plantea una serie de riesgos, por ejemplo,  hacer que una vacuna parezca más eficaz de lo que realmente es, dijo Topol.

“Si detienes algo antes, puedes obtener un beneficio exagerado que no es real, porque la evidencia menos positiva solo surge más tarde”, dijo Topol.

Detener los estudios antes de tiempo también podría evitar que los investigadores recluten más voluntarios de minorías. Hasta ahora, solo 1 de cada 5 participantes del ensayo son (de todas las razas). Dado que esos grupos se han visto más afectados por la pandemia que otros, es importante que constituyan una parte más importante de los ensayos de vacunas, agrego Topol.

La finalización temprana de los ensayos de vacunas también conlleva riesgos de seguridad, expresó el doctor Paul Offit, desarrollador de vacunas que forma parte de un panel asesor de los NIH sobre vacunas y tratamientos para COVID.

Un ensayo más pequeño y más corto podría no detectar efectos secundarios importantes de la vacuna, que podrían hacerse evidentes solo después de que millones de personas hayan sido inmunizadas, dijo Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Philadelphia.

Los investigadores continuarán siguiendo a los voluntarios vacunados durante un año completo para detectar efectos secundarios a largo plazo, dijo Redfield.

Y Fauci reconoció que acortar un ensayo podría socavar la confianza del público en las vacunas contra COVID. Uno de cada tres estadounidenses no está dispuesto a recibir una vacuna contra el nuevo coronavirus, según una encuesta reciente de Gallup.

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Estudiantes de minorías analizan datos de COVID sobre disparidades raciales /es/mental-health/estudiantes-de-minorias-analizan-datos-de-covid-sobre-disparidades-raciales/ Thu, 13 Aug 2020 19:28:42 +0000 https://khn.org/?p=1158290 Cuando el coronavirus llegó a Detroit esta primavera, la estudiante de Wayne State University, Skye Taylor, notó algo sorprendente. En redes sociales, muchos de sus compañeros de clase de raza negra que viven o crecieron en la ciudad “escribían sobre la muerte, cosas como: ‘Oh, perdí a este miembro de la familia por COVID-19′”, dijo Taylor.

La situación era diferente en Beverly Hills, un suburbio mayormente blanco no hispano a 20 millas de distancia. “Mis compañeros de la escuela secundaria no escribían cosas como esa”, contó Taylor. “Les va bien, a sus familias les va bien. E incluso aquellos cuyos miembros de la familia se han contagiado, siguen vivos”.

¿Cómo difieren los índices de infección por COVID-19 y los resultados entre estos códigos postales? se preguntó Taylor. ¿Cómo se comparan sus hospitales y otros recursos?

Este verano, como parte de desarrollada por investigadores de San Francisco y financiada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), Taylor está analizando esas cuestiones y otros efectos de la pandemia. Es una de las 70 participantes, pertenecientes a grupos poco representados en la ciencia, que están aprendiendo los métodos básicos de codificación y análisis de datos para explorar el tema de la disparidad.

Los datos para abordar las brechas raciales en la atención y sus resultados han sido escasos durante la pandemia, y no están disponibles para la mayoría de las comunidades de estos estudiantes, que .

Los participantes “hacen preguntas desde una perspectiva que necesitamos desesperadamente, porque sus voces no están presentes en la comunidad científica”, dijo Alison Gammie, que dirige la división de capacitación, desarrollo de la fuerza laboral y diversidad en el National Institute of General Medical Sciences.

La estudiante Skye Taylor, de Wayne State University, quiere observar de cerca cómo los temas de salud mental afectan la susceptibilidad a COVID-19, “especialmente en la comunidad de raza negra, porque realmente no hablamos de salud mental”, dijo. (Joy Taylor)

Los científicos de origen afro, hispano, nativo-americano y de otras minorías han estado durante mucho tiempo insuficientemente representados en la biomedicina. Según los datos, los esfuerzos por diversificar el campo han progresado: el número de estas minorías que obtuvieron títulos de doctorado en ciencias biomédicas . Pero este aumento de doctorados no ha movido la aguja en las facultades.

Por el contrario, el número de profesores asistentes de las minorías en estas áreas ha disminuido en los últimos años, de 347 en 2005 a 341 en 2013. Y algunos de los que han entrado en la salud pública en el lugar de trabajo —o, después de años de trabajar en un ambiente tóxico, abandonan en silencio.

“Tenemos que conseguir que las personas reciban apoyo y encuentren trabajos académicos y de investigación lo suficientemente deseables como para que decidan quedarse”, enfatizó Gammie. “Ha habido mejoras, pero todavía tenemos un largo camino por recorrer”.

En 2014, el NIH puso en marcha la iniciativa . La iniciativa ofrece subvenciones a 10 campus universitarios que se asocian con decenas de otras instituciones que investigan cómo conseguir que los estudiantes de bajos recursos y de minorías sigan carreras biomédicas.

Los estudiantes del programa reciben estipendios y normalmente pasan los veranos trabajando en laboratorios de investigación. Pero cuando llegó COVID-19, muchos laboratorios cerraron y sus experimentos se suspendieron. “Todos se preguntaban: “¿Y ahora qué hacemos? ¿Cómo trabajamos a distancia?”, explicó la bióloga , que dirige el equipo de la iniciativa en la Universidad Estatal de San Francisco (SFSU).

Márquez-Magaña y la epidemióloga de la Universidad de California-San Francisco, , esbozaron un plan para que los estudiantes trabajaran a distancia con investigadores de bioinformática, salud pública y epidemiología para recopilar y analizar los datos de COVID-19 sobre poblaciones marginadas.

Gammie animó al equipo del Área de la Bahía de San Francisco a ampliar la oportunidad del verano a participantes de todo el país.

Del 22 de junio al 13 de agosto, los estudiantes pasaron de dos a tres horas en línea, cuatro días a la semana, en pequeños grupos dirigidos por mentores con nivel de maestría. Aprendieron bioinformática básica —métodos computacionales para analizar datos biológicos y de salud de la población— y R, un lenguaje de programación estadística, para recoger y analizar información de datos públicos.

“Pienso en la bioinformática básica y en la codificación R como una herramienta de potenciación”, explicó Mehta. “Se van a convertir en agentes de cambio en sus comunidades, luchando con los datos en la mano”.

Niquo Ceberio (izq.) obtuvo su diploma en Biología recientemente en San Francisco State University y lidera el equipo de tutores en el programa de verano que ayuda a los estudiantes a explorar el impacto de COVID en las comunidades desprotegidas. (Julio Ceberio)/ Luego de pasargran parte de su infancia en hogares temporales, la graduada de Psicología Willow Weibel está estudiando cómo las restricciones de COVID-19 afectan la salud mental de los jóvenes en cuidado temporal y de adultos mayores con pasados problemáticos. (LE Anna Jacobson).

La investigación científica a menudo lleva años, mientras que el análisis de datos para resolver problemas ofrece una sensación de inmediatez, señaló Niquo Ceberio, quien recientemente obtuvo una maestría en biología en SFSU y dirige el equipo de mentores. “Lo que me atrajo de esto es que te da la sensación de que no hay límites”, añadió.

Raymundo Aragonez, un estudiante de biología de la Universidad de Texas-El Paso que participa en el programa de verano, ve el análisis de datos como una forma de abordar la confusión en la comunidad hispana, incluyendo a algunos de sus familiares que piensan que la pandemia “es una gran mentira”.

Consternado por los videos engañosos de YouTube y la desinformación desenfrenada que se comparte en redes sociales, Aragonez, que aspira a ser el primero de su familia en terminar la universidad, dijo que espera aprender a “entender los datos y cómo las infecciones están sucediendo realmente, para poder explicárselo a mi familia”.

También quiere investigar si las tasas de infección por COVID-19 difieren entre las personas que viven en El Paso, de las que viven en la ciudad mexicana de Juárez y las que cruzan frecuentemente la frontera, como muchos de sus amigos y compañeros de clase.

Willow Weibel, una estudiante de psicología de la SFSU, estudia cómo las restricciones de COVID-19 afectan a la salud mental de los que fueron jóvenes de acogida y otros jóvenes adultos con antecedentes traumáticos. Weibel pasó gran parte de su infancia en hogares de acogida antes de ser adoptada por una familia del sur de California a los 17 años. “Me preocupa mucho como viven las personas este sistema”, señaló.

El estudiante de Biología de la Universidad de Texas, Raymundo Aragonez ve a los datos como una manera de abordar la cnfusión sobre COVID que hay en la comunidad hispana. Aragonez es uno de los 70 estudiantes universitarios que participan en el programa financiado por los Institutos Nacionales de Salud, para explorar el impacto del virus en las comunidades que ya sufren disparidades de salud. (Miriam Aragonez)

La salud mental es el hilo conductor de las preguntas de investigación propuestas por varios estudiantes del grupo de Weibel, entre ellos Skye Taylor, que se especializa en psicología con una “minor” en salud pública. Si bien siente curiosidad por las disparidades en los resultados de COVID-19 en el área de Detroit, también desea examinar cómo los problemas de salud mental afectan la susceptibilidad a COVID-19, “especialmente en la comunidad afroamericana, porque en nuestra comunidad  no se habla realmente de la salud mental”, dijo.

Tener la oportunidad de explorar sus propias preguntas de investigación es inusual para los estudiantes universitarios, y particularmente significativo para los estudiantes de color. “Se siente como si la ciencia fuera algo que se nos ha hecho a nosotros o sobre nosotros”, comentó Ceberio, que es negra y latina, y creció en Los Ángeles, Miami y Las Vegas antes de mudarse al Área de la Bahía. “Esta experiencia les permite hacer investigaciones que les parecen relevantes en base a la manera en que ven el mundo. Estoy tratando de que confíen en sus instintos”.

Los miembros de los grupos poco representados es más probable que permanezcan en la biomedicina si sienten que están devolviéndole algo a sus comunidades o haciendo algo con un propósito tangible, indicó Gammie. Este verano, los jóvenes “tienen la oportunidad de participar en la ciencia que hace ambas cosas”, dijo. “Nuestra esperanza es que esto inspire a los estudiantes a ser científicos independientes”.

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NIH Archives - ϳԹ News /es/tag/nih/ ϳԹ News produces in-depth journalism on health issues and is a core operating program of KFF. Thu, 16 Apr 2026 01:14:59 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 /wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 NIH Archives - ϳԹ News /es/tag/nih/ 32 32 161476233 Seis científicos federales expulsados por el gobierno de Trump hablan del trabajo que quedó sin terminar /es/noticias-en-espanol/seis-cientificos-federales-expulsados-por-el-gobierno-de-trump-hablan-del-trabajo-que-quedo-sin-terminar/ Sun, 08 Mar 2026 12:20:10 +0000 /?post_type=article&p=2166315 Marc Ernstoff, un doctor que ha sido pionero en la investigación y los tratamientos de inmunoterapia para pacientes con cáncer, dijo que su trabajo como científico federal se volvió insostenible bajo el gobierno de Trump.

Philip Stewart, un investigador de Rocky Mountain Laboratories enfocado en enfermedades transmitidas por garrapatas, dijo que se jubiló dos años antes de lo planeado debido a obstáculos que hacían demasiado difícil hacer bien su trabajo.

Alexa Romberg, científica dedicada a la prevención de adicciones enfocada en el tabaco, dijo que “perdió gran parte” de la investigación que supervisaba cuando desaparecieron las subvenciones federales.

“Si uno piensa en la agenda de ‘Make America Healthy Again’ y en la prevención de enfermedades crónicas”, dijo Romberg, “el consumo de tabaco es el principal factor que contribuye a la enfermedad y la muerte temprana que podemos prevenir”.

Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) son el mayor financiador público de investigación biomédica en el mundo. es “mejorar la salud, prolongar la vida y reducir las enfermedades”.

Durante décadas, el valor de los NIH ha sido quizá una de las pocas cosas en las que todos en Washington han estado de acuerdo. Los legisladores han aumentado su financiamiento de forma constante.

“Estoy muy complacido de estar asociado con los NIH”, dijo el senador Roy Blunt, republicano de Missouri y uno de los mayores defensores de la institución en el Congreso, , poco antes de retirarse.

Pero durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, los NIH han visto un éxodo masivo de científicos como Ernstoff, Stewart y Romberg. Datos federales muestran que los NIH perdieron alrededor de 4.400 personas, más del 20% de su fuerza laboral.

Los científicos dicen que estas salidas afectan la capacidad de Estados Unidos para responder a brotes de enfermedades, desarrollar tratamientos para enfermedades crónicas y enfrentar los problemas de salud pública más urgentes del país.

“Las personas sufrirán las consecuencias”, señaló Sylvia Chou, científica que trabajó en el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés) en Rockville, Maryland, durante más de 15 años antes de irse en enero. “Habrá muchos más problemas de salud e incluso muertes, porque necesitamos la ciencia para ayudar a las personas a estar sanas”.

An older man in a shirt, vest and glasses leans on a rail
El médico Marc Ernstoff se incorporó al Instituto Nacional del Cáncer en 2020 para supervisar la investigación sobre la respuesta del sistema inmunitario al cáncer y avanzar en el desarrollo de medicamentos que prolonguen la vida de los pacientes. Ernstoff dijo que dejó su trabajo en octubre porque, bajo el mandato del presidente Donald Trump, los Institutos Nacionales de Salud se habían convertido en un “ambiente laboral hostil” y se le había negado el permiso para trabajar a distancia. “No estaba listo para jubilarme”, afirmó Ernstoff. (Rob Strong for ϳԹ News)

Por qué se están yendo

ϳԹ News entrevistó a media docena de científicos que dijeron que dejaron sus trabajos años antes de lo planeado debido a la agitación de 2025.

Hace apenas unos años, la fuerza laboral de los NIH crecía de forma constante, pasando de unos 17.700 empleados en el año fiscal 2019 a alrededor de 21.100 en el año fiscal 2024, según datos federales. Con Trump, ese crecimiento se redujo.

El gobierno de Trump implementó una campaña para sacar a trabajadores del gobierno considerados desleales al presidente. Algunas personas fueron despedidas o presionadas para irse. Los funcionarios también establecieron un congelamiento de contrataciones que duró varios meses.

La fuerza laboral de los NIH cayó a unas 17.100 personas, su nivel más bajo en al menos dos décadas. La mayoría de quienes se fueron no fueron despedidos. Aproximadamente 4 de cada 5 se jubilaron, renunciaron, terminaron sus nombramientos o encontraron otro trabajo, según datos federales.

Los científicos observaron con preocupación cómo a sus colegas se les obligaba a cancelar fondos de investigación para temas que el gobierno de Trump consideraba prohibidos. En los laboratorios de los NIH, el trabajo rutinario se detuvo.

También dijeron que enfrentaron grandes retrasos para acceder a equipos y suministros. Las autorizaciones de viaje se retrasaban o se negaban.

Al personal de la agencia se le ordenó no comunicarse con nadie fuera de la institución. Cuando volvieron a poder hacerlo, se les impusieron más restricciones sobre lo que podían presentar al público.

Alexa Romberg sits at a table on a screened-in deck outside.
Alexa Romberg dijo que pensaba que pasaría el resto de su carrera en los NIH antes de que la administración Trump lo hiciera insostenible. “Me llevó mucho tiempo decidir que realmente lo dejaría, y que ese no sería mi futuro”, afirmó. (Eric Harkleroad/ϳԹ News)

Y bajo la agenda del gobierno para eliminar la “diversidad, equidad e inclusión”, se sacaron referencias a minorías o a la equidad en salud en investigaciones financiadas por los NIH. También se eliminaron iniciativas destinadas a proteger la salud de los estadounidenses.

Entre ellas: apoyo a científicos que comienzan su carrera, estrategias para prevenir daños por VIH o por adicciones, y estudios sobre cómo los sistemas inmunológicos de distintas poblaciones responden a enfermedades.

En publicado en enero, Chou y Romberg estuvieron entre un grupo de científicos de los NIH que dijeron que renunciaron en protesta contra un gobierno “que trata la ciencia no como un proceso para construir conocimiento, sino como un medio para impulsar su agenda política”.

Una “destrucción fundamental”

Emily Hilliard, vocera del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés), dijo en un comunicado que la agencia cambió su enfoque para priorizar la investigación basada en evidencia en lugar de “agendas ideológicas”.

Agregó que los NIH siguen contratando a “los mejores y más brillantes” y avanzando en ciencia de alta calidad para “lograr avances para el pueblo estadounidense”. El departamento supervisa los NIH.

“Era necesario un reinicio importante. El HHS ha tomado medidas para simplificar las operaciones, reducir duplicaciones y volver a los niveles de empleo previos a la pandemia”, dijo Hilliard.

Sin embargo, muchos científicos dudan de que los NIH aún puedan cumplir su misión pública.

“Ha habido una destrucción fundamental”, observó Daniel Dulebohn, investigador que pasó casi dos décadas en Rocky Mountain Laboratories en Hamilton, Montana. “Va a tomar muchísimo tiempo reconstruirlo”.

Dulebohn dejó el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) en septiembre.

Analizaba cómo interactúan moléculas y proteínas en enfermedades como la enfermedad de Lyme, el VIH y el Alzheimer, información clave para desarrollar nuevos tratamientos. Dulebohn era una fuente para científicos que enfrentaban dificultades para entender, por ejemplo, si ciertas moléculas podían prevenir infecciones o responder a un tratamiento.

Ahora él y su esposa viven de sus ahorros en México con sus tres niños pequeños. Dulebohn está pensando en qué hará después. Una opción: bienes raíces.

El experto en análisis bioquímico operaba equipos que pocas personas saben usar. Su salida reduce aún más los recursos en esta especialidad.

“Está claro cuando alguien crea un medicamento y se cura una enfermedad. Pero nunca sabes cuáles podrían haberse curado”, dijo Dulebohn. “No sabemos lo que hemos perdido”.

Laura Stark, profesora asociada en la Universidad Vanderbilt, especializada en la historia de la medicina y la ciencia, dijo que eliminar personal de los NIH impulsará un cambio hacia la investigación del sector privado, con fines de lucro, “en lugar de realmente ayudar a la salud de los estadounidenses”.

“Simplemente ya no tenemos personas que puedan dedicarse a investigar por el bien público”, señaló Stark.

Jennifer Troyer dejó su trabajo en el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano en diciembre, después de trabajar en los NIH como contratista o funcionaria pública durante más de dos décadas. (Eric Harkleroad/ϳԹ News)

De apoyo a escrutinio

Stark dijo que las bases de los NIH actuales se establecieron durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno de Estados Unidos lideró un esfuerzo para producir en masa el antibiótico penicilina y salvar a soldados de infecciones.

La agencia ha tenido un papel central en descubrimientos y tratamientos que salvan vidas, incluidos avances para afecciones del corazón, cáncer, diabetes y enfermedades genéticas como la fibrosis quística.

Con apoyo bipartidista en el Congreso, el presupuesto de los NIH ha crecido con el tiempo y alcanza los $48,7 mil millones para el año fiscal 2026.

Los NIH destinan aproximadamente el 11% de su presupuesto a científicos de la agencia. Alrededor del 80% se otorga a universidades y otras instituciones.

El dinero puede existir, pero las personas encargadas de asignarlo ya no están, dijeron los científicos.

Jennifer Troyer dejó el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI, por sus siglas en inglés) en Bethesda, Maryland, el 31 de diciembre, después de trabajar en varios cargos en los NIH durante unos 25 años.

La división que dirigía revisa investigaciones y supervisa subvenciones a organizaciones que estudian el genoma humano —el conjunto completo de genes de una persona— y cómo puede usarse para mejorar la salud.

Dijo que el año pasado su división perdió cerca de dos tercios de su personal.

“Realmente no hay suficientes personas allí ahora para hacer el trabajo”, dijo Troyer. “Es un daño extremo”.

Decidió renunciar el día en que Trump emitió una en agosto que prohibía el uso de subvenciones para “financiar, promover, fomentar, subsidiar o facilitar” lo que describió como “valores antiestadounidenses”. También permitió que funcionarios políticos revisaran todas las decisiones de financiamiento.

“Yo no estaba dispuesta a dirigir una división bajo esas órdenes”, añadió Troyer. Aún no sabe cuál será su próximo paso profesional.

“Ya es suficiente”

Incluso investigaciones alineadas con las prioridades declaradas del gobierno se han visto afectadas.

El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., ha dicho que el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Lyme —una infección transmitida por garrapatas que puede causar síntomas debilitantes de por vida— son .

En diciembre, Kennedy dijo que el gobierno durante mucho tiempo ha ignorado a pacientes afectados por esta enfermedad, que se diagnostica cada año a en el país.

Ese mismo mes, Stewart, quien dedicó su carrera a estudiar garrapatas y la enfermedad de Lyme como científico federal, se jubiló antes de tiempo. Había trabajado para el gobierno durante 27 años.

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Philip Stewart dijo que la administración Trump ha creado demasiados obstáculos durante el último año para que él pueda hacer bien su trabajo. (Katheryn Houghton/ϳԹ News)

Stewart dijo que los recortes de personal y los retrasos en los viajes frenaron sus esfuerzos por confirmar hasta dónde se habían extendido las garrapatas que transmiten Lyme, información que podría ayudar a los doctores a reconocer síntomas más rápido.

Stewart fue el científico principal en una investigación publicada el año pasado que —también conocida como garrapata del venado— en Montana. Fue la primera vez que se confirmó en ese estado la garrapata más conocida por transmitir la enfermedad.

Él quería determinar si el hallazgo era un caso aislado o una señal de que la especie estaba expandiéndose.

“El consejo que hemos recibido es: ‘Bajen la cabeza debajo de la línea de la trinchera. No miren. No se asomen y se arriesguen a que les disparen’”, dijo Stewart. “¿En qué momento dices finalmente: ‘Ya es suficiente’ y ‘Ya no estamos siendo efectivos’?”

Los científicos dijeron que quienes comienzan sus carreras están buscando empleo y capacitación en el extranjero.

Los que quieren quedarse en Estados Unidos enfrentan dificultades para ser contratados debido a los recortes en subvenciones de investigación y la incertidumbre sobre el financiamiento.

En conjunto, los expertos que estudian enfermedades advierten que Estados Unidos podría perder su posición histórica como líder mundial en investigación biomédica, con un impacto devastador.

Stanley Perlman, virólogo de la Universidad de Iowa que estudia enfermedades infecciosas pediátricas, dijo que ese liderazgo le dio al país más que prestigio: atrajo a científicos de todo el mundo para estudiar enfermedades que afectan especialmente a las personas aquí.

No hay garantía de que la investigación que se ha frenado se retome en otro lugar, ya sea en la industria privada o en otros países. Y si otros realizan ese trabajo, los estadounidenses podrían enfrentar retrasos para ver los beneficios, dijo.

“Si no tienes acceso a cómo se hizo el trabajo”, agregó Perlman, “es más difícil reproducirlo y adaptarlo para tu país”.

La editora de datos de ϳԹ News, Holly K. Hacker, contribuyó con este artículo.

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Limitados por políticas de Trump, los registros de cáncer solo reconocerán a pacientes como “hombre” o “mujer” /es/noticias-en-espanol/limitados-por-politicas-de-trump-los-registros-de-cancer-solo-reconoceran-a-pacientes-como-hombre-o-mujer/ Mon, 24 Nov 2025 13:30:01 +0000 /?post_type=article&p=2122753 Las máximas autoridades en estadísticas del cáncer de Estados Unidos pronto deberán clasificar el sexo de los pacientes estrictamente como hombre, mujer o desconocido, un cambio que, según científicos y defensores de pacientes, afectará negativamente la salud de la población transgénero, una de las más marginadas del país.

Médicos y activistas por los derechos de las personas trans aseguran que esta modificación dificultará enormemente la comprensión de los diagnósticos y las tendencias del cáncer en esta población.

Algunos estudios han demostrado que entre las personas transgénero es más frecuente el consumo de tabaco y menos habitual los controles de detección del cáncer, factores que podrían aumentar su riesgo de desarrollar la enfermedad.

Investigadores del cáncer explicaron que este cambio es consecuencia de que la administración Trump solo reconoce los sexos “masculino” y “femenino”.

Los científicos opinan que la medida impactará a todos los registros de cáncer del país —en cada estado y territorio— ya que todos reciben fondos federales.

A partir de 2026, los registros financiados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) . Y las agencias federales de salud solo recibirán datos de pacientes clasificados de esa manera.

Actualmente, los registros si el sexo de un paciente de cáncer es “hombre”, “mujer”, “otro”, ofrece diferentes opciones para “transexual”, y si el sexo no ha sido indicado o se desconoce.

En enero, el presidente Donald Trump firmó una en la que se estableció que el gobierno federal solo reconocerá los sexos masculino y femenino. Autoridades de los registros oncológicos informaron que se les ordenó modificar la manera en que recolectan los datos de pacientes con cáncer.

“En Estados Unidos, a los que estamos recibiendo fondos federales prácticamente no nos dieron otra opción”, le dijo a ϳԹ News Eric Durbin, director del Kentucky Cancer Registry y presidente de la North American Association of Central Cancer Registries (NAACCR). Esta institución, que recibe dinero federal, establece los estándares para informar casos de cáncer a lo largo de Estados Unidos y Canadá.

Según la nueva normativa, se deberá clasificar a los pacientes como “sexo desconocido” cuando esté documentado como algo distinto a masculino o femenino (por ejemplo, no binario o transexual) y no haya información adicional sobre el sexo asignado al nacer.

Una visión incompleta

Investigadores señalaron que actualmente no se cuenta con datos poblacionales de calidad sobre la incidencia de cáncer en las personas transgénero. Si bien se estaban logrando avances importantes para mejorar esta información, ese trabajo ahora corre el riesgo de quedar en la nada.

“En lo que respecta al cáncer y las desigualdades en torno a esta enfermedad, se pueden usar los registros de cáncer para ver dónde se encuentra la mayor contaminación atmosférica, ya que las tasas de cáncer de pulmón son más altas en esas zonas. Se puede observar el impacto del almacenamiento de residuos nucleares debido a los tipos de cáncer que son más frecuentes en esos códigos postales, en esas zonas del país”, explicó Shannon Kozlovich, miembro del comité ejecutivo del California Dialogue on Cancer.

“Cuantos más sectores de la población dejemos fuera de esta base de datos, menos sabremos qué está ocurriendo”, agregó. “Y eso no significa que no esté ocurriendo”.

Durante décadas, los registros de cáncer fueron la herramienta de vigilancia más completa en el país para entender la incidencia del cáncer, las tasas de supervivencia y para identificar tendencias preocupantes.

Cada año, hospitales, laboratorios de patología y otros centros de salud notifican los casos de cáncer a registros regionales y estatales. Los datos compilados documentan las tasas de incidencia y mortalidad por región, raza, sexo y edad.

Dos programas federales son las principales fuentes de estadísticas sobre cáncer, con información sobre decenas de millones de casos. El National Program of Cancer Registries de los CDC financia organizaciones en 46 estados, el Distrito de Columbia, Puerto Rico, las Islas Vírgenes y territorios del Pacífico estadounidense. Su información representa del país.

Por su parte, el programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales del Instituto Nacional del Cáncer, conocido como SEER, recopila y publica datos de registros que cubren del país.

La información que publican los registros de cáncer ha llevado a modificaciones en el tratamiento y en la prevención, además de impulsar otras políticas diseñadas para reducir las tasas de diagnóstico y de mortalidad.

Por ejemplo, esos datos permitieron identificar el entre personas . Como resultado, ahora las guías clínicas en Estados Unidos que los adultos comiencen los chequeos a los 45 años en vez de a los 50.

Varios estados también han aprobado sus propias medidas. Lara Anton, vocera del Departamento de Servicios de Salud de Texas, dijo que en 2018 los epidemiólogos del Registro Oncológico de Texas descubrieron que el estado tenía las tasas más altas del país de carcinoma hepatocelular, un tipo de cáncer de hígado más común en hombres que en mujeres.

A raíz de esto, el Instituto de Prevención e Investigación del Cáncer de Texas para revertir el aumento de casos. El Registro Oncológico de Texas se unió a SEER en 2021.

“Cuando se ingresa a un paciente con cáncer en un registro, lo seguimos durante el resto de su vida. Porque necesitamos saber si las personas sobreviven según el tipo y la etapa del cáncer”, señaló Durbin. “Eso es crucial para la formulación de políticas públicas”.

La NAACCR imparte los estándares nacionales que definen qué tipo de datos se deben recopilar con cada diagnóstico. Estos estándares son desarrollados junto a los CDC, el Instituto Nacional del Cáncer y otras organizaciones.

Según Durbin, los registros recopilan más de 700 datos por paciente, entre ellos información demográfica, diagnóstico, tratamiento y supervivencia. Los registros financiados por los CDC y el NCI deben especificar el sexo del paciente.

Las definiciones de NAACCR y sus estándares de datos garantizan una recolección uniforme en todo el país. “Todos seguimos esencialmente los estándares que desarrolla NAACCR”, dijo Durbin. Aunque los registros pueden agregar datos específicos a nivel estatal, deben seguir estos lineamientos cuando transfieren la información al gobierno federal.

En un comunicado enviado por correo electrónico, Andrew Nixon, vocero del Departamento de Salud y Servicios Humanos, afirmó: “HHS está utilizando la ciencia biológica para guiar sus políticas, no agendas ideológicas como lo hizo la administración Biden”.

Un retroceso

NAACCR publica periódicamente actualizaciones de sus lineamientos. Pero, según Kozlovich, el cambio en la categoría de “sexo” que eliminará las opciones transgénero a partir de 2026 fue una decisión de emergencia provocada por las políticas de la administración Trump.

Kozlovich formó parte de un grupo que impulsó la inclusión de datos sobre sexo y género como variables distintas en la recolección de información oncológica.

Según un realizado por el Williams Institute de la UCLA School of Law en Los Ángeles (UCLA), 2,8 millones de personas mayores de 13 años se identifican como transgénero en el país.

Científicos y defensores de los derechos de las personas trans manifestaron en entrevistas que hay señales preocupantes de que esta población podría tener mayor riesgo de desarrollar cáncer o enfrentar peores condiciones de salud en comparación con otras.

“Sin evidencia sobre nuestras desigualdades en salud, no hay ningún incentivo para corregirlas”, afirmó Scout, director ejecutivo de la LGBTQIA+ Cancer Network.

Un estudio publicado en 2022 concluyó que las personas transgénero y de género diverso eran entre más propensas que las personas cisgénero a consumir cigarrillos, cigarrillos electrónicos o habanos. El consumo de tabaco es una de las principales causas de cáncer y de muerte por cáncer.

Un publicado en 2019 concluyó que los pacientes trans tenían menos probabilidades de recibir los controles recomendados para detectar cáncer de mama, de cuello uterino y colorrectal. Y un realizado por investigadores de la Stanford Medicine encontró que los pacientes LGBTQ+ tenían casi tres veces más probabilidades de experimentar una recurrencia del cáncer de mama en comparación con personas cisgénero heterosexuales.

Scarlett Lin Gomez, epidemióloga de la Universidad de California-San Francisco y directora del Greater Bay Area Cancer Registry explicó que desde hace al menos 10 años el Instituto Nacional del Cáncer ha buscado mejorar su capacidad para monitorear la carga de cáncer en poblaciones con diferentes orientaciones sexuales e identidades de género. Los registros oncológicos son un punto de partida lógico, explicó.

“Se había avanzado lenta pero correctamente”, señaló Gómez. “Pero ahora, desde mi punto de vista, hemos retrocedido completamente”.

La decisión de no recopilar información sobre la identidad trans de los pacientes con cáncer es solo uno de los muchos cambios que han enfrentado los registros bajo la administración Trump, según científicos encargados de tareas de vigilancia y agencias estatales de salud.

Una orden del HHS para reducir gastos en contratos provocó recortes en el financiamiento a registros del programa SEER del NCI. Aunque los fondos de los CDC para registros no se han reducido, el presupuesto que propuso la Casa Blanca para el año fiscal 2026 plantea eliminar el financiamiento del National Program of Cancer Registries.

Otras acciones de la administración Trump contra personas trans incluyen la cancelación de subvenciones para investigaciones sobre salud LGBTQ+, el desmantelamiento de la oficina de salud para minorías sexuales y de género de los Institutos Nacionales de Salud, y la suspensión de servicios especializados para jóvenes LGBTQ+ en la línea nacional de prevención del suicidio 988.

Sin datos, los investigadores no pueden justificar el financiamiento de investigaciones que puedan beneficiar a pacientes trans, lamentó Gomez. “Es una forma de borrar su existencia”.

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Qué es el movimiento para “Hacer a América saludable de nuevo” (MAHA) /es/elections/que-es-el-movimiento-para-hacer-a-america-saludable-de-nuevo-maha/ Tue, 26 Nov 2024 09:55:00 +0000 /?post_type=article&p=1952699 Días después de la victoria electoral de Donald Trump, el empresario de salud Calley Means recurrió a las redes sociales en busca de consejos.

“Primeros 100 días”, escribió Means, ex consultor de la industria farmacéutica que utiliza la plataforma social X para enfocar la atención en las enfermedades crónicas. “¿Qué se debería hacer para reformar la FDA (Administración de Drogas y Alimentos)?”.

La pregunta no era meramente retórica. Means forma parte de un grupo de líderes del sector salud y médicos no convencionales que están influyendo en el enfoque de Donald Trump sobre políticas de salud.

El regreso de Trump a la Casa Blanca ha otorgado a Means, y a otros en esta área, una influencia significativa para moldear las políticas de salud incipientes de la nueva administración y sus agencias federales. También ha dado un nuevo impulso a “Hacer América saludable de nuevo” (Make America Healthy Again o MAHA), un movimiento controversial que desafía las ideas predominantes sobre la salud pública y las enfermedades crónicas.

Sus seguidores expresan sus ideales con frases como “libertad sanitaria” y “salud verdadera”. Sus causas declaradas son tan diversas como reformar ciertos subsidios agrícolas, despedir empleados de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), replantear el calendario de vacunación infantil y prohibir la publicidad televisiva de alimentos ultraprocesados dirigida a niños.

Los líderes de salud pública advierten que el interés de la emergente administración Trump por elevar conceptos a veces poco ortodoxos podría ser catastrófico, erosionando décadas de progreso científico y provocando un aumento de las enfermedades prevenibles. Les preocupa que el apoyo de la administración debilite la confianza en las agencias de salud pública.

Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación Americana de Salud Pública, dijo que da la bienvenida a debates científicos amplios, pero le preocupa que Trump repita como hechos ideas de salud pública no comprobadas.

“La experiencia ha mostrado que personas con ideas no probadas tendrán su atención y su ‘gran plataforma de poder’”, dijo. “Porque es el presidente, la gente creerá que no dice cosas que no sean ciertas. Pero este presidente, lo hará”.

Sin embargo, los partidarios de MAHA tienen una perspectiva muy diferente. Alegan que han sido difamados como peligrosos por cuestionar el statu quo. La elección les ha dado una enorme oportunidad para moldear las políticas, y aseguran que no socavarán la salud pública. En cambio, dicen que restaurarán la confianza en las agencias federales de salud que perdieron apoyo público durante la pandemia.

“Puede ser una estrategia brillante de la derecha”, dijo Peter McCullough, cardiólogo criticado por decir que las vacunas contra covid-19 no son seguras, describiendo algunos de los mensajes de la campaña electoral que normalizaron sus perspectivas. “La derecha decía que nos importan los problemas médicos y ambientales. La izquierda perseguía derechos sobre el aborto y una campaña negativa contra Trump. Pero a todos debería importarles la salud. La salud debería ser apolítica”.

El movimiento es mayormente anti-regulación y anti-gobierno grande, ya sea respecto a la leche cruda o a la aprobación de medicamentos, aunque implementar cambios requeriría más regulación. Muchos de sus conceptos también cruzan hacia ideas defendidas por algunos de la extrema izquierda.

Robert F. Kennedy Jr., el activista anti-vacunas nominado por Trump para dirigir el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), ha pedido el despido de cientos de empleados de los NIH, eliminar el flúor del agua, aumentar el apoyo federal a la terapia psicodélica y flexibilizar las restricciones sobre la leche cruda, cuyo consumo puede exponer a enfermedades transmitidas por alimentos.

La venta de leche sin pasteurizer ha provocado redadas federales en granjas por no cumplir con las regulaciones de seguridad alimentaria.

Means ha abogado por cambios drásticos en el Departamento de Agricultura, que, según dice, ha sido dominado por la industria alimentaria.

Aunque no tiene formación en ciencias ni medicina, ha afirmado que las personas casi no tienen probabilidades de morir de covid-19 si están , refiriéndose a hábitos de alimentación, sueño, ejercicio y manejo del estrés. También ha dicho que alrededor del 85% de las muertes y costos de salud en el país están relacionados con condiciones metabólicas prevenibles causadas por alimentos.

Co-fundador de , una empresa que ayuda a los consumidores a utilizar ahorros y programas de reembolso en suplementos, ayudas para dormir y equipos de ejercicio, Means dice haber tenido conversaciones a puerta cerrada con decenas de miembros del Congreso. También afirmó haber ayudado a reunir a RFK Jr. y Trump. RFK Jr. apoyó a Trump en agosto tras finalizar su campaña presidencial independiente.

“Tuve esta visión durante un año, en realidad. Suena muy místico, pero estaba en una carpa de sudor con él en Austin en un evento de campaña seis meses antes, y simplemente tuve esta fuerte visión de él junto a Trump”, en el podcast The Joe Rogan Experience.

El que alguna vez dijo que nunca sería “trumpista” dijo que, después del primer intento de asesinato contra Trump, sintió que fue un momento poderoso. Means llamó a RFK Jr. y trabajó con el comentarista político conservador Tucker Carlson para conectarlo con el ex presidente. Según Means, Trump y RFK Jr. tuvieron semanas de conversaciones sobre temas como la obesidad infantil y las causas de la infertilidad.

“Realmente sentí, y él sintió, que esto podría ser una realineación de la política estadounidense”, afirmó Means.

En este esfuerzo lo acompaña su hermana, Casey Means, médica formada en la Universidad de Stanford y coautora junto a su hermano del libro Good Energy, que trata sobre cómo mejorar la salud metabólica. El dúo ha culpado a las grandes farmacéuticas y a la industria agrícola por el aumento de las tasas de obesidad, depresión y enfermedades crónicas en el país. También han planteado dudas sobre las vacunas.

“Sí, apuesto a que una vacuna probablemente no está causando autismo, pero ¿qué pasa con las 20 que se están recibiendo antes de los 18 meses?”, comentó Casey Means en el de Joe Rogan junto a su hermano.

El movimiento, que desafía lo que sus adherentes llaman “el culto a la ciencia”, ganó tracción significativa durante la pandemia, impulsado por una reacción contra los mandatos de vacunas y uso de máscaras que proliferaron bajo la administración Biden. Muchos de sus seguidores afirman que atrajeron a personas que creían haber sido engañadas sobre la eficacia de las vacunas contra covid-19.

En julio de 2022, Deborah Birx, coordinadora de respuesta al covid-19 en la primera administración Trump, dijo en Fox News que “exageramos con las vacunas”, aunque señaló que sí funcionan.

Anthony Fauci, quien asesoró a Trump durante la pandemia, calificó en diciembre de 2020 a las vacunas como un cambio de juego que podría reducir covid-19 de manera similar a lo que hizo la vacuna contra la poliomielitis para esa enfermedad.

Sin embargo, con el tiempo quedó claro que las vacunas no necesariamente previenen la transmisión y que la efectividad del refuerzo disminuye con el tiempo, lo que algunos conservadores dicen que llevó a una desilusión que ha impulsado el interés en el movimiento por la libertad sanitaria.

Oficiales federales de salud afirman que el lanzamiento de la vacuna contra covid fue un punto de inflexión en la pandemia y que las vacunas reducen la gravedad de la enfermedad al enseñar al sistema inmunológico a reconocer y combatir el virus que la causa.

Tras las elecciones, algunos aliados de Trump, como Elon Musk, han pedido que Fauci sea procesado. Fauci se negó a comentar.

Joe Grogan, ex director del Consejo de Política Doméstica de la Casa Blanca y asistente de Trump, dijo que los conservadores han intentado explicar por qué el control gubernamental de la atención médica es problemático.

“Han ocurrido dos cosas. El gobierno se excedió por completo y mintió sobre muchas cosas durante covid, y no mostró compasión por las necesidades de las personas fuera del covid”, comentó. “RFK Jr. apareció y articuló de manera muy simple que no se puede confiar en el control gubernamental de la atención médica, estamos gastando dinero, y no se está logrando que la gente sea más saludable. En algunos casos, puede estar enfermando a las personas”.

El movimiento MAHA capitaliza muchos de los conceptos de salud no convencionales que han sido favoritos de la izquierda, como la promoción de alimentos orgánicos y el concepto de “la comida como medicina”.

Pero en un entorno de política polarizada, la creciente prominencia de líderes que desafían lo que llaman el “culto a la ciencia” podría llevar a una mayor confusión y división pública, advierten algunos analistas de salud.

Jeffrey Singer, cirujano y miembro principal del Instituto Cato, un grupo de investigación de políticas públicas libertario, dijo en un comunicado que está de acuerdo con el enfoque de RFK Jr. en reevaluar el sistema de salud pública. Pero señaló que conlleva riesgos.

“Me preocupa que muchas de las afirmaciones de RFK Jr. sobre la seguridad de las vacunas, las toxinas ambientales y los aditivos alimentarios carezcan de evidencia, hayan alimentado temores públicos y contribuido a una disminución en las tasas de vacunación infantil”, afirmó.

La vacunación contra el sarampión entre los niños de jardín de infantes cayó al 92.7% en el año escolar 2023-24 comparada con el 95.2% en el año escolar 2019-20, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La agencia dijo que eso ha puesto en riesgo a unos 280.000 niños preescolares.

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Por qué las embarazadas fueron rezagadas mientras se aceleraban las vacunas para la mayoría de la población /es/noticias-en-espanol/por-que-las-embarazadas-fueron-rezagadas-mientras-se-aceleraban-las-vacunas-para-la-mayoria-de-la-poblacion/ Fri, 25 Feb 2022 15:11:01 +0000 Cuando su hijo vino al mundo, el pasado mes de mayo, Kia Slade estaba embarazada de siete meses, no vacunada, y luchaba por respirar mientras sus niveles de oxígeno caían en picada.

Un caso grave de neumonía por covid había dejado a Slade delirando. Recordó que cuando el equipo de terapia intensiva trató de colocarle una máscara de oxígeno, se la arrancó. El ritmo cardíaco de su bebé empezó a bajar.

Slade tuvo una cesárea de urgencia en la unidad de cuidados intensivos (UCI), y Tristan nació 10 semanas antes de lo previsto. Solo pesaba 2 libras y 14 onzas, aproximadamente la mitad del tamaño de un bebé normal.

Pero Slade no lo conocería hasta julio. Estuvo conectada a un respirador, en coma inducido, durante ocho semanas, y desarrolló una grave infección y un coágulo de sangre mientras estaba inconsciente. Después de más de dos peligrosos meses en el hospital, durante los cuales su corazón se detuvo dos veces, Slade se vacunó contra covid-19.

“Ojalá me hubiera vacunado antes”, dijo Slade, de 42 años, que sigue demasiado enferma para volver a trabajar como profesora de educación especial en Baltimore. Los médicos “no dejaban de presionarme para que me vacunara, pero sentí que no había suficiente información para hacerlo”.

Hace un año, apenas había datos sobre como Slade, porque habían sido excluidas de los ensayos clínicos realizados por Pfizer, Moderna y otros fabricantes.

Ante la falta de datos, los expertos en salud dudaban y no habían llegado a un consenso sobre cómo aconsejar a las futuras madres. Aunque las autoridades sanitarias estadounidenses permitían la vacunación de las embarazadas, hacia enero de 2021 ; aunque más tarde .

La incertidumbre llevó a muchas mujeres a retrasar la vacunación, y solo estaban completamente vacunadas el 5 de febrero, según el monitoreo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dejando a muchas futuras mamás en un alto riesgo de infección y complicaciones potencialmente mortales.

Según los , han sido hospitalizadas con covid y 274 han muerto.

“Seguramente hubo mujeres que terminaron en el hospital porque no había información disponible para ellas”, señaló el doctor Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital Infantil de Philadelphia.

Los desarrolladores de vacunas dicen que las embarazadas —que tienen necesidades y riesgos de salud especiales— fueron excluidas de los ensayos clínicos para protegerlas de los posibles efectos secundarios de las nuevas vacunas de ARNm de Pfizer y Moderna, y las fórmulas elaboradas a partir del virus del resfriado, como la vacuna de Johnson & Johnson.

Pero un análisis de KHN también muestra que se dejó de lado a las embarazadas porque incluirlas en los estudios habría complicado y retrasado, potencialmente, el suministro de vacunas contra covid a la población general.

Un de afirma que la exclusión de las embarazadas —y el retraso de meses en recomendar su vacunación— contribuyó a alimentar las dudas sobre la vacuna en este grupo vulnerable.

“Las mujeres y sus fetos mueren por la infección de covid”, afirmó la doctora Jane Van Dis, ginecóloga-obstetra del Centro Médico de la Universidad de Rochester que ha tratado a muchas pacientes como Slade. “Nuestro fracaso como sociedad a la hora de vacunar a las mujeres durante el embarazo será recordado por hijos e hijas, y familias que perdieron a sus madres por esta enfermedad”.

Nueva tecnología, riesgos inciertos

Cuando se desarrollaron las vacunas contra covid, los científicos tenían muy poca experiencia en el uso de vacunas de ARNm en embarazadas apuntó la doctora Jacqueline Miller, vicepresidenta de investigación de vacunas en Moderna.

“Cuando se estudia cualquier cosa en embarazadas, se tienen dos pacientes, la madre y el feto”, dijo Miller. “Hasta que no contáramos con más datos de seguridad, no queríamos llevarlo a cabo”.

Pero Offit señaló que las vacunas tienen un sólido historial de seguridad en el embarazo y no ve ninguna razón para haber excluido a las embarazadas. Ninguna de las vacunas que se utilizan actualmente —incluidas las de la y la , que contienen virus vivos— ha demostrado ser perjudicial para el feto, según afirmó Offit.

Los médicos recomiendan habitualmente que las embarazadas se vacunen contra la y .

Offit, coinventor de una vacuna contra el rotavirus, dijo que algunas preocupaciones sobre las vacunas provienen de intereses comerciales, no médicos. Las farmacéuticas no quieren arriesgarse a que se culpe a su producto de cualquier problema que surja en las embarazadas, aunque sea fortuito.

“Estas empresas no quieren malas noticias”, aseguró Offit.

El hijo de Slade, Tristan, nació 10 semanas antes de lo previsto el 22 de mayo de 2021. (Rosem Morton for KHN)

En los Estados Unidos, las autoridades sanitarias normalmente habrían recomendado a las futuras madres que no recibieran una vacuna no probada durante el embarazo, señaló Offit, también miembro de un sobre vacunas.

Pero debido a la urgencia de la pandemia, las agencias sanitarias permitieron que las embarazadas tomaran sus propias decisiones sobre las vacunas sin hacer ninguna recomendación.

A las asociaciones médicas de mujeres también les afectó la falta de datos. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos y la Sociedad de Medicina Materno-Fetal no animaron activamente a las embarazadas a vacunarse , después de que se publicaran los . Los CDC hicieron lo propio .

“Si hubiéramos tenido estos datos al principio, habríamos podido vacunar a más mujeres”, expresó la doctora Kelli Burroughs, directora del departamento de obstetricia y ginecología del Hospital Memorial Hermann Sugar Land, cerca de Houston.

Sin embargo, los grupos antivacunas se apresuraron a crear temor entre las embarazadas, inundando las redes sociales con y el .

Durante los primeros meses tras la aprobación de las vacunas, algunos médicos se mostraron ambivalentes a la hora de recomendarlas, y otros siguen desaconsejando la vacunación a las pacientes embarazadas.

Se calcula que están totalmente vacunadas, en comparación con el 89% de las personas mayores de 65 años, otro grupo de alto riesgo, y el 65% de los estadounidenses en general. Las tasas de vacunación son más bajas entre las minorías, ya que el 65% de las futuras madres hispanas y el 53% de las afroamericanas embarazadas están totalmente vacunadas, según los CDC.

La vacunación es especialmente importante durante el embarazo, debido a los de hospitalización, ingreso en la UCI y ventilación mecánica, dijo Burroughs. Un por los (NIH) descubrió que las embarazadas con covid, de moderado a grave, también tenían más probabilidades de sufrir una cesárea, dar a luz antes de tiempo o desarrollar una hemorragia posparto.

Madres afroamericanas como Slade ya corrían un mayor riesgo de antes de la pandemia, debido a los mayores riesgos subyacentes, la desigualdad de acceso a la atención y otros factores. Covid no ha hecho más que aumentar esos riesgos, indicó Burroughs, que ha persuadido a algunos pacientes contándoles que ella tuvo un embarazo y un hijo sanos después de vacunarse.

Como muchos bebés nacidos prematuramente, Tristan, que ahora tiene casi 9 meses y gatea, recibe fisioterapia para fortalecer sus músculos. Con 15 libras, Tristan está prácticamente sano, aunque su médico dijo que tiene síntomas de asma. (Rosem Morton for KHN)

Slade aseguró que nunca se ha opuesto a las vacunas y que no dudó en ponerse otras vacunas durante el embarazo. Pero dijo que “simplemente no me sentía cómoda” con las vacunas contra covid.

“Si hubiera habido datos que dijeran que la vacuna contra covid era segura, que no le pasaría nada a mi bebé y que no había riesgo de defectos de nacimiento, me la habría puesto”, afirmó Slade, que tiene diabetes de tipo 2 desde hace 12 años.

Trabajar a la velocidad de la luz

A los científicos del gobierno en los NIH les preocupó, desde el principio, el riesgo que significaba covid para las embarazadas, y sabían que las futuras madres necesitaban las vacunas tanto o más que cualquier otra persona, explicó el doctor Larry Corey, líder de la COVID-19 Prevention Network, que coordinó los ensayos de la vacuna para el gobierno federal.

Pero incluir a embarazadas en los ensayos clínicos más grandes podría haber provocado interrupciones y retrasos, señaló Corey. Los investigadores habrían tenido que inscribir a miles de voluntarias embarazadas para lograr resultados estadísticamente sólidos, añadió.

El embarazo puede acarrear una amplia gama de complicaciones: diabetes gestacional, hipertensión, anemia, hemorragias, coágulos de sangre o problemas con la placenta, por ejemplo. de las embarazadas tienen abortos espontáneos. Dado que los investigadores se habrían visto obligados a analizar cualquier problema médico para asegurarse de que no era culpa de las vacunas contra covid, incluir a las embarazadas podría haber supuesto tener que poner en pausa esos ensayos, dijo Corey.

Ante el creciente número de muertes por la pandemia, “teníamos la misión de hacer esto lo más rápido y exhaustivo posible”, señaló Corey. Hacer que las vacunas estuvieran disponibles en un año “salvó cientos de miles de vidas”.

Los primeros datos sobre la seguridad de la vacuna contra covid en el embarazo se publicaron en abril, cuando los de casi 36,000 embarazadas vacunadas que se habían inscrito en un registro llamado V-safe, que permite a los usuarios registrar las fechas de sus vacunas y cualquier síntoma posterior.

Las demostraron que las vacunas contra covid a un mayor riesgo de aborto o .

La doctora Brenna Hughes, especialista en medicina materno-fetal y miembro del grupo de expertos en covid del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, está de acuerdo en que sumar a las embarazadas a los ensayos a gran escala de vacunas y fármacos contra covid tal vez era poco práctico. Pero añadió que los investigadores podrían haber lanzado ensayos paralelos con mujeres embarazadas, una vez que los primeros estudios demostraran que las vacunas eran seguras en humanos.

“¿Habría sido difícil? Todo lo relacionado con covid es difícil”, afirmó Hughes. “Pero habría sido factible”.

La FDA exige que los investigadores realicen estudios adicionales en animales —llamados — antes de probar las vacunas en embarazadas. Aunque estos estudios son esenciales, tardan entre cinco y seis meses, y no se completaron hasta finales de 2020, al momento que se autorizaron , dijo la doctora Emily Erbelding, directora de microbiología y enfermedades infecciosas del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, parte de los NIH.

Los “llegaron mucho más tarde”, indicó la doctora Irina Burd, directora del Centro de Investigación Integrada de Medicina Fetal de Johns Hopkins y profesora de ginecología y obstetricia. “Deberían haberse hecho antes”.

“Ojalá me hubiera vacunado antes”, dijo Slade, que sigue demasiado enferma para volver a trabajar como profesora de educación especial en Baltimore. (Rosem Morton for KHN)

Los NIH están sobre las embarazadas y las puérperas (que acaban de dar a luz) que decidieron vacunarse por su cuenta, contó Erbelding. El estudio debe estar terminado en .

y también llevan a cabo estudios en embarazadas, ambos previstos para 2024.

Los científicos de se encontraron con problemas cuando iniciaron un ensayo clínico, que habría asignado aleatoriamente a embarazadas una vacuna o un placebo. Porque una vez que las vacunas estaban ampliamente disponibles, muchas pacientes no querían arriesgarse a no estar vacunadas.

Pfizer ha dejado de reclutar pacientes y no ha dicho si informará públicamente de los datos del ensayo.

Hughes dijo que los desarrolladores de vacunas deben incluir a las embarazadas desde el principio. “Existe la idea de proteger a las embarazadas de la investigación”, afirmó. “Pero deberíamos proteger a los pacientes a través de la investigación, no de la investigación”.

Recuperación física y emocional

Slade aún lamenta haberse visto privada de tiempo con sus hijos mientras luchaba contra la enfermedad.

El hecho de estar conectada a un respirador artificial le impidió pasar esas primeras semanas con su recién nacido, o ver a su hija Zoe, de 9 años.

Incluso cuando Slade pudo por fin ver a su hijo, no pudo decirle que lo quería ni cantarle una canción de cuna, un tubo de respiración en la garganta le impedía hablar.

Hoy Slade es una firme defensora de la vacunación contra covid, y les pide a sus amistades y familiares que se vacunen para evitar sufrir lo que ella sufrió.

Slade tuvo que volver a aprender a caminar después de estar postrada en la cama durante semanas. El largo tiempo con un respirador puede haber contribuido a su parálisis estomacal, que a menudo le provoca un intenso dolor, náuseas e incluso vómitos cuando come o bebe. Slade pesa hoy 50 libras menos que antes de quedar embarazada y acude a urgencias cuando el dolor es insoportable. “La mayoría de los días, me siento muy mal”, dijo Slade.

Su familia también sufrió. Como muchos bebés nacidos prematuramente, Tristan, que ahora tiene casi 9 meses y gatea, recibe fisioterapia para fortalecer sus músculos. Con 15 libras de peso, está bastante sano, aunque su médico dijo que tiene síntomas de asma.

A Slade le gustaría asistir a una terapia familiar con Zoe, que rara vez se queja y tiende a guardarse sus sentimientos. Sabe que su enfermedad debe haber sido aterradora para su pequeña.

“El otro día estaba hablando conmigo”, comentó Slade, “y me dijo: ‘Sabes, casi tuve que enterrarte'”.

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Medicamentos ya conocidos, y baratos, podrían ser clave para tratar covid /es/health-industry/medicamentos-ya-conocidos-y-baratos-podrian-ser-clave-para-tratar-covid/ Mon, 29 Mar 2021 17:50:16 +0000 ¿Podría un antidepresivo que se usa desde hace décadas ser un arma secreta contra covid? Algunos científicos creen que sí, después de que dos pequeños estudios demostraran que la fluvoxamina, que se suele recetar para el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), evitara que los participantes desarrollaran una forma grave de la enfermedad.

Sería algo impresionante. Un tratamiento de dos semanas de este fármaco, que cuesta $10, podría reducir el número de muertes y hospitalizaciones.

El medicamento podría utilizarse para luchar contra los brotes actuales en los Estados Unidos y sería un regalo del cielo para los países de bajos ingresos que deben esperar años para recibir vacunas contra el virus.

Pero la fluvoxamina, al igual que otras medicinas que muestran su potencial contra covid, se enfrenta a obstáculos para su evaluación completa.

Las compañías farmacéuticas no tienen ningún incentivo para gastar millones en probar nuevos usos de medicamentos baratos y sin patente. Aunque resulte prometedor en los primeros ensayos, las probabilidades de que cualquier medicina ya existente proporcione un beneficio importante son escasas.

Y el entusiasmo inicial por los tratamientos contra covid que luego fracasaron “ha hecho que haya escepticismo”, dijo el , profesor de medicina preventiva de la Universidad del Sur de California.

De hecho, muchos científicos creen que la prematura publicidad que hizo el presidente Donald Trump de la hidroxicloroquina obstaculizó los esfuerzos para encontrar otras curas genéricas.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) concedió el uso de emergencia del fármaco contra la malaria en marzo, y luego revocó la autorización menos de tres meses después de que la evidencia demostrara que era probable que fuera más perjudicial que beneficioso para los pacientes.

“A los médicos que queremos practicar medicina basada en la evidencia nos sentimos afectó la experiencia de la hidroxicloroquina, y lo que de verdad queremos ver son buenos estudios antes de decidir”, expresó el , director clínico de la división de enfermedades infecciosas del Brigham and Women’s Hospital de Boston.

Y eso plantea un dilema. 

target=”_blank” rel=”noopener”>Hasta hace poco

, los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el mayor financiador público de investigación biomédica del mundo, han mostrado poco interés en los estudios de medicamentos reutilizables.

Y sin grandes cantidades de dinero, es difícil realizar la investigación necesaria para demostrar si los tratamientos existentes podrían funcionar contra covid.

Por ello, los esfuerzos por reutilizar los fármacos han recaído en los filántropos, algunos de ellos ubicados en el Área de la Bahía de San Francisco, en California.

“Nos estamos perdiendo los beneficios para la salud pública de los fármacos que ya tenemos porque dependemos casi por completo del capitalismo y de la industria privada para conseguir avances”, afirmó Elaine Lissner, fundadora de la , con sede en San Francisco, que apoya la investigación sobre covid y la fluvoxamina y otros fármacos orales de bajo costo.

La reutilización es una apuesta arriesgada, pero comparada con la creación de fármacos y vacunas, el enfoque tiene claras ventajas durante una pandemia de rápida evolución. “Si funciona y lo tienes a mano, y no tienes tiempo de desarrollo”, dijo la , especialista en enfermedades infecciosas que asesora a empresas, inversores, gobiernos y filántropos.

Uno de los mejores tratamientos del arsenal anti covid —el esteroide común dexametasona— es un medicamento reutilizado. Pero sólo se recomienda para pacientes hospitalizados que estén gravemente enfermos.

En abril de 2020, Danzig se sintió “muy entusiasmada” por la noticia de que un equipo dirigido por investigadores de la Universidad de California-San Francisco había que, utilizados de forma precoz, podrían contrarrestar las infecciones por SARS-CoV-2, el virus que causa covid. “Pienso que, si podemos probar rápidamente algunos de ellos en ensayos clínicos, podremos tener respuestas para octubre”.

Sin embargo, estos estudios han tenido . Los ensayos sólidos de tratamientos tempranos contra covid son especialmente difíciles de realizar. Los pacientes deben inscribirse a los pocos días de notar los síntomas. Y sin una infraestructura nacional de investigación, “es difícil llamar la atención de alguien para que participe en un ensayo o lo remita”, aseguró el , psiquiatra de la Universidad de Washington en San Luis, que el año pasado se asoció con su colega, la , para llevar a cabo un ensayo de fluvoxamina en pacientes recién infectados de covid con síntomas leves.

Los participantes en ese primer estudio registraron los síntomas en un sitio web mientras tomaban comprimidos de fluvoxamina o de un placebo que se enviaban por correo a sus casas.

La fluvoxamina es uno de los fármacos más antiguos de la clase de los (ISRS). Se receta para la depresión mayor en muchos países y fue para tratar el TOC.

Los resultados del ensayo, en el Journal of the American Medical Association, mostraron que ninguno de los 80 pacientes tratados con fluvoxamina enfermó gravemente, mientras que seis de los 72 pacientes que tomaron pastillas de placebo empeoraron y requirieron hospitalización.

El mes pasado, otra revista especializada de un estudio en el mundo real que se hizo eco de los resultados de la JAMA: Entre los 113 trabajadores de hipódromos a los que se les ofreció fluvoxamina tras contraer covid durante un brote en el Área de la Bahía, ninguno de los 65 pacientes que eligieron tomar el fármaco empeoró, mientras que seis de los 48 que rechazaron el medicamento acabaron hospitalizados, y uno murió.

Las pruebas de la fluvoxamina —que incluyen datos de células y animales que demuestran que el fármaco bloquea la inflamación perjudicial a través de una diferente a la forma en que trata la depresión o el TOC— la sitúan “entre las terapias no probadas más prometedoras”, dijo Sax.

Está a la espera de resultados más definitivos de un que lleva a cabo el equipo de la Universidad de Washington. “Basándome en años de observación de ensayos terapéuticos en enfermedades infecciosas”, comentó Sax, “muchas de estas cosas resultan ser un fracaso”.

Los estudios pequeños tienen más probabilidades de sobreestimar los efectos de un fármaco, señaló , bioestadística de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la universidad Johns Hopkins.

Las experiencias con varios tratamientos experimentales ilustran la palabra precaución. A principios de la pandemia, algunos médicos empezaron a tratar a las personas con plasma convaleciente, es decir, sangre donada por pacientes recuperados. El entusiasmo por el plasma, que ha decaído a medida que estudios más amplios han puesto en duda su eficacia, desvió durante un tiempo los recursos para el estudio de otros fármacos, afirmó Ogburn.

La investigación sobre el fármaco para la gota, la colchicina, provocó una reacción similar. En enero, un comunicado de prensa afirmaba que el fármaco reducía las muertes por covid en un 44%, pero una vez que se publicaron los datos completos, el entusiasmo se enfrió, apuntó el , médico-científico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota que dirigió varios ensayos con hidroxicloroquina que ayudaron a refutar el valor de ese fármaco en la lucha contra covid.

“Es difícil distinguir lo que es real de lo que no lo es”, dijo.

Dado que los NIH muestran poco interés por los genéricos, los financiadores privados han aprovechado la oportunidad. El empresario tecnológico de Silicon Valley, Steve Kirsch, puso en marcha, la primavera pasada, el para apoyar la investigación de medicamentos prometedores.

El fondo de Kirsch ayudó a financiar el ensayo de fluvoxamina y coordinó la recaudación de la mayor parte de los $2 millones necesarios para el actual estudio nacional. Kirsch ha escrito y ha intentado solicitar una autorización de uso de emergencia a la FDA.

Pero algunos han interpretado su celo como una sobrevaloración del medicamento. Los periódicos han rechazado sus artículos de opinión, Facebook ha retirado sus publicaciones y Medium ha eliminado el artículo de Kirsch titulado “La solución rápida, fácil, segura, sencilla y de bajo coste para COVID que funciona el 100% de las veces y de la que nadie quiere hablar”, y ha cerrado su cuenta.

Las afirmaciones sobre la eficacia y la seguridad de un medicamento sólo pueden hacerse tras la autorización del producto por parte de la FDA para su uso previsto, explicó Danzig, que actúa como asesor médico voluntario del fondo de Kirsch. Estas normas “no son muy conocidas por la gente del mundo de la tecnología”.

Las directrices de los organismos son lentas de cambiar, y por una buena razón, dijo Boulware. “Si algo es una directriz y no se cumple, eso es el principio de una mala práctica médica”.

En el caso de la fluvoxamina, sin embargo, Boulware considera que los datos son prometedores y espera que el ensayo más amplio pueda completarse rápidamente. “Si éste fuera el primer fármaco que aparece y no existiera la experiencia de la hidroxicloroquina, la gente lo vería de forma muy diferente”, añadió.

A principios de este mes, CityHealth Urgent Care, que tiene dos clínicas en el Área de la Bahía y un programa nacional de telesalud, empezó a

Además del estudio sobre , hay otros ensayos de reutilización de fármacos que inscriben a pacientes estadounidenses, entre ellos un ensayo de los NIH que compara , y otros ensayos que evalúan el fármaco para la diabetes o la para el tratamiento o la prevención de covid.

Hay planes para realizar más ensayos con el apoyo de una . Además, un ensayo en diferentes ubicaciones y controlado con placebo, coordinado por la Universidad McMaster de Ontario, Canadá, compara la en pacientes con covid leve.

“Creo que vamos a obtener algunas respuestas”, señaló el , decano de la Facultad de Medicina de Emory. “Pero hubiera sido mejor tenerlas antes”.

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Análisis: expertos desestimaron al coronavirus, hasta que fue demasiado tarde /es/noticias-en-espanol/analisis-expertos-desestimaron-al-coronavirus-hasta-que-fue-demasiado-tarde/ Mon, 21 Dec 2020 16:37:35 +0000 Hace un año, mientras miles de estadounidenses terminaban sus compras navideñas y organizaban sus viajes, , luchaban contra un misterioso brote de de .

Los médicos chinos creyeron que estaban siendo testigos del del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) un coronavirus que y se propagó a 8,000 personas en todo el mundo, matando a casi 800.

La enfermedad , y desapareció en 2004.

Aunque esta enfermedad no se ha registrado en 16 años, el SARS marcó como muchas naciones, y científicos estadounidenses, reaccionaron a su mucho más peligroso primo hermano, el nuevo coronavirus que causa COVID-19.

Cuando los funcionarios chinos revelaron que a su brote de neumonía lo había causado un nuevo coronavirus, los países asiáticos afectados por el SARS , dijo el , investigador principal del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud. y ya habían aprendido la importancia de una respuesta rápida que incluía pruebas generalizadas, rastreo de contactos y el aislamiento de personas infectadas.

Estados Unidos, por el contrario, aprendió todas las lecciones equivocadas.

La racha de buena suerte del país, de 20 años, con los patógenos emergentes, que incluyen , sino también la , el (MERS), el , el y dos cepas de la , nos dio una “falsa sensación de seguridad ”, opinó Adalja.

Muchos de los principales especialistas en enfermedades infecciosas subestimaron el veloz brote en sus primeras semanas y meses, asumiendo que Estados Unidos, otra vez, saldría ileso, según un análisis de KHN.

La arrogancia estadounidense impidió que el país reaccionara tan rápida y eficazmente como las naciones asiáticas, dijo Adalja.

Durante las dos primeras décadas de este siglo, “hubo muchas alarmas de fuego sin que hubiera incendios, por lo que lo que se tendió a ignorar esta alarma”, dijo Lawrence Gostin, director del Instituto O’Neill de Georgetown para la Ley de Salud Nacional y Global, quien reconoce que al principio subestimó el virus.

En una historia del 24 de enero, el doctor William Schaffner le dijo a KHN que el peligro real para los estadounidenses era la gripe común, que puede matar hasta 61,000 estadounidenses al año.

“En comparación, el coronavirus será un destello en el horizonte”, dijo Schaffner, profesor de medicina preventiva y políticas de salud en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt. “El riesgo es trivial”.

El mismo día, The Washington Post publicó una columna del doctor Howard Markel, quien de millones de personas en China. “Es posible que este coronavirus no sea muy contagioso, y puede que no sea tan mortal”, escribió Markel, director del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de Michigan.

JAMA, una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, publicó el 18 de febrero titulado “La epidemia de influenza 2020: más grave que el coronavirus en los EE.UU.” Una semana después, JAMA publicó una que ilustraba los peligros de la gripe y minimizaba los riesgos del nuevo virus.

El doctor Paul Offit, quien dirigió el desarrollo de una vacuna contra el rotavirus, predijo que el coronavirus, como la mayoría de los gérmenes respiratorios, desaparecería en el verano.

“No puedo imaginar, francamente, que cause ni siquiera una décima parte del daño que causa la influenza cada año en los Estados Unidos”, dijo Offit a Christiane Amanpour en , el 2 de marzo.

El presidente Donald Trump y pronosticó que el coronavirus desaparecería en abril, y que . Trump dijo más tarde que el país estaba , incluso cuando el número de muertes se estaba disparando a niveles récord.

, epidemióloga y profesora asistente de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, , sobre el nuevo coronavirus desde el principio. Pero dijo que los funcionarios de salud pública trataron de equilibrar esos temores con la realidad de que la mayoría de los pequeños brotes en otros países no suelen convertirse en amenazas globales.

“Si lloras todo el tiempo, la gente nunca prestará atención”, dijo el epidemiólogo Mark Wilson, profesor emérito de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan.

Los expertos dudaban en predecir que el nuevo coronavirus sería la que habían anticipado durante mucho tiempo “por temor a parecer alarmistas”, dijo la doctora Céline Gounder, especialista en enfermedades infecciosas que asesora al presidente electo Joe Biden.

Muchos expertos fueron víctimas de , dijo la doctora Nicole Lurie, quien se desempeñó como secretaria adjunta de preparación y respuesta durante la administración Obama.

“Es difícil pensar en lo impensable”, dijo Lurie. “Para las personas cuyo enfoque y miedo era el bioterrorismo, tenían una visión del mundo de que la madre naturaleza nunca podría ser tan villana. Si no era bioterrorismo, entonces no podría ser tan malo”.

Si más expertos se hubieran dado cuenta de lo que se avecinaba, la nación podría haber estado mucho mejor preparada. Estados Unidos podría haber tenido una ventaja en la fabricación de equipos de protección personal, ventiladores y otros suministros, dijo el doctor Nicholas Christakis, autor de “Apollo’s Arrow: The Profound and Enduring Impact of Coronavirus on the Way We Live”.

“¿Por qué desperdiciamos dos meses que practicamente nos regalaron los chinos?”, se preguntó Christakis. “Podríamos haber invertido miles de millones de dólares en pruebas. Podríamos haber tenido un mejor mensaje público de que estábamos a punto de ser invadidos… Pero no estábamos preparados”.

El doctor Fauci no es tan crítico

El doctor Anthony Fauci, el principal funcionario de enfermedades infecciosas del país, no es tan crítico. En una entrevista, dijo que los científicos qué tan peligroso se volvería el coronavirus, dada la limitada información disponible en enero.

“No criticaría a las personas que dijeron que esto ”, dijo Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, y señaló que ésta era “una suposición razonable. “

Fauci señaló que las soluciones siempre son más claras en retrospectiva, y agregó que las autoridades de salud pública pierden credibilidad si responden a cada nuevo gérmen como si fuera un desastre nacional. En repetidas ocasiones ha dicho que los científicos deben ser lo suficientemente humildes para reconocer lo poco que se sabe sobre una nueva amenaza.

“Es muy fácil mirar en retrospectiva y decir ‘Podrías, deberías'”, dijo Fauci. “Se puede decir que deberíamos haber cerrado las cosas mucho antes debido a la propagación silenciosa en la comunidad. Pero, ¿qué habría hecho el hombre o la mujer promedio de la calle si dijéramos: “Tienes que cerrar el país por tres o cuatro casos”?

En su mayoría, los científicos han estado dispuestos a admitir sus errores y actualizar sus evaluaciones a medida que hubo más datos disponibles.

“Si vas a equivocarte, hazlo frente a millones de personas”, bromeó Offit sobre su entrevista en PBS.

Los científicos dicen que su respuesta al nuevo coronavirus habría sido más agresiva si las personas se hubieran dado cuenta de la facilidad con que se propagaba, incluso antes de que las personas infectadas desarrollen síntomas, y que muchas personas permanecen asintomáticas.

“Para que un virus tenga potencial pandémico, ese es uno de los mayores activos que puede tener”, dijo Adalja.

Aunque COVID-19 tiene una tasa de mortalidad más baja que el SARS y el MERS, su capacidad de propagarse silenciosamente por una comunidad lo hace más peligroso, dijo la doctora Kathleen Neuzil, directora del Centro para el Desarrollo de Vacunas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland.

Las personas infectadas con SARS y MERS son contagiosas solo después de comenzar a toser y experimentar otros síntomas; los pacientes sin síntomas no transmiten ninguna enfermedad.

Con el SARS y el MERS, “cuando las personas se enfermaban, se enfermaban bastante e iban directamente al hospital y no caminaban por ahí transmitiéndolo”, dijo Christakis.

Debido a que es posible poner en cuarentena a las personas con SARS y MERS antes de que comiencen a propagar el virus, “fue más fácil cavar una fosa a su alrededor”, dijo Offit.

Basándose en su conocimiento del SARS y el MERS, los médicos creyeron que podían contener al nuevo coronavirus diciéndoles a las personas enfermas que . En los primeros meses de la pandemia, no parecía haber necesidad de que las personas sanas usaran máscaras. Eso llevó a los funcionarios de salud, incluido el Cirujano General de los EE. UU., Jerome Adams, a advertir a los estadounidenses que no compraran de máscaras facials porque eran suministros limtados que los hospitales necesitaban desesperadamente.

“Siempre estamos luchando contra la última epidemia”, dijo Markel. “Nuestra experiencia con los coronavirus fue que se queman en climas cálidos y no tenían la capacidad de propagarse con tanta violencia como éste”.

Muchos científicos se mostraron escépticos ante las primeras anécdotas de propagación presintomática.

“Se necesita mucho para revertir el dogma establecido”, dijo Wilson. “Saltar a un hallazgo inicial, sin corroborarlo, puede ser tan malo como perder un nuevo hallazgo”.

A medida que se acumulaban pruebas de , los (CDC) cambiaron en abril su recomendación e instaron a los estadounidenses a que usaran máscaras en público.

Adalja señala que el consejo anterior de los CDC contra el uso de máscaras se basó en una investigación que descubrió que eran ineficaces contra la . Sin embargo, un nuevo estudio ha demostrado que , que se propaga principalmente a través de gotitas respiratorias, pero también puede viajar por el aire en forma de partículas diminutas.

Adalja dijo que Estados Unidos debería haber aprendido de sus primeros tropiezos. Sin embargo, a pesar de la abundante evidencia, muchas comunidades aún se resisten a exigir máscaras o distanciamiento físico.

“Sigo desconcertado de que sigamos cometiendo los mismos errores”, dijo Adalja. “Es casi como si estuviéramos condenados a repetir este ciclo sin cesar”.

Algunos lo vieron venir

Hubo científicos y que reconocieron de inmediato .

“Tuvimos que reaccionar de inmediato como si esto fuera a afectar a todos los rincones de la Tierra”, dijo Adalja, quien comenzó a escribir en su el 20 de enero. Estaba claro que “este no era un virus que se pudiera contener”.

Adalja lideró que identifica las características que permiten que los virus emergentes se conviertan en pandemias. En ese profético informe, Adalja y sus coautores destacaron la amenaza de ciertos virus respiratorios que utilizan ARN como material genético.

Cuanto más se enteraba Adalja sobre el nuevo coronavirus, más parecía encarnar el tipo de amenaza sobre la que había advertido: una con “transmisibilidad eficiente de persona a persona, una tasa de letalidad apreciable, la ausencia o la falta de disponibilidad de una eficiente respuesta médica, una población inmunológicamente ingenua, factores de virulencia que permiten la evasión del sistema inmunológico y el modo de propagación respiratorio”.

Aunque los CDC impulsaron la respuesta temprana, estableciendo una estructura de manejo de incidentes el 7 de enero, son bien conocidos. , lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar la emergencia de salud el 30 de enero y a los Estados Unidos a anunciar la emergencia de salud pública al día siguiente.

Adalja y otros expertos descartaron algunas de las primeras respuestas de la administración Trump, como las cuarentenas y la prohibición de viajar a China, por considerarlas un “desperdicio de recursos” que hacían poco para contener al virus.

“Hubo inercia política sobre las acciones de salud pública que podrían haber evitado los cierres”, dijo Adalja. “Dejamos que esto se diseminara en los hospitales … [y] si le das a un virus una ventaja de tres meses, ¿qué esperas?”.

En en un sitio web de la Sociedad Estadounidense de Enfermedades Infecciosas, el doctor Daniel Lucey etiquetó la neumonía como “Enfermedad X”, usando el término de la OMS para un patógeno emergente capaz de causar una epidemia devastadora, para el cual no hay pruebas, tratamientos o vacunas.

Lucey, profesor adjunto de enfermedades infecciosas en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown, señala que la respuesta internacional se vio obstaculizada por la desinformación de los funcionarios chinos. “El gobierno chino dijo que no había propagación de persona a persona”, dijo Lucey, quien viajó a China con la esperanza de visitar Wuhan. “Eso fue una mentira”.

Cuando el 20 de enero China reveló que 14 trabajadores de salud habían resultado infectados, Lucey sabía que el virus se propagaría mucho más. “Para mí, eso fue como la caja de Pandora”, dijo Lucey.

Cuando el 14 de febrero se supo que el número de trabajadores de salud infectados ya era de 1,716, Lucey dijo: “Casi vomito”.

Aunque por miles de especialistas en enfermedades infecciosas leen su blog, Lucey envió por correo electrónico una advertencia especial a los periodistas y a una docena de médicos y funcionarios de salud pública, con la esperanza de alertar a líderes influyentes.

“Puse este comentario sincero en mi correo electrónico y me quedo en silencio”, dijo Lucey.

Tener éxito con las vacunas

En el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, los científicos han estado estudiando la estructura de las proteínas de los coronavirus durante años.

Los investigadores habían desarrollado una vacuna contra el SARS, aunque la epidemia terminó antes de que pudieran probarla ampliamente en humanos, contó Fauci.

“Demostramos que era segura e inducimos una respuesta inmunitaria”, dijo Fauci. “Los casos de SARS desaparecieron, por lo que no pudimos probarla… Guardamos la vacuna en frío. Si el SARS regresa, haremos un ensayo [clínico] de fase 3″.

El , subdirector del Centro de Investigación de Vacunas, pidió a los científicos chinos que compartieran la información genética del coronavirus. Después que se publicó , Graham se puso a trabajar inmediatamente.

“Tuvimos una reunión el 10 de enero y cinco días después se comenzó a trabajar en una vacuna”, dijo Fauci.

Aunque los científicos sabían que el brote de COVID podría terminar antes de que se necesitara una vacuna, “no podíamos correr el riesgo”, dijo Fauci.

“Dijimos: ‘No tenemos idea de lo que va a pasar, así que ¿por qué no seguimos adelante con una vacuna de todos modos?'”.

Aunque su equipo estaba preocupado por encontrar el dinero para pagar todo, Fauci les dijo: “No se preocupen por el dinero. si realmente lo necesitamos, estoy seguro de que lo conseguiremos”.

Expertos en salud esperan que el país aprenda de sus errores y esté mejor preparado para la próxima amenaza.

Dada la cantidad de virus nuevos que han surgido en las últimas dos décadas, es probable que “las pandemias se vuelvan más frecuentes”, dijo Gounder, por lo que es fundamental estar preparado para la próxima.

De todas las lecciones aprendidas durante la pandemia, la más importante es que “no podemos volver a estar tan desprevenidos”, dijo el dijo Tom Frieden, quien dirigió los CDC durante la administración Obama.

“Para mí, éste debería ser el momento de aprendizaje más propicio de nuestras vidas, en términos de la necesidad de fortalecer la salud pública en los Estados Unidos y en todo el mundo”, agregó Frieden.

Pero Gounder señala que la financiación de la salud pública de en el país tiende a seguir un ciclo de crisis y abandono. Estados Unidos aumentó el gasto en salud pública y preparación para emergencias después del 9/11 y de los ataques con ántrax en 2001, pero esa financiación ha disminuido drásticamente a lo largo de los años.

“Tendemos a invertir mucho en el momento de crisis”, dijo Gounder. “Pero cuando la crisis se desvanece, recortamos el presupuesto. Eso nos vuelve realmente vulnerables”.

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Voz de un experto: los niveles de seguridad que propone Fauci durante COVID /es/noticias-en-espanol/voz-de-un-experto-los-niveles-de-seguridad-que-propone-fauci-durante-covid/ Thu, 19 Nov 2020 17:43:55 +0000 Como periodista de salud, médica y ex corresponsal que vivió el SARS en Beijing, recibo preguntas de amigos, colegas y personas que ni siquiera conozco sobre cómo vivir durante una pandemia. ¿Creo que es seguro planear una boda en persona el próximo junio? ¿Enviaría a mis hijos a la escuela con las precauciones adecuadas? ¿Cuándo confiaré en una vacuna?

A la última pregunta, siempre respondo: cuando vea a Anthony Fauci recibir una.

Como muchos estadounidenses, sigo la palabra del doctor Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del país y miembro del grupo de trabajo de la Casa Blanca sobre el coronavirus.

Cuando le dijo a The Washington Post que sino que los dejaba reposar durante un par de días, comencé a hacer lo mismo. En octubre, comentó que ya . Simplemente se lava las manos después de sacar los productos. (¡Yo también!)

Ahora nos encontramos en una peligrosa transición política, con casos que se disparan alrededor del país, y Fauci y el grupo de trabajo original, en gran parte marginado.

El presidente electo Joe Biden ha designado a su equipo, pero no puede hacer mucho hasta que la (GSA) acepte los resultados de las elecciones. Y Fauci me dijo que aún no ha hablado con el grupo de trabajo de Biden.

El presidente Donald Trump se ha resistido a las normas sobre la transición del gobierno: cuando los equipos nuevos y los salientes se coordinan entre sí.

Los tumultuosos meses pasados ​​se han llenado de brechas de información (todavía estamos aprendiendo sobre el nuevo coronavirus), datos erróneos (a menudo de boca del presidente) y una serie de “expertos”: personal de salud pública, matemáticos, cardiólogos y médicos de emergencias, como yo, ofreciendo opiniones en la televisión.

Pero todo este tiempo, la persona de la que más he querido saber es Fauci. Es directo, sin aparentes conflictos de intereses, políticos o financieros, o, a los 79 años, ambiciones profesionales. Al parecer, no tiene otros intereses más que los tuyos y los míos.

Así que le pregunté cómo podrían esperar vivir los estadounidenses en los próximos seis a nueve meses. ¿Cómo debemos comportarnos? ¿Y qué debería hacer la próxima administración? (Algunas respuestas se han editado para mayor claridad y brevedad).

¿Qué dos o tres cosas cree que la administración Biden debería hacer el primer día de gobierno?

Algunos estados parecen no haber aprendido las lecciones que podrían o deberían haberse aprendido cuando la ciudad de Nueva York y otras grandes ciudades fueron afectadas. Por ejemplo, implementar algunas medidas básicas de salud pública.

Quiero ser realmente explícito sobre esto, porque siempre que hablo de cosas simples como el uso consistente de máscaras faciales, mantener la distancia física, evitar las multitudes (particularmente en interiores), hacer cosas al aire libre si el clima lo permite, y lavarse las manos con frecuencia, eso no significa cerrar el país.

Aún puedes tener un margen considerable para los negocios, para la recuperación económica, si haces esas cosas simples. Pero lo que estamos viendo, desafortunadamente, es una respuesta muy dispar. Y eso conduce inevitablemente al tipo de olas [de nuevos casos] que vemos ahora.

¿Cree que necesitamos una norma como un mandato de máscara nacional? La administración actual ha delegado gran parte de la gestión de COVID-19 a los estados.

Creo que debería haber un uso universal de cubrebocas. Es ideal lograrlo con los alcaldes, gobernadores, autoridades locales. Si no, deberíamos considerar seriamente la norma nacional. La única razón por la que evito hacer una recomendación fuerte en ese sentido es que los mandatos de una autoridad nacional generalmente generan un poco de rechazo por parte de una población ya reacia a que le digan qué hacer. Por lo tanto, podría terminar teniendo el efecto contrario: que se retroceda aún más.

¿Cómo sería un uso mandatorio de máscaras a nivel nacional? Significaría diferentes cosas dependiendo del lugar. Muchos estados requieren que la persona se cubra la cara, pero no específicamenteque que use cubrebocas. Muchos veinteañeros usan solo un pañuelo.

Creo que es poco probable que exista una diferencia sustancial. Quiero decir, el tipo común de máscara es la máscara quirúrgica. No es una máscara N95. Una tela gruesa puede ser igualmente efectiva. Creemos que puede haber algunas pequeñas diferencias, pero el objetivo principal es evitar infectar a otros. Estudios recientes han demostrado que [usar una máscara] también tiene el buen efecto de protegerte parcialmente. Por lo tanto, el beneficio es en ambas direcciones.

Muchos lugares que tienen mandatos de uso de cubrebocas han tenido problemas para hacerlos cumplir.

Esa es realmente una de las razones por las que hay una reticencia de parte de muchas personas, incluido yo mismo [a apoyar un mandato nacional]. Si tienes un mandato, debes hacerlo cumplir. Y, con suerte, podemos convencer a la gente cuando vean lo que está sucediendo en el país. Pero tengo que decirte que me sorprendió el hecho de que en ciertas áreas, aunque la devastación del brote es clara, algunas personas todavía dicen que son noticias falsas. Eso es algo muy difícil de superar: por qué la gente todavía insiste en que algo que tiene bajo sus narices no es real.

La gente suele pensar en los cierres como blanco o negro. Estás abierto o estás cerrado. Me gustaría escuchar la jerarquía del doctor Fauci de “es seguro e importante mantenerse abierto con precauciones” y “cosas que no son seguras bajo ninguna circunstancia”.

La razón por la que respondo con cierto grado de inquietud es porque las personas que son propietarias de estos negocios se enojan mucho conmigo. Hay algunos negocios esenciales que quieres mantener abiertos. Quieres mantener abiertos los supermercados, cosas que la gente necesita para su subsistencia. Si se hace correctamente, es posible que puedas mantener abiertos algunos negocios no esenciales, como tiendas de ropa, grandes almacenes.

Se acerca el invierno. Se podría mantener la distancia social en un restaurante o reunión en interiores. ¿Pero se sentiría bien estando ahí sin una máscara?

Si estamos en la zona caliente como estamos ahora, donde hay tantas infecciones alrededor, me sentiría bastante incómodo incluso solo estando en un restaurante. Sobre todo si está funcionando a capacidad completa.

Veo que te has cortado el cabello. ¿Qué opinas de las barberías y salones?

De nuevo, depende. Solía ​​cortarme el cabello cada cinco semanas. Ahora me lo corto cada 12, usando un cubrebocas, yo y el peluquero, claro.

¿Transporte? ¿Trenes? ¿Aviones? ¿Metro? ¿Cuál es la situación?

Depende de tus circunstancias individuales. Si eres alguien que se encuentra en la categoría de mayor riesgo, lo mejor es no viajar a ningún lado. O si tienes un automóvil, mejor que subirse a un metro, un autobús o un avión lleno de gente. Ahora, si tienes 25 años y no tienes condiciones subyacentes, es muy diferente.

¿?

Las barras son realmente problemáticas. Si miras algunos de los brotes, ocurren cuando la gente entra en bares abarrotados. Yo mismo solía ir a un bar. Me gustaba sentarme en la barra, tomar una cerveza y comerme una hamburguesa. Pero cuando estás en un bar, la gente se inclina sobre tu hombro para pedir una copa, están pegados unos a otros. Es divertido porque es social, pero no es divertido cuando este virus está en el aire. Así que creo que si hay algo para evitar, por el momento, son los bares.

Algunas aerolíneas y algunos estados le dicen a la gente que debe hacerse una prueba de coronavirus antes de subir al avión o visitar otro estado. ¿Tiene eso algún sentido médico?

Si eres negativo cuando subes al avión, excepto en la rara circunstancia de que estés en esa pequeña ventana de incubación antes de volverte positivo, es algo bueno.

Si tuviera un plan nacional de pruebas, ¿cuál sería?

Pruebas de vigilancia. Inundando literalmente el sistema con pruebas. Obtener una prueba casera que puedas hacerte tú mismo, que sea muy sensible y específica. ¿Sabes por qué sería fantástico? Porque si decidiste que quieres tener una pequeña reunión con tus suegros y un par de niños, puedes hacerte la prueba en ese momento. No es 100%. No dejes que lo perfecto sea enemigo de lo bueno. Pero el riesgo que tienes disminuye dramáticamente si todos se hacen la prueba antes de reunirse para cenar. Puede que nunca sea cero, pero, ya sabes, no vivimos en una sociedad completamente libre de riesgos.

Hay varias vacunas candidatas que son prometedoras. Pero también hay mucho escepticismo porque hemos visto a la FDA estar bajo presión tanto comercial como, cada vez más, política. ¿Cuándo sabremos que está bien recibir una vacuna? ¿Y cuál?

Es bastante fácil cuando hay vacunas que tienen un 95% de efectividad. No hay nada mejor que eso. Creo que lo que la gente debe apreciar, y es por eso que lo he dicho tal vez 100 veces en las últimas semanas, es el proceso mediante el cual se toma una decisión. La empresa analiza los datos. Luego, se envían a la FDA. La FDA tomará la decisión de realizar una autorización de uso de emergencia o una aprobación de solicitud de licencia. Y tienen científicos de carrera que son realmente independientes. No le deben nada a nadie. Luego está otro grupo independiente, el Comité Asesor de Vacunas y Productos Biológicos Relacionados. El comisionado de la FDA ha prometido públicamente que actuará de acuerdo con la opinión de los científicos de carrera y del consejo asesor.

¿Cree que los científicos profesionales tendrán la última palabra?

Sí. Sí.

¿Y las decisiones que se están tomando en este período de transición, como el plan de distribución de vacunas, limitarán de alguna manera las opciones de una nueva administración?

No, no lo creo. Creo que una nueva administración tendrá la opción de hacer lo que sienta. Pero puedo decirles lo que va a pasar, independientemente de la transición o no, porque tenemos personas totalmente comprometidas con hacer esto bien que van a estar involucradas en el proceso. Tengo confianza.

¿Cuándo cree que todos podremos tirar nuestras máscaras?

Creo que vamos a tener algún grado de medidas de salud pública junto con la vacuna durante un período de tiempo considerable. Pero comenzaremos a acercarnos a lo normal, si la gran mayoría de las personas se vacuna, a medida que nos adentremos en el tercer o cuarto trimestre [de 2021].

Rosenthal es editora jefe de KHN

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¿Pueden los pacientes de COVID tener el tratamiento de Trump? Está bien preguntar /es/noticias-en-espanol/pueden-los-pacientes-de-covid-tener-el-tratamiento-de-trump-esta-bien-preguntar/ Tue, 20 Oct 2020 18:48:57 +0000 Cuando Terry Mutter se despertó con dolor de cabeza y músculos adoloridos, el levantador de pesas amateur lo atribuyó a un entrenamiento duro.

Sin embargo, ese miércoles a la noche tuvo 101 grados de fiebre y estaba claramente enfermo. “Me sentía como si me hubiera atropellado un camión”, recuerda Mutter, que vive cerca de Seattle.

Al día siguiente le diagnosticaron COVID-19. El sábado, el hombre de 58 años estaba inscrito en un ensayo clínico para el mismo cóctel de anticuerpos que el presidente Donald Trump afirmó que

target=”_blank” rel=”noopener noreferrer”>le había “curado” el coronavirus

.

“Lo había escuchado en las noticias”, dijo Mutter, que se unió al para probar si su combinación de dos anticuerpos artificiales puede neutralizar al virus mortal.

Mutter se enteró del estudio por medio de su cuñada, quien trabaja en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle, uno de decenas de sitios de ensayos en todo el país. Es uno de los cientos de miles de estadounidenses, incluido el presidente, que se arriesgaron con terapias experimentales para tratar o prevenir COVID-19.

Pero con casi y más de 217,000 muertes por COVID en el país, muchos pacientes desconocen estas opciones o no pueden acceder a ellas. Otros desconfían de los tratamientos no probados.

“Honestamente, creo que nunca hubiera recibido una llamada si no hubiera conocido a alguien que me dijera sobre el ensayo”, dijo Mutter, ejecutivo jubilado de Boeing Co.

El sitio web Clinicaltrials.gov registra más de que involucran a COVID-19 o a SARS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad. Más de 430,000 personas se han ofrecido como voluntarias a través de la . Otras miles han recibido terapias, como el medicamento , que tiene una autorización federal de emergencia.

Ante un diagnóstico grave de COVID, ¿cómo saben los pacientes o sus familias si pueden, o deben, buscar agresivamente estos tratamientos? Por el contrario, ¿cómo pueden decidir si rechazarlos o no si se los ofrecen?

Tales decisiones médicas nunca son fáciles, y son aún más difíciles durante una pandemia, dijo Annette Totten, profesora asociada de informática médica y epidemiología clínica en la Universidad de Salud y Ciencias de Oregon.

“El desafío es que la evidencia no es buena porque todo con COVID es nuevo”, dijo Totten, quien se especializa en la toma de decisiones médicas.

Es comprensible que a los consumidores los haya afectado la información contradictoria sobre posibles tratamientos para COVID por parte de líderes políticos, incluido Trump, y la comunidad científica.

El fármaco contra la malaria hidroxicloroquina, promocionado por el presidente, recibió una de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA), solo para que la decisión se revocara varias semanas después por temor a que causara daño.

El plasma convalescente, que utiliza hemoderivados de personas recuperadas de COVID-19 para tratar a las que aún están enfermas, se administró a más de 100,000 pacientes en un programa de acceso ampliado y se puso a disposición de todos a través de otra autorización de emergencia, aunque los científicos no están seguros de sus beneficios.

Regeneron y la empresa farmacéutica Eli Lilly and Co. han solicitado autorización de uso de emergencia para sus terapias con anticuerpos monoclonales, incluso cuando los científicos dicen que esto podría poner en peligro la inscripción en los ensayos que probarán si funcionan, o cuán bien funcionan.

Hasta ahora, unas 2,500 personas se han inscrito en los ensayos de Regeneron, y, de ellas, unas 2,000 reciben la terapia, dijo un vocero de la compañía. Otras han recibido el tratamiento a través de los llamados , aunque la empresa no dijo cuántas.

La semana del 12 de octubre, los Institutos Nacionales de Salud detuvieron el después que una junta de monitoreo independiente planteara .

“Con toda la información dando vueltas en los medios, es difícil para los pacientes tomar buenas decisiones, y para los médicos tomar esas decisiones”, dijo el doctor Benjamin Rome, internista e investigador de políticas de salud en el programa Portal de la Escuela de Medicina de Harvard.

Aun así, las personas que enfrentan COVID no deberían tener miedo de preguntar si tienen opciones de tratamiento disponibles, agregó Rome. “Como médico, no me importa cuando los pacientes preguntan”, dijo.

Los pacientes y las familias deben comprender cuáles podrían ser las implicaciones de esos tratamientos, aconsejó Totten. Los primeros ensayos clínicos de fase 1 se centran principalmente en la seguridad, mientras que los ensayos más amplios de fase 2 y fase 3 determinan la eficacia. Cualquier tratamiento experimental plantea la posibilidad de efectos secundarios graves.

Idealmente, los proveedores de atención médica proporcionarían la información sobre tratamientos y riesgos sin previo aviso. Pero durante una pandemia, y especialmente en un entorno de mucho estrés, es posible que no lo hagan, observó Totten.

“Es importante ser insistente”, dijo. “Y Volver a preguntar. A veces tienes que estar dispuesto a ser un poco agresivo”, sugirió.

Los pacientes y las familias deben tomar nota o grabar las conversaciones para su posterior revisión. Deberían preguntar sobre la compensación económica por participar. A muchos pacientes en los ensayos de COVID-19 se les paga cantidades modestas por su tiempo y viajes.

Y deberían pensar en cómo encaja cualquier tratamiento en su sistema más amplio de valores y objetivos, dijo Angie Fagerlin, profesora y directora del departamento de ciencias de la salud de la población de la Universidad de Utah.

“¿Cuáles son los pros y los contras?”, se preguntó Fagerlin. Una consideración puede ser el beneficio para la sociedad en general, no solo para el paciente, dijo.

Para Mutter, ayudar al avance de la ciencia fue una gran razón por la que aceptó inscribirse en el ensayo de Regeneron.

“Me interesó para que la terapéutica avanzara, necesitan personas”, dijo. “En un momento en el que hay tantas cosas que no podemos controlar, ésta sería una forma de encontrar algún tipo de solución”.

Esto fue lo que impulsó a Fred Hutch, que participa en dos ensayos de Regeneron, uno para la prevención de COVID-19 y otro para el tratamiento de la enfermedad.

“Fue una visita de seis horas”, dijo. “Son dos horas para recibir la infusión. Es un goteo intravenoso muy lento”.

Mutter fue la segunda persona inscrita en el ensayo de Fred Hutch, dijo la doctora Shelly Karuna, co-investigadora principal. El estudio está probando dosis altas y bajas del cóctel de anticuerpos monoclonales frente a un placebo.

“Me sorprende el profundo altruismo de las personas a las que estamos evaluando”, dijo.

Mutter no está seguro de cómo contrajo COVID-19. Él y su familia han tenido cuidado con las máscaras y el distanciamiento social, y han criticado a otros que no.

“La ironía ahora es que fuimos nosotros los que nos enfermamos”, dijo Mutter, cuya esposa, Gina Mutter, de 54 años, también tiene COVID.

Mutter sabe que tiene una probabilidad de 1 en 3 de recibir un placebo en lugar de una de las dos dosis de tratamiento activo, pero dijo que estaba dispuesto a correr ese riesgo. Su esposa no se inscribió.

“Dije, hay algunos riesgos involucrados. Uno de nosotros puede tomar el riesgo, no los dos”, dijo.

Hasta ahora, Mutter ha luchado contra una tos y fatiga persistente. No puede decir si su infusión ha sido útil.

“Simplemente no hay forma de saber si tengo los anticuerpos o no”, dijo. “¿Los obtuve y eso me mantuvo fuera del desastre?, ¿o tuve el placebo y mi propio sistema inmunológico hizo su trabajo?”.

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Fauci dice que una vacuna contra COVID podría estar lista antes de lo esperado /es/health-industry/fauci-dice-que-una-vacuna-contra-covid-podria-estar-lista-antes-de-lo-esperado/ Tue, 01 Sep 2020 15:27:14 +0000 Una vacuna contra COVID-19 podría estar disponible antes de lo esperado si los ensayos clínicos en curso producen resultados abrumadoramente positivos, dijo el doctor Anthony Fauci, funcionario de enfermedades infecciosas de más alto rango del país, en una entrevista con KHN.

Aunque se espera que dos ensayos clínicos en curso con 30,000 voluntarios terminen para fin de año, Fauci dijo que una junta independiente tiene la autoridad para finalizarlos semanas antes si los resultados provisionales son abrumadoramente positivos o, por el contrario, negativos.

La Junta de Monitoreo de Datos y Seguridad (DSMB) podría decir: “al momento, los datos son tan buenos que se puede decir que son seguros y efectivos”, explicó Fauci. En ese caso, los investigadores tendrían “la obligación moral” de finalizar el ensayo antes de tiempo y hacer que la vacuna esté disponible para todos en el estudio, incluidos los que recibieron placebos, y acelerar el proceso para administrarla a millones.

Los comentarios de Fauci, quien es director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, ocurren en un momento de creciente preocupación sobre si la presión política de la administración Trump podría influir en los reguladores federales y los científicos que supervisan la respuesta de la nación a la pandemia del nuevo coronavirus. Y erosionar la débil confianza del público en las vacunas.

Destacados expertos en vacunas han dicho que temen que Trump esté presionando por una aprobación temprana de una vacuna para ayudar a ganar la reelección.

Fauci dijo que confía en los miembros independientes del DSMB, que no son empleados del gobierno, para mantener las vacunas a altos estándares sin influencias políticas. Los miembros de la junta suelen ser expertos en inmunización y bioestadística, y suelen dar cátedra en las principales escuelas de medicina.

“Si estás tomando una decisión sobre la vacuna, es mejor asegurarse de tener muy buena evidencia de que es segura y efectiva”, dijo Fauci. “No me preocupa la presión política”.

La junta de seguridad analiza periódicamente los datos de un ensayo clínico para determinar si es ético continuar inscribiendo voluntarios, que se asignan al azar para recibir una vacuna experimental o una inyección de placebo (que no contiene la dosis de la vacuna). Ni los voluntarios ni los trabajadores sanitarios que los inyectan saben qué vacuna están recibiendo.

Los fabricantes ahora están probando tres vacunas contra COVID en ensayos a gran escala en los Estados Unidos. Los dos primeros estudios, uno dirigido por Moderna y los Institutos Nacionales de Salud y el otro dirigido por Pfizer y BioNTech, comenzaron a fines de julio.

Cada estudio fue diseñado para inscribir a 30,000 participantes. Los funcionarios de la compañía han dicho que ambos ensayos han inscrito aproximadamente la mitad de ese total. , que ha estado ejecutando ensayos clínicos a gran escala en Gran Bretaña, Brasil y Sudáfrica, lanzó otro gran estudio con una vacuna en los Estados Unidos la primera semana de septiembre, en el que participan 30,000 voluntarios. Se espera que comiencen ensayos adicionales de vacunas este mes.

En ensayos de este tamaño, los investigadores sabrán si una vacuna es efectiva después de tan solo , dijo el doctor Robert Redfield, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), en una llamada con periodistas el viernes 28 de agosto.

“Puede ser sorprendente, pero el número de eventos que deben ocurrir es relativamente pequeño”, dijo Redfield.

En este momento, la junta de seguridad sólo tiene acceso a los datos del ensayo, dijo Paul Mango, subdirector de personal para Normas del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). En cuanto a cuándo estarán disponibles los resultados de la prueba, “no podemos determinar si será a mediados de octubre o diciembre”.

Las juntas de seguridad establecen “reglas de detención” al comienzo de un estudio, lo que deja muy claro sus criterios para finalizar un ensayo, dijo el doctor Eric Topol, vicepresidente ejecutivo de investigación de Scripps Research en San Diego y experto en el uso de datos en investigación médica.

Aunque la junta de seguridad puede recomendar detener un ensayo, la decisión final la toman los científicos que lo está realizando, dijo Topol.

Luego, un fabricante de vacunas podría solicitar a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) una autorización de uso de emergencia, que se puede otorgar rápidamente, o continuar a través del proceso regular de aprobación de medicamentos, que requiere más tiempo y evidencia.

Los que monitorean la seguridad también pueden detener un ensayo debido a preocupaciones de seguridad, “si parece que realmente está dañando a las personas en el brazo, o por una una gran cantidad de efectos secundarios”, dijo Fauci.

Fauci dijo que la gente puede confiar en el proceso, porque todos los datos que los monitores externos usaron para tomar sus decisiones se hacen públicos.

“Todo eso tiene que ser transparente”, dijo Fauci. “El único momento preocupante es si existe alguna presión para terminar el ensayo antes de tener suficientes datos sobre seguridad y eficacia”.

En las últimas semanas, Topol y otros científicos , acusando al comisionado Stephen Hahn de ceder ante la presión política de la administración Trump, que ha empujado a la agencia a aprobar los tratamientos para COVID más rápido.

Frenar los ensayos antes de tiempo plantea una serie de riesgos, por ejemplo,  hacer que una vacuna parezca más eficaz de lo que realmente es, dijo Topol.

“Si detienes algo antes, puedes obtener un beneficio exagerado que no es real, porque la evidencia menos positiva solo surge más tarde”, dijo Topol.

Detener los estudios antes de tiempo también podría evitar que los investigadores recluten más voluntarios de minorías. Hasta ahora, solo 1 de cada 5 participantes del ensayo son (de todas las razas). Dado que esos grupos se han visto más afectados por la pandemia que otros, es importante que constituyan una parte más importante de los ensayos de vacunas, agrego Topol.

La finalización temprana de los ensayos de vacunas también conlleva riesgos de seguridad, expresó el doctor Paul Offit, desarrollador de vacunas que forma parte de un panel asesor de los NIH sobre vacunas y tratamientos para COVID.

Un ensayo más pequeño y más corto podría no detectar efectos secundarios importantes de la vacuna, que podrían hacerse evidentes solo después de que millones de personas hayan sido inmunizadas, dijo Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Philadelphia.

Los investigadores continuarán siguiendo a los voluntarios vacunados durante un año completo para detectar efectos secundarios a largo plazo, dijo Redfield.

Y Fauci reconoció que acortar un ensayo podría socavar la confianza del público en las vacunas contra COVID. Uno de cada tres estadounidenses no está dispuesto a recibir una vacuna contra el nuevo coronavirus, según una encuesta reciente de Gallup.

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Estudiantes de minorías analizan datos de COVID sobre disparidades raciales /es/mental-health/estudiantes-de-minorias-analizan-datos-de-covid-sobre-disparidades-raciales/ Thu, 13 Aug 2020 19:28:42 +0000 https://khn.org/?p=1158290 Cuando el coronavirus llegó a Detroit esta primavera, la estudiante de Wayne State University, Skye Taylor, notó algo sorprendente. En redes sociales, muchos de sus compañeros de clase de raza negra que viven o crecieron en la ciudad “escribían sobre la muerte, cosas como: ‘Oh, perdí a este miembro de la familia por COVID-19′”, dijo Taylor.

La situación era diferente en Beverly Hills, un suburbio mayormente blanco no hispano a 20 millas de distancia. “Mis compañeros de la escuela secundaria no escribían cosas como esa”, contó Taylor. “Les va bien, a sus familias les va bien. E incluso aquellos cuyos miembros de la familia se han contagiado, siguen vivos”.

¿Cómo difieren los índices de infección por COVID-19 y los resultados entre estos códigos postales? se preguntó Taylor. ¿Cómo se comparan sus hospitales y otros recursos?

Este verano, como parte de desarrollada por investigadores de San Francisco y financiada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), Taylor está analizando esas cuestiones y otros efectos de la pandemia. Es una de las 70 participantes, pertenecientes a grupos poco representados en la ciencia, que están aprendiendo los métodos básicos de codificación y análisis de datos para explorar el tema de la disparidad.

Los datos para abordar las brechas raciales en la atención y sus resultados han sido escasos durante la pandemia, y no están disponibles para la mayoría de las comunidades de estos estudiantes, que .

Los participantes “hacen preguntas desde una perspectiva que necesitamos desesperadamente, porque sus voces no están presentes en la comunidad científica”, dijo Alison Gammie, que dirige la división de capacitación, desarrollo de la fuerza laboral y diversidad en el National Institute of General Medical Sciences.

La estudiante Skye Taylor, de Wayne State University, quiere observar de cerca cómo los temas de salud mental afectan la susceptibilidad a COVID-19, “especialmente en la comunidad de raza negra, porque realmente no hablamos de salud mental”, dijo. (Joy Taylor)

Los científicos de origen afro, hispano, nativo-americano y de otras minorías han estado durante mucho tiempo insuficientemente representados en la biomedicina. Según los datos, los esfuerzos por diversificar el campo han progresado: el número de estas minorías que obtuvieron títulos de doctorado en ciencias biomédicas . Pero este aumento de doctorados no ha movido la aguja en las facultades.

Por el contrario, el número de profesores asistentes de las minorías en estas áreas ha disminuido en los últimos años, de 347 en 2005 a 341 en 2013. Y algunos de los que han entrado en la salud pública en el lugar de trabajo —o, después de años de trabajar en un ambiente tóxico, abandonan en silencio.

“Tenemos que conseguir que las personas reciban apoyo y encuentren trabajos académicos y de investigación lo suficientemente deseables como para que decidan quedarse”, enfatizó Gammie. “Ha habido mejoras, pero todavía tenemos un largo camino por recorrer”.

En 2014, el NIH puso en marcha la iniciativa . La iniciativa ofrece subvenciones a 10 campus universitarios que se asocian con decenas de otras instituciones que investigan cómo conseguir que los estudiantes de bajos recursos y de minorías sigan carreras biomédicas.

Los estudiantes del programa reciben estipendios y normalmente pasan los veranos trabajando en laboratorios de investigación. Pero cuando llegó COVID-19, muchos laboratorios cerraron y sus experimentos se suspendieron. “Todos se preguntaban: “¿Y ahora qué hacemos? ¿Cómo trabajamos a distancia?”, explicó la bióloga , que dirige el equipo de la iniciativa en la Universidad Estatal de San Francisco (SFSU).

Márquez-Magaña y la epidemióloga de la Universidad de California-San Francisco, , esbozaron un plan para que los estudiantes trabajaran a distancia con investigadores de bioinformática, salud pública y epidemiología para recopilar y analizar los datos de COVID-19 sobre poblaciones marginadas.

Gammie animó al equipo del Área de la Bahía de San Francisco a ampliar la oportunidad del verano a participantes de todo el país.

Del 22 de junio al 13 de agosto, los estudiantes pasaron de dos a tres horas en línea, cuatro días a la semana, en pequeños grupos dirigidos por mentores con nivel de maestría. Aprendieron bioinformática básica —métodos computacionales para analizar datos biológicos y de salud de la población— y R, un lenguaje de programación estadística, para recoger y analizar información de datos públicos.

“Pienso en la bioinformática básica y en la codificación R como una herramienta de potenciación”, explicó Mehta. “Se van a convertir en agentes de cambio en sus comunidades, luchando con los datos en la mano”.

Niquo Ceberio (izq.) obtuvo su diploma en Biología recientemente en San Francisco State University y lidera el equipo de tutores en el programa de verano que ayuda a los estudiantes a explorar el impacto de COVID en las comunidades desprotegidas. (Julio Ceberio)/ Luego de pasargran parte de su infancia en hogares temporales, la graduada de Psicología Willow Weibel está estudiando cómo las restricciones de COVID-19 afectan la salud mental de los jóvenes en cuidado temporal y de adultos mayores con pasados problemáticos. (LE Anna Jacobson).

La investigación científica a menudo lleva años, mientras que el análisis de datos para resolver problemas ofrece una sensación de inmediatez, señaló Niquo Ceberio, quien recientemente obtuvo una maestría en biología en SFSU y dirige el equipo de mentores. “Lo que me atrajo de esto es que te da la sensación de que no hay límites”, añadió.

Raymundo Aragonez, un estudiante de biología de la Universidad de Texas-El Paso que participa en el programa de verano, ve el análisis de datos como una forma de abordar la confusión en la comunidad hispana, incluyendo a algunos de sus familiares que piensan que la pandemia “es una gran mentira”.

Consternado por los videos engañosos de YouTube y la desinformación desenfrenada que se comparte en redes sociales, Aragonez, que aspira a ser el primero de su familia en terminar la universidad, dijo que espera aprender a “entender los datos y cómo las infecciones están sucediendo realmente, para poder explicárselo a mi familia”.

También quiere investigar si las tasas de infección por COVID-19 difieren entre las personas que viven en El Paso, de las que viven en la ciudad mexicana de Juárez y las que cruzan frecuentemente la frontera, como muchos de sus amigos y compañeros de clase.

Willow Weibel, una estudiante de psicología de la SFSU, estudia cómo las restricciones de COVID-19 afectan a la salud mental de los que fueron jóvenes de acogida y otros jóvenes adultos con antecedentes traumáticos. Weibel pasó gran parte de su infancia en hogares de acogida antes de ser adoptada por una familia del sur de California a los 17 años. “Me preocupa mucho como viven las personas este sistema”, señaló.

El estudiante de Biología de la Universidad de Texas, Raymundo Aragonez ve a los datos como una manera de abordar la cnfusión sobre COVID que hay en la comunidad hispana. Aragonez es uno de los 70 estudiantes universitarios que participan en el programa financiado por los Institutos Nacionales de Salud, para explorar el impacto del virus en las comunidades que ya sufren disparidades de salud. (Miriam Aragonez)

La salud mental es el hilo conductor de las preguntas de investigación propuestas por varios estudiantes del grupo de Weibel, entre ellos Skye Taylor, que se especializa en psicología con una “minor” en salud pública. Si bien siente curiosidad por las disparidades en los resultados de COVID-19 en el área de Detroit, también desea examinar cómo los problemas de salud mental afectan la susceptibilidad a COVID-19, “especialmente en la comunidad afroamericana, porque en nuestra comunidad  no se habla realmente de la salud mental”, dijo.

Tener la oportunidad de explorar sus propias preguntas de investigación es inusual para los estudiantes universitarios, y particularmente significativo para los estudiantes de color. “Se siente como si la ciencia fuera algo que se nos ha hecho a nosotros o sobre nosotros”, comentó Ceberio, que es negra y latina, y creció en Los Ángeles, Miami y Las Vegas antes de mudarse al Área de la Bahía. “Esta experiencia les permite hacer investigaciones que les parecen relevantes en base a la manera en que ven el mundo. Estoy tratando de que confíen en sus instintos”.

Los miembros de los grupos poco representados es más probable que permanezcan en la biomedicina si sienten que están devolviéndole algo a sus comunidades o haciendo algo con un propósito tangible, indicó Gammie. Este verano, los jóvenes “tienen la oportunidad de participar en la ciencia que hace ambas cosas”, dijo. “Nuestra esperanza es que esto inspire a los estudiantes a ser científicos independientes”.

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