Pero la mayoría de los seguros de salud privados aún no han determinado cómo, y si, la cubrirán, según de planes médicos.
La falta de orientación podría limitar el uso del medicamento, que es tanto novedoso —alivia los síntomas apuntando a la función hormonal y no a la serotonina cerebral como lo hacen los antidepresivos tradicionales— como costoso: $15,900 por un régimen de pastillas de 14 días.
Abogados, defensores y reguladores están observando de cerca cómo las aseguradoras diseñarán las normas para cubrirla.
Para su predecesora, una forma intravenosa del mismo medicamento llamada brexanolona que salió al mercado en 2019, muchas aseguradoras requirieron que las pacientes probaran otros medicamentos más baratos primero antes de aprobar su uso.
En los revisados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) la droga mostró que ofrecía alivio en cuestión de días. Los antidepresivos tradicionales tardan de cuatro a seis semanas en hacer efecto.
“Tendremos que ver si las aseguradoras cubren este medicamento y qué requisitos de ‘intentar primero con otro’ establecen para la zuranolona”, dijo , psicoterapeuta y abogado que representa a pacientes.
La mayoría de los planes de salud aún no han emitido ninguna guía para la zuranolona, y defensores de la salud materna se preocupan de que los pocos que lo han hecho estén adoptando un enfoque restrictivo.
Algunas pólizas requieren que los pacientes prueben primero, y fracasen, con un antidepresivo estándar antes que la aseguradora pague por la zuranolona.
En otros casos, las directrices requieren que los psiquiatras lo receten, en lugar de los obstetras, lo que podría retrasar el tratamiento, ya que los gineco-obstetras suelen ser los primeros proveedores médicos en detectar signos de depresión posparto.
Los defensores están más preocupados por la falta de orientación sobre la cobertura.
“Si no tienes una norma publicada, se tomarán decisiones que tal vez no sean justas y sean menos eficientes. La transparencia es realmente importante”, dijo Joy Burkhard, directora ejecutiva del , que encargó el estudio.
Con la brexanolona, que se vendía a $34,000 para un régimen de tratamiento de tres días, la aseguradora más grande de California, Kaiser Permanente, tenía criterios tan rigurosos para recetarla que expertos dijeron que la política equivalía a una denegación general para todos los pacientes, según de 2021.
Las directrices escritas de Kaiser Permanente requerían que los pacientes probaran y fallaran con cuatro medicamentos, y terapia electroconvulsiva, antes de ser elegibles para la brexanolona. Debido a que el medicamento estaba aprobado solo para los primeros seis meses postparto, y los ensayos de antidepresivos típicos toman de cuatro a seis semanas cada uno, el tiempo se agotaba antes que un paciente tuviera tiempo de probar la brexanolona.
Un análisis de NPR de una docena de otros planes de salud en ese momento mostró que la política de KP sobre la brexanolona era atípica. Algunos sí requerían que los pacientes fallaran con uno o dos medicamentos antes, pero KP fue el único que recomendó cuatro.
Miriam McDonald, quien desarrolló una grave depresión postparto e ideas suicidas después de dar a luz a finales de 2019, luchó contra Kaiser Permanente durante más de un año para encontrar un tratamiento efectivo.
Sus médicos la pusieron bajo una catarata de medicamentos que no funcionaron y que a menudo tenían efectos secundarios intolerables, dijo. Se negaron a recetarle brexanolona, el único medicamento aprobado por la FDA específicamente para la depresión postparto en ese momento.
“Ninguna mujer debería sufrir como yo después de tener un hijo”, dijo McDonald. “La política fue completamente injusta. Estaba en el purgatorio”.
Un mes después que NPR publicara su investigación, Kaiser Permanente revisó completamente sus criterios para recomendar que las mujeres probaran solo un medicamento antes de ser elegibles para la brexanolona.
Luego, en marzo de 2023, después que el Departamento de Trabajo federal lanzara una investigación contra la aseguradora —citando la investigación de NPR—, Kaiser revisó nuevamente sus directrices sobre brexanolona, eliminando todas las recomendaciones de intentar primero con otra droga, según documentos internos obtenidos recientemente por NPR. Los pacientes solo necesitan rechazar una prueba con otro medicamento.
“Desde que brexanolona fue aprobada por primera vez para su uso, más experiencia e investigación ha sumado información sobre su eficacia y seguridad”, dijo la aseguradora en un comunicado. “Kaiser Permanente se compromete a garantizar que brexanolona esté disponible cuando los médicos y los pacientes determinen que es un tratamiento apropiado”.
“Básicamente, Kaiser pasó de tener la política más restrictiva a la más sólida”, dijo Burkhard, del Centro de Política para la Salud Mental Materna. “Ahora es un estándar de oro para el resto de la industria”.
McDonald tiene la esperanza de que su disposición a hablar y las posteriores acciones regulatorias y cambios en las políticas para brexanolona lleven a Kaiser Permanente y a otros planes de salud a establecer normas favorables a los pacientes para la zuranolona.
“Esto evitará que otras mujeres tengan que pasar por un año de depresión para encontrar algo que funcione”, dijo.
Los médicos estaban emocionados cuando la FDA en agosto pasado, creyendo que en forma de pastilla, tomada una vez al día en casa durante dos semanas, sería más accesible para las mujeres en comparación con tres días de estadía en el hospital para la infusión intravenosa.
Muchos psiquiatras perinatales le dijeron a NPR que es imperativo tratar la depresión posparto lo antes posible para evitar efectos negativos, incluidos , ansiedad o depresión en el , o la muerte de la madre por suicidio, que representa hasta el .
Hasta ahora, solo una de las seis mayores aseguradoras privadas del país, Centene, ha establecido una política para la zuranolona. No está claro qué criterios establecerá Kaiser Permanente para la nueva pastilla. El programa de Medicaid de California, conocido como Medi-Cal, aún no ha establecido criterios de cobertura.
Las políticas de las aseguradoras para la zuranolona se escribirán en un momento en el que el entorno regulatorio en torno al tratamiento de la salud mental está cambiando.
El Departamento de Trabajo de Estados Unidos está tomando medidas enérgicas contra las violaciones del de 2008, que requiere que las aseguradoras cubran los tratamientos psiquiátricos de la misma manera que los tratamientos físicos.
Ahora, las aseguradoras deben cumplir con requisitos de informes y auditorías más estrictos destinados a aumentar el acceso de los pacientes a la atención de salud mental, los defensores esperan que los planes de salud sean más cuidados al determinar las normas de uso.
En California, desde 2021, las aseguradoras también deben cumplir con una ley de paridad de salud mental estatal aún más amplia, que requiere que se utilicen criterios y directrices basadas en la clínica y reconocidas por expertos para tomar decisiones médicas.
La ley fue diseñada para limitar los rechazos arbitrarios o impulsados por el costo de los tratamientos de salud mental y ha sido celebrada como . Se espera que se publiquen muy esperadas para la ley esta primavera, que podrían ofrecer más orientación para las aseguradoras en California que establecen políticas para la zuranolona.
Mientras tanto, Burkhard dijo que las pacientes que sufren de depresión postparto no deberían dejar de preguntar a sus médicos sobre la zuranolona. Las aseguradoras aún pueden otorgar acceso al medicamento basándose en cada caso antes de formalizar sus criterios de cobertura.
“Los proveedores no deberían sentirse desalentados de recetar zuranolona”, dijo Burkhard.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1826410&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Pero más de un mes después, las versiones pediátricas de las nuevas vacunas contra covid, para niños de 6 meses a 11 años, siguen siendo difíciles de encontrar.
Una combinación de problemas —desde tecnicismos sobre quién puede vacunar a los niños pequeños hasta la falta de información correcta en internet sobre los sitios de vacunación— sigue impidiendo que los padres se aseguren de que sus hijos estén protegidos.
“Nadie tiene información precisa sobre dónde realmente están las dosis. Es simplemente un desastre logístico absoluto tratar de encontrar información y me estaba volviendo loca”, dijo Anne Hamilton, una residente de Los Ángeles, que buscó durante semanas una dosis pediátrica para su hijo Jimmy de 4 años.
Hamilton consultó primero con el sistema de salud de su hijo. El sitio de internet ofrecía citas de vacunación solo para adultos.
En el sitio web, “la ventana que aparece dice ‘se esperan nuevas vacunas para finales de septiembre, inténtelo de nuevo más tarde’. Es frustrante leer ese mensaje cuando estamos en octubre y no te dan ninguna otra información”, dijo.
Un problema que ha causado dolores de cabeza a los padres ha sido intentar encontrar dosis cubiertas por sus aseguradoras. Por primera vez desde el inicio de la pandemia, el gobierno federal no paga directamente a los fabricantes por las dosis de covid, un proceso que permitió a médicos y farmacéuticos recibir envíos de forma gratuita.
Ahora, las farmacias y los médicos tienen que pagar por adelantado las dosis a los proveedores para almacenarlas. Y las familias necesitan usar su seguro médico para pagarles a los proveedores, y eso puede ser complicado.
Después de días de buscar en internet y muchas pistas falsas, Hamilton finalmente encontró una farmacia a más de una hora de distancia, en Palmdale, con dosis pediátricas. Llamó para asegurarse de que realmente tuvieran vacunas, y que también aceptaran , el seguro de su hijo. Después hicieron el viaje de una hora. Pero cuando llegaron, los farmacéuticos dijeron que no podían aplicarle la vacuna a Jimmy porque tenía menos de 18 años. Hamilton llamó a Medi-Cal para aclarar.
“El representante en la línea de Medi-Cal nos explicó que debíamos realizar el proceso a través del programa de Vacunas para Niños”, dijo. “No sabía qué era este programa”.
Según el programa de Vacunas para Niños del gobierno federal, el hijo de Hamilton solo podía recibir la vacuna de un proveedor participante.
“Nadie publicó la información de que los niños con Medi-Cal debían vacunarse a través del programa de Vacunas para Niños”, dijo Hamilton.
“Nadie tiene información sobre cómo encontrar una clínica cercana porque la mitad ni siquiera figuran en el sitio ”, dijo, refiriéndose a un sitio web de citas para vacunas administrado por el estado de California.
Hamilton fue dirigida a un sitio web diferente, también estatal, que se suponía mostraría la ubicación de los proveedores de vacunas para niños en todo el estado.
“El sitio web simplemente no funciona”, dijo Hamilton después de tratar de navegarlo.
Frustrada, envió un correo electrónico al Departamento de Salud Pública de California (CDPH), que le dijo que sabían que el sitio web no funcionaba y que “los técnicos estaban trabajando en ello”. Nadie del CDPH se ofreció a ayudarla ni a indicarle la lista de proveedores que necesitaba, dijo Hamilton.
Después de que ºÚÁϳԹÏÍø News y NPR le preguntaran al CDPH por qué el de Vaccines for Children no funcionaba, arreglaron el sitio web. Sin embargo, muestra solo los proveedores participantes y no indica si esos médicos y farmacias tienen vacunas pediátricas contra covid. Los padres deben llamar a los proveedores individualmente para ver si están aceptando pacientes o constatar con el sitio web federal .
Hamilton quedó frustrada y llorando.
“Conozco padres de todo el país que están buscando dosis. Es una búsqueda para todos en este momento”, dijo.
En Estados Unidos hay dos sistemas de vacunas paralelos, y el que usan los niños depende de su seguro. Los que tienen seguro médico comercial reciben vacunas a través del mercado comercial. Pero los que tienen seguros del gobierno, como Medi-Cal, reciben vacunas a través del programa Vacunas para Niños, financiado con fondos federales. Solo los proveedores participantes, como el pediatra del condado de Orange, Eric Ball, pueden administrarles la vacuna.
En el marco del programa Vacunas para Niños, “en realidad hacemos un pedido, las vacunas nos llegan, el gobierno ya las ha pagado y luego las distribuimos a los pacientes que tienen esos seguros, de forma gratuita”, explica Ball.
Para los niños cubiertos por planes comerciales, los proveedores de atención médica deben comprar la cantidad que creen que necesitarán con anticipación. Pero Ball dijo que muchos pediatras no almacenan ni administran la vacuna contra covid a esos niños porque no pueden solventarlo.

“Muchos consultorios pediátricos somos pequeñas empresas, y esto significa que tenemos que gastar mucho dinero por adelantado para poder comprar estas vacunas y luego esperar semanas o meses para recuperarlo”, dijo.
Si los padres buscan vacunas en una farmacia, pueden enfrentar otro obstáculo: las los tipos de proveedores que pueden administrar vacunas a los niños. Los farmacéuticos pueden vacunar a niños de 3 años o más según . Eso deja fuera a los niños de entre 6 meses y 3 años, que tienen que consultar a un médico.
“En nuestra oficina, tenemos una lista muy larga de familias que están esperando el día en que lleguen nuestras vacunas contra covid para finalmente poder empezar a vacunar. Ha habido mucha frustración”, dijo Ball.
La oficina de Ball participa en ambos sistemas de vacunas pediátricas. A través de Vacunas para Niños, su práctica recibió algunas dosis pediátricas, pero solo puede administrarlas a pacientes que califican.
Esperó un mes por un envío de solo 100 dosis de la vacuna pediátrica contra covid para sus pacientes con seguro comercial. No es suficiente para satisfacer la demanda.
“Es una pena porque hemos perdido muchas oportunidades desde que se aprobó esta vacuna hace más de un mes”, dijo.
“Hemos tenido muchos pacientes que vienen y quieren vacunar a sus hijos, especialmente niños pequeños y bebés que no tienen la protección de las vacunas anteriores”.
es una clínica de una red de seguridad financiada con fondos federales con varios sitios en todo el condado de Los Ángeles. La red atiende a niños y familias de bajos ingresos, y para sus vacunas pediátricas la clínica depende del programa Vacunas para Niños.
Pero Jim Mangia, su presidente, dijo que para la nueva vacuna pediátrica contra covid se están recortando los pedidos y no están recibiendo las dosis que solicitaron.
“Pedimos 3,000 la semana pasada; recibimos 500”, dijo.
Pero Mangia dijo que St. John’s brinda atención a 50,000 niños. Debido al déficit, no anuncian la vacuna contra covid ni envían correos electrónicos o mensajes de texto para correr la voz, como suele hacer el personal.
“Básicamente estamos esperando”, agregó. “Si alguien la pide, le proporcionamos la vacuna, pero no estamos haciendo el nivel de alcance que normalmente hacemos para vacunar a la gente porque todavía no tenemos suficiente suministro”.
El programa Vacunas para Niños está a cargo de los CDC. En una visita reciente a Los Ángeles, la directora de los CDC, , dijo que no tenía conocimiento de ningún problema con el suministro o el pedido de vacunas contra covid.
“No hay límite de pedidos. Estamos escuchando que se están recibiendo los envíos en tres o cuatro semanas”, dijo. “Diré, personalmente, que el pediatra de mi hijo tiene la vacuna y ha tenido una clínica de vacunación contra covid, por lo que la vacuna está disponible”.
Jimmy, el hijo de Anne Hamilton, finalmente recibió la vacuna a través de una clínica temporal administrada por el condado de Los Ángeles. Se siente afortunada de haberla encontrado.
“Le dije a una de mis amigas que iba a vacunar a mis hijos y me dijo: ‘¿Encontraste una vacuna pediátrica? No puedo creerlo’”.
A Ball le preocupa lo que significará la lenta implementación para los bebés y niños pequeños vulnerables, que son demasiado pequeños para haber sido vacunados antes y deben recibir varias inyecciones antes del aumento previsto de covid en invierno.
“Si queremos vacunar a estos niños para el Día de Acción de Gracias y las vacaciones de invierno, es fundamental que comencemos a hacerlo ahora porque no es una situación única. Necesitamos que estos bebés reciban múltiples dosis durante varias semanas antes de que puedan estar adecuadamente protegidos”, dijo.
Mientras tanto, los niños siguen infectándose. Uno de los pacientes de 4 años de Ball dio positivo el mismo día que su consultorio finalmente recibió 100 dosis de la vacuna pediátrica. La madre del niño había intentado vacunarlo antes, pero no pudo encontrar un proveedor que tuviera dosis.
“Como pediatra, lo único que me duele más que ver a un niño enfermarse o estar internado es que se enferme o deba ser internado por algo que yo podría haber evitado. Y si no tengo las herramientas para evitarlo, me duele y es muy triste”, dijo Ball.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1764768&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Ahora, su función renal está volviendo a fallar y enfrenta la posibilidad de un tercer trasplante. Pero el proceso para encontrar ese órgano salvador está plagado de problemas.
Aproximadamente mientras están en lista de espera, al mismo tiempo que órganos donados en perfecto estado acaban en la basura.
La agencia que supervisa las donaciones y los trasplantes está siendo investigada por el número de órganos que se desperdician. La Red Unida para el Intercambio de Órganos (UNOS, en inglés) recibió una reprimenda bipartidista en una reciente audiencia en el Congreso.
“Los pacientes, no estamos mirando eso”, dijo McCowan, refiriéndose a los debates políticos. “Estamos en plan: ‘Oye, necesito un riñón para mí. Lo necesito ahora. Estoy cansado de la diálisis. Siento que estoy a punto de morir'”.
El número de trasplantes de riñón un 16% gracias a una nueva política aplicada por UNOS que da prioridad a los pacientes más enfermos frente a los que viven más cerca de un centro de trasplantes. Aun así, casi 100,000 personas están a la espera de riñones y aún más de otros órganos.
Una de la Comisión de Finanzas del Senado descubrió numerosos incidentes que antes no se habían hecho públicos. Algunos ejemplos:
UNOS ha tenido el contrato para gestionar la distribución de órganos desde el inicio del sistema nacional de trasplantes en 1984, y ahora los senadores estadounidenses —tanto demócratas como republicanos— se preguntan si ha llegado el momento de que otra entidad intervenga.
“El sistema de trasplantes de órganos se ha convertido en un peligroso caos”, dijo la senadora Elizabeth Warren (demócrata de Massachusetts) durante la . “Ahora mismo, UNOS tiene 15 veces más probabilidades de perder o dañar un órgano en tránsito que una compañía aérea de perder o dañar tu equipaje. Es un récord bastante terrible”.
La investigación culpa a la tecnología vetusta. El sistema informático de UNOS ha estado dejando de funcionar por una hora o más, retrasando la búsqueda de órganos compatibles cuando cada hora cuenta. Tampoco hay una forma estándar de rastrear un órgano, a pesar de que empresas como Amazon pueden localizar cualquier paquete, en cualquier lugar y en cualquier momento.
“Ni siquiera puedo conseguir un riñón que esté a 20 millas de mi centro de trasplantes, si UNOS cree que está en Miami”, dijo Barry Friedman, director ejecutivo del centro de trasplantes de AdventHealth en Orlando, Florida. “En realidad estaba en Orlando, a 20 millas de distancia”.
En la década de 2010 a 2020, el informe del Congreso encontró que UNOS recibió 53 quejas sobre el transporte, incluidos numerosos vuelos perdidos que condujeron a trasplantes cancelados y órganos desechados.
El informe también citó una investigación de KHN de 2020 que descubrió muchos más incidentes: casi 170 fallas en el transporte de 2014 a 2019. Incluso cuando los órganos llegan, los cirujanos de trasplantes dicen que la falta de seguimiento conduce a períodos más largos de “tiempo frío” —cuando los órganos están en tránsito— porque los cirujanos de trasplantes a menudo no pueden comenzar a anestesiar a un paciente hasta que el órgano esté físicamente a mano.
, uno de cada cuatro riñones potenciales se desperdicia. Y esa cifra ha empeorado a medida que los órganos viajan más lejos para llegar a los pacientes más enfermos bajo la nueva política de asignación.
En la Universidad de Alabama-Birmingham, un riñón llegó congelado e inservible en 2014, dijo la doctora Jayme Locke, que dirige el programa de trasplantes. En 2017, un paquete llegó “aplastado” con aparentes marcas de neumáticos (aunque, notablemente, el órgano fue rescatado).
Y en una semana en mayo de este año, dijo Locke, cuatro riñones tuvieron que ser desechados por errores evitables en el transporte y la manipulación.
“La falta de transparencia de UNOS hace que no tengamos ni idea de la frecuencia con la que se producen errores básicos en todo el país”, dijo.
El director general de UNOS, , ha anunciado que a finales de septiembre. Defiende el desempeño de la organización que ha dirigido durante una década, señalando que se ha registrado un aumento de la tasa de trasplantes.
La nueva política de asignación de riñones, que fue desafiada en los tribunales, es en parte responsable de ese aumento de la tasa de trasplantes. La política también ha contribuido a mejorar la equidad, al aumentar los trasplantes de pacientes de raza negra en un 23%. Estos pacientes, a sufrir insuficiencia renal, han tenido dificultades para entrar en las listas de trasplantes.
“Aunque hay cosas que podemos mejorar, y lo hacemos cada día, creo que es una organización fuerte que ha prestado un buen servicio a los pacientes”, dijo Shepard.
, publicado este año, concluye que la culpa debe repartirse entre los centros de trasplante de los hospitales y las organizaciones locales que obtienen los órganos de los donantes.
Las tres entidades trabajan juntas, pero tienden a culparse las unas a las otras cuando la gente empieza a preguntarse por qué siguen muriendo tantos pacientes en la espera de órganos.
“[UNOS] no es la única causa de los problemas de eficacia del sistema”, afirma Renée Landers, profesora de Derecho que dirige la concentración biomédica de la Universidad de Suffolk, en Boston. Landers formó parte del comité que ayudó a elaborar el informe más amplio. “Todo el mundo tenía trabajo por hacer”.
Los recientes informes de vigilancia, así como varias sobre los mapas de distribución de órganos revisados, son solo ruido para McCowan, la paciente de trasplante de Dallas, mientras enfrenta la posibilidad de intentar entrar en otra lista de espera.
Dice que la anima el aumento de la tasa de trasplantes, especialmente para los pacientes negros como ella, pero también teme no tener tanta suerte con una tercera ronda en la lista de espera.
“Sólo necesito un riñón que me sirva”, dijo. “Y lo necesito ahora”.
Este reportaje forma parte de una colaboración que incluye a , y KHN.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1557474&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Los pacientes que sabían poco o nada de inglés tenían un 35% más de posibilidades de morir.
Los médicos que no podían comunicarse claramente con los pacientes en las unidades de covid empezaron a notar que esto estaba afectando los resultados de salud.
“Teníamos la impresión de que el idioma iba a ser un problema desde el principio”, dijo el doctor Karthik Sivashanker, entonces director médico de Brigham para calidad, seguridad y equidad. “Recibíamos informes de seguridad que decían que el idioma era un problema”.
Sivashanker se sumergió en los registros, observando las características únicas de cada uno de los pacientes que habían fallecido: su raza, edad y sexo, y si hablaban inglés.
“Ahí es donde empezamos a descubrir realmente algunas desigualdades más profundas, antes invisibles”, dijo.
Desigualdades que no tenían que ver únicamente a la raza.
Los hospitales de todo el país han informado de pacientes de raza negra y latinos (que pueden ser de todas las razas) que de caucásicos.
Estos pacientes pueden ser más susceptibles porque tienen más probabilidades de tener una enfermedad crónica que aumenta el riesgo de desarrollar una forma grave de covid.
Pero cuando el equipo de Brigham comparó a pacientes de raza negra y latinos con pacientes blancos no hispanos que tenían enfermedades crónicas similares, no encontraron diferencias en el riesgo de muerte por covid.
Pero sí surgió una diferencia en los pacientes latinos que no hablaban inglés. Esa comprensión aleccionadora les ayudó a concentrarse en una disparidad específica de salud, pensar en algunas posibles soluciones y comenzar a comprometerse con un cambio.
Esta disparidad de salud que puede poner en peligro la vida comenzó fuera del hospital, en comunidades de bajos ingresos dentro y fuera de Boston, donde el coronavirus se propagó rápidamente entre muchos hispanohablantes que viven lugares pequeños, con trabajos que no pueden hacer desde casa.
Algunos evitaban ir al hospital hasta que estaban muy enfermos, porque no confiaban en la atención en los grandes hospitales o temían ser detectados por autoridades de inmigración.
Sin embargo, apenas a unas semanas de comenzar la pandemia, los pacientes de covid que hablaban poco inglés comenzaron a acudir a los hospitales de Boston, incluido Brigham and Women’s.
“Francamente, no estábamos completamente preparados para ese aumento”, dijo Sivashanker. “Tenemos servicios de intérpretes realmente increíbles, pero estaban comenzando a sentirse abrumados”.
“Al principio, no sabíamos cómo actuar. Entramos en pánico”, dijo Ana María Ríos-Vélez, intérprete de español en Brigham.
Ríos-Vélez recordó haber buscado palabras para traducir esta nueva enfermedad y experiencia a los pacientes.
Cuando se los llamaba a la habitación de un paciente de covid, los intérpretes estaban confundidos acerca de si podían entrar y qué tanto debían acercarse al paciente.
Algunos intérpretes dijeron que en los primeros días de la pandemia, cuando no se les proporcionó el equipo de protección personal adecuado.
Ríos-Vélez dijo que, cuando ya lo tuvieron, el desafío fue ganarse la confianza del paciente detrás de una máscara, protector facial y bata. Por seguridad, se instaba a muchos intérpretes a trabajar desde casa. Pero hablar con los pacientes por teléfono creó nuevos problemas.
“Fue extremadamente difícil, extremadamente difícil”, dijo. “Los pacientes tenían problemas respiratorios. Tosían. Se ahogaban”.
Y Ríos-Vélez no podía mirar a sus pacientes a los ojos para tranquilizarlos y establecer una conexión.
“No es solo la voz. A veces necesito ver los labios, si sonrío”, dijo. “Quiero que vean la compasión en mí”.
Brigham respondió sumando más intérpretes y comprando más iPads para que los trabajadores remotos pudieran ver a los pacientes.
El hospital compró amplificadores para elevar el volumen de las voces de los pacientes por encima de los ruidos de las máquinas que zumban en una terapia intensiva.
La red Mass General Brigham está disponibles por video en las oficinas de atención primaria. Un estudio encontró que, durante la pandemia, los pacientes de habla hispana que los pacientes caucásicos.
El objetivo de Brigham es que todos los pacientes que necesiten un intérprete, lo tengan. El mayor desafío, dijo, es incluir un intérprete en el cuidado de los pacientes que pueden necesitar ayuda pero no la piden.
En la primera oleada, los intérpretes también se convirtieron en traductores del sitio web del hospital, las ventanas de información, las señales de seguridad y los folletos de covid.
“Fue muy duro. Me enfermé y tuve que tomarme una semana libre”, dijo Yilu Ma, directora de servicios de interpretación de Brigham. Ahora, Mass General Brigham está ampliando un servicio de traducción centralizado para toda la red de hospitales.
El equipo de análisis de Brigham and Women’s descubrió otras disparidades. Los empleados con salarios más bajos tenían covid con más frecuencia que las enfermeras y los médicos.
Sivashanker dijo que hubo docenas de reuniones en pequeños grupos con asistentes médicos, trabajadores del transporte, personal de seguridad y aquellos en servicios ambientales, que tenían las tasas más altas de pruebas positivas y alentó a todos a hacerse la prueba.
“Les dejamos saber que no perderían sus trabajos si tuvieran que faltar”, dijo Sivashanker. Y él, junto con los gerentes, les dijo a estos empleados “nos damos cuenta de que están arriesgando su vida al igual que cualquier otro médico o enfermero, todos los días que vienen a trabajar”.
Algunos empleados se quejaron de favoritismo en la distribución de equipos de protección, que fue investigado por el hospital.
Para asegurarse de que todos los empleados recibieran actualizaciones oportunas a medida que cambiaban las pautas para la pandemia, Brigham comenzó a traducir todos los mensajes de coronavirus al español y a otros idiomas y a enviarlos por mensaje de texto, que es más probable que lean las personas que están en movimiento todo el día.
El sistema Mass General Brigham ofreció subvenciones por dificultades económicas de hasta $1,000 para empleados con presiones financieras adicionales, como gastos en cuidado infantil.
Angelina German, una trabajadora de mantenimiento del hospital con un inglés limitado, dijo que aprecia recibir actualizaciones a través de mensajes de texto en español, y las sesiones informativas en persona con sus jefes.
“Ahora están más conscientes de todos nosotros”, dijo German a través de un intérprete, “asegurándose de que la gente se cuide a sí misma”.
El hospital también instaló sitios de prueba en algunos vecindarios de Boston con altas tasas de infección por coronavirus, incluidos barrios donde viven muchos empleados que se estaban infectando. Al menos uno de esos sitios ahora ofrece vacunas contra covid.
“No es necesario programar a nadie. No necesitas seguro. Simplemente acércate y podemos hacerte la prueba”, explicó la doctora Christin Price durante una visita el otoño pasado a un sitio de pruebas en el vecindario de Jamaica Plain.
Nancy Santiago salió del lugar de la prueba con una bolsa gratuita de frutas y verduras de 10 libras, que compartirá con su madre. Santiago dijo que está agradecida por la ayuda.
“Tuve que dejar mi trabajo por [falta de] guardería, y ha sido bastante difícil”, dijo. “Pero, ya sabes, tenemos que seguir siendo fuertes, y espero que esto termine pronto”.
Brigham abrió recientemente una operación interior similar en el Strand Theatre, en el vecindario de Dorchester. A todos los que vienen a hacerse una prueba de coronavirus se les pregunta si tienen suficiente para comer, si pueden pagar sus medicamentos, si necesitan asistencia para la vivienda y si están registrados para votar.
Los líderes de Mass General Brigham dijeron que tomarán lo que han aprendido al analizar las disparidades durante la pandemia y expandirán acciones en toda la red hospitalaria.
“Muchos de los problemas que se identificaron durante la respuesta de equidad de covid son, lamentablemente, problemas bastante universales que debemos abordar, si vamos a ser una organización antirracista”, dijo Tom Sequist, jefe de experiencia del paciente y equidad de Mass. General Brigham.
El trabajo de Brigham sobre las disparidades en salud proviene, en parte, de con el Institute for Healthcare Improvement (IHI).
“Hay muchas rutinas defensivas que tenemos como médicos y que los datos pueden ayudar a cambiar, y revelar que hay algunos sesgos en tu propia práctica”, explicó el doctor Kedar Mate, presidente y director ejecutivo de IHI.
Mate dijo que “si no nombramos y comenzamos a hablar sobre el racismo y cómo pretendemos desmantelarlo, continuaremos colocando vendajes sobre el problema y no abordaremos las causas subyacentes”.
“La pobreza y los determinantes sociales de las necesidades de salud no desaparecerán pronto, por eso, si hay una manera de continuar atendiendo a las comunidades, creo que sería muy bueno”, dijo Price, quien ayudó a organizar el programa de pruebas de Brigham.
Pero, ¿el trabajo de Brigham ha reducido el riesgo de muerte por covid para los pacientes hispanohablantes? El hospital aún no ha actualizado el análisis, e incluso cuando lo hace, determinar si (o cómo) funcionaron las intervenciones será difícil, dijo Sivashanker.
Pero Sivashanker dijo que más intérpretes y iPads, y mejores mensajes para los empleados que no hablan inglés, además de todos los demás pasos que Brigham ha tomado durante la pandemia, han mejorado la experiencia tanto del paciente como del empleado.
Eso, dijo, cuenta como un éxito, mientras el trabajo continúa.
Esta historia es parte de una asociación que incluye a WBUR, NPR y KHN.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1299460&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Judy Dodd, que vive en Nueva York, es una de ellas. Pasó casi un año aquejada de dolores de cabeza, falta de aliento, fatiga extrema y problemas de olfato, entre otros síntomas.
Le preocupaba que esta “lucha por la vida” se convirtiera en su nueva normalidad.
Pero todo cambió después de recibir la vacuna contra el virus.
“Me sentí como nueva. Fue una locura”, dijo Dodd, refiriéndose a cómo muchos de sus problemas de salud disminuyeron significativamente después de su segunda inyección.
A medida que en Estados Unidos aumenta el número de personas vacunadas, surge un curioso beneficio para los que padecen este síndrome posterior a la enfermedad: Sus síntomas se alivian y, en algunos casos, desaparecen por completo tras la vacunación.
Es la nueva pista en el rompecabezas inmunológico de covid de largo plazo, una afección aún poco conocida que deja a algunos infectados con síntomas muy variados meses después de la enfermedad inicial.
La idea de que una vacuna destinada a prevenir la enfermedad pueda también tratarla ha despertado el optimismo entre los pacientes, y a los científicos que estudian el síndrome posterior a la enfermedad les interesan mucho estas historias.
“No esperaba que la vacuna te hiciera sentir mejor”, afirmó , inmunóloga de la Facultad de Medicina de Yale e investigadora de covid de largo plazo.
“Cada vez que escuchaba que los síntomas de las personas con covid persistente se reducían o se recuperaban por completo, más me ilusionaba porque esto podría ser una cura potencial para algunas personas”.
Aunque parece prometedor, aún es demasiado pronto para saber cuántas personas con covid de largo plazo se sienten mejor, como resultado de la vacunación, y si eso supone una diferencia estadísticamente significativa.
Mientras tanto, Iwasaki y otros investigadores ya han incorporado esta cuestión en los estudios en curso de los enfermos de covid persistente mediante el seguimiento de sus síntomas antes y después de la vacunación y la recogida de muestras de sangre para estudiar su respuesta inmunitaria.
Hay varias teorías sobre por qué las vacunas podrían aliviar los síntomas de covid persistente. Es posible que las vacunas eliminen restos del virus o sus fragmentos, que interrumpan una respuesta autoinmune perjudicial o que, de alguna otra manera, “restablezcan” el sistema inmunitario.
“Todo es biológicamente plausible y, lo que es más importante, debería ser fácil de comprobar”, dijo el , de la Universidad de California-San Francisco (UCSF), que también estudia los en los pacientes.
Las historias de los pacientes ofrecen esperanza
Antes de recibir la vacuna, Dodd, que tiene unos 50 años, dijo que se sentía como si hubiera envejecido 20 años.
Le costó volver al trabajo, e incluso las tareas más sencillas la dejaban agotada y con un insoportable dolor de cabeza.
“Subía las escaleras del metro y tenía que detenerme en la cima, quitarme la máscara sólo para tomar aire”, explicó Dodd.
Después de recibir su primera dosis de la vacuna de Pfizer en enero, muchos de sus síntomas se agravaron, por lo que consideró negarse a recibir la segunda dosis.
Pero lo hizo, y a los pocos días notó que había recuperado la energía, que respiraba mejor y, poco después, incluso sus problemas de olfato se habían resuelto.
“Fue como si el cielo se hubiera abierto. Salió el sol”, exclamó. “Me siento casi igual a como estaba antes de covid”.
A falta de estudios significativos, los investigadores extraen la información que pueden de las historias de los pacientes, las encuestas informales y las experiencias de los médicos. Por ejemplo, de los 577 pacientes con covid prolongado, con los que se puso en contacto el grupo , un 40% dijo que se sentía mejor después de vacunarse.
Entre los pacientes del , del Centro Médico de la Universidad de Columbia, en Nueva York, la “niebla cerebral” y los problemas gastrointestinales son dos de los síntomas más comunes que parecen resolverse tras la vacunación.
Griffin, que investiga la enfermedad de covid de largo plazo, al principio de su estudio estimó que entre el 30% y el 40% de sus pacientes se sentían mejor. Ahora cree que la cifra puede ser mayor, ya que más pacientes reciben su segunda dosis y experimentan más mejoras.
“Hemos ido desgranándolo [covid de largo plazo] tratando cada síntoma”, señaló. “Si verificamos que al menos el 40% de las personas se recuperan de forma significativa con una terapia de vacunación, entonces, hasta la fecha, ésta es la intervención más eficaz que tenemos contra la enfermedad”.
Un , que aún no ha sido revisado por otros expertos, descubrió que un 23% de los pacientes con covid prolongado presentaban un “aumento en la resolución de los síntomas” tras la vacunación, en comparación con alrededor del 15% de los que no estaban vacunados.
Pero no todos los médicos observan el mismo nivel de mejora.
Médicos de clínicas post-covid de la Universidad de Washington en Seattle, de la Oregon Health & Science University en Portland, el National Jewish Health en Denver y el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh dijeron a NPR y KHN que, hasta ahora, sólo un pequeño número de pacientes, o ninguno, ha informado de que se sentían mejor después de vacunarse, pero no era un fenómeno generalizado.
“He oído anécdotas de personas que se sienten peor, y se puede dar una explicación científica para ello y movernos en cualquier dirección”, apuntó Deeks, de la UCSF.
¿Por qué los pacientes se sienten mejor?
Hay varias teorías para explicar por qué las vacunas podrían ayudar a algunos pacientes, cada una de ellas basada en diferentes interpretaciones fisiológicas de covid de largo plazo, que se manifiesta de diversas maneras.
“Lo que está claro es que covid de largo plazo no es un solo problema”, explicó el , director del Scripps Research Translational Institute, quien también estudia el covid persistente y los posibles efectos terapéuticos de la vacunación.
Algunas personas tienen frecuencias cardíacas en reposo rápidas y no toleran el ejercicio. Otras sufren principalmente problemas cognitivos, o alguna combinación de síntomas como agotamiento, problemas para dormir y problemas con el olfato y el gusto, señaló Topol.
Por lo tanto, es probable que unas terapias funcionen mejor para algunas versiones de covid de largo plazo que para otras, afirmó Deeks.
Una de las teorías es que las personas infectadas nunca eliminan por completo el coronavirus, y un “depósito” viral, o fragmentos del virus, persiste en partes del cuerpo causando inflamación y síntomas a largo plazo, apuntó Iwasaki, la inmunóloga de Yale.
Según esta explicación, la vacuna podría inducir una respuesta inmunitaria que le proporcionara al cuerpo un poder adicional para rechazar la infección persistente.
“En realidad, ésta sería la forma más directa de eliminar la enfermedad, ya que se está eliminando la fuente de inflamación”, dijo Iwasaki.
Griffin, del Centro Médico de Columbia, sugirió que esta idea de la “persistencia viral” está respaldada por lo que ve en sus pacientes y por lo que le dicen otros investigadores y médicos.
Dijo que los pacientes parecen mejorar después de recibir cualquiera de las vacunas, generalmente unas “dos semanas después, cuando parece que experimentan lo que sería una respuesta efectiva y protectora”.
Otra posible razón por la que algunos pacientes mejoran es entender covid de largo plazo como una enfermedad autoinmune, en la que las células inmunitarias del cuerpo acaban dañando sus propios tejidos.
Una vacuna podría, hipotéticamente, poner en marcha el “sistema inmunitario innato” y “amortiguar los síntomas”, pero sólo temporalmente, comentó Iwasaki, que ha estudiado el papel de las proteínas dañinas, llamadas autoanticuerpos, en covid.
Esta respuesta inmunitaria autodestructiva se produce en un subgrupo de pacientes con covid mientras están enfermos, y los autoanticuerpos producidos pueden circular durante meses. Pero aún no está claro cómo esto puede contribuir a la aparición de covid persistente, según , director del Instituto de Inmunología de la Universidad de Pennsylvania.
Otra teoría es que la infección haya “desconfigurado” el sistema inmunitario de alguna otra manera y haya provocado una inflamación crónica, similar al síndrome de fatiga crónica, dijo Wherry. En ese caso, la vacunación podría “restablecer” de algún modo el sistema inmunitario.
Con , es difícil determinar cuántos de los que padecen covid de largo plazo habrían mejorado incluso sin ninguna intervención.
“Ahora mismo, sólo tenemos anécdotas; nos encantaría que fuera cierto. Esperemos a contar con datos reales”, concluyó Wherry.
Este reportaje forma parte de una colaboración que incluye a NPR y KHN.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1299442&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>“¿Tres o cuatro? ¿Cinco veces en mi vida?, lucha por recordar. “No parece gran cosa”.
En ese momento, hace aproximadamente una década, Lemon se daba frecuentes atracones de metanfetamina, acelerando su libido y silenciando la voz en su cabeza que decía que los condones serían una sabia elección en una furiosa fiesta sexual.
“Reduce tus inhibiciones, y también tus habilidades para tomar decisiones están sesgadas”, dijo Lemon, quien ahora tiene 50 años.
Ahora está sobrio y dirige el Castro Country Club en San Francisco, que no es un centro de esparcimiento, sino un lugar donde los hombres homosexuales llegan para buscar ayuda con la adicción, especialmente la metanfetamina. Lemon dijo que la sífilis es parte del paquete.
“En la comunidad de un programa de 12 pasos, si lo tuyo era la metanfetamina, todo el mundo tenía sífilis”, dijo.
En el año 2000, las tasas de sífilis eran tan bajas que los funcionarios de salud pública creían que la erradicación estaba en el horizonte. Pero comenzaron a aumentar en 2001. Entre 2015 y 2019 los casos aumentaron un 74%. Hubo casi 130,000 en todo el país en 2019, según publicados el martes 13 de abril por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
En California, y en todo Estados Unidos, aproximadamente la se dan en hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Más de del oeste del país que tienen sífilis también consumen metanfetamina, que en los últimos años.
Estas son solo algunas de las tendencias que provocan que los casos nacionales generales de enfermedades de transmisión sexual (ETS) hayan alcanzado récord históricos durante los últimos seis años consecutivos, llegando a 2,5 millones. Y las consecuencias ahora se están viendo en los bebés, que contraen la sífilis de sus madres: las tasas de sífilis congénita casi se cuadruplicaron entre 2012 y 2019.
Todo esto fue antes de que la pandemia de coronavirus se afianzara en el país, y con recursos como rastreadores de contactos y suministros de pruebas; que habitualmente se usan para las ETS, derivados para covid, los CDC predicen que los números de 2020 no serán mejores.
“Estamos bastante preocupados y hemos visto esta tendencia a lo largo del tiempo”, dijo la doctora Erica Pan, epidemióloga del estado de California. “Desafortunadamente, después de años de no tener suficientes fondos e infraestructura en salud pública, y luego, en el último año, por supuesto, tanto a nivel local como estatal, una gran cantidad de personal que se había estado enfocando en el seguimiento de las ETS y la sífilis se redireccionó a la pandemia”.
No hay una causa única
Muchos factores han contribuido al aumento de las enfermedades de transmisión sexual y, en particular, de la sífilis.
En la comunidad gay de San Francisco, por ejemplo, el auge de las aplicaciones móviles para encontrar pareja como Grindr y Tinder hizo que encontrar una cita fuera “más rápido que recibir una pizza en casa”, comentó Dan Wohlfeiler, especialista en prevención de ETS y cofundador de , que utiliza estas aplicaciones para mejorar la salud de los hombres homosexuales.
Cuando las aplicaciones móviles de citas aparecieron por primera vez en 2009, se complicó para los investigadores de enfermedades rastrear de la propagación de las ETS, lo cual también dificulta la notificación a las personas que podrían haber sido infectadas, porque los hombres no siempre saben los nombres de los hombres con los que se relacionan.
“A veces solo conocen su nombre en línea”, dijo la , profesora asociada de la Escuela de Medicina de la Universidad de California-San Francisco y autora de “”, sobre la historia de las ETS. “Y si el sexo no salió bien, a veces bloquean a la persona de su aplicación y ni siquiera saben cómo comunicarse con esa persona nuevamente”.
Las citas en línea comenzaron a finales de la década de 1990, casi al mismo tiempo que se dispuso de medicamentos eficaces para prevenir la transmisión del VIH. Primero, antirretrovirales que suprimen el virus en quienes son VIH positivo; y luego, en 2012, profilaxis previa a la exposición, o PrEP, que previene nuevas infecciones en personas VIH negativas pero consideradas en riesgo de contraer el virus.
Con el riesgo de contraer una enfermedad mortal bajando a casi cero, los condones cayeron aún más en desgracia de lo que ya estaban, dijo Park.
“Si un hombre está tomando PrEP y el otro tiene supresión viral, no hay ningún riesgo de VIH”, dijo. “Entonces, ¿por qué usar condones si no te importa tener un toque de sífilis?”
Diagnosticar la sífilis es complicado
Si bien la sífilis no es benigna, puede causar ceguera, sordera o daño cerebral, es fácil de tratar. Por lo general, una inyección de penicilina en el trasero la curará.
Pero diagnosticar la sífilis puede ser complicado, dijo Park, que trata a pacientes con ETS en la . A menudo se encuentra agachada en la sala de examen, “levantando el escroto y levantando el pene”, estirando la cabeza para ver bien desde todos los ángulos.
Lo hace para encontrar erupciones asociadas con la sífilis. Algunas son obvias, otras sutiles. Normalmente, los médicos de las clínicas de medicina familiar no están capacitados para saber dónde buscar o cuándo, exp
“El paciente llega diciendo: ‘Estoy cansado'”, dijo Park, refiriéndose a un síntoma común de la sífilis. “¿Cuántas personas van a decir: ‘Quítese los pantalones y levántese el escroto? Quiero mirar’. Solo hacemos eso en la clínica de ETS porque eso es lo que hacemos”.
Pero las clínicas públicas especializadas en ETS, como en la que trabaja Park, en todo el país. Una razón es la persistente falta de fondos para los programas de salud pública, una tendencia que quedó al descubierto durante la pandemia. Otra razón es la Ley de Cuidado de Salud a Bajo precio (ACA). Curiosamente, la ley de 2010, destinada a ampliar el acceso a la atención médica, en realidad contribuyó al cierre de las clínicas de ETS.
“Honestamente, creo que todos pensaron que no serían necesarias”, dijo la en 2019, cuando era directora del Departamento de Salud Pública de California. Dijo que, una vez que Obamacare estuviera en su lugar, la idea era que las pruebas de ETS se realizaran en las clínicas de atención primaria.
“En cierto modo, todos asumimos que, si tienes seguro médico y tienes acceso a un médico, eso es todo lo que necesitas”, dijo. “Resulta que eso no es todo lo que uno necesita”.
La gente todavía tenía relaciones de las que no quería hablar con su médico de cabecera. Y algunos médicos de familia no querían indagar en la vida sexual de los pacientes. Los jóvenes, en particular, prefieren las clínicas adaptadas a ellos, fuera del ámbito de sus padres.
“Esa pérdida de la atención anónima realmente fue un problema”, dijo Smith.
La epidemia de sífilis también llega a los bebés
Cuando Christian Faulkenberry-Miranda decidió que iba a ser pediatra, nunca pensó que se convertiría en una experta e
En 2010, poco después de terminar su formación médica y comenzar a trabajar en el en Fresno, California, comenzó a ver bebés con un sarpullido en el estómago que parecía un muffin de arándanos. Pensó que era una infección viral común, hasta que estos bebés dieron positivo para sífilis.
Al principio, la doctora Faulkenberry-Miranda quizás veía algunos casos de sífilis congénita cada año. Ahora ve dos casos por semana. Es importante comenzar el tratamiento de 10 días con antibióticos de inmediato para evitar complicaciones, pero aun así monitorea a sus pacientes durante el primer año de vida y, a menudo, durante toda la infancia, para vigilar los problemas de visión y audición, retrasos en el desarrollo, déficits de atención y aprendizaje, discapacidades, todas las cuales pueden resultar de infecciones congénitas por sífilis.
En 2019, 128 casos resultaron en muerte fetal o neonatal.
“Lo decepcionante es que la sífilis es muy tratable”, dijo. “Esto es algo que se puede prevenir por completo, con la detección y el tratamiento adecuado de estas madres durante el embarazo”.
Los casos de sífilis congénita alcanzaron un hito preocupante en 2019, llegando a un total de 1,870 casos, un aumento del 279% en cinco años. Eso es más alto que el número de casos de VIH de madre a hijo en su .
“¿Cómo puede estar pasando esto? Las pruebas son baratas y están ampliamente disponibles. El mismo tratamiento que hemos estado usando desde los años 40 todavía funciona”, dijo Park, quien también ha visto un aumento en los casos de sífilis congénita en San Francisco. “Y, sin embargo, tenemos esta epidemia completamente fuera de control entre los bebés más vulnerables de nuestra sociedad”.
Muchas de las mujeres que dan a luz a bebés con sífilis no han recibido atención prenatal. A menudo consumen drogas, , y generalmente no tienen hogar, dijo Smith, ex directora de salud pública de California. Esto las hace más propensas a intercambiar sexo por vivienda, comida o drogas. El consumo de drogas, en particular, hace que las mujeres sean menos propensas a reconocer que están embarazadas y a buscar atención médica si lo admiten.
“Están muy preocupadas por lo que sucederá cuando se descubra que están embarazadas y consumen drogas”, dijo Smith. “Les preocupa que se informe sobre su consumo de drogas y luego… se llevarán a sus hijos”.
Las complicaciones de la vida de estas mujeres también dificultan la investigación de enfermedades y el rastreo de contactos. La veterana rastreadora de contactos Romni Neiman recuerda la dificultad que siempre ha tenido para localizar a mujeres embarazadas en su carrera.
Neiman trabaja para los CDC, y antes de comenzar a trabajar con casos de covid el año pasado, trabajó en la prevención de enfermedades de transmisión sexual, incluyendo la sífilis congénita, en California.
Recuerda haber buscado a una mujer a finales de los 80 en Chicago. Estaba embarazada, consumía drogas, y había estado expuesta a la sífilis. Su vivienda era tan inestable que Neiman fue a tres lugares antes de encontrarla. La mujer no tenía auto, así que Neiman se ofreció a llevarla a la clínica para hacerse la prueba. No tenía un lugar seguro para dejar a su niño pequeño, porque un hombre en el lugar donde se hospedaba era abusivo, por lo que Neiman cuidó al niño mientras la mujer visitaba al médico.
“Ella solo estaba tratando de hacer lo mejor que podía, y tenía mucho miedo”, recuerda Neiman. “A veces es realmente agotador y muy triste. Y llegas a casa al final del día y dices, “Wow. Increíble'”.
Desafíos como esos, combinados con la subfinanciación persistente de programas de salud pública, son lo que llevaron al aumento inicial de la sífilis congénita en el condado de Fresno en la década de 2010, dijo Park. Los rastreadores de contactos locales no pudieron mantenerse al día y el estado tuvo que intervenir con refuerzos.
El estado está tomando nuevas medidas para abordar las tasas, dijo Pan, la epidemióloga estatal, como exigir que las mujeres se realicen pruebas de detección de sífilis dos veces durante el embarazo en lugar de una. Y, en lugar de esperar a que vengan para recibir atención prenatal, el estado está haciendo más actividades de alcance y examinando a las mujeres embarazadas en la sala de emergencias y en las prisiones.
Pan cree que la pandemia de covid ha creado una oportunidad para invertir en una respuesta más ágil a problemas de salud pública emergentes y reemergentes como la sífilis.
“Ha sido un año realmente largo y difícil para responder a esta pandemia, pero la gente realmente ha reconocido y se ha dado cuenta del impacto de dejar de invertir en la infraestructura de salud pública”, dijo. “Espero que muchos de los recursos que esperamos utilizar a largo plazo después de esta pandemia también beneficien a las ETS”.
Esta historia es parte de una asociación que incluye a , y KHN.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1299468&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Pero no está claro si los protocolos valdrán la pena a largo plazo.
Maestros de la Academia New Hope en Franklin, Tennessee, estaban charlando sobre el tema. La escuela cristiana privada ha permanecido presencial durante gran parte de la pandemia, requiriendo máscaras y tratando de mantener a los alumnos separados, en la medida en que es posible con niños pequeños.
Nicole Grayson, quien enseña en cuarto grado, dijo que se dieron cuenta de algo peculiar.
“No conocemos a nadie que se haya engripado”, dijo. “A ningún estudiante que haya contraído faringitis estreptocócica”.
Y no se trata solo de algo anecdótico.
Un estudio publicado este marzo en el , dirigido por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, encontró que en 44 hospitales infantiles, el número de pacientes pediátricos hospitalizados por enfermedades respiratorias se redujo en un 62%.
Las muertes también han disminuido drásticamente en comparación con los últimos 10 años: el número de muertes por influenza en niños suele estar entre 100 y 200 por año, pero hasta ahora a causa de la enfermedad en el país durante la temporada de influenza 2020-21.
Los adultos tampoco se están enfermando. Las muertes por influenza esta temporada se medirán en cientos en lugar de miles. En 2018-19, una temporada de gripe moderada, se estima que murieron 34,200 estadounidenses.
Combo eficaz
No son solo las máscaras y el distanciamiento físico lo que está frenando las enfermedades transmisibles, dijo la , pediatra de Mercy Community Healthcare, una clínica de Tennessee que recibe fondos federales.
Que un niño tenga fiebre ahora es algo serio, los padres no están mandando a sus hijos enfermos a la escuela, agregó.
“Están quedándose en casa cuando están enfermos”, dijo Vehec. Eso incluye a los adultos que pueden sentirse enfermos.
Este aislamiento cuando alguien se siente mal podría mantenerse después de la pandemia. Pero el aislamiento, la distancia y las máscaras no funcionan para muchos niños, explicó Vehec.
Por ejemplo, los que tienen problemas del habla no ven la boca de su maestro para aprender a hablar correctamente.
“Creo que ha sido un mal necesario por la pandemia, y lo he apoyado por completo, pero ha tenido sus consecuencias”, dijo.
Y dado que las vacunas contra covid no estarán disponibles para los niños por un tiempo, puede ser otro año de cubrebocas en las escuelas.
Algunos expertos, como los investigadores que intentan , argumentan que más sociedades deberían adoptarlas, como lo han hecho algunos países asiáticos. Pero incluso los expertos en enfermedades infecciosas como el de la Universidad de Alabama-Birmingham dudan de que sea práctico.
“Soy un poco escéptico de que esta crisis sea suficiente para un cambio cultural generalizado, dado lo difícil que ha sido lograr un cambio cultural razonable en los meses anteriores”, analizó Franco.
El escenario más realista para un cambio duradero puede ser dentro de la propia atención médica.
Los médicos y enfermeras no solían usar máscaras antes de covid. El , quien dirige el departamento de emergencias de un hospital de HCA en las afueras de Nashville, mencionó a un colega médico que ha usado máscara desde que salió de la escuela de medicina.
“Solíamos bromear sobre esto”, dijo Harrison. “Hasta la pandemia”.
Ahora que todos usan máscaras, el departamento de Harrison ha descubierto lo mismo que muchos otros lugares de trabajo: los empleados no están diciendo que están enfermos, a menos que sea covid.
“Cuando covid termine, ésta es una práctica que la mayoría de nosotros probablemente continuaremos”, dijo Harrison. “Porque no tendremos que preocuparnos por los niños con secreción nasal y las personas mayores que no saben que están estornudando en tu cara”.
Algunos sistemas hospitalarios, incluido Nebraska Medicine, han comenzado a relajar los requisitos de uso universal de máscara para su personal. Pero incluso el personal vacunado todavía tiene que usar cubreboca cuando están con pacientes.
Intermountain Healthcare, en Utah, ha dicho que seguirá requiriendo máscara cuando se levante el mandato estatal en abril.
Pero incluso los que creen en la eficacia de las máscaras tienen dudas de que la comunidad médica las adopte en forma permanente.
“La pregunta más importante es: ¿Todos van a necesitar un descanso?”, se preguntó el , quien estudia enfermedades infecciosas en la Universidad de Boston.
Funcionarios de salud pública dicen que, independientemente de lo que depare el futuro, aún no ha llegado el momento de eliminar los requisitos de las mascarillas, porque todavía hay mucha gente que vacunar contra covid.
Pero eventualmente, incluso los médicos y las enfermeras están listos para volver a mostrar sus caras sonrientes.
Esta historia es parte de una asociación que incluye Nashville Public Radio, NPR y KHN.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1284448&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Carpas, toldos, invernaderos, hasta iglús y todo tipo de estructuras parcialmente abiertas han aparecido en restaurantes de todo el país.
Los propietarios recurren a estas opciones como un salvavidas para ayudar a llenar algunas mesas, y tener al menos la posibilidad de ofrecer una experiencia gastronómica más segura.
“Estamos tratando de hacer todo lo posible para ampliar la temporada de comidas al aire libre durante el mayor tiempo posible”, dijo , de la Asociación Nacional de Restaurantes.
Tiempos nefastos han obligado a la industria a encontrar formas de sobrevivir. Whatley dijo que más de 100,000 restaurantes están “completamente cerrados”.
“Va a ser un invierno duro”, dijo Whatley. “A medida que aumenta el frío, veremos más restaurantes cerrando”.
En los últimos meses, muchas ciudades y estados han impuesto a las comidas en interiores, dado el alto riesgo de propagar el virus en entornos abarrotados.
Muchos limitaron el espacio interior. Otros cerraron por completo las comidas en interiores, como y . Otros han ido aún más lejos: y han prohibido las comidas en interiores y al aire libre. Solo se permite comida para llevar.
Aquellos que pueden atender a los clientes al aire libre, en patios o aceras, están ideando adaptaciones creativas que pueden hacer posible cenar en los gélidos días del invierno.
El estado de Washington cerró los espacos interiores a mediados de noviembre y ha mantenido esa prohibición a medida que los casos de coronavirus continúan aumentando.
El lujoso restaurante , en Seattle, ha construido un elaborado pasaje en el estacionamiento.
Incluye una chimenea al aire libre y pasillos con paneles de madera que serpentean entre pequeños pinos y tiendas circulares. El conjunto de tiendas es el esfuerzo de la familia Canlis para mantener viva la buena mesa durante la pandemia, en el invierno típicamente largo y húmedo de Seattle.
Los huéspedes que llegan son recibidos con un termómetro de frente para tomar su temperatura y una taza de sidra caliente.
Las para las estructuras de comedor al aire libre en Washington requieren que Canlis considere cuestiones como por ejemplo cómo ventilar las tiendas correctamente y desinfectar los muebles costosos.
Las estructuras se limpian después de cada cena; los camareros entran y salen rápidamente, con máscaras N95.

Estos espacios, ¿qué tan seguros son?
Otra versión más moderna de las cenas al aire libre incluye iglús transparentes y otras estructuras en forma de domo que se han vuelto populares entre los propietarios de restaurantes de todo el país.
Tim Baker, dueño del restaurante italiano en Seattle, tuvo que encargar sus iglús a Lituania y montarlos con la ayuda de su hijo.
La política de su restaurante es que solo se permiten dos personas en un iglú a la vez, para reducir el riesgo de que estén cerca comensales de diferentes hogares.
“Estás completamente encerrado en tu propio espacio con alguien de tu propia casa. Estos domos te protegen de todas las personas que pasan por la acera y el mozo no entra contigo”, dijo.
Baker contó que consultó con expertos en flujo de aire y decidió usar un cañón de aire caliente industrial después que cada grupo de comensales sale del iglú, y antes de que entre el siguiente grupo, para despejar el aire dentro de la estructura de cualquier partícula infecciosa persistente.
“Se dispara este cañón y empuja el aire de manera realmente agresiva, dispersando rápidamente las partículas”, dijo Baker.
Los iglús de su restaurante se han convertido en una gran atracción.
“Estoy orgulloso de cualquier cosa que podamos hacer para entusiasmar a la gente en este momento, porque lo necesitamos”, dijo. “Todos estamos siendo aplastados emocionalmente por la pandemia”.
No todas las estructuras al aire libre se construyen por igual, dijo Richard Corsi, experto en calidad del aire y decano de ingeniería e informática de la Universidad Estatal de Portland en Oregon.
“Hay un amplio espectro”, dijo Corsi. “Lo más seguro de lo que estamos hablando es sin paredes, un techo. Y luego lo peor es completamente cerrado, que es esencialmente una carpa interior, especialmente si no tiene una ventilación realmente buena y un buen distanciamiento físico”.
De hecho, dijo Corsi, algunas estructuras de comedor al aire libre que están cerradas y tienen muchas mesas juntas terminan siendo más peligrosas que estar en el interior, porque la ventilación es peor.
Comer al aire libre, sin nada, es mucho más seguro porque hay “velocidades del aire más altas, más dispersión y más mezcla que en el interior”, dijo Corsi, lo que significa que las gotas respiratorias que albergan el virus no se acumulan y son menos concentrado cuando las personas están cerca unas de otras.
“Si tienen calentadores, entonces tendrás una ventilación bastante buena”, dijo Corsi. “El aire se elevará cuando se caliente y luego entrará aire frío”.
Dijo que los domos privados pueden ser bastante seguros si se ventilan y limpian adecuadamente entre comensales. Eso también supone que todos los que comen dentro de la estructura viven juntos, por lo que ya han estado expuestos a los gérmenes de los demás.
Pero Corsi dijo que todavía no saldrá a comer a una de las muchas nuevas creaciones para cenas al aire libre, “aunque sé que tienen un riesgo mucho menor de propagar el covid-19 que la mayoría de las alternativas en interiores”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1247228&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>La fiebre durante esas semanas por momentos subía tanto (100,4, 101,2, 101,7, 102,3) que, en la peor de las noches, tenía que estar bajo una ducha de agua helada, para intentar bajarla.
“Esa noche había escrito en un diario cartas a todas las personas cercanas, lo que quería que supieran si me moría”, recordó.
Al mes, surgieron nuevos síntomas: dolores de cabeza y calambres punzantes en las piernas y el abdomen que le hicieron pensar que podía estar en riesgo de tener coágulos de sangre y accidentes cerebrovasculares, complicaciones que habían informado otros pacientes con COVID-19 en sus 30 años.
Aún así, no estaba segura de si debía ir al hospital.
“Como mujeres de color, te cuestionan mucho tus emociones y la realidad de tu estado físico. Te dicen que exageras”, dijo Monterroso, quien es latina. “Así que tenía ese extraño sentimiento de ‘no quiero usar los recursos para nada'”.
Fueron necesarios cuatro amigos para convencerla de que tenia que llamar al 911.
Lo que pasó en la sala de emergencias del Hospital Alameda confirmó sus peores temores.
Monterroso dijo que durante casi toda su visita, los proveedores de salud ignoraron sus síntomas y preocupaciones. ¿La presión arterial está baja? Esa es una lectura falsa. ¿Sus niveles cíclicos de oxígeno? La máquina está mal. ¿Los dolores punzantes en la pierna? Probablemente solo sea un quiste.
“El médico entró y dijo: ‘No creo que esté pasando mucho aquí. Creo que podemos enviarte a casa’”, recordó Monterroso.
Su experiencia, razona, son parte de por qué las personas de color se ven afectadas de manera desproporcionada por el coronavirus. No es simplemente porque es más probable que tengan trabajos de primera línea que los exponen más, y las condiciones subyacentes que empeoran COVID-19.
“Eso es parte de ello, pero la otra parte es la falta de valor que la gente le da a nuestras vidas”, escribió Monterroso en Twitter detallando su experiencia.
I’m writing this because all the coverage of Latinx and Black death as a result of Covid is being covered like it’s JUST the pre-existing conditions of racism that make us susceptible. That is certainly part of it, but the other part is the lack of value people see in our lives.
— Karla Monterroso (@karlitaliliana)
Investigaciones muestran cómo el afecta la atención que reciben las personas. Los pacientes latinos (que pueden ser de cualquier raza) y los afroamericanos suelen ser o a ser referidos para que los pacientes blancos no hispanos con las mismas quejas o síntomas. Y es más probable que las mujeres por causas prevenibles.
Ese día de mayo, en el hospital, Monterroso se sentía mareada y tenía problemas para comunicarse, por lo que estaban con ella en el teléfono para ayudarla una amiga y la prima de su amiga, que es enfermera especializada en cardiología. Las dos mujeres comenzaron a hacer preguntas: ¿Qué pasa con la frecuencia cardíaca acelerada de Karla? ¿Sus bajos niveles de oxígeno? ¿Por qué sus labios están azules?
El médico salió de la habitación. Se negó a atender a Monterroso mientras sus amigas estaban al teléfono, dijo, y cuando regresó, de lo único que quería hablar era del tono de Monterroso y el tono de sus amigos.
“La implicación era que éramos insubordinadas”, dijo Monterroso.
Monterroso le dijo al médico que no quería hablar sobre su tono. Quería hablar sobre su atención médica. Estaba preocupada por posibles coágulos de sangre en su pierna y pidió una tomografía computada.
“Bueno, ya sabes, la tomografía computarizada es radiación justo al lado del tejido mamario. ¿Quieres tener cáncer de mama?”, Monterroso recuerda que le dijo el médico. “Solo me siento cómodo ordenándote esa prueba si dices que no tienes problema en tener cáncer de seno”.
Monterroso pensó para sí misma: “Trágatelo, Karla. Necesitas estar bien”. Entonces le dijo al médico: “Estoy bien con el cáncer de mama”.
Nunca ordenó la prueba.
Monterroso pidió otro médico, un abogado del hospital. Le dijeron que no. Comenzó a preocuparse por su seguridad. Quería irse. Sus amigos estaban llamando a todos los profesionales médicos que conocían para confirmar que no estaba siendo bien atendida. Vinieron a recogerla y la llevaron a la Universidad de California-San Francisco. El equipo le hizo un electrocardiograma, una radiografía de tórax y una tomografía computada.
“Una de las enfermeras entró y dijo: ‘Me enteré de tu terrible experiencia. Solo quiero que sepas que te creo. Y no te vamos a dejar ir hasta que sepamos que estás segura”, dijo Monterroso. “Comencé a llorar. Porque eso es todo lo que quieres: que te crean. Es realmente difícil que te cuestionen de esa manera”.
, que opera el Hospital Alameda, se negó a comentar sobre los detalles del caso de Monterroso, pero dijo en un comunicado que está “profundamente comprometido con la equidad en el acceso a la atención médica” y que “brinda atención culturalmente sensible para todos”. ” Después que Monterroso presentó una queja ante el hospital, la gerencia la invitó a hablar con su personal y residentes, pero se negó.
Monterroso cree que su experiencia es un ejemplo de por qué a las personas de color les va tan mal con la pandemia.
“Porque cuando vamos a buscar atención, si nos defendemos, podemos ser tratados como insubordinados”, dijo. “Y si no nos defendemos, podemos ser tratados como invisibles”.
Sesgo inconsciente en la atención médica
Los expertos dicen que esto sucede de forma rutinaria y sin importar las intenciones o la raza del médico. Por ejemplo, el médico de Monterroso no era blanco.
Investigaciones muestran que todos los médicos, todos los seres humanos, tienen prejuicios de los que no son conscientes, explicó el , decano asistente de diversidad en la Escuela de Medicina de la Universidad de Texas-Austin.
“¿Interrogo a un hombre blanco con traje que llega luciendo como un profesional cuando pide analgésicos de la misma manera que a un hombre negro?”, se preguntó Salazar, señalando uno de sus posibles sesgos.
El prejuicio inconsciente suele aparecer en entornos de alto estrés, como las salas de emergencia, donde los médicos se encuentran bajo una tremenda presión y tienen que tomar decisiones rápidas y de gran importancia. Si se agrega una pandemia mortal, en la que la ciencia cambia día a día, las cosas pueden complicarse.
“Hay tanta incertidumbre”, dijo. “Cuando existe esta incertidumbre, siempre hay un nivel de oportunidad para que el sesgo se abra paso y tenga un impacto”.

Salazar solía enseñar en UCSF, donde ayudó a desarrollar una formación sobre prejuicios inconscientes para estudiantes de medicina y farmacia. Aunque docenas de escuelas de medicina están retomando la capacitación, dijo, no se realiza con tanta frecuencia en los hospitales. Incluso cuando se aborda un encuentro negativo como el de Monterroso, la intervención suele ser débil.
“¿Cómo le digo a mi médico, ‘Bueno, el paciente cree que eres racista’?”, apuntó Salazar. “Es una conversación difícil: debo tener cuidado, no quiero decir la palabra sobre la raza porque voy a presionar algunos botones complejos. Así que comienza a complicarse mucho”.
Un enfoque basado en datos
El dijo que recuerda que los médicos también se resistían a estas conversaciones cuando eran estudiantes. Las sugerencias para talleres sobre sensibilidad cultural o prejuicios inconscientes recibían una reacción violenta.
“Era visto casi como un castigo. Es como, ‘Usted es un mal médico, por lo que su castigo es que tiene que ir a capacitarse’, explicó Copeland, quien es jefe de equidad, inclusión y diversidad en el sistema de salud de Kaiser Permanente. (KHN es un programa editorialmente independiente de KFF, que no está afiliado a Kaiser Permanente).
Ahora, el enfoque de Kaiser Permanente se basa en datos de encuestas a pacientes que preguntan si la persona se sintió respetada, si la comunicación fue buena y si quedó satisfecha con la experiencia.
Luego se desglosan estos datos por demografía, para ver si un médico puede obtener buenas calificaciones en respeto y empatía de los pacientes blancos no hispanos, pero no de los pacientes de raza negra.
“Si ves un patrón que evoluciona alrededor de un grupo determinado y es un patrón persistente, entonces eso te dice que hay algo que proviene de una cultura, de una etnia, de un género, algo que el grupo tiene en común, que no estás abordando, dijo Copeland. “Entonces comienza el verdadero trabajo”.
Cuando a los médicos se les presentan los datos de sus pacientes y la ciencia sobre el sesgo inconsciente, es menos probable que se resistan o nieguen, agregó. En su sistema de salud, han reformulado el objetivo de la capacitación en torno a brindar una atención de mejor calidad y obtener mejores resultados para los pacientes, por lo que los médicos quieren hacerlo.
“La gente no se inmuta”, dijo. “Están ansiosos por aprender más al respecto, especialmente sobre cómo mitigarlo”.
Todavía se siente mal
Han pasado casi seis meses desde que Monterroso se enfermó por primera vez y todavía no se siente bien.
Su frecuencia cardíaca sigue aumentando y los médicos le dijeron que podría necesitar una cirugía de vesícula para tratar los cálculos biliares que desarrolló como resultado de la deshidratación relacionada con COVID. Recientemente decidió dejar el Área de la Bahía y mudarse a Los Ángeles para poder estar más cerca de su familia durante su larga recuperación.
Rechazó la invitación del Hospital Alameda para hablar con su personal sobre su experiencias porque concluyó que no era su responsabilidad arreglar el sistema. Pero sí quiere que el sistema de salud más amplio asuma la responsabilidad del sesgo sistémico en hospitales y clínicas.
Reconoce que el Hospital Alameda es público y no tiene el tipo de recursos que tienen Kaiser Permanente y UCSF. Una auditoría reciente advirtió que el Sistema de Salud de Alameda estaba al borde de la insolvencia. Pero Monterroso es la directora ejecutiva de , una organización sin fines de lucro sobre equidad racial en el sector tecnológico e incluso para ella, dijo, se necesitó un ejército de apoyo para que la escucharan.
“El 90% de las personas que van a pasar por ese hospital no van a tener los recursos que yo tengo para enfrentarlos”, dijo. “Y si no digo lo que está sucediendo, entonces personas con muchos menos recursos van tener esta experiencia y se van a morir”.
Esta historia es parte de una asociación que incluye a , y KHN.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1199352&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>“Me molesta. Están siendo desafiantes”, dijo Hase. “Y la mayoría de las personas que veo que entran sin máscara sólo buscan pelea. Yo me mantengo alejado de ellos y sigo con mi vida”.
Seis meses y medio después que el presidente Donald Trump declarara la emergencia por el coronavirus, COVID-19 ha matado a más de 207.000 estadounidenses e infectado a 7,3 millones, incluidos el propio Trump y la primera dama.
Los científicos advierten de una mayor ola de infección este invierno. Están de acuerdo en que la forma más simple y fácil de combatir ese aumento es lograr que la mayoría de las personas usen máscaras la mayor parte del tiempo.
Sin embargo, la lucha política por cubrirse el rostro continúa. Se desarrolla en las calles de la ciudad, en los mercados de los suburbios, en las oficinas del comisario del pueblo, en los niveles más altos del gobierno, y hasta en el escenario del debate presidencial en Cleveland. Allí, la mayor parte del equipo de Trump se negó a usar las máscaras requeridas, y uno de ellos dio positivo poco después. Solo el tiempo dirá si propagan la infección, pero su comportamiento se refleja en todo el país.
Precio considerable en Iowa
En abril, funcionarios de salud del estado firmaron un acuerdo con la Universidad de Iowa para hacer modelos sobre el impacto del coronavirus. Entre los datos se encuentran estimaciones de las tasas de mortalidad futuras y la proyección de que más de 1,000 habitantes de Iowa podrían salvarse adoptando una política de uso de máscara universal.
Más tarde ese mes, los investigadores advirtieron la gobernadora republicana Kim Reynolds que no aliviara las restricciones destinadas a reducir el virus, y alertaron que habría un aumento más adelante en el año. También recomendaron una política sólida sobre cubrirse el rostro, en un informe que decía que los protectores faciales reducirían drásticamente el número de víctimas del virus.
Reynolds no siguió ninguno de esos consejos. Comenzó a aliviar las restricciones a fines de abril. Argumentó que era más importante reabrir la economía del estado mientras se alentaba a las personas a ser responsables y usar máscaras que rechazar un mandato que definió como inaplicable.
“Creo que el objetivo es alentar y recomendar encarecidamente que la gente las use”, dijo a fines de agosto. “Creo que lo harán”.
Sin embargo, en ese momento, Iowa estaba demostrando que las predicciones de la universidad eran ciertas, sufriendo la tasa de infección más alta de la nación. A fines de septiembre, el estado era uno de los siete que permanecían en la “zona roja”, con un promedio de más de 890 nuevas infecciones por día.
La intransigencia de la gobernadora con las máscaras pone de relieve un problema preocupante. En un momento en el que los expertos creen que la nación necesita unirse en una estrategia común para frenar un invierno potencialmente catastrófico, la mejor opción más barata, las máscaras, se ha politizado cada vez más.
Incluso los republicanos como Reynolds, que están de acuerdo en que las máscaras funcionan, se niegan a seguir el consejo de sus expertos. Se oponen a los mandatos y favorecen un enfoque educativo al que muchas personas se resisten activamente.
Disidencia dentro de la administración Trump
El problema comienza desde arriba. Los principales asesores médicos de la administración Trump han testificado repetidamente que las máscaras eran la mejor herramienta del país para frenar una segunda ola que podría ser significativamente más letal que el pico inicial.
El doctor Robert Redfield, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), fue más lejos, diciendo que cubrirse la cara era una apuesta más segura que una vacuna si todo el mundo las usara.
“Si lo hiciéramos durante seis, ocho, 10, 12 semanas, podríamos controlar esta pandemia”, dijo Redfield durante una audiencia el 16 de septiembre. “Son nuestra mejor defensa”.
Trump lo contradijo antes de que terminara el día, y solo unos días antes, como hicieron el presidente y su camarilla en Cleveland, Trump tuvo exactamente el comportamiento opuesto. En un mitin de campaña ante miles en Nevada, animó a la multitud, en su mayoría sin máscara. Al día siguiente, realizó una manifestación con máscara opcional en un depósito en Henderson, Nevada, desafiando las restricciones estatales. Le advirtió al propietario (que luego fue multado con $3,000) que lo protegería si el estado lo perseguía.
“Estaré contigo todo el tiempo. No te preocupes por nada”, dijo Trump.
Pero las acciones y declaraciones de Trump preocupan a los científicos y expertos en salud pública. Han observado con horror y frustración cómo la actitud desdeñosa del presidente hacia las máscaras y el propio COVID-19 ha ido de la mano con la creciente politización de la respuesta de salud pública.
Mientras tanto, el Grupo de Trabajo sobre Coronavirus de la Casa Blanca, dirigido por el vicepresidente Mike Pence, emitió un “informe estatal” sobre Montana el 20 de septiembre que incluía la sugerencia de que el estado “considere multas por violaciones de los mandatos de mascarillas faciales en áreas de alta transmisión”.
En una conferencia de prensa, el gobernador Steve Bullock, demócrata, dijo que multar a la gente no sería “el estilo de Montana”. Sin embargo, el estado es uno de los 34 con un mandato de uso de máscara.
De hecho, lo que predice de manera más clara si un estado impondrá políticas de máscaras sólidas tiene poca relación con el problema de la pandemia, según un estudio reciente de un equipo de la Universidad de Washington.
Después de analizar datos completos sobre las políticas de máscaras, los investigadores dirigidos por Chris Adolph, profesor de ciencias políticas y Estadísticas en la Universidad de Washington, encontraron que tener un gobernador republicano predeciría una demora de 30 días en recomendar políticas de máscaras. En un estado que también es ideológicamente conservador, la demora estaría más cerca de los 40 días. La tasa de mortalidad o de infección de un estado tuvo una influencia mucho menor.
“Debido a que los mandatos de máscaras son mucho menos costosos que los cierres de negocios o los pedidos para quedarse en casa, cuando comenzamos a monitorear estas políticas en abril, esperábamos que su adopción fuera universal”, dijo Adolph. “En cambio, encontramos el mismo patrón: los gobernadores republicanos se resistieron a exigir máscaras incluso cuando las condiciones de salud pública lo exigían”.
La investigación de Adolph sugiere que Trump al menos amplifica el desdén por las máscaras y, de hecho, el fenómeno se presenta en todo el país, de manera más sorprendente entre algunos de los partidarios más fervientes de Trump: las fuerzas del orden y los políticos extremadamente conservadores.
Sheriffs anti-máscara
En el estado de Washington, Florida e incluso la California demócrata, los alguaciles llegaron a los titulares al tomar acciones en oposición a las pautas de uso de máscaras locales.
En el condado de Snohomish en Washington, donde se descubrió el primer caso de COVID-19 en Estados Unidos, el alguacil Adam Fortney declaró en una publicación de Facebook de abril: “Los impactos del COVID 19 ya no justifican la suspensión de nuestros derechos constitucionales”.
El gobernador demócrata Jay Inslee ordenó a las personas que usaran máscaras en público a fines de junio, justo cuando comenzó un aumento de infecciones durante todo el verano. El alguacil del condado de Lewis, Rob Snaza, respondió diciendo a una multitud que lo vitoreaba fuera de una iglesia: “No seas una oveja”. El sheriff del condado de Klickitat, Bob Songer, en la radio llamó a Inslee “un idiota” por la orden.
En Florida, la resistencia a los tapabocas ha sido especialmente feroz. Una vez más, los alguaciles ofrecieron la oposición más sorprendente. El alguacil del condado de Marion, Billy Woods, prohibió las máscaras para sus ayudantes y visitantes de las oficinas del departamento del alguacil, aunque luego cedió con las visitas.
Incluso en el condado azul sólido de Los Ángeles, la oficina del alguacil fue reprendida por el inspector general del condado porque los agentes se negaron a usar máscaras, en violación de las órdenes de salud pública.
Sorprendentemente, los funcionarios que apoyan las máscaras no estaban dispuestos a impulsar una aplicación estricta.
“Una de las cosas en todo esto es que no vamos a hacer cumplir o multar nuestra salida”, dijo recientemente a los periodistas el principal funcionario de salud pública de Los Ángeles, el doctor Muntu Davis.
Los investigadores no están de acuerdo con Davis y Reynolds, no porque la educación no funcione, sino porque requiere un esfuerzo prolongado y sostenido.
“Desarrollar e implementar programas de educación para la salud lleva tiempo, por lo que en emergencias donde el cumplimiento rápido es esencial para reducir la propagación de un patógeno nuevo, los mandatos son un elemento crítico”, dijo Adolph.
Multas en Tennessee
Ese es el camino que tomaron los funcionarios en Nashville, Tennessee, aunque inicialmente los oficiales optaron por un enfoque más indulgente de lo que quería el alcalde. Los tuvieron que obligar a emitir multas de hasta $50. La policía todavía ha estado dando advertencias en su mayoría, miles en un solo fin de semana, pero también ha puesto docenas de multas y ha realizado algunos arrestos.
A finales de septiembre, el condado de Davidson de Nashville tenía 13,5 casos por cada 100,000 personas, mientras que más de tres docenas de condados menos poblados tenían tasas de infección en la “zona roja”, con más de 25 casos por cada 100,000 personas.
En medio de los mensajes contradictorios, incluso donde la aplicación de la ley ha funcionado, no todos están convencidos de que cubrirse la nariz y la boca sea algo que deba elevarse al nivel de la policía.
“Creo que tienen mejores cosas que hacer que obligar a nadie a usar una máscara”, dijo Jennifer Johnson, una técnica de rayos X en el centro de Nashville. “Creo que debería ser bajo tu propio riesgo, pero esa es solo mi opinión”.
Demandas y protestas semanales en Florida
Muchos ciudadanos y legisladores de tendencia conservadora están de acuerdo con ella, hasta el punto de demandar para bloquear mandatos.
En el condado de Hillsborough, Florida, hogar de Tampa, los comisionados del condado deben votar cada semana para renovar un estado de emergencia que requiere el uso de máscaras en lugares públicos cerrados.
Jason Kimball, un orador habitual en esas reuniones que se oponían a la orden, se enojó tanto que comenzó una campaña de GoFundMe para una demanda. Alcanzó su meta de $5,000 en 24 horas.
“Sólo se puede hacer tanto como lo que legalmente puede una comisión, sin violar la constitución estatal y la Constitución de los Estados Unidos”, dijo Kimball en una reunión reciente.
El representante Anthony Sabatini, legislador estatal que ha presentado 15 demandas similares en nombre de otros en todo el estado, tomó el caso. Afirma que las ordenanzas de máscaras son una extralimitación del gobierno y una violación de la cláusula de privacidad de Florida.
“El gobierno nunca ha hecho esto antes”, dijo Sabatini. “Nunca se le ha dicho a la gente que tienen que usar máscaras dondequiera que vayan durante todo el día, y eso es básicamente a lo que se ha llegado”.
Un juez desestimó el caso de Sabatini en el condado de Hillsborough y varias de sus otras demandas han sido denegadas.
Al igual que Kimball y muchos otros opositores, Sabatini insiste en que las máscaras no funcionan, y dice que cualquiera puede buscarlo en Google para averiguarlo.
Los científicos están en desacuerdo y están angustiados porque la ideología política ha superado los datos reales y ha hecho imposible que la ciencia dicte las mejores respuestas.
“Eso ciertamente ha sido una fuente de frustración para los que trabajamos en salud pública”, dijo Joe Cavanaugh, quien dirige el Departamento de Bioestadística de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Iowa y ayudó a construir el modelo distribuido a la gobernadora Reynolds.
Observando el éxito de otros países
El doctor Ali Mokdad, un ex científico de brotes en los CDC que trabaja para el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, encuentra especialmente doloroso ver a otros países lidiar con la pandemia mejor que los Estados Unidos.
Viajó por todo el mundo para detener brotes, y ahora otros países están utilizando los métodos que él y sus antiguos colegas de los CDC les enseñaron.
“¿Por qué la gente no lleva una máscara? Por primera vez en la historia de la humanidad, tenemos una medida que es realmente muy barata”, dijo. “Puedes hacerla en casa tú mismo con algo viejo que tengas. Salva vidas. Salva la economía “.
Es doblemente frustrante y alarmante porque, si bien la adopción de máscaras había aumentado durante el verano, ahora ha comenzado a disminuir. El cambio hizo que IHME ajustara al alza su modelo de cuántas personas se infectarían y morirían para el 1 de enero en Estados Unidos.
“Este cambio en la última semana se debe principalmente a la disminución del uso de máscaras y al aumento de la movilidad”, dijo Mokdad.
La estimación de la tasa de mortalidad se ha moderado desde entonces, proyectada ahora en 372,000.
Un lugar donde el uso de máscaras ha disminuido es Iowa, donde Mokdad dijo que sólo el 28% de las personas dicen en las encuestas que siempre es probable que usen una máscara cuando salen.
Los científicos de la Universidad de Iowa habían estado usando datos similares a los que usa IHME para sus modelos de coronavirus. El estado no permitirá que la universidad haga público su modelo, pero cuando algunos de sus datos estaban en línea, la proyección era que Iowa vería más de 1,000 muertes a fines de agosto si no se tomaban medidas de seguridad adicionales. Hasta el martes, la cifra oficial del estado era de 1,328.
Según las estimaciones similares más recientes de IHME, más de 3,400 habitantes de Iowa morirán para el 1 de enero. Con un requisito de máscara universal, se podrían salvar unos 1,600. A nivel nacional, se podrían salvar casi 115,000 vidas.
Viene el invierno
Cavanaugh agradecería incluso un mandato suave para salvar algunas de esas vidas. “El simple hecho de enviar ese mensaje a nivel estatal es, creo, un paso importante para enfatizar su importancia”, dijo el investigador de la Universidad de Iowa.
Dieciséis estados aún no tienen mandato, todos ellos liderados por republicanos.
El elemento especialmente aterrador del movimiento anti-máscara es que solo puede empeorar lo que los científicos ya advierten que será un mal invierno.
Cuando hace frío, el virus puede sobrevivir más tiempo en las superficies y las personas están atrapadas en interiores, donde puede haber una concentración más alta de las gotas de aerosol que exhala la gente.
“Lo hemos visto en nuestros datos. Lo hemos visto en otros países”, dijo Mokdad. “Es muy fuerte y, desafortunadamente, sucederá en Estados Unidos”.
De vuelta en Florida, Nils Hase seguirá usando su máscara.
“Siempre he creído en la ciencia detrás de esto”, dijo Hase. “Es un virus y debemos estar al tanto de lo que está pasando. Las personas que no lo hacen, son simplemente idiotas”.
Esta historia es parte de una alianza que incluye Health News Florida, KPCC, Nashville Public Radio, KHN y NPR.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1190716&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Pero la mayoría de los seguros de salud privados aún no han determinado cómo, y si, la cubrirán, según de planes médicos.
La falta de orientación podría limitar el uso del medicamento, que es tanto novedoso —alivia los síntomas apuntando a la función hormonal y no a la serotonina cerebral como lo hacen los antidepresivos tradicionales— como costoso: $15,900 por un régimen de pastillas de 14 días.
Abogados, defensores y reguladores están observando de cerca cómo las aseguradoras diseñarán las normas para cubrirla.
Para su predecesora, una forma intravenosa del mismo medicamento llamada brexanolona que salió al mercado en 2019, muchas aseguradoras requirieron que las pacientes probaran otros medicamentos más baratos primero antes de aprobar su uso.
En los revisados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) la droga mostró que ofrecía alivio en cuestión de días. Los antidepresivos tradicionales tardan de cuatro a seis semanas en hacer efecto.
“Tendremos que ver si las aseguradoras cubren este medicamento y qué requisitos de ‘intentar primero con otro’ establecen para la zuranolona”, dijo , psicoterapeuta y abogado que representa a pacientes.
La mayoría de los planes de salud aún no han emitido ninguna guía para la zuranolona, y defensores de la salud materna se preocupan de que los pocos que lo han hecho estén adoptando un enfoque restrictivo.
Algunas pólizas requieren que los pacientes prueben primero, y fracasen, con un antidepresivo estándar antes que la aseguradora pague por la zuranolona.
En otros casos, las directrices requieren que los psiquiatras lo receten, en lugar de los obstetras, lo que podría retrasar el tratamiento, ya que los gineco-obstetras suelen ser los primeros proveedores médicos en detectar signos de depresión posparto.
Los defensores están más preocupados por la falta de orientación sobre la cobertura.
“Si no tienes una norma publicada, se tomarán decisiones que tal vez no sean justas y sean menos eficientes. La transparencia es realmente importante”, dijo Joy Burkhard, directora ejecutiva del , que encargó el estudio.
Con la brexanolona, que se vendía a $34,000 para un régimen de tratamiento de tres días, la aseguradora más grande de California, Kaiser Permanente, tenía criterios tan rigurosos para recetarla que expertos dijeron que la política equivalía a una denegación general para todos los pacientes, según de 2021.
Las directrices escritas de Kaiser Permanente requerían que los pacientes probaran y fallaran con cuatro medicamentos, y terapia electroconvulsiva, antes de ser elegibles para la brexanolona. Debido a que el medicamento estaba aprobado solo para los primeros seis meses postparto, y los ensayos de antidepresivos típicos toman de cuatro a seis semanas cada uno, el tiempo se agotaba antes que un paciente tuviera tiempo de probar la brexanolona.
Un análisis de NPR de una docena de otros planes de salud en ese momento mostró que la política de KP sobre la brexanolona era atípica. Algunos sí requerían que los pacientes fallaran con uno o dos medicamentos antes, pero KP fue el único que recomendó cuatro.
Miriam McDonald, quien desarrolló una grave depresión postparto e ideas suicidas después de dar a luz a finales de 2019, luchó contra Kaiser Permanente durante más de un año para encontrar un tratamiento efectivo.
Sus médicos la pusieron bajo una catarata de medicamentos que no funcionaron y que a menudo tenían efectos secundarios intolerables, dijo. Se negaron a recetarle brexanolona, el único medicamento aprobado por la FDA específicamente para la depresión postparto en ese momento.
“Ninguna mujer debería sufrir como yo después de tener un hijo”, dijo McDonald. “La política fue completamente injusta. Estaba en el purgatorio”.
Un mes después que NPR publicara su investigación, Kaiser Permanente revisó completamente sus criterios para recomendar que las mujeres probaran solo un medicamento antes de ser elegibles para la brexanolona.
Luego, en marzo de 2023, después que el Departamento de Trabajo federal lanzara una investigación contra la aseguradora —citando la investigación de NPR—, Kaiser revisó nuevamente sus directrices sobre brexanolona, eliminando todas las recomendaciones de intentar primero con otra droga, según documentos internos obtenidos recientemente por NPR. Los pacientes solo necesitan rechazar una prueba con otro medicamento.
“Desde que brexanolona fue aprobada por primera vez para su uso, más experiencia e investigación ha sumado información sobre su eficacia y seguridad”, dijo la aseguradora en un comunicado. “Kaiser Permanente se compromete a garantizar que brexanolona esté disponible cuando los médicos y los pacientes determinen que es un tratamiento apropiado”.
“Básicamente, Kaiser pasó de tener la política más restrictiva a la más sólida”, dijo Burkhard, del Centro de Política para la Salud Mental Materna. “Ahora es un estándar de oro para el resto de la industria”.
McDonald tiene la esperanza de que su disposición a hablar y las posteriores acciones regulatorias y cambios en las políticas para brexanolona lleven a Kaiser Permanente y a otros planes de salud a establecer normas favorables a los pacientes para la zuranolona.
“Esto evitará que otras mujeres tengan que pasar por un año de depresión para encontrar algo que funcione”, dijo.
Los médicos estaban emocionados cuando la FDA en agosto pasado, creyendo que en forma de pastilla, tomada una vez al día en casa durante dos semanas, sería más accesible para las mujeres en comparación con tres días de estadía en el hospital para la infusión intravenosa.
Muchos psiquiatras perinatales le dijeron a NPR que es imperativo tratar la depresión posparto lo antes posible para evitar efectos negativos, incluidos , ansiedad o depresión en el , o la muerte de la madre por suicidio, que representa hasta el .
Hasta ahora, solo una de las seis mayores aseguradoras privadas del país, Centene, ha establecido una política para la zuranolona. No está claro qué criterios establecerá Kaiser Permanente para la nueva pastilla. El programa de Medicaid de California, conocido como Medi-Cal, aún no ha establecido criterios de cobertura.
Las políticas de las aseguradoras para la zuranolona se escribirán en un momento en el que el entorno regulatorio en torno al tratamiento de la salud mental está cambiando.
El Departamento de Trabajo de Estados Unidos está tomando medidas enérgicas contra las violaciones del de 2008, que requiere que las aseguradoras cubran los tratamientos psiquiátricos de la misma manera que los tratamientos físicos.
Ahora, las aseguradoras deben cumplir con requisitos de informes y auditorías más estrictos destinados a aumentar el acceso de los pacientes a la atención de salud mental, los defensores esperan que los planes de salud sean más cuidados al determinar las normas de uso.
En California, desde 2021, las aseguradoras también deben cumplir con una ley de paridad de salud mental estatal aún más amplia, que requiere que se utilicen criterios y directrices basadas en la clínica y reconocidas por expertos para tomar decisiones médicas.
La ley fue diseñada para limitar los rechazos arbitrarios o impulsados por el costo de los tratamientos de salud mental y ha sido celebrada como . Se espera que se publiquen muy esperadas para la ley esta primavera, que podrían ofrecer más orientación para las aseguradoras en California que establecen políticas para la zuranolona.
Mientras tanto, Burkhard dijo que las pacientes que sufren de depresión postparto no deberían dejar de preguntar a sus médicos sobre la zuranolona. Las aseguradoras aún pueden otorgar acceso al medicamento basándose en cada caso antes de formalizar sus criterios de cobertura.
“Los proveedores no deberían sentirse desalentados de recetar zuranolona”, dijo Burkhard.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1826410&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Pero más de un mes después, las versiones pediátricas de las nuevas vacunas contra covid, para niños de 6 meses a 11 años, siguen siendo difíciles de encontrar.
Una combinación de problemas —desde tecnicismos sobre quién puede vacunar a los niños pequeños hasta la falta de información correcta en internet sobre los sitios de vacunación— sigue impidiendo que los padres se aseguren de que sus hijos estén protegidos.
“Nadie tiene información precisa sobre dónde realmente están las dosis. Es simplemente un desastre logístico absoluto tratar de encontrar información y me estaba volviendo loca”, dijo Anne Hamilton, una residente de Los Ángeles, que buscó durante semanas una dosis pediátrica para su hijo Jimmy de 4 años.
Hamilton consultó primero con el sistema de salud de su hijo. El sitio de internet ofrecía citas de vacunación solo para adultos.
En el sitio web, “la ventana que aparece dice ‘se esperan nuevas vacunas para finales de septiembre, inténtelo de nuevo más tarde’. Es frustrante leer ese mensaje cuando estamos en octubre y no te dan ninguna otra información”, dijo.
Un problema que ha causado dolores de cabeza a los padres ha sido intentar encontrar dosis cubiertas por sus aseguradoras. Por primera vez desde el inicio de la pandemia, el gobierno federal no paga directamente a los fabricantes por las dosis de covid, un proceso que permitió a médicos y farmacéuticos recibir envíos de forma gratuita.
Ahora, las farmacias y los médicos tienen que pagar por adelantado las dosis a los proveedores para almacenarlas. Y las familias necesitan usar su seguro médico para pagarles a los proveedores, y eso puede ser complicado.
Después de días de buscar en internet y muchas pistas falsas, Hamilton finalmente encontró una farmacia a más de una hora de distancia, en Palmdale, con dosis pediátricas. Llamó para asegurarse de que realmente tuvieran vacunas, y que también aceptaran , el seguro de su hijo. Después hicieron el viaje de una hora. Pero cuando llegaron, los farmacéuticos dijeron que no podían aplicarle la vacuna a Jimmy porque tenía menos de 18 años. Hamilton llamó a Medi-Cal para aclarar.
“El representante en la línea de Medi-Cal nos explicó que debíamos realizar el proceso a través del programa de Vacunas para Niños”, dijo. “No sabía qué era este programa”.
Según el programa de Vacunas para Niños del gobierno federal, el hijo de Hamilton solo podía recibir la vacuna de un proveedor participante.
“Nadie publicó la información de que los niños con Medi-Cal debían vacunarse a través del programa de Vacunas para Niños”, dijo Hamilton.
“Nadie tiene información sobre cómo encontrar una clínica cercana porque la mitad ni siquiera figuran en el sitio ”, dijo, refiriéndose a un sitio web de citas para vacunas administrado por el estado de California.
Hamilton fue dirigida a un sitio web diferente, también estatal, que se suponía mostraría la ubicación de los proveedores de vacunas para niños en todo el estado.
“El sitio web simplemente no funciona”, dijo Hamilton después de tratar de navegarlo.
Frustrada, envió un correo electrónico al Departamento de Salud Pública de California (CDPH), que le dijo que sabían que el sitio web no funcionaba y que “los técnicos estaban trabajando en ello”. Nadie del CDPH se ofreció a ayudarla ni a indicarle la lista de proveedores que necesitaba, dijo Hamilton.
Después de que ºÚÁϳԹÏÍø News y NPR le preguntaran al CDPH por qué el de Vaccines for Children no funcionaba, arreglaron el sitio web. Sin embargo, muestra solo los proveedores participantes y no indica si esos médicos y farmacias tienen vacunas pediátricas contra covid. Los padres deben llamar a los proveedores individualmente para ver si están aceptando pacientes o constatar con el sitio web federal .
Hamilton quedó frustrada y llorando.
“Conozco padres de todo el país que están buscando dosis. Es una búsqueda para todos en este momento”, dijo.
En Estados Unidos hay dos sistemas de vacunas paralelos, y el que usan los niños depende de su seguro. Los que tienen seguro médico comercial reciben vacunas a través del mercado comercial. Pero los que tienen seguros del gobierno, como Medi-Cal, reciben vacunas a través del programa Vacunas para Niños, financiado con fondos federales. Solo los proveedores participantes, como el pediatra del condado de Orange, Eric Ball, pueden administrarles la vacuna.
En el marco del programa Vacunas para Niños, “en realidad hacemos un pedido, las vacunas nos llegan, el gobierno ya las ha pagado y luego las distribuimos a los pacientes que tienen esos seguros, de forma gratuita”, explica Ball.
Para los niños cubiertos por planes comerciales, los proveedores de atención médica deben comprar la cantidad que creen que necesitarán con anticipación. Pero Ball dijo que muchos pediatras no almacenan ni administran la vacuna contra covid a esos niños porque no pueden solventarlo.

“Muchos consultorios pediátricos somos pequeñas empresas, y esto significa que tenemos que gastar mucho dinero por adelantado para poder comprar estas vacunas y luego esperar semanas o meses para recuperarlo”, dijo.
Si los padres buscan vacunas en una farmacia, pueden enfrentar otro obstáculo: las los tipos de proveedores que pueden administrar vacunas a los niños. Los farmacéuticos pueden vacunar a niños de 3 años o más según . Eso deja fuera a los niños de entre 6 meses y 3 años, que tienen que consultar a un médico.
“En nuestra oficina, tenemos una lista muy larga de familias que están esperando el día en que lleguen nuestras vacunas contra covid para finalmente poder empezar a vacunar. Ha habido mucha frustración”, dijo Ball.
La oficina de Ball participa en ambos sistemas de vacunas pediátricas. A través de Vacunas para Niños, su práctica recibió algunas dosis pediátricas, pero solo puede administrarlas a pacientes que califican.
Esperó un mes por un envío de solo 100 dosis de la vacuna pediátrica contra covid para sus pacientes con seguro comercial. No es suficiente para satisfacer la demanda.
“Es una pena porque hemos perdido muchas oportunidades desde que se aprobó esta vacuna hace más de un mes”, dijo.
“Hemos tenido muchos pacientes que vienen y quieren vacunar a sus hijos, especialmente niños pequeños y bebés que no tienen la protección de las vacunas anteriores”.
es una clínica de una red de seguridad financiada con fondos federales con varios sitios en todo el condado de Los Ángeles. La red atiende a niños y familias de bajos ingresos, y para sus vacunas pediátricas la clínica depende del programa Vacunas para Niños.
Pero Jim Mangia, su presidente, dijo que para la nueva vacuna pediátrica contra covid se están recortando los pedidos y no están recibiendo las dosis que solicitaron.
“Pedimos 3,000 la semana pasada; recibimos 500”, dijo.
Pero Mangia dijo que St. John’s brinda atención a 50,000 niños. Debido al déficit, no anuncian la vacuna contra covid ni envían correos electrónicos o mensajes de texto para correr la voz, como suele hacer el personal.
“Básicamente estamos esperando”, agregó. “Si alguien la pide, le proporcionamos la vacuna, pero no estamos haciendo el nivel de alcance que normalmente hacemos para vacunar a la gente porque todavía no tenemos suficiente suministro”.
El programa Vacunas para Niños está a cargo de los CDC. En una visita reciente a Los Ángeles, la directora de los CDC, , dijo que no tenía conocimiento de ningún problema con el suministro o el pedido de vacunas contra covid.
“No hay límite de pedidos. Estamos escuchando que se están recibiendo los envíos en tres o cuatro semanas”, dijo. “Diré, personalmente, que el pediatra de mi hijo tiene la vacuna y ha tenido una clínica de vacunación contra covid, por lo que la vacuna está disponible”.
Jimmy, el hijo de Anne Hamilton, finalmente recibió la vacuna a través de una clínica temporal administrada por el condado de Los Ángeles. Se siente afortunada de haberla encontrado.
“Le dije a una de mis amigas que iba a vacunar a mis hijos y me dijo: ‘¿Encontraste una vacuna pediátrica? No puedo creerlo’”.
A Ball le preocupa lo que significará la lenta implementación para los bebés y niños pequeños vulnerables, que son demasiado pequeños para haber sido vacunados antes y deben recibir varias inyecciones antes del aumento previsto de covid en invierno.
“Si queremos vacunar a estos niños para el Día de Acción de Gracias y las vacaciones de invierno, es fundamental que comencemos a hacerlo ahora porque no es una situación única. Necesitamos que estos bebés reciban múltiples dosis durante varias semanas antes de que puedan estar adecuadamente protegidos”, dijo.
Mientras tanto, los niños siguen infectándose. Uno de los pacientes de 4 años de Ball dio positivo el mismo día que su consultorio finalmente recibió 100 dosis de la vacuna pediátrica. La madre del niño había intentado vacunarlo antes, pero no pudo encontrar un proveedor que tuviera dosis.
“Como pediatra, lo único que me duele más que ver a un niño enfermarse o estar internado es que se enferme o deba ser internado por algo que yo podría haber evitado. Y si no tengo las herramientas para evitarlo, me duele y es muy triste”, dijo Ball.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1764768&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Ahora, su función renal está volviendo a fallar y enfrenta la posibilidad de un tercer trasplante. Pero el proceso para encontrar ese órgano salvador está plagado de problemas.
Aproximadamente mientras están en lista de espera, al mismo tiempo que órganos donados en perfecto estado acaban en la basura.
La agencia que supervisa las donaciones y los trasplantes está siendo investigada por el número de órganos que se desperdician. La Red Unida para el Intercambio de Órganos (UNOS, en inglés) recibió una reprimenda bipartidista en una reciente audiencia en el Congreso.
“Los pacientes, no estamos mirando eso”, dijo McCowan, refiriéndose a los debates políticos. “Estamos en plan: ‘Oye, necesito un riñón para mí. Lo necesito ahora. Estoy cansado de la diálisis. Siento que estoy a punto de morir'”.
El número de trasplantes de riñón un 16% gracias a una nueva política aplicada por UNOS que da prioridad a los pacientes más enfermos frente a los que viven más cerca de un centro de trasplantes. Aun así, casi 100,000 personas están a la espera de riñones y aún más de otros órganos.
Una de la Comisión de Finanzas del Senado descubrió numerosos incidentes que antes no se habían hecho públicos. Algunos ejemplos:
UNOS ha tenido el contrato para gestionar la distribución de órganos desde el inicio del sistema nacional de trasplantes en 1984, y ahora los senadores estadounidenses —tanto demócratas como republicanos— se preguntan si ha llegado el momento de que otra entidad intervenga.
“El sistema de trasplantes de órganos se ha convertido en un peligroso caos”, dijo la senadora Elizabeth Warren (demócrata de Massachusetts) durante la . “Ahora mismo, UNOS tiene 15 veces más probabilidades de perder o dañar un órgano en tránsito que una compañía aérea de perder o dañar tu equipaje. Es un récord bastante terrible”.
La investigación culpa a la tecnología vetusta. El sistema informático de UNOS ha estado dejando de funcionar por una hora o más, retrasando la búsqueda de órganos compatibles cuando cada hora cuenta. Tampoco hay una forma estándar de rastrear un órgano, a pesar de que empresas como Amazon pueden localizar cualquier paquete, en cualquier lugar y en cualquier momento.
“Ni siquiera puedo conseguir un riñón que esté a 20 millas de mi centro de trasplantes, si UNOS cree que está en Miami”, dijo Barry Friedman, director ejecutivo del centro de trasplantes de AdventHealth en Orlando, Florida. “En realidad estaba en Orlando, a 20 millas de distancia”.
En la década de 2010 a 2020, el informe del Congreso encontró que UNOS recibió 53 quejas sobre el transporte, incluidos numerosos vuelos perdidos que condujeron a trasplantes cancelados y órganos desechados.
El informe también citó una investigación de KHN de 2020 que descubrió muchos más incidentes: casi 170 fallas en el transporte de 2014 a 2019. Incluso cuando los órganos llegan, los cirujanos de trasplantes dicen que la falta de seguimiento conduce a períodos más largos de “tiempo frío” —cuando los órganos están en tránsito— porque los cirujanos de trasplantes a menudo no pueden comenzar a anestesiar a un paciente hasta que el órgano esté físicamente a mano.
, uno de cada cuatro riñones potenciales se desperdicia. Y esa cifra ha empeorado a medida que los órganos viajan más lejos para llegar a los pacientes más enfermos bajo la nueva política de asignación.
En la Universidad de Alabama-Birmingham, un riñón llegó congelado e inservible en 2014, dijo la doctora Jayme Locke, que dirige el programa de trasplantes. En 2017, un paquete llegó “aplastado” con aparentes marcas de neumáticos (aunque, notablemente, el órgano fue rescatado).
Y en una semana en mayo de este año, dijo Locke, cuatro riñones tuvieron que ser desechados por errores evitables en el transporte y la manipulación.
“La falta de transparencia de UNOS hace que no tengamos ni idea de la frecuencia con la que se producen errores básicos en todo el país”, dijo.
El director general de UNOS, , ha anunciado que a finales de septiembre. Defiende el desempeño de la organización que ha dirigido durante una década, señalando que se ha registrado un aumento de la tasa de trasplantes.
La nueva política de asignación de riñones, que fue desafiada en los tribunales, es en parte responsable de ese aumento de la tasa de trasplantes. La política también ha contribuido a mejorar la equidad, al aumentar los trasplantes de pacientes de raza negra en un 23%. Estos pacientes, a sufrir insuficiencia renal, han tenido dificultades para entrar en las listas de trasplantes.
“Aunque hay cosas que podemos mejorar, y lo hacemos cada día, creo que es una organización fuerte que ha prestado un buen servicio a los pacientes”, dijo Shepard.
, publicado este año, concluye que la culpa debe repartirse entre los centros de trasplante de los hospitales y las organizaciones locales que obtienen los órganos de los donantes.
Las tres entidades trabajan juntas, pero tienden a culparse las unas a las otras cuando la gente empieza a preguntarse por qué siguen muriendo tantos pacientes en la espera de órganos.
“[UNOS] no es la única causa de los problemas de eficacia del sistema”, afirma Renée Landers, profesora de Derecho que dirige la concentración biomédica de la Universidad de Suffolk, en Boston. Landers formó parte del comité que ayudó a elaborar el informe más amplio. “Todo el mundo tenía trabajo por hacer”.
Los recientes informes de vigilancia, así como varias sobre los mapas de distribución de órganos revisados, son solo ruido para McCowan, la paciente de trasplante de Dallas, mientras enfrenta la posibilidad de intentar entrar en otra lista de espera.
Dice que la anima el aumento de la tasa de trasplantes, especialmente para los pacientes negros como ella, pero también teme no tener tanta suerte con una tercera ronda en la lista de espera.
“Sólo necesito un riñón que me sirva”, dijo. “Y lo necesito ahora”.
Este reportaje forma parte de una colaboración que incluye a , y KHN.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1557474&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Los pacientes que sabían poco o nada de inglés tenían un 35% más de posibilidades de morir.
Los médicos que no podían comunicarse claramente con los pacientes en las unidades de covid empezaron a notar que esto estaba afectando los resultados de salud.
“Teníamos la impresión de que el idioma iba a ser un problema desde el principio”, dijo el doctor Karthik Sivashanker, entonces director médico de Brigham para calidad, seguridad y equidad. “Recibíamos informes de seguridad que decían que el idioma era un problema”.
Sivashanker se sumergió en los registros, observando las características únicas de cada uno de los pacientes que habían fallecido: su raza, edad y sexo, y si hablaban inglés.
“Ahí es donde empezamos a descubrir realmente algunas desigualdades más profundas, antes invisibles”, dijo.
Desigualdades que no tenían que ver únicamente a la raza.
Los hospitales de todo el país han informado de pacientes de raza negra y latinos (que pueden ser de todas las razas) que de caucásicos.
Estos pacientes pueden ser más susceptibles porque tienen más probabilidades de tener una enfermedad crónica que aumenta el riesgo de desarrollar una forma grave de covid.
Pero cuando el equipo de Brigham comparó a pacientes de raza negra y latinos con pacientes blancos no hispanos que tenían enfermedades crónicas similares, no encontraron diferencias en el riesgo de muerte por covid.
Pero sí surgió una diferencia en los pacientes latinos que no hablaban inglés. Esa comprensión aleccionadora les ayudó a concentrarse en una disparidad específica de salud, pensar en algunas posibles soluciones y comenzar a comprometerse con un cambio.
Esta disparidad de salud que puede poner en peligro la vida comenzó fuera del hospital, en comunidades de bajos ingresos dentro y fuera de Boston, donde el coronavirus se propagó rápidamente entre muchos hispanohablantes que viven lugares pequeños, con trabajos que no pueden hacer desde casa.
Algunos evitaban ir al hospital hasta que estaban muy enfermos, porque no confiaban en la atención en los grandes hospitales o temían ser detectados por autoridades de inmigración.
Sin embargo, apenas a unas semanas de comenzar la pandemia, los pacientes de covid que hablaban poco inglés comenzaron a acudir a los hospitales de Boston, incluido Brigham and Women’s.
“Francamente, no estábamos completamente preparados para ese aumento”, dijo Sivashanker. “Tenemos servicios de intérpretes realmente increíbles, pero estaban comenzando a sentirse abrumados”.
“Al principio, no sabíamos cómo actuar. Entramos en pánico”, dijo Ana María Ríos-Vélez, intérprete de español en Brigham.
Ríos-Vélez recordó haber buscado palabras para traducir esta nueva enfermedad y experiencia a los pacientes.
Cuando se los llamaba a la habitación de un paciente de covid, los intérpretes estaban confundidos acerca de si podían entrar y qué tanto debían acercarse al paciente.
Algunos intérpretes dijeron que en los primeros días de la pandemia, cuando no se les proporcionó el equipo de protección personal adecuado.
Ríos-Vélez dijo que, cuando ya lo tuvieron, el desafío fue ganarse la confianza del paciente detrás de una máscara, protector facial y bata. Por seguridad, se instaba a muchos intérpretes a trabajar desde casa. Pero hablar con los pacientes por teléfono creó nuevos problemas.
“Fue extremadamente difícil, extremadamente difícil”, dijo. “Los pacientes tenían problemas respiratorios. Tosían. Se ahogaban”.
Y Ríos-Vélez no podía mirar a sus pacientes a los ojos para tranquilizarlos y establecer una conexión.
“No es solo la voz. A veces necesito ver los labios, si sonrío”, dijo. “Quiero que vean la compasión en mí”.
Brigham respondió sumando más intérpretes y comprando más iPads para que los trabajadores remotos pudieran ver a los pacientes.
El hospital compró amplificadores para elevar el volumen de las voces de los pacientes por encima de los ruidos de las máquinas que zumban en una terapia intensiva.
La red Mass General Brigham está disponibles por video en las oficinas de atención primaria. Un estudio encontró que, durante la pandemia, los pacientes de habla hispana que los pacientes caucásicos.
El objetivo de Brigham es que todos los pacientes que necesiten un intérprete, lo tengan. El mayor desafío, dijo, es incluir un intérprete en el cuidado de los pacientes que pueden necesitar ayuda pero no la piden.
En la primera oleada, los intérpretes también se convirtieron en traductores del sitio web del hospital, las ventanas de información, las señales de seguridad y los folletos de covid.
“Fue muy duro. Me enfermé y tuve que tomarme una semana libre”, dijo Yilu Ma, directora de servicios de interpretación de Brigham. Ahora, Mass General Brigham está ampliando un servicio de traducción centralizado para toda la red de hospitales.
El equipo de análisis de Brigham and Women’s descubrió otras disparidades. Los empleados con salarios más bajos tenían covid con más frecuencia que las enfermeras y los médicos.
Sivashanker dijo que hubo docenas de reuniones en pequeños grupos con asistentes médicos, trabajadores del transporte, personal de seguridad y aquellos en servicios ambientales, que tenían las tasas más altas de pruebas positivas y alentó a todos a hacerse la prueba.
“Les dejamos saber que no perderían sus trabajos si tuvieran que faltar”, dijo Sivashanker. Y él, junto con los gerentes, les dijo a estos empleados “nos damos cuenta de que están arriesgando su vida al igual que cualquier otro médico o enfermero, todos los días que vienen a trabajar”.
Algunos empleados se quejaron de favoritismo en la distribución de equipos de protección, que fue investigado por el hospital.
Para asegurarse de que todos los empleados recibieran actualizaciones oportunas a medida que cambiaban las pautas para la pandemia, Brigham comenzó a traducir todos los mensajes de coronavirus al español y a otros idiomas y a enviarlos por mensaje de texto, que es más probable que lean las personas que están en movimiento todo el día.
El sistema Mass General Brigham ofreció subvenciones por dificultades económicas de hasta $1,000 para empleados con presiones financieras adicionales, como gastos en cuidado infantil.
Angelina German, una trabajadora de mantenimiento del hospital con un inglés limitado, dijo que aprecia recibir actualizaciones a través de mensajes de texto en español, y las sesiones informativas en persona con sus jefes.
“Ahora están más conscientes de todos nosotros”, dijo German a través de un intérprete, “asegurándose de que la gente se cuide a sí misma”.
El hospital también instaló sitios de prueba en algunos vecindarios de Boston con altas tasas de infección por coronavirus, incluidos barrios donde viven muchos empleados que se estaban infectando. Al menos uno de esos sitios ahora ofrece vacunas contra covid.
“No es necesario programar a nadie. No necesitas seguro. Simplemente acércate y podemos hacerte la prueba”, explicó la doctora Christin Price durante una visita el otoño pasado a un sitio de pruebas en el vecindario de Jamaica Plain.
Nancy Santiago salió del lugar de la prueba con una bolsa gratuita de frutas y verduras de 10 libras, que compartirá con su madre. Santiago dijo que está agradecida por la ayuda.
“Tuve que dejar mi trabajo por [falta de] guardería, y ha sido bastante difícil”, dijo. “Pero, ya sabes, tenemos que seguir siendo fuertes, y espero que esto termine pronto”.
Brigham abrió recientemente una operación interior similar en el Strand Theatre, en el vecindario de Dorchester. A todos los que vienen a hacerse una prueba de coronavirus se les pregunta si tienen suficiente para comer, si pueden pagar sus medicamentos, si necesitan asistencia para la vivienda y si están registrados para votar.
Los líderes de Mass General Brigham dijeron que tomarán lo que han aprendido al analizar las disparidades durante la pandemia y expandirán acciones en toda la red hospitalaria.
“Muchos de los problemas que se identificaron durante la respuesta de equidad de covid son, lamentablemente, problemas bastante universales que debemos abordar, si vamos a ser una organización antirracista”, dijo Tom Sequist, jefe de experiencia del paciente y equidad de Mass. General Brigham.
El trabajo de Brigham sobre las disparidades en salud proviene, en parte, de con el Institute for Healthcare Improvement (IHI).
“Hay muchas rutinas defensivas que tenemos como médicos y que los datos pueden ayudar a cambiar, y revelar que hay algunos sesgos en tu propia práctica”, explicó el doctor Kedar Mate, presidente y director ejecutivo de IHI.
Mate dijo que “si no nombramos y comenzamos a hablar sobre el racismo y cómo pretendemos desmantelarlo, continuaremos colocando vendajes sobre el problema y no abordaremos las causas subyacentes”.
“La pobreza y los determinantes sociales de las necesidades de salud no desaparecerán pronto, por eso, si hay una manera de continuar atendiendo a las comunidades, creo que sería muy bueno”, dijo Price, quien ayudó a organizar el programa de pruebas de Brigham.
Pero, ¿el trabajo de Brigham ha reducido el riesgo de muerte por covid para los pacientes hispanohablantes? El hospital aún no ha actualizado el análisis, e incluso cuando lo hace, determinar si (o cómo) funcionaron las intervenciones será difícil, dijo Sivashanker.
Pero Sivashanker dijo que más intérpretes y iPads, y mejores mensajes para los empleados que no hablan inglés, además de todos los demás pasos que Brigham ha tomado durante la pandemia, han mejorado la experiencia tanto del paciente como del empleado.
Eso, dijo, cuenta como un éxito, mientras el trabajo continúa.
Esta historia es parte de una asociación que incluye a WBUR, NPR y KHN.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1299460&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Judy Dodd, que vive en Nueva York, es una de ellas. Pasó casi un año aquejada de dolores de cabeza, falta de aliento, fatiga extrema y problemas de olfato, entre otros síntomas.
Le preocupaba que esta “lucha por la vida” se convirtiera en su nueva normalidad.
Pero todo cambió después de recibir la vacuna contra el virus.
“Me sentí como nueva. Fue una locura”, dijo Dodd, refiriéndose a cómo muchos de sus problemas de salud disminuyeron significativamente después de su segunda inyección.
A medida que en Estados Unidos aumenta el número de personas vacunadas, surge un curioso beneficio para los que padecen este síndrome posterior a la enfermedad: Sus síntomas se alivian y, en algunos casos, desaparecen por completo tras la vacunación.
Es la nueva pista en el rompecabezas inmunológico de covid de largo plazo, una afección aún poco conocida que deja a algunos infectados con síntomas muy variados meses después de la enfermedad inicial.
La idea de que una vacuna destinada a prevenir la enfermedad pueda también tratarla ha despertado el optimismo entre los pacientes, y a los científicos que estudian el síndrome posterior a la enfermedad les interesan mucho estas historias.
“No esperaba que la vacuna te hiciera sentir mejor”, afirmó , inmunóloga de la Facultad de Medicina de Yale e investigadora de covid de largo plazo.
“Cada vez que escuchaba que los síntomas de las personas con covid persistente se reducían o se recuperaban por completo, más me ilusionaba porque esto podría ser una cura potencial para algunas personas”.
Aunque parece prometedor, aún es demasiado pronto para saber cuántas personas con covid de largo plazo se sienten mejor, como resultado de la vacunación, y si eso supone una diferencia estadísticamente significativa.
Mientras tanto, Iwasaki y otros investigadores ya han incorporado esta cuestión en los estudios en curso de los enfermos de covid persistente mediante el seguimiento de sus síntomas antes y después de la vacunación y la recogida de muestras de sangre para estudiar su respuesta inmunitaria.
Hay varias teorías sobre por qué las vacunas podrían aliviar los síntomas de covid persistente. Es posible que las vacunas eliminen restos del virus o sus fragmentos, que interrumpan una respuesta autoinmune perjudicial o que, de alguna otra manera, “restablezcan” el sistema inmunitario.
“Todo es biológicamente plausible y, lo que es más importante, debería ser fácil de comprobar”, dijo el , de la Universidad de California-San Francisco (UCSF), que también estudia los en los pacientes.
Las historias de los pacientes ofrecen esperanza
Antes de recibir la vacuna, Dodd, que tiene unos 50 años, dijo que se sentía como si hubiera envejecido 20 años.
Le costó volver al trabajo, e incluso las tareas más sencillas la dejaban agotada y con un insoportable dolor de cabeza.
“Subía las escaleras del metro y tenía que detenerme en la cima, quitarme la máscara sólo para tomar aire”, explicó Dodd.
Después de recibir su primera dosis de la vacuna de Pfizer en enero, muchos de sus síntomas se agravaron, por lo que consideró negarse a recibir la segunda dosis.
Pero lo hizo, y a los pocos días notó que había recuperado la energía, que respiraba mejor y, poco después, incluso sus problemas de olfato se habían resuelto.
“Fue como si el cielo se hubiera abierto. Salió el sol”, exclamó. “Me siento casi igual a como estaba antes de covid”.
A falta de estudios significativos, los investigadores extraen la información que pueden de las historias de los pacientes, las encuestas informales y las experiencias de los médicos. Por ejemplo, de los 577 pacientes con covid prolongado, con los que se puso en contacto el grupo , un 40% dijo que se sentía mejor después de vacunarse.
Entre los pacientes del , del Centro Médico de la Universidad de Columbia, en Nueva York, la “niebla cerebral” y los problemas gastrointestinales son dos de los síntomas más comunes que parecen resolverse tras la vacunación.
Griffin, que investiga la enfermedad de covid de largo plazo, al principio de su estudio estimó que entre el 30% y el 40% de sus pacientes se sentían mejor. Ahora cree que la cifra puede ser mayor, ya que más pacientes reciben su segunda dosis y experimentan más mejoras.
“Hemos ido desgranándolo [covid de largo plazo] tratando cada síntoma”, señaló. “Si verificamos que al menos el 40% de las personas se recuperan de forma significativa con una terapia de vacunación, entonces, hasta la fecha, ésta es la intervención más eficaz que tenemos contra la enfermedad”.
Un , que aún no ha sido revisado por otros expertos, descubrió que un 23% de los pacientes con covid prolongado presentaban un “aumento en la resolución de los síntomas” tras la vacunación, en comparación con alrededor del 15% de los que no estaban vacunados.
Pero no todos los médicos observan el mismo nivel de mejora.
Médicos de clínicas post-covid de la Universidad de Washington en Seattle, de la Oregon Health & Science University en Portland, el National Jewish Health en Denver y el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh dijeron a NPR y KHN que, hasta ahora, sólo un pequeño número de pacientes, o ninguno, ha informado de que se sentían mejor después de vacunarse, pero no era un fenómeno generalizado.
“He oído anécdotas de personas que se sienten peor, y se puede dar una explicación científica para ello y movernos en cualquier dirección”, apuntó Deeks, de la UCSF.
¿Por qué los pacientes se sienten mejor?
Hay varias teorías para explicar por qué las vacunas podrían ayudar a algunos pacientes, cada una de ellas basada en diferentes interpretaciones fisiológicas de covid de largo plazo, que se manifiesta de diversas maneras.
“Lo que está claro es que covid de largo plazo no es un solo problema”, explicó el , director del Scripps Research Translational Institute, quien también estudia el covid persistente y los posibles efectos terapéuticos de la vacunación.
Algunas personas tienen frecuencias cardíacas en reposo rápidas y no toleran el ejercicio. Otras sufren principalmente problemas cognitivos, o alguna combinación de síntomas como agotamiento, problemas para dormir y problemas con el olfato y el gusto, señaló Topol.
Por lo tanto, es probable que unas terapias funcionen mejor para algunas versiones de covid de largo plazo que para otras, afirmó Deeks.
Una de las teorías es que las personas infectadas nunca eliminan por completo el coronavirus, y un “depósito” viral, o fragmentos del virus, persiste en partes del cuerpo causando inflamación y síntomas a largo plazo, apuntó Iwasaki, la inmunóloga de Yale.
Según esta explicación, la vacuna podría inducir una respuesta inmunitaria que le proporcionara al cuerpo un poder adicional para rechazar la infección persistente.
“En realidad, ésta sería la forma más directa de eliminar la enfermedad, ya que se está eliminando la fuente de inflamación”, dijo Iwasaki.
Griffin, del Centro Médico de Columbia, sugirió que esta idea de la “persistencia viral” está respaldada por lo que ve en sus pacientes y por lo que le dicen otros investigadores y médicos.
Dijo que los pacientes parecen mejorar después de recibir cualquiera de las vacunas, generalmente unas “dos semanas después, cuando parece que experimentan lo que sería una respuesta efectiva y protectora”.
Otra posible razón por la que algunos pacientes mejoran es entender covid de largo plazo como una enfermedad autoinmune, en la que las células inmunitarias del cuerpo acaban dañando sus propios tejidos.
Una vacuna podría, hipotéticamente, poner en marcha el “sistema inmunitario innato” y “amortiguar los síntomas”, pero sólo temporalmente, comentó Iwasaki, que ha estudiado el papel de las proteínas dañinas, llamadas autoanticuerpos, en covid.
Esta respuesta inmunitaria autodestructiva se produce en un subgrupo de pacientes con covid mientras están enfermos, y los autoanticuerpos producidos pueden circular durante meses. Pero aún no está claro cómo esto puede contribuir a la aparición de covid persistente, según , director del Instituto de Inmunología de la Universidad de Pennsylvania.
Otra teoría es que la infección haya “desconfigurado” el sistema inmunitario de alguna otra manera y haya provocado una inflamación crónica, similar al síndrome de fatiga crónica, dijo Wherry. En ese caso, la vacunación podría “restablecer” de algún modo el sistema inmunitario.
Con , es difícil determinar cuántos de los que padecen covid de largo plazo habrían mejorado incluso sin ninguna intervención.
“Ahora mismo, sólo tenemos anécdotas; nos encantaría que fuera cierto. Esperemos a contar con datos reales”, concluyó Wherry.
Este reportaje forma parte de una colaboración que incluye a NPR y KHN.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1299442&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>“¿Tres o cuatro? ¿Cinco veces en mi vida?, lucha por recordar. “No parece gran cosa”.
En ese momento, hace aproximadamente una década, Lemon se daba frecuentes atracones de metanfetamina, acelerando su libido y silenciando la voz en su cabeza que decía que los condones serían una sabia elección en una furiosa fiesta sexual.
“Reduce tus inhibiciones, y también tus habilidades para tomar decisiones están sesgadas”, dijo Lemon, quien ahora tiene 50 años.
Ahora está sobrio y dirige el Castro Country Club en San Francisco, que no es un centro de esparcimiento, sino un lugar donde los hombres homosexuales llegan para buscar ayuda con la adicción, especialmente la metanfetamina. Lemon dijo que la sífilis es parte del paquete.
“En la comunidad de un programa de 12 pasos, si lo tuyo era la metanfetamina, todo el mundo tenía sífilis”, dijo.
En el año 2000, las tasas de sífilis eran tan bajas que los funcionarios de salud pública creían que la erradicación estaba en el horizonte. Pero comenzaron a aumentar en 2001. Entre 2015 y 2019 los casos aumentaron un 74%. Hubo casi 130,000 en todo el país en 2019, según publicados el martes 13 de abril por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
En California, y en todo Estados Unidos, aproximadamente la se dan en hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Más de del oeste del país que tienen sífilis también consumen metanfetamina, que en los últimos años.
Estas son solo algunas de las tendencias que provocan que los casos nacionales generales de enfermedades de transmisión sexual (ETS) hayan alcanzado récord históricos durante los últimos seis años consecutivos, llegando a 2,5 millones. Y las consecuencias ahora se están viendo en los bebés, que contraen la sífilis de sus madres: las tasas de sífilis congénita casi se cuadruplicaron entre 2012 y 2019.
Todo esto fue antes de que la pandemia de coronavirus se afianzara en el país, y con recursos como rastreadores de contactos y suministros de pruebas; que habitualmente se usan para las ETS, derivados para covid, los CDC predicen que los números de 2020 no serán mejores.
“Estamos bastante preocupados y hemos visto esta tendencia a lo largo del tiempo”, dijo la doctora Erica Pan, epidemióloga del estado de California. “Desafortunadamente, después de años de no tener suficientes fondos e infraestructura en salud pública, y luego, en el último año, por supuesto, tanto a nivel local como estatal, una gran cantidad de personal que se había estado enfocando en el seguimiento de las ETS y la sífilis se redireccionó a la pandemia”.
No hay una causa única
Muchos factores han contribuido al aumento de las enfermedades de transmisión sexual y, en particular, de la sífilis.
En la comunidad gay de San Francisco, por ejemplo, el auge de las aplicaciones móviles para encontrar pareja como Grindr y Tinder hizo que encontrar una cita fuera “más rápido que recibir una pizza en casa”, comentó Dan Wohlfeiler, especialista en prevención de ETS y cofundador de , que utiliza estas aplicaciones para mejorar la salud de los hombres homosexuales.
Cuando las aplicaciones móviles de citas aparecieron por primera vez en 2009, se complicó para los investigadores de enfermedades rastrear de la propagación de las ETS, lo cual también dificulta la notificación a las personas que podrían haber sido infectadas, porque los hombres no siempre saben los nombres de los hombres con los que se relacionan.
“A veces solo conocen su nombre en línea”, dijo la , profesora asociada de la Escuela de Medicina de la Universidad de California-San Francisco y autora de “”, sobre la historia de las ETS. “Y si el sexo no salió bien, a veces bloquean a la persona de su aplicación y ni siquiera saben cómo comunicarse con esa persona nuevamente”.
Las citas en línea comenzaron a finales de la década de 1990, casi al mismo tiempo que se dispuso de medicamentos eficaces para prevenir la transmisión del VIH. Primero, antirretrovirales que suprimen el virus en quienes son VIH positivo; y luego, en 2012, profilaxis previa a la exposición, o PrEP, que previene nuevas infecciones en personas VIH negativas pero consideradas en riesgo de contraer el virus.
Con el riesgo de contraer una enfermedad mortal bajando a casi cero, los condones cayeron aún más en desgracia de lo que ya estaban, dijo Park.
“Si un hombre está tomando PrEP y el otro tiene supresión viral, no hay ningún riesgo de VIH”, dijo. “Entonces, ¿por qué usar condones si no te importa tener un toque de sífilis?”
Diagnosticar la sífilis es complicado
Si bien la sífilis no es benigna, puede causar ceguera, sordera o daño cerebral, es fácil de tratar. Por lo general, una inyección de penicilina en el trasero la curará.
Pero diagnosticar la sífilis puede ser complicado, dijo Park, que trata a pacientes con ETS en la . A menudo se encuentra agachada en la sala de examen, “levantando el escroto y levantando el pene”, estirando la cabeza para ver bien desde todos los ángulos.
Lo hace para encontrar erupciones asociadas con la sífilis. Algunas son obvias, otras sutiles. Normalmente, los médicos de las clínicas de medicina familiar no están capacitados para saber dónde buscar o cuándo, exp
“El paciente llega diciendo: ‘Estoy cansado'”, dijo Park, refiriéndose a un síntoma común de la sífilis. “¿Cuántas personas van a decir: ‘Quítese los pantalones y levántese el escroto? Quiero mirar’. Solo hacemos eso en la clínica de ETS porque eso es lo que hacemos”.
Pero las clínicas públicas especializadas en ETS, como en la que trabaja Park, en todo el país. Una razón es la persistente falta de fondos para los programas de salud pública, una tendencia que quedó al descubierto durante la pandemia. Otra razón es la Ley de Cuidado de Salud a Bajo precio (ACA). Curiosamente, la ley de 2010, destinada a ampliar el acceso a la atención médica, en realidad contribuyó al cierre de las clínicas de ETS.
“Honestamente, creo que todos pensaron que no serían necesarias”, dijo la en 2019, cuando era directora del Departamento de Salud Pública de California. Dijo que, una vez que Obamacare estuviera en su lugar, la idea era que las pruebas de ETS se realizaran en las clínicas de atención primaria.
“En cierto modo, todos asumimos que, si tienes seguro médico y tienes acceso a un médico, eso es todo lo que necesitas”, dijo. “Resulta que eso no es todo lo que uno necesita”.
La gente todavía tenía relaciones de las que no quería hablar con su médico de cabecera. Y algunos médicos de familia no querían indagar en la vida sexual de los pacientes. Los jóvenes, en particular, prefieren las clínicas adaptadas a ellos, fuera del ámbito de sus padres.
“Esa pérdida de la atención anónima realmente fue un problema”, dijo Smith.
La epidemia de sífilis también llega a los bebés
Cuando Christian Faulkenberry-Miranda decidió que iba a ser pediatra, nunca pensó que se convertiría en una experta e
En 2010, poco después de terminar su formación médica y comenzar a trabajar en el en Fresno, California, comenzó a ver bebés con un sarpullido en el estómago que parecía un muffin de arándanos. Pensó que era una infección viral común, hasta que estos bebés dieron positivo para sífilis.
Al principio, la doctora Faulkenberry-Miranda quizás veía algunos casos de sífilis congénita cada año. Ahora ve dos casos por semana. Es importante comenzar el tratamiento de 10 días con antibióticos de inmediato para evitar complicaciones, pero aun así monitorea a sus pacientes durante el primer año de vida y, a menudo, durante toda la infancia, para vigilar los problemas de visión y audición, retrasos en el desarrollo, déficits de atención y aprendizaje, discapacidades, todas las cuales pueden resultar de infecciones congénitas por sífilis.
En 2019, 128 casos resultaron en muerte fetal o neonatal.
“Lo decepcionante es que la sífilis es muy tratable”, dijo. “Esto es algo que se puede prevenir por completo, con la detección y el tratamiento adecuado de estas madres durante el embarazo”.
Los casos de sífilis congénita alcanzaron un hito preocupante en 2019, llegando a un total de 1,870 casos, un aumento del 279% en cinco años. Eso es más alto que el número de casos de VIH de madre a hijo en su .
“¿Cómo puede estar pasando esto? Las pruebas son baratas y están ampliamente disponibles. El mismo tratamiento que hemos estado usando desde los años 40 todavía funciona”, dijo Park, quien también ha visto un aumento en los casos de sífilis congénita en San Francisco. “Y, sin embargo, tenemos esta epidemia completamente fuera de control entre los bebés más vulnerables de nuestra sociedad”.
Muchas de las mujeres que dan a luz a bebés con sífilis no han recibido atención prenatal. A menudo consumen drogas, , y generalmente no tienen hogar, dijo Smith, ex directora de salud pública de California. Esto las hace más propensas a intercambiar sexo por vivienda, comida o drogas. El consumo de drogas, en particular, hace que las mujeres sean menos propensas a reconocer que están embarazadas y a buscar atención médica si lo admiten.
“Están muy preocupadas por lo que sucederá cuando se descubra que están embarazadas y consumen drogas”, dijo Smith. “Les preocupa que se informe sobre su consumo de drogas y luego… se llevarán a sus hijos”.
Las complicaciones de la vida de estas mujeres también dificultan la investigación de enfermedades y el rastreo de contactos. La veterana rastreadora de contactos Romni Neiman recuerda la dificultad que siempre ha tenido para localizar a mujeres embarazadas en su carrera.
Neiman trabaja para los CDC, y antes de comenzar a trabajar con casos de covid el año pasado, trabajó en la prevención de enfermedades de transmisión sexual, incluyendo la sífilis congénita, en California.
Recuerda haber buscado a una mujer a finales de los 80 en Chicago. Estaba embarazada, consumía drogas, y había estado expuesta a la sífilis. Su vivienda era tan inestable que Neiman fue a tres lugares antes de encontrarla. La mujer no tenía auto, así que Neiman se ofreció a llevarla a la clínica para hacerse la prueba. No tenía un lugar seguro para dejar a su niño pequeño, porque un hombre en el lugar donde se hospedaba era abusivo, por lo que Neiman cuidó al niño mientras la mujer visitaba al médico.
“Ella solo estaba tratando de hacer lo mejor que podía, y tenía mucho miedo”, recuerda Neiman. “A veces es realmente agotador y muy triste. Y llegas a casa al final del día y dices, “Wow. Increíble'”.
Desafíos como esos, combinados con la subfinanciación persistente de programas de salud pública, son lo que llevaron al aumento inicial de la sífilis congénita en el condado de Fresno en la década de 2010, dijo Park. Los rastreadores de contactos locales no pudieron mantenerse al día y el estado tuvo que intervenir con refuerzos.
El estado está tomando nuevas medidas para abordar las tasas, dijo Pan, la epidemióloga estatal, como exigir que las mujeres se realicen pruebas de detección de sífilis dos veces durante el embarazo en lugar de una. Y, en lugar de esperar a que vengan para recibir atención prenatal, el estado está haciendo más actividades de alcance y examinando a las mujeres embarazadas en la sala de emergencias y en las prisiones.
Pan cree que la pandemia de covid ha creado una oportunidad para invertir en una respuesta más ágil a problemas de salud pública emergentes y reemergentes como la sífilis.
“Ha sido un año realmente largo y difícil para responder a esta pandemia, pero la gente realmente ha reconocido y se ha dado cuenta del impacto de dejar de invertir en la infraestructura de salud pública”, dijo. “Espero que muchos de los recursos que esperamos utilizar a largo plazo después de esta pandemia también beneficien a las ETS”.
Esta historia es parte de una asociación que incluye a , y KHN.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1299468&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Pero no está claro si los protocolos valdrán la pena a largo plazo.
Maestros de la Academia New Hope en Franklin, Tennessee, estaban charlando sobre el tema. La escuela cristiana privada ha permanecido presencial durante gran parte de la pandemia, requiriendo máscaras y tratando de mantener a los alumnos separados, en la medida en que es posible con niños pequeños.
Nicole Grayson, quien enseña en cuarto grado, dijo que se dieron cuenta de algo peculiar.
“No conocemos a nadie que se haya engripado”, dijo. “A ningún estudiante que haya contraído faringitis estreptocócica”.
Y no se trata solo de algo anecdótico.
Un estudio publicado este marzo en el , dirigido por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, encontró que en 44 hospitales infantiles, el número de pacientes pediátricos hospitalizados por enfermedades respiratorias se redujo en un 62%.
Las muertes también han disminuido drásticamente en comparación con los últimos 10 años: el número de muertes por influenza en niños suele estar entre 100 y 200 por año, pero hasta ahora a causa de la enfermedad en el país durante la temporada de influenza 2020-21.
Los adultos tampoco se están enfermando. Las muertes por influenza esta temporada se medirán en cientos en lugar de miles. En 2018-19, una temporada de gripe moderada, se estima que murieron 34,200 estadounidenses.
Combo eficaz
No son solo las máscaras y el distanciamiento físico lo que está frenando las enfermedades transmisibles, dijo la , pediatra de Mercy Community Healthcare, una clínica de Tennessee que recibe fondos federales.
Que un niño tenga fiebre ahora es algo serio, los padres no están mandando a sus hijos enfermos a la escuela, agregó.
“Están quedándose en casa cuando están enfermos”, dijo Vehec. Eso incluye a los adultos que pueden sentirse enfermos.
Este aislamiento cuando alguien se siente mal podría mantenerse después de la pandemia. Pero el aislamiento, la distancia y las máscaras no funcionan para muchos niños, explicó Vehec.
Por ejemplo, los que tienen problemas del habla no ven la boca de su maestro para aprender a hablar correctamente.
“Creo que ha sido un mal necesario por la pandemia, y lo he apoyado por completo, pero ha tenido sus consecuencias”, dijo.
Y dado que las vacunas contra covid no estarán disponibles para los niños por un tiempo, puede ser otro año de cubrebocas en las escuelas.
Algunos expertos, como los investigadores que intentan , argumentan que más sociedades deberían adoptarlas, como lo han hecho algunos países asiáticos. Pero incluso los expertos en enfermedades infecciosas como el de la Universidad de Alabama-Birmingham dudan de que sea práctico.
“Soy un poco escéptico de que esta crisis sea suficiente para un cambio cultural generalizado, dado lo difícil que ha sido lograr un cambio cultural razonable en los meses anteriores”, analizó Franco.
El escenario más realista para un cambio duradero puede ser dentro de la propia atención médica.
Los médicos y enfermeras no solían usar máscaras antes de covid. El , quien dirige el departamento de emergencias de un hospital de HCA en las afueras de Nashville, mencionó a un colega médico que ha usado máscara desde que salió de la escuela de medicina.
“Solíamos bromear sobre esto”, dijo Harrison. “Hasta la pandemia”.
Ahora que todos usan máscaras, el departamento de Harrison ha descubierto lo mismo que muchos otros lugares de trabajo: los empleados no están diciendo que están enfermos, a menos que sea covid.
“Cuando covid termine, ésta es una práctica que la mayoría de nosotros probablemente continuaremos”, dijo Harrison. “Porque no tendremos que preocuparnos por los niños con secreción nasal y las personas mayores que no saben que están estornudando en tu cara”.
Algunos sistemas hospitalarios, incluido Nebraska Medicine, han comenzado a relajar los requisitos de uso universal de máscara para su personal. Pero incluso el personal vacunado todavía tiene que usar cubreboca cuando están con pacientes.
Intermountain Healthcare, en Utah, ha dicho que seguirá requiriendo máscara cuando se levante el mandato estatal en abril.
Pero incluso los que creen en la eficacia de las máscaras tienen dudas de que la comunidad médica las adopte en forma permanente.
“La pregunta más importante es: ¿Todos van a necesitar un descanso?”, se preguntó el , quien estudia enfermedades infecciosas en la Universidad de Boston.
Funcionarios de salud pública dicen que, independientemente de lo que depare el futuro, aún no ha llegado el momento de eliminar los requisitos de las mascarillas, porque todavía hay mucha gente que vacunar contra covid.
Pero eventualmente, incluso los médicos y las enfermeras están listos para volver a mostrar sus caras sonrientes.
Esta historia es parte de una asociación que incluye Nashville Public Radio, NPR y KHN.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1284448&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Carpas, toldos, invernaderos, hasta iglús y todo tipo de estructuras parcialmente abiertas han aparecido en restaurantes de todo el país.
Los propietarios recurren a estas opciones como un salvavidas para ayudar a llenar algunas mesas, y tener al menos la posibilidad de ofrecer una experiencia gastronómica más segura.
“Estamos tratando de hacer todo lo posible para ampliar la temporada de comidas al aire libre durante el mayor tiempo posible”, dijo , de la Asociación Nacional de Restaurantes.
Tiempos nefastos han obligado a la industria a encontrar formas de sobrevivir. Whatley dijo que más de 100,000 restaurantes están “completamente cerrados”.
“Va a ser un invierno duro”, dijo Whatley. “A medida que aumenta el frío, veremos más restaurantes cerrando”.
En los últimos meses, muchas ciudades y estados han impuesto a las comidas en interiores, dado el alto riesgo de propagar el virus en entornos abarrotados.
Muchos limitaron el espacio interior. Otros cerraron por completo las comidas en interiores, como y . Otros han ido aún más lejos: y han prohibido las comidas en interiores y al aire libre. Solo se permite comida para llevar.
Aquellos que pueden atender a los clientes al aire libre, en patios o aceras, están ideando adaptaciones creativas que pueden hacer posible cenar en los gélidos días del invierno.
El estado de Washington cerró los espacos interiores a mediados de noviembre y ha mantenido esa prohibición a medida que los casos de coronavirus continúan aumentando.
El lujoso restaurante , en Seattle, ha construido un elaborado pasaje en el estacionamiento.
Incluye una chimenea al aire libre y pasillos con paneles de madera que serpentean entre pequeños pinos y tiendas circulares. El conjunto de tiendas es el esfuerzo de la familia Canlis para mantener viva la buena mesa durante la pandemia, en el invierno típicamente largo y húmedo de Seattle.
Los huéspedes que llegan son recibidos con un termómetro de frente para tomar su temperatura y una taza de sidra caliente.
Las para las estructuras de comedor al aire libre en Washington requieren que Canlis considere cuestiones como por ejemplo cómo ventilar las tiendas correctamente y desinfectar los muebles costosos.
Las estructuras se limpian después de cada cena; los camareros entran y salen rápidamente, con máscaras N95.

Estos espacios, ¿qué tan seguros son?
Otra versión más moderna de las cenas al aire libre incluye iglús transparentes y otras estructuras en forma de domo que se han vuelto populares entre los propietarios de restaurantes de todo el país.
Tim Baker, dueño del restaurante italiano en Seattle, tuvo que encargar sus iglús a Lituania y montarlos con la ayuda de su hijo.
La política de su restaurante es que solo se permiten dos personas en un iglú a la vez, para reducir el riesgo de que estén cerca comensales de diferentes hogares.
“Estás completamente encerrado en tu propio espacio con alguien de tu propia casa. Estos domos te protegen de todas las personas que pasan por la acera y el mozo no entra contigo”, dijo.
Baker contó que consultó con expertos en flujo de aire y decidió usar un cañón de aire caliente industrial después que cada grupo de comensales sale del iglú, y antes de que entre el siguiente grupo, para despejar el aire dentro de la estructura de cualquier partícula infecciosa persistente.
“Se dispara este cañón y empuja el aire de manera realmente agresiva, dispersando rápidamente las partículas”, dijo Baker.
Los iglús de su restaurante se han convertido en una gran atracción.
“Estoy orgulloso de cualquier cosa que podamos hacer para entusiasmar a la gente en este momento, porque lo necesitamos”, dijo. “Todos estamos siendo aplastados emocionalmente por la pandemia”.
No todas las estructuras al aire libre se construyen por igual, dijo Richard Corsi, experto en calidad del aire y decano de ingeniería e informática de la Universidad Estatal de Portland en Oregon.
“Hay un amplio espectro”, dijo Corsi. “Lo más seguro de lo que estamos hablando es sin paredes, un techo. Y luego lo peor es completamente cerrado, que es esencialmente una carpa interior, especialmente si no tiene una ventilación realmente buena y un buen distanciamiento físico”.
De hecho, dijo Corsi, algunas estructuras de comedor al aire libre que están cerradas y tienen muchas mesas juntas terminan siendo más peligrosas que estar en el interior, porque la ventilación es peor.
Comer al aire libre, sin nada, es mucho más seguro porque hay “velocidades del aire más altas, más dispersión y más mezcla que en el interior”, dijo Corsi, lo que significa que las gotas respiratorias que albergan el virus no se acumulan y son menos concentrado cuando las personas están cerca unas de otras.
“Si tienen calentadores, entonces tendrás una ventilación bastante buena”, dijo Corsi. “El aire se elevará cuando se caliente y luego entrará aire frío”.
Dijo que los domos privados pueden ser bastante seguros si se ventilan y limpian adecuadamente entre comensales. Eso también supone que todos los que comen dentro de la estructura viven juntos, por lo que ya han estado expuestos a los gérmenes de los demás.
Pero Corsi dijo que todavía no saldrá a comer a una de las muchas nuevas creaciones para cenas al aire libre, “aunque sé que tienen un riesgo mucho menor de propagar el covid-19 que la mayoría de las alternativas en interiores”.
Esta historia es parte de una alianza de noticias de salud entre NPR y Kaiser Health News.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1247228&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>La fiebre durante esas semanas por momentos subía tanto (100,4, 101,2, 101,7, 102,3) que, en la peor de las noches, tenía que estar bajo una ducha de agua helada, para intentar bajarla.
“Esa noche había escrito en un diario cartas a todas las personas cercanas, lo que quería que supieran si me moría”, recordó.
Al mes, surgieron nuevos síntomas: dolores de cabeza y calambres punzantes en las piernas y el abdomen que le hicieron pensar que podía estar en riesgo de tener coágulos de sangre y accidentes cerebrovasculares, complicaciones que habían informado otros pacientes con COVID-19 en sus 30 años.
Aún así, no estaba segura de si debía ir al hospital.
“Como mujeres de color, te cuestionan mucho tus emociones y la realidad de tu estado físico. Te dicen que exageras”, dijo Monterroso, quien es latina. “Así que tenía ese extraño sentimiento de ‘no quiero usar los recursos para nada'”.
Fueron necesarios cuatro amigos para convencerla de que tenia que llamar al 911.
Lo que pasó en la sala de emergencias del Hospital Alameda confirmó sus peores temores.
Monterroso dijo que durante casi toda su visita, los proveedores de salud ignoraron sus síntomas y preocupaciones. ¿La presión arterial está baja? Esa es una lectura falsa. ¿Sus niveles cíclicos de oxígeno? La máquina está mal. ¿Los dolores punzantes en la pierna? Probablemente solo sea un quiste.
“El médico entró y dijo: ‘No creo que esté pasando mucho aquí. Creo que podemos enviarte a casa’”, recordó Monterroso.
Su experiencia, razona, son parte de por qué las personas de color se ven afectadas de manera desproporcionada por el coronavirus. No es simplemente porque es más probable que tengan trabajos de primera línea que los exponen más, y las condiciones subyacentes que empeoran COVID-19.
“Eso es parte de ello, pero la otra parte es la falta de valor que la gente le da a nuestras vidas”, escribió Monterroso en Twitter detallando su experiencia.
I’m writing this because all the coverage of Latinx and Black death as a result of Covid is being covered like it’s JUST the pre-existing conditions of racism that make us susceptible. That is certainly part of it, but the other part is the lack of value people see in our lives.
— Karla Monterroso (@karlitaliliana)
Investigaciones muestran cómo el afecta la atención que reciben las personas. Los pacientes latinos (que pueden ser de cualquier raza) y los afroamericanos suelen ser o a ser referidos para que los pacientes blancos no hispanos con las mismas quejas o síntomas. Y es más probable que las mujeres por causas prevenibles.
Ese día de mayo, en el hospital, Monterroso se sentía mareada y tenía problemas para comunicarse, por lo que estaban con ella en el teléfono para ayudarla una amiga y la prima de su amiga, que es enfermera especializada en cardiología. Las dos mujeres comenzaron a hacer preguntas: ¿Qué pasa con la frecuencia cardíaca acelerada de Karla? ¿Sus bajos niveles de oxígeno? ¿Por qué sus labios están azules?
El médico salió de la habitación. Se negó a atender a Monterroso mientras sus amigas estaban al teléfono, dijo, y cuando regresó, de lo único que quería hablar era del tono de Monterroso y el tono de sus amigos.
“La implicación era que éramos insubordinadas”, dijo Monterroso.
Monterroso le dijo al médico que no quería hablar sobre su tono. Quería hablar sobre su atención médica. Estaba preocupada por posibles coágulos de sangre en su pierna y pidió una tomografía computada.
“Bueno, ya sabes, la tomografía computarizada es radiación justo al lado del tejido mamario. ¿Quieres tener cáncer de mama?”, Monterroso recuerda que le dijo el médico. “Solo me siento cómodo ordenándote esa prueba si dices que no tienes problema en tener cáncer de seno”.
Monterroso pensó para sí misma: “Trágatelo, Karla. Necesitas estar bien”. Entonces le dijo al médico: “Estoy bien con el cáncer de mama”.
Nunca ordenó la prueba.
Monterroso pidió otro médico, un abogado del hospital. Le dijeron que no. Comenzó a preocuparse por su seguridad. Quería irse. Sus amigos estaban llamando a todos los profesionales médicos que conocían para confirmar que no estaba siendo bien atendida. Vinieron a recogerla y la llevaron a la Universidad de California-San Francisco. El equipo le hizo un electrocardiograma, una radiografía de tórax y una tomografía computada.
“Una de las enfermeras entró y dijo: ‘Me enteré de tu terrible experiencia. Solo quiero que sepas que te creo. Y no te vamos a dejar ir hasta que sepamos que estás segura”, dijo Monterroso. “Comencé a llorar. Porque eso es todo lo que quieres: que te crean. Es realmente difícil que te cuestionen de esa manera”.
, que opera el Hospital Alameda, se negó a comentar sobre los detalles del caso de Monterroso, pero dijo en un comunicado que está “profundamente comprometido con la equidad en el acceso a la atención médica” y que “brinda atención culturalmente sensible para todos”. ” Después que Monterroso presentó una queja ante el hospital, la gerencia la invitó a hablar con su personal y residentes, pero se negó.
Monterroso cree que su experiencia es un ejemplo de por qué a las personas de color les va tan mal con la pandemia.
“Porque cuando vamos a buscar atención, si nos defendemos, podemos ser tratados como insubordinados”, dijo. “Y si no nos defendemos, podemos ser tratados como invisibles”.
Sesgo inconsciente en la atención médica
Los expertos dicen que esto sucede de forma rutinaria y sin importar las intenciones o la raza del médico. Por ejemplo, el médico de Monterroso no era blanco.
Investigaciones muestran que todos los médicos, todos los seres humanos, tienen prejuicios de los que no son conscientes, explicó el , decano asistente de diversidad en la Escuela de Medicina de la Universidad de Texas-Austin.
“¿Interrogo a un hombre blanco con traje que llega luciendo como un profesional cuando pide analgésicos de la misma manera que a un hombre negro?”, se preguntó Salazar, señalando uno de sus posibles sesgos.
El prejuicio inconsciente suele aparecer en entornos de alto estrés, como las salas de emergencia, donde los médicos se encuentran bajo una tremenda presión y tienen que tomar decisiones rápidas y de gran importancia. Si se agrega una pandemia mortal, en la que la ciencia cambia día a día, las cosas pueden complicarse.
“Hay tanta incertidumbre”, dijo. “Cuando existe esta incertidumbre, siempre hay un nivel de oportunidad para que el sesgo se abra paso y tenga un impacto”.

Salazar solía enseñar en UCSF, donde ayudó a desarrollar una formación sobre prejuicios inconscientes para estudiantes de medicina y farmacia. Aunque docenas de escuelas de medicina están retomando la capacitación, dijo, no se realiza con tanta frecuencia en los hospitales. Incluso cuando se aborda un encuentro negativo como el de Monterroso, la intervención suele ser débil.
“¿Cómo le digo a mi médico, ‘Bueno, el paciente cree que eres racista’?”, apuntó Salazar. “Es una conversación difícil: debo tener cuidado, no quiero decir la palabra sobre la raza porque voy a presionar algunos botones complejos. Así que comienza a complicarse mucho”.
Un enfoque basado en datos
El dijo que recuerda que los médicos también se resistían a estas conversaciones cuando eran estudiantes. Las sugerencias para talleres sobre sensibilidad cultural o prejuicios inconscientes recibían una reacción violenta.
“Era visto casi como un castigo. Es como, ‘Usted es un mal médico, por lo que su castigo es que tiene que ir a capacitarse’, explicó Copeland, quien es jefe de equidad, inclusión y diversidad en el sistema de salud de Kaiser Permanente. (KHN es un programa editorialmente independiente de KFF, que no está afiliado a Kaiser Permanente).
Ahora, el enfoque de Kaiser Permanente se basa en datos de encuestas a pacientes que preguntan si la persona se sintió respetada, si la comunicación fue buena y si quedó satisfecha con la experiencia.
Luego se desglosan estos datos por demografía, para ver si un médico puede obtener buenas calificaciones en respeto y empatía de los pacientes blancos no hispanos, pero no de los pacientes de raza negra.
“Si ves un patrón que evoluciona alrededor de un grupo determinado y es un patrón persistente, entonces eso te dice que hay algo que proviene de una cultura, de una etnia, de un género, algo que el grupo tiene en común, que no estás abordando, dijo Copeland. “Entonces comienza el verdadero trabajo”.
Cuando a los médicos se les presentan los datos de sus pacientes y la ciencia sobre el sesgo inconsciente, es menos probable que se resistan o nieguen, agregó. En su sistema de salud, han reformulado el objetivo de la capacitación en torno a brindar una atención de mejor calidad y obtener mejores resultados para los pacientes, por lo que los médicos quieren hacerlo.
“La gente no se inmuta”, dijo. “Están ansiosos por aprender más al respecto, especialmente sobre cómo mitigarlo”.
Todavía se siente mal
Han pasado casi seis meses desde que Monterroso se enfermó por primera vez y todavía no se siente bien.
Su frecuencia cardíaca sigue aumentando y los médicos le dijeron que podría necesitar una cirugía de vesícula para tratar los cálculos biliares que desarrolló como resultado de la deshidratación relacionada con COVID. Recientemente decidió dejar el Área de la Bahía y mudarse a Los Ángeles para poder estar más cerca de su familia durante su larga recuperación.
Rechazó la invitación del Hospital Alameda para hablar con su personal sobre su experiencias porque concluyó que no era su responsabilidad arreglar el sistema. Pero sí quiere que el sistema de salud más amplio asuma la responsabilidad del sesgo sistémico en hospitales y clínicas.
Reconoce que el Hospital Alameda es público y no tiene el tipo de recursos que tienen Kaiser Permanente y UCSF. Una auditoría reciente advirtió que el Sistema de Salud de Alameda estaba al borde de la insolvencia. Pero Monterroso es la directora ejecutiva de , una organización sin fines de lucro sobre equidad racial en el sector tecnológico e incluso para ella, dijo, se necesitó un ejército de apoyo para que la escucharan.
“El 90% de las personas que van a pasar por ese hospital no van a tener los recursos que yo tengo para enfrentarlos”, dijo. “Y si no digo lo que está sucediendo, entonces personas con muchos menos recursos van tener esta experiencia y se van a morir”.
Esta historia es parte de una asociación que incluye a , y KHN.
ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .This <a target="_blank" href="/es/noticias-en-espanol/todo-lo-que-quieres-es-que-te-crean-el-prejuicio-inconciente-en-la-atencion-de-salud/">article</a> first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150" style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">
<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=1199352&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>“Me molesta. Están siendo desafiantes”, dijo Hase. “Y la mayoría de las personas que veo que entran sin máscara sólo buscan pelea. Yo me mantengo alejado de ellos y sigo con mi vida”.
Seis meses y medio después que el presidente Donald Trump declarara la emergencia por el coronavirus, COVID-19 ha matado a más de 207.000 estadounidenses e infectado a 7,3 millones, incluidos el propio Trump y la primera dama.
Los científicos advierten de una mayor ola de infección este invierno. Están de acuerdo en que la forma más simple y fácil de combatir ese aumento es lograr que la mayoría de las personas usen máscaras la mayor parte del tiempo.
Sin embargo, la lucha política por cubrirse el rostro continúa. Se desarrolla en las calles de la ciudad, en los mercados de los suburbios, en las oficinas del comisario del pueblo, en los niveles más altos del gobierno, y hasta en el escenario del debate presidencial en Cleveland. Allí, la mayor parte del equipo de Trump se negó a usar las máscaras requeridas, y uno de ellos dio positivo poco después. Solo el tiempo dirá si propagan la infección, pero su comportamiento se refleja en todo el país.
Precio considerable en Iowa
En abril, funcionarios de salud del estado firmaron un acuerdo con la Universidad de Iowa para hacer modelos sobre el impacto del coronavirus. Entre los datos se encuentran estimaciones de las tasas de mortalidad futuras y la proyección de que más de 1,000 habitantes de Iowa podrían salvarse adoptando una política de uso de máscara universal.
Más tarde ese mes, los investigadores advirtieron la gobernadora republicana Kim Reynolds que no aliviara las restricciones destinadas a reducir el virus, y alertaron que habría un aumento más adelante en el año. También recomendaron una política sólida sobre cubrirse el rostro, en un informe que decía que los protectores faciales reducirían drásticamente el número de víctimas del virus.
Reynolds no siguió ninguno de esos consejos. Comenzó a aliviar las restricciones a fines de abril. Argumentó que era más importante reabrir la economía del estado mientras se alentaba a las personas a ser responsables y usar máscaras que rechazar un mandato que definió como inaplicable.
“Creo que el objetivo es alentar y recomendar encarecidamente que la gente las use”, dijo a fines de agosto. “Creo que lo harán”.
Sin embargo, en ese momento, Iowa estaba demostrando que las predicciones de la universidad eran ciertas, sufriendo la tasa de infección más alta de la nación. A fines de septiembre, el estado era uno de los siete que permanecían en la “zona roja”, con un promedio de más de 890 nuevas infecciones por día.
La intransigencia de la gobernadora con las máscaras pone de relieve un problema preocupante. En un momento en el que los expertos creen que la nación necesita unirse en una estrategia común para frenar un invierno potencialmente catastrófico, la mejor opción más barata, las máscaras, se ha politizado cada vez más.
Incluso los republicanos como Reynolds, que están de acuerdo en que las máscaras funcionan, se niegan a seguir el consejo de sus expertos. Se oponen a los mandatos y favorecen un enfoque educativo al que muchas personas se resisten activamente.
Disidencia dentro de la administración Trump
El problema comienza desde arriba. Los principales asesores médicos de la administración Trump han testificado repetidamente que las máscaras eran la mejor herramienta del país para frenar una segunda ola que podría ser significativamente más letal que el pico inicial.
El doctor Robert Redfield, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), fue más lejos, diciendo que cubrirse la cara era una apuesta más segura que una vacuna si todo el mundo las usara.
“Si lo hiciéramos durante seis, ocho, 10, 12 semanas, podríamos controlar esta pandemia”, dijo Redfield durante una audiencia el 16 de septiembre. “Son nuestra mejor defensa”.
Trump lo contradijo antes de que terminara el día, y solo unos días antes, como hicieron el presidente y su camarilla en Cleveland, Trump tuvo exactamente el comportamiento opuesto. En un mitin de campaña ante miles en Nevada, animó a la multitud, en su mayoría sin máscara. Al día siguiente, realizó una manifestación con máscara opcional en un depósito en Henderson, Nevada, desafiando las restricciones estatales. Le advirtió al propietario (que luego fue multado con $3,000) que lo protegería si el estado lo perseguía.
“Estaré contigo todo el tiempo. No te preocupes por nada”, dijo Trump.
Pero las acciones y declaraciones de Trump preocupan a los científicos y expertos en salud pública. Han observado con horror y frustración cómo la actitud desdeñosa del presidente hacia las máscaras y el propio COVID-19 ha ido de la mano con la creciente politización de la respuesta de salud pública.
Mientras tanto, el Grupo de Trabajo sobre Coronavirus de la Casa Blanca, dirigido por el vicepresidente Mike Pence, emitió un “informe estatal” sobre Montana el 20 de septiembre que incluía la sugerencia de que el estado “considere multas por violaciones de los mandatos de mascarillas faciales en áreas de alta transmisión”.
En una conferencia de prensa, el gobernador Steve Bullock, demócrata, dijo que multar a la gente no sería “el estilo de Montana”. Sin embargo, el estado es uno de los 34 con un mandato de uso de máscara.
De hecho, lo que predice de manera más clara si un estado impondrá políticas de máscaras sólidas tiene poca relación con el problema de la pandemia, según un estudio reciente de un equipo de la Universidad de Washington.
Después de analizar datos completos sobre las políticas de máscaras, los investigadores dirigidos por Chris Adolph, profesor de ciencias políticas y Estadísticas en la Universidad de Washington, encontraron que tener un gobernador republicano predeciría una demora de 30 días en recomendar políticas de máscaras. En un estado que también es ideológicamente conservador, la demora estaría más cerca de los 40 días. La tasa de mortalidad o de infección de un estado tuvo una influencia mucho menor.
“Debido a que los mandatos de máscaras son mucho menos costosos que los cierres de negocios o los pedidos para quedarse en casa, cuando comenzamos a monitorear estas políticas en abril, esperábamos que su adopción fuera universal”, dijo Adolph. “En cambio, encontramos el mismo patrón: los gobernadores republicanos se resistieron a exigir máscaras incluso cuando las condiciones de salud pública lo exigían”.
La investigación de Adolph sugiere que Trump al menos amplifica el desdén por las máscaras y, de hecho, el fenómeno se presenta en todo el país, de manera más sorprendente entre algunos de los partidarios más fervientes de Trump: las fuerzas del orden y los políticos extremadamente conservadores.
Sheriffs anti-máscara
En el estado de Washington, Florida e incluso la California demócrata, los alguaciles llegaron a los titulares al tomar acciones en oposición a las pautas de uso de máscaras locales.
En el condado de Snohomish en Washington, donde se descubrió el primer caso de COVID-19 en Estados Unidos, el alguacil Adam Fortney declaró en una publicación de Facebook de abril: “Los impactos del COVID 19 ya no justifican la suspensión de nuestros derechos constitucionales”.
El gobernador demócrata Jay Inslee ordenó a las personas que usaran máscaras en público a fines de junio, justo cuando comenzó un aumento de infecciones durante todo el verano. El alguacil del condado de Lewis, Rob Snaza, respondió diciendo a una multitud que lo vitoreaba fuera de una iglesia: “No seas una oveja”. El sheriff del condado de Klickitat, Bob Songer, en la radio llamó a Inslee “un idiota” por la orden.
En Florida, la resistencia a los tapabocas ha sido especialmente feroz. Una vez más, los alguaciles ofrecieron la oposición más sorprendente. El alguacil del condado de Marion, Billy Woods, prohibió las máscaras para sus ayudantes y visitantes de las oficinas del departamento del alguacil, aunque luego cedió con las visitas.
Incluso en el condado azul sólido de Los Ángeles, la oficina del alguacil fue reprendida por el inspector general del condado porque los agentes se negaron a usar máscaras, en violación de las órdenes de salud pública.
Sorprendentemente, los funcionarios que apoyan las máscaras no estaban dispuestos a impulsar una aplicación estricta.
“Una de las cosas en todo esto es que no vamos a hacer cumplir o multar nuestra salida”, dijo recientemente a los periodistas el principal funcionario de salud pública de Los Ángeles, el doctor Muntu Davis.
Los investigadores no están de acuerdo con Davis y Reynolds, no porque la educación no funcione, sino porque requiere un esfuerzo prolongado y sostenido.
“Desarrollar e implementar programas de educación para la salud lleva tiempo, por lo que en emergencias donde el cumplimiento rápido es esencial para reducir la propagación de un patógeno nuevo, los mandatos son un elemento crítico”, dijo Adolph.
Multas en Tennessee
Ese es el camino que tomaron los funcionarios en Nashville, Tennessee, aunque inicialmente los oficiales optaron por un enfoque más indulgente de lo que quería el alcalde. Los tuvieron que obligar a emitir multas de hasta $50. La policía todavía ha estado dando advertencias en su mayoría, miles en un solo fin de semana, pero también ha puesto docenas de multas y ha realizado algunos arrestos.
A finales de septiembre, el condado de Davidson de Nashville tenía 13,5 casos por cada 100,000 personas, mientras que más de tres docenas de condados menos poblados tenían tasas de infección en la “zona roja”, con más de 25 casos por cada 100,000 personas.
En medio de los mensajes contradictorios, incluso donde la aplicación de la ley ha funcionado, no todos están convencidos de que cubrirse la nariz y la boca sea algo que deba elevarse al nivel de la policía.
“Creo que tienen mejores cosas que hacer que obligar a nadie a usar una máscara”, dijo Jennifer Johnson, una técnica de rayos X en el centro de Nashville. “Creo que debería ser bajo tu propio riesgo, pero esa es solo mi opinión”.
Demandas y protestas semanales en Florida
Muchos ciudadanos y legisladores de tendencia conservadora están de acuerdo con ella, hasta el punto de demandar para bloquear mandatos.
En el condado de Hillsborough, Florida, hogar de Tampa, los comisionados del condado deben votar cada semana para renovar un estado de emergencia que requiere el uso de máscaras en lugares públicos cerrados.
Jason Kimball, un orador habitual en esas reuniones que se oponían a la orden, se enojó tanto que comenzó una campaña de GoFundMe para una demanda. Alcanzó su meta de $5,000 en 24 horas.
“Sólo se puede hacer tanto como lo que legalmente puede una comisión, sin violar la constitución estatal y la Constitución de los Estados Unidos”, dijo Kimball en una reunión reciente.
El representante Anthony Sabatini, legislador estatal que ha presentado 15 demandas similares en nombre de otros en todo el estado, tomó el caso. Afirma que las ordenanzas de máscaras son una extralimitación del gobierno y una violación de la cláusula de privacidad de Florida.
“El gobierno nunca ha hecho esto antes”, dijo Sabatini. “Nunca se le ha dicho a la gente que tienen que usar máscaras dondequiera que vayan durante todo el día, y eso es básicamente a lo que se ha llegado”.
Un juez desestimó el caso de Sabatini en el condado de Hillsborough y varias de sus otras demandas han sido denegadas.
Al igual que Kimball y muchos otros opositores, Sabatini insiste en que las máscaras no funcionan, y dice que cualquiera puede buscarlo en Google para averiguarlo.
Los científicos están en desacuerdo y están angustiados porque la ideología política ha superado los datos reales y ha hecho imposible que la ciencia dicte las mejores respuestas.
“Eso ciertamente ha sido una fuente de frustración para los que trabajamos en salud pública”, dijo Joe Cavanaugh, quien dirige el Departamento de Bioestadística de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Iowa y ayudó a construir el modelo distribuido a la gobernadora Reynolds.
Observando el éxito de otros países
El doctor Ali Mokdad, un ex científico de brotes en los CDC que trabaja para el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, encuentra especialmente doloroso ver a otros países lidiar con la pandemia mejor que los Estados Unidos.
Viajó por todo el mundo para detener brotes, y ahora otros países están utilizando los métodos que él y sus antiguos colegas de los CDC les enseñaron.
“¿Por qué la gente no lleva una máscara? Por primera vez en la historia de la humanidad, tenemos una medida que es realmente muy barata”, dijo. “Puedes hacerla en casa tú mismo con algo viejo que tengas. Salva vidas. Salva la economía “.
Es doblemente frustrante y alarmante porque, si bien la adopción de máscaras había aumentado durante el verano, ahora ha comenzado a disminuir. El cambio hizo que IHME ajustara al alza su modelo de cuántas personas se infectarían y morirían para el 1 de enero en Estados Unidos.
“Este cambio en la última semana se debe principalmente a la disminución del uso de máscaras y al aumento de la movilidad”, dijo Mokdad.
La estimación de la tasa de mortalidad se ha moderado desde entonces, proyectada ahora en 372,000.
Un lugar donde el uso de máscaras ha disminuido es Iowa, donde Mokdad dijo que sólo el 28% de las personas dicen en las encuestas que siempre es probable que usen una máscara cuando salen.
Los científicos de la Universidad de Iowa habían estado usando datos similares a los que usa IHME para sus modelos de coronavirus. El estado no permitirá que la universidad haga público su modelo, pero cuando algunos de sus datos estaban en línea, la proyección era que Iowa vería más de 1,000 muertes a fines de agosto si no se tomaban medidas de seguridad adicionales. Hasta el martes, la cifra oficial del estado era de 1,328.
Según las estimaciones similares más recientes de IHME, más de 3,400 habitantes de Iowa morirán para el 1 de enero. Con un requisito de máscara universal, se podrían salvar unos 1,600. A nivel nacional, se podrían salvar casi 115,000 vidas.
Viene el invierno
Cavanaugh agradecería incluso un mandato suave para salvar algunas de esas vidas. “El simple hecho de enviar ese mensaje a nivel estatal es, creo, un paso importante para enfatizar su importancia”, dijo el investigador de la Universidad de Iowa.
Dieciséis estados aún no tienen mandato, todos ellos liderados por republicanos.
El elemento especialmente aterrador del movimiento anti-máscara es que solo puede empeorar lo que los científicos ya advierten que será un mal invierno.
Cuando hace frío, el virus puede sobrevivir más tiempo en las superficies y las personas están atrapadas en interiores, donde puede haber una concentración más alta de las gotas de aerosol que exhala la gente.
“Lo hemos visto en nuestros datos. Lo hemos visto en otros países”, dijo Mokdad. “Es muy fuerte y, desafortunadamente, sucederá en Estados Unidos”.
De vuelta en Florida, Nils Hase seguirá usando su máscara.
“Siempre he creído en la ciencia detrás de esto”, dijo Hase. “Es un virus y debemos estar al tanto de lo que está pasando. Las personas que no lo hacen, son simplemente idiotas”.
Esta historia es parte de una alianza que incluye Health News Florida, KPCC, Nashville Public Radio, KHN y NPR.
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