La legislación prohibiría que los gobiernos estatales y locales obligaran a estos centros a practicar abortos. También a derivar o informar a pacientes sobre estos servicios o a explicar opciones de anticoncepción. Y permitiría que estas organizaciones demandaran a la entidad gubernamental que violara la ley.
Los legisladores de Wyoming el 4 de marzo una ley llamada Center Autonomy and Rights of Expression Act (). Propuestas similares se presentaron este año en y . En una norma de este tipo ya fue promulgada en 2025.
La Ley CARE es una “legislación modelo” creada por la , un grupo de defensa legal cristiano conservador y antiabortista.
Una legislación similar, la , fue presentada en el Congreso el año pasado, pero no ha avanzado fuera del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes.
El proyecto de ley de Wyoming considera que los centros de embarazo, muchos vinculados a organizaciones religiosas, necesitan protección legal porque enfrentan “ataques sin precedentes” después de que la Corte Suprema anulara Roe vs. Wade, la decisión judicial de 1973 que protegía el derecho al aborto en todo el país. Según el texto, varias legislaturas estatales han presentado proyectos de ley que de libertad de expresión y asociación de estos centros.
Sin embargo, quienes los critican afirman que los centros de crisis de embarazo se presentan falsamente ante los consumidores como clínicas médicas, aunque no están sujetos a las leyes estatales y federales que regulan los centros de salud y protegen a los pacientes.
“En todo el país, los funcionarios del gobierno apuntan cada vez más, cada vez más, contra los centros de atención para embarazadas”, argumentó Valerie Berry, directora ejecutiva de en Cheyenne, durante una audiencia en la Legislatura sobre el proyecto de ley de Wyoming. “Esta legislación no busca crear división. Busca proteger las libertades constitucionales, la libertad de expresión y la libertad de conciencia”.
Por su parte, durante la audiencia, el expresó su preocupación por otorgar a los centros de embarazo un nivel de protección que otras empresas privadas no tienen.
“Ya cuentan con medidas de protección”, reflexionó. “Lo que me preocupa es que se les otorguen medidas de protección adicionales”.
En 2022, Wellspring Health Access, la única clínica en Wyoming que realiza abortos, en un ataque intencional.
“Nosotros somos los que proporcionamos información precisa sobre salud reproductiva y por eso sufrimos las consecuencias”, dijo a ºÚÁϳԹÏÍø News Julie Burkhart, presidenta y fundadora de Wellspring Health Access.
, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Davis, dijo que la legislación propuesta eximiría a los centros de crisis de embarazo de tener que cumplir con los estándares a los que están obligadas las organizaciones médicas. También borraría la línea entre la defensa de una causa y la práctica médica, agregó. Y agregó que iniciativas de este tipo pueden ofrecer a los republicanos un mensaje de campaña potencialmente útil de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato.
“El Partido Republicano necesita una estrategia de comunicación para mostrar que se preocupa por las mujeres, incluso si prohíbe el aborto y aunque no quiera destinar recursos estatales a ayudar a las personas antes y después del embarazo”, explicó Ziegler. “La estrategia consiste en delegar eso en los centros de asesoramiento sobre el embarazo, lo que, por supuesto, aumenta el incentivo para protegerlos”.
Legislación modelo
La Alliance Defending Freedom es el mismo grupo que , que desde 1973 protegía el derecho al aborto a nivel nacional. El grupo redactó la , una legislación modelo para prohibir el aborto desde las 15 semanas, que fue la base de una ley de Mississippi de 2018 que condujo al caso Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization a partir de la cual la Corte Suprema anuló el fallo Roe.
La alianza dijo que sus abogados no estaban disponibles para comentar la estrategia de la organización respecto al CARE Act. En el proyecto de ley, el grupo afirmó que los esfuerzos federales, estatales y locales están apuntando contra los centros de atención del embarazo en un “claro intento de socavar y obstaculizar” su trabajo y cerrarlos.
En los últimos años, algunos han sido blanco de vandalismo y amenazas.
Pero los ataques que la legislación modelo se propone abordar principalmente son los esfuerzos legales y regulatorios de algunos estados que buscan mayor supervisión de estos centros, incluida una ley de California que exige que informen claramente a los pacientes sobre sus servicios. Esa ley fue anulada cuando la Corte Suprema falló a favor de los centros de crisis, avalando el argumento de que la norma violaba sus derechos de la Primera Enmienda.
Este año, la Corte Suprema que decidirá si los estados pueden citar a estas organizaciones para obtener información sobre donantes y datos internos.
De todos modos, es poco probable que los centros de crisis de embarazo enfrenten ese tipo de medidas regulatorias en los estados conservadores donde se está considerando esta legislación. Un legislador de Wyoming lo reconoció durante la audiencia del comité en febrero.
Diferentes servicios
En esa misma audiencia, quien encabeza el comité que patrocina el proyecto de ley, presentó la medida como “muy importante, especialmente con nuestro ‘desierto de maternidad’”, refiriéndose a la falta de acceso a servicios de atención de salud materna.
Algunos centros de crisis de embarazo pueden contar con pocos profesionales con licencia, pero son la minoría. Muchos ofrecen recursos gratuitos, como pañales, ropa para bebé y otros artículos, a veces a cambio de aceptar asesorías o clases de crianza.
Las clínicas de Planned Parenthood, en contraste, ofrecen una variedad de servicios de salud, como pruebas y tratamiento para infecciones de transmisión sexual, atención primaria y exámenes para detectar cáncer cervical. Además, están reguladas como organizaciones con licencia médica.
Desde que el fallo Roe fue anulado, el movimiento por el derecho al aborto ha enfrentado desafíos importantes. La ley de los republicanos, One Big Beautiful Bill Act, que el presidente Donald Trump promulgó el verano pasado, a proveedores de abortos. Esa medida contribuyó a que Planned Parenthood tuviera que cerrar el año pasado.
Para 2024, operaban en todo el país, según un mapa creado por investigadores de la Universidad de Georgia, en comparación con las que ofrecían abortos a finales de 2025.
, una organización de investigación afiliada a la organización contra el aborto SBA Pro-Life America, ha sugerido que los centros de embarazo podrían ayudar a llenar el vacío dejado por el cierre de clínicas de Planned Parenthood.
Ziegler aseguró que eso dejaría a las pacientes expuestas a riesgos médicos.
El creciente poder de los centros
Las iniciativas anteriores en , Colorado y Vermont para regular los centros de crisis de embarazo surgieron a raíz de la preocupación por denuncias de , y dudas sobre la .
En 2024, un en cinco estados que investigaran si los centros estaban engañando a las pacientes haciéndoles creer que su información personal estaba protegida bajo la Health Insurance Portability and Accountability Act (HIPAA), y que averiguaran cómo estaban utilizando la información de los pacientes.
Los tribunales, incluida la Corte Suprema, han fallado con frecuencia que argumentan que estos intentos de regulación violan sus derechos de la Primera Enmienda a la libertad de expresión y la libertad religiosa.
Los centros de crisis para embarazadas también han recibido una avalancha de fondos desde que se revocó Roe.
Al menos incluidos centros de crisis de embarazo, según el Lozier Institute.
Seis estados distribuyen una parte de sus fondos federales del programa Temporary Assistance for Needy Families (TANF) —pagos en efectivo destinados a familias de bajos ingresos con niños— a centros de crisis de embarazo. Texas, Florida, Tennessee y Oklahoma han proporcionado decenas de millones de dólares para estas organizaciones.
Un análisis encontró que los centros de crisis de embarazo también recibieron entre 2017 y 2023, incluidos fondos del paquete de ayuda de 2020 promulgado como ley durante el primer mandato de Trump en medio de la pandemia de covid.
A pesar de los desafíos que enfrentan las clínicas que ofrecen abortos, Burkhart, directora del centro Wellspring en Wyoming, dijo que es importante seguir garantizando la atención a quienes la necesitan. Ella ha ayudado a abrir clínicas en zonas rurales de otros estados conservadores y ha señalado que esas clínicas siguen recibiendo pacientes.
“Eso me demuestra que, sin importar tu religión o tu partido político, hay momentos en la vida de las personas en los que necesitan atención de salud reproductiva brindada por profesionales calificados”, dijo. “Eso incluye el aborto”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2172477&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>“Definitivamente me asusté”, dijo Brooks, de 23 años, quien no tenía seguro de salud. “Pensé: OK… estoy embarazada, ¿y ahora qué hago?”.
Hasta ese momento no había pensado mucho en el tema de la atención médica, pero eso cambió cuando supo que su hija estaba en camino.
Brooks recibió la noticia el invierno pasado. La mezcla de alegría, ansiedad y emoción que sintió refleja lo que muchas personas experimentan al enterarse de que serán madres o padres, especialmente en esta época del año. En el país, es frecuente que los embarazos se descubran en enero o febrero, ya que agosto es uno de los meses con mayor cantidad de nacimientos.
Cada vez hay más investigaciones que muestran que el cuidado prenatal puede tener un impacto muy importante en la salud tanto de la embarazada como del bebé, con efectos a largo plazo.
Por eso, ofrecen cobertura médica a las mujeres embarazadas que cumplen con ciertos requisitos de ingresos y que, de otro modo, podrían quedarse sin seguro.
Como resultado, Medicaid cubre más del 40% de los partos y un porcentaje aún mayor en zonas rurales, según KFF. Sin embargo, el programa también tiene limitaciones: algunos proveedores limitan la cantidad de pacientes que atienden a través de Medicaid porque sus  pagos son que los de otros seguros médicos.
A continuación, tres cosas que debes saber sobre cómo inscribirte en Medicaid si estás embarazada:
1. El embarazo te da prioridad
Para afiliarse al seguro médico del gobierno hay que cumplir con una serie de requisitos, que varían mucho según el estado. El más importante es el nivel de ingresos, que debe estar por debajo de cierto límite. En varios estados, la mayoría de las personas adultas no pueden calificar, sin que importe el dinero que ganan, a menos que tengan una discapacidad o sean madres o padres de un menor.
Pero el cálculo cambia si estás embarazada. En Tennessee, por ejemplo, el umbral de ingresos para ser elegible para Medicaid durante el embarazo es de alto que el que rige para otros grupos. Así que, si antes no calificabas y ahora estás embarazada, vale la pena que revises nuevamente los requisitos de tu estado.
2. Obtener cobertura puede ser más fácil de lo que parece
Para solicitar Medicaid, probablemente de tus ingresos, tu número de Seguro Social y tu lugar de residencia.
Brooks, quien vive en Illinois, contó a HealthQ que el proceso para inscribirse fue más fácil de lo que esperaba. Se enteró sobre Medicaid durante su primera consulta prenatal.
“Me preguntaron si tenía seguro médico. En ese momento yo no sabía nada”, dijo. En la clínica comunitaria sin fines de lucro donde se atendió le dieron los números de teléfono de la agencia estatal de Medicaid. Llamó, fue a una cita en persona y completó su solicitud. Salió de la oficina con cobertura médica.
En , el embarazo da lugar a lo que se llama “elegibilidad presunta”, lo que significa que se otorga cobertura médica inmediata —incluso sin confirmación del embarazo— mientras se procesa la solicitud oficial.
3. La cobertura va más allá de la atención médica básica
Medicaid cubre todo el cuidado prenatal sin ningún costo para la paciente y, en general, también incluye de atención posparto. Así fue en el caso de Brooks: las consultas, los medicamentos y el parto fueron gratuitos.
Los estados también cubren, en distinta medida, atención dental, de la vista y de salud mental. Ashley Farrell, quien perdió su empleo cuando estaba embarazada y solicitó Medicaid en Georgia, dijo que recibió “recompensas por asistir a las consultas médicas”, como .
Los beneficios varían en cada estado.
Personas y políticas públicas
Algunos defensores de la salud materna por cómo los recortes a Medicaid promovidos por la ley conocida como One Big Beautiful Bill Act podrían afectar la cobertura para las embarazadas.
Aunque aún no está claro cuándo o cómo ocurrirán los cambios, es posible que los estados pongan más requisitos para acceder al programa o limiten los beneficios para quienes esperan un bebé.
Katherine Ruppelt, de Nashville Public Radio, colaboró con este artículo.
HealthQ es una serie sobre salud de los reporteros Cara Anthony y Blake Farmer. Son guías accesibles dentro de un sistema de salud que no lo es tanto. Es una colaboración entre Nashville Public Radio y ºÚÁϳԹÏÍø News.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2151264&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Antes de dar a luz a su segundo hijo, Heidi DiLorenzo sentía ansiedad. Le preocupaba su presión arterial y la preeclampsia que la llevó a ser hospitalizada dos veces durante el embarazo. Le angustiaba que algo terrible e indefinido le ocurriera a su hija de 3 años. Le preocupaba no poder amar a su segundo bebé tanto como al primero.
Pero DiLorenzo, abogada en Birmingham, Alabama, no se preocupaba por tomar Zoloft. Ya había usado ese medicamento para tratar la ansiedad antes de tener a su primer hijo, y continuó tomándolo durante ese embarazo y también en el más reciente.
Desde que tuvo a su segunda hija, en septiembre, atribuye a una dosis más alta del medicamento el haber salido del “pozo oscuro” de tristeza en el que se encontraba después del parto. “No sería tan buena madre para mis niñas si no lo tomara”, dijo. “No tendría la energía”.
DiLorenzo forma parte del estimado 20% de mujeres en Estados Unidos que durante o después del embarazo.
Sin embargo, solo la mitad de ellas recibe tratamiento adecuado, según , quien dirige el programa de trastornos del estado de ánimo perinatal en la Universidad de Florida. Y apenas un 5% toma inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS, por sus siglas en inglés), una clase de medicamentos comúnmente usada para tratar ambas condiciones.
Actualmente, a los expertos médicos les preocupa que una mesa redonda convocada en julio por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) pueda provocar más casos de depresión no tratada.
Muchos de los 10 integrantes del panel expresaron preocupación sobre el uso de los ISRS, como Zoloft, durante el embarazo. Entre ellos estaban Josef Witt-Doerring, un psiquiatra que tiene clínicas enfocadas en ayudar a las personas a dejar los antidepresivos, y Adam Urato, un obstetra-ginecólogo que recientemente solicitó a la FDA colocar advertencias más fuertes en estos medicamentos.
Aunque la discusión no representó una guía oficial de la FDA, los panelistas —en afirmaciones que el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, por sus siglas en inglés) calificó como — relacionaron estos medicamentos con un mayor riesgo de aborto espontáneo, defectos congénitos y autismo en los niños expuestos durante el embarazo.
La Sociedad de Medicina Materno-Fetal expresó que sus miembros estaban “alarmados por las de los panelistas de la FDA”.
Los antidepresivos son una herramienta segura y “que salva vidas”, dado que los problemas de salud mental como el suicidio y las sobredosis son la principal causa de muerte materna en el país, señaló el presidente de ACOG, Steven Fleischman, en un comunicado en el sitio web de la organización.
, enfermera especializada que en 2011 ayudó a fundar la perinatal de hospitalización del país, en Carolina del Norte, dijo que los ISRS son “probablemente los medicamentos más estudiados durante el embarazo”.
En estudios de largo plazo de niños expuestos a estos medicamentos en el útero, aseguró, los investigadores no han observado problemas.
Aún es pronto para saber si esta discusión ha afectado las tasas de recetas, o si las embarazadas están evitando más estos medicamentos.
Pero Raines, quien enseña en la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, dijo que ya está recibiendo preguntas de sus pacientes. Comentó que la desinformación difundida por los panelistas —junto con afirmaciones distorsionadas del presidente Donald Trump sobre tomar Tylenol durante el embarazo— está complicando su trabajo.
Dorothy DeGuzman, médica de medicina familiar que atiende embarazos de alto riesgo en California, dijo: “Ya existe mucho estigma en torno al uso de antidepresivos durante el embarazo. Esto solo aumentará el miedo”.
El panel
La discusión de julio fue una de cuatro mesas redondas que la FDA ha convocado desde mayo. En el pasado, la agencia evaluaba cuidadosamente a los miembros de sus comités asesores para evitar conflictos de interés.
Sin embargo, estos paneles se seleccionaron en privado y los eventos se llevaron a cabo con poca difusión pública. Una publicado en julio cuestionó la ética y legalidad de estas mesas, según investigadores y consultores.
Emily Hilliard, vocera del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés), no respondió directamente sobre el proceso de selección de los panelistas. Dijo que los eventos son “mesas redondas” en las que expertos revisan la evidencia científica más reciente, evalúan riesgos potenciales para la salud y “exploran alternativas más seguras”.
El panel de julio pareció responder a que Trump emitió en febrero para crear la Comisión Make America Healthy Again y ordenarle que “evaluara la prevalencia y los riesgos del uso de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina” y otros medicamentos.

El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., quien supervisa la FDA, es un crítico frecuente de estos medicamentos. Ha afirmado —— que podrían estar contribuyendo a los tiroteos escolares.
En sus comentarios iniciales durante el panel de julio, el comisionado de la FDA, Marty Makary, también expresó preocupación sobre los medicamentos. “Desde una perspectiva nacional, mientras más antidepresivos recetamos, más depresión hay”, dijo.
“No es un lujo”
La única integrante del panel que era psiquiatra certificada y obstetra-ginecóloga —Kay Roussos-Ross, de la Universidad de Florida— expresó una preocupación distinta. “Las investigaciones muestran que las mujeres que dejan de tomar sus medicamentos durante el embarazo tienen cinco veces más probabilidades de sufrir una recaída”, dijo.
Agregó que las madres con depresión o ansiedad de moderada a grave durante el embarazo tienen mayor riesgo de . Si no reciben tratamiento, tienen más probabilidades de y de estar en riesgo de suicidio.
También pueden tener dificultades para con sus bebés, lo que aumenta el riesgo de que esos niños enfrenten problemas como , depresión o ansiedad, no por los ISRS, sino por los desafíos de salud mental de la madre.
“Quiero subrayar que tratar las enfermedades mentales durante el embarazo no es un lujo”, dijo al panel. “Es una necesidad”.
En general, alrededor del 19% de las mujeres en Estados Unidos de entre 20 y 30 años sufren depresión, según los datos más recientes de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), y cerca del 10% toma ISRS.
Pero los estudios muestran que la mitad de las mujeres dejan de tomar antidepresivos antes o durante el embarazo.
Una de las razones por las que tan pocas mujeres embarazadas reciben tratamiento para la depresión, según los médicos, es que ya sienten temor de tomar cualquier medicamento durante el embarazo.
La mayoría de las pacientes de DeGuzman son beneficiarias de Medicaid, el programa de cobertura médica para personas con bajos ingresos o con discapacidad. La mitad son latinas. Aunque ella suele recetar ISRS, dijo que sus pacientes rara vez los toman.
Este problema es especialmente urgente para madres negras no hispanas y latinas, quienes experimentan que las mujeres blancas no hispanas, pero . Entre los factores que contribuyen a esta disparidad están el racismo sistémico, la exposición a la violencia, diagnósticos erróneos y la falta de acceso a atención médica.

Shanna Williams, terapeuta de salud mental perinatal que atiende a madres afroamericanas en Philadelphia, dijo que muchas de sus pacientes ya tienden a confiar más en sus familiares y amistades que en los médicos para decidir si es seguro tomar antidepresivos durante el embarazo o la lactancia.
El panel de la FDA es “una voz más que dice que no deberían hacerlo”, comentó. “Y eso no ayuda”.
, quien estudia la salud mental perinatal en mujeres de color, dijo que el acceso universal al cuidado infantil y la licencia por maternidad remunerada serían de gran ayuda. “Mi investigación mostró que lo más importante que podemos ofrecer es apoyo social”, señaló Blanc, profesora asistente de Psiquiatría en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami. “Necesitamos que la comunidad actúe”.
Kellyn Haight experimentó una depresión debilitante después de mudarse a la ciudad de Brevard, en las montañas de Carolina del Norte. Esta ex enfermera de partos no tenía atención infantil para su hija de 2 años ni familia o amistades cercanas, mientras su esposo viajaba por trabajo.
Su doctora le recetó Prozac, pero no la ayudó. Llamó a su esposo para que regresara a casa, pero su insomnio empeoró. Una mañana, le suplicó que acabara con su sufrimiento. El esposo la llevó a la sala de emergencias, desde donde la trasladaron a la unidad psiquiátrica de un hospital local. Allí, contó, le quitaron la ropa y la pusieron en una habitación cerrada. “Me sentía como un animal”, dijo Haight, ahora de 37 años. “Uno de mis mayores temores es que eso vuelva a ocurrir”.
Después de salir del hospital, Haight encontró a un psiquiatra y comenzó a tomar Zoloft. Hizo amistades y empezó a sentirse estable.
Ahora que su hija tiene 5 años, intenta tener otro hijo y planea continuar tomando Zoloft durante todo el embarazo. “Prefiero estar segura y presente para mi hija”, dijo. “Estoy dispuesta a asumir el riesgo, porque sé cómo se ve la alternativa, y no quiero volver a eso”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2133032&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>“Este país quiere que seamos máquinas de parir, pero están recortando los pocos recursos que existen”, dijo Olcott, de 20 años. “¿Y un bono de $1.000 por tener un bebé? ‘¿De verdad?’ Eso ni siquiera cubre un mes de renta”.
El gobierno quiere que los estadounidenses tengan más hijos y está impulsando políticas públicas para revertir la caída en la tasa de natalidad en el país.
A mediados de octubre, la Casa Blanca presentó un plan para . El presidente Trump , y se ha llamado a sí mismo “”.
Sin embargo, grupos de derechos reproductivos y otras organizaciones de defensa afirman que estos esfuerzos por aumentar la natalidad no compensan el rumbo general del gobierno, que apunta a recortar planes federales como Medicaid, el Programa de Seguro de Salud Infantil (CHIP) y otras iniciativas que apoyan a mujeres y niños.
Según estos grupos, el enfoque “pro familia” no se limita a fomentar que las personas tengan más hijos. Más bien, afirman, ese discurso se está utilizando como herramienta para impulsar una agenda conservadora que amenaza la salud de las mujeres, los derechos reproductivos y la participación femenina en el mercado laboral.
Algunos expertos pronostican que estas políticas podrían desalentar la maternidad y aumentar la mortalidad materna.
“La derecha religiosa quiere más bebés blancos cristianos y está tratando de restringir la libertad reproductiva de las mujeres para lograrlo”, dijo , vocera de Population Connection, una organización sin fines de lucro que promueve la estabilización demográfica mediante el acceso a anticonceptivos y el aborto. “El verdadero peligro es el recorte constante de los derechos reproductivos”, afirmó.
La Casa Blanca no respondió a múltiples solicitudes de entrevista.
Un paquete de programas federales que por años han apoyado a mujeres y niños también está en la mira de Trump y de miembros de su gabinete, que dicen impulsar políticas pro natalidad.
Por ejemplo, los requisitos laborales para acceder a Medicaid, establecidos por la ley de presupuesto de los republicanos, One Big Beautiful Bill Act, aprobada en julio, exigirán más trámites y más requisitos que, según la , harán que que ahora califican pierdan su cobertura. Medicaid cubre más del .
Esa misma ley también recorta fondos federales para un programa nacional que proporciona beneficios mensuales en alimentos. Casi de quienes recibieron esa ayuda en el año fiscal 2023 fueron niños.
Los recortes presupuestarios y el congelamiento de contrataciones promovidos por los republicanos , una iniciativa educativa federal que ofrece guardería y preescolar a niños pequeños de familias de bajos ingresos, en momentos en que adultos en todo el país piden al gobierno que reduzca los .
Además, los republicanos suspendieron por un año el financiamiento de Medicaid para Planned Parenthood of America debido a que ofrece servicios de aborto, lo que obligó al en todo el país desde comienzos de 2025.
Planned Parenthood brinda una amplia gama de servicios de salud para mujeres, que incluyen exámenes médicos generales, pruebas para detección de cáncer de mama y .
Grupos que abogan por la salud y los derechos reproductivos de las mujeres sostienen que las acciones de la administración y del Congreso republicano están dificultando que las familias accedan al apoyo y atención médica que necesitan.
“Se habla mucho sobre quiénes ‘merecen’ recibir asistencia pública y, para muchos legisladores, no son las madres solteras”, señaló , analista en derecho y políticas de salud pública de la Escuela de Salud Pública del Instituto Milken de la Universidad George Washington.
La perspectiva pro natalidad, en general, promueve que el gobierno intervenga para fomentar la procreación, a partir de la creencia de que la cultura moderna ha dejado de valorar la célula familiar. Sus defensores también afirman que estas políticas son necesarias desde el punto de vista económico.
Menos nacimientos
La ha mostrado una tendencia en baja desde 2007.
Entre 2015 y 2020, el número de nacimientos disminuyó en promedio un 2% anual, según los (CDC, por sus siglas en inglés), aunque desde entonces hubo fluctuaciones.
Las ideas centrales de este movimiento están plasmadas en el Proyecto 2025, una iniciativa política liderada por la organización conservadora Heritage Foundation, cuyas propuestas han sido adoptadas en gran parte por el gobierno de Trump. El documento afirma que en un “matrimonio heterosexual y estable”.
“Los hombres y mujeres casados representan la estructura familiar ideal y natural, porque todos los niños tienen derecho a ser criados por el hombre y la mujer que los concibieron”, indica el texto
El Proyecto 2025 también propone medidas que, según los críticos, son perjudiciales para la salud de las mujeres. Por ejemplo, busca eliminar el acceso a la mifepristona, un medicamento utilizado habitualmente tanto para realizar abortos como para el manejo de abortos espontáneos. También alienta a los estados a impedir que clínicas de Planned Parenthood reciban fondos de Medicaid.
El lema “más bebés” se ha adoptado en los más altos niveles del gobierno federal. “No recuerdo otra administración tan alineada con el movimiento pro natalidad”, dijo Brian Dixon, vicepresidente senior de asuntos gubernamentales y políticos de Population Connection.
Días después de asumir el cargo, el vicepresidente JD Vance declaró: “ en Estados Unidos”. También ha criticado de hombres y mujeres que han optado por no tener hijos.
En octubre, la Casa Blanca anunció descuentos en ciertos medicamentos utilizados en a través de , un sitio web del gobierno, aún no lanzado, que busca conectar a los consumidores con medicamentos a más bajo precio.
Mehmet Oz, actual director de Medicare y Medicaid, celebró la posible llegada de “” gracias a los fármacos de fertilidad más baratos.
La administración también anunció que animaría a los empleadores a ofrecer como una opción independiente en la que los empleados puedan inscribirse.
Pero esa medida está lejos de la promesa anterior de Trump de hacer que los tratamientos de fertilización sean gratuitos y puede que no sea suficiente para contrarrestar otras preocupaciones financieras a largo plazo que a menudo influyen en la decisión de tener hijos.
Angel Albring, quien tiene seis hijos, dice que su sueño de tener una familia numerosa siempre dependió de poder trabajar y evitar los costos del cuidado de los niños. Su carrera como escritora freelance le permitió contribuir al ingreso familiar trabajando durante las siestas de sus hijos o por la noche, cuando el resto de la familia dormía.
“La frase ‘duerme cuando el bebé duerma’ nunca aplicó en mi caso”, comentó.
Pero dijo que algunas de sus amigas no tienen esa misma suerte. Temen no poder tener hijos por el alto costo del cuidado, además de los alimentos y de la vivienda.
Mientras tanto, la administración Trump ha impulsado otra política que busca dar a los pequeños un respaldo financiero futuro.
La ley de presupuesto creó una “”, financiada inicialmente con $1.000 del gobierno federal —lo que se conoce popularmente como “bono por bebé”— para cada niño estadounidense que cumpla con los requisitos.
Los primeros depósitos están previstos para 2026, y el gobierno abrirá automáticamente una cuenta para niños nacidos entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028.
Los padres podrán aportar hasta $5.000 anuales a la cuenta y los . Se prevé que estas cuentas funcionen como un ahorro a largo plazo, con restricciones para retirar los fondos antes de que el niño cumpla 18 años. Después de eso, se convertirían probablemente en cuentas de jubilación tipo IRA.
Esta tendencia pro natalidad también ha llegado a otras agencias del gobierno federal.
El secretario de Transporte, Sean Duffy —padre de —, ordenó a su departamento priorizar fondos federales para comunidades con , aunque aún no se han anunciado proyectos directamente vinculados a la iniciativa. Durante un tiempo, la administración incluso consideró entregar a madres con seis o más hijos.
Sin embargo, hay un problema: los datos indican que las políticas y programas propuestos por el gobierno de Trump no necesariamente funcionarán.
Otros países han implementado planes más sólidos para fomentar la natalidad y apoyar la crianza, sin lograr que suban sus tasas de nacimientos, explicó Michael Geruso, economista de la Universidad de Texas-Austin, quien es partidario de que crezca la población global.
Por ejemplo, Israel ha ofrecido tratamientos gratuitos de fertilización in vitro por casi tres décadas, y aun así su tasa de natalidad se ha mantenido estancada, con menos de tres hijos por mujer, explicó Geruso.
Francia y Suecia tienen redes de apoyo social para familias muy extendidas —incluyendo licencias de maternidad y paternidad pagas, así como cuidado infantil y atención de la salud subsidiados—, pero sus tasas de natalidad también están disminuyendo, señaló Peggy O’Donnell Heffington, profesora adjunta de Historia en la Universidad de Chicago y autora de un libro sobre la decisión de no ser madre.
“Nadie ha descubierto aún cómo evitar que la población siga disminuyendo”, explicó Geruso.
Algunos proponen una solución distinta para revertir la caída poblacional en el país: para asegurar una fuerza laboral joven y una base tributaria más sólida.
Sin embargo, la administración Trump está haciendo lo contrario, revocando visas y creando un ambiente en el que incluso los inmigrantes que están legalmente en el país se sienten cada vez más inseguros.
En 2025, la del país cayó por desde la década de 1960, según un análisis del Pew Research Center.
Mientras tanto, según los críticos del gobierno, el énfasis en promover los nacimientos le sirve a la administración Trump y a los republicanos para dar la impresión de que realmente ayudan a las familias.
“No estamos viendo políticas que realmente apoyen a las familias con hijos”, opinó , vicepresidenta de seguridad económica y cuidado infantil del Centro Nacional de Leyes para la Mujer (National Women’s Law Center), una organización sin fines de lucro enfocada en los derechos de género. “Lo que se está promoviendo es un matrimonio blanco, heterosexual, cristiano fundamentalista y con dos padres”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2126556&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>El extenso estudio, realizado en Suecia, siguió a más de 2 millones de adolescentes y mujeres menores de 50 años durante más de una década. Los resultados muestran que, en general, los anticonceptivos hormonales son seguros. Sin embargo, también se identificaron pequeñas diferencias en el riesgo de cáncer de mama según los tipos de hormonas utilizadas en la composición. Además, se observó un leve aumento a corto plazo en los diagnósticos de cáncer de mama entre quienes ya los usaban o llevaban poco tiempo usando anticonceptivos.
Estos hallazgos coinciden con estudios anteriores, como un y un (Un metaanálisis en medicina es una técnica estadística que combina los resultados de múltiples estudios independientes para obtener una conclusión más precisa y robusta sobre un tema específico).
El estudio fue publicado en línea el 30 de octubre en .
Los médicos aseguran que los resultados no modificarán las recomendaciones actuales y que las mujeres no deberían dejar de usar sus anticonceptivos.
Aun así, en TikTok circulan advertencias basadas en hechos no concluyentes que afirman de manera falsa que los anticonceptivos causan cáncer y que son tan peligrosos como fumar. Defensores de la salud reproductiva advierten que investigaciones como esta en las y resumirse en una cifra alarmante.
Un ejemplo: reportó que las mujeres que habían usado anticonceptivos hormonales presentaban una tasa de cáncer de mama aproximadamente 24% más alta que quienes nunca los habían usado. Pero debido a que el cáncer de mama sigue siendo poco común en mujeres jóvenes, ese porcentaje representa un aumento de aproximadamente 54 a 67 casos por cada 100.000 mujeres al año: es decir, alrededor de 13 casos adicionales por cada 100.000 mujeres, o un caso adicional por cada 7.800 usuarias de anticonceptivos hormonales al año.
Las autoras del estudio, Åsa Johansson y Fatemeh Hadizadeh, epidemiólogas de la , explicaron que el aumento es leve y temporal, con un riesgo más alto durante el uso que disminuye entre cinco y diez años después de suspenderlo.
Rachel Fey, co-CEO interina de Power to Decide (organización que tiene como misión brindar información precisa sobre salud sexual y métodos anticonceptivos), afirmó que ese tipo de matices suelen perderse en redes sociales.
“Esto me enoja mucho porque está diseñado para asustar a personas como yo y alejarnos de los anticonceptivos, que han mejorado mi vida de muchas maneras”, dijo. “Es muy frustrante… especialmente cuando se presenta sin contexto. Y en esta era de redes sociales, ese contenido puede viralizarse sin que alguien con conocimiento lo ponga en perspectiva”.
El estudio también encontró que el riesgo era ligeramente mayor con ciertos progestágenos, como el desogestrel —presente en anticonceptivos orales combinados como Cyred EQ, Reclipsen, Azurette y Pimtrea—, pero no aumentaba con otros, como las inyecciones de acetato de medroxiprogesterona, que se venden bajo la marca Depo Provera.
Cómo interpretar los hallazgos
Algunos expertos advierten que los resultados deben analizarse con cautela, ya que el estudio contabilizó tanto casos de cáncer de mama invasivo como lesiones tempranas no invasivas conocidas como tumores in situ, crecimientos que pueden no llegar a ser peligrosos para la vida. Incluir estos casos precancerosos podría hacer que el riesgo total de una enfermedad clínicamente importante parezca más alto de lo que realmente es.
“Una proporción considerable de los ‘casos’ nunca habría evolucionado hacia un cáncer de mama invasivo”, explicó Lina S. Mørch, investigadora principal y líder de equipo en el Instituto del Cáncer de Dinamarca, quien no participó en el estudio sueco. Agregó que sería conveniente esperar más datos que distingan entre cánceres en etapa temprana y avanzada antes de emitir nuevas recomendaciones sobre hormonas específicas.
La charla médico-paciente
Aunque los científicos debaten sobre cómo interpretar ciertos detalles del estudio, los médicos enfatizan que, para la mayoría de los pacientes, este estudio refuerza lo que ya suelen conversar en consulta: que los anticonceptivos hormonales son en general seguros y que las decisiones deben basarse en las necesidades y valores de cada mujer.
Katharine White, jefa de Obstetricia y Ginecología del Centro Médico de Boston, dijo que este estudio no cambiará la manera en que aconseja a sus pacientes.
“Cuando oriento a mis pacientes sobre las opciones anticonceptivas, me enfoco en sus experiencias previas, su historial médico y lo que es importante para ellas respecto a su método de anticoncepción y la planificación del embarazo (si aplica)”, escribió en un correo electrónico. “Los efectos secundarios y riesgos ya son parte clave de la información que brindo sobre métodos hormonales y no hormonales”.
Otros médicos también señalaron que existen opciones sin hormonas.
Eleanor Bimla Schwarz, jefa de Medicina Interna en el Hospital General Zuckerberg San Francisco, dijo que “para quienes prefieren métodos anticonceptivos sin hormonas, el DIU de cobre ofrece una opción segura, conveniente y altamente efectiva por más de una década, y puede retirarse fácilmente si se desea un embarazo”, refiriéndose a un tipo de dispositivo intrauterino de larga duración.
Mary Rosser, directora de Salud Integral de la Mujer en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, opinó que este fue un estudio amplio y de alta calidad que analizó muchos tipos de hormonas durante varios años. Pero también dijo que aún no se deben cambiar las recomendaciones médicas.
Johansson y Hadizadeh destacaron que los resultados deben servir para una toma de decisiones compartida, no para generar alarma. “Puede ser razonable considerar formulaciones asociadas con un riesgo más bajo según nuestros datos”, señalaron.
Indicaron que los productos con acetato de medroxiprogesterona, drospirenona o levonorgestrel se vincularon con un menor riesgo, mientras que podría ser mejor evitar el uso prolongado de anticonceptivos que solo contienen desogestrel, si hay otras opciones adecuadas.
Poner el riesgo en perspectiva
Los anticonceptivos hormonales ofrecen muchos beneficios para la salud más allá de prevenir embarazos. Pueden reducir el sangrado menstrual abundante, aliviar el dolor causado por la endometriosis y disminuir el riesgo de cáncer de ovario y útero incluso años después de suspenderlos. Mørch indicó que hasta los riesgos pequeños deben discutirse, pero que las decisiones deben basarse en los “valores y preferencias” de cada mujer.
White resaltó la importancia de ver el panorama completo. “El riesgo de un embarazo no planificado es del 85% en quienes no usan ningún método anticonceptivo, por lo que cualquier riesgo asociado con los anticonceptivos debe analizarse en comparación con el riesgo de un embarazo inesperado”, escribió.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2121919&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>En agosto, Bauer y sus colegas publicaron previos sobre Tylenol, autismo y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Muchos no encontraron ninguna relación entre el medicamento y estas afecciones, mientras que algunos sugirieron que el Tylenol podría ocasionalmente agravar otras posibles causas del autismo, como los factores genéticos.
Bauer, epidemióloga de la Universidad de Massachusetts-Lowell, y su equipo pidieron un uso más cuidadoso del medicamento hasta que la ciencia sea concluyente sobre el tema.
El lunes 22 de septiembre, el presidente Donald Trump se paró junto al secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., para lo que llamó un anuncio “histórico” sobre el autismo.
“Si estás embarazada, no tomes Tylenol y no se lo des al bebé cuando nazca”, dijo Trump. “Hay ciertos grupos de personas que no se vacunan ni toman medicamentos y no tienen autismo”, agregó, sin ofrecer evidencia. “Les inyectan tantas cosas a esos hermosos bebitos, que es una vergüenza”.
Una publicada junto con la rueda de prensa de la Casa Blanca citaba el análisis de Bauer. Pero a ella le alarmaron los comentarios de Trump.
Si bien el Tylenol durante el embarazo pudiera tener alguna relación —algo que aún no está comprobado—, en todo caso explicaría solo una fracción de los casos, dijo. Además, no se ha estudiado a fondo el riesgo del Tylenol en niños pequeños, y muchos han refutado un vínculo entre las vacunas y el autismo.
Bauer teme que este tipo de declaraciones puedan tener un doble efecto: que algunas personas eviten las vacunas o el Tylenol —el único analgésico seguro durante el embarazo— y se expongan a riesgos, y que al mismo tiempo, otros científicos rechacen por completo las advertencias moderadas de su equipo como reacción a comentarios engañosos de Trump y de otros integrantes del movimiento “Make America Healthy Again” (Hagamos a Estados Unidos Saludable de Nuevo).
“Me preocupa mucho cómo va a interpretarse este mensaje”, dijo. “Vivimos en un mundo de frases breves, y todo el mundo quiere una solución simple”.
Expertos en autismo de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) no fueron consultados para el esperado anuncio de la Casa Blanca sobre el autismo ni se les pidió revisar un borrador de las conclusiones y recomendaciones, dijeron científicos de los CDC a ºÚÁϳԹÏÍø News, que acordó no identificarlos por temor a represalias.
“Normalmente nos pedirían que proporcionáramos información y que revisáramos el informe para verificar su precisión, pero no hemos tenido ningún contacto con nadie”, dijo uno de los investigadores de los CDC. “Es algo muy inusual”.
Trump y Kennedy prometieron este año que bajo su liderazgo, el gobierno federal determinaría rápidamente qué causa el autismo.
Los científicos especializados han sido escépticos, ya que décadas de investigación han demostrado que ningún medicamento, sustancia química ni factor ambiental específico tiene un vínculo sólido con este trastorno del desarrollo. Además, tanto Trump como Kennedy la afirmación —ya — de que las vacunas infantiles podrían causar autismo.
Helen Tager-Flusberg, directora del Centro de Excelencia en Investigación sobre el Autismo de la Universidad de Boston, calificó los comentarios de Trump como peligrosos. La fiebre puede dañar a la madre y al feto en desarrollo, dijo, y agregó que la fiebre tiene una asociación más fuerte con el autismo que el Tylenol.
En una respuesta por correo electrónico, Andrew Nixon, vocero del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), dijo: “Estamos utilizando ciencia de máxima calidad para llegar al fondo del aumento sin precedentes del autismo en Estados Unidos”.
Kush Desai, vocero de la Casa Blanca, escribió: “El presidente Trump se comprometió a abordar el creciente número de casos de autismo en Estados Unidos, y lo hará con ciencia de calidad”.
Si los científicos de los CDC hubieran podido informar a Kennedy, habrían advertido que las soluciones simples no reducirían significativamente la cantidad de casos de autismo en el país: en 2022, hasta 1 de cada 31 niños de 8 años tenía .
Según investigadores, cambios sistémicos —como nuevas regulaciones sobre la contaminación del aire, que se ha vinculado al asma y a discapacidades del desarrollo, incluido el autismo— y apoyo para padres de niños con discapacidades, tendrían un mayor impacto en mejorar la vida de personas con autismo que las por la administración Trump el 22 de septiembre.
Una de las acciones federales consiste en considerar la actualización de la etiqueta del Tylenol y “alentar a los médicos a usar su mejor juicio al recetar acetaminofeno para fiebre y dolor durante el embarazo, recetando la dosis más baja posible durante el menor tiempo necesario”. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos ya recomienda el uso de acetaminofeno “cuando sea necesario, con moderación y previa consulta médica”.

Una “cruzada política”
A pesar de que Kennedy lleva años hablando del autismo, rara vez cita o recomendaciones de expertos, dijo Tager-Flusberg. En su lugar, Kennedy ya desmentidas que vinculan las vacunas con el autismo, a pesar de revisados por pares que .
Durante la rueda de prensa del 22 de septiembre, Trump dijo que habló con Kennedy sobre el autismo hace 20 años: “Entendíamos mucho más que mucha gente que lo estudió”, afirmó.
Antes del primer mandato de Trump en 2017, que se reunió con el presidente para considerar una comisión sobre la seguridad de las vacunas y el autismo. Eso no ocurrió. Pero poco después de ser confirmado como secretario de Salud, Kennedy declaró que el autismo , señaló a y contradijo los resultados de que concluyó que el principal motivo del aumento en los diagnósticos de autismo era que los médicos lo detectaban con mayor frecuencia.
En una del gabinete en abril, Kennedy le dijo a Trump: “Para septiembre sabremos qué causó la epidemia de autismo y podremos eliminar esas exposiciones”.
“Dejas de tomar algo, dejas de comer algo, o tal vez sea una vacuna”, respondió Trump.
“Está en una cruzada política”, dijo Tager-Flusberg sobre Kennedy, y agregó que las vacunas, el Tylenol, el aluminio y los colorantes alimentarios son blancos fáciles para movilizar oposición.
“Sabemos que la genética es el factor de riesgo más importante”, agregó, “pero no se puede culpar a las farmacéuticas por la genética, ni se puede construir un movimiento político basado en investigaciones genéticas y salir victorioso”.
“RFK nos dificulta el trabajo”, dijo Peter Hotez, investigador en vacunas y autor de un libro sobre su hija con autismo, titulado Las vacunas no causaron el autismo de Rachel. Dijo que el libro nació de conversaciones con Kennedy en 2017, en las que Hotez le compartió estudios que identificaban más de 100 genes vinculados al autismo, así como investigaciones sobre la interacción entre genética, procesos biológicos y factores a los que los niños y fetos están expuestos durante su desarrollo.
“Me senté con él y le expliqué lo que dice la ciencia, pero no quiso —o no pudo— pensarlo a fondo”, dijo Hotez. “Es extremadamente irresponsable”.
Además de enfocarse en el Tylenol, la Casa Blanca dijo que la “información de prescripción” del leucovorín —un medicamento relacionado con la vitamina B folata— para reflejar su uso como tratamiento del autismo. Un pequeño de 2012-2013 sugirió que el medicamento podría ayudar a tratar problemas de lenguaje en algunos niños con autismo. Tager-Flusberg dijo que los hallazgos merecen más estudio, pero aclaró que se trata de “datos antiguos, no un descubrimiento revolucionario”.
Del mismo modo, los estudios que hallaron una relación modesta entre el autismo y el uso prolongado de Tylenol fueron publicados hace años. Algunos investigadores han sugerido que el medicamento podría agravar ocasionalmente factores vinculados al autismo, como la y el , una condición biológica que ocurre por varias razones aún no del todo comprendidas.
Aún así, estos estudios no pudieron descartar la posibilidad de que la fiebre que llevaba a las mujeres a tomar Tylenol, en lugar del medicamento en sí, pudiera ser la culpable. , incluidas las que se pueden , también se han vinculado al autismo.
Aún así, Bauer recomienda hacer una pausa antes de tomar acetaminofeno durante el embarazo, un consejo que los médicos dan en general sobre cualquier medicamento durante esa etapa, aunque muchas veces no se sigue. “Trata de aliviar el malestar de otras maneras, como con una compresa fría, hidratación o masajes, antes de tomarlo”, dijo Bauer.
Agradeció la iniciativa de la Casa Blanca de considerar un etiquetado que promueva el uso cuidadoso del Tylenol, pero le preocupa cómo el movimiento MAHA podría distorsionar ese mensaje.
El 2 de septiembre, el medio de derecha One America News Network con el recién nombrado asesor en vacunas de los CDC, Robert Malone, en la que se afirmaba que Malone “especula que RFK Jr. podría hacer un anuncio importante este mes sobre un posible vínculo entre el Tylenol, múltiples vacunas y el autismo en niños”.
“Me sentí enferma del estómago”, dijo Bauer, preocupada de que Kennedy vincule su estudio con teorías desacreditadas, y que eso lleve a médicos y científicos a rechazar su trabajo mucho más mesurado.

“El pastor mentiroso”
Varias asociaciones y han pedido la destitución o renuncia de Kennedy. Muchos científicos desconfían de lo que dice porque gran parte ha sido engañoso o incorrecto. Por ejemplo, que el VIH no es la única causa del sida (), que los antidepresivos causan tiroteos masivos (), que los adultos mayores no tienen autismo severo (), que la vacuna contra el sarampión causa inflamación cerebral (no lo hace), que las vacunas contra covid fueron las más mortales jamás creadas (), que las vacunas no se prueban por seguridad () y que las vacunas contribuyen al autismo ().
“Esto es como el cuento del pastor mentiroso”, dijo Brian Lee, epidemiólogo de la Universidad Drexel. “Un día podría tener razón en algo, y los estadounidenses que no creen en teorías conspirativas no le van a creer porque viene de la boca de RFK. Y eso podría ser un problema”.
Además, la administración Trump está debilitando la capacidad de los científicos de investigar la seguridad de los medicamentos, dijo Robert Steinbrook, director de investigación en salud de Public Citizen, una organización sin fines de lucro de defensa del consumidor.
“En Public Citizen apoyamos plenamente la investigación sobre medicamentos que podrían estar relacionados con enfermedades”, dijo. “Pero debe hacerse a través de un proceso abierto, que examine la evidencia científica y no seleccione estudios para respaldar una idea preconcebida”.
Steinbrook dijo que la administración ha minado su confianza en la capacidad del gobierno para realizar investigaciones creíbles. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha convocado menos de un tercio de las reuniones de su comité asesor este año en comparación con el anterior, lo que significa menos oportunidades para que expertos debatan los riesgos y beneficios de los medicamentos.
La administración Trump ha despedido a cientos de científicos de carrera en los CDC y la FDA, y recortado millones de dólares en fondos para investigaciones, incluidos proyectos sobre el autismo.
A principios de septiembre, los CDC iniciaron un contrato inusual con el Instituto Politécnico Rensselaer para analizar bases de datos y buscar señales de que los niños vacunados tienen más probabilidad de tener autismo. A diferencia de otras iniciativas, los CDC no publicaron una convocatoria abierta para este contrato. Estas convocatorias permiten que los expertos del organismo revisen las propuestas y seleccionen los estudios mejor diseñados para responder la pregunta en cuestión.
Investigadores de los CDC dijeron a ºÚÁϳԹÏÍø News que el grupo especializado en autismo y discapacidades de la agencia no estaba al tanto del contrato ni fue consultado para revisarlo. Eso es clave, señalaron, porque los investigadores que analizan datos en busca de pistas sobre el autismo deben demostrar cómo descartan factores biológicos y ambientales que pueden alterar los resultados, y asegurar que los diagnósticos de los niños sean precisos. Uno de los investigadores dijo: “Todo indica que Kennedy intervino indebidamente en el proceso de asignación de fondos”.
LOs CDC y el HHS no respondieron a las solicitudes de información sobre el contrato, ni siquiera a través de una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información.
El nuevo estudio sobre vacunas es distinto de la iniciativa de datos basados en la ciencia sobre el autismo que Kennedy impulsó y que sí fue publicada como convocatoria abierta por los Institutos Nacionales de Salud (NIH). “La esperanza es que salga algo bueno de esto y que el gobierno no manipule ni censure lo que descubran los científicos”, dijo Lee.
Bauer dijo que no se postuló para ser parte de la iniciativa debido al protagonismo de Kennedy dentro del HHS.
“No aceptaría financiamiento de él porque podría restarle credibilidad a mi estudio”, expresó, “de la misma forma que aceptarlo de farmacéuticas también lo haría”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2092768&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., un veterano activista antivacunas, ha modificado radicalmente la forma en que se aprueban estas vacunas, y para quiénes se recomiendan, creando incertidumbre cuando la cobertura era rutinaria.
Las agencias dentro del Departamento de Salud y Servicios Sociales (HHS) responsables de especificar quién debe vacunarse no están necesariamente sincronizadas, emitiendo recomendaciones en apariencia contradictorias basadas en la edad o los factores de riesgo de enfermedades graves.
Pero la ambigüedad podría no afectar tu cobertura, al menos este año.
“Creo que en 2025 es muy probable que los planes de las empresas cubran las vacunas contra covid-19”, afirmó , médico de atención primaria, líder de salud poblacional de la consultora de gestión WTW y profesor adjunto de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard.
Ya lo han presupuestado, “y sería un gran esfuerzo administrativo intentar excluir la cobertura para quienes no tienen mayor riesgo”, dijo.
Con tantos cambios, es importante consultar con tu empleador o aseguradora sobre las políticas de cobertura antes de arremangarte la camisa.
Esto es lo que sabemos hasta ahora y lo que aún no está claro.
¿Cómo han cambiado las recomendaciones?
Lo que antes era sencillo ahora es mucho más confuso. El año pasado, las vacunas contra covid de Moderna y Pfizer-BioNTech se para cualquier persona a partir de los 6 meses de edad.
Este año, la recomendación de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) es más restringida. Aunque las vacunas se recomiendan ampliamente para adultos mayores de 19 años, ya no para ni para de 6 meses a 17 años.
Kennedy anunció los cambios en , citando como los riesgos de seguridad para los jóvenes y las embarazadas.
Sin embargo, sus afirmaciones han sido ampliamente cuestionadas por expertos en vacunas, pediatría y salud femenina. Un análisis de reveló que el secretario “tergiversó la investigación científica para hacer afirmaciones infundadas sobre la seguridad de las vacunas para embarazadas y niños”.
Además, los cambios anunciados recientemente en el marco de aprobación de vacunas han reducido aún más la elegibilidad.
Moderna anunció el 10 de julio que la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) había aprobado completamente su vacuna contra covid , pero la aprobación está restringida a adultos mayores de 65 años y a personas de entre 6 meses y 64 años que tienen un mayor riesgo de desarrollar un caso grave de covid.
Otras dos vacunas contra covid que se espera estén disponibles este otoño, de Novavax y de Moderna, también tienen restricciones. Están aprobadas para personas mayores de 65 años y para aquellas de entre 12 y 64 años que tienen afecciones subyacentes que las aumentan el riesgo de desarrollar covid grave.
Por ahora, la vacuna contra covid sigue aprobada o autorizada a partir de los 6 meses sin ninguna restricción basada en factores de riesgo para covid.
Sin embargo, la FDA podría cambiar esto en cualquier momento, según expertos. El aumento de las restricciones “es definitivamente la dirección en la que se están moviendo”, afirmó Jen Kates, vicepresidenta sénior de KFF, autora de sobre las normas de cobertura del seguro de vacunas.
El HHS no ofreció comentarios oficiales para este artículo.
¿Cómo podrían estos cambios afectar mi cobertura para la vacuna?
Esa es la gran pregunta, y la respuesta es incierta. Sin cobertura, las personas podrían deber por la vacuna.
La mayoría de los planes de salud privados están obligados por ley a cubrir las vacunas recomendadas, ya sea para covid, el sarampión o la gripe, sin cobrarles a sus miembros. Sin embargo, según el análisis de KFF, este requisito entra en vigencia después que un panel federal —el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP)— y las adopte el director de los CDC.
El comité aún no ha votado sobre las recomendaciones de la vacuna contra covid para este otoño. Se espera que su próxima reunión sea en agosto o septiembre. Aun así, los empleadores y las aseguradoras pueden optar por cubrir las vacunas por su cuenta, como muchos lo hacían antes de que la ley los obligara. Sin embargo, podrían exigir a las personas que pagaran algo de sus bolsillos.
Además, las recomendaciones más restrictivas de las diferentes agencias del HHS podrían resultar en que algunos planes de salud se nieguen a pagar a ciertas categorías de personas para que reciban ciertas vacunas, según expertos.
“No creo que un empleador o una aseguradora nieguen la cobertura”, dijo Kates. “Pero podrían decir: debes tener este producto”.
Eso podría significar que una persona de 45 años sin afecciones subyacentes que aumenten su riesgo de covid podría tener que recibir la vacuna de Pfizer en lugar de la de Moderna si quiere que su plan de salud la cubra, dicen expertos.
Además, hasta 200 millones de personas podrían calificar para las vacunas porque tienen afecciones como asma o diabetes que aumentan su riesgo de enfermedad grave, según por funcionarios de la FDA en el New England Journal of Medicine.
Profesionales de atención médica pueden ayudar a las personas a determinar si califican para la vacuna según sus afecciones de salud.
Tina Stow, vocera del America’s Health Insurance Plans (AHIP), que representa a los planes de salud, declaró que los planes seguirán cumpliendo con los requisitos federales para la cobertura de la vacuna.
¿Cuáles son las opciones para las personas embarazadas o con hijos que quieran vacunar?
Según publicada el 1 de agosto, muchos padres tienen dudas sobre la vacunación de sus hijos. Aproximadamente la mitad afirmó desconocer si las agencias federales recomiendan que los niños sanos se vacunen este otoño. Entre la otra mitad, la mayoría dijo que no se recomienda la vacuna.
Mientras tanto, la recomendación de Kennedy de no vacunar a los niños sanos tiene una salvedad importante: si un padre quiere que su hijo se vacune contra covid y un profesional de salud lo recomienda, el niño puede recibirla bajo el modelo de y debería estar cubierta sin costos compartidos.
Algunos expertos en políticas señalan que, de todos modos, esta es la forma en que se suele brindar atención a los niños. “Más allá de cualquier requisito, las vacunas siempre se han proporcionado con decisiones compartida”, afirmó Amanda Jezek, vicepresidenta sénior de políticas públicas y relaciones gubernamentales de la Infectious Diseases Society of America.
No existe una asignación similar para las personas embarazadas. Sin embargo, aunque Kennedy ha declarado que las vacunas contra covid ya no se recomiendan para embarazadas sanas, el embarazo es subyacentes que aumentan el riesgo de enfermarse gravemente por covid, según los CDC. Esto podría hacer que las embarazadas sean elegibles para la vacuna.
Dependiendo de la etapa del embarazo, podría ser difícil saber si se debe negar la vacuna a alguien debido a su condición. “Esto es un territorio desconocido”, afirmó Sabrina Corlette, codirectora del Center on Health Insurance Reforms de la Universidad de Georgetown.
¿Cómo afectarán estos cambios el acceso a la vacuna? ¿Podré seguir yendo a la farmacia para vacunarme?
“Si se espera que se vacunen muchas menos personas, menos centros ofrecerán las vacunas”, afirmó Levin-Scherz. Esto podría ser un obstáculo especialmente importante para quienes buscan dosis pediátricas de la vacuna contra covid.
Además, la autoridad de los farmacéuticos para administrar vacunas depende de varios factores. Por ejemplo, en algunos estados pueden administrar vacunas aprobadas por la FDA, mientras que en otros deben haber sido recomendadas por el ACIP, explicó Hannah Fish, directora sénior de iniciativas estratégicas de la National Community Pharmacists Association. Dado que el ACIP aún no ha recomendado las vacunas contra covid para el otoño, esto podría suponer un obstáculo en algunos estados.
“Dependiendo de las normas, es posible que aún se pueda obtener la vacuna en una farmacia, pero es posible que tengan que llamar al médico para que envíe una receta”, explicó Fish.
¿Qué significan estos cambios a largo plazo?
Es imposible saberlo. Pero dado el escepticismo sonoro de Kennedy sobre las vacunas y su aceptación de teorías refutadas desde hace tiempo sobre la conexión entre las vacunas y el autismo, entre otras cosas, a los profesionales médicos y de salud pública les preocupa que estas opiniones influyan en las políticas futuras.
“Los cambios en las recomendaciones que se hicieron con respecto a los niños y las mujeres embarazadas no se basaron necesariamente en una buena base científica”, dijo Corlette.
Convencer a la gente de que necesita la vacuna contra covid anualmente ya es un desafío, y los cambios en las directrices podrían dificultarlo aún más, advierten algunos expertos en salud pública.
“Lo preocupante es que esto podría reducir aún más la vacunación contra covid”, dijo Jezek.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2071003&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Un experto en salud calificó el documento de “desinformación médica deliberada” sobre la seguridad de las vacunas contra covid para niños y embarazadas.
“Es tan descabellado que me parece insultante para nuestros congresistas que les den algo así. Ellos confían en que estas agencias les proporcionen información válida, y simplemente no la tienen”, expresó , profesor de Obstetricia y Ginecología en el Baylor College of Medicine.
Kennedy, quien fue un activista antivacunas antes de asumir el cargo en la administración Trump, anunció el 27 de mayo que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) ya no recomendarían las vacunas contra covid para mujeres embarazadas ni niños sanos, eludiendo así el proceso formal de la agencia para ajustar sus calendarios de vacunación para adultos y niños.
El anuncio, , ha generado indignación entre muchos pediatras y científicos.
El documento del HHS —que buscaba respaldar la decisión de Kennedy y que obtuvo ºÚÁϳԹÏÍø News— se envió a congresistas que cuestionaron la base científica y el proceso detrás de su decisión, según un funcionario federal que pidió no ser identificado por no tener permiso para hablar del tema públicamente.
Aunque el documento no se publicó en el sitio web del HHS, es la primera explicación detallada que ofrece la agencia sobre el anuncio de Kennedy.
Titulado “Preguntas frecuentes sobre las recomendaciones para covid-19”, el documento distorsiona algunos estudios legítimos y cita otros que son controversiales y no se han publicado, según aseguran expertos médicos.
Andrew Dixon, director de comunicaciones del HHS, dijo a ºÚÁϳԹÏÍø News: “Este documento no distorsiona los estudios. Los datos subyacentes hablan por sí solos y plantean preocupaciones legítimas de seguridad. El HHS no ignorará esa evidencia ni la minimizará. Seguiremos los datos y la ciencia”.
El HHS no respondió al pedido de identificar al autor del documento.
en el documento del HHS está siendo investigado por su editor debido a “posibles problemas con la metodología y las conclusiones de la investigación, así como conflictos de intereses de los autores”, según un enlace en la del estudio.
“Esta es la estrategia de RFK Jr.”, declaró , presidente del Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Americana de Pediatría y profesor adjunto de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado. “O bien seleccionar lo que más le convenga de la buena Ciencia, o bien usar ciencia basura para respaldar su premisa: ha sido su estrategia durante 20 años”.
Otro en el documento es una preimpresión que no ha sido revisada por otros científicos.
La bajada del título de este estudio advierte que “informa sobre nuevas investigaciones médicas que aún no se han evaluado y, por lo tanto, no deben utilizarse para orientar la práctica clínica”.
Aunque la preimpresión se publicó hace un año, todavía no ha aparecido en una revista científica con artículos revisados por colegas.
Las preguntas frecuentes que respaldan la decisión de Kennedy afirman que los “estudios luego de la comercialización” de las vacunas contra covid han identificado efectos adversos graves, como un mayor riesgo de miocarditis y pericarditis, afecciones en las que el músculo cardíaco o su membrana, el pericardio, sufren inflamación.
En redes sociales circularon afirmaciones falsas de que la preimpresión de 2024 mostraba miocarditis y pericarditis solo en personas vacunadas contra covid, y no en personas infectadas. Uno de los rechazó públicamente esta idea, ya que el estudio no comparó los resultados entre las personas vacunadas y las infectadas. Además, este estudio se centró únicamente en niños y adolescentes.
El documento del HHS omitió que han demostrado que el riesgo de miocarditis y pericarditis es mayor después de contraer covid, tanto para las personas vacunadas como para las no vacunadas, que el riesgo de las mismas complicaciones después de haberse solamente vacunado.
O’Leary afirmó que, si bien se reportaron algunos casos de miocarditis en adolescentes y hombres jóvenes vacunados al comienzo de la pandemia, las tasas disminuyeron después que las dos dosis iniciales de las vacunas contra covid se administraran de manera más espaciada.
Ahora, los adolescentes y adultos que no se han vacunado previamente reciben solo una dosis, y la miocarditis ya no aparece en los datos, afirmó O’Leary, refiriéndose al de los CDC. “En este momento, no hay un aumento del riesgo que podamos identificar”, afirmó.
En dos partes, el memorando del HHS hace afirmaciones que son por los que cita para respaldarlas. Ambos documentos respaldan la seguridad y eficacia de las vacunas contra covid para mujeres embarazadas.
El documento del HHS indica que otro encontró “un aumento en la coagulación sanguínea placentaria en madres embarazadas que recibieron la vacuna”. Sin embargo, el documento no contiene ninguna referencia a coágulos sanguíneos placentarios ni a mujeres embarazadas.
“Lo he leído tres veces. Y no lo encuentro en ninguna parte”, dijo Turrentine, profesor de Obstetricia y Ginecología.
Si tuviera que calificar el documento del HHS, “le ponría una F”, dijo Turrentine. “Esto no está respaldado por nada y no utiliza evidencia médica”.
Si bien los miembros del Congreso que son médicos deberían poder verificar las referencias del documento, es posible que no se tomen el tiempo para hacerlo, dijo , profesor de Obstetricia y Ginecología Clínica que dirige el Programa de Enfermedades Infecciosas en el Embarazo en la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA.
“Van a asumir que esto proviene de una agencia científica. Así que los están engañando, al igual que a todos los demás que tuvieron acceso a este documento”, agregó Silverman.
Las oficinas de tres republicanos en el Congreso que son médicos y prestan servicios en comités de salud de la Cámara de Representantes y el Senado, incluido el senador Bill Cassidy (republicano de Louisiana), no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre si habían recibido el memorando.
Emily Druckman, directora de comunicaciones de la representante Kim Schrier (demócrata de Washington), médica del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, confirmó que la oficina de Schrier sí recibió una copia.
“El problema es que muchos legisladores, e incluso sus empleados, no tienen la experiencia necesaria para analizar esas referencias”, dijo O’Leary. “Pero esta… francamente, he visto propaganda antivacunas mucho mejor que esta”.
C.J. Young, subdirector de comunicaciones del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, confirmó que el personal demócrata del comité recibió el documento del HHS. Antes, documentos similares habrían ayudado a aclarar la justificación y el alcance de un cambio de política gubernamental, y se podría asumir que son científicamente precisos, expresó Young.
“Esto parece ser innovador. No creo que hayamos visto este nivel de descuido, falta de atención al detalle ni consideración del mérito científico durante la primera administración Trump”, agregó.
El 4 de junio, el representante Frank Pallone (demócrata de Nueva Jersey) y Schrier presentaron que exigiría a Kennedy adoptar las decisiones oficiales sobre vacunas del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP).
Young explicó que la motivación detrás del proyecto de ley fue la decisión de Kennedy de cambiar el calendario de vacunación contra covid sin la participación de los expertos en vacunas del ACIP, los que cumplen un papel clave en la definición de las políticas de los CDC sobre calendarios de vacunación y acceso.
Kennedy anunció el 9 de junio en X que destituiría a los 17 miembros del ACIP, alegando presuntos conflictos de intereses que no detalló, y que los reemplazaría. El 11 de junio anunció ocho de esos reemplazos, incluyendo a personas que habían criticado los mandatos de vacunación durante la pandemia de covid.
ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .This <a target="_blank" href="/es/noticias-en-espanol/expertos-dicen-que-el-secretario-de-salud-envio-ciencia-basura-a-congresistas-para-defender-cambios-en-las-vacunas-contra-covid/">article</a> first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150" style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">
<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2050622&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>La ciencia apoya las vacunas.
Las mujeres embarazadas que desarrollaron covid-19 fueron más proclives a enfermar gravemente y ser hospitalizadas que las mujeres no embarazadas de la misma edad y grupo demográfico, especialmente al inicio de la pandemia.
Un de 435 estudios reveló que las embarazadas, con embarazos avanzados o no, que se infectaron con el virus que causa covid tuvieron más probabilidades de terminar en terapia intensiva, estar conectadas a un respirador mecánico, y morir, que aquellas no embarazadas con un perfil de salud similar. Esto ocurrió antes que las vacunas contra covid estuvieran disponibles.
, profesor de obstetricia y ginecología clínica, y director del Programa de Enfermedades Infecciosas en el Embarazo de la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA, afirmó que aún observa más resultados adversos en pacientes embarazadas con la infección.
Silverman afirmó que el riesgo de covid-19 grave fluctuó con la aparición de nuevas variantes y la disponibilidad de vacunas, pero la amenaza sigue siendo significativa. “No importa lo que digan los políticos, la ciencia es la ciencia, y sabemos que, de manera objetiva, las pacientes embarazadas tienen un riesgo sustancialmente mayor de sufrir complicaciones”, agregó.
Una solicitud de comentarios sobre la literatura científica que respalda la vacunación contra la COVID-19 para mujeres embarazadas, enviada a la oficina de asuntos públicos del HHS, generó un correo electrónico sin firma, no relacionado con la pregunta. La oficina no respondió cuando se le pidió un comentario oficial.
Kennedy, activista antivacunas de larga trayectoria antes de unirse a la administración Trump, anunció el 27 de mayo que las vacunas contra covid-19 se eliminarían del calendario de vacunación de los CDC para mujeres embarazadas y niños sanos. Su anuncio, publicado en un video en la red social X, de los CDC y eludió los procesos científicos establecidos por la agencia para agregar y eliminar vacunas de sus calendarios recomendados, informó The Washington Post.
Aún se desconoce mucho sobre cómo afecta covid-19 a una persona embarazada. La relación fisiológica entre estas infecciones y las madres y los fetos en las diferentes etapas del embarazo es compleja, explicó , viróloga de la Universidad de Saskatchewan. El mayor riesgo para las embarazadas se debe en parte a que el embarazo altera el sistema inmune, explicó.
“Existe una supresión inmunitaria natural para que el cuerpo de la madre no ataque al feto en desarrollo”, apuntó Rasmussen. “Si bien la madre aún tiene un sistema inmune funcional, no está funcionando a plena capacidad”.
Las embarazadas son más propensas a enfermarse y, como resultado, les resulta más difícil combatir cualquier infección.
Además de alterar el funcionamiento del sistema inmunitario, el embarazo también multiplica por cinco la probabilidad de que las mujeres . Ese riesgo aumenta si desarrollan covid-19, afirmó , directora de pediatría en Weill Cornell Medicine.
El virus que causa covid-19 puede afectar el endotelio vascular, las células especializadas que recubren los vasos sanguíneos y contribuyen al flujo sanguíneo, explicó Rasmussen.
En una persona sana, el endotelio ayuda a prevenir la formación de coágulos sanguíneos mediante la producción de sustancias químicas que alteran el sistema vascular para mantenerlo en funcionamiento. En una persona infectada con el virus que causa covid-19, el equilibrio se altera y la producción de esas moléculas se Vuelve disfuncional, lo que, según las , puede provocar coágulos sanguíneos u otros trastornos de la sangre.
Permar señaló que estos coágulos pueden ser especialmente peligrosos tanto para las mujeres embarazadas como para los fetos. La inflamación y los coágulos sanguíneos podrían estar relacionados con un mayor riesgo de muerte fetal, especialmente debido a , según estudios publicados en revistas médicas y por los CDC.
Cuando la placenta se inflama, es más difícil que la sangre que transporta oxígeno y nutrientes llegue al bebé en desarrollo, explicó , profesora asociada de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de California-San Francisco.
“Si algo interrumpe esas funciones (inflamación, coagulación o diferencias en el flujo sanguíneo), eso afectará seriamente el funcionamiento de la placenta y su capacidad para permitir que el feto crezca y se desarrolle adecuadamente”, enfatizó.
Es lógico que observemos los efectos de covid-19 en la placenta, aseveró Silverman. “La placenta no es más que un conjunto hiperespecializado de vasos sanguíneos, por lo que es como un polo magnético para el virus”.
Los vasos sanguíneos de la placenta son más pequeños y pueden coagularse con mayor facilidad que en el sistema circulatorio de la madre, explicó.
Permar dijo que datos recientes sugieren que las mujeres embarazadas con covid-19 aún tienen un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo, como preeclampsia, parto prematuro y aborto espontáneo, incluso con inmunidad previa por una infección o vacunación. El virus puede hacer que las mujeres terminen en el hospital por complicaciones durante el embarazo.
Prahl agregó que la conexión entre la muerte fetal intrauterina y covid podría estar cambiando, dada la inmunidad que muchas personas han desarrollado . Es un área en la que le gustaría que hubiera más investigación.
Ya hay de que tanto las vacunas contra covid-19 basadas en ARNm como las que no lo están son seguras para las mujeres embarazadas.
Prahl fue coautora de un pequeño estudio preliminar que y demostró que la protección de anticuerpos persistía tanto para la madre como para el bebé después del nacimiento.
“Lo que aprendimos rápidamente es que las mujeres embarazadas buscan respuestas y muchas de ellas desean participar en la investigación”, afirmó. Estudios posteriores, incluyendo uno publicado en la revista Nature Medicine que muestra que recibir una dosis de refuerzo durante el embarazo reducía en los primeros cuatro meses de vida, respaldaron los hallazgos de su equipo.
Prahl espera que pronto haya más evidencia disponible que respalde los beneficios para las embarazadas de recibir los refuerzos.
“Puedo decir que, aunque sea entre bastidores, estoy viendo muchos de estos datos preliminares”, afirmó.
Prahl atribuye el retraso en parte que la administración Biden disminuye los esfuerzos para rastrear el virus. “Se retiró gran parte de la vigilancia de estos datos”, afirmó. La administración Trump está los fondos destinados a este rastreo.
Pero dado que las vacunas refuerzan el sistema inmune de la embarazada al aumentar los anticuerpos neutralizantes, la viróloga Rasmussen confía en que recibir una vacuna durante el embarazo reduce la probabilidad de que la mujer termine en el hospital si desarrolla covid.
“Protegerá a la embarazada de una enfermedad más grave”, afirmó.
Vacunarse contra covid-19 durante el embarazo también ayuda a proteger a los recién nacidos después del parto. Las mujeres embarazadas que se vacunan transmiten esa protección a sus bebés pequeños, quienes no pueden recibir sus propias vacunas hasta que tengan al menos 6 meses.
Según por los CDC en 2024, casi el 90% de los bebés que tuvieron que ser hospitalizados por covid fueron de madres que no habían recibido la vacuna durante el embarazo.
Ya en abril de 2024, una investigación había demostrado que los bebés demasiado pequeños para ser vacunados tenían la tasa de hospitalización por covid más alta de cualquier grupo de edad, a excepción de las personas de 75 años o más.
La decisión de la administración Trump de eliminar la vacuna contra covid de la lista de vacunas recomendadas para embarazadas significa que las aseguradoras podrían dejar de cubrirla. Las mujeres embarazadas que quieran recibirla de todos modos podrían tener que pagar cientos de dólares de su propio bolsillo.
“No quiero ser ese médico que simplemente dice: ‘Bueno, es muy importante. Tienes que vacunarte, tú y tus hijos pase lo que pase, incluso si tienes que pagarlo de tu bolsillo’, porque cada uno tiene sus propias prioridades y preocupaciones presupuestarias, especialmente en la situación económica actual”, dijo Silverman. “No puedo decirle a una familia que la vacuna es más importante que alimentar a sus hijos”.
Pero él y sus colegas seguirán aconsejando a las mujeres embarazadas que intenten vacunarse de todas formas.
“Los recién nacidos serán completamente vulnerables a la exposición a covid-19”, afirmó. “Vacunar a las embarazadas para proteger a sus recién nacidos sigue siendo una razón válida para continuar con este esfuerzo”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2046122&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Es que el hospital donde se atendía, Winner Regional Health, se ha sumado recientemente al cada vez mayor número de centros de salud rurales que cierran sus unidades de maternidad.
“Ahora va a ser mucho más estresante y complicado para las mujeres recibir la atención médica que necesitan, porque tienen que ir mucho más lejos”, dijo Hofeldt, que tiene fecha de parto de su primer hijo el 10 de junio.
Hofeldt agregó que los viajes más largos suponen más gasto en gasolina y un mayor riesgo de no llegar a tiempo al hospital. “Mi principal preocupación es tener que parir en un auto”, afirma.
Más de un centenar de hospitales rurales , según el Center for Healthcare Quality and Payment Reform, una organización sin fines de lucro. El cierre de los servicios de obstetricia se suele achacar a la falta de personal y la falta de presupuesto.
En la actualidad, alrededor del 58% de los condados de Dakota del Sur no cuentan con salas de parto. Es la segunda tasa más alta del país, después de Dakota del Norte, según , una organización que asiste a las madres y sus bebés.
Además, el Departamento de Salud de Dakota del Sur informó que del estado — especialmente las afroamericanas y las nativas americanas— presentan tasas más altas de complicaciones y mortalidad.
Winner Regional Health atiende a comunidades rurales en Dakota del Sur y Nebraska, incluyendo parte de la reserva indígena Rosebud Sioux. El año pasado nacieron allí 107 bebés, una baja considerable respecto de los 158 que nacieron en 2021, contó su director ejecutivo, Brian Williams.

Los hospitales más cercanos con servicios de maternidad se encuentran en pueblos rurales a una hora de distancia, o más, de Winner.
Sin embargo, varias mujeres afirmaron que el trayecto en coche hasta esos centros las llevaría por zonas donde no hay señal de celular confiable, lo que podría suponer un problema si tuvieran una emergencia en el camino.
ºÚÁϳԹÏÍø News habló con cinco pacientes de la zona de Winner que tenían previsto que su parto fuera en el Avera St. Mary’s Hospital de Pierre, a unas 90 millas de Winner, o en uno de los grandes centros médicos de Sioux Falls, a 170 millas de distancia.
Hofeldt y su novio conducen cada tres semanas para ir a las citas prenatales en el hospital de Pierre, que brinda servicios a la pequeña capital y a la vasta zona rural circundante.
A medida que se acerque la fecha del parto, las citas de control y, por lo tanto los viajes, tendrán que ser semanales. Ninguno de los dos tiene un empleo que le brinde permiso con goce de sueldo para ese tipo de consulta médica.
“Cuando necesitamos ir a Pierre, tenemos que tomarnos casi todo el día libre”, explicó Hofeldt, que nació en el hospital de Winner.
Eso significa perder una parte del salario y gastar dinero extra en el viaje. Además, no todo el mundo tiene auto ni dinero para la gasolina, y los servicios de autobús son escasos en las zonas rurales del país.
Algunas mujeres también tienen que pagar el cuidado de sus otros hijos para poder ir al médico cuando el hospital está lejos. Y, cuando nace el bebé, tal vez tengan que asumir el costo de un hotel para los familiares.
Amy Lueking, la médica que atiende a Hofeldt en Pierre, dijo que cuando las pacientes no pueden superar estas barreras, los obstetras tienen la opción de darles dispositivos para monitorear el embarazo en el hogar y ofrecerles consulta por teléfono o videoconferencia.
Las pacientes también pueden hacerse los controles prenatales en un hospital o una clínica local y, más tarde, ponerse en contacto con un profesional de un hospital donde se practiquen partos, dijo Lueking.

Sin embargo, algunas zonas rurales no tienen acceso a la telesalud. Y algunas pacientes, como Hofeldt, no quieren dividir su atención, establecer relaciones con dos médicos y ocuparse de cuestiones logísticas como transferir historias clínicas.
Durante una cita reciente, Lueking deslizó un dispositivo de ultrasonido sobre el útero de Hofeldt. El ritmo de los latidos del corazón del feto resonó en el monitor.
“Creo que es el mejor sonido del mundo”, expresó Lueking.
Hofeldt le comentó que quería un parto lo más natural posible.
Pero lograr que el parto se desarrolle según lo planeado suele ser complicado para quienes viven en zonas rurales, lejos del hospital. Para estar seguras de que llegarán a tiempo, algunas mujeres optan por programar una inducción, un procedimiento en el que los médicos utilizan medicamentos u otras técnicas para provocar el trabajo de parto.
Katie Larson vive en un rancho cerca de Winner, en la localidad de Hamill, que tiene 14 habitantes. Esperaba evitar que le indujeran el parto.
Larson quería esperar a que las contracciones comenzaran de forma natural y luego conducir hasta el Avera St. Mary’s, en Pierre.
Pero terminó programando una inducción para el 13 de abril, su fecha probable de parto. Más tarde, la adelantó al 8 de abril para no perderse una venta de ganado muy importante, que ella y su esposo estaban preparando.
“La gente se verá obligada a elegir una fecha de inducción aunque no sea lo que en un principio hubiera elegido. Si no, correrá el riesgo de tener al bebé en la carretera”, afirmó.
Lueking aseguró que no es frecuente que las embarazadas den a luz mientras se dirigen al hospital en automóvil o en ambulancia. Pero también recordó que el año anterior cinco mujeres que tenían previsto tener a sus hijos en Pierre acabaron haciéndolo en las salas de emergencias de otros hospitales, porque el parto avanzó muy rápido o porque las condiciones del clima hicieron demasiado peligroso conducir largas distancias.
Nanette Eagle Star tenía previsto que su bebé naciera en el hospital de Winner, a cinco minutos de su casa, hasta que el hospital anunció que cerraría su unidad de maternidad. Entonces decidió dar a luz en Sioux Falls, porque su familia podía quedarse con unos familiares que vivían allí y así ahorrar dinero.
El plan de Eagle Star volvió a cambiar cuando comenzó el trabajo de parto prematuramente y el clima se puso demasiado peligroso para manejar o para tomar un helicóptero médico a Sioux Falls.
“Todo ocurrió muy rápido, en medio de una tormenta de nieve”, contó.
Finalmente, Eagle Star tuvo a su bebé en el hospital de Winner, pero en la sala de emergencias, sin epidural, ya que en ese momento no había ningún anestesista disponible. Esto ocurrió solo tres días después del cierre de la unidad de maternidad.
El fin de los servicios de parto y maternidad en el Winner Regional Health no es solo un problema de salud, según las mujeres de la localidad. También tiene repercusiones emocionales y económicas en la comunidad.
Eagle Star recuerda con cariño cuando era niña e iba con sus hermanas a las citas médicas. Apenas llegaban, iban a un pasillo que tenía fotos de bebés pegadas en la pared y comenzaban una “búsqueda del tesoro” para encontrar polaroids de ellas mismas y de sus familiares.
“A ambos lados del pasillo estaba lleno de fotos de bebés”, contó Eagle Star. Recuerda pensar: “Mira todos estos bebés tan lindos que han nacido aquí, en Winner”.
Hofeldt contó que muchos lugareños están tristes porque sus bebés no nacerán en el mismo hospital que ellos.

Anora Henderson, médica de familia, señaló que la falta de una correcta atención a las mujeres embarazadas puede tener consecuencias negativas para sus hijos. Esos bebés pueden desarrollar problemas de salud que requerirán cuidados de por vida, a menudo costosos, y otras ayudas públicas.
“Hay un efecto negativo en la comunidad”, dijo. “Simplemente no es tan visible y se notará bastante más adelante”.
Henderson renunció en mayo a su puesto en el Winner Regional Health, donde asistía partos vaginales y ayudaba en las cesáreas. El último bebé al que recibió fue el de Eagle Star.
Para que un centro de salud sea designado como hospital con servicio de maternidad, debe contar con instalaciones donde se pueden efectuar cesáreas y proporcionar anestesia las 24 horas del día, los 7 días de la semana, explicó Henderson.
Williams, el director ejecutivo del hospital, dijo que el Winner Regional Health no ha podido contratar suficientes profesionales médicos con formación en esas especializaciones.
En los últimos años, el hospital solo había podido ofrecer servicios de maternidad cubriendo aproximadamente $1,2 millones anuales en salarios de médicos contratados de forma temporal, señaló. Pero el hospital ya no podía seguir asumiendo ese gasto.

Otro reto financiero está dado porque muchos partos en los hospitales rurales están cubiertos por Medicaid, el programa federal y estatal que ofrece atención a personas con bajos ingresos o discapacidades.
El programa suele pagar aproximadamente la mitad de lo que pagan las aseguradoras privadas por los servicios de parto, según de la U.S. Government Accountability Office (GAO).
Williams contó que alrededor del 80% de los partos en Winner Regional Health estaban cubiertos por Medicaid.
Las unidades obstétricas suelen constituir el mayor gasto financiero de los hospitales rurales y, por lo tanto, son las primeras que se cierran cuando un centro de salud atraviesa dificultades económicas, explica el informe de la GAO.
Williams dijo que el hospital sigue prestando atención prenatal y que le encantaría reanudar los partos si pudiera contratar suficiente personal.
Henderson, la médica que dimitió del hospital de Winner, ha sido testigo del declive de la atención materna en las zonas rurales durante décadas.
Recuerda que, antes de que naciera su hermana, acompañaba a su madre a las citas médicas. En cada viaje, su madre recorría unas 100 millas después de que el hospital de la ciudad de Kadoka cerrara en 1979.

Henderson trabajó durante casi 22 años en el Winner Regional Health, lo que permitió que muchas mujeres no tuvieran que desplazarse para dar a luz, como le ocurrió a su madre.
A lo largo de los años, atendió a nuevas pacientes cuando cerraron las unidades de maternidad de un hospital rural cercano y luego las de un centro del Servicio de Salud Indígena. Finalmente, el propio hospital de Henderson dejó de atender partos.
“Lo que ahora realmente me frustra es que pensaba que iba a dedicarme a la medicina familiar y trabajar en una zona rural, y que así íbamos a solucionar estos problemas, para que las personas no tuvieran que conducir 100 millas para tener un bebé”, se lamentó.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2037271&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>La legislación prohibiría que los gobiernos estatales y locales obligaran a estos centros a practicar abortos. También a derivar o informar a pacientes sobre estos servicios o a explicar opciones de anticoncepción. Y permitiría que estas organizaciones demandaran a la entidad gubernamental que violara la ley.
Los legisladores de Wyoming el 4 de marzo una ley llamada Center Autonomy and Rights of Expression Act (). Propuestas similares se presentaron este año en y . En una norma de este tipo ya fue promulgada en 2025.
La Ley CARE es una “legislación modelo” creada por la , un grupo de defensa legal cristiano conservador y antiabortista.
Una legislación similar, la , fue presentada en el Congreso el año pasado, pero no ha avanzado fuera del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes.
El proyecto de ley de Wyoming considera que los centros de embarazo, muchos vinculados a organizaciones religiosas, necesitan protección legal porque enfrentan “ataques sin precedentes” después de que la Corte Suprema anulara Roe vs. Wade, la decisión judicial de 1973 que protegía el derecho al aborto en todo el país. Según el texto, varias legislaturas estatales han presentado proyectos de ley que de libertad de expresión y asociación de estos centros.
Sin embargo, quienes los critican afirman que los centros de crisis de embarazo se presentan falsamente ante los consumidores como clínicas médicas, aunque no están sujetos a las leyes estatales y federales que regulan los centros de salud y protegen a los pacientes.
“En todo el país, los funcionarios del gobierno apuntan cada vez más, cada vez más, contra los centros de atención para embarazadas”, argumentó Valerie Berry, directora ejecutiva de en Cheyenne, durante una audiencia en la Legislatura sobre el proyecto de ley de Wyoming. “Esta legislación no busca crear división. Busca proteger las libertades constitucionales, la libertad de expresión y la libertad de conciencia”.
Por su parte, durante la audiencia, el expresó su preocupación por otorgar a los centros de embarazo un nivel de protección que otras empresas privadas no tienen.
“Ya cuentan con medidas de protección”, reflexionó. “Lo que me preocupa es que se les otorguen medidas de protección adicionales”.
En 2022, Wellspring Health Access, la única clínica en Wyoming que realiza abortos, en un ataque intencional.
“Nosotros somos los que proporcionamos información precisa sobre salud reproductiva y por eso sufrimos las consecuencias”, dijo a ºÚÁϳԹÏÍø News Julie Burkhart, presidenta y fundadora de Wellspring Health Access.
, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Davis, dijo que la legislación propuesta eximiría a los centros de crisis de embarazo de tener que cumplir con los estándares a los que están obligadas las organizaciones médicas. También borraría la línea entre la defensa de una causa y la práctica médica, agregó. Y agregó que iniciativas de este tipo pueden ofrecer a los republicanos un mensaje de campaña potencialmente útil de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato.
“El Partido Republicano necesita una estrategia de comunicación para mostrar que se preocupa por las mujeres, incluso si prohíbe el aborto y aunque no quiera destinar recursos estatales a ayudar a las personas antes y después del embarazo”, explicó Ziegler. “La estrategia consiste en delegar eso en los centros de asesoramiento sobre el embarazo, lo que, por supuesto, aumenta el incentivo para protegerlos”.
Legislación modelo
La Alliance Defending Freedom es el mismo grupo que , que desde 1973 protegía el derecho al aborto a nivel nacional. El grupo redactó la , una legislación modelo para prohibir el aborto desde las 15 semanas, que fue la base de una ley de Mississippi de 2018 que condujo al caso Dobbs v. Jackson Women’s Health Organization a partir de la cual la Corte Suprema anuló el fallo Roe.
La alianza dijo que sus abogados no estaban disponibles para comentar la estrategia de la organización respecto al CARE Act. En el proyecto de ley, el grupo afirmó que los esfuerzos federales, estatales y locales están apuntando contra los centros de atención del embarazo en un “claro intento de socavar y obstaculizar” su trabajo y cerrarlos.
En los últimos años, algunos han sido blanco de vandalismo y amenazas.
Pero los ataques que la legislación modelo se propone abordar principalmente son los esfuerzos legales y regulatorios de algunos estados que buscan mayor supervisión de estos centros, incluida una ley de California que exige que informen claramente a los pacientes sobre sus servicios. Esa ley fue anulada cuando la Corte Suprema falló a favor de los centros de crisis, avalando el argumento de que la norma violaba sus derechos de la Primera Enmienda.
Este año, la Corte Suprema que decidirá si los estados pueden citar a estas organizaciones para obtener información sobre donantes y datos internos.
De todos modos, es poco probable que los centros de crisis de embarazo enfrenten ese tipo de medidas regulatorias en los estados conservadores donde se está considerando esta legislación. Un legislador de Wyoming lo reconoció durante la audiencia del comité en febrero.
Diferentes servicios
En esa misma audiencia, quien encabeza el comité que patrocina el proyecto de ley, presentó la medida como “muy importante, especialmente con nuestro ‘desierto de maternidad’”, refiriéndose a la falta de acceso a servicios de atención de salud materna.
Algunos centros de crisis de embarazo pueden contar con pocos profesionales con licencia, pero son la minoría. Muchos ofrecen recursos gratuitos, como pañales, ropa para bebé y otros artículos, a veces a cambio de aceptar asesorías o clases de crianza.
Las clínicas de Planned Parenthood, en contraste, ofrecen una variedad de servicios de salud, como pruebas y tratamiento para infecciones de transmisión sexual, atención primaria y exámenes para detectar cáncer cervical. Además, están reguladas como organizaciones con licencia médica.
Desde que el fallo Roe fue anulado, el movimiento por el derecho al aborto ha enfrentado desafíos importantes. La ley de los republicanos, One Big Beautiful Bill Act, que el presidente Donald Trump promulgó el verano pasado, a proveedores de abortos. Esa medida contribuyó a que Planned Parenthood tuviera que cerrar el año pasado.
Para 2024, operaban en todo el país, según un mapa creado por investigadores de la Universidad de Georgia, en comparación con las que ofrecían abortos a finales de 2025.
, una organización de investigación afiliada a la organización contra el aborto SBA Pro-Life America, ha sugerido que los centros de embarazo podrían ayudar a llenar el vacío dejado por el cierre de clínicas de Planned Parenthood.
Ziegler aseguró que eso dejaría a las pacientes expuestas a riesgos médicos.
El creciente poder de los centros
Las iniciativas anteriores en , Colorado y Vermont para regular los centros de crisis de embarazo surgieron a raíz de la preocupación por denuncias de , y dudas sobre la .
En 2024, un en cinco estados que investigaran si los centros estaban engañando a las pacientes haciéndoles creer que su información personal estaba protegida bajo la Health Insurance Portability and Accountability Act (HIPAA), y que averiguaran cómo estaban utilizando la información de los pacientes.
Los tribunales, incluida la Corte Suprema, han fallado con frecuencia que argumentan que estos intentos de regulación violan sus derechos de la Primera Enmienda a la libertad de expresión y la libertad religiosa.
Los centros de crisis para embarazadas también han recibido una avalancha de fondos desde que se revocó Roe.
Al menos incluidos centros de crisis de embarazo, según el Lozier Institute.
Seis estados distribuyen una parte de sus fondos federales del programa Temporary Assistance for Needy Families (TANF) —pagos en efectivo destinados a familias de bajos ingresos con niños— a centros de crisis de embarazo. Texas, Florida, Tennessee y Oklahoma han proporcionado decenas de millones de dólares para estas organizaciones.
Un análisis encontró que los centros de crisis de embarazo también recibieron entre 2017 y 2023, incluidos fondos del paquete de ayuda de 2020 promulgado como ley durante el primer mandato de Trump en medio de la pandemia de covid.
A pesar de los desafíos que enfrentan las clínicas que ofrecen abortos, Burkhart, directora del centro Wellspring en Wyoming, dijo que es importante seguir garantizando la atención a quienes la necesitan. Ella ha ayudado a abrir clínicas en zonas rurales de otros estados conservadores y ha señalado que esas clínicas siguen recibiendo pacientes.
“Eso me demuestra que, sin importar tu religión o tu partido político, hay momentos en la vida de las personas en los que necesitan atención de salud reproductiva brindada por profesionales calificados”, dijo. “Eso incluye el aborto”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2172477&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>“Definitivamente me asusté”, dijo Brooks, de 23 años, quien no tenía seguro de salud. “Pensé: OK… estoy embarazada, ¿y ahora qué hago?”.
Hasta ese momento no había pensado mucho en el tema de la atención médica, pero eso cambió cuando supo que su hija estaba en camino.
Brooks recibió la noticia el invierno pasado. La mezcla de alegría, ansiedad y emoción que sintió refleja lo que muchas personas experimentan al enterarse de que serán madres o padres, especialmente en esta época del año. En el país, es frecuente que los embarazos se descubran en enero o febrero, ya que agosto es uno de los meses con mayor cantidad de nacimientos.
Cada vez hay más investigaciones que muestran que el cuidado prenatal puede tener un impacto muy importante en la salud tanto de la embarazada como del bebé, con efectos a largo plazo.
Por eso, ofrecen cobertura médica a las mujeres embarazadas que cumplen con ciertos requisitos de ingresos y que, de otro modo, podrían quedarse sin seguro.
Como resultado, Medicaid cubre más del 40% de los partos y un porcentaje aún mayor en zonas rurales, según KFF. Sin embargo, el programa también tiene limitaciones: algunos proveedores limitan la cantidad de pacientes que atienden a través de Medicaid porque sus  pagos son que los de otros seguros médicos.
A continuación, tres cosas que debes saber sobre cómo inscribirte en Medicaid si estás embarazada:
1. El embarazo te da prioridad
Para afiliarse al seguro médico del gobierno hay que cumplir con una serie de requisitos, que varían mucho según el estado. El más importante es el nivel de ingresos, que debe estar por debajo de cierto límite. En varios estados, la mayoría de las personas adultas no pueden calificar, sin que importe el dinero que ganan, a menos que tengan una discapacidad o sean madres o padres de un menor.
Pero el cálculo cambia si estás embarazada. En Tennessee, por ejemplo, el umbral de ingresos para ser elegible para Medicaid durante el embarazo es de alto que el que rige para otros grupos. Así que, si antes no calificabas y ahora estás embarazada, vale la pena que revises nuevamente los requisitos de tu estado.
2. Obtener cobertura puede ser más fácil de lo que parece
Para solicitar Medicaid, probablemente de tus ingresos, tu número de Seguro Social y tu lugar de residencia.
Brooks, quien vive en Illinois, contó a HealthQ que el proceso para inscribirse fue más fácil de lo que esperaba. Se enteró sobre Medicaid durante su primera consulta prenatal.
“Me preguntaron si tenía seguro médico. En ese momento yo no sabía nada”, dijo. En la clínica comunitaria sin fines de lucro donde se atendió le dieron los números de teléfono de la agencia estatal de Medicaid. Llamó, fue a una cita en persona y completó su solicitud. Salió de la oficina con cobertura médica.
En , el embarazo da lugar a lo que se llama “elegibilidad presunta”, lo que significa que se otorga cobertura médica inmediata —incluso sin confirmación del embarazo— mientras se procesa la solicitud oficial.
3. La cobertura va más allá de la atención médica básica
Medicaid cubre todo el cuidado prenatal sin ningún costo para la paciente y, en general, también incluye de atención posparto. Así fue en el caso de Brooks: las consultas, los medicamentos y el parto fueron gratuitos.
Los estados también cubren, en distinta medida, atención dental, de la vista y de salud mental. Ashley Farrell, quien perdió su empleo cuando estaba embarazada y solicitó Medicaid en Georgia, dijo que recibió “recompensas por asistir a las consultas médicas”, como .
Los beneficios varían en cada estado.
Personas y políticas públicas
Algunos defensores de la salud materna por cómo los recortes a Medicaid promovidos por la ley conocida como One Big Beautiful Bill Act podrían afectar la cobertura para las embarazadas.
Aunque aún no está claro cuándo o cómo ocurrirán los cambios, es posible que los estados pongan más requisitos para acceder al programa o limiten los beneficios para quienes esperan un bebé.
Katherine Ruppelt, de Nashville Public Radio, colaboró con este artículo.
HealthQ es una serie sobre salud de los reporteros Cara Anthony y Blake Farmer. Son guías accesibles dentro de un sistema de salud que no lo es tanto. Es una colaboración entre Nashville Public Radio y ºÚÁϳԹÏÍø News.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2151264&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Antes de dar a luz a su segundo hijo, Heidi DiLorenzo sentía ansiedad. Le preocupaba su presión arterial y la preeclampsia que la llevó a ser hospitalizada dos veces durante el embarazo. Le angustiaba que algo terrible e indefinido le ocurriera a su hija de 3 años. Le preocupaba no poder amar a su segundo bebé tanto como al primero.
Pero DiLorenzo, abogada en Birmingham, Alabama, no se preocupaba por tomar Zoloft. Ya había usado ese medicamento para tratar la ansiedad antes de tener a su primer hijo, y continuó tomándolo durante ese embarazo y también en el más reciente.
Desde que tuvo a su segunda hija, en septiembre, atribuye a una dosis más alta del medicamento el haber salido del “pozo oscuro” de tristeza en el que se encontraba después del parto. “No sería tan buena madre para mis niñas si no lo tomara”, dijo. “No tendría la energía”.
DiLorenzo forma parte del estimado 20% de mujeres en Estados Unidos que durante o después del embarazo.
Sin embargo, solo la mitad de ellas recibe tratamiento adecuado, según , quien dirige el programa de trastornos del estado de ánimo perinatal en la Universidad de Florida. Y apenas un 5% toma inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS, por sus siglas en inglés), una clase de medicamentos comúnmente usada para tratar ambas condiciones.
Actualmente, a los expertos médicos les preocupa que una mesa redonda convocada en julio por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) pueda provocar más casos de depresión no tratada.
Muchos de los 10 integrantes del panel expresaron preocupación sobre el uso de los ISRS, como Zoloft, durante el embarazo. Entre ellos estaban Josef Witt-Doerring, un psiquiatra que tiene clínicas enfocadas en ayudar a las personas a dejar los antidepresivos, y Adam Urato, un obstetra-ginecólogo que recientemente solicitó a la FDA colocar advertencias más fuertes en estos medicamentos.
Aunque la discusión no representó una guía oficial de la FDA, los panelistas —en afirmaciones que el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, por sus siglas en inglés) calificó como — relacionaron estos medicamentos con un mayor riesgo de aborto espontáneo, defectos congénitos y autismo en los niños expuestos durante el embarazo.
La Sociedad de Medicina Materno-Fetal expresó que sus miembros estaban “alarmados por las de los panelistas de la FDA”.
Los antidepresivos son una herramienta segura y “que salva vidas”, dado que los problemas de salud mental como el suicidio y las sobredosis son la principal causa de muerte materna en el país, señaló el presidente de ACOG, Steven Fleischman, en un comunicado en el sitio web de la organización.
, enfermera especializada que en 2011 ayudó a fundar la perinatal de hospitalización del país, en Carolina del Norte, dijo que los ISRS son “probablemente los medicamentos más estudiados durante el embarazo”.
En estudios de largo plazo de niños expuestos a estos medicamentos en el útero, aseguró, los investigadores no han observado problemas.
Aún es pronto para saber si esta discusión ha afectado las tasas de recetas, o si las embarazadas están evitando más estos medicamentos.
Pero Raines, quien enseña en la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, dijo que ya está recibiendo preguntas de sus pacientes. Comentó que la desinformación difundida por los panelistas —junto con afirmaciones distorsionadas del presidente Donald Trump sobre tomar Tylenol durante el embarazo— está complicando su trabajo.
Dorothy DeGuzman, médica de medicina familiar que atiende embarazos de alto riesgo en California, dijo: “Ya existe mucho estigma en torno al uso de antidepresivos durante el embarazo. Esto solo aumentará el miedo”.
El panel
La discusión de julio fue una de cuatro mesas redondas que la FDA ha convocado desde mayo. En el pasado, la agencia evaluaba cuidadosamente a los miembros de sus comités asesores para evitar conflictos de interés.
Sin embargo, estos paneles se seleccionaron en privado y los eventos se llevaron a cabo con poca difusión pública. Una publicado en julio cuestionó la ética y legalidad de estas mesas, según investigadores y consultores.
Emily Hilliard, vocera del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés), no respondió directamente sobre el proceso de selección de los panelistas. Dijo que los eventos son “mesas redondas” en las que expertos revisan la evidencia científica más reciente, evalúan riesgos potenciales para la salud y “exploran alternativas más seguras”.
El panel de julio pareció responder a que Trump emitió en febrero para crear la Comisión Make America Healthy Again y ordenarle que “evaluara la prevalencia y los riesgos del uso de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina” y otros medicamentos.

El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., quien supervisa la FDA, es un crítico frecuente de estos medicamentos. Ha afirmado —— que podrían estar contribuyendo a los tiroteos escolares.
En sus comentarios iniciales durante el panel de julio, el comisionado de la FDA, Marty Makary, también expresó preocupación sobre los medicamentos. “Desde una perspectiva nacional, mientras más antidepresivos recetamos, más depresión hay”, dijo.
“No es un lujo”
La única integrante del panel que era psiquiatra certificada y obstetra-ginecóloga —Kay Roussos-Ross, de la Universidad de Florida— expresó una preocupación distinta. “Las investigaciones muestran que las mujeres que dejan de tomar sus medicamentos durante el embarazo tienen cinco veces más probabilidades de sufrir una recaída”, dijo.
Agregó que las madres con depresión o ansiedad de moderada a grave durante el embarazo tienen mayor riesgo de . Si no reciben tratamiento, tienen más probabilidades de y de estar en riesgo de suicidio.
También pueden tener dificultades para con sus bebés, lo que aumenta el riesgo de que esos niños enfrenten problemas como , depresión o ansiedad, no por los ISRS, sino por los desafíos de salud mental de la madre.
“Quiero subrayar que tratar las enfermedades mentales durante el embarazo no es un lujo”, dijo al panel. “Es una necesidad”.
En general, alrededor del 19% de las mujeres en Estados Unidos de entre 20 y 30 años sufren depresión, según los datos más recientes de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), y cerca del 10% toma ISRS.
Pero los estudios muestran que la mitad de las mujeres dejan de tomar antidepresivos antes o durante el embarazo.
Una de las razones por las que tan pocas mujeres embarazadas reciben tratamiento para la depresión, según los médicos, es que ya sienten temor de tomar cualquier medicamento durante el embarazo.
La mayoría de las pacientes de DeGuzman son beneficiarias de Medicaid, el programa de cobertura médica para personas con bajos ingresos o con discapacidad. La mitad son latinas. Aunque ella suele recetar ISRS, dijo que sus pacientes rara vez los toman.
Este problema es especialmente urgente para madres negras no hispanas y latinas, quienes experimentan que las mujeres blancas no hispanas, pero . Entre los factores que contribuyen a esta disparidad están el racismo sistémico, la exposición a la violencia, diagnósticos erróneos y la falta de acceso a atención médica.

Shanna Williams, terapeuta de salud mental perinatal que atiende a madres afroamericanas en Philadelphia, dijo que muchas de sus pacientes ya tienden a confiar más en sus familiares y amistades que en los médicos para decidir si es seguro tomar antidepresivos durante el embarazo o la lactancia.
El panel de la FDA es “una voz más que dice que no deberían hacerlo”, comentó. “Y eso no ayuda”.
, quien estudia la salud mental perinatal en mujeres de color, dijo que el acceso universal al cuidado infantil y la licencia por maternidad remunerada serían de gran ayuda. “Mi investigación mostró que lo más importante que podemos ofrecer es apoyo social”, señaló Blanc, profesora asistente de Psiquiatría en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami. “Necesitamos que la comunidad actúe”.
Kellyn Haight experimentó una depresión debilitante después de mudarse a la ciudad de Brevard, en las montañas de Carolina del Norte. Esta ex enfermera de partos no tenía atención infantil para su hija de 2 años ni familia o amistades cercanas, mientras su esposo viajaba por trabajo.
Su doctora le recetó Prozac, pero no la ayudó. Llamó a su esposo para que regresara a casa, pero su insomnio empeoró. Una mañana, le suplicó que acabara con su sufrimiento. El esposo la llevó a la sala de emergencias, desde donde la trasladaron a la unidad psiquiátrica de un hospital local. Allí, contó, le quitaron la ropa y la pusieron en una habitación cerrada. “Me sentía como un animal”, dijo Haight, ahora de 37 años. “Uno de mis mayores temores es que eso vuelva a ocurrir”.
Después de salir del hospital, Haight encontró a un psiquiatra y comenzó a tomar Zoloft. Hizo amistades y empezó a sentirse estable.
Ahora que su hija tiene 5 años, intenta tener otro hijo y planea continuar tomando Zoloft durante todo el embarazo. “Prefiero estar segura y presente para mi hija”, dijo. “Estoy dispuesta a asumir el riesgo, porque sé cómo se ve la alternativa, y no quiero volver a eso”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2133032&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>“Este país quiere que seamos máquinas de parir, pero están recortando los pocos recursos que existen”, dijo Olcott, de 20 años. “¿Y un bono de $1.000 por tener un bebé? ‘¿De verdad?’ Eso ni siquiera cubre un mes de renta”.
El gobierno quiere que los estadounidenses tengan más hijos y está impulsando políticas públicas para revertir la caída en la tasa de natalidad en el país.
A mediados de octubre, la Casa Blanca presentó un plan para . El presidente Trump , y se ha llamado a sí mismo “”.
Sin embargo, grupos de derechos reproductivos y otras organizaciones de defensa afirman que estos esfuerzos por aumentar la natalidad no compensan el rumbo general del gobierno, que apunta a recortar planes federales como Medicaid, el Programa de Seguro de Salud Infantil (CHIP) y otras iniciativas que apoyan a mujeres y niños.
Según estos grupos, el enfoque “pro familia” no se limita a fomentar que las personas tengan más hijos. Más bien, afirman, ese discurso se está utilizando como herramienta para impulsar una agenda conservadora que amenaza la salud de las mujeres, los derechos reproductivos y la participación femenina en el mercado laboral.
Algunos expertos pronostican que estas políticas podrían desalentar la maternidad y aumentar la mortalidad materna.
“La derecha religiosa quiere más bebés blancos cristianos y está tratando de restringir la libertad reproductiva de las mujeres para lograrlo”, dijo , vocera de Population Connection, una organización sin fines de lucro que promueve la estabilización demográfica mediante el acceso a anticonceptivos y el aborto. “El verdadero peligro es el recorte constante de los derechos reproductivos”, afirmó.
La Casa Blanca no respondió a múltiples solicitudes de entrevista.
Un paquete de programas federales que por años han apoyado a mujeres y niños también está en la mira de Trump y de miembros de su gabinete, que dicen impulsar políticas pro natalidad.
Por ejemplo, los requisitos laborales para acceder a Medicaid, establecidos por la ley de presupuesto de los republicanos, One Big Beautiful Bill Act, aprobada en julio, exigirán más trámites y más requisitos que, según la , harán que que ahora califican pierdan su cobertura. Medicaid cubre más del .
Esa misma ley también recorta fondos federales para un programa nacional que proporciona beneficios mensuales en alimentos. Casi de quienes recibieron esa ayuda en el año fiscal 2023 fueron niños.
Los recortes presupuestarios y el congelamiento de contrataciones promovidos por los republicanos , una iniciativa educativa federal que ofrece guardería y preescolar a niños pequeños de familias de bajos ingresos, en momentos en que adultos en todo el país piden al gobierno que reduzca los .
Además, los republicanos suspendieron por un año el financiamiento de Medicaid para Planned Parenthood of America debido a que ofrece servicios de aborto, lo que obligó al en todo el país desde comienzos de 2025.
Planned Parenthood brinda una amplia gama de servicios de salud para mujeres, que incluyen exámenes médicos generales, pruebas para detección de cáncer de mama y .
Grupos que abogan por la salud y los derechos reproductivos de las mujeres sostienen que las acciones de la administración y del Congreso republicano están dificultando que las familias accedan al apoyo y atención médica que necesitan.
“Se habla mucho sobre quiénes ‘merecen’ recibir asistencia pública y, para muchos legisladores, no son las madres solteras”, señaló , analista en derecho y políticas de salud pública de la Escuela de Salud Pública del Instituto Milken de la Universidad George Washington.
La perspectiva pro natalidad, en general, promueve que el gobierno intervenga para fomentar la procreación, a partir de la creencia de que la cultura moderna ha dejado de valorar la célula familiar. Sus defensores también afirman que estas políticas son necesarias desde el punto de vista económico.
Menos nacimientos
La ha mostrado una tendencia en baja desde 2007.
Entre 2015 y 2020, el número de nacimientos disminuyó en promedio un 2% anual, según los (CDC, por sus siglas en inglés), aunque desde entonces hubo fluctuaciones.
Las ideas centrales de este movimiento están plasmadas en el Proyecto 2025, una iniciativa política liderada por la organización conservadora Heritage Foundation, cuyas propuestas han sido adoptadas en gran parte por el gobierno de Trump. El documento afirma que en un “matrimonio heterosexual y estable”.
“Los hombres y mujeres casados representan la estructura familiar ideal y natural, porque todos los niños tienen derecho a ser criados por el hombre y la mujer que los concibieron”, indica el texto
El Proyecto 2025 también propone medidas que, según los críticos, son perjudiciales para la salud de las mujeres. Por ejemplo, busca eliminar el acceso a la mifepristona, un medicamento utilizado habitualmente tanto para realizar abortos como para el manejo de abortos espontáneos. También alienta a los estados a impedir que clínicas de Planned Parenthood reciban fondos de Medicaid.
El lema “más bebés” se ha adoptado en los más altos niveles del gobierno federal. “No recuerdo otra administración tan alineada con el movimiento pro natalidad”, dijo Brian Dixon, vicepresidente senior de asuntos gubernamentales y políticos de Population Connection.
Días después de asumir el cargo, el vicepresidente JD Vance declaró: “ en Estados Unidos”. También ha criticado de hombres y mujeres que han optado por no tener hijos.
En octubre, la Casa Blanca anunció descuentos en ciertos medicamentos utilizados en a través de , un sitio web del gobierno, aún no lanzado, que busca conectar a los consumidores con medicamentos a más bajo precio.
Mehmet Oz, actual director de Medicare y Medicaid, celebró la posible llegada de “” gracias a los fármacos de fertilidad más baratos.
La administración también anunció que animaría a los empleadores a ofrecer como una opción independiente en la que los empleados puedan inscribirse.
Pero esa medida está lejos de la promesa anterior de Trump de hacer que los tratamientos de fertilización sean gratuitos y puede que no sea suficiente para contrarrestar otras preocupaciones financieras a largo plazo que a menudo influyen en la decisión de tener hijos.
Angel Albring, quien tiene seis hijos, dice que su sueño de tener una familia numerosa siempre dependió de poder trabajar y evitar los costos del cuidado de los niños. Su carrera como escritora freelance le permitió contribuir al ingreso familiar trabajando durante las siestas de sus hijos o por la noche, cuando el resto de la familia dormía.
“La frase ‘duerme cuando el bebé duerma’ nunca aplicó en mi caso”, comentó.
Pero dijo que algunas de sus amigas no tienen esa misma suerte. Temen no poder tener hijos por el alto costo del cuidado, además de los alimentos y de la vivienda.
Mientras tanto, la administración Trump ha impulsado otra política que busca dar a los pequeños un respaldo financiero futuro.
La ley de presupuesto creó una “”, financiada inicialmente con $1.000 del gobierno federal —lo que se conoce popularmente como “bono por bebé”— para cada niño estadounidense que cumpla con los requisitos.
Los primeros depósitos están previstos para 2026, y el gobierno abrirá automáticamente una cuenta para niños nacidos entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028.
Los padres podrán aportar hasta $5.000 anuales a la cuenta y los . Se prevé que estas cuentas funcionen como un ahorro a largo plazo, con restricciones para retirar los fondos antes de que el niño cumpla 18 años. Después de eso, se convertirían probablemente en cuentas de jubilación tipo IRA.
Esta tendencia pro natalidad también ha llegado a otras agencias del gobierno federal.
El secretario de Transporte, Sean Duffy —padre de —, ordenó a su departamento priorizar fondos federales para comunidades con , aunque aún no se han anunciado proyectos directamente vinculados a la iniciativa. Durante un tiempo, la administración incluso consideró entregar a madres con seis o más hijos.
Sin embargo, hay un problema: los datos indican que las políticas y programas propuestos por el gobierno de Trump no necesariamente funcionarán.
Otros países han implementado planes más sólidos para fomentar la natalidad y apoyar la crianza, sin lograr que suban sus tasas de nacimientos, explicó Michael Geruso, economista de la Universidad de Texas-Austin, quien es partidario de que crezca la población global.
Por ejemplo, Israel ha ofrecido tratamientos gratuitos de fertilización in vitro por casi tres décadas, y aun así su tasa de natalidad se ha mantenido estancada, con menos de tres hijos por mujer, explicó Geruso.
Francia y Suecia tienen redes de apoyo social para familias muy extendidas —incluyendo licencias de maternidad y paternidad pagas, así como cuidado infantil y atención de la salud subsidiados—, pero sus tasas de natalidad también están disminuyendo, señaló Peggy O’Donnell Heffington, profesora adjunta de Historia en la Universidad de Chicago y autora de un libro sobre la decisión de no ser madre.
“Nadie ha descubierto aún cómo evitar que la población siga disminuyendo”, explicó Geruso.
Algunos proponen una solución distinta para revertir la caída poblacional en el país: para asegurar una fuerza laboral joven y una base tributaria más sólida.
Sin embargo, la administración Trump está haciendo lo contrario, revocando visas y creando un ambiente en el que incluso los inmigrantes que están legalmente en el país se sienten cada vez más inseguros.
En 2025, la del país cayó por desde la década de 1960, según un análisis del Pew Research Center.
Mientras tanto, según los críticos del gobierno, el énfasis en promover los nacimientos le sirve a la administración Trump y a los republicanos para dar la impresión de que realmente ayudan a las familias.
“No estamos viendo políticas que realmente apoyen a las familias con hijos”, opinó , vicepresidenta de seguridad económica y cuidado infantil del Centro Nacional de Leyes para la Mujer (National Women’s Law Center), una organización sin fines de lucro enfocada en los derechos de género. “Lo que se está promoviendo es un matrimonio blanco, heterosexual, cristiano fundamentalista y con dos padres”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2126556&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>El extenso estudio, realizado en Suecia, siguió a más de 2 millones de adolescentes y mujeres menores de 50 años durante más de una década. Los resultados muestran que, en general, los anticonceptivos hormonales son seguros. Sin embargo, también se identificaron pequeñas diferencias en el riesgo de cáncer de mama según los tipos de hormonas utilizadas en la composición. Además, se observó un leve aumento a corto plazo en los diagnósticos de cáncer de mama entre quienes ya los usaban o llevaban poco tiempo usando anticonceptivos.
Estos hallazgos coinciden con estudios anteriores, como un y un (Un metaanálisis en medicina es una técnica estadística que combina los resultados de múltiples estudios independientes para obtener una conclusión más precisa y robusta sobre un tema específico).
El estudio fue publicado en línea el 30 de octubre en .
Los médicos aseguran que los resultados no modificarán las recomendaciones actuales y que las mujeres no deberían dejar de usar sus anticonceptivos.
Aun así, en TikTok circulan advertencias basadas en hechos no concluyentes que afirman de manera falsa que los anticonceptivos causan cáncer y que son tan peligrosos como fumar. Defensores de la salud reproductiva advierten que investigaciones como esta en las y resumirse en una cifra alarmante.
Un ejemplo: reportó que las mujeres que habían usado anticonceptivos hormonales presentaban una tasa de cáncer de mama aproximadamente 24% más alta que quienes nunca los habían usado. Pero debido a que el cáncer de mama sigue siendo poco común en mujeres jóvenes, ese porcentaje representa un aumento de aproximadamente 54 a 67 casos por cada 100.000 mujeres al año: es decir, alrededor de 13 casos adicionales por cada 100.000 mujeres, o un caso adicional por cada 7.800 usuarias de anticonceptivos hormonales al año.
Las autoras del estudio, Åsa Johansson y Fatemeh Hadizadeh, epidemiólogas de la , explicaron que el aumento es leve y temporal, con un riesgo más alto durante el uso que disminuye entre cinco y diez años después de suspenderlo.
Rachel Fey, co-CEO interina de Power to Decide (organización que tiene como misión brindar información precisa sobre salud sexual y métodos anticonceptivos), afirmó que ese tipo de matices suelen perderse en redes sociales.
“Esto me enoja mucho porque está diseñado para asustar a personas como yo y alejarnos de los anticonceptivos, que han mejorado mi vida de muchas maneras”, dijo. “Es muy frustrante… especialmente cuando se presenta sin contexto. Y en esta era de redes sociales, ese contenido puede viralizarse sin que alguien con conocimiento lo ponga en perspectiva”.
El estudio también encontró que el riesgo era ligeramente mayor con ciertos progestágenos, como el desogestrel —presente en anticonceptivos orales combinados como Cyred EQ, Reclipsen, Azurette y Pimtrea—, pero no aumentaba con otros, como las inyecciones de acetato de medroxiprogesterona, que se venden bajo la marca Depo Provera.
Cómo interpretar los hallazgos
Algunos expertos advierten que los resultados deben analizarse con cautela, ya que el estudio contabilizó tanto casos de cáncer de mama invasivo como lesiones tempranas no invasivas conocidas como tumores in situ, crecimientos que pueden no llegar a ser peligrosos para la vida. Incluir estos casos precancerosos podría hacer que el riesgo total de una enfermedad clínicamente importante parezca más alto de lo que realmente es.
“Una proporción considerable de los ‘casos’ nunca habría evolucionado hacia un cáncer de mama invasivo”, explicó Lina S. Mørch, investigadora principal y líder de equipo en el Instituto del Cáncer de Dinamarca, quien no participó en el estudio sueco. Agregó que sería conveniente esperar más datos que distingan entre cánceres en etapa temprana y avanzada antes de emitir nuevas recomendaciones sobre hormonas específicas.
La charla médico-paciente
Aunque los científicos debaten sobre cómo interpretar ciertos detalles del estudio, los médicos enfatizan que, para la mayoría de los pacientes, este estudio refuerza lo que ya suelen conversar en consulta: que los anticonceptivos hormonales son en general seguros y que las decisiones deben basarse en las necesidades y valores de cada mujer.
Katharine White, jefa de Obstetricia y Ginecología del Centro Médico de Boston, dijo que este estudio no cambiará la manera en que aconseja a sus pacientes.
“Cuando oriento a mis pacientes sobre las opciones anticonceptivas, me enfoco en sus experiencias previas, su historial médico y lo que es importante para ellas respecto a su método de anticoncepción y la planificación del embarazo (si aplica)”, escribió en un correo electrónico. “Los efectos secundarios y riesgos ya son parte clave de la información que brindo sobre métodos hormonales y no hormonales”.
Otros médicos también señalaron que existen opciones sin hormonas.
Eleanor Bimla Schwarz, jefa de Medicina Interna en el Hospital General Zuckerberg San Francisco, dijo que “para quienes prefieren métodos anticonceptivos sin hormonas, el DIU de cobre ofrece una opción segura, conveniente y altamente efectiva por más de una década, y puede retirarse fácilmente si se desea un embarazo”, refiriéndose a un tipo de dispositivo intrauterino de larga duración.
Mary Rosser, directora de Salud Integral de la Mujer en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, opinó que este fue un estudio amplio y de alta calidad que analizó muchos tipos de hormonas durante varios años. Pero también dijo que aún no se deben cambiar las recomendaciones médicas.
Johansson y Hadizadeh destacaron que los resultados deben servir para una toma de decisiones compartida, no para generar alarma. “Puede ser razonable considerar formulaciones asociadas con un riesgo más bajo según nuestros datos”, señalaron.
Indicaron que los productos con acetato de medroxiprogesterona, drospirenona o levonorgestrel se vincularon con un menor riesgo, mientras que podría ser mejor evitar el uso prolongado de anticonceptivos que solo contienen desogestrel, si hay otras opciones adecuadas.
Poner el riesgo en perspectiva
Los anticonceptivos hormonales ofrecen muchos beneficios para la salud más allá de prevenir embarazos. Pueden reducir el sangrado menstrual abundante, aliviar el dolor causado por la endometriosis y disminuir el riesgo de cáncer de ovario y útero incluso años después de suspenderlos. Mørch indicó que hasta los riesgos pequeños deben discutirse, pero que las decisiones deben basarse en los “valores y preferencias” de cada mujer.
White resaltó la importancia de ver el panorama completo. “El riesgo de un embarazo no planificado es del 85% en quienes no usan ningún método anticonceptivo, por lo que cualquier riesgo asociado con los anticonceptivos debe analizarse en comparación con el riesgo de un embarazo inesperado”, escribió.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2121919&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>En agosto, Bauer y sus colegas publicaron previos sobre Tylenol, autismo y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Muchos no encontraron ninguna relación entre el medicamento y estas afecciones, mientras que algunos sugirieron que el Tylenol podría ocasionalmente agravar otras posibles causas del autismo, como los factores genéticos.
Bauer, epidemióloga de la Universidad de Massachusetts-Lowell, y su equipo pidieron un uso más cuidadoso del medicamento hasta que la ciencia sea concluyente sobre el tema.
El lunes 22 de septiembre, el presidente Donald Trump se paró junto al secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., para lo que llamó un anuncio “histórico” sobre el autismo.
“Si estás embarazada, no tomes Tylenol y no se lo des al bebé cuando nazca”, dijo Trump. “Hay ciertos grupos de personas que no se vacunan ni toman medicamentos y no tienen autismo”, agregó, sin ofrecer evidencia. “Les inyectan tantas cosas a esos hermosos bebitos, que es una vergüenza”.
Una publicada junto con la rueda de prensa de la Casa Blanca citaba el análisis de Bauer. Pero a ella le alarmaron los comentarios de Trump.
Si bien el Tylenol durante el embarazo pudiera tener alguna relación —algo que aún no está comprobado—, en todo caso explicaría solo una fracción de los casos, dijo. Además, no se ha estudiado a fondo el riesgo del Tylenol en niños pequeños, y muchos han refutado un vínculo entre las vacunas y el autismo.
Bauer teme que este tipo de declaraciones puedan tener un doble efecto: que algunas personas eviten las vacunas o el Tylenol —el único analgésico seguro durante el embarazo— y se expongan a riesgos, y que al mismo tiempo, otros científicos rechacen por completo las advertencias moderadas de su equipo como reacción a comentarios engañosos de Trump y de otros integrantes del movimiento “Make America Healthy Again” (Hagamos a Estados Unidos Saludable de Nuevo).
“Me preocupa mucho cómo va a interpretarse este mensaje”, dijo. “Vivimos en un mundo de frases breves, y todo el mundo quiere una solución simple”.
Expertos en autismo de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) no fueron consultados para el esperado anuncio de la Casa Blanca sobre el autismo ni se les pidió revisar un borrador de las conclusiones y recomendaciones, dijeron científicos de los CDC a ºÚÁϳԹÏÍø News, que acordó no identificarlos por temor a represalias.
“Normalmente nos pedirían que proporcionáramos información y que revisáramos el informe para verificar su precisión, pero no hemos tenido ningún contacto con nadie”, dijo uno de los investigadores de los CDC. “Es algo muy inusual”.
Trump y Kennedy prometieron este año que bajo su liderazgo, el gobierno federal determinaría rápidamente qué causa el autismo.
Los científicos especializados han sido escépticos, ya que décadas de investigación han demostrado que ningún medicamento, sustancia química ni factor ambiental específico tiene un vínculo sólido con este trastorno del desarrollo. Además, tanto Trump como Kennedy la afirmación —ya — de que las vacunas infantiles podrían causar autismo.
Helen Tager-Flusberg, directora del Centro de Excelencia en Investigación sobre el Autismo de la Universidad de Boston, calificó los comentarios de Trump como peligrosos. La fiebre puede dañar a la madre y al feto en desarrollo, dijo, y agregó que la fiebre tiene una asociación más fuerte con el autismo que el Tylenol.
En una respuesta por correo electrónico, Andrew Nixon, vocero del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), dijo: “Estamos utilizando ciencia de máxima calidad para llegar al fondo del aumento sin precedentes del autismo en Estados Unidos”.
Kush Desai, vocero de la Casa Blanca, escribió: “El presidente Trump se comprometió a abordar el creciente número de casos de autismo en Estados Unidos, y lo hará con ciencia de calidad”.
Si los científicos de los CDC hubieran podido informar a Kennedy, habrían advertido que las soluciones simples no reducirían significativamente la cantidad de casos de autismo en el país: en 2022, hasta 1 de cada 31 niños de 8 años tenía .
Según investigadores, cambios sistémicos —como nuevas regulaciones sobre la contaminación del aire, que se ha vinculado al asma y a discapacidades del desarrollo, incluido el autismo— y apoyo para padres de niños con discapacidades, tendrían un mayor impacto en mejorar la vida de personas con autismo que las por la administración Trump el 22 de septiembre.
Una de las acciones federales consiste en considerar la actualización de la etiqueta del Tylenol y “alentar a los médicos a usar su mejor juicio al recetar acetaminofeno para fiebre y dolor durante el embarazo, recetando la dosis más baja posible durante el menor tiempo necesario”. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos ya recomienda el uso de acetaminofeno “cuando sea necesario, con moderación y previa consulta médica”.

Una “cruzada política”
A pesar de que Kennedy lleva años hablando del autismo, rara vez cita o recomendaciones de expertos, dijo Tager-Flusberg. En su lugar, Kennedy ya desmentidas que vinculan las vacunas con el autismo, a pesar de revisados por pares que .
Durante la rueda de prensa del 22 de septiembre, Trump dijo que habló con Kennedy sobre el autismo hace 20 años: “Entendíamos mucho más que mucha gente que lo estudió”, afirmó.
Antes del primer mandato de Trump en 2017, que se reunió con el presidente para considerar una comisión sobre la seguridad de las vacunas y el autismo. Eso no ocurrió. Pero poco después de ser confirmado como secretario de Salud, Kennedy declaró que el autismo , señaló a y contradijo los resultados de que concluyó que el principal motivo del aumento en los diagnósticos de autismo era que los médicos lo detectaban con mayor frecuencia.
En una del gabinete en abril, Kennedy le dijo a Trump: “Para septiembre sabremos qué causó la epidemia de autismo y podremos eliminar esas exposiciones”.
“Dejas de tomar algo, dejas de comer algo, o tal vez sea una vacuna”, respondió Trump.
“Está en una cruzada política”, dijo Tager-Flusberg sobre Kennedy, y agregó que las vacunas, el Tylenol, el aluminio y los colorantes alimentarios son blancos fáciles para movilizar oposición.
“Sabemos que la genética es el factor de riesgo más importante”, agregó, “pero no se puede culpar a las farmacéuticas por la genética, ni se puede construir un movimiento político basado en investigaciones genéticas y salir victorioso”.
“RFK nos dificulta el trabajo”, dijo Peter Hotez, investigador en vacunas y autor de un libro sobre su hija con autismo, titulado Las vacunas no causaron el autismo de Rachel. Dijo que el libro nació de conversaciones con Kennedy en 2017, en las que Hotez le compartió estudios que identificaban más de 100 genes vinculados al autismo, así como investigaciones sobre la interacción entre genética, procesos biológicos y factores a los que los niños y fetos están expuestos durante su desarrollo.
“Me senté con él y le expliqué lo que dice la ciencia, pero no quiso —o no pudo— pensarlo a fondo”, dijo Hotez. “Es extremadamente irresponsable”.
Además de enfocarse en el Tylenol, la Casa Blanca dijo que la “información de prescripción” del leucovorín —un medicamento relacionado con la vitamina B folata— para reflejar su uso como tratamiento del autismo. Un pequeño de 2012-2013 sugirió que el medicamento podría ayudar a tratar problemas de lenguaje en algunos niños con autismo. Tager-Flusberg dijo que los hallazgos merecen más estudio, pero aclaró que se trata de “datos antiguos, no un descubrimiento revolucionario”.
Del mismo modo, los estudios que hallaron una relación modesta entre el autismo y el uso prolongado de Tylenol fueron publicados hace años. Algunos investigadores han sugerido que el medicamento podría agravar ocasionalmente factores vinculados al autismo, como la y el , una condición biológica que ocurre por varias razones aún no del todo comprendidas.
Aún así, estos estudios no pudieron descartar la posibilidad de que la fiebre que llevaba a las mujeres a tomar Tylenol, en lugar del medicamento en sí, pudiera ser la culpable. , incluidas las que se pueden , también se han vinculado al autismo.
Aún así, Bauer recomienda hacer una pausa antes de tomar acetaminofeno durante el embarazo, un consejo que los médicos dan en general sobre cualquier medicamento durante esa etapa, aunque muchas veces no se sigue. “Trata de aliviar el malestar de otras maneras, como con una compresa fría, hidratación o masajes, antes de tomarlo”, dijo Bauer.
Agradeció la iniciativa de la Casa Blanca de considerar un etiquetado que promueva el uso cuidadoso del Tylenol, pero le preocupa cómo el movimiento MAHA podría distorsionar ese mensaje.
El 2 de septiembre, el medio de derecha One America News Network con el recién nombrado asesor en vacunas de los CDC, Robert Malone, en la que se afirmaba que Malone “especula que RFK Jr. podría hacer un anuncio importante este mes sobre un posible vínculo entre el Tylenol, múltiples vacunas y el autismo en niños”.
“Me sentí enferma del estómago”, dijo Bauer, preocupada de que Kennedy vincule su estudio con teorías desacreditadas, y que eso lleve a médicos y científicos a rechazar su trabajo mucho más mesurado.

“El pastor mentiroso”
Varias asociaciones y han pedido la destitución o renuncia de Kennedy. Muchos científicos desconfían de lo que dice porque gran parte ha sido engañoso o incorrecto. Por ejemplo, que el VIH no es la única causa del sida (), que los antidepresivos causan tiroteos masivos (), que los adultos mayores no tienen autismo severo (), que la vacuna contra el sarampión causa inflamación cerebral (no lo hace), que las vacunas contra covid fueron las más mortales jamás creadas (), que las vacunas no se prueban por seguridad () y que las vacunas contribuyen al autismo ().
“Esto es como el cuento del pastor mentiroso”, dijo Brian Lee, epidemiólogo de la Universidad Drexel. “Un día podría tener razón en algo, y los estadounidenses que no creen en teorías conspirativas no le van a creer porque viene de la boca de RFK. Y eso podría ser un problema”.
Además, la administración Trump está debilitando la capacidad de los científicos de investigar la seguridad de los medicamentos, dijo Robert Steinbrook, director de investigación en salud de Public Citizen, una organización sin fines de lucro de defensa del consumidor.
“En Public Citizen apoyamos plenamente la investigación sobre medicamentos que podrían estar relacionados con enfermedades”, dijo. “Pero debe hacerse a través de un proceso abierto, que examine la evidencia científica y no seleccione estudios para respaldar una idea preconcebida”.
Steinbrook dijo que la administración ha minado su confianza en la capacidad del gobierno para realizar investigaciones creíbles. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha convocado menos de un tercio de las reuniones de su comité asesor este año en comparación con el anterior, lo que significa menos oportunidades para que expertos debatan los riesgos y beneficios de los medicamentos.
La administración Trump ha despedido a cientos de científicos de carrera en los CDC y la FDA, y recortado millones de dólares en fondos para investigaciones, incluidos proyectos sobre el autismo.
A principios de septiembre, los CDC iniciaron un contrato inusual con el Instituto Politécnico Rensselaer para analizar bases de datos y buscar señales de que los niños vacunados tienen más probabilidad de tener autismo. A diferencia de otras iniciativas, los CDC no publicaron una convocatoria abierta para este contrato. Estas convocatorias permiten que los expertos del organismo revisen las propuestas y seleccionen los estudios mejor diseñados para responder la pregunta en cuestión.
Investigadores de los CDC dijeron a ºÚÁϳԹÏÍø News que el grupo especializado en autismo y discapacidades de la agencia no estaba al tanto del contrato ni fue consultado para revisarlo. Eso es clave, señalaron, porque los investigadores que analizan datos en busca de pistas sobre el autismo deben demostrar cómo descartan factores biológicos y ambientales que pueden alterar los resultados, y asegurar que los diagnósticos de los niños sean precisos. Uno de los investigadores dijo: “Todo indica que Kennedy intervino indebidamente en el proceso de asignación de fondos”.
LOs CDC y el HHS no respondieron a las solicitudes de información sobre el contrato, ni siquiera a través de una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información.
El nuevo estudio sobre vacunas es distinto de la iniciativa de datos basados en la ciencia sobre el autismo que Kennedy impulsó y que sí fue publicada como convocatoria abierta por los Institutos Nacionales de Salud (NIH). “La esperanza es que salga algo bueno de esto y que el gobierno no manipule ni censure lo que descubran los científicos”, dijo Lee.
Bauer dijo que no se postuló para ser parte de la iniciativa debido al protagonismo de Kennedy dentro del HHS.
“No aceptaría financiamiento de él porque podría restarle credibilidad a mi estudio”, expresó, “de la misma forma que aceptarlo de farmacéuticas también lo haría”.
ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .This <a target="_blank" href="/es/noticias-en-espanol/me-siento-mal-cientificos-dicen-que-trump-distorsiona-datos-sobre-el-autismo-el-tylenol-y-las-vacunas/">article</a> first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150" style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">
<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2092768&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., un veterano activista antivacunas, ha modificado radicalmente la forma en que se aprueban estas vacunas, y para quiénes se recomiendan, creando incertidumbre cuando la cobertura era rutinaria.
Las agencias dentro del Departamento de Salud y Servicios Sociales (HHS) responsables de especificar quién debe vacunarse no están necesariamente sincronizadas, emitiendo recomendaciones en apariencia contradictorias basadas en la edad o los factores de riesgo de enfermedades graves.
Pero la ambigüedad podría no afectar tu cobertura, al menos este año.
“Creo que en 2025 es muy probable que los planes de las empresas cubran las vacunas contra covid-19”, afirmó , médico de atención primaria, líder de salud poblacional de la consultora de gestión WTW y profesor adjunto de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard.
Ya lo han presupuestado, “y sería un gran esfuerzo administrativo intentar excluir la cobertura para quienes no tienen mayor riesgo”, dijo.
Con tantos cambios, es importante consultar con tu empleador o aseguradora sobre las políticas de cobertura antes de arremangarte la camisa.
Esto es lo que sabemos hasta ahora y lo que aún no está claro.
¿Cómo han cambiado las recomendaciones?
Lo que antes era sencillo ahora es mucho más confuso. El año pasado, las vacunas contra covid de Moderna y Pfizer-BioNTech se para cualquier persona a partir de los 6 meses de edad.
Este año, la recomendación de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) es más restringida. Aunque las vacunas se recomiendan ampliamente para adultos mayores de 19 años, ya no para ni para de 6 meses a 17 años.
Kennedy anunció los cambios en , citando como los riesgos de seguridad para los jóvenes y las embarazadas.
Sin embargo, sus afirmaciones han sido ampliamente cuestionadas por expertos en vacunas, pediatría y salud femenina. Un análisis de reveló que el secretario “tergiversó la investigación científica para hacer afirmaciones infundadas sobre la seguridad de las vacunas para embarazadas y niños”.
Además, los cambios anunciados recientemente en el marco de aprobación de vacunas han reducido aún más la elegibilidad.
Moderna anunció el 10 de julio que la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) había aprobado completamente su vacuna contra covid , pero la aprobación está restringida a adultos mayores de 65 años y a personas de entre 6 meses y 64 años que tienen un mayor riesgo de desarrollar un caso grave de covid.
Otras dos vacunas contra covid que se espera estén disponibles este otoño, de Novavax y de Moderna, también tienen restricciones. Están aprobadas para personas mayores de 65 años y para aquellas de entre 12 y 64 años que tienen afecciones subyacentes que las aumentan el riesgo de desarrollar covid grave.
Por ahora, la vacuna contra covid sigue aprobada o autorizada a partir de los 6 meses sin ninguna restricción basada en factores de riesgo para covid.
Sin embargo, la FDA podría cambiar esto en cualquier momento, según expertos. El aumento de las restricciones “es definitivamente la dirección en la que se están moviendo”, afirmó Jen Kates, vicepresidenta sénior de KFF, autora de sobre las normas de cobertura del seguro de vacunas.
El HHS no ofreció comentarios oficiales para este artículo.
¿Cómo podrían estos cambios afectar mi cobertura para la vacuna?
Esa es la gran pregunta, y la respuesta es incierta. Sin cobertura, las personas podrían deber por la vacuna.
La mayoría de los planes de salud privados están obligados por ley a cubrir las vacunas recomendadas, ya sea para covid, el sarampión o la gripe, sin cobrarles a sus miembros. Sin embargo, según el análisis de KFF, este requisito entra en vigencia después que un panel federal —el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP)— y las adopte el director de los CDC.
El comité aún no ha votado sobre las recomendaciones de la vacuna contra covid para este otoño. Se espera que su próxima reunión sea en agosto o septiembre. Aun así, los empleadores y las aseguradoras pueden optar por cubrir las vacunas por su cuenta, como muchos lo hacían antes de que la ley los obligara. Sin embargo, podrían exigir a las personas que pagaran algo de sus bolsillos.
Además, las recomendaciones más restrictivas de las diferentes agencias del HHS podrían resultar en que algunos planes de salud se nieguen a pagar a ciertas categorías de personas para que reciban ciertas vacunas, según expertos.
“No creo que un empleador o una aseguradora nieguen la cobertura”, dijo Kates. “Pero podrían decir: debes tener este producto”.
Eso podría significar que una persona de 45 años sin afecciones subyacentes que aumenten su riesgo de covid podría tener que recibir la vacuna de Pfizer en lugar de la de Moderna si quiere que su plan de salud la cubra, dicen expertos.
Además, hasta 200 millones de personas podrían calificar para las vacunas porque tienen afecciones como asma o diabetes que aumentan su riesgo de enfermedad grave, según por funcionarios de la FDA en el New England Journal of Medicine.
Profesionales de atención médica pueden ayudar a las personas a determinar si califican para la vacuna según sus afecciones de salud.
Tina Stow, vocera del America’s Health Insurance Plans (AHIP), que representa a los planes de salud, declaró que los planes seguirán cumpliendo con los requisitos federales para la cobertura de la vacuna.
¿Cuáles son las opciones para las personas embarazadas o con hijos que quieran vacunar?
Según publicada el 1 de agosto, muchos padres tienen dudas sobre la vacunación de sus hijos. Aproximadamente la mitad afirmó desconocer si las agencias federales recomiendan que los niños sanos se vacunen este otoño. Entre la otra mitad, la mayoría dijo que no se recomienda la vacuna.
Mientras tanto, la recomendación de Kennedy de no vacunar a los niños sanos tiene una salvedad importante: si un padre quiere que su hijo se vacune contra covid y un profesional de salud lo recomienda, el niño puede recibirla bajo el modelo de y debería estar cubierta sin costos compartidos.
Algunos expertos en políticas señalan que, de todos modos, esta es la forma en que se suele brindar atención a los niños. “Más allá de cualquier requisito, las vacunas siempre se han proporcionado con decisiones compartida”, afirmó Amanda Jezek, vicepresidenta sénior de políticas públicas y relaciones gubernamentales de la Infectious Diseases Society of America.
No existe una asignación similar para las personas embarazadas. Sin embargo, aunque Kennedy ha declarado que las vacunas contra covid ya no se recomiendan para embarazadas sanas, el embarazo es subyacentes que aumentan el riesgo de enfermarse gravemente por covid, según los CDC. Esto podría hacer que las embarazadas sean elegibles para la vacuna.
Dependiendo de la etapa del embarazo, podría ser difícil saber si se debe negar la vacuna a alguien debido a su condición. “Esto es un territorio desconocido”, afirmó Sabrina Corlette, codirectora del Center on Health Insurance Reforms de la Universidad de Georgetown.
¿Cómo afectarán estos cambios el acceso a la vacuna? ¿Podré seguir yendo a la farmacia para vacunarme?
“Si se espera que se vacunen muchas menos personas, menos centros ofrecerán las vacunas”, afirmó Levin-Scherz. Esto podría ser un obstáculo especialmente importante para quienes buscan dosis pediátricas de la vacuna contra covid.
Además, la autoridad de los farmacéuticos para administrar vacunas depende de varios factores. Por ejemplo, en algunos estados pueden administrar vacunas aprobadas por la FDA, mientras que en otros deben haber sido recomendadas por el ACIP, explicó Hannah Fish, directora sénior de iniciativas estratégicas de la National Community Pharmacists Association. Dado que el ACIP aún no ha recomendado las vacunas contra covid para el otoño, esto podría suponer un obstáculo en algunos estados.
“Dependiendo de las normas, es posible que aún se pueda obtener la vacuna en una farmacia, pero es posible que tengan que llamar al médico para que envíe una receta”, explicó Fish.
¿Qué significan estos cambios a largo plazo?
Es imposible saberlo. Pero dado el escepticismo sonoro de Kennedy sobre las vacunas y su aceptación de teorías refutadas desde hace tiempo sobre la conexión entre las vacunas y el autismo, entre otras cosas, a los profesionales médicos y de salud pública les preocupa que estas opiniones influyan en las políticas futuras.
“Los cambios en las recomendaciones que se hicieron con respecto a los niños y las mujeres embarazadas no se basaron necesariamente en una buena base científica”, dijo Corlette.
Convencer a la gente de que necesita la vacuna contra covid anualmente ya es un desafío, y los cambios en las directrices podrían dificultarlo aún más, advierten algunos expertos en salud pública.
“Lo preocupante es que esto podría reducir aún más la vacunación contra covid”, dijo Jezek.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2071003&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Un experto en salud calificó el documento de “desinformación médica deliberada” sobre la seguridad de las vacunas contra covid para niños y embarazadas.
“Es tan descabellado que me parece insultante para nuestros congresistas que les den algo así. Ellos confían en que estas agencias les proporcionen información válida, y simplemente no la tienen”, expresó , profesor de Obstetricia y Ginecología en el Baylor College of Medicine.
Kennedy, quien fue un activista antivacunas antes de asumir el cargo en la administración Trump, anunció el 27 de mayo que los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) ya no recomendarían las vacunas contra covid para mujeres embarazadas ni niños sanos, eludiendo así el proceso formal de la agencia para ajustar sus calendarios de vacunación para adultos y niños.
El anuncio, , ha generado indignación entre muchos pediatras y científicos.
El documento del HHS —que buscaba respaldar la decisión de Kennedy y que obtuvo ºÚÁϳԹÏÍø News— se envió a congresistas que cuestionaron la base científica y el proceso detrás de su decisión, según un funcionario federal que pidió no ser identificado por no tener permiso para hablar del tema públicamente.
Aunque el documento no se publicó en el sitio web del HHS, es la primera explicación detallada que ofrece la agencia sobre el anuncio de Kennedy.
Titulado “Preguntas frecuentes sobre las recomendaciones para covid-19”, el documento distorsiona algunos estudios legítimos y cita otros que son controversiales y no se han publicado, según aseguran expertos médicos.
Andrew Dixon, director de comunicaciones del HHS, dijo a ºÚÁϳԹÏÍø News: “Este documento no distorsiona los estudios. Los datos subyacentes hablan por sí solos y plantean preocupaciones legítimas de seguridad. El HHS no ignorará esa evidencia ni la minimizará. Seguiremos los datos y la ciencia”.
El HHS no respondió al pedido de identificar al autor del documento.
en el documento del HHS está siendo investigado por su editor debido a “posibles problemas con la metodología y las conclusiones de la investigación, así como conflictos de intereses de los autores”, según un enlace en la del estudio.
“Esta es la estrategia de RFK Jr.”, declaró , presidente del Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Americana de Pediatría y profesor adjunto de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado. “O bien seleccionar lo que más le convenga de la buena Ciencia, o bien usar ciencia basura para respaldar su premisa: ha sido su estrategia durante 20 años”.
Otro en el documento es una preimpresión que no ha sido revisada por otros científicos.
La bajada del título de este estudio advierte que “informa sobre nuevas investigaciones médicas que aún no se han evaluado y, por lo tanto, no deben utilizarse para orientar la práctica clínica”.
Aunque la preimpresión se publicó hace un año, todavía no ha aparecido en una revista científica con artículos revisados por colegas.
Las preguntas frecuentes que respaldan la decisión de Kennedy afirman que los “estudios luego de la comercialización” de las vacunas contra covid han identificado efectos adversos graves, como un mayor riesgo de miocarditis y pericarditis, afecciones en las que el músculo cardíaco o su membrana, el pericardio, sufren inflamación.
En redes sociales circularon afirmaciones falsas de que la preimpresión de 2024 mostraba miocarditis y pericarditis solo en personas vacunadas contra covid, y no en personas infectadas. Uno de los rechazó públicamente esta idea, ya que el estudio no comparó los resultados entre las personas vacunadas y las infectadas. Además, este estudio se centró únicamente en niños y adolescentes.
El documento del HHS omitió que han demostrado que el riesgo de miocarditis y pericarditis es mayor después de contraer covid, tanto para las personas vacunadas como para las no vacunadas, que el riesgo de las mismas complicaciones después de haberse solamente vacunado.
O’Leary afirmó que, si bien se reportaron algunos casos de miocarditis en adolescentes y hombres jóvenes vacunados al comienzo de la pandemia, las tasas disminuyeron después que las dos dosis iniciales de las vacunas contra covid se administraran de manera más espaciada.
Ahora, los adolescentes y adultos que no se han vacunado previamente reciben solo una dosis, y la miocarditis ya no aparece en los datos, afirmó O’Leary, refiriéndose al de los CDC. “En este momento, no hay un aumento del riesgo que podamos identificar”, afirmó.
En dos partes, el memorando del HHS hace afirmaciones que son por los que cita para respaldarlas. Ambos documentos respaldan la seguridad y eficacia de las vacunas contra covid para mujeres embarazadas.
El documento del HHS indica que otro encontró “un aumento en la coagulación sanguínea placentaria en madres embarazadas que recibieron la vacuna”. Sin embargo, el documento no contiene ninguna referencia a coágulos sanguíneos placentarios ni a mujeres embarazadas.
“Lo he leído tres veces. Y no lo encuentro en ninguna parte”, dijo Turrentine, profesor de Obstetricia y Ginecología.
Si tuviera que calificar el documento del HHS, “le ponría una F”, dijo Turrentine. “Esto no está respaldado por nada y no utiliza evidencia médica”.
Si bien los miembros del Congreso que son médicos deberían poder verificar las referencias del documento, es posible que no se tomen el tiempo para hacerlo, dijo , profesor de Obstetricia y Ginecología Clínica que dirige el Programa de Enfermedades Infecciosas en el Embarazo en la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA.
“Van a asumir que esto proviene de una agencia científica. Así que los están engañando, al igual que a todos los demás que tuvieron acceso a este documento”, agregó Silverman.
Las oficinas de tres republicanos en el Congreso que son médicos y prestan servicios en comités de salud de la Cámara de Representantes y el Senado, incluido el senador Bill Cassidy (republicano de Louisiana), no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre si habían recibido el memorando.
Emily Druckman, directora de comunicaciones de la representante Kim Schrier (demócrata de Washington), médica del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, confirmó que la oficina de Schrier sí recibió una copia.
“El problema es que muchos legisladores, e incluso sus empleados, no tienen la experiencia necesaria para analizar esas referencias”, dijo O’Leary. “Pero esta… francamente, he visto propaganda antivacunas mucho mejor que esta”.
C.J. Young, subdirector de comunicaciones del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, confirmó que el personal demócrata del comité recibió el documento del HHS. Antes, documentos similares habrían ayudado a aclarar la justificación y el alcance de un cambio de política gubernamental, y se podría asumir que son científicamente precisos, expresó Young.
“Esto parece ser innovador. No creo que hayamos visto este nivel de descuido, falta de atención al detalle ni consideración del mérito científico durante la primera administración Trump”, agregó.
El 4 de junio, el representante Frank Pallone (demócrata de Nueva Jersey) y Schrier presentaron que exigiría a Kennedy adoptar las decisiones oficiales sobre vacunas del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP).
Young explicó que la motivación detrás del proyecto de ley fue la decisión de Kennedy de cambiar el calendario de vacunación contra covid sin la participación de los expertos en vacunas del ACIP, los que cumplen un papel clave en la definición de las políticas de los CDC sobre calendarios de vacunación y acceso.
Kennedy anunció el 9 de junio en X que destituiría a los 17 miembros del ACIP, alegando presuntos conflictos de intereses que no detalló, y que los reemplazaría. El 11 de junio anunció ocho de esos reemplazos, incluyendo a personas que habían criticado los mandatos de vacunación durante la pandemia de covid.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2050622&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>La ciencia apoya las vacunas.
Las mujeres embarazadas que desarrollaron covid-19 fueron más proclives a enfermar gravemente y ser hospitalizadas que las mujeres no embarazadas de la misma edad y grupo demográfico, especialmente al inicio de la pandemia.
Un de 435 estudios reveló que las embarazadas, con embarazos avanzados o no, que se infectaron con el virus que causa covid tuvieron más probabilidades de terminar en terapia intensiva, estar conectadas a un respirador mecánico, y morir, que aquellas no embarazadas con un perfil de salud similar. Esto ocurrió antes que las vacunas contra covid estuvieran disponibles.
, profesor de obstetricia y ginecología clínica, y director del Programa de Enfermedades Infecciosas en el Embarazo de la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA, afirmó que aún observa más resultados adversos en pacientes embarazadas con la infección.
Silverman afirmó que el riesgo de covid-19 grave fluctuó con la aparición de nuevas variantes y la disponibilidad de vacunas, pero la amenaza sigue siendo significativa. “No importa lo que digan los políticos, la ciencia es la ciencia, y sabemos que, de manera objetiva, las pacientes embarazadas tienen un riesgo sustancialmente mayor de sufrir complicaciones”, agregó.
Una solicitud de comentarios sobre la literatura científica que respalda la vacunación contra la COVID-19 para mujeres embarazadas, enviada a la oficina de asuntos públicos del HHS, generó un correo electrónico sin firma, no relacionado con la pregunta. La oficina no respondió cuando se le pidió un comentario oficial.
Kennedy, activista antivacunas de larga trayectoria antes de unirse a la administración Trump, anunció el 27 de mayo que las vacunas contra covid-19 se eliminarían del calendario de vacunación de los CDC para mujeres embarazadas y niños sanos. Su anuncio, publicado en un video en la red social X, de los CDC y eludió los procesos científicos establecidos por la agencia para agregar y eliminar vacunas de sus calendarios recomendados, informó The Washington Post.
Aún se desconoce mucho sobre cómo afecta covid-19 a una persona embarazada. La relación fisiológica entre estas infecciones y las madres y los fetos en las diferentes etapas del embarazo es compleja, explicó , viróloga de la Universidad de Saskatchewan. El mayor riesgo para las embarazadas se debe en parte a que el embarazo altera el sistema inmune, explicó.
“Existe una supresión inmunitaria natural para que el cuerpo de la madre no ataque al feto en desarrollo”, apuntó Rasmussen. “Si bien la madre aún tiene un sistema inmune funcional, no está funcionando a plena capacidad”.
Las embarazadas son más propensas a enfermarse y, como resultado, les resulta más difícil combatir cualquier infección.
Además de alterar el funcionamiento del sistema inmunitario, el embarazo también multiplica por cinco la probabilidad de que las mujeres . Ese riesgo aumenta si desarrollan covid-19, afirmó , directora de pediatría en Weill Cornell Medicine.
El virus que causa covid-19 puede afectar el endotelio vascular, las células especializadas que recubren los vasos sanguíneos y contribuyen al flujo sanguíneo, explicó Rasmussen.
En una persona sana, el endotelio ayuda a prevenir la formación de coágulos sanguíneos mediante la producción de sustancias químicas que alteran el sistema vascular para mantenerlo en funcionamiento. En una persona infectada con el virus que causa covid-19, el equilibrio se altera y la producción de esas moléculas se Vuelve disfuncional, lo que, según las , puede provocar coágulos sanguíneos u otros trastornos de la sangre.
Permar señaló que estos coágulos pueden ser especialmente peligrosos tanto para las mujeres embarazadas como para los fetos. La inflamación y los coágulos sanguíneos podrían estar relacionados con un mayor riesgo de muerte fetal, especialmente debido a , según estudios publicados en revistas médicas y por los CDC.
Cuando la placenta se inflama, es más difícil que la sangre que transporta oxígeno y nutrientes llegue al bebé en desarrollo, explicó , profesora asociada de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de California-San Francisco.
“Si algo interrumpe esas funciones (inflamación, coagulación o diferencias en el flujo sanguíneo), eso afectará seriamente el funcionamiento de la placenta y su capacidad para permitir que el feto crezca y se desarrolle adecuadamente”, enfatizó.
Es lógico que observemos los efectos de covid-19 en la placenta, aseveró Silverman. “La placenta no es más que un conjunto hiperespecializado de vasos sanguíneos, por lo que es como un polo magnético para el virus”.
Los vasos sanguíneos de la placenta son más pequeños y pueden coagularse con mayor facilidad que en el sistema circulatorio de la madre, explicó.
Permar dijo que datos recientes sugieren que las mujeres embarazadas con covid-19 aún tienen un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo, como preeclampsia, parto prematuro y aborto espontáneo, incluso con inmunidad previa por una infección o vacunación. El virus puede hacer que las mujeres terminen en el hospital por complicaciones durante el embarazo.
Prahl agregó que la conexión entre la muerte fetal intrauterina y covid podría estar cambiando, dada la inmunidad que muchas personas han desarrollado . Es un área en la que le gustaría que hubiera más investigación.
Ya hay de que tanto las vacunas contra covid-19 basadas en ARNm como las que no lo están son seguras para las mujeres embarazadas.
Prahl fue coautora de un pequeño estudio preliminar que y demostró que la protección de anticuerpos persistía tanto para la madre como para el bebé después del nacimiento.
“Lo que aprendimos rápidamente es que las mujeres embarazadas buscan respuestas y muchas de ellas desean participar en la investigación”, afirmó. Estudios posteriores, incluyendo uno publicado en la revista Nature Medicine que muestra que recibir una dosis de refuerzo durante el embarazo reducía en los primeros cuatro meses de vida, respaldaron los hallazgos de su equipo.
Prahl espera que pronto haya más evidencia disponible que respalde los beneficios para las embarazadas de recibir los refuerzos.
“Puedo decir que, aunque sea entre bastidores, estoy viendo muchos de estos datos preliminares”, afirmó.
Prahl atribuye el retraso en parte que la administración Biden disminuye los esfuerzos para rastrear el virus. “Se retiró gran parte de la vigilancia de estos datos”, afirmó. La administración Trump está los fondos destinados a este rastreo.
Pero dado que las vacunas refuerzan el sistema inmune de la embarazada al aumentar los anticuerpos neutralizantes, la viróloga Rasmussen confía en que recibir una vacuna durante el embarazo reduce la probabilidad de que la mujer termine en el hospital si desarrolla covid.
“Protegerá a la embarazada de una enfermedad más grave”, afirmó.
Vacunarse contra covid-19 durante el embarazo también ayuda a proteger a los recién nacidos después del parto. Las mujeres embarazadas que se vacunan transmiten esa protección a sus bebés pequeños, quienes no pueden recibir sus propias vacunas hasta que tengan al menos 6 meses.
Según por los CDC en 2024, casi el 90% de los bebés que tuvieron que ser hospitalizados por covid fueron de madres que no habían recibido la vacuna durante el embarazo.
Ya en abril de 2024, una investigación había demostrado que los bebés demasiado pequeños para ser vacunados tenían la tasa de hospitalización por covid más alta de cualquier grupo de edad, a excepción de las personas de 75 años o más.
La decisión de la administración Trump de eliminar la vacuna contra covid de la lista de vacunas recomendadas para embarazadas significa que las aseguradoras podrían dejar de cubrirla. Las mujeres embarazadas que quieran recibirla de todos modos podrían tener que pagar cientos de dólares de su propio bolsillo.
“No quiero ser ese médico que simplemente dice: ‘Bueno, es muy importante. Tienes que vacunarte, tú y tus hijos pase lo que pase, incluso si tienes que pagarlo de tu bolsillo’, porque cada uno tiene sus propias prioridades y preocupaciones presupuestarias, especialmente en la situación económica actual”, dijo Silverman. “No puedo decirle a una familia que la vacuna es más importante que alimentar a sus hijos”.
Pero él y sus colegas seguirán aconsejando a las mujeres embarazadas que intenten vacunarse de todas formas.
“Los recién nacidos serán completamente vulnerables a la exposición a covid-19”, afirmó. “Vacunar a las embarazadas para proteger a sus recién nacidos sigue siendo una razón válida para continuar con este esfuerzo”.
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<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=2046122&ga4=G-J74WWTKFM0" style="width:1px;height:1px;">]]>Es que el hospital donde se atendía, Winner Regional Health, se ha sumado recientemente al cada vez mayor número de centros de salud rurales que cierran sus unidades de maternidad.
“Ahora va a ser mucho más estresante y complicado para las mujeres recibir la atención médica que necesitan, porque tienen que ir mucho más lejos”, dijo Hofeldt, que tiene fecha de parto de su primer hijo el 10 de junio.
Hofeldt agregó que los viajes más largos suponen más gasto en gasolina y un mayor riesgo de no llegar a tiempo al hospital. “Mi principal preocupación es tener que parir en un auto”, afirma.
Más de un centenar de hospitales rurales , según el Center for Healthcare Quality and Payment Reform, una organización sin fines de lucro. El cierre de los servicios de obstetricia se suele achacar a la falta de personal y la falta de presupuesto.
En la actualidad, alrededor del 58% de los condados de Dakota del Sur no cuentan con salas de parto. Es la segunda tasa más alta del país, después de Dakota del Norte, según , una organización que asiste a las madres y sus bebés.
Además, el Departamento de Salud de Dakota del Sur informó que del estado — especialmente las afroamericanas y las nativas americanas— presentan tasas más altas de complicaciones y mortalidad.
Winner Regional Health atiende a comunidades rurales en Dakota del Sur y Nebraska, incluyendo parte de la reserva indígena Rosebud Sioux. El año pasado nacieron allí 107 bebés, una baja considerable respecto de los 158 que nacieron en 2021, contó su director ejecutivo, Brian Williams.

Los hospitales más cercanos con servicios de maternidad se encuentran en pueblos rurales a una hora de distancia, o más, de Winner.
Sin embargo, varias mujeres afirmaron que el trayecto en coche hasta esos centros las llevaría por zonas donde no hay señal de celular confiable, lo que podría suponer un problema si tuvieran una emergencia en el camino.
ºÚÁϳԹÏÍø News habló con cinco pacientes de la zona de Winner que tenían previsto que su parto fuera en el Avera St. Mary’s Hospital de Pierre, a unas 90 millas de Winner, o en uno de los grandes centros médicos de Sioux Falls, a 170 millas de distancia.
Hofeldt y su novio conducen cada tres semanas para ir a las citas prenatales en el hospital de Pierre, que brinda servicios a la pequeña capital y a la vasta zona rural circundante.
A medida que se acerque la fecha del parto, las citas de control y, por lo tanto los viajes, tendrán que ser semanales. Ninguno de los dos tiene un empleo que le brinde permiso con goce de sueldo para ese tipo de consulta médica.
“Cuando necesitamos ir a Pierre, tenemos que tomarnos casi todo el día libre”, explicó Hofeldt, que nació en el hospital de Winner.
Eso significa perder una parte del salario y gastar dinero extra en el viaje. Además, no todo el mundo tiene auto ni dinero para la gasolina, y los servicios de autobús son escasos en las zonas rurales del país.
Algunas mujeres también tienen que pagar el cuidado de sus otros hijos para poder ir al médico cuando el hospital está lejos. Y, cuando nace el bebé, tal vez tengan que asumir el costo de un hotel para los familiares.
Amy Lueking, la médica que atiende a Hofeldt en Pierre, dijo que cuando las pacientes no pueden superar estas barreras, los obstetras tienen la opción de darles dispositivos para monitorear el embarazo en el hogar y ofrecerles consulta por teléfono o videoconferencia.
Las pacientes también pueden hacerse los controles prenatales en un hospital o una clínica local y, más tarde, ponerse en contacto con un profesional de un hospital donde se practiquen partos, dijo Lueking.

Sin embargo, algunas zonas rurales no tienen acceso a la telesalud. Y algunas pacientes, como Hofeldt, no quieren dividir su atención, establecer relaciones con dos médicos y ocuparse de cuestiones logísticas como transferir historias clínicas.
Durante una cita reciente, Lueking deslizó un dispositivo de ultrasonido sobre el útero de Hofeldt. El ritmo de los latidos del corazón del feto resonó en el monitor.
“Creo que es el mejor sonido del mundo”, expresó Lueking.
Hofeldt le comentó que quería un parto lo más natural posible.
Pero lograr que el parto se desarrolle según lo planeado suele ser complicado para quienes viven en zonas rurales, lejos del hospital. Para estar seguras de que llegarán a tiempo, algunas mujeres optan por programar una inducción, un procedimiento en el que los médicos utilizan medicamentos u otras técnicas para provocar el trabajo de parto.
Katie Larson vive en un rancho cerca de Winner, en la localidad de Hamill, que tiene 14 habitantes. Esperaba evitar que le indujeran el parto.
Larson quería esperar a que las contracciones comenzaran de forma natural y luego conducir hasta el Avera St. Mary’s, en Pierre.
Pero terminó programando una inducción para el 13 de abril, su fecha probable de parto. Más tarde, la adelantó al 8 de abril para no perderse una venta de ganado muy importante, que ella y su esposo estaban preparando.
“La gente se verá obligada a elegir una fecha de inducción aunque no sea lo que en un principio hubiera elegido. Si no, correrá el riesgo de tener al bebé en la carretera”, afirmó.
Lueking aseguró que no es frecuente que las embarazadas den a luz mientras se dirigen al hospital en automóvil o en ambulancia. Pero también recordó que el año anterior cinco mujeres que tenían previsto tener a sus hijos en Pierre acabaron haciéndolo en las salas de emergencias de otros hospitales, porque el parto avanzó muy rápido o porque las condiciones del clima hicieron demasiado peligroso conducir largas distancias.
Nanette Eagle Star tenía previsto que su bebé naciera en el hospital de Winner, a cinco minutos de su casa, hasta que el hospital anunció que cerraría su unidad de maternidad. Entonces decidió dar a luz en Sioux Falls, porque su familia podía quedarse con unos familiares que vivían allí y así ahorrar dinero.
El plan de Eagle Star volvió a cambiar cuando comenzó el trabajo de parto prematuramente y el clima se puso demasiado peligroso para manejar o para tomar un helicóptero médico a Sioux Falls.
“Todo ocurrió muy rápido, en medio de una tormenta de nieve”, contó.
Finalmente, Eagle Star tuvo a su bebé en el hospital de Winner, pero en la sala de emergencias, sin epidural, ya que en ese momento no había ningún anestesista disponible. Esto ocurrió solo tres días después del cierre de la unidad de maternidad.
El fin de los servicios de parto y maternidad en el Winner Regional Health no es solo un problema de salud, según las mujeres de la localidad. También tiene repercusiones emocionales y económicas en la comunidad.
Eagle Star recuerda con cariño cuando era niña e iba con sus hermanas a las citas médicas. Apenas llegaban, iban a un pasillo que tenía fotos de bebés pegadas en la pared y comenzaban una “búsqueda del tesoro” para encontrar polaroids de ellas mismas y de sus familiares.
“A ambos lados del pasillo estaba lleno de fotos de bebés”, contó Eagle Star. Recuerda pensar: “Mira todos estos bebés tan lindos que han nacido aquí, en Winner”.
Hofeldt contó que muchos lugareños están tristes porque sus bebés no nacerán en el mismo hospital que ellos.

Anora Henderson, médica de familia, señaló que la falta de una correcta atención a las mujeres embarazadas puede tener consecuencias negativas para sus hijos. Esos bebés pueden desarrollar problemas de salud que requerirán cuidados de por vida, a menudo costosos, y otras ayudas públicas.
“Hay un efecto negativo en la comunidad”, dijo. “Simplemente no es tan visible y se notará bastante más adelante”.
Henderson renunció en mayo a su puesto en el Winner Regional Health, donde asistía partos vaginales y ayudaba en las cesáreas. El último bebé al que recibió fue el de Eagle Star.
Para que un centro de salud sea designado como hospital con servicio de maternidad, debe contar con instalaciones donde se pueden efectuar cesáreas y proporcionar anestesia las 24 horas del día, los 7 días de la semana, explicó Henderson.
Williams, el director ejecutivo del hospital, dijo que el Winner Regional Health no ha podido contratar suficientes profesionales médicos con formación en esas especializaciones.
En los últimos años, el hospital solo había podido ofrecer servicios de maternidad cubriendo aproximadamente $1,2 millones anuales en salarios de médicos contratados de forma temporal, señaló. Pero el hospital ya no podía seguir asumiendo ese gasto.

Otro reto financiero está dado porque muchos partos en los hospitales rurales están cubiertos por Medicaid, el programa federal y estatal que ofrece atención a personas con bajos ingresos o discapacidades.
El programa suele pagar aproximadamente la mitad de lo que pagan las aseguradoras privadas por los servicios de parto, según de la U.S. Government Accountability Office (GAO).
Williams contó que alrededor del 80% de los partos en Winner Regional Health estaban cubiertos por Medicaid.
Las unidades obstétricas suelen constituir el mayor gasto financiero de los hospitales rurales y, por lo tanto, son las primeras que se cierran cuando un centro de salud atraviesa dificultades económicas, explica el informe de la GAO.
Williams dijo que el hospital sigue prestando atención prenatal y que le encantaría reanudar los partos si pudiera contratar suficiente personal.
Henderson, la médica que dimitió del hospital de Winner, ha sido testigo del declive de la atención materna en las zonas rurales durante décadas.
Recuerda que, antes de que naciera su hermana, acompañaba a su madre a las citas médicas. En cada viaje, su madre recorría unas 100 millas después de que el hospital de la ciudad de Kadoka cerrara en 1979.

Henderson trabajó durante casi 22 años en el Winner Regional Health, lo que permitió que muchas mujeres no tuvieran que desplazarse para dar a luz, como le ocurrió a su madre.
A lo largo de los años, atendió a nuevas pacientes cuando cerraron las unidades de maternidad de un hospital rural cercano y luego las de un centro del Servicio de Salud Indígena. Finalmente, el propio hospital de Henderson dejó de atender partos.
“Lo que ahora realmente me frustra es que pensaba que iba a dedicarme a la medicina familiar y trabajar en una zona rural, y que así íbamos a solucionar estos problemas, para que las personas no tuvieran que conducir 100 millas para tener un bebé”, se lamentó.
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