Zika Archives - ºÚÁϳԹÏÍø News /es/tag/zika/ ºÚÁϳԹÏÍø News produces in-depth journalism on health issues and is a core operating program of KFF. Thu, 16 Apr 2026 03:41:48 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 /wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 Zika Archives - ºÚÁϳԹÏÍø News /es/tag/zika/ 32 32 161476233 A esta madre hispana no le dijeron que tenía zika /es/noticias-en-espanol/a-esta-madre-hispana-no-le-dijeron-que-tenia-zika/ Wed, 21 Jun 2017 17:39:08 +0000 http://khn.org/?p=747152 Funcionarios de un hospital en el estado de Washington se disculparon después de no haberle informado a una mujer embarazada, a pesar que los resultados estaban disponibles, que probablemente estaba infectada con zika, un virus que puede causar devastadores defectos de nacimiento.

Andrea Pardo, de 33 años, de Issaquah, Washington, fue examinada para el virus en octubre, después de quedar embarazada mientras vivía en México. Los resultados estuvieron listos en diciembre, pero Pardo no fue notificada hasta abril, cuando ya tenía 37 semanas de embarazo, justo antes de dar a luz a su hija Noemí.

Hasta ahora, la beba luce sana. Pero no comunicarle en tiempo y forma, atraso que adjudican a un error en la clínica de la Universidad de Washington, donde Pardo recibe atención, la privó de la oportunidad de tomar una decisión informada sobre su embarazo, dijo.

“Nada habría cambiado para mí”, dijo. “Pero si lo hubiera descubierto alrededor de las 20 semanas, supongo que podría haber tomado algunas decisiones”.

El doctor Timothy Dellit, experto en enfermedades infecciosas de UW Medicine, dijo a Kaiser Health News que llamó a Pardo para explicarle el error.

“Me disculpé porque no se le entregaron los resultados en diciembre”, dijo. “Fue una manera desafortunada de manejar esas pruebas”.

El incidente se suma a las preguntas sobre el seguimiento cuidadoso de las pruebas de zika, y las consecuencias potenciales de los resultados a destiempo ​​o inexactos, incluso cuando las recomendaciones sobre la vigilancia se han ampliado.

Luego que comenzara el brote de zika a principios de 2015 en Brasil, se han venido reportando ensayos defectuosos o pruebas retrasadas ​​en los Estados Unidos, dijeron funcionarios de salud.

En febrero, cerca de realizadas a mujeres embarazadas en el laboratorio de salud pública de Washington, DC, tuvieron que repetirse después del descubrir que los técnicos no habían seguido un paso necesario, lo que generó que todos los resultados fueran negativos. Más tarde, una mujer embarazada resultó positiva para el virus, y otras 25 mujeres embarazadas tuvieron resultados no concluyentes, dijo LaShon Beamon, portavoz del Departamento de Ciencias Forenses del distrito.

A pesar de que “no es la norma”, dijo la doctora Kelly Wroblewski, directora de enfermedades infecciosas de la Asociación de Laboratorios de Salud Pública, la experta ha oído hablar de varios casos recientes de pacientes que no recibieron los resultados de la prueba apenas estuvieron listos.

“Los informes no están llegando a los médicos correctos”, dijo. “Dónde y cómo está ocurriendo, no lo sé”.

Funcionarios de salud, en los Estados Unidos y fuera del país, han llevado a cabo cientos de miles de pruebas a medida que el zika se ha ido expandiendo. Solo los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) han enviado 400.000 pruebas en Estados Unidos y sus territorios, y más de 700.000 a todo el mundo, dijo el portavoz Tom Skinner.

En mayo, funcionarios de los CDC para la prueba del zika para incluir no sólo a mujeres embarazadas que podrían haber estado expuestas al virus, sino también para mujeres con factores de riesgo que están pensando en quedar embarazadas.

El virus del zika, que puede transmitirse de una mujer embarazada a su feto, puede causar defectos de nacimiento potencialmente graves, incluyendo microcefalia, caracterizada por una cabeza mucho más pequeña que el promedio, problemas de visión y audición y retrasos en el desarrollo. Después de noticias de que el virus se estaba propagando en Latinoamérica, las , hallaron los investigadores.

Andrea Pardo holds daughter Noemi. The mix-up over her Zika virus test raises concerns about the backlog of testing for pregnant women with Zika infections. (Dan DeLong/for Kaiser Health News)

Pardo dijo que probablemente no habría terminado su embarazo, aunque hubiera sabido antes que estaba infectada con el zika, pero habría querido tener información precisa.

Dellit dijo que el personal de la clínica sabía que Pardo había estado expuesta al virus y que la habían cuidado de manera adecuada. Agregó que los funcionarios han renovado los protocolos de prueba, verificando los resultados de los laboratorios externos y comunicándoselos a los pacientes, agregó.

Pardo viajó a Las Guacamayas, México, el pasado mes de junio para estar con su esposo, Héctor Pardo, de 28 años. Originalmente, el hombre llegó a los Estados Unidos sin papeles cuando era adolescente, y tuvo que irse del país mientras se resolvía su situación migratoria. Regresó al estado de Washington en diciembre y ahora trabaja para una compañía de muebles.

Andrea Pardo está con licencia por maternidad de su trabajo como consejera académica en el departamento de microbiología de la Universidad de Washington. La pareja también tiene una hija de 3 años.

Andrea quedó embarazada en agosto pasado. Al mismo tiempo, desarrolló lo que creía que era una erupción por el calor y otros síntomas de la enfermedad, pero un médico minimizó cualquier riesgo de infección por zika, contó.

Se trata de un virus sigiloso; 4 de cada 5 personas nunca saben que están infectadas, mientras que otras pueden mostrar síntomas leves, como fiebre, erupción cutánea, dolor en las articulaciones y músculos, y ojos rojos. Sin embargo, los efectos en fetos pueden ser devastadores, dicen los expertos.

Un análisis de sangre en México dio negativo para zika. Pardo regresó a los Estados Unidos cuando tenía 16 semanas de embarazo, y resultó positiva para el dengue, que, como el zika, es un flavivirus. Debido a que los dos virus pueden reaccionar de forma cruzada en las pruebas, los médicos no pudieron saber con certeza si también tenía una infección por zika.

Las muestras de Pardo fueron enviadas para pruebas adicionales, las cuales fueron procesadas rápidamente por el departamento de salud del estado y por un laboratorio aprobado por los CDC en Minnesota. Pero no le enviaron los resultados a Pardo.

La mujer se enteró de los resultados sólo cuando recibió una carta a finales de abril de científicos de la Universidad de Washington que estaban reclutando pacientes con zika para un ensayo clínico. Le dijeron que había dado positivo para zika.

“Pensé que era negativa”, dijo. “Estaba muy molesta. ¿Cómo se atrevieron a darme un diagnóstico que no era cierto?”

Pardo presionó a su médico para que le diera respuestas, y fue entonces cuando supo que habría estado infectada.

Llevó a su beba al Hospital de Niños de Seattle, donde expertos examinaron a Noemí para ver si presentaba microcefalia.

La doctora Hannah Tully, neuróloga pediátrica, confirmó que la beba parece sana, sin signos de una infección por zika.

Pero Pardo dijo que no podía dejar de pensar su prueba positiva. Ella está preocupada por la posibilidad de que su hija pudiera desarrollar problemas, una de las muchas incógnitas del azote del Zika.

“Fue impactante sólo porque no sabía cómo abogar por mi bebé”, dijo. “Afortunadamente, ella se está desarrollando normalmente, pero incluso sin microcefalia, los médicos realmente no saben”.

ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .

This <a target="_blank" href="/es/noticias-en-espanol/a-esta-madre-hispana-no-le-dijeron-que-tenia-zika/">article</a&gt; first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150&quot; style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">

<img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=747152&amp;ga4=G-J74WWTKFM0&quot; style="width:1px;height:1px;">]]>
747152
Zika en América: la saga de una mamá hispana /es/noticias-en-espanol/zika-en-america-la-saga-de-una-mama-hispana/ Tue, 13 Jun 2017 19:29:48 +0000 http://khn.org/?p=741239 LACEY, Washington. — Lo primero que María Ríos chequeó cuando su hija nació en el Providence St. Peter Hospital en enero, fue la cabeza de la beba.

Había estado aterrada por las fotos que veía por internet, bebés en Brasil y en Puerto Rico cuyos cráneos se veían deformes, devastados por el virus del zika que se diseminaba por Latinoamérica.

Días antes, los doctores en los Estados Unidos le habían dicho a Ríos, una mamá primeriza de 20 años, que estaba infectada con el zika, y que era muy probable que hubiera contraído el virus por la picadura de un mosquito cuando visitó a sus padres en Colima, México, el verano pasado.

Ríos quiso desesperadamente que estuvieran equivocados.

“Vi que los bebés tenían cabezas chatas”, recordó. “Y que tenían problemas para comer, ver, hablar, caminar. Que tenían convulsiones. Solo pude exclamar: ‘O, Dios mío’”.

Pero cuando nació Aryanna Guadalupe Sánchez-Ríos —con 5 libras y 10 onzas, y una capa de pelo negro y lacio— fue claro que los miedos de Ríos se habían vuelto realidad. La cabeza de la beba era mucho más pequeña de lo normal —27 cm en vez de los 35 cm normales— una condición conocida como microcefalia. Un ultrasonido anterior había mostrado extensos depósitos de calcio en el cerebro, más señales del daño del zika, dijeron los médicos.

Así y todo, Ríos se negó a perder las esperanzas. Para ella, la cabeza de Aryanna “no era realmente chata”, solo pequeña, contó. Pruebas de la vista mostraron cicatrices en el centro de las retinas, una posible señal de pérdida de la vista causada por el virus. Pero Ríos está segura de que los ojos grandes y pardos de su beba ya rastrean la luz y el movimiento.

Maria Rios, 20, holds her daughter Aryanna Guadalupe Sanchez-Rios, who was born with microcephaly, on May 3, 2017. Maria, a U.S. citizen, was infected with the mosquito-borne Zika virus while she was living with her husband in Colima, Mexico, last year. (Heidi de Marco/KHN)


“Yo solo quiero que ella esté bien”, dijo.

A pesar de las alertas de los doctores y los datos médicos, la joven mamá se mantiene optimista, sosteniéndose en su profunda fe católica para construir una vida con su hija. Hasta el 23 de mayo, Aryanna era una de los nacidos en los estados de Estados Unidos y en Washington, DC, con defectos de nacimiento relacionados con el zika.

Otros ocho abortos espontáneos se han atribuido a esta infección, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), que mantiene actualizaciones periódicas.

Aryanna, quien nació a finales de enero, y los otros bebés, son el centro de los esfuerzos de oficiales de los Estados Unidos para monitorear los efectos de largo plazo de la devastadora epidemia, a medida que comienza una nueva temporada para el peligroso mosquito.

“Muchas personas piden milagros”, dijo Ríos, quien colocó un brazalete de cuentas con un amuleto de la Virgen María en la muñeca izquierda de su hija. “Siento como si tuviera que indagar profundo en su corazón”.

Hasta ahora, Ríos está entre las cerca de en los estados y el Distrito de Columbia con evidencia de laboratorio de posibles infecciones por zika, según los CDC. Unas 1,600 han completado sus embarazos.

De aquéllas con infecciones de zika confirmadas, han tenido bebés con daño cerebral u otros defectos graves, reveló un análisis reciente de los CDC.

Three-month-old Aryanna Guadalupe Sanchez-Rios rests on her mother’s lap on May 3, 2017. At birth, Aryanna weighed 5 pounds, 10 ounces and her head was almost 10 centimeters smaller than average. (Heidi de Marco/KHN)


A Ríos le hicieron dos veces la prueba para el zika y le dijeron que no estaba infectada. Pero pocos días antes que naciera Aryanna, el tercer test dio positivo.

“Un doctor me dijo, ‘usted tiene zika, por eso su beba tiene microcefalia’”, recordó. “Podría haber sido más amable”.

Después de nacer, Aryanna también dio positivo para el virus.

La noticia fue devastadora para Ríos, una ciudadana estadounidense que había estado viviendo con su esposo y sus padres en Colima, una ciudad de más de 700,000 habitantes en la costa mexicana del Pacífico. Ríos regresó a los Estados Unidos el otoño pasado, para estar con familiares en Lacey, 90 minutos al sur de Seattle.

“Dije, ‘¿cómo puede ser posible?’ No tenía ningún síntoma”, contó Ríos.

Ella supo después que 4 de cada 5 personas infectadas con el virus del zika no presentan síntomas de la enfermedad.

Incluso ahora, le cuesta creer que algo está mal. Cuando Aryanna se despierta de una siesta, somnolienta y cálida, Ríos la envuelve en una manta rosa y la acuna en el sofá.

“¡Hola, Stinky! ¡Hola, linda bebita!”, bromea, besando la regordeta mejilla de Aryanna. “La veo como a un bebé normal”.

Ríos y Aryanna están registradas en el , un banco de datos en el cual los departamentos de salud locales y estatales están haciendo seguimiento de mujeres y bebés con evidencias de infección en laboratorio.

Aún en Washington, un estado de bajo riesgo en el que los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus que trasmiten el zika no se han encontrado, se han identificado a 18 mujeres embarazadas con pruebas de laboratorio con evidencia del virus desde el año pasado, dijo Hanna Oltean, epidemióloga que registra los casos de Washington. Aunque el zika puede trasmitirse también a través del sexo, todos parecen haber sido adquiridos durante viajes al exterior.

De las mujeres residentes locales, tres dieron a luz bebés con microcefalia, incluyendo a Ríos.

“Ha habido una curva de aprendizaje definitiva en salud pública”, dijo Oltean. “Esta es la primera enfermedad transmitida por mosquitos con estas características”.

Maria Rios, 20, watches over her baby, Aryanna Guadalupe Sanchez-Rios, on May 4, 2017. (Heidi de Marco/KHN)


La doctora Hannah Tully, pediatra especialista en neurología en el Seattle Children’s Hospital, examinó a Aryanna a las cinco semanas de nacida, y de nuevo este mes. Experta en microcefalia, Tully ha visto a muchos niños con el desorden, pero el zika es diferente, dijo. El daño parece ser mayor que el que se ve típicamente en la microcefalia causada por otras condiciones, incluyendo infecciones y parto prematuro.

“El zika dispara esta catástrofe de inflamación y muerte celular”, explicó Tully.

Ahora, los científicos saben que el zika, alguna vez un oscuro virus, apunta y ataca a las células madres neurales en el cerebro del feto en desarrollo. Los bebés que nacen con el a menudo tienen microcefalia grave, disminución del tejido cerebral y daño ocular, movimientos articulares limitados y tono muscular rígido. Investigaciones recientes sugieren que también podrían sufrir problemas auditivos y trastornos convulsivos, como epilepsia.

“Es de crítica importancia que estos bebés sean evaluados temprano”, dijo la doctora Margaret Honeim, jefa del área de defectos de nacimiento de los CDC. “Todavía no sabemos el rango completo de problemas que podrían tener”.

Es una pregunta crucial, agregó Honeim. Cada semana, se suman 30 a 40 nuevos casos en el registro de embarazos.

Los costos completos no están claros. En septiembre, el Congreso asignó cerca de a agencias federales para la crisis del zika. Los CDC ya han gastado alrededor de $300 millones en fondos redirigidos y han designado alrededor de $394 millones más, según la vocera de una agencia.

El presupuesto de la Casa Blanca lanzado en mayo propone establecer para responder a brotes emergentes como el zika. Pero también recortaría $1.3 mil millones de los CDC y $838 millones del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, en donde los científicos están trabajando en una vacuna para prevenir la infección por zika.

Y ninguno de esos fondos cubre lo que puede costar criar niños como Aryanna.

Un de investigadores de la Yale University y la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health calcula los gastos médicos, y otros costos, para un niño afectado por el zika en $4.1 millones a lo largo de la vida. Estimados previos de los CDC fueron más altos: .

El solo pensarlo asusta a Ríos, quien comparte un modesto apartamento de dos habitaciones con su hermana y su cuñado. La condición de Aryanna implica que Ríos no puede volver a su trabajo como recepcionista en una firma de empaques, por lo que depende de la familia para la renta, comida, pañales, ropa y transporte.

Jessica Ríos sostiene a su sobrina Aryanna mientras una técnica le mide el cráneo en el Seattle Children’s Hospital el 5 de mayo. A los 3 meses, su cabeza todavía es más pequeña que el promedio. (Heidi de Marco/KHN)
El doctor Timothy Brei examina a Aryanna durante un chequeo. (Heidi de Marco/KHN)
Michelle Cabrera, pediatra oftalmóloga, usa un juguete para lograr la atención de Aryanna durante un examen de la vista. (Heidi de Marco/KHN)

    Esa asistencia también es precaria. La hermana de Ríos, Jessica, de 21 años, la ha llevado en auto a las citas médicas en Seattle. Pero en mayo su auto se rompió, forzando a María a usar el transporte público.

    Ríos recibe fórmula del programa (WIC), y la atención médica de Aryanna la cubre el Medicaid, el programa estatal y federal para personas pobres y discapacitadas. Ríos aplicó para beneficios por discapacidad del Social Security, pero el proceso es largo y la asistencia no llega.

    “¿De dónde voy a sacar $4 millones?, se preguntó.

    Ríos nació en Auburn, Washington, y vivió allí hasta los 15 años, cuando se mudó con sus padres a México, para cuidar a su abuela enferma. Volvió a los Estados Unidos a los 18 para terminar la secundaria. Fue entonces cuando conoció a su esposo, Julio Sánchez, de 26, quien estaba trabajando como jardinero con una visa temporal.

    Se enamoraron y se casaron en septiembre de 2015. Se mudaron a Colima tres meses después, en diciembre, luego que su visa expirara, y justo después que se reportaran los tres primeros casos de zika en México.

    Ríos descubrió que estaba embarazada en abril de 2016, primero los doctores pensaron que tenía un quiste en un ovario. Una súbita hemorragia hizo que Ríos tuviera que pasar los cinco meses siguientes del embarazo en cama, y durante ese tiempo estuvo preocupada más por un aborto espontáneo que por un virus trasmitido por un mosquito.

    Incluso cuando a los seis meses de embarazo un ultrasonido mostró que el desarrollo de la cabeza del bebé tenía un atraso de dos semanas, los médicos no se preocuparon.

    “Dijeron, ‘no se preocupe’”, recordó Ríos. “En Colima, no vi a nadie alarmado por el zika”.

    En febrero, oficiales de salud en México reportaron que ahora Colima es uno de los cuatro estados en el país con la incidencia más alta de infecciones por zika, con de mujeres embarazadas, de 2015 hasta el 2 de marzo de este año.

    Ríos quería dar a luz en los Estados Unidos para asegurarse de que su hija fuera ciudadana y recibiera el cuidado adecuado, aunque significara dejar a su marido. Ella le envía mensajes de texto constantemente, y fotos de Aryanna con un traje de flores o un pijama de Minnie Mouse.

    Jessica Rios holds her niece, napping between exams at Seattle Children’s Hospital in May. (Heidi de Marco/KHN)


    “Sólo espero que tenga algún tipo de permiso para estar en los Estados Unidos”, dijo Ríos. Pero, con un nuevo presidente en la Casa Blanca que se opone a la inmigración, agregó, duda de que eso suceda pronto.

    Su esposo se reunió con Aryanna en abril, cuando Ríos viajó con la beba a Colima.

    “Ni siquiera sabía lo que era el zika”, recordó.

    Los padres de Ríos, ambos de 40 años, no pudieron ocultar su preocupación por su hija y su primer nieto.

    La familia fue directamente desde el aeropuerto con la beba a una iglesia en Talpa de Allende, donde el padre de Ríos caminó de rodillas desde la entrada hasta el altar, un gesto de fe para mantener a Aryanna a salvo del daño.

    “Mi mamá sólo me dice, ‘todo va a estar bien'”, contó Ríos.

    A veces, Ríos no está tan segura. Sus días giran alrededor de Aryanna, quien recibe visitas semanales de una enfermera y un fisioterapeuta, y tiene citas médicas programadas con seis meses de anticipación.

    Un viernes reciente, la beba soportó una ronda de nueve horas de pruebas médicas, incluyendo exámenes neurológicos y de la vista, y una resonancia magnética. Aryanna fue paciente mientras un técnico medía su cabeza, de 33.2 centímetros. A los 3 meses, todavía era más chica que la típica cabeza de un recién nacido que mide 35 centímetros.

    Pero la niña gritó enojada cuando la doctora Michelle Trager Cabrera, oftalmóloga pediátrica, le puso una luz brillante enfrente y miró profundamente sus ojos oscuros.

    “Hay una posibilidad de que su visión pueda estar muy deteriorada”, concluyó Cabrera, quien vio cicatrices en las retinas del bebé.

    “¿Sólo quiero saber si ella podría usar anteojos?”, preguntó Ríos.

    “Este es un problema relativamente nuevo que no entendemos bien”, dijo Cabrera, agregando con suavidad: “No creo que los anteojos vayan a ayudar”.

    Esa noticia preocupó a Ríos. También los resultados de la resonancia magnética, que confirmaron que Aryanna tenía daño cerebral por los efectos del zika, contó.

    En el hospital, Ríos le pidió a su hermana que cuidara a la beba por un minuto. Salió, se sentó, puso la cabeza entre sus manos y empezó a llorar.

    “Trato de ser fuerte por ella”, dijo Ríos, entre sollozos. “Estoy realmente asustada. Es difícil”.

    Lo peor del zika, agregó, es que nadie, ni siquiera los doctores, pueden decir lo que sigue.

    “Todavía tengo esperanza”, dijo. “Estoy intentando todo para que mi niña esté bien”.

    ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .

    This <a target="_blank" href="/es/noticias-en-espanol/zika-en-america-la-saga-de-una-mama-hispana/">article</a&gt; first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150&quot; style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">

    <img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=741239&amp;ga4=G-J74WWTKFM0&quot; style="width:1px;height:1px;">]]>
    741239
    Zika: brotes por el calor pueden acelerar una vacuna /es/noticias-en-espanol/zika-brotes-por-el-calor-pueden-acelerar-una-vacuna/ Thu, 23 Feb 2017 19:50:33 +0000 http://khn.org/?p=704469 Mientras las temperaturas más cálidas anuncian la llegada de mosquitos molestos, los investigadores están trabajando febrilmente en varias vacunas prometedoras contra el zika, un virus famoso por infectar a los humanos a través de la picadura de este insecto.

    La velocidad y los efectos debilitantes del en el Hemisferio Occidental generaron una carrera para desarrollar una vacuna. Poco más de un año después de que se declarara a esta pandemia como una emergencia sanitaria mundial, un grupo de voluntarios están siendo sometidos a pruebas preliminares.

    Pero los investigadores dicen que la incertidumbre sobre si la epidemia de zika continuará afecta su capacidad de terminar las pruebas. Necesitan áreas con un brote viral activo para realizar ensayos en humanos a gran escala y asegurarse de que la vacuna realmente proteja contra la enfermedad.

    “Por un lado, usted no quiere ver brotes de infección”, dijo el doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID). “Pero, por otro lado, [sin ellos] puede que tenga que esperar mucho tiempo para asegurarse de que la vacuna funciona”.

    Todas las vacunas que se están probando ahora están en la etapa de ensayos clínicos de fase I, lo que significa que se están realizando pruebas de seguridad en un número pequeño de personas. Según publicado el martes 21 de febrero en la revista Immunity, las vacunas representan una variedad de técnicas científicas para frustrar a la enfermedad, que van desde la inactivación del virus hasta la manipulación de su ADN.

    El NIAID anunció el martes que está lanzando otro ensayo de fase I para una vacuna hecha en base a proteínas encontradas en la saliva del mosquito. Esta vacuna busca desencadenar una respuesta del sistema inmune humano a la saliva del mosquito y cualquier virus que se encuentre en la saliva. Si tiene éxito, el producto podría proteger a las personas contra un espectro de enfermedades transmitidas por mosquitos, incluyendo el zika.

    El coronel Nelson Michael, director del U.S. Military HIV Research Program de los Estados Unidos en el Walter Reed Army Institute of Research y coautor del artículo, dijo que espera informes preliminares en abril sobre la seguridad de algunas de las vacunas que comenzaron a investigarse primero. A partir de ahora, dijo, es imposible adivinar qué vacuna demostrará ser más efectiva a la hora de generar inmunidad.

    “A veces es difícil predecir qué caballo ganará la carrera”, dijo Michael.

    El zika, que a por picaduras de mosquitos o contacto sexual, a menudo infecta sin presentar síntomas. En algunos casos, causa algunos similares a los de la gripe, como fiebre, dolores musculares y dolor en las articulaciones en adultos y, en raras ocasiones, síndrome de Guillain-Barré, que puede provocar parálisis temporal. Pero el virus es más notorio por causar que algunos niños, cuyas madres estuvieron expuestas al zika, nazcan con microcefalia: un defecto de nacimiento por el cual la cabeza del bebé es más pequeña que el tamaño promedio, que genera graves retrasos en el desarrollo.

    El virus atrajo la atención internacional tras la aparición de cientos de casos de bebés con microcefalia en Brasil. Rápidamente atravesó Sudamérica y el Caribe antes de detenerse en la costa sur de los Estados Unidos.

    La Organización Mundial de la Salud una “emergencia de salud pública de interés internacional” el 1 de febrero de 2016, y luego el 18 de noviembre.

    Las vacunas que cumplen con el estándar de seguridad en ensayos clínicos de fase I se someten a rondas posteriores de pruebas para medir la efectividad. Para conocer la eficacia, los investigadores confían en el estándar de oro de administrar la vacuna a un gran número de personas en riesgo para ver si el medicamento es efectivo. Sin embargo, la llegada del zika al Hemisferio Occidental es reciente, lo que significa que los investigadores no saben si el virus se convertirá en una amenaza constante, o si se trató solo de una única explosión.

    La incertidumbre plantea varias implicaciones para acelerar el desarrollo de una vacuna. Una pausa en el brote podría causar retrasos significativos en las pruebas, lo que también retrasaría la aparición de un producto disponible comercialmente, explicó Fauci.

    Mientras que los investigadores pueden utilizar métodos alternativos para medir la eficacia sin pruebas a gran escala, una disminución en la circulación del virus podría retrasar el proceso por años, porque las pruebas de la vacuna no serían eficaces.

    “Si no tenemos muchas infecciones esta temporada en Sudamérica y Puerto Rico, puede tomar años para asegurarnos que la vacuna funcione”, dijo.

    Fauci espera lanzar en marzo la próxima ronda de pruebas en humanos para una vacuna de ADN desarrollada por el NIAID.

    Michael también se preocupa de que la disminución en el número de casos podría llevar al sector privado a retirar los fondos para el desarrollo de la vacuna. Se necesitan millones de dólares para desarrollar una droga o una vacuna, y las compañías farmacéuticas desempeñan un papel crítico en el desarrollo y la fabricación de estos productos, dijo. Pero esas empresas tienen muchos intereses competitivos, agregó, y si es difícil probar una vacuna este año, los esfuerzos de prevención del zika, tanto públicos como privados, pueden derivarse a otras áreas.

    “Este es un problema constante, en dónde se ponen sus recursos”, dijo.

    Hasta ahora, las señales sugieren que el clima de nuevo podría ser propicio para el zika este año. Las temperaturas, más cálidas que las habituales, están afectando a áreas en todo el Hemisferio Occidental, informó , incluyendo focos de brotes en Brasil. Las temperaturas más altas aumentan la voracidad del principal transmisor del virus del zika, el mosquito Aedes aegypti.

    En los Estados Unidos, las áreas con poblaciones de Aedes aegypti están monitoreando de cerca el número de mosquitos. El año pasado, Texas y Florida lidiaron con casos locales de infección por zika (no trasmitidos por viajeros).

    En Texas, funcionarios de salud pública han monitoreado las poblaciones de mosquitos durante todo el invierno para rastrear su número y la presencia del virus. Chris Van Deusen, portavoz del Departamento Estatal de Servicios de Salud de Texas, ha visto un número menos de Aedes aegypti y ningún caso de Zika.

    Van Deusen dijo que el estado también está monitoreando el brote en México, ya que el tráfico pesado a través de la frontera aumenta la posibilidad de transmisión. Los funcionarios también esperan otro brote de casos de transmisión local, indicó.

    “Hay tantos factores a tomar en cuenta, que es realmente imposible hacer una predicción sólida”, dijo.

    ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .

    This <a target="_blank" href="/es/noticias-en-espanol/zika-brotes-por-el-calor-pueden-acelerar-una-vacuna/">article</a&gt; first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150&quot; style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">

    <img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=704469&amp;ga4=G-J74WWTKFM0&quot; style="width:1px;height:1px;">]]>
    704469
    En Puerto Rico persiste el rechazo al aborto, a pesar del zika /es/noticias-en-espanol/en-puerto-rico-persiste-el-rechazo-al-aborto-a-pesar-del-zika/ Mon, 09 Jan 2017 17:24:28 +0000 http://khn.org/?p=694094 CAGUAS, Puerto Rico — Antes de que el zika abrumara a Puerto Rico, el virus ya estaba atrincherado en la casa de Keishla Mojica.

    Primero se infectó su pareja, John Rodríguez, de 23 años. Su cara se hinchó y una erupción roja que le causaba picazón cubrió todo su cuerpo. En ese momento los médicos le diagnosticaron una alergia.

    Dos meses más tarde, Mojica, también de 23, tuvo los mismos síntomas. Los médicos le dieron inyecciones de Benadryl para calmar la picazón y la inflamación. Ella no pensó más en esto.

    Un mes después, descubrió que estaba embarazada, y eso llevó a otra sorprendente revelación. Las erupciones cutáneas no habían sido provocadas por alergias, sino por el zika, un virus conocido por causar serios defectos de nacimiento.

    Desde 2015, el virus, que se propaga a través de los mosquitos y por contacto sexual, pasó de ser prácticamente un desconocido a convertirse en una amenaza mundial. Puerto Rico ha sido el epicentro del brote en los Estados Unidos. Hasta diciembre de 2016, el departamento de salud de la isla reportó 35.648 casos confirmados, incluyendo 2.864 embarazadas. Oficiales federales han declarado una y dicen que el 25% de la población ya habría contraído el virus para finales del 2016.

    La epidemia plantea preguntas personales difíciles para mujeres como Mojica, que viven en una isla con una fuerte influencia religiosa y una infraestructura sanitaria aplastada bajo el peso de la deuda fiscal. ¿Es aceptable el aborto o la fe puede superar al miedo? Si un bebé nace con discapacidades como microcefalia, que se caracteriza por una cabeza anormalmente pequeña, o por impedimentos cognitivos, ¿cómo van a proporcionar las familias el cuidado que el niño necesitará?

    En respuesta a la asociación entre los defectos congénitos y el virus, virtualmente todas las mujeres en la isla se realizan la prueba para el zika como parte del cuidado prenatal de rutina. El doctor Alfonso Serrano, director del Departamento de Obstetricia y Ginecología en el hospital HIMA San Pablo en Caguas, y el médico de Mojica, dijo que las pruebas han mostrado que del 5 al 8% de sus pacientes contrajeron zika.

    Aunque la amenaza del zika asusta a las mujeres, Serrano dijo que la mayoría de sus pacientes no consideran el aborto.

    “No es algo de lo que se habla todos los días”, agregó.

    Serrano atribuye la aversión a terminar un embarazo más a una idiosincrasia cultural que a la devoción a la fe. En la isla, es fácil acceder al aborto, y es relativamente barato, pero las encuestas muestran que una abrumadora mayoría de los residentes se oponen a la práctica.

    Para Mojica, el aborto fue lo primero que pasó por su mente cuando se enteró de que estaba infectada. Ella sólo le contó su diagnóstico a su madre y a Rodríguez. Lloraba y rezaba a menudo. Los anuncios de servicio público sobre el brote en televisión la enfurecían. Pero Mojica nunca discutió la posibilidad de un aborto con nadie, y se dio cuenta rápidamente de que para ella no era una opción.

    “Esperé hasta que me dieron los resultados y que verificaran todo”, dijo. Pero agregó que rápidamente dejó a un lado sus pensamientos sobre el aborto. “Yo dije, ‘No, olvídalo. Todo está bien. Olvídate de eso’”.

    Objeciones religiosas

    Los ecos del catolicismo romano introducidos por el dominio colonial español todavía reverberan a través de la sociedad puertorriqueña contemporánea. de sus residentes creen en Dios. Los niños saludan a sus mayores pidiendo la bendición, a la que los padres responden, “Dios te bendiga”.

    Pero la influencia de la iglesia está disminuyendo. Un poco más de la mitad de la población se auto identifica como católica, según una encuesta del . En contraste, el número de protestantes ha aumentado, abarcando ahora a un tercio de los residentes.

    Los puertorriqueños y los líderes religiosos generalmente no apoyan el aborto. Más del 70% de los católicos y ocho de cada 10 protestantes en la isla se al procedimiento, según Pew.

    En febrero de 2016, el arzobispo católico de San Juan emitió una declaración en respuesta a la recomendación del departamento de salud de usar condones como parte de la prevención de la transmisión del Zika. La postura de la iglesia contra el control de la natalidad es “bien conocida”, dijo, alentando a las parejas a practicar “disciplina personal” o abstinencia sexual.

    La Fraternidad Pentecostal de Puerto Rico (FRAPE) -una red de iglesias pentecostales en toda la isla- también ven su oposición al aborto como un principio no negociable.

    “Dios es el dador de la vida”, dijo el presidente de FRAPE, Alberto Rodríguez. “Y tiene el control absoluto para tomarla o darla”.

    Aunque las tasas han bajado en años recientes, miles de mujeres en Puerto Rico continúan abortando. Siete de las ocho clínicas de la isla realizaron 5.363 abortos desde julio de 2013, según reportes recientes del departamento de salud. Más de 2.000 habían abortado previamente. Y cerca de 1.350 mujeres habían solicitado dos o más procedimientos.

    Mojica era una miembro ferviente de la congregación Adventista del Séptimo Día, que permite el aborto en casos de ciertas anomalías genéticas, pero dijo que ahora ella profesa la fe en Dios a su manera.

    Recursos para niños con discapacidades

    Investigaciones recientes sugieren que el zika causa una gama más amplia de problemas congénitos de lo que se sospechaba antes. Y con una cuarta parte de los residentes de Puerto Rico que, se cree, están infectados, no está claro cuántos bebés tendrán necesidades especiales. En una isla donde la mitad de la población vive en la pobreza, encontrar cuidado adecuado para los niños nacidos con discapacidades es difícil. Los pocos servicios que existen están fragmentados, mal financiados y con cupo limitado.

    La División de Niños con Necesidades Médicas Especiales, parte del departamento de salud de la Commonwealth, dirige algunos programas para ayudar a las familias con niños que tienen discapacidades, como Advancing Together, un servicio que capacita a los cuidadores y ayuda a las familias a establecer un plan de desarrollo para el niño.

    Pero el programa caduca cuando el niño cumple 3 años y la responsabilidad por los servicios se transfiere al Departamento de Educación de Puerto Rico. Como consecuencia de la crisis presupuestaria y la disminución de las tasas de inscripción, en los últimos años han consolidado o cerrado docenas de escuelas. El 33% de los estudiantes que asistieron a escuelas públicas en la isla en 2013 fueron inscritos en programas de educación individualizada.

    Las organizaciones sin fines de lucro también juegan un papel en ayudar a los niños con necesidades especiales, tales como y la Asociación de Distrofia Muscular. Sin embargo, los servicios de terapia disponibles son muy limitados, dijo Miguel Valencia, director de la División de Niños con Necesidades Médicas Especiales. Aunque la mitad de los residentes de la isla dependen del Medicaid como seguro de salud, dijo Valencia, muchos médicos especializados ya no aceptan el plan debido a las bajas tasas de reembolso.

    Los residentes de Puerto Rico no califican para el programa de Seguridad de Ingreso Suplementario de la Administración del Seguro Social, el cual provee asistencia si una condición médica resulta en discapacidad severa, enfermedad crónica o muerte. El servicio está limitado a personas que viven en los 50 estados, el Distrito de Columbia y las Islas Marianas.

    Esperando a Jayden

    Entre los píxeles negros y de tonos naranja, la imagen de ultrasonido muestra el contorno de un rostro humano con los ojos cerrados directamente frente a la cámara. Parece moldeada, como una pieza de cerámica a medio terminar. Los cinco dedos cortos de su manito derecha están presionados contra su frente como si estuviera perdido en la contemplación.

    Es un sonograma, uno de los primeros retratos del hijo de Mojica, que planea bautizar Jayden Aramick.

    La cuna desborda de ropita previendo su llegada. Los botines negros de Converse y los enteritos de Batman cuelgan en el armario. Las letras de madera deletrean su nombre en la pared sobre la cuna.

    Aunque el bebé crezca sin complicaciones o signos de microcefalia, el hijo de Mojica aún enfrenta posibles retrasos a causa del virus que contrajo su mamá. Pero a este punto, el riesgo ya no pesa en su conciencia. Ella le ha dado sus preocupaciones a Dios.

    “Lo que Él dice es lo que será”, dijo.

    ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .

    This <a target="_blank" href="/es/noticias-en-espanol/en-puerto-rico-persiste-el-rechazo-al-aborto-a-pesar-del-zika/">article</a&gt; first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150&quot; style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">

    <img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=694094&amp;ga4=G-J74WWTKFM0&quot; style="width:1px;height:1px;">]]>
    694094
    Zika Archives - ºÚÁϳԹÏÍø News /es/tag/zika/ ºÚÁϳԹÏÍø News produces in-depth journalism on health issues and is a core operating program of KFF. Thu, 16 Apr 2026 03:41:48 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.5 /wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=32 Zika Archives - ºÚÁϳԹÏÍø News /es/tag/zika/ 32 32 161476233 A esta madre hispana no le dijeron que tenía zika /es/noticias-en-espanol/a-esta-madre-hispana-no-le-dijeron-que-tenia-zika/ Wed, 21 Jun 2017 17:39:08 +0000 http://khn.org/?p=747152 Funcionarios de un hospital en el estado de Washington se disculparon después de no haberle informado a una mujer embarazada, a pesar que los resultados estaban disponibles, que probablemente estaba infectada con zika, un virus que puede causar devastadores defectos de nacimiento.

    Andrea Pardo, de 33 años, de Issaquah, Washington, fue examinada para el virus en octubre, después de quedar embarazada mientras vivía en México. Los resultados estuvieron listos en diciembre, pero Pardo no fue notificada hasta abril, cuando ya tenía 37 semanas de embarazo, justo antes de dar a luz a su hija Noemí.

    Hasta ahora, la beba luce sana. Pero no comunicarle en tiempo y forma, atraso que adjudican a un error en la clínica de la Universidad de Washington, donde Pardo recibe atención, la privó de la oportunidad de tomar una decisión informada sobre su embarazo, dijo.

    “Nada habría cambiado para mí”, dijo. “Pero si lo hubiera descubierto alrededor de las 20 semanas, supongo que podría haber tomado algunas decisiones”.

    El doctor Timothy Dellit, experto en enfermedades infecciosas de UW Medicine, dijo a Kaiser Health News que llamó a Pardo para explicarle el error.

    “Me disculpé porque no se le entregaron los resultados en diciembre”, dijo. “Fue una manera desafortunada de manejar esas pruebas”.

    El incidente se suma a las preguntas sobre el seguimiento cuidadoso de las pruebas de zika, y las consecuencias potenciales de los resultados a destiempo ​​o inexactos, incluso cuando las recomendaciones sobre la vigilancia se han ampliado.

    Luego que comenzara el brote de zika a principios de 2015 en Brasil, se han venido reportando ensayos defectuosos o pruebas retrasadas ​​en los Estados Unidos, dijeron funcionarios de salud.

    En febrero, cerca de realizadas a mujeres embarazadas en el laboratorio de salud pública de Washington, DC, tuvieron que repetirse después del descubrir que los técnicos no habían seguido un paso necesario, lo que generó que todos los resultados fueran negativos. Más tarde, una mujer embarazada resultó positiva para el virus, y otras 25 mujeres embarazadas tuvieron resultados no concluyentes, dijo LaShon Beamon, portavoz del Departamento de Ciencias Forenses del distrito.

    A pesar de que “no es la norma”, dijo la doctora Kelly Wroblewski, directora de enfermedades infecciosas de la Asociación de Laboratorios de Salud Pública, la experta ha oído hablar de varios casos recientes de pacientes que no recibieron los resultados de la prueba apenas estuvieron listos.

    “Los informes no están llegando a los médicos correctos”, dijo. “Dónde y cómo está ocurriendo, no lo sé”.

    Funcionarios de salud, en los Estados Unidos y fuera del país, han llevado a cabo cientos de miles de pruebas a medida que el zika se ha ido expandiendo. Solo los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) han enviado 400.000 pruebas en Estados Unidos y sus territorios, y más de 700.000 a todo el mundo, dijo el portavoz Tom Skinner.

    En mayo, funcionarios de los CDC para la prueba del zika para incluir no sólo a mujeres embarazadas que podrían haber estado expuestas al virus, sino también para mujeres con factores de riesgo que están pensando en quedar embarazadas.

    El virus del zika, que puede transmitirse de una mujer embarazada a su feto, puede causar defectos de nacimiento potencialmente graves, incluyendo microcefalia, caracterizada por una cabeza mucho más pequeña que el promedio, problemas de visión y audición y retrasos en el desarrollo. Después de noticias de que el virus se estaba propagando en Latinoamérica, las , hallaron los investigadores.

    Andrea Pardo holds daughter Noemi. The mix-up over her Zika virus test raises concerns about the backlog of testing for pregnant women with Zika infections. (Dan DeLong/for Kaiser Health News)

    Pardo dijo que probablemente no habría terminado su embarazo, aunque hubiera sabido antes que estaba infectada con el zika, pero habría querido tener información precisa.

    Dellit dijo que el personal de la clínica sabía que Pardo había estado expuesta al virus y que la habían cuidado de manera adecuada. Agregó que los funcionarios han renovado los protocolos de prueba, verificando los resultados de los laboratorios externos y comunicándoselos a los pacientes, agregó.

    Pardo viajó a Las Guacamayas, México, el pasado mes de junio para estar con su esposo, Héctor Pardo, de 28 años. Originalmente, el hombre llegó a los Estados Unidos sin papeles cuando era adolescente, y tuvo que irse del país mientras se resolvía su situación migratoria. Regresó al estado de Washington en diciembre y ahora trabaja para una compañía de muebles.

    Andrea Pardo está con licencia por maternidad de su trabajo como consejera académica en el departamento de microbiología de la Universidad de Washington. La pareja también tiene una hija de 3 años.

    Andrea quedó embarazada en agosto pasado. Al mismo tiempo, desarrolló lo que creía que era una erupción por el calor y otros síntomas de la enfermedad, pero un médico minimizó cualquier riesgo de infección por zika, contó.

    Se trata de un virus sigiloso; 4 de cada 5 personas nunca saben que están infectadas, mientras que otras pueden mostrar síntomas leves, como fiebre, erupción cutánea, dolor en las articulaciones y músculos, y ojos rojos. Sin embargo, los efectos en fetos pueden ser devastadores, dicen los expertos.

    Un análisis de sangre en México dio negativo para zika. Pardo regresó a los Estados Unidos cuando tenía 16 semanas de embarazo, y resultó positiva para el dengue, que, como el zika, es un flavivirus. Debido a que los dos virus pueden reaccionar de forma cruzada en las pruebas, los médicos no pudieron saber con certeza si también tenía una infección por zika.

    Las muestras de Pardo fueron enviadas para pruebas adicionales, las cuales fueron procesadas rápidamente por el departamento de salud del estado y por un laboratorio aprobado por los CDC en Minnesota. Pero no le enviaron los resultados a Pardo.

    La mujer se enteró de los resultados sólo cuando recibió una carta a finales de abril de científicos de la Universidad de Washington que estaban reclutando pacientes con zika para un ensayo clínico. Le dijeron que había dado positivo para zika.

    “Pensé que era negativa”, dijo. “Estaba muy molesta. ¿Cómo se atrevieron a darme un diagnóstico que no era cierto?”

    Pardo presionó a su médico para que le diera respuestas, y fue entonces cuando supo que habría estado infectada.

    Llevó a su beba al Hospital de Niños de Seattle, donde expertos examinaron a Noemí para ver si presentaba microcefalia.

    La doctora Hannah Tully, neuróloga pediátrica, confirmó que la beba parece sana, sin signos de una infección por zika.

    Pero Pardo dijo que no podía dejar de pensar su prueba positiva. Ella está preocupada por la posibilidad de que su hija pudiera desarrollar problemas, una de las muchas incógnitas del azote del Zika.

    “Fue impactante sólo porque no sabía cómo abogar por mi bebé”, dijo. “Afortunadamente, ella se está desarrollando normalmente, pero incluso sin microcefalia, los médicos realmente no saben”.

    ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .

    This <a target="_blank" href="/es/noticias-en-espanol/a-esta-madre-hispana-no-le-dijeron-que-tenia-zika/">article</a&gt; first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150&quot; style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">

    <img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=747152&amp;ga4=G-J74WWTKFM0&quot; style="width:1px;height:1px;">]]>
    747152
    Zika en América: la saga de una mamá hispana /es/noticias-en-espanol/zika-en-america-la-saga-de-una-mama-hispana/ Tue, 13 Jun 2017 19:29:48 +0000 http://khn.org/?p=741239 LACEY, Washington. — Lo primero que María Ríos chequeó cuando su hija nació en el Providence St. Peter Hospital en enero, fue la cabeza de la beba.

    Había estado aterrada por las fotos que veía por internet, bebés en Brasil y en Puerto Rico cuyos cráneos se veían deformes, devastados por el virus del zika que se diseminaba por Latinoamérica.

    Días antes, los doctores en los Estados Unidos le habían dicho a Ríos, una mamá primeriza de 20 años, que estaba infectada con el zika, y que era muy probable que hubiera contraído el virus por la picadura de un mosquito cuando visitó a sus padres en Colima, México, el verano pasado.

    Ríos quiso desesperadamente que estuvieran equivocados.

    “Vi que los bebés tenían cabezas chatas”, recordó. “Y que tenían problemas para comer, ver, hablar, caminar. Que tenían convulsiones. Solo pude exclamar: ‘O, Dios mío’”.

    Pero cuando nació Aryanna Guadalupe Sánchez-Ríos —con 5 libras y 10 onzas, y una capa de pelo negro y lacio— fue claro que los miedos de Ríos se habían vuelto realidad. La cabeza de la beba era mucho más pequeña de lo normal —27 cm en vez de los 35 cm normales— una condición conocida como microcefalia. Un ultrasonido anterior había mostrado extensos depósitos de calcio en el cerebro, más señales del daño del zika, dijeron los médicos.

    Así y todo, Ríos se negó a perder las esperanzas. Para ella, la cabeza de Aryanna “no era realmente chata”, solo pequeña, contó. Pruebas de la vista mostraron cicatrices en el centro de las retinas, una posible señal de pérdida de la vista causada por el virus. Pero Ríos está segura de que los ojos grandes y pardos de su beba ya rastrean la luz y el movimiento.

    Maria Rios, 20, holds her daughter Aryanna Guadalupe Sanchez-Rios, who was born with microcephaly, on May 3, 2017. Maria, a U.S. citizen, was infected with the mosquito-borne Zika virus while she was living with her husband in Colima, Mexico, last year. (Heidi de Marco/KHN)


    “Yo solo quiero que ella esté bien”, dijo.

    A pesar de las alertas de los doctores y los datos médicos, la joven mamá se mantiene optimista, sosteniéndose en su profunda fe católica para construir una vida con su hija. Hasta el 23 de mayo, Aryanna era una de los nacidos en los estados de Estados Unidos y en Washington, DC, con defectos de nacimiento relacionados con el zika.

    Otros ocho abortos espontáneos se han atribuido a esta infección, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), que mantiene actualizaciones periódicas.

    Aryanna, quien nació a finales de enero, y los otros bebés, son el centro de los esfuerzos de oficiales de los Estados Unidos para monitorear los efectos de largo plazo de la devastadora epidemia, a medida que comienza una nueva temporada para el peligroso mosquito.

    “Muchas personas piden milagros”, dijo Ríos, quien colocó un brazalete de cuentas con un amuleto de la Virgen María en la muñeca izquierda de su hija. “Siento como si tuviera que indagar profundo en su corazón”.

    Hasta ahora, Ríos está entre las cerca de en los estados y el Distrito de Columbia con evidencia de laboratorio de posibles infecciones por zika, según los CDC. Unas 1,600 han completado sus embarazos.

    De aquéllas con infecciones de zika confirmadas, han tenido bebés con daño cerebral u otros defectos graves, reveló un análisis reciente de los CDC.

    Three-month-old Aryanna Guadalupe Sanchez-Rios rests on her mother’s lap on May 3, 2017. At birth, Aryanna weighed 5 pounds, 10 ounces and her head was almost 10 centimeters smaller than average. (Heidi de Marco/KHN)


    A Ríos le hicieron dos veces la prueba para el zika y le dijeron que no estaba infectada. Pero pocos días antes que naciera Aryanna, el tercer test dio positivo.

    “Un doctor me dijo, ‘usted tiene zika, por eso su beba tiene microcefalia’”, recordó. “Podría haber sido más amable”.

    Después de nacer, Aryanna también dio positivo para el virus.

    La noticia fue devastadora para Ríos, una ciudadana estadounidense que había estado viviendo con su esposo y sus padres en Colima, una ciudad de más de 700,000 habitantes en la costa mexicana del Pacífico. Ríos regresó a los Estados Unidos el otoño pasado, para estar con familiares en Lacey, 90 minutos al sur de Seattle.

    “Dije, ‘¿cómo puede ser posible?’ No tenía ningún síntoma”, contó Ríos.

    Ella supo después que 4 de cada 5 personas infectadas con el virus del zika no presentan síntomas de la enfermedad.

    Incluso ahora, le cuesta creer que algo está mal. Cuando Aryanna se despierta de una siesta, somnolienta y cálida, Ríos la envuelve en una manta rosa y la acuna en el sofá.

    “¡Hola, Stinky! ¡Hola, linda bebita!”, bromea, besando la regordeta mejilla de Aryanna. “La veo como a un bebé normal”.

    Ríos y Aryanna están registradas en el , un banco de datos en el cual los departamentos de salud locales y estatales están haciendo seguimiento de mujeres y bebés con evidencias de infección en laboratorio.

    Aún en Washington, un estado de bajo riesgo en el que los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus que trasmiten el zika no se han encontrado, se han identificado a 18 mujeres embarazadas con pruebas de laboratorio con evidencia del virus desde el año pasado, dijo Hanna Oltean, epidemióloga que registra los casos de Washington. Aunque el zika puede trasmitirse también a través del sexo, todos parecen haber sido adquiridos durante viajes al exterior.

    De las mujeres residentes locales, tres dieron a luz bebés con microcefalia, incluyendo a Ríos.

    “Ha habido una curva de aprendizaje definitiva en salud pública”, dijo Oltean. “Esta es la primera enfermedad transmitida por mosquitos con estas características”.

    Maria Rios, 20, watches over her baby, Aryanna Guadalupe Sanchez-Rios, on May 4, 2017. (Heidi de Marco/KHN)


    La doctora Hannah Tully, pediatra especialista en neurología en el Seattle Children’s Hospital, examinó a Aryanna a las cinco semanas de nacida, y de nuevo este mes. Experta en microcefalia, Tully ha visto a muchos niños con el desorden, pero el zika es diferente, dijo. El daño parece ser mayor que el que se ve típicamente en la microcefalia causada por otras condiciones, incluyendo infecciones y parto prematuro.

    “El zika dispara esta catástrofe de inflamación y muerte celular”, explicó Tully.

    Ahora, los científicos saben que el zika, alguna vez un oscuro virus, apunta y ataca a las células madres neurales en el cerebro del feto en desarrollo. Los bebés que nacen con el a menudo tienen microcefalia grave, disminución del tejido cerebral y daño ocular, movimientos articulares limitados y tono muscular rígido. Investigaciones recientes sugieren que también podrían sufrir problemas auditivos y trastornos convulsivos, como epilepsia.

    “Es de crítica importancia que estos bebés sean evaluados temprano”, dijo la doctora Margaret Honeim, jefa del área de defectos de nacimiento de los CDC. “Todavía no sabemos el rango completo de problemas que podrían tener”.

    Es una pregunta crucial, agregó Honeim. Cada semana, se suman 30 a 40 nuevos casos en el registro de embarazos.

    Los costos completos no están claros. En septiembre, el Congreso asignó cerca de a agencias federales para la crisis del zika. Los CDC ya han gastado alrededor de $300 millones en fondos redirigidos y han designado alrededor de $394 millones más, según la vocera de una agencia.

    El presupuesto de la Casa Blanca lanzado en mayo propone establecer para responder a brotes emergentes como el zika. Pero también recortaría $1.3 mil millones de los CDC y $838 millones del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, en donde los científicos están trabajando en una vacuna para prevenir la infección por zika.

    Y ninguno de esos fondos cubre lo que puede costar criar niños como Aryanna.

    Un de investigadores de la Yale University y la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health calcula los gastos médicos, y otros costos, para un niño afectado por el zika en $4.1 millones a lo largo de la vida. Estimados previos de los CDC fueron más altos: .

    El solo pensarlo asusta a Ríos, quien comparte un modesto apartamento de dos habitaciones con su hermana y su cuñado. La condición de Aryanna implica que Ríos no puede volver a su trabajo como recepcionista en una firma de empaques, por lo que depende de la familia para la renta, comida, pañales, ropa y transporte.

    Jessica Ríos sostiene a su sobrina Aryanna mientras una técnica le mide el cráneo en el Seattle Children’s Hospital el 5 de mayo. A los 3 meses, su cabeza todavía es más pequeña que el promedio. (Heidi de Marco/KHN)
    El doctor Timothy Brei examina a Aryanna durante un chequeo. (Heidi de Marco/KHN)
    Michelle Cabrera, pediatra oftalmóloga, usa un juguete para lograr la atención de Aryanna durante un examen de la vista. (Heidi de Marco/KHN)

      Esa asistencia también es precaria. La hermana de Ríos, Jessica, de 21 años, la ha llevado en auto a las citas médicas en Seattle. Pero en mayo su auto se rompió, forzando a María a usar el transporte público.

      Ríos recibe fórmula del programa (WIC), y la atención médica de Aryanna la cubre el Medicaid, el programa estatal y federal para personas pobres y discapacitadas. Ríos aplicó para beneficios por discapacidad del Social Security, pero el proceso es largo y la asistencia no llega.

      “¿De dónde voy a sacar $4 millones?, se preguntó.

      Ríos nació en Auburn, Washington, y vivió allí hasta los 15 años, cuando se mudó con sus padres a México, para cuidar a su abuela enferma. Volvió a los Estados Unidos a los 18 para terminar la secundaria. Fue entonces cuando conoció a su esposo, Julio Sánchez, de 26, quien estaba trabajando como jardinero con una visa temporal.

      Se enamoraron y se casaron en septiembre de 2015. Se mudaron a Colima tres meses después, en diciembre, luego que su visa expirara, y justo después que se reportaran los tres primeros casos de zika en México.

      Ríos descubrió que estaba embarazada en abril de 2016, primero los doctores pensaron que tenía un quiste en un ovario. Una súbita hemorragia hizo que Ríos tuviera que pasar los cinco meses siguientes del embarazo en cama, y durante ese tiempo estuvo preocupada más por un aborto espontáneo que por un virus trasmitido por un mosquito.

      Incluso cuando a los seis meses de embarazo un ultrasonido mostró que el desarrollo de la cabeza del bebé tenía un atraso de dos semanas, los médicos no se preocuparon.

      “Dijeron, ‘no se preocupe’”, recordó Ríos. “En Colima, no vi a nadie alarmado por el zika”.

      En febrero, oficiales de salud en México reportaron que ahora Colima es uno de los cuatro estados en el país con la incidencia más alta de infecciones por zika, con de mujeres embarazadas, de 2015 hasta el 2 de marzo de este año.

      Ríos quería dar a luz en los Estados Unidos para asegurarse de que su hija fuera ciudadana y recibiera el cuidado adecuado, aunque significara dejar a su marido. Ella le envía mensajes de texto constantemente, y fotos de Aryanna con un traje de flores o un pijama de Minnie Mouse.

      Jessica Rios holds her niece, napping between exams at Seattle Children’s Hospital in May. (Heidi de Marco/KHN)


      “Sólo espero que tenga algún tipo de permiso para estar en los Estados Unidos”, dijo Ríos. Pero, con un nuevo presidente en la Casa Blanca que se opone a la inmigración, agregó, duda de que eso suceda pronto.

      Su esposo se reunió con Aryanna en abril, cuando Ríos viajó con la beba a Colima.

      “Ni siquiera sabía lo que era el zika”, recordó.

      Los padres de Ríos, ambos de 40 años, no pudieron ocultar su preocupación por su hija y su primer nieto.

      La familia fue directamente desde el aeropuerto con la beba a una iglesia en Talpa de Allende, donde el padre de Ríos caminó de rodillas desde la entrada hasta el altar, un gesto de fe para mantener a Aryanna a salvo del daño.

      “Mi mamá sólo me dice, ‘todo va a estar bien'”, contó Ríos.

      A veces, Ríos no está tan segura. Sus días giran alrededor de Aryanna, quien recibe visitas semanales de una enfermera y un fisioterapeuta, y tiene citas médicas programadas con seis meses de anticipación.

      Un viernes reciente, la beba soportó una ronda de nueve horas de pruebas médicas, incluyendo exámenes neurológicos y de la vista, y una resonancia magnética. Aryanna fue paciente mientras un técnico medía su cabeza, de 33.2 centímetros. A los 3 meses, todavía era más chica que la típica cabeza de un recién nacido que mide 35 centímetros.

      Pero la niña gritó enojada cuando la doctora Michelle Trager Cabrera, oftalmóloga pediátrica, le puso una luz brillante enfrente y miró profundamente sus ojos oscuros.

      “Hay una posibilidad de que su visión pueda estar muy deteriorada”, concluyó Cabrera, quien vio cicatrices en las retinas del bebé.

      “¿Sólo quiero saber si ella podría usar anteojos?”, preguntó Ríos.

      “Este es un problema relativamente nuevo que no entendemos bien”, dijo Cabrera, agregando con suavidad: “No creo que los anteojos vayan a ayudar”.

      Esa noticia preocupó a Ríos. También los resultados de la resonancia magnética, que confirmaron que Aryanna tenía daño cerebral por los efectos del zika, contó.

      En el hospital, Ríos le pidió a su hermana que cuidara a la beba por un minuto. Salió, se sentó, puso la cabeza entre sus manos y empezó a llorar.

      “Trato de ser fuerte por ella”, dijo Ríos, entre sollozos. “Estoy realmente asustada. Es difícil”.

      Lo peor del zika, agregó, es que nadie, ni siquiera los doctores, pueden decir lo que sigue.

      “Todavía tengo esperanza”, dijo. “Estoy intentando todo para que mi niña esté bien”.

      ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .

      This <a target="_blank" href="/es/noticias-en-espanol/zika-en-america-la-saga-de-una-mama-hispana/">article</a&gt; first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150&quot; style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">

      <img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=741239&amp;ga4=G-J74WWTKFM0&quot; style="width:1px;height:1px;">]]>
      741239
      Zika: brotes por el calor pueden acelerar una vacuna /es/noticias-en-espanol/zika-brotes-por-el-calor-pueden-acelerar-una-vacuna/ Thu, 23 Feb 2017 19:50:33 +0000 http://khn.org/?p=704469 Mientras las temperaturas más cálidas anuncian la llegada de mosquitos molestos, los investigadores están trabajando febrilmente en varias vacunas prometedoras contra el zika, un virus famoso por infectar a los humanos a través de la picadura de este insecto.

      La velocidad y los efectos debilitantes del en el Hemisferio Occidental generaron una carrera para desarrollar una vacuna. Poco más de un año después de que se declarara a esta pandemia como una emergencia sanitaria mundial, un grupo de voluntarios están siendo sometidos a pruebas preliminares.

      Pero los investigadores dicen que la incertidumbre sobre si la epidemia de zika continuará afecta su capacidad de terminar las pruebas. Necesitan áreas con un brote viral activo para realizar ensayos en humanos a gran escala y asegurarse de que la vacuna realmente proteja contra la enfermedad.

      “Por un lado, usted no quiere ver brotes de infección”, dijo el doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID). “Pero, por otro lado, [sin ellos] puede que tenga que esperar mucho tiempo para asegurarse de que la vacuna funciona”.

      Todas las vacunas que se están probando ahora están en la etapa de ensayos clínicos de fase I, lo que significa que se están realizando pruebas de seguridad en un número pequeño de personas. Según publicado el martes 21 de febrero en la revista Immunity, las vacunas representan una variedad de técnicas científicas para frustrar a la enfermedad, que van desde la inactivación del virus hasta la manipulación de su ADN.

      El NIAID anunció el martes que está lanzando otro ensayo de fase I para una vacuna hecha en base a proteínas encontradas en la saliva del mosquito. Esta vacuna busca desencadenar una respuesta del sistema inmune humano a la saliva del mosquito y cualquier virus que se encuentre en la saliva. Si tiene éxito, el producto podría proteger a las personas contra un espectro de enfermedades transmitidas por mosquitos, incluyendo el zika.

      El coronel Nelson Michael, director del U.S. Military HIV Research Program de los Estados Unidos en el Walter Reed Army Institute of Research y coautor del artículo, dijo que espera informes preliminares en abril sobre la seguridad de algunas de las vacunas que comenzaron a investigarse primero. A partir de ahora, dijo, es imposible adivinar qué vacuna demostrará ser más efectiva a la hora de generar inmunidad.

      “A veces es difícil predecir qué caballo ganará la carrera”, dijo Michael.

      El zika, que a por picaduras de mosquitos o contacto sexual, a menudo infecta sin presentar síntomas. En algunos casos, causa algunos similares a los de la gripe, como fiebre, dolores musculares y dolor en las articulaciones en adultos y, en raras ocasiones, síndrome de Guillain-Barré, que puede provocar parálisis temporal. Pero el virus es más notorio por causar que algunos niños, cuyas madres estuvieron expuestas al zika, nazcan con microcefalia: un defecto de nacimiento por el cual la cabeza del bebé es más pequeña que el tamaño promedio, que genera graves retrasos en el desarrollo.

      El virus atrajo la atención internacional tras la aparición de cientos de casos de bebés con microcefalia en Brasil. Rápidamente atravesó Sudamérica y el Caribe antes de detenerse en la costa sur de los Estados Unidos.

      La Organización Mundial de la Salud una “emergencia de salud pública de interés internacional” el 1 de febrero de 2016, y luego el 18 de noviembre.

      Las vacunas que cumplen con el estándar de seguridad en ensayos clínicos de fase I se someten a rondas posteriores de pruebas para medir la efectividad. Para conocer la eficacia, los investigadores confían en el estándar de oro de administrar la vacuna a un gran número de personas en riesgo para ver si el medicamento es efectivo. Sin embargo, la llegada del zika al Hemisferio Occidental es reciente, lo que significa que los investigadores no saben si el virus se convertirá en una amenaza constante, o si se trató solo de una única explosión.

      La incertidumbre plantea varias implicaciones para acelerar el desarrollo de una vacuna. Una pausa en el brote podría causar retrasos significativos en las pruebas, lo que también retrasaría la aparición de un producto disponible comercialmente, explicó Fauci.

      Mientras que los investigadores pueden utilizar métodos alternativos para medir la eficacia sin pruebas a gran escala, una disminución en la circulación del virus podría retrasar el proceso por años, porque las pruebas de la vacuna no serían eficaces.

      “Si no tenemos muchas infecciones esta temporada en Sudamérica y Puerto Rico, puede tomar años para asegurarnos que la vacuna funcione”, dijo.

      Fauci espera lanzar en marzo la próxima ronda de pruebas en humanos para una vacuna de ADN desarrollada por el NIAID.

      Michael también se preocupa de que la disminución en el número de casos podría llevar al sector privado a retirar los fondos para el desarrollo de la vacuna. Se necesitan millones de dólares para desarrollar una droga o una vacuna, y las compañías farmacéuticas desempeñan un papel crítico en el desarrollo y la fabricación de estos productos, dijo. Pero esas empresas tienen muchos intereses competitivos, agregó, y si es difícil probar una vacuna este año, los esfuerzos de prevención del zika, tanto públicos como privados, pueden derivarse a otras áreas.

      “Este es un problema constante, en dónde se ponen sus recursos”, dijo.

      Hasta ahora, las señales sugieren que el clima de nuevo podría ser propicio para el zika este año. Las temperaturas, más cálidas que las habituales, están afectando a áreas en todo el Hemisferio Occidental, informó , incluyendo focos de brotes en Brasil. Las temperaturas más altas aumentan la voracidad del principal transmisor del virus del zika, el mosquito Aedes aegypti.

      En los Estados Unidos, las áreas con poblaciones de Aedes aegypti están monitoreando de cerca el número de mosquitos. El año pasado, Texas y Florida lidiaron con casos locales de infección por zika (no trasmitidos por viajeros).

      En Texas, funcionarios de salud pública han monitoreado las poblaciones de mosquitos durante todo el invierno para rastrear su número y la presencia del virus. Chris Van Deusen, portavoz del Departamento Estatal de Servicios de Salud de Texas, ha visto un número menos de Aedes aegypti y ningún caso de Zika.

      Van Deusen dijo que el estado también está monitoreando el brote en México, ya que el tráfico pesado a través de la frontera aumenta la posibilidad de transmisión. Los funcionarios también esperan otro brote de casos de transmisión local, indicó.

      “Hay tantos factores a tomar en cuenta, que es realmente imposible hacer una predicción sólida”, dijo.

      ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .

      This <a target="_blank" href="/es/noticias-en-espanol/zika-brotes-por-el-calor-pueden-acelerar-una-vacuna/">article</a&gt; first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150&quot; style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">

      <img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=704469&amp;ga4=G-J74WWTKFM0&quot; style="width:1px;height:1px;">]]>
      704469
      En Puerto Rico persiste el rechazo al aborto, a pesar del zika /es/noticias-en-espanol/en-puerto-rico-persiste-el-rechazo-al-aborto-a-pesar-del-zika/ Mon, 09 Jan 2017 17:24:28 +0000 http://khn.org/?p=694094 CAGUAS, Puerto Rico — Antes de que el zika abrumara a Puerto Rico, el virus ya estaba atrincherado en la casa de Keishla Mojica.

      Primero se infectó su pareja, John Rodríguez, de 23 años. Su cara se hinchó y una erupción roja que le causaba picazón cubrió todo su cuerpo. En ese momento los médicos le diagnosticaron una alergia.

      Dos meses más tarde, Mojica, también de 23, tuvo los mismos síntomas. Los médicos le dieron inyecciones de Benadryl para calmar la picazón y la inflamación. Ella no pensó más en esto.

      Un mes después, descubrió que estaba embarazada, y eso llevó a otra sorprendente revelación. Las erupciones cutáneas no habían sido provocadas por alergias, sino por el zika, un virus conocido por causar serios defectos de nacimiento.

      Desde 2015, el virus, que se propaga a través de los mosquitos y por contacto sexual, pasó de ser prácticamente un desconocido a convertirse en una amenaza mundial. Puerto Rico ha sido el epicentro del brote en los Estados Unidos. Hasta diciembre de 2016, el departamento de salud de la isla reportó 35.648 casos confirmados, incluyendo 2.864 embarazadas. Oficiales federales han declarado una y dicen que el 25% de la población ya habría contraído el virus para finales del 2016.

      La epidemia plantea preguntas personales difíciles para mujeres como Mojica, que viven en una isla con una fuerte influencia religiosa y una infraestructura sanitaria aplastada bajo el peso de la deuda fiscal. ¿Es aceptable el aborto o la fe puede superar al miedo? Si un bebé nace con discapacidades como microcefalia, que se caracteriza por una cabeza anormalmente pequeña, o por impedimentos cognitivos, ¿cómo van a proporcionar las familias el cuidado que el niño necesitará?

      En respuesta a la asociación entre los defectos congénitos y el virus, virtualmente todas las mujeres en la isla se realizan la prueba para el zika como parte del cuidado prenatal de rutina. El doctor Alfonso Serrano, director del Departamento de Obstetricia y Ginecología en el hospital HIMA San Pablo en Caguas, y el médico de Mojica, dijo que las pruebas han mostrado que del 5 al 8% de sus pacientes contrajeron zika.

      Aunque la amenaza del zika asusta a las mujeres, Serrano dijo que la mayoría de sus pacientes no consideran el aborto.

      “No es algo de lo que se habla todos los días”, agregó.

      Serrano atribuye la aversión a terminar un embarazo más a una idiosincrasia cultural que a la devoción a la fe. En la isla, es fácil acceder al aborto, y es relativamente barato, pero las encuestas muestran que una abrumadora mayoría de los residentes se oponen a la práctica.

      Para Mojica, el aborto fue lo primero que pasó por su mente cuando se enteró de que estaba infectada. Ella sólo le contó su diagnóstico a su madre y a Rodríguez. Lloraba y rezaba a menudo. Los anuncios de servicio público sobre el brote en televisión la enfurecían. Pero Mojica nunca discutió la posibilidad de un aborto con nadie, y se dio cuenta rápidamente de que para ella no era una opción.

      “Esperé hasta que me dieron los resultados y que verificaran todo”, dijo. Pero agregó que rápidamente dejó a un lado sus pensamientos sobre el aborto. “Yo dije, ‘No, olvídalo. Todo está bien. Olvídate de eso’”.

      Objeciones religiosas

      Los ecos del catolicismo romano introducidos por el dominio colonial español todavía reverberan a través de la sociedad puertorriqueña contemporánea. de sus residentes creen en Dios. Los niños saludan a sus mayores pidiendo la bendición, a la que los padres responden, “Dios te bendiga”.

      Pero la influencia de la iglesia está disminuyendo. Un poco más de la mitad de la población se auto identifica como católica, según una encuesta del . En contraste, el número de protestantes ha aumentado, abarcando ahora a un tercio de los residentes.

      Los puertorriqueños y los líderes religiosos generalmente no apoyan el aborto. Más del 70% de los católicos y ocho de cada 10 protestantes en la isla se al procedimiento, según Pew.

      En febrero de 2016, el arzobispo católico de San Juan emitió una declaración en respuesta a la recomendación del departamento de salud de usar condones como parte de la prevención de la transmisión del Zika. La postura de la iglesia contra el control de la natalidad es “bien conocida”, dijo, alentando a las parejas a practicar “disciplina personal” o abstinencia sexual.

      La Fraternidad Pentecostal de Puerto Rico (FRAPE) -una red de iglesias pentecostales en toda la isla- también ven su oposición al aborto como un principio no negociable.

      “Dios es el dador de la vida”, dijo el presidente de FRAPE, Alberto Rodríguez. “Y tiene el control absoluto para tomarla o darla”.

      Aunque las tasas han bajado en años recientes, miles de mujeres en Puerto Rico continúan abortando. Siete de las ocho clínicas de la isla realizaron 5.363 abortos desde julio de 2013, según reportes recientes del departamento de salud. Más de 2.000 habían abortado previamente. Y cerca de 1.350 mujeres habían solicitado dos o más procedimientos.

      Mojica era una miembro ferviente de la congregación Adventista del Séptimo Día, que permite el aborto en casos de ciertas anomalías genéticas, pero dijo que ahora ella profesa la fe en Dios a su manera.

      Recursos para niños con discapacidades

      Investigaciones recientes sugieren que el zika causa una gama más amplia de problemas congénitos de lo que se sospechaba antes. Y con una cuarta parte de los residentes de Puerto Rico que, se cree, están infectados, no está claro cuántos bebés tendrán necesidades especiales. En una isla donde la mitad de la población vive en la pobreza, encontrar cuidado adecuado para los niños nacidos con discapacidades es difícil. Los pocos servicios que existen están fragmentados, mal financiados y con cupo limitado.

      La División de Niños con Necesidades Médicas Especiales, parte del departamento de salud de la Commonwealth, dirige algunos programas para ayudar a las familias con niños que tienen discapacidades, como Advancing Together, un servicio que capacita a los cuidadores y ayuda a las familias a establecer un plan de desarrollo para el niño.

      Pero el programa caduca cuando el niño cumple 3 años y la responsabilidad por los servicios se transfiere al Departamento de Educación de Puerto Rico. Como consecuencia de la crisis presupuestaria y la disminución de las tasas de inscripción, en los últimos años han consolidado o cerrado docenas de escuelas. El 33% de los estudiantes que asistieron a escuelas públicas en la isla en 2013 fueron inscritos en programas de educación individualizada.

      Las organizaciones sin fines de lucro también juegan un papel en ayudar a los niños con necesidades especiales, tales como y la Asociación de Distrofia Muscular. Sin embargo, los servicios de terapia disponibles son muy limitados, dijo Miguel Valencia, director de la División de Niños con Necesidades Médicas Especiales. Aunque la mitad de los residentes de la isla dependen del Medicaid como seguro de salud, dijo Valencia, muchos médicos especializados ya no aceptan el plan debido a las bajas tasas de reembolso.

      Los residentes de Puerto Rico no califican para el programa de Seguridad de Ingreso Suplementario de la Administración del Seguro Social, el cual provee asistencia si una condición médica resulta en discapacidad severa, enfermedad crónica o muerte. El servicio está limitado a personas que viven en los 50 estados, el Distrito de Columbia y las Islas Marianas.

      Esperando a Jayden

      Entre los píxeles negros y de tonos naranja, la imagen de ultrasonido muestra el contorno de un rostro humano con los ojos cerrados directamente frente a la cámara. Parece moldeada, como una pieza de cerámica a medio terminar. Los cinco dedos cortos de su manito derecha están presionados contra su frente como si estuviera perdido en la contemplación.

      Es un sonograma, uno de los primeros retratos del hijo de Mojica, que planea bautizar Jayden Aramick.

      La cuna desborda de ropita previendo su llegada. Los botines negros de Converse y los enteritos de Batman cuelgan en el armario. Las letras de madera deletrean su nombre en la pared sobre la cuna.

      Aunque el bebé crezca sin complicaciones o signos de microcefalia, el hijo de Mojica aún enfrenta posibles retrasos a causa del virus que contrajo su mamá. Pero a este punto, el riesgo ya no pesa en su conciencia. Ella le ha dado sus preocupaciones a Dios.

      “Lo que Él dice es lo que será”, dijo.

      ºÚÁϳԹÏÍø News is a national newsroom that produces in-depth journalism about health issues and is one of the core operating programs at KFF—an independent source of health policy research, polling, and journalism. Learn more about .

      This <a target="_blank" href="/es/noticias-en-espanol/en-puerto-rico-persiste-el-rechazo-al-aborto-a-pesar-del-zika/">article</a&gt; first appeared on <a target="_blank" href="">KFF Health News</a> and is republished here under a <a target="_blank" href=" Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License</a>.<img src="/wp-content/uploads/sites/8/2023/04/kffhealthnews-icon.png?w=150&quot; style="width:1em;height:1em;margin-left:10px;">

      <img id="republication-tracker-tool-source" src="/?republication-pixel=true&post=694094&amp;ga4=G-J74WWTKFM0&quot; style="width:1px;height:1px;">]]>
      694094