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Frente al auge de las apuestas deportivas, estados buscan frenar la adicci贸n al juego

A photo of a slot machine at a casino.

No es f谩cil promover la moderaci贸n y la disciplina financiera desde las entra帽as de un casino.

Pero eso es lo que los empleados estatales de Massachusetts intentan hacer a diario, entre los sonidos y las luces intermitentes de las m谩quinas tragamonedas.

En el MGM Springfield, al oeste del estado, empleados con remeras verdes se encuentran frente a su peque帽a oficina, justo al lado del casino.

Sobre ellos, un cartel dice el programa insignia del estado para combatir la ludopat铆a (adicci贸n al juego). Una pantalla muestra mensajes como 鈥淢ant茅n las apuestas deportivas divertidas. Establece un presupuesto y c煤mplelo鈥.

Los empleados reparten etiquetas para maletas y pa帽uelos desechables gratuitos para animar a la gente a charlar. Si lo consiguen, entregan a los clientes folletos con el n煤mero de tel茅fono estatal de ayuda para jugadores y su sitio web. Incluso pueden inscribirlos en , que permite a las personas establecer un presupuesto fijo mensual para sus apuestas.

Fuera de los casinos, GameSense se promociona en redes sociales, aplicaciones y sitios web de . Mientras tanto, el Departamento de Salud P煤blica del estado coloca en autobuses y vallas publicitarias.

鈥淓s un gran movimiento de 12 a帽os鈥, dijo , quien supervisa el programa GameSense en Massachusetts.

El primer casino de Massachusetts abri贸 sus puertas en 2015 y, a medida que la industria del juego crec铆a, el estado desarroll贸 lo que denomina un programa de 鈥渏uego responsable鈥, financiado con un impuesto adicional sobre las ganancias de la industria.

Un anuncio de GameSense, un programa de 鈥渏uego responsable鈥 para residentes de Massachusetts, en una pantalla del casino MGM Springfield.(Karen Brown/New England Public Media)

Al principio, los reguladores estatales probaron diversas estrategias para educar a los clientes sobre la naturaleza adictiva del juego y sobre sus riesgos financieros.

鈥淪e trataba m谩s bien de asegurar la disponibilidad de folletos que explicaran las probabilidades de cualquier juego鈥, explic贸 Vander Linden.

Desde entonces, Massachusetts ha implementado para una industria en auge que ahora incluye las apuestas deportivas generalizadas.

Por ejemplo, no se pueden apostar sobre equipos universitarios de Massachusetts ni jugar con tarjeta de cr茅dito. Todas las empresas de juegos de azar deben permitir a los clientes establecer l铆mites voluntarios e inscribirse en una 鈥渓ista de autoexclusi贸n voluntaria鈥 que les proh铆be el acceso a casinos o apuestas deportivas durante determinados intervalos de tiempo.

Un mosaico de normas estatales

Algunos estados han establecido l铆mites similares para frenar la ludopat铆a, pero otros tienen muy pocos. A falta de una pol铆tica nacional o de una comisi贸n nacional del juego que supervise la industria, cada estado elabora su propio plan.

Un n煤mero creciente de investigadores y legisladores en materia de adicciones afirman que es hora de tomar medidas m谩s audaces y unificadas para combatir los trastornos del juego.

Resaltan el auge de la industria del juego desde 2018, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos a que los estados y desat贸 una industria agresiva, ahora legal en 39 estados. (Cuarenta y ocho estados han legalizado al menos alguna forma de juego, incluyendo las loter铆as).

Otros pa铆ses en la regulaci贸n de la industria del juego, y algunos expertos estadounidenses los consideran modelos potenciales.

Por ejemplo, el tiene el monopolio de todas las m谩quinas tragamonedas, lo que le permite controlar los tipos de juegos que se ofrecen, y cada jugador del pa铆s tiene un l铆mite de p茅rdida de 20.000 coronas (unos $2.000) al mes.

En el , la mayor铆a de los adultos tienen (unos $7) por cada giro en una m谩quina tragamonedas, y las empresas de juegos de azar est谩n sujetas a un impuesto del 1% que se destina a un fondo para el tratamiento y la prevenci贸n de los trastornos del juego.

El a帽o pasado, un informe publicado en la revista m茅dica inst贸 a los l铆deres de salud internacionales a actuar con rapidez en las regulaciones antes de que los trastornos del juego se generalicen y se vuelvan comunes, y mucho m谩s dif铆ciles de detener.

Sin embargo, los l铆deres pol铆ticos se帽alan que Estados Unidos tiene menos inter茅s en la regulaci贸n corporativa que muchos otros pa铆ses, especialmente bajo la administraci贸n Trump. Al mismo tiempo, advierten que no hacer nada podr铆a representar una grave amenaza para la salud p煤blica, en especial ahora que las aplicaciones de apuestas deportivas permiten a las personas apostar en cualquier lugar y en cualquier momento.

El temor: m谩s apuestas, m谩s adicci贸n

Incluso antes del 鈥渕atrimonio鈥 entre los juegos en l铆nea y los tel茅fonos celulares, los investigadores estimaban que entre el y el de los estadounidenses ya padec铆an un trastorno del juego, y que un 8% adicional de desarrollarlo.

Algunos pol铆ticos estadounidenses temen que el problema solo empeore.

鈥淟a sofisticaci贸n y complejidad de las apuestas se han vuelto abrumadoras鈥, declar贸 el聽聽(dem贸crata de Connecticut). 鈥淵 por eso necesitamos protecciones que permitan a las personas decir que no鈥.

Blumenthal ha copatrocinado el (la Ley de Apuestas Seguras), una legislaci贸n que impondr铆a normas federales a las empresas de apuestas deportivas.

El proyecto de ley propone la prohibici贸n de la publicidad de juegos de azar durante eventos deportivos en vivo, controles obligatorios de asequibilidad para clientes con grandes gastos, l铆mites a los programas de membres铆a VIP, la prohibici贸n del uso de la inteligencia artificial para marketing y la creaci贸n de una base de datos nacional de 鈥渁utoexclusi贸n鈥, entre otras normas.

Harry Levant (izq.) y Mark Gottlieb, ambos del Instituto de Defensa de la Salud P煤blica de la Facultad de Derecho de la Universidad Northeastern en Boston, abogan por regulaciones m谩s estrictas para el juego en todo el pa铆s.(Karen Brown/New England Public Media)

鈥淟os estados no pueden proteger a sus consumidores de las ofertas excesivas y abusivas, y a veces de los anuncios enga帽osos鈥, declar贸 Blumenthal. 鈥淪implemente no tienen los recursos ni la jurisdicci贸n鈥.

La industria del juego se opone firmemente a esta ley. Las normas federales ser铆an una bofetada para los reguladores estatales, afirm贸 Joe Maloney, vocero de la .

鈥淭ienen el potencial de, primero, usurpar dr谩sticamente la autoridad de los estados y, segundo, congelar la industria鈥, afirm贸.

El juego responsable y la salud p煤blica

Las nuevas regulaciones tambi茅n son innecesarias, afirm贸 Maloney. La industria reconoce que el juego es adictivo para algunas personas, explic贸, por lo que desarroll贸 una iniciativa de divulgaci贸n y concientizaci贸n conocida como .

Esto incluye mensajes en autobuses y carteles que advierten a la gente que deje de jugar cuando ya no sea divertido y les recuerdan que las probabilidades de ganar son muy bajas.

鈥淗ay mensajes muy directos, como: 鈥楢qu铆 perder谩s dinero鈥欌, dijo Maloney.

Agreg贸 que su grupo industrial no recopila datos sobre si tales medidas reducen las tasas de adicci贸n. Sin embargo, afirm贸 que las restricciones al juego no son la soluci贸n.

鈥淪i de repente se empieza a elegir entre lo legal y lo prohibido, se est谩 alejando a los apostadores del mercado legal y llev谩ndolos al ilegal鈥, afirm贸 Maloney.

Los l铆deres de salud p煤blica argumentan que el modelo de 鈥渏uego responsable鈥 de la industria no funciona.

鈥淪e necesita regulaci贸n cuando la industria ha demostrado incapacidad y falta de voluntad para autocontrolarse鈥, afirm贸 , director de pol铆ticas de juego del de la Facultad de Derecho de la Universidad de Northeastern en Boston.

Una de las razones por las que el enfoque de la industria es 鈥溍﹖ica y cient铆ficamente defectuoso鈥 es que atribuye toda la culpa y la responsabilidad a las personas con un trastorno del juego, afirm贸 Levant. 鈥淣o se puede decir a una persona que lucha contra la adicci贸n: 鈥楤ueno, simplemente deja de hacerlo鈥欌.

El casino MGM Springfield est谩 ubicado en la zona sur de Springfield, en Massachusetts.(Karen Brown/New England Public Media)

Levant aborda el tema desde su experiencia personal. Se est谩 recuperando de una adicci贸n al juego. Ex abogado, fue por robar dinero de sus clientes para financiar su adicci贸n al juego. Desde entonces, no solo se ha convertido en un defensor de regulaciones m谩s estrictas, sino que tambi茅n es un terapeuta especializado en adicciones.

La American Gambling Association (AGA) afirm贸 apoyar el tratamiento de los trastornos del juego y ayudar a financiar algunos servicios de derivaci贸n y tratamiento a trav茅s de impuestos estatales. Sin embargo, Levant calific贸 esto como 鈥渆l equivalente moral de que las grandes tabacaleras digan: 鈥楬agamos lo que queramos con nuestros cigarrillos, siempre y cuando paguemos la quimioterapia y los cuidados paliativos'鈥.

En cambio, Levant aboga por un enfoque de salud p煤blica que ayude a prevenir la adicci贸n de ra铆z. Esto significa limitar la publicidad, y los tipos y la frecuencia de las apuestas, para todos, no solo para quienes ya tienen problemas.

Para defender su postura, Levant abre su computadora y muestra un anuncio corporativo producido por Simplebet, .

En el video, la compa帽铆a presume de conseguir que m谩s gente apueste en deportes mediante las llamadas microapuestas durante los partidos en directo. 鈥淚mpulsamos la participaci贸n de los aficionados convirtiendo cada momento de cada partido en una oportunidad para apostar. Autom谩tico, algor铆tmico, impulsado por el aprendizaje autom谩tico y la IA鈥, dice la voz en off.

Ese es el tipo de participaci贸n constante que fomenta la adicci贸n, afirm贸 Levant. (Contactados por 黑料吃瓜网 News y NPR, DraftKings declin贸 hacer comentarios y, en su lugar, envi贸 un enlace a su ).

Legisladores quieren actuar ya

Algunos de estos mecanismos de juego se ver铆an limitados por la Ley de Apuestas Seguras, que Levant y sus colegas del Instituto de Defensa de la Salud P煤blica ayudaron a redactar.

Pero si la legislaci贸n no se aprueba en el actual Congreso, reacio a las regulaciones, los estados deber谩n tomar medidas contundentes por su cuenta, afirm贸 Levant.

La Legislatura de Massachusetts est谩 considerando actualmente la 鈥淟ey de Salud del Apostador鈥 (), que impondr铆a normas adicionales a las empresas de apuestas deportivas.

鈥淓l objetivo no es eliminar por completo las apuestas鈥, dijo

La representante estatal de Massachusetts, la dem贸crata , copatrocinadora del proyecto de ley, dijo: 鈥淓s para detener los peores excesos de las apuestas deportivas en l铆nea鈥.

El proyecto de ley de Massachusetts incluye componentes de la legislaci贸n federal, como los controles de asequibilidad obligatorios. Estos limitar铆an la cantidad de dinero que algunos jugadores pueden perder. Los controles de asequibilidad se basan en del Reino Unido.

鈥淪i solo te permiten tomar dos copas, sabemos que no te vas a emborrachar, 驴verdad?鈥, dijo Sabadosa. 鈥淪i solo te permiten apostar $100 al d铆a porque es una cantidad asequible, no te arruinar谩s. Podr谩s pagar el alquiler鈥.

La Ley de Salud del Apostador tambi茅n prohibir铆a las apuestas 鈥減rop鈥, que son apuestas realizadas durante un partido en vivo, como qui茅n marca el primer tiro en baloncesto o qui茅n conecta el primer jonr贸n en b茅isbol.

Sin embargo, los provenientes de las apuestas deportivas ascendieron a $2.800 millones en 2024, una fuente de financiaci贸n muy 煤til para los presupuestos estatales con dificultades. Debido a este posible impulso, Levant teme que los gobiernos estatales eviten una mayor regulaci贸n.

Los estados podr铆an incluso verse tentados por la promesa de ingresos adicionales provenientes de nuevos tipos de juegos de azar, como el 鈥渋Gaming鈥. Se refiere a las versiones en l铆nea de la ruleta, el blackjack y otros juegos de casino, disponibles a cualquier hora, desde la comodidad del hogar.

Actualmente, el iGaming es legal en siete estados, pero la legislaci贸n pendiente en otros estados, , podr铆a expandir sus mercados.

鈥淐omprendemos lo dif铆cil que es para los estados equilibrar sus presupuestos en el actual entorno pol铆tico鈥, declar贸 Levant, 鈥減ero est谩n empezando a reconocer que la soluci贸n a ese problema no es seguir impulsando un producto conocido por ser adictivo鈥.

Este art铆culo forma parte de una colaboraci贸n entre y .

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