A fines del año pasado, Ronmel Rangel, entonces de 63 años, comenzó a sentir una molestia familiar en la parte baja del abdomen. Veinticinco años antes, mientras vivía en su natal Venezuela, se había sometido a una cirugía para reparar una hernia en el lado derecho de la ingle.
Ahora, el mismo dolor había vuelto, pero del lado izquierdo.
Esta vez, Rangel estaba en Estados Unidos y no tenía seguro médico. En 2019 se había mudado a Portland, Maine, donde vive una de sus hijas.
Como residente permanente, calificaba para comprar un seguro médico a través del mercado de seguros de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA). Pero pronto descubrió que las primas para una persona de su edad estaban fuera de su presupuesto. Aunque contar con cobertura médica era una de sus prioridades, decidió quedarse sin seguro.
En su lugar, se inscribió en un consultorio de concierge medicine, donde los pacientes pagan entre 70 y 110 dólares al mes por servicios que incluyen consultas médicas ilimitadas y procedimientos menores, como suturas y biopsias.
Pero cuando le diagnosticaron una hernia, la cirugía se volvió inevitable. Ben Hagopian, su médico de atención primaria, lo ayudó a elaborar una lista de hospitales y centros quirúrgicos para considerar. Rangel tiene un doctorado en Administración, carrera que estudió mientras servía en la Marina de Venezuela. Armado con esos conocimientos y con una curiosidad natural, comenzó a investigar los precios.
Lo que encontró podría resultar difícil de entender para el paciente promedio. Pero sus esfuerzos valieron la pena cuando llegó la factura.
El servicio médico
Rangel tenía una , una afección que ocurre cuando parte del contenido del abdomen sobresale a través de un punto delgado de la pared abdominal inferior. Es una afección relativamente frecuente, en especial entre adultos mayores.
En la mayoría de los casos se requiere cirugía para reparar la pared muscular, y el procedimiento puede realizarse . Existen tres enfoques principales para reparar una hernia inguinal: cirugía abierta, laparoscópica y asistida por un robot. Los estudios han demostrado que los tres métodos tienen de recurrencia de la hernia, y son seguros y eficaces.
Rangel fue sometido a una cirugía abierta, una técnica que los médicos suelen preferir cuando se trata de hernias recurrentes. Contó que la operación duró menos de dos horas y que pudo salir caminando del centro quirúrgico poco después.
La factura
$2.900: La tarifa fija que Rangel terminó pagando por la reparación de su hernia en un centro de cirugía ambulatoria en Maryland, incluyendo los honorarios del cirujano y la anestesia. También dijo que gastó alrededor de $1.800 para viajar desde su casa en Maine hasta el centro quirúrgico, incluyendo boletos de avión, comidas y alojamiento para él y su esposa.
El problema con la factura: sin seguro, pero con tiempo para comparar precios
Como Rangel no tenía seguro médico, no tenía ninguna protección frente a los altos costos. Su única ventaja era disponer de tiempo para buscar un precio razonable para su cirugía.
Su primera parada fue un hospital sin fines de lucro cerca de su casa. Programó una consulta con un cirujano de MaineHealth, el sistema hospitalario más grande del estado, y recibió un presupuesto aproximado de 23.000 dólares para reparar su hernia mediante cirugía laparoscópica.
Las cirugías laparoscópicas suelen costar más porque los cirujanos utilizan herramientas más avanzadas. Aun así, la reparación laparoscópica de una hernia inguinal cuesta, en promedio, casi el doble en un hospital que en un centro de cirugía ambulatoria para un paciente . En el hospital se paga $5.280 por el procedimiento.
“No iba a hipotecar mi vida solo para operarme y pasar los próximos 30 años pagando esa deuda”, dijo Rangel, quien ya cumplió 64.
Así que siguió buscando. Consideró un centro quirúrgico en Oklahoma, donde el procedimiento era mucho más económico, pero finalmente descartó esa opción porque estaba demasiado lejos. También exploró la posibilidad de viajar a la Universidad de los Andes, en Santiago de Chile, donde vive otra de sus hijas. Allí la cirugía habría costado alrededor de 7.000 dólares, pero al sumar varios miles en gastos de viaje, la alternativa dejó de tener sentido desde el punto de vista económico.
Gerard Anderson, profesor que estudia el gasto en salud en la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, explicó que las personas sin seguro médico suelen ser las más afectadas por las enormes variaciones de precios.
Un análisis más detallado de cualquier factura hospitalaria ayuda a entender por qué.
“Cada hospital es diferente”, dijo Anderson, “pero, en general, aproximadamente la mitad del cargo total corresponde al uso de las instalaciones”, un costo adicional que los hospitales aplican para cubrir sus gastos operativos.
Anderson explicó que los hospitales suelen subir sus precios mucho más que los centros médicos más pequeños.
Los investigadores especializados en facturación médica señalan que parte de la diferencia de precios entre hospitales y centros de cirugía ambulatoria refleja los mayores costos operativos que implica administrar un hospital.
Hagopian, el médico de Rangel, reconoció que los hospitales tienen gastos administrativos más elevados. “Pero eso no explica esos costos tan altos”, afirmó.
MaineHealth declinó hacer comentarios a ϳԹ News y remitió las preguntas sobre el costo del procedimiento hospitalario a Jeffrey Austin, presidente de la Asociación de Hospitales de Maine.
Austin explicó que, a diferencia de los centros quirúrgicos, los hospitales deben absorber los costos de servicios que generan pérdidas económicas, como la atención de salud mental y la atención a pacientes cubiertos por Medicaid. Agregó que los ingresos generados por los grandes hospitales de un sistema de salud ayudan a sostener otros centros, mejorando el acceso a la atención médica.
Los precios de los hospitales, que pueden variar considerablemente, también están determinados por las negociaciones con las aseguradoras y por la concentración del mercado. Para los pacientes sin seguro, esos precios de lista pueden convertirse en el punto de partida para negociar… o en el monto total que deberán pagar.
Anderson recordó que existen tarifas estandarizadas para Medicare y Medicaid, pero no para la mayoría de los servicios médicos del sector privado. “En el mercado privado, los proveedores pueden cobrar prácticamente lo que quieran”.

La resolución
Rangel tiene otra hija en Argentina, un hijo en Venezuela y otros familiares en España. Pero decidió dejar de buscar alrededor del mundo un mejor precio porque finalmente encontró lo que buscaba en Maryland.
En abril viajó al centro Affordable Hernia Surgery, en Rockville, donde, según dijo, “un sistema eficiente y muy bien coordinado” lo acompañó durante todo el proceso.
“Recibí una atención muy profesional y, al mismo tiempo, muy humana”, dijo Rangel. Tal como le había anticipado el cirujano, se recuperó por completo en dos semanas.
El centro quirúrgico le cobró una tarifa fija por la reparación de la hernia. Los gastos adicionales del viaje de dos días con su esposa correspondieron a boletos de avión, transporte, comidas y una noche de hotel.
En total, Rangel dijo que gastó aproximadamente 4.700 dólares.
Alan Kravitz, el cirujano que realizó la operación, considera que la diferencia de precios que enfrentan los pacientes sin seguro comparado con quienes sí tienen cobertura está muy lejos de ser justa.
“En el mundo depredador y estratégico de los precios de la atención médica en Estados Unidos, a los pacientes sin seguro normalmente se les cobra mucho más de lo que un proveedor aceptaría de Medicare o de un seguro comercial”, afirmó.
Kravitz mostró luego un presupuesto que otro paciente había recibido para una reparación de hernia inguinal en otro gran sistema hospitalario.
El estimado era de 37.000 dólares.
La lección
Sin seguro médico, muchos pacientes deben negociar por su cuenta.
“Con la ayuda de su médico de atención primaria, los pacientes pueden investigar los precios y comparar opciones para evitar caer en deudas médicas”, dijo Rangel.
Sin embargo, ese enfoque resulta mucho más viable cuando se trata de procedimientos programados para los que existen varias opciones quirúrgicas con resultados comparables.
Los pacientes que enfrentan una emergencia médica no tienen el tiempo para comparar precios antes de buscar atención, aunque muchos hospitales ofrecen descuentos por pago en efectivo o programas de asistencia financiera para quienes no tienen seguro.
Los expertos en facturación médica señalan que quienes sí tienen tiempo para comparar deben fijarse no solo en el costo. También recomiendan revisar la calidad de los hospitales y los centros quirúrgicos viendo sus calificaciones públicas y opiniones de otros pacientes. Las que pagar más no necesariamente significa recibir una mejor atención, aunque sí es importante elegir un proveedor con buena reputación.
Comparar precios de atención médica puede llevar tiempo. Pero para quienes necesitan una cirugía programada, ese esfuerzo puede valer la pena y, en algunos casos, representar un ahorro de miles de dólares.
“Para mí fue una experiencia de aprendizaje”, dijo Rangel, “y espero que también lo sea para otras personas”.
Bill of the Month es una investigación colaborativa de ϳԹ News y que analiza y explica las facturas médicas. Desde 2018, esta serie ha ayudado a muchos pacientes y lectores a reducir sus facturas médicas y ha sido citada en legislaturas estatales, en el Capitolio de Estados Unidos y en la Casa Blanca. ¿Tienes una factura médica confusa o desproporcionada que quieras compartir? ¡Cuéntanos tu historia!